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Sobre el fuerte costero de San Marcos de la Florida (USA), levantado por los españoles durante el siglo XVII, se han escrito algunos trabajos. La ferocidad, tesón, temple y heroicidad de sus ocupantes es bien conocida: pocos recursos y mucha motivación hicieron de esta fortaleza mucho mas que una leyenda.

San Agustín, la ciudad donde se levantó el fuerte, fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565, y es el asentamiento europeo permanente habitado mas antiguo en Estados Unidos.

Localización de la península de Florida en un mapa actual

Sin embargo no siempre es conocido que sus inexpugnables muros fueron construidos con las conchas de un molusco, la coquina. Las aglomeraciones de los caparazones de los moluscos de esta especie, junto con otros materiales, con el paso de los siglos terminaron formando una piedra caliza cuyas características siguen asombrando al mundo.

La península de la Florida en un mapa de De Bry y Le Moyne, Map of Florida and Cuba (1591)

El fuerte que podemos contemplar actualmente no es el primero, sino el que debido a la naturaleza de sus materiales ha sobrevivido a los enemigos, al clima y al tiempo. Toda una proeza si tenemos en cuenta que se levantó hace ya mas de tres siglos, y que su situación costera le hace estar muy expuesto a las condiciones climaticas. El fuerte-castillo es hoy monumento nacional.

Dibujo del fuerte en una carta náutica del s. XVIII.  Detalle. Fuente: BDH

Los materiales de construcción

El fuerte se levantó con la llamada piedra coquina (o concha pequeña), que es una roca caliza formada por “agregados no consolidados y pobremente cementados, de sedimentos conchas, corales y pedazos de estos, así como por caparazones calcáreos de organismos marinos que han sido unidos en proporciones aleatorias por elementos tales como el oleaje marino” (Larrua).

Mezcla de materiales semejante a la coquina

Esta piedra forma una estructura sedimentaria, que fortalece gran parte de la costa Atlántica de Florida y está formada por conchas de almejas, apelmazadas cuando la zona estaba bajo agua, mucho tiempo atrás. Con el paso de los siglos el nivel del mar bajó y la lluvia disolvió el carbonato de calcio de las conchas, cementando el cuarzo y las conchas y formando así la piedra coquina (Larrua).

El descubrimiento del asombroso material

Buscando materiales en las zonas próximas, los españoles encontraron en una pequeña isla llamada Anastasia, cercana a San Agustín, un tipo de piedra caliza, de dureza muy superior a la piedra común y que poseía una serie de cualidades especiales: era fácil de trabajar, a medida que se exponía al aire se endurecía y posteriormente se dieron cuenta de que gracias a su plasticidad, cuando recibía cañonazos absorbía las balas, quedando éstas incrustadas en el muro, contribuyendo a dar mas consistencia a la fortaleza.

Era un asombroso material defensivo que aprendieron a impermeabilizar revistiéndolo de yeso y pintura, para que tuvieran una apariencia mejor.

Síntesis

“Era una poderosa fortaleza de corte renacentista construida más con más determinación que piedras a la orilla del mar, centinela insomne que desde hace más de tres siglos custodia y defiende los accesos a la ciudad más antigua de Estados Unidos. La Florida, presionada por los enemigos desde el norte y el mar, fue la posesión española más pequeña, pobre y expuesta a los ataques, y tal vez la que se defendió con más ahínco. El Castillo de San Marcos, refugio y fortaleza, nunca fue tomado por ningún adversario. La poderosa fortaleza de murallas imbatibles, emblema de la presencia de España en Norteamérica, contaba con algo mejor que la artillería: el espíritu de resistencia, el coraje de los defensores y la decisión de vencer que la hicieron invencible” (Larrua).

De nuevo el mar, que muchas veces facilitaba el acceso a los enemigos, ofrecía con este sencillo y antiguo material una ventaja inigualable: un muro hecho de materiales sedimentarios marinos que absorbía las balas y que a la vez era fuerte y resistente a las acciones atmosféricas e hidrográficas. La panacea de la construcción en aquella época.

Más información

Brevis Narratio eorum quae in Florida Americae Provincia Gallis acciderunt, secunda in illam Navigatione, duce Renato de Laudonniere classis Praefecto. 1591. Cortesía de la Biblioteca Digital Hispánica.

Castillo de San Marcos

FENN, Dennis B. et al. Structural Monitoring of Castillo de San Marcos National Monument. En: Old cultures in new worlds. 8th ICOMOS General Assembly and International Symposium. Programme report – Compte rendu. US/ICOMOS, 1987, Washington, p. 400-407.

LARRUA-GUEDES, Salvador. La real fuerza del castillo de San Marcos: invencible fortaleza española de la provincia de La Florida (1565–1700). Revista Hispanoamericana. Revista Digital de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras. 2013, 3.

LOMBA, M. Contexto histórico de San Agustín de la Florida (2017).

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Hay mapas, que sin ser cartas náuticas, por la propia localización de la zona cartografiada, reflejan ambientes costeros, fluviales, litorales y marítimos. Es el caso de esta carta del siglo XIX, de la parte sur de América, que se centra en Brasil y Uruguay. Su detalle, preciosas ilustraciones y cuidada impresión son suficiente motivo para que demos a conocer esta obra cartográfica.

El mapa en su totalidad

La persona que aparece como autor es John Tallis (1817-1876), considerado uno de los cartógrafos y editores más renombrados del siglo XIX. La empresa de su propiedad, John Tallis and Company, es la última que edita estos trabajos ornamentales y ornamentados, por lo que sus mapas son tanto obras de arte como de geografía.

Detalle at

Parte norte de Brasil. Detalle

John había nacido en Stourbridge (Worcestershire) alrededor de 1818 y se asoció con Frederick Tallis, que era muy posiblemente su hermano. Conoció a un grabador llamado John Rapkin, que fue su socio y también su inspiración. Sus impresionantes ilustraciones permitieron que los mapas que producían fueran obras de arte, con bellas ilustraciones y grabados.

trozo 2

Una parte del mapa, en la que se puede apreciar la parte sur de Brasil y norte de Uruguay

Los mapas estaban hechos a dos tintas y representan el final de una era en la producción de grandes atlas decorativos. Tallis es reconocido por su serie de pequeñas ilustraciones o viñetas, que representan escenas que se organizan alrededor de la carta, muy al gusto de la demanda de mediados del siglo XIX.

Naves Rio Negro

Balsas en Río Negro

Vendió obras como el Atlas Ilustrado del Mundo, que fue publicado en unas setenta entregas entre 1849 y 1853. Cada parte se adquiría por un chelín o veinticinco centavos en América, y se puso a disposición en Australia y otras colonias británicas casi de inmediato, en 1854.

Las naves

Las embarcaciones que aparecen en la ilustración son jangadas. Son las típicas barcas usadas por los pescadores del Norte y Nordeste del Brasil, que están hechas generalmente de cinco troncos rollizos, sólidamente atados entre sí y con un mástil.

El nombre fue otorgado por los portugueses, que cuando llegaron a América las denominaron así porque les recordaban a las jangas que habían visto en sus viajes previos a la India.

Rio de Janeiro

Jangadas en Río de Janeiro

A veces se hacían sólo con troncos, que luego al llegar a su destino se podían vender. Aparte de pagayas (remos), podían llevar también velas. Su timón es de espadilla y los remos suelen ser de pala ancha.

Este mapa está depositado en la Biblioteca Nacional de Brasil.

Más información

ESPÍNOLA, Rodolfo. Caravelas, jangadas e navios: uma história portuária. OMNI, 2007.

Jangadas

J. & F. Tallis

Otros mapas de Tallis

Imágenes de jangadas y jangadeiros actuales

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Parece una leyenda, pero es real. Durante siglos quienes desde Europa viajaban a América debían cruzarlo. No es un mar, pero su superficie es tan enorme que lo llamaron así. Es una impresionante acumulación de algas con poderes para paliar o curar ciertas enfermedades, pero también para hacer varar barcos. Se conoce como el mar de los Sargazos. En esta entrada vamos a basar en un artículo reciente del experto J. Pérez de Rubín, del Instituto Español de Oceanografía.

Una aproximación al territorio marino ocupado por este mar de algas

Una aproximación al territorio marino ocupado por este mar de algas

Los primeros navegantes que cruzaron el Atlántico 

Ya Colón, y antes algunos intrépidos marineros andaluces y portugueses, hablaban de estas algas. De hecho, una de las causas de temor entre los primeros navegantes era encontrarse con ellas, ya que todo el entorno cambiaba, apenas se veía el agua, el color pasaba a ser amarillento verdoso y el olor era muy distinto. En resumen, había quien pensaba que era como estar en el infierno.

acumulaciones de este alga en la orilla

Acumulaciones de este alga en la orilla

Gonzalo Fernández de Córdoba, el gran capitán, decía de ellas:

“Hallaron en el mar grandes praderías de hierba sobre el agua que llaman salgazos, y se andan sobre aguadas en la superficie del mar. Las cuales según los tiempos y aguajes suceden, así corren y se desvían o se allegan a oriente o a poniente, o al sur o a la tramontana, a y aves se hallan a medio golfo, e otras veces mas tarde e lejos o mas cerca de España”.

Sargazos

A lo largo de los siglos han sido muchos los navegantes, marinos, médicos y científicos que han hablado de ellas, y la gran mayoría eran españoles, cuyas obras fueron, por su claro interés, traducidas a otros idiomas rápidamente. Las narraciones mas antiguas son las de Hernando Colón, el hijo del Almirante, Nicolás Monardes, Juan López de Velasco, las Casas, y Pedro Martir de Anglería. Ya en el siglo de la Ilustración el número de científicos interesados en estas acumulaciones marinas aumentó, y a partir de ese momento empiezan a surgir teorías sobre su formación.

Sargazos en las idílicas playas de Tolum (México)

Un gran oficial de la Armada española, Alejandro Malaspina, cuando preparaba su viaje alrededor del mundo se informó precisamente de las propiedades de las algas para evitar la llamada “peste del mar”.

Recogiendo algas en el Puerto de Acapulco. Detalle.


De hecho, hay ilustraciones de la expedición en las que se puede apreciar a la tripulación recogiéndolas en las orillas del mar (arriba).

Tortuga marina. Los sargazos le sirven de alimento y de protección.

Múltiples denominaciones

Estas algas han recibido diversos nombres, entre ellos sargazo, salgazo, hierbas, algazo, lechuga de mar, fuco, ova, cachiyuyo, ceiba, mar de hierbas, entre otros.

Usos de los sargazos

Aparte de infundir temor y dificultar la navegación, estas inmensa praderas oceánicas fueron usadas como alimento y también como medicamento.

a) Ensalada de algas

En los buques se preparaban como comida para evitar el temible escorbuto (la “peste de la mar”) antes de descubrir el remedio “mágico”: el zumo de limón.

Tras dos cocciones del sargazo en agua, preferiblemente dulce, “hasta que las yerbas se pongan blancas. Se sacarán entonces a un plato y se les echará encima un jugo de aceite crudo, o hervido con ajos, y la cantidad correspondiente de vinagre. Quedará de un hermoso color verde, privada enteramente del olor a marisco, y agradable al gusto”.

b) Propiedades medicinales

También se usaron como diurético, tal y como describe en el siglo XVI Acosta, un médico hispano-portugués:

“Esta yerba se conserva en vinagre y sal, y así tiene el mismo sabor que el hinojo marino. Yo la hice echar a unas cabras que en la nave venía y la comían con gana… Un marinero que en la nave venía comió de ésta cruda y cocida, diciendo que le sabía muy bien, y a pocos días me dijo que se hallaba mucho mejor y se llevó de ellas para comer en tierra” (versión adaptada). Su obra fue traducida y copiada en otros países europeos.

Giro de la corriente. Fuente

Un “mar” lleno de vida

Uno de los primeros científicos en describir de manera acertada estas algas fue el gran Humboldt. Actualmente sabemos que estas islas vegetales a la deriva son un hábitat imprescindible para una gran cantidad de animales, y que se mantienen a flote gracias a unas pequeñas vesículas que están llenas de gas.

Protección del ecosistema

La Declaración de Hamilton (2014) se firmó para impulsar la colaboración intergubernamental para proteger este ecosistema oceánico único.

Más información

PÉREZ DE RUBÍN, J. Las algas y los antiguos navegantes españoles (1492-1792). Revista del Instituto Español de Oceanografía, 2016, 24.

Un mar como ningún otro. Ocean 71. 2016.

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El Atlas de las Indias Occidentales, o compendio descriptivo de las Indias Occidentales (en inglés The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies) se publicó en Londres en 1775 y está ilustrado con cuarenta cartas y mapas. Se completa con un relato histórico de los varios territorios e islas que componen esa parte del mundo, su descubrimiento, situación, extensión, fronteras, producto, comercio, habitantes, gobierno, religión, entre otros.

Atlas indias orientales XVIII

Portada del Atlas del siglo XVIII

El autor

Thomas Jefferys (1717-1771) era geógrafo del príncipe de Gales y posteriormente del rey inglés Jorge II. Después de la muerte de Jefferys su negocio pasó a Robert Sayer y John Bennett, que en 1775 publicaron los mapas en forma de atlas por primera vez.

Thomas era un excelente y preciso dibujante, y fue autor de varios grabados que representaban al monarca y a varios de sus ayudantes mas cercanos, entre ellos algunos altos cargos de la Armada inglesa.

Sus cartas náuticas fueron de gran importancia en la guerra de la Independencia norteamericana.

La obra

Este magnífico atlas, que la historiografía inglesa alaba y describe como el mejor, sin embargo sólo se detiene en las costas e islas del Caribe, aunque nos consta que el autor había cartografiado otras zonas del continente americano. Otra nota importante para la investigación peninsular es que recoge las islas atlánticas de las coronas española y portuguesa (Canarias, Azores, Madeira, y Cabo Verde). Como la investigación angloparlante ya ha dedicado importantes textos a este atlas, desde el blog de la Cátedra hacemos un análisis de la parte hispana, que no siempre ha sido tratada.

Islas Canarias y Madeira

Notas de gran interés para los investigadores, aparte de la descripción de algunos lugares, que incluso aparecen en las cartas náuticas para dar información a los navegantes, es el dibujo de una flota, con el derrotero que va de Cartagena a Portobelo y viceversa. También aparece en otra carta el de La Habana-Cartagena.

Detalle de la carta inferior en la que aparece marcada la ruta de la flota que iba de Cartagena a Portobelo y viceversa.

En la carta inferior, así como en casi todas las del atlas, es destacable el nivel de detalle en cuanto a la toponimia. En esta aparece el istmo de Panamá, así como la representación de los accidentes geográficos mas destacados (tanto costeros como de interior). Y en el centro de todo, una magnífica rosa de los vientos con los 32 rumbos perfectamente marcados. Tanto detalle hace inferir que la información tan precisa de territorio hispano fuese copiada de cartas españolas, práctica realizada con cierta frecuencia por los cartógrafos ingleses.

Caribe costero centroamericano

Como en esos momentos no se tenía toda la información geográfica disponible, hay veces que las islas apenas están cartografiadas (Bequia o Becouya, al norte de las Granadinas), mientras otras aparecen perfectamente descritas. Esta falta de datos hace que, por ejemplo, haya islas cuyas cartas están copiadas y literalmente traducidas al inglés desde otros idiomas, como es el caso del neerlandés (holandés) para Curaçao.

Otra característica peculiar de este atlas es que las islas y costas que se incluyen en las cartas náuticas algunas veces no están centradas en la imagen, sugiriendo que lo mas importante eran las rutas marítimas. Esto se puede apreciar claramente en la carta de la isla de  Sto. Domingo (la Española).

La isla Española

En síntesis: una obra póstuma importante de la parte atlántica del Caribe, con muchos detalles, datos, descripciones y observaciones de indudable valor. Como fuente es de gran interés para la investigación histórica, geográfica y de algunas otras ciencias humanas y sociales. Por eso ofrecemos aquí algunas de las cartas referidas a las islas caribeñas que pueden ser de mayor interés.

Fuente: JEFFERYS, Thomas. The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies: illustrated with forty correct charts and maps, taken from actual surveys: together with an historical account of the several countries and islands which compose that part of the world, their discovery, situation, extent, boundaries, product, trade, inhabitants, strength, government, religion, &c. London: Printed for Robert Sayer and John Bennett, 1775. Library of Congress.

Un edición posterior de un atlas de este autor se vende por 85000 libras.

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A lo largo de la Historia, de manera poco frecuente pero espectacular para quienes pueden observarlas, se han formado de un día para otro una especie de islas de un color grisáceo, que da la sensación que han emergido de manera repentina del fondo del mar y que van a la deriva en los grandes océanos.

Desde que en 2012 apareció una, posiblemente la más grande conocida hasta el momento, los científicos han estudiado este fenómeno por el cual de repente surge, en medio del mar, una isla unas veces muy pequeña y otras, como fue el caso anterior, tan grande que puede ser vista desde los satélites, ya que ocupaba unos 400 kilómetros cuadrados. Incluso Google Earth la captó.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

El segundo factor que intriga a los que las observan es que, al contrario de las islas volcánicas conocidas que también han emergido, literalmente flotan sobre el agua y se desplazan varios kilómetros, y lo más chocante es que suelen cambiar de forma.

Son acumulaciones de piedra pómez que han emergido

Ahora ya sabemos que son de piedra pómez, un material muy ligero, por lo que flotan y se desplazan por el mar gracias a su baja densidad. Se generan por las erupciones volcánicas que tienen lugar debajo del mar, en el lecho oceánico, como por ejemplo la de la caldera del volcán Havre, situada en el suroeste del Pacífico, que provocó en julio de 2012 la aparición de esta gran isla grisácea. Las balsas de piedra pómez, islas efímeras o islas flotantes como también las han denominado (aunque no es exactamente lo mismo), pueden desplazarse durante años, saturarse de agua y hundirse o, por el contrario, quedar varadas en las costas.

La balsas vista mas de cerca. Fuente.

La balsas vista mas de cerca.  Fuente.

Los investigadores han afirmado que este gigantesco experimento natural, que suele aparecer en el Pacífico sur y también en la parte meridional del Atlántico, es muy relevante para estudiar la dinámica de placas tanto la actual como la prehistórica, así como su dispersión en la superficie oceánica. Suelen estar habitadas por microorganismos y pequeños seres vivos marinos, como crustáceos o corales.

Aunque se sabe que estas formaciones han sido vistas desde hace siglos, los avistamientos de balsas de piedra pómez siguen siendo poco frecuentes y muy espectaculares.

Sandy. Fuente

El fenómeno fotografiado. Se puede ver que la piedra forma una capa sobre el agua. Fuente

La diferencia con las otras islas

No se deben confundir estas “islas efímeras” con las que en un momento aparecieron como consecuencia de una erupción volcánica submarina y se mantienen en su lugar de origen, que son muchas. Las de piedra pómez no están habitadas, cambian de forma continuamente y pueden durar, como tales, días, meses o años, pero si no se produce algún fenómeno que haga variar su composición o que añada otro tipo de material mas compacto, terminan desapareciendo.

al lado de un volcán. Fuente.

Una acumulación de piedra pómez al lado de un volcán (Rakata, en Indonesia). Fuente.

Avistamientos contemporáneos

Durante el siglo XX tenemos noticia de que han aparecido cerca de las islas Sandwich del Sur, en marzo de 1962, y en la de Eua (Tonga), en 1969, entre otras.

Antes de las imágenes de satélite, las aglomeraciones en las costas y los informes de balsas flotantes de piedra pómez sólo se conocían gracias a los navegantes, a través de cuyas notas quedaron signos de las erupciones volcánicas marinas y la aparición de islas. Como no existía forma de verlas desde el aire, no hay noticias de estas islas en la Antigüedad, aunque son frecuentes los relatos y leyendas referidas a algunas de ellas, pero es muy difícil identificarlas en la documentación.

Más información

JUTZELER, M. et al. On the fate of pumice rafts formed during the 2012 Havre submarine eruption. Nature Communications. 2014, nº 5, 3660.

Las rocas flotantes del Pacífico Sur. Vistas al mar. 2014.

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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Pedro Sarmiento de Gamboa (1530-1592) fue un marino y científico al servicio del rey de España. Había estudiado matemáticas y ciencia náutica en Pontevedra. Entre 1550 y 1555 participó en diferentes batallas en el continente europeo. En su faceta científica desarrolló conocimientos sobre cartografía, historia, humanidades, cosmografía, construcción de instrumentos náuticos y estudio de antigüedades.

Sarmiento de Gamboa inmortalziado en un sello

Sarmiento de Gamboa inmortalizado en un sello

Su vida está llena de viajes y aventuras a las costas del fin del mundo, de importantes descubrimientos geográficos y científicos, pero también de encontronazos con la justicia de su época, apresamientos y cárcel. Tuvo dos juicios, en uno fue acusado ante la Inquisición y en otro él mismo denunció al dueño de la flota con la que navegó. Posteriormente caería en manos inglesas y luego francesas hasta su liberación.

La Inquisición le persigue

Había llegado a las Indias en 1557, donde se le hizo el encargo de escribir la Historia de los Incas.

En el continente americano fue procesado dos veces, la primera acusado de nigromante y de otros delitos similares. Sobre él aparecieron testimonios de que “tenía hecho o sabía hacer cierta tinta simpática y anillos de oro con letras o signos cabalísticos (…) halláronle libros y cuadernos manuscritos en pergamino en que se explicaban las propiedades de las piedras, amén del códice especial consagrado a la fábrica de las tumbagas” (Fernández Duro, p. 235). Las tumbagas eran joyas hechas con una aleación de oro y cobre que fabricaban los orfebres indígenas americanos.

Una tumbaga tairona con motivos maríitmos

Una tumbaga tairona con motivos marítimos

Sobre Sarmiento recayó una sentencia de destierro y de reclusión, cuya pena conmutó el Arzobispo por la de permanecer durante un año en la ciudad de Cuzco, sin salir de ella.

Descubren las islas Salomón

Tras la sentencia, Sarmiento, para evitar posibles represalias, decidió embarcar: “como supe de muchas tierras incognitas hasta mi no descubiertas, en el mar del Sur, por donde muchos había procurado arrojarse y nunca se había atrevido, y lastimádome de que tan grave cosa como allí perdiese por falta de determinación, di dello noticia al Licenciado Castro, Gobernador que a la sazón era de este reino del Perú, ofreciéndome a descubrir muchas islas en el mar del Sur, si favorecía para ello” (Carta de Sarmiento al Rey, 4 mayo de 1572) .

El inmenso Mar del Sur, hoy Oceáno pacífico en una mapa del siglo XVI, de A, Ortelius.

El inmenso Mar del Sur, hoy Océano Pacífico, en una mapa del siglo XVI, de A. Ortelius (1589).

Fue entonces el piloto de uno de los barcos que, partiendo del Virreinato del Perú, llegaron por primera vez a las Islas Salomón. Hay una teoría que sugiere que la derrota elegida los llevaba al descubrimiento del continente australiano por parte de los habitantes del viejo continente, pero que una mala decisión del piloto mayor los desvió hacia las islas Salomón.

Localización de las Islas Salomón

Localización de las islas Salomón

La segunda vez que se las tuvo que ver con la justicia fue tras llegar de este viaje, ya que Sarmiento denunció al armador Mendaña, y, tras mutuas acusaciones, ambos acabaron en la Audiencia, siendo el primero exonerado de cualquier culpa en el juicio que se celebró.

A la captura de Drake

Posteriormente se le ordenó dar captura a Francis Drake, aunque no tuvo éxito, y con ocasión de intentar cumplir esta misión pudo explorar los canales patagónicos, el Estrecho de Magallanes, así como levantar cartas de islas, canales y de algunas poblaciones. Participó también en la fabricación de instrumentos náuticos.

Portada de su libro mas conocido

Portada de su libro mas conocido

Las ciudades del fin del mundo

Como Sarmiento buscaba continuamente la aventura, convenció al rey Felipe II para que le permitiera volver al Estrecho de Magallanes, con intención de poblarlo, para conseguir el dominio de este importante punto.

Fuente

Las dos poblaciones fundadas por Gamboa. Fuente

Los dos enclaves que allí fundó Nombre de Jesús y Rey Felipe (Puerto del Hambre) costaron muchos sacrificios y vidas humanas. Esta historia está recogida en algunas obras posteriores y puede consultarse en varias páginas webs. Traemos un párrafo que sintetiza este intento, que tuvo funestas consecuencias:

“… Eran trescientos treinta y ocho, con doce mujeres, los que cabalgaron por el valle de la muerte. Pedro Sarmiento de Gamboa era su jefe. Sólo quedó uno, llamado Tomé, para dejar testimonio de lo que ocurrió. También quedaron sus cartas; las cartas del fin del mundo. Ciudad del Rey Felipe nació y se fue al infierno en el breve espacio de tres años. El lugar fue abandonado y los españoles jamás regresaron. Demasiado lejos, demasiado mar y demasiada fría desolación. Me turba encontrarme en el límite geográfico preciso, el mojón exacto que señala el punto del máximo poder español” (Domínguez Molinos).

Frente a la reina de Inglaterra

A pesar de estos últimos acontecimientos, la vida de aventuras de Sarmiento no acabó aquí. De vuelta a España fue capturado cerca de las Islas Azores por un buque inglés, que lo llevó preso a Inglaterra. Allí se entrevistó con Isabel I y con algunos de los nobles de la corte.

Las islas Azores, entonces se llamaba Terceras. Fuente

Las islas Azores, que entonces se llamaban Terceras. Fuente

Una vez que consiguió la libertad, en su regreso a España, al pasar por Francia fue secuestrado por un capitán de los hugonotes (calvinistas franceses) y estuvo en su poder durante 3 años, hasta que las autoridades españolas pagaron su rescate. Tenemos noticia de que en el año 1590 estaba ya libre en España, donde pudo dedicarse a escribir su tratado sobre el Viage al estrecho de Magallanes por el capitan Pedro Sarmiento de Gamboa ; en los años de 1579 y 1580 ; y noticia de la expedicion que despues hizo para poblarle.

Primera hoja del Viaje al estrecho de Magallanes

Primera hoja del Viaje al estrecho de Magallanes

Epílogo

Sarmiento de Gamboa fue uno de los cronistas más ilustrados de América, pues contaba con una excelente formación académica y estaba naturalmente dotado de una gran inquietud científica y de una inusitada pasión por la aventura. Lo que escribía era sobre lo que había navegado, descubierto y conocido. Tiene en su haber tanto éxitos como fracasos, y por todos ellos Gamboa, el intrépido navegante, es uno de los personajes mas atrayentes de la aventura hispana en el Nuevo Mundo, pero también de los mas desconocidos.

excipit

Más información

BARROS, J.M. Pedro Sarmiento de Gamboa: avatares de un caballero de Galicia. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2006.

DOMÍNGUEZ MOLINOS, R. Sarmiento de Gamboa y las Cartas del Fin del Mundo. Madrid: Nautical Union Editorial, 2013.

FERNÁNDEZ DURO, C. Pedro Sarmiento de Gamboa, el navegante. Boletín de la Real Academia de la Historia, 1896, XXVIII, p. 273-287.

FRAGA VÁZQUEZ, J.A. Pedro Sarmiento de Gamboa. En Culturagalega.org. Álbum Ciencia Gallego Consejo de la Cultura, 2013.

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