Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘· Maritime History’ Category

Singapur es un país de Asia formado por 63 islas, cuyo desarrollo está dando mucho que hablar. En este blog no nos vamos a ocupar de sus impresionantes edificios, obras públicas o parques, sino de su historia y su patrimonio marítimos.

Localización en el mapa de Asia

Fundada en el siglo II, fue durante centurias un pequeño poblado de pescadores y comerciantes dependiente del rey malayo. Los juncos chinos en ruta a la India surcaron sus aguas desde el siglo V, aunque existen registros escritos de marinos del siglo III que se refieren a ella.

Las islas que forman Singapur

En el siglo XIV un príncipe malayo creyó ver un león en sus costas y de ahí viene su nombre actual, que traducido es “ciudad de los leones”. A la entrada del puerto se puede ver un animal con cabeza de león y cola de pez, el merlión, que representa este acontecimiento y que se ha convertido en el símbolo de país. De cualquier forma, parece que en esta tierra nunca hubo leones y lo que el príncipe vio pudo ser otro tipo de felino: un tigre.

Merlión de Singapur

Sus tierras no eran aptas para el cultivo, por lo que no parecían tener mucho futuro. En sus alrededores había muchos pantanos y terreno fangoso. Sin embargo tenía algo que muchos imperios anhelaban, su estratégica situación, ya que estaba en el centro del comercio a gran escala entre Europa y Asia. Se hallaba en el estrecho de Malaca, arteria fundamental entre el Índico y el Pacífico, por donde pasaban las naves de la ruta de las especias para dirigirse a la India en el camino de vuelta.

La ruta de las especias. Fuente

En el siglo XIX un teniente coronel británico destinado en Java, Stamford Raffles, desembarcó en Singapur en 1819. Tras su visita llegó a la conclusión de que la fangosa isla grande podía ser el lugar ideal para un nuevo puerto comercial destinado a contrarrestar la influencia neerlandesa en la región. Para poder utilizar este enclave firmó un tratado con el sultán Hussein a cambio del pago de modestas sumas de dinero anuales. Unos años más tarde la Compañía Británica de las Indias Orientales compró la isla.

Pronto llegaron grandes oleadas de inmigrantes al puerto franco, encabezadas por comerciantes que querían evitar el pago de los elevados aranceles en el puerto rival de Malaca, controlado por los neerlandeses. Singapur continuó prosperando, su población se disparó y algunos se hicieron millonarios. En 1965 alcanzó la independencia. La mayor parte de sus habitantes son chinos, seguida de malayos e indios, tres pueblos con una larga tradición marinera. Cada uno ha desarrollado su cultura originaria en la nueva nación y de ahí surgen las muestras del patrimonio marítimo que todavía se conservan en Singapur, uno de los países que más ha apostado por su protección. Vamos a conocer algunas de las leyendas marítimas más representativas.

Las islas de las Hermanas

Una viuda que vivía en la isla tenía dos hijas, una de ellas fue secuestrada por unos piratas. Su hermana se lanzó al agua a rescatarla, pero se ahogó. Según la leyenda la otra se tiró al agua y desapareció. Ya no se volvió a saber nada de ellas. Al poco tiempo una gran tormenta con niebla invadió la costa. Al despejarse sus habitantes vieron que habían aparecido dos islas, que en adelante se denominaron las Islas de las Hermanas. Se decía que todos los años, el mismo día en que las hermanas se convirtieron en islas, siempre habría tormenta y lluvia. La localización de estas islas está marcada en color rojo en el mapa de Singapur que aparece arriba.

La isla de la Tortuga

La leyenda dice que una tortuga mágica se convirtió en una isla para salvar a dos marineros que habían naufragado, uno chino y el otro malayo, y que éstos le hicieron un templo taoista y otro musulmán como agradecimiento.

.

Este país tan joven, donde la innovación es un elemento clave, fue el que adquirió el pecio descubierto por Walterfang en Belitung y parece que continúa con la idea de construir un museo para exponer el magnífico tesoro que se descubrió. Mientras los restos hallados descansan en la Galería Khoo Teck Puatel del Museo de las Civilizaciones Asiáticas de Singapur.

Una de las fuentes halladas en el naufragio de Belitung

Para concluir

Su apuesta por proteger y exponer el patrimonio, tanto el de su propio país como el del resto de culturas asiáticas, así como sus fantásticas leyendas, que forman parte del patrimonio marítimo inmaterial de la Humanidad, lo han convertido en un ejemplo a seguir en la lucha por hacer de la historia y el patrimonio una materia conocida y apreciada en todo el mundo. Este reconocimiento de la herencia pasada lleva aparejado su protección y difusión para disfrute de todos los ciudadanos.

Más información

HENG, Derek & ALJUNIED, Syed Muhd Khairudin. Singapore in global history. Amsterdam University Press, 2011.

KEN, Wong Lin. The strategic significance of Singapore in modern history. The Great Circle, 1982, 4, 1, p. 25-40.

MIKSIC, John N. Singapore and the Silk Road of the Sea, 1300_1800. Singapur; Nus Press, 2013.

PALACIO SALAZAR, Ivarth. Singapur, una ilusión hecha realidad. Revista de Economía & Administración, 2007, 4, 2.

Read Full Post »

En donde hoy se asienta París hubo hace siglos una ciudad llamada Lutecia. En ella vivían un grupo de acaudalados comerciantes, los nautas, que costearon la construcción de una columna votiva, gracias a la cual se ha conocido la existencia del puerto y de la ciudad romanos.

Aunque no está todavía muy claro, este asentamiento, habitado tanto por los antiguos galos como por los invasores romanos, situada a las orillas del Sena, estuvo enclavada en la isla que hoy ocupa Notre Dame, la magnífica catedral medieval que hace poco sufrió un incendio. Es decir, el corazón de la ciudad de la luz tiene debajo una urbe romana. Se siguen haciendo investigaciones sobre este lugar, que fue descubierto en el siglo XVII, pero sobre el que es difícil hallar más restos debido a que la enorme ciudad actual ocupa todo el terreno y está edificada sobre ella.

Lutetia, que aparece así denominada en los escritos del gran Julio César, como muchas otras ciudades galas, finalmente tomó el nombre del pueblo que la habitaba (los parisios) y se llamó Civitas Parisiorum, de ahí el nombre moderno de París. Una inscripción desenterrada en 1711, entre otros monumentos antiguos en la iglesia de Notre Dame en París, contenía las palabras “Nautae Parisiaci”.

Lutecia pudo ocupar terrenos en el lado norte o sur del río, o incluso en ambos lados, porque la isla estaba unida al continente por puentes de madera en la época de César. Los francos, bajo el mando de Clodoveo, la tomaron hacia fines del siglo V y unos años después la convirtieron en su residencia. Las capas de Historia seguían avanzando.

De los restos recuperados hay varios estrechamente vinculados con el mundo de la navegación: la columna de los nautas y la proa de varias naves esculpidas en las columnas de las termas. No obstante, se ha descubierto un anfiteatro bastante grande y otros edificios de época romana de gran interés.

Dibujo del anfiteatro de Lutecia

Los nautas parisinos

Eran una poderosa corporación de navegantes y comerciantes de toda la Galia que fue muy próspera gracias a la importancia de los ríos (Ródano, Loira y Sena, entre otros). La riqueza de los nautas les llevó a donar grandes cantidades de dinero para levantar suntuosos edificios destinados a espectáculos. El reciente descubrimiento de los restos de una barcaza fluvial y de muchos objetos cotidianos de los marineros en la ciudad francesa de Arles, han permitido un acercamiento a esta cultura, cuyas muestras están en el Museo de la ciudad.

Barca galorromana desarrollada por la Asociación Ambianis. Fuente

La columna de los nautas

El testimonio más extraordinario es el famoso pilar denominado “de los Nautas”, dedicado a Júpiter. Debía alcanzar una altura de unos 5 ó 6 metros y ubicarse donde fue descubierto. Creemos que fue reutilizada, por lo que sólo quedan 5 cuerpos, que sin embargo proporcionan valiosos indicios sobre el urbanismo, los poderes alcanzados por los Nautas, su muestra de fidelidad a Roma y sobre todo información religiosa.

Pilar o columna de los nautas. Museo de Cluny

Así, junto a los dioses del panteón romano (Júpiter, Mercurio, Marte, Fortuna, Castor y Pollux), aparecen deidades galas como Esus, Tarvos, Trigaranus, Eurises, Smertrios o Cernannos. Por tanto, este monumento oficial es una muestra del sincretismo alcanzado en esos momentos.

Dibujo de la leyenda que contiene la dedicatoria, en la que se puede apreciar el término “nautae”. Fuente: Duval (1989)

A un lado del pilar, las inscripciones mencionan a los “nautes” y la financiación del monumento por un fondo común. Existen multitud de interpretaciones del significado de las esculturas que contiene, como se puede apreciar en el texto de Beal (2005). De lo que no cabe duda, porque está escrito, es de que es una ofrenda de este grupo.

Proas de naves en las termas

En el lugar que antes ocupaba Lutetia se han hallado los restos de unas termas galorromanas construidas en la primera mitad del siglo II. El estudio de Paul-Marie Duval permitió identificar la representación de un barco en cada una de las 8 columnas que aún sostienen las antiguas bóvedas de la sala central. Actualmente son difíciles de ver por el desgaste, por ello un dibujo puede servir para hacernos una idea. Se pueden apreciar dos tritones, uno a cada lado, que sostienen un remo. A la izquierda y a la derecha del casco hay dos delgados remos oblicuos en relieve. Entre los remos y el casco, podemos adivinar el perfil de dos peces en bajorrelieve. También se representa un pez de gran tamaño, nadando junto al barco y en la dirección de su avance.

Dibujo de la proa de un navío esculpida en una columna de las termas de Cluny. Fuente: Duval (1989)

Para concluir

El pilar de los nautas es un símbolo muy importante para París y su historia. Una “terminal” temporal que da fe de los orígenes de la ciudad y del encuentro entre los mundos celta y romano. Es posible que como los habitantes de París siempre pudieron observar en el Sena una flota, decidieran añadir un barco en las armas de la ciudad. La proa esculpida y las barcas de Arles sirven para hacernos una idea sobre cómo eran estas naves fluviales. Son una importante muestra del antiguo patrimonio marítimo mundial.

Más información

BEAL, Jean-Claude. Los “nautes armados” de Lutèce: ¿mito o realidad?Revista Arqueológica, 2005, 2, 40, p. 315-337. 

DUVAL, Paul Marie. Le groupe de bas-reliefs des “Nautae Parisiaci”. In: Travaux sur la Gaule (1946-1986). Rome: École Française de Rome, 1989, p. 433-462 (Publications de l’École française de Rome, 116).

LAJOYE, Patrice. Le pilier des Nautes de Paris. Le début religion gallo-romaine. Historie Antique, 2006.

Lutèce, una ciudad galorromana

Pillar of the Boatmen

Read Full Post »

Existe una profunda controversia sobre cuál es el origen de los actuales habitantes de las islas del Pacífico. Los investigadores debaten si los hombres primitivos llegaron desde Asia o fue a través de otros lugares. Aunque la polémica no ha acabado todavía, y posiblemente falten muchas investigaciones por llevar a cabo, algo sabemos ya de las migraciones que tuvieron lugar hace miles de años, que poblaron las islas de Polinesia, Melanesia, Micronesia y Oceanía, que son más de 25.000. Si de algo no se duda es de la capacidad de esos pueblos para la navegación y de que traspasaron esos conocimientos a sus descendientes austranesios (habitantes del Pacífico sur y parte del Índico, como Madagascar).

Una de las divisiones de las islas del Pacífico. Fuente

Origen asiático

Parece que hace unos 5500 años algunos habitantes de Taiwán y de Filipinas se aventuraron en el inmenso Océano Pacífico y llegaron, en sucesivas oleadas, a esta parte del mundo. También sostienen que fueron hasta Madagascar y a la isla de Pascua. El estudio se basa en análisis de ADN y se llevó a cabo en el prestigioso Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en el año 2018.

Rutas seguidas por las navegantes en sus colonización del Pacífico sur. Fuente: Irwin 2008

Llegan al Pacífico Sur

La aparición de personas asociadas con la cultura lapita (conocida así la que se generó tras la migración) en el Pacífico Sur hace unos 3000 años marcó el comienzo de una gran dispersión humana a tierras remotas. Sin embargo, su relación con los pueblos que ya habitaban las islas, como los de Papua, en la región de Nueva Guinea, o los del norte de Australia, no está clara y se sigue investigando. 

Habitantes de la isla de Tahití a principios S. XIX. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia

Cultura lapita

La mayoría de los yacimientos lapita están localizados en poblados costeros. El mar les proporcionaba comida en abundancia y los esqueletos de algunos moluscos eran utilizados para hacer anzuelos y azuelas, además de adornos (brazaletes y cuentas), así como otros objetos decorativos y valiosos.

Apenas hay enterramientos lapitas en los que se han hallado restos humanos, aunque se han encontrado más frecuentemente fragmentos de cerámica roja con diseños complejos. En las islas Vanuatu, sí que han aparecido restos humanos, que tienen unos 3000 años de antigüedad, momento en el que los lapita se adentraron en el Pacífico, desde el archipiélago de Bismarck de Nueva Guinea, extendiéndose hasta Samoa y Tonga.

Restos de cerámica lapita. Fuente: Stone 2006

Los esqueletos encontrados no tenían cabeza, lo que es una característica de otras culturas del Pacífico. Algunos tenían anillos de concha cónica en lugar de cráneos, lo que indica que las tumbas se volvieron a abrir después del entierro y las cabezas se retiraron ceremonialmente, según Bedford. 

Restos de cerámica roja lapita. Fuente: Spetch 2014

Se han hallado varias tinajas, algunas de ellas son de uso funerario. El borde interior de una presenta cuatro pájaros de arcilla mirando hacia dentro del recipiente. Las vasijas son similares en forma a la cerámica roja que se encuentra en Taiwán y las islas del sudeste asiático, lo que refuerza el argumento de que los pueblos lapita al menos se detuvieron en esta región en su migración hacia el este.

Canoa de las Molucas con doble batanga. Fuente: Forrest, 1779. Biblioteca Nacional de España (BNE)

Un pueblo de grandes navegantes

Lo que sí es evidente es que eran grandes navegantes y que transmitieron sus conocimientos en todos los lugares que habitaron. Este hecho es la base de que cuando los colonos europeos llegaran a tierras australes se quedaran sorprendidos de las habilidades náuticas de estos pueblos, que para ellos eran primitivos.

Canoa tahitiana. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia

Un estudio detallado de los sistemas de navegación, como el de Lewis, afirma que en sus viajes por mar se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa se usaban para orientarse.

Herramienta de orientación hecha con piedras y ramas. Fuente

Para concluir

Aunque las investigaciones continúan, parece que desde el sureste asiático, con base en Taiwan y alguna otra isla, varios grupos de personas se aventuraron en un largo viaje hacia el sur, llegando hasta las islas del Pacífico sur, Madagascar e incluso la isla de Pascua. Posiblemente fueron desde unos archipiélagos a otros hasta terminar de colonizar la mayoría de ellas. Transmitieron sus profundos conocimientos sobre navegación, de forma que hasta que llegaron los europeos, casi tres mil años después, éstos se fueron pasando entre generaciones y enriqueciendo poco a poco.

Dibujo de Nueva Guinea, del libro de Forrest 1779. Fuente: BNE

Más información

BEDFORD, Stuart; SPRIGGS, Matthew & REGENVANU, Ralph. The Teouma Lapita site and the early human settlement of the Pacific IslandsAntiquity, 2006, 80, 310, p. 812-828.

BEDFORD, Stuart, et al. Lapita and Western Pacific settlement: Progress, prospects and persistent problemsOceanic Explorations, 2007.

BEDFORD, Stuart; SAND, Christophe; P CONNAUGHTON, Sean. Oceanic Explorations (TA26): Lapita and Western Pacific Settlement. ANU Press, 2007.

FORREST, T. A voyage to New Guinea, and the Moluccas, from Balambaugan Texto impreso: including an Account of Magindano, Sooloo, and other Islands … Belonging to the Honorable East India Company, Duriong the years 1774, 1775, and 1776. London: Printed by G. Scott, 1779.

IRWIN, Geoffrey. Pacific seascapes, canoe performance, and a review of Lapita voyaging with regard to theories of migrationAsian Perspectives, 2008, 47, 1, p. 12-27.

KINASTON R, et al. Lapita Diet in Remote Oceania: New Stable Isotope Evidence from the 3000-Year-Old Teouma Site, Efate Island, Vanuatu. PLoS ONE, 2014, 9(3): e90376.

KIRCH, Patrick Vinton. The Lapita peoples: ancestors of the oceanic world. The Peoples of South-East Asia and the Pacific. Cambridge: Blackwell, 1997.

BEHMARAS, M. La gente Lapita. Amuraworld. S.f.

MATISOO-SMITH, Elizabeth & ROBINS, Judith H. Origins and dispersals of Pacific peoples: evidence from mtDNA phylogenies of the Pacific rat. Proceedings of the National Academy of Sciences, 2004, 101, 24, p. 9167-9172.

MCNIVEN, Ian, et al. New direction in human colonisation of the Pacific: Lapita settlement of south coast New Guinea. Australian Archaeology, 2011, 72, 1, p. 1-6.

SPECHT, Jim, et al. Deconstructing the Lapita cultural complex in the Bismarck Archipelago. Journal of Archaeological Research, 2014, 22, 2, p. 89-140.

STONE, Richard. Graves of the pacific’s first seafarers revealed. Science, 2006, p. 360.

SUMMERHAYES, Glenn, et al. Lapita interaction. Canberra, ACT: ANH Publications, 2017.

Read Full Post »

Un farmacéutico alemán del siglo de la Ilustración, Alberto Seba, que consiguió ganar mucho dinero con sus fórmulas, dedicó parte de su riqueza a una afición: el coleccionismo. Vendió su primera colección al zar ruso Pedro I el navegante. Con los años vio lo importante que podía ser publicar un catálogo sobre sus ejemplares y lo que de ellos había aprendido. Así surgió esta magnífica obra, espectacularmente ilustrada, que dedica muchas de sus hojas a animales y plantas del mar.

Pez globo

El autor

Seba había nacido en Etzel (Alemania) en 1665. Cuando era joven viajó extensamente por su patria y por Holanda para aprender el oficio de boticario. En 1696 decidió instalarse en Ámsterdam y se convirtió en un conocido y destacado ciudadano. Allí amasó una considerable fortuna, que dedicó a sus intereses sobre la historia natural. Reunió un gabinete notable de curiosidades que se hizo mundialmente famoso. Se puede obtener más información sobre el autor en el libro de Engel de 1937 citado en la bibliografía.

Seba, con 66 años, tal y como apareció en su libro

Seba es conocido por sus colecciones de esta temática que contenían objetos de todo el mundo. Su lugar de residencia, Ámsterdam, le permitió negociar con marinos procedentes de muchas regiones lejanas, a los que a veces proporcionaba remedios y pócimas a cambio de ejemplares de tierras remotas.

Una de las láminas con crustáceos

Su publicación

En 1717 vendió su primera colección al zar Pedro el Grande de Rusia por 15.000 florines. Según su inventario, estaba compuesta por 72 cajones de conchas marinas, 32 de insectos y unos 400 tarros con animales conservados en alcohol. Posteriormente, ésta pasó al Museo de San Petersburgo.

Pero pronto comenzó a hacer una nueva colección que contenía muchas especies marinas, a las que contribuyó a identificar. Su interés por mantener los ejemplares adquiridos lo llevó a usar procedimientos de conservación frecuentes en la práctica médica, como ceras, aceites y otros ungüentos.

Detalle de una de las láminas

Seba publicó una obra que contiene descripciones y dibujos de los objetos de su colección. Consta de cuatro grandes volúmenes que contienen 449 láminas y un texto explicativo. Su título en latín es “Locupletissimi rerum naturalium thesauri exactta descriptio, et iconibus artificiosissimis expressio per universam physices historiam”, cuya traducción es Descripción exacta de las principales curiosidades naturales del magnífico gabinete de Alberto Seba. El libro es conocido como el “Tesauro”. Para las ilustraciones contrató a 13 grabadores y dibujantes.

Portada del libro de Seba

Se publicaron en dos ediciones, que aparecieron simultáneamente y que son exactamente iguales, excepto por el idioma del texto, ya que una apareció en latín y holandés y en la otra en latín y francés.

Otra de las láminas con distintos tipos de peces

La organización de este trabajo es bastante peculiar, ya que suele predominar la parte estética sobre la científica, y a veces en las láminas aparecen animales de distintas zonas geográficas. A pesar de ciertos déficits, es la obra más reconocida del siglo XVIII por su carácter universal, ya que contiene la mayor cantidad de representaciones sobre organismos vivos de su época. De hecho, el gran Linneo, el creador de la primera clasificación de los seres vivos, lo cita a menudo en su obra Systema Naturæ. Esto apunta claramente a lo relevante que fue su trabajo. Sobre el mundo marítimo es una de las primeras y de las más completas colecciones.

 Representación de moluscos gasterópodos

La estética

Un vistazo detallado aclara el motivo por el que se habla de que en este libro hay más de estética que de Ciencia. Realmente algunas de las láminas parecen obras de arte formadas con elementos naturales, como la que se puede contemplar abajo.

Lámina con motivos decorativos

Pasados ya varios siglos desde su publicación, no parece que sea una carencia, sino una ventaja, la idea de presentar este patrimonio natural con forma de obra de arte, ya que ésta contribuye a poder sumar valor. Este es el motivo porque el traemos esta obra, que sin perder de vista la Ciencia, la adapta y contribuye a enriquecerla con elementos estéticos haciéndola más atractiva y divulgativa.

Representación con motivos decorativos hechos con gasterópodos

Una de las ediciones de la obra, Locupletissimi rerum naturalium thesauri…., fue publicada en Ámsterdam entre los años 1734 y 1765, y está disponible en el repositorio digital de la Biblioteca Nacional de Francia.

Más información

BOESEMAN, Marinus. The vicissitudes and dispersal of Albertus Seba’s zoological specimens. Zoologische Mededelingen, 1970, 44, 13, p. 177-206.

ENGEL, Hendrik. The life of Albert Seba. 1937.

ENGEL, H. The sale-catalogue of the cabinets of natural history of Albertus Seba (1752). Bulletin of the Research Council of Israel, 1961, 131, 15, p. 119.

HOLTHUIS, Lipke Bijdeley. Albertus Seba’s” Locupletissimi rerum naturalium thesauri…”(1734-1765) and the “Planches de Seba” (1827-1831). Rijksmuseum van Natuurlijke Historie, 1969.

PÉREZ, Salvador. El gabinete de Albertus Seba. Blog Taxidermidades, 2017.

 

Read Full Post »

Gracias a un texto anónimo fechado alrededor del siglo I a.C. tenemos noticia de cómo debía ser viajar en esa época. Es conocido como El Periplo del Mar Eritreo, y describe, a modo de manual, una ruta comercial desde los puertos egipcios del Mar Rojo hasta la India. Se han recogido algunos párrafos procedentes del texto para que el lector se pueda hacer una idea de cómo era este periplo y lo que contiene.

La descripción se inicia en los puertos egipcios del Mar Rojo y va recorriendo las costas africanas, pasando por lugares como Berenice hasta llegar a la zona de lo que hoy es Tanzania. La segunda parte trata la ruta terrestre al oeste, que pasa por la península arábiga, para luego adentrarse en alta mar por la costa india, llegando a la desembocadura del actual río Ganges y ocupándose de otras que se dirigen hacia la China.

“.. hay una pequeña ciudad comercial en la costa después de navegar a unos cuatro mil estadios desde Berenice, llamada Ptolemais de las Cazas […]. Esta ciudad-mercado tiene la verdadera tortuga terrestre en pequeñas cantidades […]. Y aquí también se encuentra un poco de marfil, como el de Adulis. Pero el lugar no tiene puerto y solo se llega en pequeñas embarcaciones”.

El O. Índico representado por Mauro (hay que girarlo 180º para verlo según nuestros mapas)

Aunque pone especial interés en mercados y productos con los que se comercia en cada lugar, también añade diversas informaciones sobre navegación, puertos, fauna y sobre las personas y ciudades del trayecto. Es todo un manual para cualquier buen comerciante.

Detalle de la bahía de Goa en la India (fines s. XVI)

“Después de Avalites hay otra ciudad comercial, mejor que ésta, llamada Malao, distante una vela de unos ochocientos estadios. El fondeadero es un camino abierto […]. Aquí los nativos son más pacíficos. Se importan a este lugar las cosas ya mencionadas, y muchas túnicas, mantos de Arsinoe, vestidos y teñidos; vasos, láminas de cobre blando en pequeñas cantidades, hierro y monedas de oro y plata, no mucho. De estos lugares se exportan mirra, un poco de incienso, la canela más dura, y copal indio, que se importan a Arabia; y esclavos, pero rara vez”.

Hay que recordar que en esa época había un gran riesgo para emprender un viaje a la India, por lo que resultaba fundamental contar con información básica que orientara la navegación, pero también para poder conocer de antemano los productos, las reglas económicas y políticas del juego. Para ello este texto ofrece información útil y accesible, distanciándose de las obras geográficas típicas que mezclaban lo mítico con lo real.

El O. Índico en el mapa de Ptolomeo

“Navegando por la desembocadura del Golfo, después de un curso de seis días, hay otra ciudad comercial de Persia llamada Ommana. A estas dos ciudades-mercado se envían regularmente grandes barcos desde Barygaza, cargados con cobre y sándalo y vigas de teca y troncos de madera de negro y ébano. A Ommana también se trae incienso de Caná, y de Ommana a Arabia, botes cosidos a la moda del lugar; estos se conocen como madarata. Se exportan a Barygaza y también a Arabia, muchas perlas, pero inferiores a las de la India; púrpura, ropa a la moda del lugar, vino, gran cantidad de dátiles, oro y esclavos”.

El mar Rojo y la Meca

“Sobre la siguiente región, el curso que tiende hacia el este, que se extiende en el mar hacia el oeste, es la isla Palaesimundu, llamada por los antiguos Taprobane […] produce perlas, piedras transparentes, muselinas y caparazón de tortuga”.

La isla de Taprobana en el globo de M. Behaim (S. XV). Hoy es Ceilán

Aunque es muy escueto, se pueden hallar retazos de la figura del comerciante, de su forma de entender la vida y también de enfrentarse al viaje mismo. Así emergen las categorías culturales y los prejuicios, se puede avistar la idea de la barbarie que existía (lo que no era romano era bárbaro), de los reyezuelos, pero también de los gobernantes sabios según el patrón del autor, de las gentes malvadas y de la acción de la divinidad. Todas muestran las formas de entender el mundo del comerciante y en general del mundo grecolatino, en el contexto de la información aceptable y útil para entablar relaciones comerciales.

Dibujo del puerto de Goa (India), del siglo XVII

En las descripciones de China, que el autor no llegó a conocer, se percibe la idea que el mundo griego alejandrino tenía de estos lugares, pero que no estaba contrastada con la experiencia propia.

Para concluir

Este texto es una fuente curiosa y también uno de los pocos periplos que se han conservado, ya que es un interesante testimonio sobre la vida comercial de la antigüedad. Es, por lo tanto, el resultado de la observación y el conocimiento que su autor tenía, por lo que sus descripciones geográficas son muy acertadas. Pero no es una guía de viaje, sino un conjunto de apreciaciones sobre los mercados y productos de esa zona, fruto de su propia experiencia y conocimiento.

De izquierda a derecha se pueden apreciar las figuras de distintos reyes africanos, el Nilo, el mar Rojo y parte de la península arábiga. Globo de M. Behaim (finales del s. XV)

Más información

ALBALADEJO VIVERO, Manuel. El color en el vestido, símbolo de identidad en el mundo antiguo: el paradigma indio. Herakleion. Revista Interdisciplinar de Historia y Arqueología del Mediterráneo, 2011, 4, p. 47-58.

CASSON, Lionel. The Periplus Maris Erythraei: Text with Introduction, Translation and Commentary. Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1989.

DE CONTI RIVARA, Giuliano. En busca del comerciante antiguo a través del Periplo por el Mar Eritreo (s. I d.C). Historias del Orbis Terrarum, 2012, 4, p. 17-33.

GONZÁLEZ PONCE, Francisco José. El Periplo del mar Eritreo y la revolución interna del género periplográfico. Nuevas aportaciones al problema de la fecha. Habis, 1992, 23, p. 237-245.

GONZÁLEZ PONCE, Francisco José. El Periplo Griego antiguo: ¿verdadera guía de viajes o mero género literario? El ejemplo de Menipo de Pérgamo. Habis, 1993, 24, p. 69-76.

SCHOFF, Wilfred H. The Periplus of the Erythraean Sea: Travel and Trade in the Indian Ocean by a Merchant of the First Century. Nueva York: Longmans, Green, and Co., 1912. 

Read Full Post »

A muchos nos puede parecer lejano, incluso permitirnos no saber casi nada de este lago, que fue un mar y que ahora llamamos Caspio. A pesar de este desconocimiento, fue una de las cunas de la Humanidad y sus reservas de petróleo lo sitúan en el presente y también en el futuro. Se trata de un ecosistema único y difícil de clasificar, debido a sus características peculiares, como que sus aguas sean saladas. El hecho de ser considerado mar o lago es fundamental para el reparto de los recursos petrolíferos entre los países fronterizos. 

Características físicas

El mar Caspio se encuentra localizado en el noroeste asiático y tiene su origen en el océano Thetis de la era mesozóica. Es el espacio acuático interior más grande del mundo, cubriendo un área mayor que la de Japón. Ocupa unos 440.000 m2, con una profundidad máxima de 1.025 metros. De norte a sur alcanza los 1.440 kilómetros y 320 kilómetros de este a oeste. Actualmente son cinco los estados que rodean el mar Caspio: Rusia y Azerbaiyán (en la ribera oeste), Kazajistán y Turkmenistán (en la ribera este) e Irán (en la sur).

Un lago que tiene nombre de mar

A pesar de su nombre, el mar Caspio tiene características de lago, ya que está alimentado por varios ríos, no tiene salida alguna a mar abierto y, por lo tanto, se encuentra completamente rodeado por tierra, aunque está conectado con los mares Negro, Blanco y Báltico a través de los canales fluviales Volga-Dniéper-Don.

Imagen del Mar Caspio, año 2020. Fuente: Google Maps

El petroleo del Mar Caspio

El Cáucaso, la región montañosa situada al este del mar Caspio, es una de las primeras productoras de petróleo en el mundo. Es tan antigua que la Biblia hace referencia a productos derivados de éste en la región de Baku, en la actual Azerbaiyán.

Los montes del Cáucaso se pueden ver atravesando la zona que une el mar Caspio con el mar Negro

También Marco Polo escribió sobre un pequeño comercio de exportación de arena rica en petróleo en el siglo XIII. Posteriormente, turcos, persas y rusos rivalizaron por el control de la región.

Mar Caspio desde Azerbaiyán

Este mar está conformado por 3 cuencas: norte, central o media y sur. La primera es pequeña, además de poco profunda, como puede verse en el dibujo inferior. La parte central tiene una altura de alrededor de 190 metros, siendo la cuenca sur la más profunda y la que guarda más de dos tercios del volumen total del agua.

Profundidad del Caspio

Las denominaciones que ha recibido

Este lago ha tenido múltiples nombres a lo largo de la historia, como puede comprobarse en la cartografía, tanto terrestre como náutica. Sólo en Irán hay al menos 500 denominaciones antiguas, algunas de los cuales han sido transmitidos de una generación a otra a través de historias orales. De hecho, muestran parte de la cultura de esta zona desde la Prehistoria, y la mayoría de ellos han sido registrados en tabletas o en libros sagrados, como el Avesta de Zoroastro y el Libro de los Reyes (Shahnameh) de Ferdowsi.

Vamos a ver algunos de los nombres antiguos del Mar Caspio, agrupados por su origen:

– Se han usado las denominaciones de varias tribus y nacionalidades que residen en las áreas circundantes para dar nombre al mar, como Albanium Mareh, Caspian, Deylam, Ghaz, Gilan, Hirkan, Khazar, Ajam, Fars, Sit, Tipr o Khvlinsk.

Mar Caspio

– También se ha llamado según los nombres de las ciudades y áreas circundantes como Astarabad, Shirvan, Jebal, Khorassan, Mazandaran (en la imagen inferior) y Moghan.


– Para referirse a él se ha nombrado como algunas de las ciudades que han surgido en sus costas, algunas de las cuales son Abskoun, Astrakhan, Bab Bab-ol-Abvav (Darband), Gorgan (Jorjan), Sari, Saraie, Vaurukesh, Farakhkart, Gil, Galan (Gilan) y Talisan (Talesh).

– Y las palabras equivalentes para “Mar” como Deniz, Darah, Darya, Sala, Sihaie, Zarayeh o Voroushka.

Mar Caspio en el mapa de Fra Mauro

– Igualmente se han usado los nombres de otros mares, aunque utilizados incorrectamente, para designar esta vía fluvial, como el mar de Qalzam, el mar de Kharazm, Bahr-e Hoz-e Fars (mar persa).

Mar Caspio desde Irán

Para concluir, se han registrado multitud de nombres para una misma realidad acuática, un mar, el Caspio, que se transformó en un lago y que hoy está en disputa de varios países asiáticos por sus impresionantes recursos.

Más información

AMINI, Erfan; NAEENI, Sayyed Taghi Omid; GHADERI, Pedram. Investigating Wave Energy Potential in Southern Coasts of the Caspian Sea and Evaluating the Application of Gray Wolf Optimizer AlgorithmarXiv preprint arXiv:1912.13201, 2019.

GARCÍA-ASTILLERO, A. Por que se llama mar Caspio si es un lago. Ecología Verde, 2018.

LEROY, Suzanne AG, et al. Past and current changes in the largest lake of the world: The Caspian Sea. En Large Asian Lakes in a Changing World. Springer, Cham, 2020, p. 65-107.

Read Full Post »

Older Posts »