Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘· Maritime History’ Category

En el siglo XVII un monarca español en cuyos reinos no se ponía el sol, decidió encargar la confección de un atlas para tener documentado su territorio base. Fue una muestra de la necesidad de control y también de dominio de un rey poderoso, que quiso tener una muestra impresa de la amplitud de sus tierras y costas peninsulares. Se titula «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos» (1634) y es considerada la mayor obra cartográfica conocida acometida durante el siglo XVII por la Monarquía Hispánica.

Dibujo3

Mapa mundi que aparece al final del Atlas

El autor

Fue obra de Pedro de Teixeira Alvernas (1595-1662), que la llevó a cabo por encargo de Felipe IV, conocido también en algunos ámbitos como el Rey Planeta.

Texeira, o Teixeira, trabajó más de cuarenta años para la corte española, sirviendo primero a Felipe III y posteriormente a su hijo. Pedro de Texeira era miembro de una ilustre familia de cartógrafos portugueses que se había establecido en España a principios del siglo XVII. Una mirada a las cartas que levantó su padre, Joao Teixeira, que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, deja ver su profunda influencia.

El puerto de Alicante

El encargo regio tenía un fin muy claro, conseguir una descripción precisa y completa de las costas de España, de sus puertos, de sus ciudades más importantes, e incluso de sus antigüedades. La idea inicial fue encargarla a Joao-Baptista Lavaña (1555-1624), maestro de matemáticas del príncipe, el futuro Felipe IV.

Costa de Vizcaya

Como éste no pudo terminar de llevarla a cabo, al final pasó a manos de Pedro de Texeira, uno de sus discípulos.

Albufeira

Albufeira, en la costa sur de Portugal

El trabajo requería de un recorrido previo de la comisión hidrográfica por cada uno de los puntos litorales a cartografiar y se inició en Fuenterrabía (Guipúzcoa), en 1622, concluyéndose en ocho largos años. El resultado debía contener dos tipos de descripciones complementarias. Por un lado, una parte textual con información sobre la geografía, historia y población del territorio. Por otro, un conjunto de mapas generales y parciales de las costas españolas. La primera parte de este proyecto se conoce a través de tres manuscritos conservados en las bibliotecas nacionales de España, Gran Bretaña y Austria. Con respecto al componente propiamente cartográfico, hasta su descubrimiento reciente había sido dado por perdido.

El puerto de Gijón

La obra

El Atlas contiene 116 imágenes a todo color de mapas de la Península Ibérica, así como los escudos de sus reinos, provincias y señoríos. Estas vistas litorales del siglo XVII reparan en detalles como los salientes de tierra, los sistemas defensivos de las poblaciones costeras, acantilados, playas, cabos o golfos, y están tratados con gran precisión, para que quien los contemplara, pudiera interpretarlas de manera rápida y clara.

texeira-barcelona

Puerto de Barcelona

El Atlas pretendía, además, ser un instrumento que permitiera a la monarquía establecer estrategias a la hora de defenderse de los ataques marítimos.

Alacant_1634_06c

Detalle de embarcaciones en el puerto de Alicante

Las imágenes destacan también por su enorme belleza. Las representaciones ofrecen detalles significativos, como los minuciosos escudos que aparecen, el estudio de las poblaciones por las que discurrió la comisión cartográfica o la precisión para clarificar la ubicación estratégica de los pueblos, todos con sus respectivos nombres.

geleras

Galeras en el puerto de Alicante (detalle aumentado)

La obra se perdió y fue redescubierta en la Biblioteca Nacional de Viena

Esta impresionante obra, cuya parte cartográfica creíamos perdida para siempre, fue descubierta en Viena por Felipe Pereda y Fernado Marías. Tras el hallazgo publicaron una poligrafía con varios trabajos de especialistas y un facsímil de la obra.

Uno de los escudos, a toda página, que incluye el atlas

En palabras de sus descubridores: ‘el atlas es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro y frontal, tal como lo vio el rey Felipe IV hace 400 años’ (…) ‘Este proyecto cartográfico corrige la apreciación de la ausencia de la ciencia española en el siglo XVII. Es un capítulo nuevo de la ciencia de la cartografía española’.

galeras en grau

Galeras en el Grau de Castellón

En síntesis: una maravilla de la cartografía europea poco conocida que devuelve logros perdidos, y que, además, contribuye a situar la ciencia cartográfica española de la edad moderna en el sitio principal que siempre le ha correspondido.

Más información

CISNEROS ALVAREZ, P. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634)Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, 2003, VIII, 473.

PEREDA ESPESO, F. Y MARÍAS FRANCO, F. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634). Hondarribia: Editorial Nerea, 2002. 398 p.

PEREDA ESPESO, F. y MARÍAS FRANCO, F. De la cartografía a la corografía: Pedro Texeira en la España del Seiscientos. Ería, 2004, 64-65, p. 129-157.

Read Full Post »

El Banco Central de Noruega pondrá en circulación este año 2017 su nueva serie de billetes, de 50, 100, 200, 500 y 1.000 coronas, que comparten la misma temática: la historia marítima del país.

El mar que nos une

La serie ha sido diseñada por Arild Ytii y Morten Johansen. Cada uno de ellos tiene un lema que hace referencia a la ilustración de su anverso y que explora una vertiente de esa relación histórica de Noruega y el mar.

El mar que nos lleva por el mundo

Los lemas son muy significativos, y celebran algunos de los aspectos vinculados con los beneficios que el mar ha ofrecido al país. Pueden leerse al pie de cada uno de ellos, y son tremendamente evocadores: el mar que nos une, el que nos lleva por el mundo, el que nos alimenta, el que no da la prosperidad y el que nos lleva hacia adelante.

El mar que nos alimenta

Han sido diseñados en Snøhetta, un estudio de arquitectura encargado de algunas de las infraestructuras mas conocidas, como la Ópera de Oslo. En el reverso de los billetes su diseño cuenta con imágenes de la costa noruega, distorsionadas y pixeladas usando la escala de Beaufort.

max_5ca085a1cf1552b543f7518b3e2848e6-870x395

Los colores del reverso de los nuevos billetes

Esta escala es una medida empírica para calcular la intensidad del viento. Está basada principalmente en el estado del mar y de sus olas.

El mar que nos da la properidad

Se reproducen imágenes tradicionales y emblemáticas de Noruega: un barco vikingo, un faro (el mas occidental del país), un pez (bacalao), un velero (el RS14 “Stavanger”) y una fuerte ola.

1000

El mar que nos lleva hacia delante

Estos billetes son una maravilla de la técnica y celebran un próspero pasado en un país como Noruega, intensamente ligado con el mar. De nuevo estamos ante un ejemplo de que el pasado y la tecnología mas puntera pueden convivir, generar sinergias y darse a conocer. Todo ello para que los ciudadanos podamos disfrutar tanto de los logros conseguidos como para entender y apreciar el pasado que nos une.

Mas información

La historia marítima de Noruega, en sus nuevos billetes

Los bellos billetes pixelados de Noruega

The Gorgeous Redesigned Banknotes of Norway

 

Read Full Post »

Durante la Edad Media, muy lejos, en la actual península de Indochina, con sede en Camboya, se desarrollaba un imperio basado en el dominio de las aguas de un gran lago: se trataba de los Kemeres. Su flota era inmensa, pero no eran las únicas embarcaciones, ya que los habitantes necesitaban también transportar mercancías.

Dibujo de los templos kemeres y de su forma de vida, por Delaporte S. XIX

La fragilidad de los materiales con los que estaban construidas no ha permitido que sobrevivieran, aunque recientes descubrimientos, unidos a las imágenes que se labraron en los muros de los impresionantes templos que levantaron, nos permiten hacernos una idea del potencial naval de este imperio.

Las primeras noticias a través de misioneros españoles

Conocemos su existencia por primera vez gracias a los relatos del franciscano Marcelo de Rivadeneyra y del dominico Gabriel Quiroga de San Antonio, a finales del siglo XVI. Este último le dedicó un libro, que se publicó en Valladolid en 1604, titulado “Breve y verdadera relación de los sucesos del Reyno de Camboxa. Al Rey Don Felipe nuestro Señor“.

Portada de una de las ediciones de la obra de Quiroga

“De lo referido en esta relación consta de la riqueza, de la grandeza, de la abundancia, y opulencia de los Reinos de Cochincina, Tunquin, Cachan, y Sinoa, y de los Reinos de Champa, y Sian, que compiten con todo lo bueno que tienen América, Europa, y Africa: y son de las buenas de la Asia. […] porque cierto ministro, no se con qué celo ha escrito que este reino (el de Camboya) es pobre y miserable. Hay en Camboya oro, plata, pedrería, plomo, estaño, cobre, seda, algodón, incienso, menjuy, lacre, marfil, arroz, elefantes, búfalos, caballos, vacas, cabras, venados, gallinas, y frutas muchas y muy regaladas” (Fuente).

Cocodrilos en el lago. Bayon, Angkor Thom, Camboya

Sin embargo, la civilización kemer es conocida gracias al redescubrimiento de dos exploradores franceses, Mouhot, naturalista y Louis Delaporte (1842-1925), un joven marino que estudió con gran profundidad el arte presente en los templos de Angkor y los dibujó (Voyage au Cambodge: l’architecture, 1880).

Detalle de la figura anterior

La civilización kemer

Entre los siglos IX y XV aproximadamente en la parte meridional de Asia, muy cerca del Golfo de Tailandia, en las costas del Océano Pacífico, floreció una desconocida civilización que hoy es famosa por uno de sus templos mas majestuosos: Angkor Wat.

El templo mas conocido, Angkor Wat

Pero esta cultura se desarrolló en el interior, frente a un sistema hidrológico único llamado Tonle Sap, formado por un gran lago conectado con un río, que a la vez en su parte sur desemboca en la cuenca del Mekong, uno de los ríos mas largos del mundo. Este conjunto de lagos y ríos se retroalimenta en cada una de las estaciones, proporcionando un medio ambiente riquísimo para la vida.

El complejo sistema hídrico

En su mayor apogeo, el imperio llegó a extenderse a las actuales Camboya, Tailandia, Laos y Vietnam. En estos territorios había varios reinos que estaban en guerra constante, y por ello el kemer estuvo casi siempre enfrentado a sus vecinos asiáticos. Las ciudades importantes de esa época eran Angkor Borei, Sambor Prei Kuk, Banteay Prei Nokor y Wat Phu. Su arte y cultura estaban influenciados por las de la India, debido a las rutas comerciales marítimas establecidas con ella. Ankor Wat, el mas famoso, tardó 35 años en construirse. Es el templo de piedra mas grande del mundo y la tumba de un rey.

Una imagen de los templos de Angkor Wat. Fuente.

Angkor Wat es gigantesco. Sin embargo no es el único conjunto de templos, ya que se construyeron muchos mas. La mayor parte de los edificios está rodeada de lagos y lagunas, y se accede a ellos a través de puentes protegidos por guerreros gigantes.

Las adaptaciones a las inundaciones anuales

La riqueza aluvial de la llanura lacustre suponía también estar expuestos a las inundaciones cuando el río traía aguas embravecidas que inundaban todo el territorio y también a la sequía en el ciclo inverso. Como otras civilizaciones previas, los kemeres desarrollaron un complejo y extenso sistema de gestión del agua que se extendía por unos 1.200 kilómetros cuadrados, que conectaba el lago Tonle Sap con grandes embalses artificiales a través de una serie de canales, y alterar así, de forma permanente, las subidas y bajadas de agua.

Canalizaciones

La red permitió el florecimiento de Angkor durante seis siglos, a pesar de las dificultades ambientales generadas.

Barcos de Ankor

Los barcos del emperador

Los bajorrelieves en piedra cubren literalmente cientos de metros en las paredes de los diversos edificios y templos kemeres.

Imagen 1

Las embarcaciones que aparecen combatiendo creemos que están construidas con maderos de cuenta por el sistema de “esqueleto primero”. Tienen un pronunciado arrufo, y con el caperol de proa más alto que el de popa.

Imagen 3

Los remeros bogan, en ambas bandas, sentados o arrodillados, con canaletes o pagayas. Están protegidos por empavesadas de madera. Los combatientes luchan en la crujía de la embarcación.

Imagen 4

La embarcación se gobierna con una pagaya que sirve de espadilla. Teniendo en cuenta el número de remeros representados estimamos la eslora de la embarcación, de caperol a caperol, en unos 16 m. y su manga en unos 3 m. Son embarcaciones fluviales o costeras y que podrían hacer cortos viajes en alta mar.

Imagen 5

Las barcas arroceras

Hace unos meses se encontró enterrado en el agua un barco monóxilo, que creemos que se trata de una embarcación de carga, especialmente para arroz y que sería manejada por un par de personas provistas de canaletes o pagayas.

Una nave de transporte recién descubierta, que están sacando del agua

La tecnología de la embarcación es muy primitiva, probablemente realizada por un campesino, y no tiene nada que ver con la de las naves de guerra que aparecen en los templos del área de Ankor de las mismas fechas.

Una vista de la misma nave, ya en tierra

Síntesis

Un imperio medieval asiático con una importante armada, cuyo poder se basaba en el dominio del agua, para lo que construyeron miles de canales y pequeños lagos. Su desarrollo hídrico facilitó el transporte lacustre, por lo que una gran parte de sus intercambios comerciales se hacía a través de pequeñas embarcaciones como la que se ha descubierto. La importancia del poder naval y del medio ambiente acuático queda reflejado en los relieves de los templos, que a lo largo de los siglos de apogeo de la cultura kemer se levantaron. En ellos encontramos con frecuencia escenas navales y marítimas que reflejan esta forma de vida en el sudeste asiático.

Nota: la transliteración de los caracteres ha hecho que se escriba Khemer, Jemer, kemer o incluso khmer, indistintamente, aunque en este entrada hemos unificado la forma de referirnos a esta civilización, utilizando sólo el término kemer.

Más información

Cambodia’s Angkor Wat temple could shed light on Khmer Empire’s navy. Mail Online Sci & Tech. 6 jul. 2016

ELLIS, R.R. Cambodia in the Writings of Diego Aduarte and Gabriel Quiroga de San AntonioHispanic Research Journal, 2007, 8, 3, p. 217-231.

Read Full Post »

Durante los días 27 y 28 de febrero de este año celebramos, en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia, la segunda reunión científica que promueve Hycmar, la Asociación de Historia y Cultura del Mar. En esta ocasión estuvo centrada en una época poco estudiada: la Edad Media. Así, el Segundo Simposio Internacional Especializado, que llevaba por título “Entre las olas del mundo antiguo y la expansión europea. El mar del siglo V al XV lo dedicamos a este interesante periodo histórico, que en el ámbito naval es bastante desconocido.

Este año Hycmar solicitó de nuevo nuestra colaboración, y gracias al servicio de televisión de la Universidad se pueden ver y escuchar las ponencias grabadas (se puede acceder también por el título de la ponencia).

Ponencia inaugural

El profesor de la Universidad de Cádiz Dr. Felipe Cerezo se encargó de la ponencia inaugural, y en ella abordó “Las posibilidades de la arqueología subacuática como ciencia para la investigación histórica y su aplicación para el estudio del sistema portuario de Cartago Nova“. Explicó los precedentes metodológicos de la arqueología subacuática y los temporales del mar tardoantiguo. A continuación, uno de los miembros fundadores de Hycmar, Carlos Moral García, realizó una revisión bibliográfica de los precedentes a este simposio y de trabajos relacionados con su temática de estudio.

El ponente que inauguró el congreso, acompañado de uno de los miembros fundadores de Hycmar

El mar de la Alta y Plena Edad Media

Tras ellos, comenzó la primera mesa temática titulada El mar de la Alta y Plena Edad Media, con la ponencia titulada “Transmarini negotiatoribus: leyes, comercio y navegación en el Reino Visigodo“. Andrés García-Espadas y Alberto Hoces-García realizaron un acercamiento al comercio marítimo del Reino Visigodo de la Península Ibérica entre los siglos V y VIII, estudiando preceptos legales y analizando las condiciones de navegación y comerciales de esta época.

Comercio en el puerto de Cartagena, en las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

Posteriormente, Carlos Moya Córdoba reflejó la importancia de las embarcaciones en la sociedad vikinga en “Los navíos vikingos: estudio sobre su tipología e importancia socio-cultural en la Era Vikinga (ss. VIII – XI)“. Estudió los antecedentes, la tipología y las reacciones de otras sociedades al contacto con estos buques.

El barco vikingo de Oseberg

La tercera ponencia, denominada “Al-Ándalus y el mar Mediterráneo” (ss.X-XII)“, la realizó Estíbaliz Montoro Montero, en la que analizó los cambios que se produjeron en el sistema socio-cultural andalusí a través de los influjos llegados por el Mediterráneo. Por último, Manuel Flores Díaz estudió las relaciones geopolíticas de las Repúblicas de Pisa y Génova con Castilla en los siglos XI y XII en “La colaboración de pisanos y genoveses con Castilla entre 1065 y 1147. Los casos de Valencia y Almería“.

Ponentes

El mar de la Baja Edad Media

La segunda y última mesa del día continuó la ordenación cronológica de la primera, dando lugar a la ponencia titulada “Ianuenses ergo nautæ. La expansión genovesa en el Mediterráneo de los siglos XII y XIII“, de Gianluca Pagani. Esta fue la primera comunicación en la que estudió la relación entre Génova, sus hombres y el Mediterráneo en los primeros siglos de expansión de la ciudad ligur por este mar. Tras él, Daniel Ríos Toledano trató “El puerto de Cádiz en la Baja Edad Media” en solitario y “El poder naval en la Península Ibérica en la Edad Media (siglos X-XV)” con su compañero Francisco Vías Vega.

Estaba previsto que la mesa terminara con la ponencia de Francisco Cabezos Almenar, “Castilla en Irlanda durante el siglo XV: posibilidades y perspectivas de un estudio centrado en el mar“, pero un cambio de última hora adelantó la que hubiera sido última intervención del simposio. Así, el profesor Pedro Fondevila Silva, actual secretario de la Cátedra de Historia Naval, se sirvió de representaciones iconográficas para estudiar la construcción y evolución tipológica de distintas embarcaciones, especialmente galeras en “La marina de Alfonso X el Sabio“.

Ponentes

Ambas mesas contaron con unos muy interesantes turnos de debate y preguntas, el último de los cuales dio final al primer día de simposio.

La importancia de la cultura marítima en diversos soportes

El día 28 la organización de las mesas sustituyó el concepto cronológico por el temático, por lo que la primera de estas abordó distintos aspectos asociados al patrimonio marítimo. La abrió María Cardenal Gistau, con una ponencia titulada “El Monumento Fúnebre de Santa Eulalia en la Catedral de Barcelona“, en la que se estudió la relación con el mar del monumento fúnebre de Santa Eulalia, joven mártir del siglo IV y patrona de la ciudad.

La ciudad de Barcelona en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina

Tras ella, nos transportamos en canoa lejos de la Edad Media europea hasta el continente americano en: “La madera que viaja. Canoas mayas, técnica y materia“; en la que Paula González Benito y Lucas Sáez González estudiaron de manera interdisciplinar el movimiento por el agua de distintos tipos de madera y canoas. Cerró la mesa la profesora Dra. Lorena Martínez Solís, de la mano de un estudio que también se alejaba de la Historia tradicional para adentrarse en las Humanidades Digitales: “Los repositorios digitales como fuente para el estudio de la Historia Marítima en la Edad Media“.

Descubriendo los mares, creando rutas: Navegación y exploración

La segunda mesa del día estuvo marcada por algunas bajas, ya que dos de los ponentes no pudieron asistir. Una de las ponencias presentadas, la de Cristián Pavón Rymen-Rythén nos volvió a trasladar lejos de nuestros mares hasta el Índico con su comunicación “Antes que Portugal estuvo China: Zheng He y las siete exploraciones del Índico“. Profundizó en la que sostuvo era la mayor Armada de principios del siglo XV, con objeto de establecer que el eje tecnológico se encontraba en Asia y no en Europa. Gracias a Augusto Conte de los Ríos, un oficial de la Armada Española, y su ponencia “La navegación por estima en la época del descubrimiento“, encontramos un interesante contrapunto que también versó sobre viajes, exploración y técnica. El debate posterior fue de lo más prolífico.

La guerra en el mar medieval: Barcos, caballeros y corsarios

La última mesa del día fue, como es tradición en el mundo de la Historia, la que más atención atrajo gracias a su temática militar. Había previstas cuatro ponencias, pero dado que la de Pedro Fondevila se adelantó al día anterior, estas quedaron reducidas a tres. Así, en una ponencia conjunta que trató sobre “La guerra naval en la Edad Media entre los siglos XI-XV: el combate sobre los barcos / La influencia de la guerra en el mar en la ideología caballeresca bajomedieval“, se analizó tanto de manera teórica como experimental la guerra a bordo de los buques durante la Baja Edad Media.

Uno de los ponentes vistió una armadura con objeto de demostrar sus hipótesis

Para ello, Iván se vistió con una armadura real y demostró como era perfectamente válida para el combate. Cerró el simposio José Marcos García Isaac con “El corso concejil como modo de defensa de la costa: el caso del concejo de Cartagena y el combate naval de Cabo Roig de 1415“, analizando la utilización de corsarios y piratas como método para la defensa de la costa en los últimos años de la Edad Media.

Vista aérea del puerto de Cartagena

Agradecimientos

Quisiéramos despedir esta crónica agradeciendo su labor a los integrantes de la asociación HyCmar, por su apoyo continuo y su buen hacer en este tema tan apasionante de la Historia y el Patrimonio Naval; a los miembros de la Cátedra de Historia Naval; a la Universidad de Murcia, por todas las facilidades y apoyo prestado; a los ponentes, que nos ilustraron con importantes aportaciones; a los asistentes por su paciencia, interés e intervenciones, que contribuyeron a enriquecer la temática tratada, y a los amigos y familiares que apoyaron con su presencia y ánimo este congreso. A todos, muchas gracias. Una vez mas se evidencia que con el trabajo en equipo, colaborando entre distintos grupos y organizaciones, es posible llevar a cabo importantes actividades académicas y científicas, y que gracias a las nuevas herramientas, éstas se pueden grabar y difundir de manera gratuita y asíncrona para todos los interesados.

Fuente: HOCES-GARCÍA, A.  Crónica del II Simposio. Hycmar, 2017.

Read Full Post »

Durante el siglo XVIII se hicieron multitud de viajes transoceánicos. De muchos de ellos nos ha llegado su diario de navegación, pero no es nada frecuente contar con dos versiones de la misma expedición. Este es el caso del buque sueco, el Götha Leijon, cuya misión era llegar a China, y que albergó en sus bodegas dos relatos de este impresionante viaje.

El buque sueco dibujado por Schantz

Un buque de la Compañía sueca de las Indias Orientales

El Götha Leijon era un navío mercante construido (indiaman), que partió en misión comercial de la costa sueca hacia el lejano Cantón en 1746 y regresó a puerto en 1749. Su capitán era Bengt Askbom, hijo de una saga de hombres de mar.

El buqeu sueco

El buque sueco dibujado por Gethe (detalle de una de las ilustraciones)

Este no era el primer viaje a Asia (véase, por ejemplo, los que realizó previamente el Götherborg), pero sus diarios, y especialmente las ilustraciones que contienen, lo han hecho mas conocido que los anteriores.

El Gotha Leijon era uno de los buques de la Compañía Sueca de las Indias Orientales (también conocida como SOIC), que había sido fundada en 1731. Fue la última de las grandes empresas europeas creadas para facilitar, y también monopolizar, el comercio con el continente asiático. Previamente se habían fundado muchas de las compañías homónimas, como la portuguesa en 1587, la británica en 1600 y otras como la holandesa, danesa o francesa ya iniciado el siglo XVII.

La compañía tenía los derechos exclusivos para el comercio de las Indias Orientales y otros lugares al este del cabo de Buena Esperanza. Los buques debían, siempre que fuera posible, estar construidos y equipados en Suecia y bajo bandera sueca.

Calamar dibujado por Schantz

Los relatos

Son dos libros manuscritos. Uno de ellos por Carl Johan Gethe y el otro de Carl Fredrik von Schantz, que relatan la misma misión comercial desde dos puntos de vista distintos. Ambos contienen ilustraciones, pero el texto de Gethe está mucho mas cuidado, además de que es el más conocido, traducido y reproducido.

Una de las hojas del diario de Gethe

El manuscrito que redactó Gethe incluye unas 20 hojas con ilustraciones en color y dibujos de algunas de las ciudades, peces, frutos, insectos, los tipos de buques y la gradación de la costa. También una carta náutica de la entrada de Cantón. El otro texto también aporta ilustraciones, en las que se pueden ver formas de vida en la China del siglo XVIII, algunos animales y varias embarcaciones chinas, algunas de las cuales Gethe también dibuja.

Carta de Cantón (Gethe)

El largo viaje

En su recorrido por la Península Ibérica el barco pasó por Cádiz y llegó a Santa Cruz de Tenerife.

Carta de Cádiz incluida en el manuscrito de Gethe

A Gethe le debieron impresionar mucho estas tierras, ya que las describe y dibuja.

Una vista de costa andaluza en el manuscrito de Gethe

Cadiz

Perfil costero de la ciudad de Cádiz según Gethe

También llamó su atención la isla de Java y, por supuesto, el fin de su viaje de ida, la ciudad de Cantón. De muchos de los lugares visitados, en especial de la parte asiática, describe la vida cotidiana, muchas de las costumbres locales que le parecieron dignas de reseñar, entre las que destacan sus notas sobre gran variedad de formas de la lengua china, así como de la flora y fauna halladas en el viaje. Contiene reflexiones sobre el viaje en sí, muy propias, al gusto de la época.

Una de las magníficas ilustraciones que aparecen en el manuscrito de Gethe

Las naves

Una parte importante de las ilustraciones está dedicada a las naves que los narradores vieron en el viaje. Destacan las asiáticas, aunque también incluyó alguna de origen europeo. Describimos las que son de mayor interés.

La parte superior de la primera ilustración la dedicó a un tradicional junco chino con sus velas al tercio. Se empleaba para la navegación en alta mar y su uso era mayormente en la guerra o piratería. Esta embarcación estaba dotada de mamparos estancos, que dividían el interior del buque en compartimentos aislados, lo cual aseguraba a la embarcación una gran reserva de flotabilidad.

Dos buques uno holandés y otro chino (Gethe)

El otro que aparece en esta lámina doble es un buque holandés de tres palos, probablemente construido en Java, en una mezcla de técnica europea y asiática. Lleva castillo de proa y alcázar en la popa. Las velas son al tercio, como las de los juncos. En la proa lleva un bauprés, con verga para la vela cebadera, a la europea. Se usaría posiblemente tanto para el comercio como en la piratería.

Embarcación fluvial china con unos 20 remeros (Gethe)

También dibujó el barco del dragón, una embarcación fluvial con la que se celebraban regatas en recuerdo del gran poeta chino Qu Yuan. Llevaba unos 20 remeros, un patrón, timonel y un tambor que marcaba el ritmo de la boga.

Nave china de recreo (Gethe)

Igualmente recogió en sus ilustraciones una nave fluvial de recreo. Cuando ésta llevaban a bordo mujeres se les llamaba eufemísticamente “barco de flores”.

Embarcación fluvial para la venta de frutas (Gethe)

También encontramos una pequeña embarcación fluvial para venta de frutas, así como un champán para uso privado de un mandarín, éste último dibujado por Schantz.

Champan (Schantz)

En síntesis, un viaje a la China del siglo XVIII, inmortalizado por dos narradores distintos, en los que se describen e ilustran las particularidades encontradas. Dos documentos de gran interés para conocer de primera mano costumbres, tipos humanos, animales y naves asiáticas que pueden ser de gran interés para los estudiosos en la materia, y que a los aficionados a los viajes y exploraciones les gustará conocer.

Ambos ya están digitalizados para su consulta en idioma sueco. Desde la web de la Biblioteca Nacional de Suecia puede acceder al Diario de Gethe.

Read Full Post »

En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

Read Full Post »

Este año se cumple el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardias Marinas en España. La primera Academia se estableció en Cádiz, en el año 1717.

Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Plano de la ciudad gaditana al inicio del siglo XVIII. Fuente.

A pesar de que diversos autores no han concedido la importancia que esta fundación se merece, fue la base de la enseñanza reglada naval militar en nuestro país.

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

La Academia tomó como base dos tipos de enseñanza muy diferentes e intentó aunarlos. La formación francesa era muy academicista, y de ella tomó el plan de estudios. Mientras, la inglesa era esencialmente práctica, y por ello se decidió que una vez aprobados los contenidos teóricos, los cadetes debían embarcar en uno de los navíos o fragatas de la Armada para completar su formación antes de recibir el título de oficiales.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz año 1660 aprox. Fuente.

Los planes de estudios estaban llenos de contenidos matemáticos (aritmética, álgebra, geometría y trigonometría), a los que acompañaban otras materias básicas como cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, esgrima y danza. Igualmente cursaban idiomas. Con el paso del tiempo los planes de estudio se fueron ajustando a las necesidades y también a los conocimientos científicos de la época.

Meridiano de Cádiz. Fuente

Monumento que recuerda el Meridiano de Cádiz. Fuente

La entrada en la Academia

En ella sólo podían entrar los hijos de los nobles y de los oficiales. En este acceso, que hoy podríamos llamar elitista, hay un secreto muy bien guardado. Durante siglos los hijos de la nobleza no habían trabajado nunca, ni habían ejercido otra profesión que los encargos de armas ocasionales de los reyes.

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

Esta tendencia se rompió al inaugurarse la Academia, ya que importantes personajes de la nobleza española, para apoyar a su rey, enviaron allí a sus hijos primogénitos. Se puede ver, por ejemplo, que el cadete nº 1 es el príncipe de Yaché, el hijo del Marqués de Campoflorido, miembro del Consejo Real.

Los Guardiamarinas

Un análisis rápido de los lugares de procedencia de los cadetes (acceda al listado de la primera promoción), originarios de multitud de localidades peninsulares, pero también de Italia y de América, evidencia la filosofía de esta institución. En pocas promociones multitud de hijos de familias de nobles e hidalgos de casi todos los puntos de España, destacando los andaluces, vasco-navarros y valencianos de gran tradición marítima, entran en las filas de la Marina española. Se unen, de esta manera, una tradición secular de los pueblos costeros de Hispania y una formación académica reglada y de carácter militar. La antigua Gadir, la puerta sur del Atlántico, asume una función vital para los planes de la monarquía borbónica: formar y profesionalizar a las futuras generaciones de oficiales de la nueva Real Armada.

La bahía en 1760. Fuente

La bahía en 1760. Fuente

Aunque los cadetes y docentes mas conocidos son Jorge Juan y Antonio de Ulloa, por sus múltiples éxitos en las misiones encomendadas, decenas de ilustres oficiales salieron de la Academia. Nombres como el del gaditano Vicente Tofiño, el autor de los derroteros de las costas de España, o el cartagenero Antonio de Escaño, miembro del Consejo de Regencia de España e Indias (1810), contribuyen decisivamente a ilustrar una época clave en la Historia de España.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño. Fuente

Más academias

Ya en 1777 se abrirían en Ferrol y Cartagena otras academias de guardiamarinas, a semejanza de la andaluza. Servirían para nutrir de oficiales la potente Armada que se estaba forjando.

Actualmente es la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, la que se encarga de esta formación académica en España.

La Escuela Naval de Marín. Fuente

Más noticias sobre actos conmemorativos del 300 aniversario

Entradas previas sobre academias y oficiales que en ella estudiaron

Documentos de archivo sobre estas instituciones navales

Bibliografía básica

LAFUENTE, A. y SELLÉS, M. A. El observatorio de Cádiz (1753-1831). Madrid: CSIC, 1988.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012, p. 329-362.

Read Full Post »

Older Posts »