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Posts Tagged ‘Estados Unidos’

Dentro de la serie dedicada a los repositorios digitales (grandes bases de datos que contiene miles de documentos que se pueden descargar completos libremente) de utilidad para la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo, dedicamos esta entrada a uno de los que últimamente han conseguido incorporar mayor número de ejemplares en sus depósitos. 

La Biblioteca Digital Pública de Estados Unidos es uno de los últimos grandes proyectos de repositorio digital. Actualmente cuenta con mas de 8 millones de documentos. Patrocinada por grandes instituciones de Estados Unidos y financiada por magnates y fundaciones, ha experimentado un enorme desarrollo desde su creación en el año 2012.

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Sobre historia naval anglosajona puede encontrar desde libros, informes o cartas hasta magníficas fotografías de marinos y buques de principios de siglo XX.

oficiales en San Francisco (1941)

Oficiales de la Marina estadounidense en San Francisco (1941)

Pero si este depósito nos parece importante es porque reúne las colecciones digitales de grandes bibliotecas, como la Pública de Nueva York, lo que supone además que están disponibles multitud de documentos relativos a la Historia de España, y especialmente de Hispanoamérica, en siglos pasados.

Las impresionantes imágenes

De todos sus fondos es especialmente interesante  el iconográfico, y en concreto las colecciones de fotografías, carteles, láminas, álbumes y cartografía.

Se pueden encontrar láminas de los siglos XVIII, XIX y XX de plantas, dibujadas por artistas de renombre internacional, que pueden ser de interés, ademas, para botánicos e historiadores de la Ciencia.

suriana maritima

Suriana Marítima,  de Du Petit-Thouars (1793-1864)

Una colección de uniformes españoles, no muy bien descritos, pero de una excelente calidad.

artilleros de marina

Artilleros de Marina españoles

O los oficiales navales del siglo XVIII de la colección de M. Trentsensky (1790-1868).

Oficial naval

Oficial Naval, de Trentsensky

Contiene bellísimas ilustraciones de diferentes medios de desplazamiento navales, como submarinos, aviones y portaaviones del Museo Nacional del Aire y del Espacio (National Air and Space Museum) del Instituto Smithsonian.

Impresionante cartel de la aviación china

Impresionante cartel de la aviación naval china

Hay, además, cartas náuticas y planos de batallas, como el de la bahía de Algeciras:

Plan Algeciras

Plan del combate naval de Algeciras. Tardieu, A. 1788 (Fuente)

Monografías

En este depósito se pueden encontrar cientos de boletines oficiales españoles de los siglos XIX y XX, guías, almanaques, boletines de agricultura, farmacia, librerías, bibliotecas o guías de ciudades como la de Cádiz. También posee importantes colecciones legislativas:

  • Recopilacion de leyes de los reynos de las Indias : mandadas imprimir, y publicar por la magestad catolica del rey don Carlos II.
  • Tratado de las leyes penales de la milicia española, processos, y consejos de guerra, con notables resoluciones de Su Magestad, y advertencias para todo oficial, y soldado de infanteria, cavalleria, y dragones, guardias de infanteria, artilleros, y invalidos, y para juezes ordinarios, y militares, de 1732, de Juan Muñoz Madrid.

Opciones avanzadas para encontrar información

Como en el resto de los repositorios de su clase, tras realizar la búsqueda habitual, a la izquierda de la pantalla se abre un panel con posibilidades para seleccionar según tipo de documentos, institución de la que procede, cronología, idioma, localización y materia. Estas opciones son de gran utilidad cuando, tras una búsqueda, se devuelven muchos resultados.

De las posibilidades específicas para encontrar información que la DPLA proporciona, varias herramientas son las mas importantes: la denominada línea del tiempo, la opción de búsqueda en el mapa de los Estados Unidos y una aplicación para localizar los libros.

– La línea del tiempo o timeline. Para localizar información por siglos y años.

Timeline

Opción Timeline

– Es una opción visual (map) que consiste en un mapa de Estados Unidos en el que se pueden encontrar documentos de cada uno de los Estados.

Map

Opción Map

– La estantería, o bookshelf, que es una manera fácil y original de buscar libros, series y revistas. Es otra opción visual en la que los documentos aparecen en una columna. El grosor de cada uno de ellos indica su número de páginas, mientras que la longitud horizontal refleja la altura real del libro. A la derecha de la imagen aparecen imágenes seleccionadas del ejemplar.

estanteria

Opción Bookshelf

Como puede verse, éste es un depósito de documentación histórica de gran utilidad para los investigadores de la Historia y el Patrimonio Naval.

 

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por Juan Antonio Fernández Gea y Enrique Balsalobre Martínez

Héroes olvidados

En la Historia pocos son los elegidos para destacar, los que se revelan contra pautas y formalismos y emergen de lo usual para establecerse, una vez transcurridos los años, como una figura trascendental.

La Historia se comporta en ocasiones de forma parcial, olvidando grandes gestas que variaron el curso de los acontecimientos y sirvieron para configurar el mundo tal y como nos ha sido legado. Si navegamos hasta el siglo XVIII y atracamos en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias inglesas, instantáneamente surgen en nuestra mente nombres ilustres como George Washington, Benjamín Franklin o Thomas Jefferson. En este ámbito, pretendemos que se recuerde a otro héroe, esta vez un español, Bernardo de Gálvez, que participó activamente y contribuyó a la victoria, y con ello a la conformación de los Estados Unidos de América.

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Bernardo de Gálvez

El protagonista, Bernardo de Gálvez (1746-1786), había nacido en la malagueña Macharaviaya, en el seno de una encumbrada familia, la de los Gálvez, con una enorme influencia en la corte española, sobre todo en lo que a América se refiere.

Bernardo Gálvez

Bernardo Gálvez

El tío de Bernardo, José de Gálvez, era ministro del Consejo de Marina e Indias, más tarde fue secretario del Despacho Universal de Indias y del Consejo de Estado. Su hermano, y padre de Bernardo, era Matías de Gálvez, gobernador y capitán general en Guatemala hasta 1783, cuando recibió el virreinato de Nueva España, que a su muerte en 1784 pasará a su hijo Bernardo, nuestro protagonista.

Este siguió el ejemplo de su padre y eligió la carrera militar, luchó contra los portugueses en la Guerra de los Siete años, contra los apaches como comandante en Nueva Vizcaya y por último fue nombrado gobernador de la Luisiana. En este periodo se lleva a cabo la hazaña por la que será recordado para la posteridad.

LOS HECHOS ACAECIDOS

Gálvez, su posición durante el conflicto

El cuatro de julio de 1776 el Congreso Continental aprueba la Declaración de Independencia de las trece colonias del este norteamericano, aunque la guerra para tal objetivo ya se había iniciado. Francia y España se situaron del lado de los colonos con el fin de debilitar a la omnipotente Gran Bretaña y defender sus posesiones ultramarinas de dicha potencia.

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Gálvez en Nueva Orleáns: primeras victorias

En 1779 Bernardo de Gálvez se encuentra en Nueva Orleáns, ultimando los preparativos de una expedición que cambiaría el curso de la contienda, cuando recibe en secreto la noticia de que Inglaterra ha declarado oficialmente la Guerra a España, aunque los ingleses en América tardarán un tiempo en conocer la misma.

Gálvez, que había sido puesto al mando por mediación de su tío, aprovecha la ventaja sobre los ingleses y remata los detalles de la campaña. Su objetivo es expulsarlos del valle del Misisipi, cortando así sus comunicaciones fluviales. Primero toma los fuertes de Manchac, Baton Rouge y Natchez, pero los verdaderos objetivos son Mobila y Pensacola (San Carlos de Panzacola en esos momentos), capital de la Florida Occidental, y una amenaza constante para la Luisiana y el virreinato de Nueva España (principal fuente de ingresos de la América española).

Hacia Panzacola: luchar con los amigos y con los enemigos

28 de febrero de 1781, La Habana: una flota compuesta por treinta y dos buques de guerra más un considerable número de naves de transporte (fragatas, saetías, balandras, etc.) zarpan en formación de tres columnas hacia Panzacola. La expedición cuenta con unos tres mil doscientos hombres, de los cuales mil quinientos corresponden al ejército de refuerzo. Tras nueve días de viaje, la flota se sitúa frente a la isla de Santa Rosa, en cuyo extremo occidental se halla la entrada a la bahía de Panzacola, que consiste en un estrecho canal franqueado por una barra de arena (vid mapa inferior). El verdadero peligro se encuentra al otro lado del canal de entrada en la bahía, en el flanco izquierdo, sobre una elevación se encuentra la fortaleza de las Red Cliffs o Barrancas Coloradas, cuya batería de cañones es capaz de disparar proyectiles al otro lado del canal, y que por su situación en altura está fuera del alcance de las balas españolas. Dicha batería protege la entrada, incrementando el riesgo, ya que las naves han de pasar con éxito el estrecho canal, cercado por la barra, sin encallar.

Bahía de Pensacola (1783)

Plano de la Bahía de Panzacola de 1783 en el que se explica la estrategia seguida por Gálvez

Consigue hacer prisioneros a siete marineros ingleses, que tras ser interrogados le informan sobre las defensas de Panzacola: mil ochocientos hombres y sólo dos fragatas que defienden la bahía. Gálvez inicia la operación para penetrar en la bahía y manda una avanzadilla encabezada por el buque San Ramon, al mando del almirante José Calvo de Irazábal, pero el navío toca fondo y está a punto de varar. Tras este revés se desata un temporal que obliga a las naves a alejarse de la costa, dejando a la tropa que había desembarcado abandonada en Santa Rosa. Los retrasos exasperan a nuestro Comandante en Jefe, que insta a la flota a otro intento de acceder a la bahía, esta vez los comandantes subordinados, con José Calvo a la cabeza, se niegan a afrontar lo que definen como una “misión suicida abocada a la desgracia de la flota y de la nación”. En la correspondencia que mantiene con Gálvez, el almirante Calvo llega a calificar a su superior como malcriado, traidor y cobarde; declaraciones que sumadas a su deserción le obligaran a excusarse ante sus superiores. Gálvez está dispuesto a demostrar su valía y en perjuicio de la de sus irresolutos oficiales, en un arrebato de coraje, les envía el siguiente mensaje:

“Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo”.

Gálvez gana Panzacola

Cuando sube al bergantín Galveztown se reproduce un ritual para que toda la expedición y el enemigo expectante sepan quién va embarcado: suenan las cornetas y se disparan quince cañonazos señalando su rango. El general se sube a la toldilla (parte más alta de la nave) y enarbola el gallardete para ser totalmente visible; seguido de una balandra y dos lanchas cañoneras, y bajo el fuego de la batería de las Barrancas, cruza sin perjuicio para su nave ni para su retaguardia. Las demás naves siguen el audaz ejemplo de su general y entran en la bahía, superando sin bajas la lluvia de balas procedente de las Barrancas. La flota se encuentra ahora íntegra y a salvo en la bahía. Gálvez se ha enfrentado a vicisitudes atmosféricas, a sus superiores y subordinados, a las dificultades del terreno y a su propio destino, apostando el éxito de la expedición a una jugada, y con todos en contra ha triunfado, y su desdicha se va a tornar en la mayor ventura.

Conde_de_Galvez, otro cuadro

Comienza ahora el asalto de Panzacola, y con ello la correspondencia entre Gálvez y el jefe de la plaza John Campbell y el gobernador de la misma, Peter Chester, los cuales negocian un enfrentamiento en el que se respete la ciudad de Panzacola y a sus habitantes civiles, enfrentándose los contendientes por la toma de los fuertes que la defienden. Sin embargo, los ingleses incumplen lo pactado y queman las casas, haciendas y fábricas de la isla para evitar que los españoles las utilicen como cobijo en la campaña que va a desarrollarse. Gálvez recibe apoyo desde la Mobila y La Habana, e inicia una operación de sitio de los principales fuertes que custodian Panzacola. Las tropas de Gálvez suman ahora casi siete mil hombres, y la única esperanza de Panzacola es recibir refuerzos por mar. Pera para evitar tal apoyo, una escuadra española se mantiene en formación a la entrada de la bahía, por lo que sólo queda liquidar la campaña con las operaciones por tierra. La fortuna sonríe a los españoles, y en pleno asedio de uno de los principales fuertes, el de la Media Luna, una oportuna granada cae sobre el polvorín, que vuela por los aires. El daño es insalvable y los ingleses se rinden, entregando el fuerte principal (fuerte Jorge) a los españoles.

La importancia de la victoria

La expulsión de los ingleses de sus posiciones en el Golfo de México impulsó notablemente el vigor de las tropas de George Washington, que tras su victoria definitiva en Yorktown invita al propio Gálvez al desfile conmemorativo. Los españoles consiguieron la reconquista de la Florida que habían perdido veinte años antes. Lo que no fueron capaces de prever fue el nacimiento de una nación cuyo poder se tornaría pronto en una amenaza para sus antiguos co-beligerantes españoles. La singularidad de esta historia radica en que un personaje español ha sido tratado por la historiografía norteamericana como un héroe de la independencia, mientras en España su contribución ha tenido una valoración más discreta.

HistMkrBernardoDeGalvez

En esta entrada hemos querido resaltar la contribución de este gran estratega militar, que fue un héroe de la independencia de los Estados Unidos de América.

Más información

• CHAVEZ, Thomas. España y la independencia de los Estados Unidos. Madrid: Taurus, 2006.
• DE REPARAZ, Carmen. Yo solo, Bernardo de Gálvez y la Toma de Panzacola en 1781. Madrid: Serbal, 1986.
• VIDAL, José Juan y MARTINEZ, Enrique. Historia Moderna: Política interior y exterior de los Borbones. Madrid: Itsmo, 2001.

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Hasta 1889 este fue el faro que alumbraba la entrada de los buques que se acercaban al puerto de Stonington de Long Island Sound (estrecho de Long Island), que es un estuario situado en el océano Atlántico, donde desembocan numerosos ríos de la región de Nueva York, en los Estados Unidos de América.

Está situado entre las costas de Connecticut, al norte, y Long Island al sur, y las orillas de Nueva York, al sudoeste.

La torre original del faro era de piedra, de 30 pies, y fue erigida en 1823, sostenía una linterna que contenía diez lámparas de aceite y los reflectores parabólicos. Su faro era visible a 12 millas marinas. Durante los siguientes años, sin embargo, las tormentas y la erosión de la orilla contribuyeron a deteriorarlo. En 1840 la estructura fue desmontada y los materiales se utilizaron para construir una nueva vivienda para el farero. La luz continuó activa hasta 1889, cuando se instaló un nuevo un faro en el extremo externo de un nuevo rompeolas que protegía la entrada de puerto.

El faro de Stonington se convirtió a partir de 1927 en el museo de la sociedad histórica, y en seis salas de exposición se expone la rica y variada historia de esta región costera, a través de los objetos expuestos que representan la vida de los pescadores y los granjeros, los comerciantes y los constructores navales, los fabricantes de cerámica, los herreros y muchos otros negocios.

El museo presta atención cada año a un aspecto concreto de la historia de Stonington.

Fotografías del faro: una vista aérea y la escalera de subida a la torre

Más información sobre este faro (en inglés) aquí

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