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Archive for the ‘– Puertos con Historia’ Category

Hay un dicho atribuido a diferentes autores, que Pascual Madoz recoge en su Diccionario Geográfico: “Puertos seguros son Cartagena, junio y julio”. Sólo con ésto ya está casi todo explicado.

Localización de Cartagena en el mapa de España

Localización en el mapa de España

Abordadas sus costas por fenicios, púnicos, romanos y una gran cantidad de pueblos, eran pocos los que llegaban allí y no se quedaban. Un excelente clima, un buen abrigo y tierra rica, entre sus muchas bondades.

Vista aerea del puerto

Vista aérea actual del puerto de Cartagena (España)

Sin embargo todas estas ventajas no supusieron siempre riqueza, y muy al contrario a menudo significaron guerra, hambrunas y abandono. Es el panorama común de muchas de las ciudades costeras del Mediterráneo, ciclos donde la abundancia va seguida de la miseria, paz que sigue a la guerra y hambre tras las buenas cosechas.

Faro de Navidad, Cartagena (España)

Faro de Navidad

De Cartagena, la ciudad trimilenaria, dicen sus habitantes que “no existirá tierra mas pisada, mas trillada y mas castigada”. Históricamente casi siempre ha estado, como las nuevas corrientes ideológicas, enfrente del poder establecido, y por ello ha recibido mucha “metralla”. Pero esta urbe, que se yergue orgullosa y heroica, que ha sido maltratada tanto por propios como por extraños, se ha levantado periódicamente sobre sus ruinas.

Vista desde el puerto

Vista desde el puerto

Posee un patrimonio histórico digno de reyes que no ha sido suficientemente valorado ni protegido como se merece, y del que podría vivir como otras ciudades italianas, griegas o norteafricanas. No siempre ha contado con buenos juglares, ni con buenos señores.

Otro de sus muchos patrimonios heredados es el genético, sangre francesa, italiana, británica y alemana se mezcla con la de otros países y distintos continentes. Los apellidos evidencian este devenir secular que puede encontrarse hasta en las denominaciones de las calles, en las que los nombres foráneos, españolizados o no, abundan.

Vista panorámica

Vista panorámica con el mar al fondo

También en Cartagena hallamos genes diversos de la propia Península Ibérica, que pueden encontrarse en topónimos de origen catalán, y apellidos vascos y aragoneses principalmente. Un crisol de culturas que no es tan fácil de localizar en la vieja Europa, y que sólo por el carácter marítimo y naval de esta villa puede entenderse.

Paseo marítimo

Paseo marítimo

Visitada periódicamente por las fiebres tercianas, que descendían su población a uno o dos tercios, ha sabido re-inventarse a lo largo de su devenir, y en los malos momentos se recogía sobre sí para renacer a posteriori, bien como puerto de comercio o como abrigo para galeras, bien como arsenal militar. Toda su historia ha estado ligada inexorablemente a la mar, a un flujo continuo de idas y venidas.

Teatro romano

Otra vista del impresionante teatro romano

Y a pesar de esa indudable e inevitable interconexión, no hay un análisis histórico global que incardine esta urbe milenaria con la fuerza del mar, la que cala los huesos de sus habitantes, la que genera riqueza con la mezcla y la variedad, la que ha caracterizado la idiosincrasia de un pueblo que muchas veces ha mirado al puerto, y otras no ha querido hacerlo porque la diosa fortuna podía traer tanta abundancia como desgracia.

Dra. Celia Chaín

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Se habla a menudo de la idiosincrasia de las ciudades marítimas, pero nosotros queremos llegar un poco mas lejos y adentrarnos en la identidad de las urbes costeras. Los puertos han definido enormemente esta forma de pensar, de sentir, de vivir, de ver el mar con mas profundidad que otros.

Puerto de Cartagena (España)

Puerto de Cartagena (España)

Hay veces que esa asimilación se ve reflejada en todos sus vecinos, otras se ha dejado atrás y ya sólo forma parte de la Historia. La arquitectura portuaria y defensiva, las naves, los cañones, las anclas o los aparejos pueden estar recluidos en un museo o seguir formando parte de la vida de la ciudad.

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

Hay ciudades en las que se construyeron grandes arsenales, pero otras fueron principalmente nido de piratas, otras incluso son conocidas porque albergaron prisioneros durante siglos. El talante de los pueblos costeros se palpa, aunque no siempre el amor y el respeto por lo que fueron.

De cualquier forma, se sientan o no orgullosas de su devenir histórico, suelen tener habitantes de muchos lugares del mundo, pero esa emigración no es actual, ni es producto de movimientos del siglo XX, sino que la llevan en la sangre desde hace milenios. Los rasgos hablan de estas gentes de lugares costeros, que exponen un fenotipo extraordinariamente variado en comparación con las ciudades del interior, llevan unos apellidos extraños al lugar, unas veces adaptados a la grafía y reglas del idioma oficial, y otras tal y como sus antepasados hace siglos los trajeron allende los mares.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional [Tomás López]

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron Jorge Juan y Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional, levantado por Tomás López (final s. XVIII)

En fin, son pueblos y ciudades impregnadas tanto física como metafóricamente de salitre, en cuyas venas corre sangre universal y que presentan un carácter peculiar fruto de haber vivido frente al mar durante siglos.

Puerto de Barcelona

Puerto de Barcelona

Precisamente por esta identidad común vamos a dedicarle una serie de entradas, y formarán parte de ella las ciudades cuyos puertos (ya sean naturales o artificiales) hayan cumplido ya mas de mil años.

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Durante el siglo XIX en ciertos puertos británicos y estadounidenses se extendió una práctica que rozaba la ilegalidad, que consistía en secuestrar a hombres fuertes y sanos para enrolarlos a la fuerza en un barco, y que sirvieran como marineros en él. Era conocida como shanghaiing. Las técnicas para embarcarlos eran el engaño e incluso la violencia física. Sin embargo, fueron las formas que se utilizaron para reclutar a estos hombres las que han convertido casi en leyenda esta práctica.

A la fuerza. Fuente

Una vez secuestrados e inconscientes eran embarcados. Fuente

Era relativamente frecuente en ciudades como Londres, Bristol y Hull en Gran Bretaña, y en algunas americanas de Estados Unidos, como Nueva York, Boston y Filadelfia, aunque donde alcanzó la mayor fama fue en Portland, en la costa del Pacífico.

Tabernas de Portland. Fuente

Tabernas de Portland. Fuente

Se pudo actuar de esta forma porque confluyeron una serie de hechos, como la pobreza en las ciudades portuarias, la escasez de hombres de mar para los trayectos comerciales, la reciente fiebre del oro, el desarrollo del comercio interoceánico y unas leyes que parecían facilitar esta práctica.

En esta centuria existía una ley que penalizaba a cualquier marinero que una vez firmado el contrato abandonara la nave, siendo la cárcel la pena mas frecuente.

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Una figura destacada en esta forma de actuar eran los encargados de encontrar tripulaciones para los buques, ya que fueron los que idearon y llevaron a la práctica la técnica del shanghaiing, que también ha sido conocida como  “dinero de sangre”. A los que reclutadores se les llamaba “rizos”.

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

En ciertas tabernas existía una trampilla por la que caían los hombres que iban a ser forzados a embarcar. Normalmente borrachos o casi inconscientes, eran traslados al buque y obligados a firmar, o incluso se les falsificaba la firma. Cuando despertaban estaban ya a bordo, alguien les enseñaba lo firmado y a partir de ese momento estaban a las órdenes del capitán, obligados a desempañar los trabajos necesarios para que los grandes buques comerciales del siglo XIX hicieran con éxito sus largos trayectos. Una de las rutas, tras abrirse el comercio con China, iba a Shanghai, de donde parece que la práctica tomó el nombre.

Champan de la guerra del opio

Champan de la guerra del opio

A pesar de que se conservan testimonios documentales de esta situación, todavía se sigue negando que ocurriera, y muchos responsables políticos continúan hoy día empeñados en ignorar que llevó a cabo.

Mas información

DAVIDSON, Lance S. Shanghaied! The Systematic Kidnapping of Sailors in Early San Francisco. California History, 1985, vol. 64, nº 1, p. 10-17.

MARCHESE, Giorgia. Condizioni di lavoro dei marittimi sulle navi mercantili. 2015.

STRECKER, Mark. Shanghaiing Sailors: A Maritime History of Forced Labor, 1849-1915. McFarland, 2014.

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Por Daniele Pragliola, Graduado en Arqueología por la Universidad L’Orientale de Nápoles y alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval.

La tabla Strozzi es una pintura al óleo atribuida a Francesco Rosselli (1447-c.1513), por la mayoría de los investigadores. Roselli era un apreciado miniaturista, grabador y cartógrafo florentino. La tabla, que data de 1472, representa en primer plano una parada naval y en el fondo una vista de la ciudad de Nápoles en el siglo XV. Actualmente está depositada en el Museo de Capodimonte de esta ciudad italiana.

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La tabla Strozzi completa

La pintura fue descubierta en 1901, en el Palacio Strozzi (Florencia). En 1904 Benedetto Croce la interpretó como la representación del triunfo naval de Lorenzo de Medici, llegando a Nápoles en 1479, para concluir un tratado de paz con Fernando de Aragón.

Desafortunadamente el investigador no pudo examinar la obra de cerca, y en 1910 Vittorio Spinazzola realizó la interpretación mas aceptada actualmente: la parada triunfal de la armada aragonesa después de la victoria naval contra Giovanni d’Angiò, en la isla de Ischia (1465).

Contexto historico representado

La batalla naval de Ischia representa el acto final de un largo proceso de pugna por el Reino de Nápoles entre la corona aragonesa (presente en Sicilia desde el 1282 tras la revuelta de los Vespros contra Pietro d’Angiò) y la casa angevina misma (reinante en la parte meridional de la península con Nápoles como capital).

La conquista del reino continental por parte aragonesa vino determinada por ciertos vacíos de poder y por la falta de herederos directos en la casa francesa, lo que provocó inestabilidad y trajo consigo conflictos entre los pretendientes.

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Detalle de la tabla Strozzi

El reino pasó a manos aragonesa en 1443, con la conquista de Nápoles por Alfonso V de Trinacria (Sicilia), reunificando el territorio del antiguo estado svevo-normando bajo su poder, con el titulo de Rex Ultrisque Siciliae, con capital en la ciudad conquistada.

Imperio corona Aragón

Territorios de la corona de Aragón en esta época

La guerra contra la dinastía angevina siguió con el hijo de Alfonso, Fernando I, que debió defenderse da revueltas de la nobleza pro-angevina en algunas batallas hasta la definitiva del 7 de julio 1465 a lo largo de Ischia, con un escuadrón de navíos napolitanos y una flotilla enviada por Juan II de Aragón, que infligió una aplastante derrota a las fuerzas de Giovanni d’Angio, que tras ella abandonó todas sus pretensiones sobre el reino.

Análisis y descripción

La tabla Strozzi es la vista pictórica más antigua de la ciudad y constituye la representación mas completa del paisaje urbano de la capital de Ferrante (Fernando I) de Aragón. Al fijarnos en la imagen nos damos cuenta de que el autor no representa el momento culminante y central de la parada, en el que la flota cumplió su vuelta triunfal en la porción de mar en frente Castel Nuovo, delante de la mirada complaciente del rey y de la corte. Él pintor eligió inmortalizar la fase final de la ceremonia, con las galeras entrando en el puerto para ser ancladas.

La vista de la ciudad es la que genera y constituye el espacio figurativo coherente.

Tavola

Detalle de la tabla, que representa el maschio angioino o castel nuovo, que todavía se puede contemplar (imagen actual abajo).

Nápoles es representada por la mar y descrita detalladamente en la morfología del territorio y en los caracteres de sus arquitecturas monumentales.

Castillo del Huevo, denominado así por la leyenda que cuenta que Virgilio escondió un huevo en el interior del castillo, y se suponía que éste debía soportar el peso del castillo, y si se rompía el castillo se hundiría y la ciudad sufriría grandes desastres

Vista reciente del Castel nuovo

La tabla describe la ciudad desde el Castel dell’Ovo, a la izquierda, hasta la Plaza del Carmine a la derecha, definiendo con minucia cada edificio. El mencionado castillo aparece representado en su forma anterior (la que tenía previa a las reformas realizadas en la edad virreinal). Aparecen también la torre de San Vincenzo y el Castel Nuovo, construido por los angevinos pero reformado posteriormente, perfectamente definido en su estilo gótico catalán y, extendido hacia el espectador, el muelle Angevino.

Tavola

Detalle de la tabla que representa el muelle y la parte inferior del maschio angioino o castel nuovo

Se reconocen dentro de las paredes defensivas las iglesias de Santa Clara, Santo Domingo, San Lorenzo, la Catedral, San Giovanni a Carbonara, y, en segundo plano, aparecen las colinas de Nápoles. La vista parece definida desde un punto situado en el golfo homónimo, frente a la ciudad.

En realidad la tabla se dibujó adoptando dos puntos de vista diferentes: el primero, situado sobre el litoral oriental en la proximidad de San Giovanni a Teduccio, y utilizado para definir la zona occidental y el centro (hasta la Catedral), y el segundo, colocado en correspondencia con el muelle angevino, pera definir el centro y la zona oriental.

Tavola

Detalle del puerto

La imagen de la ciudad es proyectada de tal modo que la línea de costa aparece deformada, abierta y rectificada en lugar de un golfo cóncavo, todo con la idea de ofrecer una visión panorámica, completa y perfectamente adaptada para ser representada sobre un lienzo.

Maschio

Castel Novo o Maschio Angioino

Esto presupone poseer un elevado conocimiento del espacio urbano, de su perspectiva y del sistema matemático. Todo unido ofrece una representación coherente del espacio, técnicas que se desarrollarán más ampliamente en pleno Renacimiento.

Bibliografìa

BENTLEY, J. H. Politica e Cultura Nella Napoli Rinascimentale. Napoli: Guida Editori, 1995.

DEL TREPPO, M. Le Avventure Storiografiche della Tavola Strozzi. In P. Macry e A. Massafra. Fra storia e storiografia. Scritti in onore di Pasquale Villani. Bologna: Il Mulino, 1994, p. 483-515.

GRIMALDI, A. La iconografìa de la ciudad de Nápoles y de los centros menores de la Campania entre la segunda mitad del siglo XV y el XVI. Revista de Estudios Colombinos, 2010, 6, p. 53-63. 

 

Esta entrada continua en La representación del poder marítimo naval en los albores del Renacimiento

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En esta ocasión traemos un proyecto, denominado e-port, que trata de recoger, analizar y difundir la cartografía histórica de los puertos del Atlántico.

Por Alberto Hoces García, graduado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval

¿Qué es?

El portal e-port es fruto de una investigación desarrollada partiendo de repositorios digitales y otras herramientas propias de las Humanidades Digitales, para hallar una fuente de información tan interesante como la cartografía histórica. El objetivo de dicha investigación es estudiar el contexto histórico-cultural y el medio físico y geográfico en que han evolucionado las costas y puertos del Océano Atlántico.

Portada

Portada

Este estudio se realiza mediante el análisis cartográfico e iconográfico de diversos materiales, que otorga conocimiento sobre las representaciones simbólicas, imaginarias, científicas, escalas, textos que acompañan los mapas, autores y leyendas.

Puerto de Lübeck (1572 ), extraído de este proyecto

Puerto de Lübeck (1572 ), extraído de este proyecto

Mediante ello se procede a una interpretación histórica en virtud de las dos líneas principales en que se vertebra el proyecto: “La evolución de las representaciones de línea costera atlántica” y “La organización y equipamiento de los espacios portuarios”.

¿Quiénes lo llevan a cabo?

El proyecto en torno al que nace el portal se originó por una convocatoria que el Instituto Francés realizó a la UNED, por medio del Laboratorio de Humanidades Digitales y de algunos investigadores de esta última relacionados con la investigación portuaria atlántica.

Guipúzcoa y Cadiz (1584)

Guipúzcoa y Cadiz (1584)

Por ello, detrás del proyecto se sitúa un grupo compuesto mayoritariamente por investigadores de esta institución (UNED). Así, el equipo científico lo componen Roberto J. González Zalacaín, Marta García Garralón y Ana María Rivera Medina por parte de la UNED, y Álvaro Chaparro Sainz, vinculado a la Casa de Velázquez. Por su parte, el equipo tecnológico lo conforman Elena González-Blanco (UNED) y José Luis Rodríguez Gómez (Patrimonio Nacional), así como el antedicho Laboratorio en Innovación de Humanidades Digitales.

Puerto de Cádiz 1789

Puerto de Cádiz (1789)

¿Qué ofrece?

Dentro del portal podemos encontrar todo tipo de materiales relacionados con la investigación, por lo que principalmente está compuesto de cartografía y otros elementos gráficos históricos empleados en ella, como pueden ser dibujos, pinturas y grabados. Todo este material puede buscarse desde el portal mediante el tradicional cuadro de búsqueda simple, en el que introduciendo las palabras que deseemos se nos ofrecerán los objetos que las contengan.

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Búsqueda a través del mapa

La búsqueda avanzada también está disponible, permitiendo filtrar los resultados por palabras clave, campos, etiquetas o exposición; junto a la opción que permite navegar entre los archivos gracias a su geolocalización, explorando un mapa – basado en el servidor de Google Maps – en el que están enlazados los objetos en la zona que representan o a la que están asociados.

BúsquedaAvanzada

Búsqueda avanzada

Además de ello, se ponen a disposición del internauta 3 colecciones, denominadas “Referencias Bibliográficas”, en la que se ofrecen publicaciones relacionadas con cartografía marítima de los últimos años; “Noticias Bibliográficas”, que consta de fichas personales de los autores de cartas más significativos; y “Puertos”, en la cual se registran 849 elementos relacionados con los puertos, sus litorales y otros elementos próximos.

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Imagen parcial de los resultados

Junto a estas tres colecciones, se da acceso a cuatro exposiciones virtuales que el equipo del proyecto ha considerado oportuno ofrecer desde el portal. Estas son: “Europa en papel” (Biblioteca Nacional de España), “Sorolla, el color del mar” (Caixafórum), “El primer viaje del Capitán Cook” (Royal Museums Greenwich), y una visita virtual al puerto de Dunquerque.

Por último, se ofrece una lista de enlaces a repositorios e instituciones vinculados con el portal, proyectos similares y otras cartotecas en la web.

¿Qué característica especial de este proyecto puede interesar a investigadores, historiadores y curiosos de la cartografía?

Cada imagen recogida tiene un etiquetado especial, que permite singularizar determinados elementos de los puertos y líneas costeras (p.ej., grúas, muelles, torres vigía, fondeaderos, barras, baluartes, almacenes de pólvora…). Estas etiquetas facilitan análisis y estudios comparativos de imágenes a lo largo del tiempo.

¿De dónde procede esta cartografía?

Como es lógico, toda esta documentación no procede de un único sitio, en el portal hay obras digitalizadas que pertenecen a múltiples instituciones nacionales y europeas, tales como la Biblioteca Digital Hispánica o Biblioteca Digital de la Real Academia de la Historia de España, portuguesas (Biblioteca Digital Universidade de Coimbra, Biblioteca Nacional Digital de Portugal), británicas y alemanas, entre otras.

Desde la Cátedra de Historia Naval felicitamos a los miembros del proyecto por esta brillante iniciativa y nos congratulamos de que estén surgiendo investigaciones en las que el Patrimonio Naval y Marítimo tenga una especial relevancia.

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Por Garbo

En esta entrada se ven las causas que provocaron el sitio de Cádiz y los bombardeos con baterías de costa a la ciudad por parte del ejército napoleónico entre los años 1808 a 1810.

En la siguiente entrada se verá el uso que se hizo de las baterías de costa en la ciudad de Cádiz, entre los años 1810 a 1812, para defenderla.

Causas del sitio de Cádiz y de los bombardeos con baterías de costa a la ciudad

Napoleón Bonaparte tenía planes de invadir España desde 1807 tras haber vencido a las tropas austriacas, rusas y prusianas, y conocer los enfrentamientos que tenían el rey Carlos IV de España y su hijo, el futuro Fernando VII, el cual participó activamente en conspiraciones para destronar a su propio padre y derribar a Manuel Godoy, ministro y hombre de confianza de Carlos IV.

Aunque en el primer intento, en el Escorial, en 1807, Fernando VII no consiguió su objetivo y fue detenido, en marzo de 1808, en el palacio de Aranjuez, consiguió que su padre le cediera el trono y arrestara a Godoy.

Falúa Real del Museo de Aranjuez.

Falúa Real del Museo de Aranjuez. Época de Carlos IV.

Napoleón aprovechó los conflictos familiares y la presencia de tropas francesas en España (60.000 soldados llegados tras la firma del tratado de Fontainebleau) para apoderarse del territorio español. El plan de Napoleón era llevar a padre e hijo a Bayona y obligarles a renunciar al trono. Napoleón se puso de parte de Carlos IV, le envió una escolta armada para protegerlo y, de esta forma, consiguió engañarlo para que se reunieran en Bayona. Carlos IV, impulsado por el odio hacia su hijo, quiso ir a Bayona pensando que Napoleón le ayudaría a recuperar la corona. Fernando VII hizo este viaje por falta de alternativas, ya que si se negaba a acudir, Napoleón podría encarcelarlo y ceder el trono nuevamente a su padre (Carlos IV) y al gobierno de Godoy.

Abdicaciones de Bayona

Abdicaciones de Bayona

A finales de abril de 1808, casi toda la familia real española se encontraba en Bayona y, allí, padre e hijo descubrieron el engaño y fueron obligados a renunciar a sus derechos reales. Carlos IV y Fernando VII renunciaron y cedieron sus derechos al trono a Napoleón, quien posteriormente proclamó rey de España y de las Américas a su hermano José I Bonaparte. Fernando VII fue arrestado bajo vigilancia y encarcelado en el castillo francés Valençay.

En un solo mes, de forma fácil y rápida, Napoleón consiguió conquistar todo Portugal, pero el 2 de mayo de 1808 comenzaron en Madrid los levantamientos populares contra el ejército invasor, cuando los franceses se dispusieron a trasladar a Francia al infante Francisco de Paula, hijo menor de Carlos IV, de tan sólo 12 años de edad, para así poder impedir que ningún miembro de la familia real española pudiera convertirse en el símbolo de la resistencia antibonapartista. Un centenar de ciudadanos de Madrid se reunieron a las puertas del Palacio Real para impedir este traslado, comenzando así los enfrentamientos y los primeros disparos.

El infante que Napoleón secuestró aparece aquí retratado por Goya,  dela mano de sus padres.

El infante que Napoleón secuestró aparece aquí retratado por Goya, de la mano de sus padres. Museo del Prado.

Las noticias de este disturbio fueron difundidas con rapidez por toda la ciudad y, aunque la población no iba armada, atacaron de forma enfurecida, con lo primero que encontraban, a los soldados de Napoleón. El Mariscal Murat sofocó este levantamiento, unas horas más tarde, con su ejército de 30.000 soldados, fusilando a cientos de civiles.

Sin embargo, las sublevaciones armadas contra los franceses fueron repetidas en muchos lugares de España entre los días 7 y 10 de mayo, conforme se iban extendiendo las noticias del engaño francés. Las abdicaciones de Bayona y los sucesos acaecidos en Madrid los días anteriores, donde la población saboteaba y saqueaba los depósitos de armas de los franceses para dejarlos indefensos, provocando que desde mayo de 1808 hasta finales de ese mismo año, las tropas francesas dirigidas por el general Murat, que sumaban casi 150.000 hombres, fueran incapaces de ocupar el país con rapidez y fracasaran en sus intentos de conquistar las ciudades de Gerona, Zaragoza y Valencia y permitiendo a los españoles vencer en la batalla de Bailén (Jaén). Este hecho obligó al ejército invasor a evacuar Madrid, mientras que las tropas británicas consiguieron expulsar a los franceses de Portugal, provocando que desembarcaran en las costas gallegas.

Cuando Napoleón vio que su ejército estaba perdiendo, decidió dirigir en persona las operaciones y se trasladó a España con los 250.000 mejores soldados que tenía en su ejército, muchos de ellos veteranos. De esta forma, Napoleón obtuvo varias victorias y recuperó Madrid (1 y 2).

En enero de 1809, Napoleón regresó a Francia y, durante los años siguientes, el ejército francés consiguió imponer su supremacía militar y fue conquistando territorios a costa de un elevado número de pérdidas humanas.

De esta forma, en 1810, los franceses ya habían tomado Cataluña, Aragón y casi toda Andalucía, excepto algunos lugares de Huelva y la ciudad de Cádiz, la cual fue sitiada. Sin embargo, no pudieron recuperar Portugal ya que el ejército inglés, que estaba aliado con los españoles, lo impidió (1).

Carta de la Bahía de Cádiz levantad por los franceses en 1762.

Carta de la Bahía de Cádiz levantada por los franceses en 1762.

Con respecto al sitio de Cádiz, algunos autores afirman que desde enero de 1810 la ciudad de Cádiz y de San Fernando estuvieron sitiadas por el ejército francés al mando del mariscal Víctor, cuyo Cuartel General se estableció en Chiclana (3).

Plano de la bahia de Cádiz y sus contornos [Material cartográfico] : reducido de los que levantó Don Vicente Tofiño con el aumento de las posiciones de los Exércitos durante el sitio que sufrió dicha plaza en los años de 1810, 1811 y 1812 y construcción de la curva que trazaban las granadas arrojadas por los franceses, contando con la resistª del ayre a dist. alturas. Autor: Por D. José Mariano Vallejo.

Plano de la bahia de Cádiz y sus contornos reducido de los que levantó Don Vicente Tofiño con el aumento de las posiciones de los Exércitos durante el sitio que sufrió dicha plaza en los años de 1810, 1811 y 1812. Autor: D. José Mariano Vallejo. Fuente

Aunque para ser exactos, en enero de 1810 Napoleón envío al mariscal Soult a Andalucía, y éste dividió su ejército en tres grandes grupos: “por la izquierda, el general Sebastiani para apoderarse de Jaén, Granada y Málaga; por el centro, el mariscal Mortier para llegar a Córdoba; y por la derecha, el mariscal Víctor pacificando Sierra Morena hasta Córdoba, donde se unirá a Mortier(4), llegando el 1 de febrero a Sevilla y, entonces, los mariscales convencieron al rey José I para conquistar Cádiz, tal y como era el objetivo de Napoleón. Consecuentemente, Víctor fue enviado a ello, y el 5 de febrero de 1810, cuando llegó allí, se encontró con la resistencia española, viendo que era imposible entrar a la ciudad tanto por tierra como por mar y entonces decidió sitiarla.

El viaje andaluz del rey José I

El viaje andaluz del rey José I

Una vez sitiado Cádiz en 1810, desde este año y hasta 1812 la ciudad recibió varias oleadas de bombardeos por parte de los franceses. Estos bombardeos los veremos en la siguiente entrada.

Bibliografía citada

(1) Domené, D.; Puente, A. y S. Casaos (2004) Historia de España. Edición de Valverde Elices. Madrid: Laberinto.

(2) Baena, A. (2013). La crisis de la monarquía borbónica. La Guerra de la Independencia y los comienzos de la Revolución liberal. La constitución de 1812. En: Aprendiendo sociales y otras cosas. 22 de octubre de 2013.

(3)Batalla de Chiclana (5 de marzo de 1811)” en Kayak de Mar, Sancti Petri. 

(4) Andrales, A. (2012). Movimientos imperiales para el sitio de Tarifa según la versión francesa. Al-Qantir, 2012, 12, p. 115-127.

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Por Garbo

Esta entrada es la primera de una serie sobre las baterías de costa de Cádiz, un importante patrimonio arquitectónico que no es muy conocido, por lo que tampoco se ha valorado en su justa medida.

La primera parte se centrará en definir las baterías de costa, y mostrar las que se utilizaron en la ciudad de Cádiz durante la Guerra de la Independencia (1808 – 1814) contra el ejército napoleónico.

Definición de baterías de costa

Las baterías de costa son piezas de artillería (generalmente cañones) que solían situarse cerca de la costa para defender la ciudad de posibles ataques que los enemigos podían realizar desde el mar a la misma. También suelen usarse en los arsenales militares para protegerlos de ataques.

A continuación veremos definiciones (1) de diferentes tipos de batería (terrestre, naval, flotante y de costa)  donde se puede apreciar que de forma similar conducen prácticamente a la misma definición anterior:

  1. Batería terrestre: es “la agrupación de un cierto número de cañones, que podían ser de la misma o de diferente clase y calibre, y que estaban bajo un mando único y se reunían sobre el campo de batalla para una acción común”.
  2. Batería naval: es el conjunto de cañones de diferente peso que se situaban en las cubiertas de los buques para la defensa, tanto del éstos como de la costa. Los cañones más pesados se situaban abajo para estabilizar el barco.
  3. Baterías flotantes: son un tipo de batería naval, con una potente artillería en relación a su porte y desplazamiento, “que se instalaban sobre una construcción a flote y estaban destinadas al ataque o a la defensa de determinadas plazas”, y se utilizaban en embarcaciones blindadas, de costados muy bajos y de poco calado.
  4. Baterías de costa:se situaban cerca de la orilla del mar y su objetivo principal era defender una plaza, un arsenal o un paso importante, frente a los ataques de las escuadras enemigas”.

Batería como fortificación

El término “batería” “hace también referencia al conjunto de fortificaciones que se destinaban a la contención de piezas artilleras en condiciones apropiadas para el combate(1).

Se distinguen cuatro tipos (1), de los cuales, uno de ellos son las baterías de costa que se han mencionado anteriormente; los otros tres son:

  1. Batería de campaña, que consistía en refugios para cada pieza, levantados en posiciones elegidas con antelación, cubiertas de atrincheramientos, que fueron construidos en breve tiempo sobre el mismo campo de batalla y a veces bajo el fuego enemigo, o en obras especiales para las piezas de la batería, para librar en ellas combate contra el enemigo.
  2. Batería de sitio,en la que se establecía la artillería agresora en el ataque de una determinada plaza”. Este tipo se verá posteriormente cuando se explique el sitiado a Cádiz y las baterías que los franceses construyen para bombardear la ciudad. La disposición de éstas es igual que las baterías de campaña, solo que estas tenían una mayor protección, soliéndose enterrarlas en el suelo para que se vieran menos y el enemigo no pudiera destruirlas a distancia.
  3. Batería acorazada, cuyos muros frontales eran sustituidos por planchas de blindaje y “las piezas que componían estas baterías eran de calibre grande o mediano y se agrupaban en número de entre cuatro a seis piezas”.

Baterías de costa del Arsenal de la Carraca

A continuación se muestran las baterías de costa del Arsenal de la Carraca, construidas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) (2):

Baterías del Arsenal de la Carraca

Baterías del Arsenal de la Carraca

Otras baterías de costa cercanas al Arsenal de la Carraca, situadas en las inmediaciones del mismo para protegerlo, fueron las que se encuentran en el Fuerte de la Máquina.

Baterías del Fuerte de la Máquina

Baterías del Fuerte de la Máquina

El Fuerte de la Máquina se situó en el único terreno firme cercano al Arsenal donde los enemigos podrían colocar baterías que contrarrestasen los fuegos de la Carraca, así como para apoyarle en el paso del Canal de Sancti Petri.

“Es también un punto intermedio, el más apropósito para unir el centro de la línea con la izquierda, objetos que se han tenido presentes para su establecimiento fortificándolo según su importancia. Se halla, por si capaz de una buena defensa bien dotada de blindajes y repuestos de municiones y artillada con veinticuatro piezas de artillería ocho de 24, doce de 18, dos de 8 y tres obuses de a 9; y, al mismo tiempo, favorece la defensa de la línea exterior y, en caso de forzada, contendría los progresos enemigos y aún nos podría dar lugar para sostener nuestras operaciones hasta reducir al enemigo a sus anteriores posiciones(3).

Sin embargo, López Moreno afirma que el fuerte de la Máquina “contaba con 25 piezas, 21 de a 24, 2 de a 8 y 2 obuses de 9 pulgadas” (4).

Hasta ahora se ha visto la zona delimitada en rojo de la siguiente imagen:

Baterías de Puerto Real y de la costa de San Fernando

Baterías de Puerto Real y de la costa de San Fernando

A continuación, se verá la zona delimitada de color azul en el mapa anterior:

Baterías del Reducto de San Pedro y del Caño del Trocadero

Baterías del Reducto de San Pedro y del Caño del Trocadero

Entre los años 1810 y 1812, Napoleón intentó conquistar Cádiz y se apoderó de las baterías del Caño del Trocadero, que usó para bombardear esta ciudad. Además, instaló baterías en el Fuerte de San Luis (también llamado Fort Luis), y en el Reducto de Napoleón (o Fuerte Napoleón) para protegerse de los ataques de los españoles y de las fuerzas aliadas inglesas.

En marzo de 1812, los sitiadores terminaron una nueva batería en la Cabezuela, llamada del Ángulo, compuesta por cuatro obuses Villantroys, que estuvo comunicada con el Fuerte Napoleón por medio de un camino cubierto, situado a escasa distancia y que utilizaron para dirigir sus tiros por elevación contra Cádiz (5).

(Continuará)

Bibliografía citada

(1) LERENA, J. (2007). Definición de Batería [militar], en La Historia con mapas.

(2) LÓPEZ, M. (2013). Baterías de la Carraca, en la web de Milán.

(3) VARGAS, C. (1814). Atlas de fortificaciones de la Isla de León, en Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.

(4) LÓPEZ, M. (2013). Primera Línea de Defensa / Fuerte de la Máquina, en la web de Milán.

(5) TORREJÓN, J. (2012). Los bombardeos de Cádiz 1810-1812, en diariodecadiz.es.

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