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Posts Tagged ‘S. XIX’

Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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Este año se cumple el 402 aniversario de la llegada de 22 samuráis a España. Vinieron como embajadores, para establecer relaciones comerciales entre Japón y la Monarquía Hispánica. Arribaron en el año 1614 en el puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), tras un largo y accidentado trayecto, en el que atravesaron varios océanos.

Con este motivo dedicamos una entrada a la visión que el arte japonés ha trasmitido del medio marítimo, profundamente arraigado en su cultura. Para ello traemos una de las manifestaciones más relevantes y que mas influencia ha tenido en el arte mundial: el Ukiyo-e.

Kimono que contiene un barco japonés

Parte de un kimono antiguo que contiene varios barcos japoneses

Existe una colección de grabados nipones llamada “Cien aspectos de la luna” (Tsuki hyakushi) compuesto por xilografías a color de gran tamaño, con una temática central única. Su autor es el artista Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892) y fueron publicadas a finales del siglo XIX. Forman parte del Ukiyo-e o “imágenes del mundo que fluye”, movimiento artístico que se desarrolló durante los siglos XVII y XX en Japón, y recogen escenas de la vida cotidiana,  del  mundo, del teatro o de la naturaleza.

La luna en el monte Shizu - Hideyoshi

La luna en el monte Shizu – Hideyoshi

Son de una belleza extraordinaria, y varios representan los vínculos entre el astro y el mar, las embarcaciones y los paseos a la luz de la luna, las islas y las batallas nocturnas.

Sine nomine

Sin título

Están inspirados en acontecimientos históricos o de la mitología y en anécdotas originarias del sureste asiático.

lunaosbre el mar en la bahía de Daimotsu - Benkei

La luna sobre el mar en la bahía de Daimotsu – Benkei

Tsukioka Yoshitoshi fue un artista de la escuela de Utagawa Kuniyoshi (1797-1861). Posiblemente es el más innovador de todos ellos. Esta serie ha sido reconocida como la obra maestra de sus últimos años. Incluso algunos de los dibujos nos recuerdan al actual manga.

¡Cuánta desesperanza! / sería mejor hundirme en las olas / tal vez, entonces, podría ver a mi hombre de la capital de la luna - Ariko

Ariko

Yoshitoshi es el último gran maestro del grabado japonés en madera tradicional.

La luna de Itsukushima - Una cortesana de Muro

La luna de Itsukushima

Europa redescubre el arte japonés

Después de siglos de ignorancia mutua, el continente europeo y Japón vuelven a encontrase a mitad del siglo XIX. Tanto los intelectuales europeos como los japoneses quedaron deslumbrados al descubrir la cultura de los otros. El arte nipón tuvo tal éxito en Europa que sus ilustraciones aparecieron incluso en los almacenes y en tiendas de capitales como París y Londres, incorporándose a carteles, tejidos y publicidad.

Guerrero

La luna en la bahía de Katada

Aunque el ukiyo-e influyó en muchos de los pintores impresionistas, tuvo importancia para genios como Degas, Gauguin, Manet, Monet, van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La una en el timón de un barco

La luna junto al timón de un barco

De esta forma tan artística, situando la luna como testigo de la milenaria cultura japonesa, el genial Tsukioka Yoshitoshi trazó la que se convertiría en su serie de grabados mas conocida y celebrada. En ella recogió aspectos del folclore nipón desde sus remotos inicios, generando así una completa enciclopedia visual de la historia de Japón en la que el mar está presente en muchos aspectos.

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Durante el siglo XIX en ciertos puertos británicos y estadounidenses se extendió una práctica que rozaba la ilegalidad, que consistía en secuestrar a hombres fuertes y sanos para enrolarlos a la fuerza en un barco, y que sirvieran como marineros en él. Era conocida como shanghaiing. Las técnicas para embarcarlos eran el engaño e incluso la violencia física. Sin embargo, fueron las formas que se utilizaron para reclutar a estos hombres las que han convertido casi en leyenda esta práctica.

A la fuerza. Fuente

Una vez secuestrados e inconscientes eran embarcados. Fuente

Era relativamente frecuente en ciudades como Londres, Bristol y Hull en Gran Bretaña, y en algunas americanas de Estados Unidos, como Nueva York, Boston y Filadelfia, aunque donde alcanzó la mayor fama fue en Portland, en la costa del Pacífico.

Tabernas de Portland. Fuente

Tabernas de Portland. Fuente

Se pudo actuar de esta forma porque confluyeron una serie de hechos, como la pobreza en las ciudades portuarias, la escasez de hombres de mar para los trayectos comerciales, la reciente fiebre del oro, el desarrollo del comercio interoceánico y unas leyes que parecían facilitar esta práctica.

En esta centuria existía una ley que penalizaba a cualquier marinero que una vez firmado el contrato abandonara la nave, siendo la cárcel la pena mas frecuente.

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Una figura destacada en esta forma de actuar eran los encargados de encontrar tripulaciones para los buques, ya que fueron los que idearon y llevaron a la práctica la técnica del shanghaiing, que también ha sido conocida como  “dinero de sangre”. A los que reclutadores se les llamaba “rizos”.

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

En ciertas tabernas existía una trampilla por la que caían los hombres que iban a ser forzados a embarcar. Normalmente borrachos o casi inconscientes, eran traslados al buque y obligados a firmar, o incluso se les falsificaba la firma. Cuando despertaban estaban ya a bordo, alguien les enseñaba lo firmado y a partir de ese momento estaban a las órdenes del capitán, obligados a desempañar los trabajos necesarios para que los grandes buques comerciales del siglo XIX hicieran con éxito sus largos trayectos. Una de las rutas, tras abrirse el comercio con China, iba a Shanghai, de donde parece que la práctica tomó el nombre.

Champan de la guerra del opio

Champan de la guerra del opio

A pesar de que se conservan testimonios documentales de esta situación, todavía se sigue negando que ocurriera, y muchos responsables políticos continúan hoy día empeñados en ignorar que llevó a cabo.

Mas información

DAVIDSON, Lance S. Shanghaied! The Systematic Kidnapping of Sailors in Early San Francisco. California History, 1985, vol. 64, nº 1, p. 10-17.

MARCHESE, Giorgia. Condizioni di lavoro dei marittimi sulle navi mercantili. 2015.

STRECKER, Mark. Shanghaiing Sailors: A Maritime History of Forced Labor, 1849-1915. McFarland, 2014.

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Esta segunda parte recoge las colecciones de oficiales de la Armada que han sido depositadas en el Archivo Naval de Madrid, pero que fueron realizadas por cuenta propia, no por orden de la superioridad militar. Se exponen de manera cronológica.

Ordenandzas 1783. Imprsionane escudo de armas.

Impresionante escudo de armas del inicio de las Ordenanzas de 1793

Colección EnrilePascual de Enrile y Alcedo perteneció alternativamente al Ejército y la Armada. Conservó documentación de todos los destinos que obtuvo, pero la mayor parte corresponde a los años que permaneció en Filipinas al mando del Apostadero. Fue donada por sus herederos al Archivo Naval.

Enriel en una litografía

Entre los hechos mas relevantes que recoge la documentación merece la pena destacar los siguientes: Participó en la guerra de la Independencia, como comandante del bergantín Prueba contribuyó a la medición del arco meridiano entre Barcelona y Baleares, en 1814 mandó la expedición que se organizó para transportar a las fuerzas del Ejército a Centroamérica para luchar contra la revolución. En 1827 fue nombrado Comandante de Marina interino del Apostadero de Filipinas. Cuando M. Ricafort cesó en el Gobierno y Capitanía General de Filipinas, Enrile fue designado para desempeñar dicho cargo entre los años de 1830 a 1835. Desde su llegada, trabajó para fomentar el desarrollo de las islas.

Detalle de un plano de Manila de 1819 (BDH)

Detalle de un plano de Manila de 1819. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica (BDH)

Colección Mazarredo. La colección está formada por la documentación producida en las diferentes comisiones a las que fue destinado, muchas de ellas de enorme importancia para la Historia de la Armada. Por ejemplo, las referidas a la redacción de las Ordenanzas de Marina. También entre la documentación relativa a la comisión de 1795 de formar una escuadra que debía reunirse con la de Lángara y la relativa a su destierro en Ferrol. En 1797, tras el desastre del cabo de San Vicente, fue comisionado para reorganizar la Escuadra del Mar Océano y prepara la defensa de Cádiz, cuyas costas estaban bloqueadas por la Armada inglesa.

Colección de instrucciones recopiladas por Mazarredo

Colección de instrucciones recopiladas por Mazarredo

En el Archivo Naval de Madrid se encuentran documentos sobre la organización y también la correspondencia mantenida con los mando ingleses. Igualmente hay documentación sobre el proyecto de recuperación de Menorca, así como los avatares de la escuadra combinada franco – española en Brest. También se conserva correspondencia con Gravina, informes sobre la guerra y la situación europea en general. Ana María Vigón, en el artículo ‘Los manuscritos del Museo Naval’, resume los temas de la colección (el enlace al texto aparece abajo).

Mazarredo

Mazarredo

Colección Zalvide. Manuel de Zalvide formó parte del Cuerpo del Ministerio y mas adelante de Intendencia. A lo largo de su carrera estuvo destinado en los tres Departamentos marítimos. En 1771 pasó destinado al de Cartagena, y un año después ascendió a Comisario de guerra; por ello tuvo que desplazarse a diversos puntos del Departamento. Se ocupó en redactar reglamentos, ordenanzas, extractos de leyes y otros instrumentos que facilitaran el trabajo. El 13 de noviembre de 1784 fue nombrado Contador Principal del Departamento de Cartagena y falleció cuatro años después.

Reglamento de Zalvide

Reglamento de Zalvide (BDH)

Su testamento explicitaba claramente que su colección debería quedarse en el Departamento Marítimo de Cartagena, aunque no fue así.

Entre sus publicaciones destaca el “Reglamento de navegacion, pesca, carga, y descarga, y govierno(sic) politico, y economico de los gremios de matricula de gente de mar, y maestranza de Mallorca” 1773 (Obra completa).

arama

Más información

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Origen: SALVAMENTO SUBMARINO: EL ASCENSOR SUBMARINO GÉNOVA, por el Capitán de Corbeta Augusto Conte de los Ríos, Máster en Historia y Patrimonio Naval.

El desastre de la pérdida del submarino ruso Kursk en agosto de 2.000 acaparó la atención del mundo y se convirtió en noticia de portada de  todos los periódicos. Los ciudadanos se solidarizaron con los submarinistas rusos y criticaron a su gobierno, incapaz de rescatarlos.

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Los submarinistas no son locos temerarios y siempre tienen miedo a quedarse encerrados en el fondo sin posibilidad de escapar. Desde que el hombre ha buscado la forma de gobernar los dominios de Neptuno han ocurrido accidentes, y el número de víctimas se ha ido incrementando. En los últimos 90 años (sin tener en cuenta las guerras) se han hundido 336 submarinos: 85% en cotas inferiores a la de colapso y 70% del total con posibilidad de rescate.

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El primer suceso de siniestro vinculado a un buque sumergido se remonta a 1.774, aunque no era un submarino sino una goleta, su inventor John Day perdió la vida en un intento por demostrar que la navegación submarina sí era posible.

El primer submarino en perderse con toda la dotación fue el británico HMS A1. El 18 de marzo de 1904 sufrió una colisión con el mercante SS Berwick Castle cuando se dirigía a puerto y sus 11 hombres se fueron para el fondo.

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El número de accidentes se fueron multiplicando a medida que las Armadas fueron incorporando submarinos entre sus unidades, y  rápidamente se hace palpable la necesidad de buscar una salida para la pérdida de éstos a poca profundidad.

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En 1.910 Francia se levanta con la triste noticia de la muerte de todos los miembros de la dotación del FS “Le Pluviôse”, en el puerto de Calais, tras colisionar con el vapor “Pas-de-Calais”, y a pesar de la escasa profundidad no se pudo salvar a nadie.

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El 17 de febrero de 1915, Alfonso XIII estampó su firma al pie de la ley que ha pasado a la historia de la Armada española como Ley Miranda, por la que se creaba el Arma Submarina. La necesidad de tener preparado el salvamento de los mismos es lo que llevaría a Arturo Génova a patentar su boya, también conocida como Ascensor Submarino.

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La forma de rescate se estableció mediante el uso de grúas y pontones. La máxima profundidad de buceo se fijó en 90 metros tras no conseguir rescatar el USS F4 hundido en Honolulu a 100 metros de profundidad. Los tiempos en el fondo se limitaban a 10 minutos aproximadamente, el trabajo fue duro y el resultado más todavía, ya que murieron todos los miembros de la dotación.

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Los accidentes se suceden y no se mejoran las condiciones, llegamos al 17 de diciembre de 1927, esta vez le toca al USS S4, tras colisionar con el guardacostas USS “Pauling” cae al fondo (sólo eran 30 metros), pero nada se pudo hacer por rescatarlos, pereciendo sus 40 hombres. Esto marca el comienzo de los  estudios de métodos  y medios que permitieran abandonar el submarino: nace el escape libre.

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Este hundimiento marca una época importante en el escape submarino. El Teniente de la USN  Momsen desarrolla y prueba con éxito el “chaleco de escape de submarinos”. Los ingleses desarrollan el suyo, el aparato de escape submarino Davis (DSEA) que es adoptado por la Royal Navy en 1929.

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La verdad es que éstos ayudaban pero tampoco eran decisivos, en el caso de DSEA se demostró que el número de fallecidos era igual si se usaba o no. La inquietud de un joven Teniente de Navío apellidado Génova le llevó a patentar su invento.

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La realidad del momento pedía un sistema que hiciese que los tripulantes pudiesen evacuar el submarino con seguridad y por sus propios medios. La medicina subacuática estaba poco desarrollada, y  la presión a solo unos metros bajo el agua provocaba embolias.

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El sistema de Génova permitía aislar al accidentado del agua y proporcionaba un medio autónomo que resolvía  los problemas de presión y su localización en el exterior. El ya entonces Capitán de Corbeta Génova propone someter su invento a pruebas en el submarino C-3.

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En la Revista General de Marina de septiembre de 1.930 podemos leer el resultado de las pruebas:

El ascensor submarino.

Durante el mes de julio se han llevado a cabo en aguas de Cartagena las pruebas preliminares del primer aparato para salvamento de dotaciones de submarinos construido en España. Consiste en un ascensor o boyarín de forma especial que va y viene del submarino naufragado a la superficie del mar, conduciendo uno o más hombres de cada viaje. (El modelo experimental ahora probado sólo tiene cabida para uno). Hasta ahora se han realizado unas 20 salidas desde distintas profundidades hasta 50 metros sin entorpecimiento ninguno (de las que publicamos algunas fotografías). El método es por completo independiente de la profundidad; no requiere en modo alguno la intervención de buzos, ni hay que someter a los náufragos a la presión ni la frialdad del agua. Tampoco hace falta ningún auxilio exterior organizado; basta un pequeño bote  sin preparación alguna para el caso, como uno de pesca. Por lo tanto, el salvamento es igualmente posible e inmediato cualquiera que sea el lugar del accidente al puerto o base más próxima. Con el modelo experimental, susceptible, claro es, de mejora en algún detalle, se ha conseguido evacuar un hombre cada quince minutos.

Es adaptable en la mayor parte de los buques ya construidos con poco coste y reforma.

Se han suspendido las pruebas hasta el próximo otoño con motivo del viaje al Cantábrico de la flotilla de submarinos de Cartagena, a la que pertenece el C-3, buque en que se ha montado el ascensor submarino.

El invento era muy bueno y original, pero tenía el problema de que sólo servía para una persona. Se podía volver a bajar, pero la maniobra era engorrosa y rápidamente se descarta para emplear la que se conocería como campana “McCann”.

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El hundimiento del Submarino Nuclear USS “Thresher” el 10 abr 1963, por causas que aún hoy se desconocen y en sondas de 2500 metros, en el que perecieron sus 129 hombres, marca el inicio del desarrollo del vehículo autónomo de rescate DSRV (Deep Submarine Rescue Vehicle). Pero esto lo dejamos para otra entrada.

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La campana McCann se seguiría utilizando hasta nuestros días y  nadie reconocería la similitud que tiene con la obra de Arturo Génova Torruella, el autor de esta entrada (experto en la materia), en cambio, ve muy parecidos ambos sistemas: la campana puede ser considerada una evolución del ascensor submarino y una vez más el invento de un español caería en el olvido.

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GRAY, Edwyn. Disasters of the Deep: A History of Submarine Tragedies. Annapolis: Naval Institute Press, 2003, 288 p.

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La Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano (BDPI) contiene un inmenso fondo histórico y patrimonial. Es un proyecto impulsado por la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), que permite el acceso desde un único punto de consulta a los recursos digitales de todas las instituciones participantes (Bibliotecas Nacionales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, España, Panamá, Portugal y Uruguay).

La biblioteca digital

El portal ha nacido con el objetivo de difundir el patrimonio bibliográfico de cada una de las bibliotecas implicadas en el proyecto y facilitar que el mayor número posible de ciudadanos se acerquen a él de manera gratuita, fácil y rápida.

Página principal de esta biblioteca

Página principal de esta biblioteca

La BDPI está llamada a convertirse en un ejemplo de la cooperación internacional de ámbito iberoamericano.

Hasta el momento, el diseño y la creación del portal ha recaído en manos de la Biblioteca Nacional de España (BNE) quien, informando de cada uno de sus pasos a ABINIA, ha llevado a cabo el presente desarrollo. El portal se hizo público en 2012, aunque hace pocos días ha remodelado su imagen.

Dibujos originales de la expedición de Bouganville

Dibujos originales de la expedición de Bouganville

La intención de este colectivo es seguir creciendo e incorporar el mayor número de bibliotecas posibles, con el fin de lograr convertirse en un recurso de referencia y reforzar la presencia en la web de cada uno de sus contribuyentes.

La colección naval y marítima

Podemos encontrar digitalizados libros, imágenes, tratados, atlas, discursos y telegramas, entre otros. Exponemos aquí algunos de los que hemos considerado mas sobresalientes de épocas anteriores, porque este repositorio tiene un importante fondo de los siglos XIX y XX, perteneciente a los nuevos estados americanos que se formaron.

Uno de los mas antiguos es el libro del consulado de Mar, del siglo XV, una magnífica obra sobre el derecho marítimo en los territorios del antiguo reino de Aragón.

consulado

Sobre construcción naval hay obras como la de Oliveira, que es posiblemente el primer tratado que se escribió en Portugal sobre esta materia.

Libro S XVi

Está el Atlas Marítimo de España, de Tofiño, aunque es una edición posterior, publicada en 1876, una obra excepcional que creó escuela.

Un ejemplar de las famosas Noticias Secretas de América de Jorge Juan y Antonio de Ulloa publicado ya en el siglo XIX.

Noticias secretas de américa

También podemos encontrar ilustraciones y fotografías como el retrato del Almirante argentino Guillermo Brown, de 1865.

Guillermo  Brown

Resumidamente, BDPI es un depósito que recoge y unifica parte de las colecciones digitales del mundo iberoamericano, que en unos años puede ser puntero si sigue en esta línea de progresión.

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El faro de Gay Head, en Aquinnah (Massachusetts), uno de los mas antiguos de Estados Unidos, comenzó el jueves 28 de mayo a ser trasladado desde su emplazamiento original, debido a que el terreno en el que se sitúa está cediendo, ya que el acantilado cercano está derrumbándose.

El faro en su emplazamiento actual

El faro en su emplazamiento actual

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Una suscripción popular ha permitido que esta histórica luz, fundada en 1799, se cambie de sitio para que pueda estar alumbrando a los barcos durante otros 150 años. Se recaudaron más de 3 millones de dólares, entre donaciones privadas, subvenciones y fondos públicos, para pagar el desplazamiento de este coloso.

El acantilado derrumbándose

El acantilado derrumbándose

El emplazamiento elegido

Tras admitir que el faro centenario corría peligro, se barajaron diversos lugares para convertirlos en su nueva sede, aunque al final se acordó que debía ser la que le permitiría seguir cumpliendo con su función: facilitar la navegación.

Plano del traslado y lugar de recolocalización

Plano del traslado y situación del nuevo emplazamiento

En el lugar donde estaba se construirá un banco semicircular, desde el que se podrá contemplar el mar.

Preparando el trasaldo

Preparando el traslado

Se están usando motores hidráulicos especiales, que desplazarán unos 30 centímetros cada cinco minutos sus casi 400 toneladas.

Vigas de hierro

Las vigas de hierro sobre las que se está realizando el desplazamiento

La torre de ladrillo viajará sobre una pista especialmente diseñada, compuesta de vigas de acero de 38 metros, hasta su nueva posición.

Traslado del faro sobre las vigas

Traslado del faro sobre las vigas

El faro, que continuará a cargo de la Guardia Costera de Estados Unidos, una vez trasladado, podrá seguir advirtiendo a los buques que existen rocas sumergidas cercanas, y así evitar posibles naufragios.

Preparando el terreno

Preparando el terreno

En el estado de Massachusetts varios faros históricos ya han tenido que ser desplazados de su lugar de origen para proteger sus infraestructuras originarias. Son el de Highland Light en Truro, Nauset en Eastham y el principal de Sankaty en Nantucket.

Esta es una muestra más de cómo cuando los ciudadanos valoran la Historia y el Patrimonio Naval heredados, es posible llevar a cabo esfuerzos titánicos como éste. Desde la Cátedra de Historia Naval felicitamos a este colectivo, que ha dado todo un ejemplo de cultura y amor por su identidad marítima.

Fuente: The Boston Globe

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