Los olmecas fueron un antiguo pueblo que ocupó una parte del México actual, cuya cultura floreció entre el III y el I milenio a. C. Son conocidos por las enormes cabezas que esculpieron, pero también porque trabajaban el jade, consiguiendo una perfección técnica asombrosa. Algunas de las figuras talladas estaban vinculadas con el mundo marítimo.

Un puerto fluvial olmeca
El centro más antiguo estaba en San Lorenzo (en la cuenca del río Coatzacoalcos, en el actual estado de Veracruz), cuyos vestigios han sido datados cerca del año 1150 a. C. Allí existió un puerto fluvial antiguo que cumplía un papel de gran importancia durante el auge olmeca, entre 1200 y 1000 a. C., ya que integraba los sistemas regionales de comunicación. Se llamaba Puerto Malpica, y actuaba como un lugar de embarque y desembarque, en donde la carga se recogía para enviarla por otro medio de transporte, del acuático al terrestre, o viceversa. A este puerto natural pronto se le hicieron modificaciones para ampliarlo y se crearon tres ensenadas.

Los olmecas desarrollaron una importante red de comercio, con importación de productos naturales o materia prima, y exportación de objetos manufacturados. De los análisis llevados a cabo se cree que las importaciones eran de gran tamaño y peso elevado, mientras que las exportaciones consistían en objetos pequeños, como las navajas artesanas olmecas. Para estos movimientos sus caminos naturales, los ríos, se prestaban admirablemente, ya que permitían la conexión del área con otras zonas.

No se ha descubierto hasta el momento resto alguno de estas naves, que según Cyphers debieron ser de tipo cayuco y balsa de fondo plano, pero sí se han hallado unas miniaturas de época olmeca, con forma de canoas, hechas de jade, procedentes del sur de Veracruz.
Ocurre a veces que las investigaciones tienen en cuenta las embarcaciones, pero estas no son las protagonistas, sino simples puentes o bellos objetos que llevan a otros temas. Este es el caso de las piezas olmecas aquí estudiadas. Son transportadoras de información, pero, con algunas excepciones, apenas les ha dedicado tiempo a su estudio.
Las naves joya
Los olmecas trabajaban el jade con notable destreza y perfección. A pesar de ser una piedra muy dura y densa, fue labrado y pulido hasta adquirir el brillo de un espejo. El preferido por ellos, y por todos los pueblos mesoamericanos posteriores, era la jadeíta, que es todavía más dura, pero a cambio ofrece tonos más variados y brillantes, como el verde esmeralda, azul, amarillo o morado. Con ella hacían estatuas, hachas y joyas. Entre estas piezas se han hallado una especie de pendientes con forma de embarcación.

Las pequeñas canoas son de diferentes tamaños, aunque están hechas con una técnica similar y el patrón de diseño utilizado en ellas es parecido. El jade empleado es de buena calidad y algunas cuentan con perforaciones, por lo que se cree que se usaron como pendientes.

Hasta el momento se tiene noticia de cuatro pequeñas canoas, actualmente depositadas en museos y colecciones privadas. La del Cerro de las Mesas (nº 1 en el dibujo) se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia de México; la segunda procede de Isla Piedra y está en una colección particular en la ciudad de Campeche; la tercera canoa se localiza en el Museo de Artes de Boston y la cuarta está en el Museo de Brooklyn, en Nueva York.
La cosmovisión olmeca
En su cosmología el agua era la conexión entre el mundo humano y el divino. Sus ocho divinidades vivían en un espacio integrado por montañas y fuentes de agua sagradas. La élite existente, ya en el 1400 a. C., decidió materializar sus creencias para convertirlas en objetos de culto y estas canoas son una de las piezas que mandaron hacer. Los investigadores piensan que recrean el momento y el lugar de la creación primigenia y que se esculpieron durante la segunda etapa olmeca, cerca del año 800 a. C.
Son auténticas joyas para el Patrimonio Marítimo mundial.
Más información
CABRERA GUERRERO, Martha. Tres imágenes que hechizan en el arte rupestre de tradición olmeca en las cuevas del estados de Guerrero, México. En LARA GALICIA, A. y MARTOS LÓPEZ, Luis. Territorios rupestres en América Latina. Sevilla: Publicaciones Enredars, 2023, p. 92-118.
CACH AVENDAÑO, Orlando Eric. Las canoas de jade del sur de Veracruz como elemento iconográfico olmeca previo a la odisea del dios del maíz maya. Estudios de Cultura Maya-UNAM, 2010, p. 6-89.
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CYPHERS, Ann y HIRTH, Kennet G. Un temprano puerto fluvial olmeca. Fuimos peces, 2017.
FAVILA VÁZQUEZ, Mariana. Veredas de mar y río: Navegación prehispánica y colonial en Los Tuxtlas, Veracruz. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2016.
FAVILA VÁZQUEZ, Mariana. Las rutas marítimas y fluviales de traslado y comercio de la cultura olmeca. En: GONZÁLEZ AGUAYO, L. y VELASCO MOLINA, M. (Coords.). La Talasopolítica Mexicana. Tomo I. Ciudad de México: UNAM, 2019, p. 19-34.
TAUBE, Karl. La jadeíta y la cosmovisión de los olmecas. Arqueología Mexicana, 2007, 15, 87, p. 43-48.
VELASCO TORO, José. Cosmovisión y deidades prehispánicas de la tierra y el agua en los pueblos del Papaloapan veracruzano. Boletín del Archivo Histórico del Agua, 2004, 25, p. 5-17.

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