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Posts Tagged ‘Edad Antigua’

En la Prehistoria la agricultura dependía de las aguas que caían del cielo. Siglos más tarde la humanidad empezó a dominar la canalización de estas aguas para facilitar el cultivo. Ya en época antigua se inició la costumbre de medir las crecidas de los grandes ríos. Los egipcios fueron los primeros de los que tenemos noticia que medían el caudal del Nilo para conocer cómo sería la cosecha ese año, si abundante o si por el contrario habría escasez de alimento, y con ello hambre y también muertes.

Actualmente para quienes viven en grandes ciudades alejadas de las prácticas agrícolas no es fácil entender bien esta dependencia, pero para una de las civilizaciones antiguas más importantes, la egipcia, el río Nilo era la fuente de vida. De hecho, muchos investigadores afirman que fue el río el que hizo al gran Egipto faraónico. La importancia era tal que en varias ciudades situaron unos medidores de la corriente fluvial llamados nilómetros. Éstos fueron probablemente los primeros dispositivos utilizados para medir la subida y bajada de un río. 

¿Cómo era?

Un nilómetro solía ser una cámara con una columna graduada para medir la profundidad del agua del río, y conociendo el nivel alcanzado poder predecir cuándo ocurrirían las inundaciones. Existen datos de estas medidas desde la primera dinastía egipcia, bajo el rey Djer. Algunos eran más sencillos y en lugar de una columna, lo que se hacía era grabar las marcas de medición en las paredes de la cámara, como se hizo en el de Elefantina.

Nilómetro de Elefantina. Fuente

¿Dónde se situaban?

Estaban en las orillas del Nilo, por lo que recibían el caudal, que era lo que proporcionaba las medidas. En esta sencilla forma de medición para conocer la importancia de la inundación, solía haber una escalera que recibía el flujo de agua. También se podía construir una edificación que la protegiera, con la cima redondeada o rematada por un piramidión (pieza de forma piramidal que se situaba en la parte más alta de la edificación), aunque luego se evolucionó a edificios más complejos.

El caudal medido

La mayoría de los autores consideran que una inundación de 14 a 16 codos era el nivel óptimo. De acuerdo con los registros, una cifra más alta supondría daños, mientras que una más baja sería causa de hambruna. La famosa descripción de los 16 «codos afortunados», hecha por Plinio el Viejo, dice así:

… cuando el ascenso alcanzaba tan sólo los doce codos (unos seis metros), habría hambre; en trece supondría escasez; catorce trae alegría; quince seguridad y dieciséis abundancia gozo o placer. Por encima de esa cifra era un desastre porque suponía un gran inundación que podía arrasar con cultivos, casas, pajares… (Adaptación de la frase de Plinio).

El número de codos que podría marcar iba del 11 al 16 (en griego era IA IB ΙΓ ΙΔ ΙΕ ΙҀ). Es necesario saber que el río Nilo es uno de los más largos del globo (más de 6600 km.), y que por lo tanto el caudal cercano a donde recibe las aguas de inundación es mucho mayor que el que se mide en su desembocadura, con lo cual no está claro dónde estaba situado el nilómetro que podía dar esa medida adecuada en el intervalo de los 14 a 16 codos. Algunos investigadores afirman que pudo ser el que había en Memphis, la que fue capital del imperio faraónico durante mucho tiempo.

Grandes ciudades egipcias situadas en las orillas del Nilo. Fuente

En Egipto es posible que llegara a haber hasta 15 nilómetros repartidos por el cauce del río en época farónica. Incluso también los hubo portátiles, como el que tenía el emperador Teodosio. Uno de los últimos descubiertos ha sido localizado en las ruinas de Thumis, antigua ciudad egipcia del delta del Nilo. Los arqueólogos egipcios y estadounidenses que lo han desenterrado creen que su estructura fue construida en el siglo III a. C. y que estuvo en uso durante unos 1000 años. Es un pozo que consta de una serie de escalones que bajan al subsuelo. Está construido con grandes bloques de piedra caliza y alcanzó los 2,40 metros de diámetro.

Usos posteriores

A pesar de que era una invención egipcia, civilizaciones posteriores lo usaron, tales como griegos, romanos y posteriormente otros países mediterráneos. En Egipto, bajo dominio musulmán, el más famoso fue el del Cairo, que se usó hasta el siglo XIX. Tenía 9,5 metros de profundidad, por lo que se comunicaba con el río a través de túneles. En su centro había una columna que servía para medir las crecidas. Hasta el momento se han hallado unos veinte, recuperados de distintos lugares del cercano Oriente.

Dibujo de un nilómetro. Fuente

Para concluir

En el antiguo Egipto el nilómetro era la herramienta utilizada para conocer el caudal del rio y de esta manera saber cómo serían las crecidas del Nilo. Podía ser desde uno sencillo compuesto por una serie de marcas en la piedra que bañaba el cauce o columnas levantadas con las marcas precisas, hasta una edificación más compleja que se realizaban para este uso.

Con el paso del tiempo parece que su representación se asoció a la prosperidad, por lo que se han encontrado nilómetros en pinturas, esculturas, monedas y documentos, aunque de los construidos en época antigua queden pocos ejemplos.

Más información

BELL, Barbara. The oldest records of the Nile floods. The Geographical Journal, 1970, 136, 4, p. 569-573.

KATARY, Sally LD. Nilometer. The Encyclopedia of Ancient History, 2013.

KRAFT, Kate. The Nilometer and the Sacred Soil: A Diary of a Tour Through Egypt, Palestine, and Syria. Carleton, 1869.

Nilómetros. 2019.

PREYS, René. Hathor, maîtresse des seize et la fête de la navigation à Dendera. Revue d’Égyptologie, 1999, 50, p. 259-268.

SANDRI, Sandra. Nilometers–or: Can You Measure Wealth?. En The Nile: Natural and Cultural Landscape in Egypt. Verlag, 2017, p. 193-214.

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Hélice era una ciudad costera griega, situada en el golfo de Corinto, en la región de Ácaya. Era muy famosa por el templo que sus habitantes le dedicaron al dios del mar, Poseidón. Aparte de las visitas de sus vecinos, todos los años recibía miles de peregrinos que acudían al templo. Tanto Homero como Pausanias hablan de la destrucción de la ciudad, debido, según las leyendas, a un castigo divino.

Cómo fue destruida Hélice

En una ocasión, los habitantes de Hélice mataron de forma despiadada a unos peregrinos que acudieron al templo de Poseidón. Las crónicas dicen que el dios entró en cólera y destruyó la ciudad con sus rayos.

Estatua levantada en honor del dios del mar Poseidón. Fuente

Parece que lo que realmente ocurrió fue un desastre natural, primero un seísmo y luego un maremoto, que hizo desaparecer los edificios y con ellos los cimientos mismos de la ciudad. La destrucción de Hélice tuvo lugar en el año 373 a. C.


Pausanias cuenta que fue uno de los terremotos más fuertes, porque supuso la destrucción de todo y «aquello contra lo que dirige su impulso lo derriba al punto de un modo semejante a los arietes… dicen que este movimiento de la tierra se desliza directamente bajo los edificios y remueve los cimientos… y no deja ninguna huella de lo construido en el suelo».

Ruinas halladas de Hélice

Para colmo durante ese invierno el mar inundó una gran parte de la región y la cubrió, tanto la urbe como zonas limítrofes; y además las olas alcanzaron el bosque de Poseidón hasta tal punto que sólo se podían ver las cimas de los árboles.

Moneda griega en la que aparece Poseidón y se nombra a la ciudad de Hélice. S. IV a.C. Fuente

Las excavaciones arqueológicas han descubierto un grupo de artefactos y varios entierros en el área, lo que parece indicar que hubo un reasentamiento, que comenzó entre los siglos IV y II a.C. y continuó hasta el período bizantino tardío (siglos XIV al XV d.C.). 

Reconstrucción de una de las casas de Hélice

Más información

FERENTINOS, George, et al. The disappearance of Helike-Classical Greece—New remote sensing and geological evidenceRemote Sensing, 2015, 7, 2, p. 1263-1278.

KATSONOPOULOU, Dora. The Pan-Ionic Cult and Sanctuary of Helikonios Poseidon in Helike of Achaea, Greece. En Proceedings of International Conference on Indo-European Linguistics and Classical Philology. 2009, p. 22-24.

MCCONNAN BORSTAD, Courtney; GARVIE-LOK, Sandra; KATSONOPOULOU, Dora. Diet at ancient Helike, Achaea, Greece based on stable isotope analysis: From the Hellenistic to the Roman and Byzantine periods. Journal of Archaeological Science: Reports, 2018, 18, p. 1-10.

Proyecto Helike

Mapa Grecia antigua. Fuente.

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La Egiptología tenía evidencia documental de la existencia de una ciudad, fundada por el más importante de los faraones egipcios, Ramsés II (dinastía XIX). Pero no se habían hallado restos arqueológicos que pudieran constatar los escritos. Durante los siglos XIX y XX varios investigadores buscaron en la margen derecha del afluente de la desembocadura del Nilo, que es donde los papiros afirman que estaba dicha urbe, llamada Pi Ramsés (la ciudad de Ramsés).

El río cambia su curso

Uno de los problemas para encontrar Pi Ramsés fue que la situación que describían los papiros había cambiado, ya que de los siete afluentes del Nilo que antes tenía en su cuenca, cinco habían desaparecido por colmatación. Así que hubo que recurrir a la tecnología para poder hallar rastros del afluente y más tarde intentar localizar el asentamiento. Inicialmente se pensó que estaba en Tanis, nada raro si conocemos que una importante cantidad de restos de monumentos en los que estaba inscrito el nombre de Ramsés II aparecieron dispersos en su término. Pero había un problema: los restos de cerámica hallados no se correspondían con la época del gran faraón, sino que eran de años posteriores.

En una zona cercana, donde los campos se van distribuyendo para cultivo agrícola, aparecieron los pies de una enorme estatua, pero sólo eso. Esta pista fue suficiente para que los investigadores desplegaran sus modernos equipos con georradar y hallaran los restos de una antigua urbe, con establos gigantes, una fábrica de armas, canales fluviales, un puerto e imponentes edificios: era la antigua ciudad de Ramses II, la que fundó y a la que puso su nombre.

La base y los pies de una estatua sentada de Ramsés II durante una excavación en sus alrededores en 2001 (Foto: Axel Krause). Fuente: Bietak 2011

Parece que en ese mismo lugar otra ciudad, Avaris, se había levantado en siglos anteriores. Inicialmente fue un poblado hicso que terminó siendo conquistado por el faraón Ahmose, el fundador de la dinastía XVIII (a la que pertenecía el conocido Tutankamón). Tras su toma fue poco a poco abandonándose hasta que Ramsés II, siglos después, volvió a refundarla.

Un sello de la dinastía XIII hallado en las excavaciones. Pertenece a la época en la que el asentamiento se conocía como Avaris, Fuente: Bietak 2011

Pi Ramsés: la ciudad del faraón

Esta urbe se puso en marcha para combatir a los pueblos enemigos del Este y hasta ella se trasladó la capital para poder hacer frente a un ataque. Para ello se instaló una fábrica de armas, posiblemente una de las mayores de la época y se construyó una importante infraestructura para poder tener estabulados a más de dos mil caballos, que se usaron para tirar de los carros de guerra, el arma más poderosa de ese momento.

Reconstrucción gráfica de los establos de Pi Ramsés. Fuente: Hageneuer 2017

Los canales fluviales y el puerto

Fundada como casi todas las ciudades egipcias en las márgenes del Nilo, Pi Ramsés creció lo suficiente como para que sus pobladores aumentaran los canales fluviales que la rodeaban. Hicieron algunos más grandes y excavaron otros dentro de la propia urbe.

No cabe duda de que Pi Ramsés era una ciudad portuaria fluvial, que se había convertido en la base de la armada egipcia en su despliegue hacia el Cercano Oriente. Por documentos previos se sabe que era ya un puerto importante de Egipto durante el período hicso, visitado por cientos de barcos llenos de las mercancías procedentes del Cercano Oriente.

Buque de la época faraónica. Royal Museum of Canada

El puerto principal no estaba en las márgenes mismas, sino que se adentraba un poco en tierra para la protección de las embarcaciones. En la siguiente figura se puede ver la conexión del puerto con uno de los grandes canales del Nilo y la vía que se abrió para dar servicio al enclave. Igualmente se puede observar el lago, que aparece a la derecha, y los múltiples canales que rodeaban la urbe.

Plano de Pi Ramsés más detallado, levantado sobre la información conocida. Fuente: Bietak 2011

El puerto se amplió para dar cabida a más naves y permitir su estacionamiento temporal. Se sabe que había otros fondeaderos más pequeños para atracar las que llegaban a través de otros canales del Nilo, pero este es un tema que todavía se está investigando.

Reconstrucción de la ciudad de Ramsés. Fuente: Hageneuer 2017

El fin de la capital de Ramsés II

Pi Ramsés empezó a decaer cuando su fundador murió, a pesar de que gobernó más de 60 años. Una ciudad fluvial tenía como inconveniente que a lo largo de su cauce se iban depositando lenta pero constantemente lodos, tierra y arena, que en caso de no ir drenándose terminarían ocluyendo el paso. Cuando los trabajos de drenaje dejaron de hacerse tras morir el faraón, los materiales depositados terminaron colmatando el canal. La ciudad sin una salida fluvial dejó de ser de interés para sus gobernantes, que poco a poco la fueron abandonando, trasladándose a otro emplazamiento en el que el cauce fluyera lo suficiente como para permitir la entrada y salida de embarcaciones. Tanis fue la nueva población elegida. Hasta allí se fueron trasladando algunos de los monumentos y estatuas que tiempo atrás habían lucido en Pi Ramsés. Así fue como los egiptólogos los encontraron y pensaron que Tanis era la ciudad de Ramsés.

Más información

BIETAK, Manfred & FORSTNER-MÜLLER, Irene. The Topography of New Kingdom Avaris and Per-RamessesRamesside studies in honour of KA Kitchen, 2011, p. 11-50.

HAGENEUER, Sebastian & FRANZMEIER, Heining. From the Nile Delta to Karlsruhe: Or how to present mud bricks in an exhibitionCIPEG Journal: Ancient Egyptian & Sudanese Collections and Museums, 2017, 1, p. 15-26.

TRONCHÈRE, Hervé, et al. Geoarchaeology of an ancient fluvial harbour: Avaris and the Pelusiac branch (Nile River, Egypt)Géomorphologie: relief, processus, environnement, 2012, 18, 1, p. 23-36.

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En sus inicios Roma era un imperio terrestre, y sólo cuando el enfrentamiento con Cartago estuvo cerca empezó a pensar en construir una flota. En su incipiente desarrollo como potencia, tenía sus miras puestas en el dominio de la península itálica y de otros territorios continentales europeos, mientras que Cartago, que poseía una magnífica armada y destrezas heredadas de los antiguos fenicios, iba colonizando tierras africanas y algunas islas europeas. En estas últimas fue donde surgió la chispa del enfrentamiento a muerte en las denominadas guerras púnicas.

Situación de los dos imperios antes del primer enfrentamiento. Fuente

El punto de partida

Los dos contendientes, que libraron varias de las batallas más duras de la Antigüedad, inicialmente no eran enemigos. Sus intereses no coincidían. Eran como poderosos árbitros situados al norte y al sur del Mediterráneo, que se miraban pero no se odiaban. Sin embargo, sería ese poder y su influencia el que los llevaría a enfrentarse en las guerras púnicas. Visto desde el siglo XXI parece que estaban condenados a batallar sin descanso hasta que uno de ellos desapareciera.

Dibujo de Cartago realizado por Rocío Espín

Hasta ese momento el imperio romano había hecho uso de las capacidades marineras de pueblos aliados suyos o colonizados. Los griegos y los etruscos habían proporcionado naves y pilotos para el comercio durante muchos años, por lo que no se veía necesario contar con una flota propia. Esta situación inicial cambió cuando surgió la posibilidad de una guerra, porque era necesario trasladar tropas a las islas mediterráneas que estaban en poder de Cartago y también al continente africano.

Trirreme romana dibujada por Rafael Monleón

Los preparativos

Un historiador romano, Polibio, escribió que en pocos meses las autoridades romanas habían conseguido que se construyeran cientos de naves. Previamente se habían apropiado de un trirreme cartaginés y de él tomaron cuantas innovaciones les parecieron relevantes:

«Como el Erario no podía prestarles auxilio alguno para esta empresa… el celo y generosidad de los principales ciudadanos al bien público halló mayores recursos que los que necesitaba el logro. Cada particular, según sus facultades, o dos o tres juntos, se encargaron de equipar una nave de cinco órdenes, provista de todo, con sólo la condición de reintegrarse del gasto si a la expedición acompañaba la fortuna. Así se juntaron doscientas naves de cinco órdenes, para cuya construcción sirvió de modelo la embarcación incautada». (Historias de Polibio, libro I, tomo I. Fuente: Imperium).

Las primeras derrotas romanas

Sin embargo, se hizo tan rápido que ni dio tiempo a formar a los pilotos, ni a que las maderas se prepararan adecuadamente, por lo que a pesar de lo que las crónicas han transmitido, fue un desastre. El historiador romano escribía que los barcos estaban mal construidos y eran difíciles de maniobrar. Así, en el primer enfrentamiento el comandante romano quedó bloqueado en el interior del puerto de Lipari (una de las islas que hay en el mar Tirreno, al norte de Sicilia) y las tripulaciones se asustaron tanto que abandonaron la nave.

Roma reacciona

Pero sobre este resultado negativo reaccionaron rápidamente, mejorando condiciones, dejando secar las maderas el suficiente tiempo como para que las naves fueran mucho más sólidas, formaron a quienes las debían manejar y el éxito fue suyo.

Casco romano. Fuente

Las batallas decisivas fueron navales y la primera tuvo lugar en Eknomos (Sicilia), en el año 256 a.C. La flota romana estaba compuesta de más de 200 barcos, mientras que la cartaginesa contaba con unos 350 según cronistas, aunque posiblemente fueron menos. Sabemos que lucharon unos 150.000 hombres en ella y que fue la mayor batalla naval de la historia conocida hasta ese momento.

Rostrum romano (arma de ataque estaba montada en la proa de las naves para embestir y hundir barcos enemigos). Fuente

En la última, la de las islas Égadas, en el año 241a-C., parece que las cifras eran similares, aunque un poco menores que la otra. No obstante varios historiadores hablan de que el mar estaba teñido de sangre, porque la batalla fue también una masacre, donde murieron miles de romanos y de cartagineses:

de este modo se concluyó la guerra que hubo entre romanos y cartagineses sobre la Sicilia, tras de haber durado sin interrupción veinticuatro años; guerra la más larga, más continuada y de mayor nombre de cuantas tenemos noticia; guerra en la que, sin contar otras expediciones y preparativos de los que anteriormente hemos hecho mención, se combatió una vez, unidas ambas escuadras, con más de quinientas naves de cinco órdenes, y otra con pocas menos de setecientas. Los romanos perdieron setecientas, contando las que perecieron en los naufragios; y los Cartagineses quinientas. A la vista de esto, los admiradores de las batallas navales y flotas de Antígono, Ptolomeo y Demetrio, al leer este pasaje, no les será posible mirar sin sorpresa la magnitud de estos hechos. (Historias de Polibio, libro I, tomo I. Fuente: Imperium).

Localización de las islas Égadas, muy cerca de Sicilia. Fuente

Algunos autores hablan de innovaciones como el Korax (o corvus romano) para aferrarse al buque enemigo, perforar su cubierta y permitir el abordaje. Era un mecanismo que manejaba una rampa oscilante, que en la punta llevaba un garfio o una lanza. Una vez que la nave enemiga estaba cerca, se movía hasta llegar a la cubierta y dejarlo enganchado en ella, con objeto de formar una pasarela, para que el ejército romano pudiera abordar la nave cartaginesa.

Tapiz que representa el enfrentamiento en tierra, con los famosos elefantes del ejército cartaginés. Fuente: Museo del Louvre, inv. OA 5394

Para concluir

El tesón que mostraron, la capacidad de analizar las derrotas y aprender de ellas, fue lo que convirtió a un pequeño grupo de hombres perdidos en medio de una península, en un gran imperio. De él se vanaglorian que proceden multitud de pueblos que en otros tiempos formaron parte de su enorme dominio.

Más información

AGUILAR CHANG, Víctor Manfredo. Galeras de guerra: Historia de los grandes combates navales (480 aC-1571 dC). Editorial Almuzara, 2020.

DIAZ SÁNCHEZ, Carlos. Breve historia de las batallas de la Antigüedad. Ediciones Nowtilus SL, 2018, p. 185 y ss.

MORALES SERRAT, Guillermo y MARTÍN LÓPEZ, Alejandro. La batalla de Actium: es posible un estudio técnico a partir de la iconografía?. La batalla de Actium: es posible un estudio técnico a partir de la iconografía?, 2015, p. 99-104.

Más imágenes.

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Las ruinas de un antiquísimo poblado de pescadores se encuentran en Grecia, sumergidas en las aguas poco profundas del Vatika, cerca de una pequeña isla llamada Pavlopetri, en una bahía en el sureste de la península de Malea, en el Peloponeso. Es posiblemente el sitio sumergido más impresionante y mejor conocido del mar Egeo en virtud de su tamaño, contenido y por la buena conservación de los restos.

Cronología

Estuvo habitado al menos durante toda la Edad del Bronce (desde los años 2800 al 1100 a.C.). La parte sumergida consta de edificaciones con habitaciones, patios, calles y también tumbas.

Localización

Henderson (2013) estima que cubría un área de aproximadamente unos 9000 metros y tenía una población que podía oscilar entre las 500 y 2000 personas en los mejores momentos. Desde entonces el nivel del mar ha ido aumentando paulatinamente unos 4 ó 5 metros durante los últimos 5000 años (como se puede apreciar en la siguiente imagen de Galanidou 2020), inundando este poblado.


Un puerto

Los restos de esta magnífica infraestructura hundida permiten estudiar con detalle cómo era el puerto, cómo funcionaba, cómo arribaban las naves y hasta dónde llegaron sus contactos marítimos y el comercio en esta época prehistórica. Este asentamiento costero coincidió con el período de algunas de las primeras civilizaciones del Egeo como la minoica, en la isla cercana de Creta y, más tarde, la micénica, ya situada en la Grecia continental.

Comercio marítimo

Como muchas de las ciudades costeras, su riqueza creció progresivamente gracias al comercio marítimo. Los arqueólogos han sacado del mar multitud de partes de objetos cotidianos, tales como ollas para la cocina, vajillas, jarras, envases, jarrones y piedras para moler.

Ánforas halladas en Pavlopetri. Imagen: Cheryl Benard/World Monuments Fund Provenance. Fuente

Recientes estudios han demostrado que las vasijas llegaban a Pavlopetri desde muchos lugares del Mar Egeo y de la Creta minoica. Se han hallado tanto piezas de estas civilizaciones vecinas como muestras de que los habitantes de este asentamiento copiaban y adaptaban estos estilos para producir sus propias versiones de cerámica local. Casi la mitad de la cerámica recuperada se ha datado al principio de la Edad del Bronce, lo que evidencia el interés de las primeras poblaciones por lugares con acceso inmediato al mar y a sus recursos marinos, así como oportunidades para la comunicación por mar.

Parte de las piezas encontradas, recogidas y expuestas en el Museo Arqueológico de Neápolis

En el museo de Arqueología en Neapolis, inaugurado en 2017, hay una pequeña exhibición de artefactos recuperados del poblado

Es importante recordar que la época de finales de la Edad del Bronce fue el escenario histórico de gran parte de las epopeyas de Homero, con héroes como Aquiles y Ulises, y de muchos otros de los mitos heládicos posteriores. 

Recientes trabajos han permitido la reconstrucción virtual de una parte de este poblado hoy sumergido, para que podamos hacernos una idea de cómo era en sus mejores momentos.

Para concluir

Pavlopetri es importante no solo para la cultura griega, sino que es parte del patrimonio cultural de la Humanidad. Es el pueblo sumergido más antiguo que se conoce hasta ahora. Hay otras ciudades mediterráneas de gran relevancia como Alejandría, pero son posteriores. Sabemos, por recientes investigaciones subacuáticas, que en esta parte del Mediterráneo hay cientos de sitios sumergidos, porque es un polo sísmico que a menudo ha ido seguido de numerosos maremotos, por lo que las fuerzas de la naturaleza han terminado hundiendo muchas de estas infraestructuras costeras. Hoy yacen en el fondo del mar como ciudades fantasma que evocan el recuerdo de un pasado rico y poderoso, cuyo patrimonio, aunque muy mermado, permanece «descansando» en las aguas de los mares de la Antigüedad Clásica.

Más información

GALANIDOU, Nena; DELLAPORTA, Katerina & SAKELLARIOU, Dimitris. Greece: Unstable Landscapes and Underwater Archaeology In The Archaeology of Europe’s Drowned Landscapes. Springer, Cham, 2020. p. 371-392.

GALLOU, Chrysanthi & HENDERSON, Jon. Pavlopetri: an Early Bronze Age harbour town in south-east Laconia. Pharos, 2012, 18, 1, p. 79-104.

HARDING, Anthony; CADOGAN, Gerald; HOWELL, Roger. Pavlopetri, an underwater Bronze Age town in LaconiaThe annual of the British school at Athens, 1969, 64, p. 113-142.

HENDERSON, Jon, et al. Mapping submerged archaeological sites using stereo‐vision photogrammetryInternational Journal of Nautical Archaeology, 2013, 42, 2, p. 243-256.

KIPREOS, George, et al. Pavlopetri, the World’s Oldest Submerged City: Analysis of Dive Tourism Perspectives Development in the Region Through SWO T Analysis. Journal of Investment and Management, 2016, 5, 6, p. 199-205.

MCALLISTER, Maddy. The Problem with ‘Digital Realism’in Underwater Archaeology: Photogrammetric Digital 3D Visualization and Interpretation. Journal of Maritime Archaeology, 2021, p. 1-23.

Pavlopetri, Greece; a submerged prehistoric town. Novoscriptorium. 2019

Pavlopetri, la ciudad sumergida bajo las olas. Nautical News Today, 2015.

SMITH, Kerri. Mapping the world’s oldest submerged town. Nature News, 2009.

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Este personaje fue el que enunció la frase que encabeza el blog «quien domina el mar, lo domina todo». Ateniense de nacimiento, vivió entre los siglos VI y V a.C, no pertenecía a ninguna de las grandes familias aristocráticas, lo que le supuso mucho más esfuerzo para llegar a las altas esferas, pero también le granjeó las simpatías de otros. Fue un gran estratega que estaba convencido de que el poder naval era lo que salvaría a su ciudad. Sin embargo, en los inicios parece que sólo él lo pensaba.

Busto de Temístocles. Fuente

Puede parecer algo extraño, pero ni Atenas, ni Esparta, ni luego Roma, contaron al principio de su formación con una flota de guerra. Fue posteriormente, con los acontecimientos bélicos, cuando se cambió la forma de pensar a este respecto.

La antigua civilización griega, formada por ciudades estado. Fuente

El imperio persa, un gran enemigo

El gran imperio persa tenía entre sus objetivos conquistar la antigua Grecia, no sólo por ampliar sus enormes fronteras, sino porque los griegos apoyaron una rebelión contra ellos en Asia Menor. La guerra se convertía así, además, en una venganza.

Dominios del imperio persa. Fuente

Previamente ya los atenienses habían podido comprobar la fuerza de este imperio asiático en la batalla de Maratón. Era, por lo tanto, vital armarse y prepararse para la siguiente guerra. Como Temístocles era un gran orador consiguió convencer a muchos de sus conciudadanos atenienses de la necesidad de contar con una flota. Para ello fue necesario invertir una enorme cantidad de dinero en construir unos 200 trirremes. Otro personaje, Arístides, propugnaba que la guerra debía ser terrestre y que era innecesario gastar tanto dinero en barcos. Finalmente ganó Temístocles y las naves estuvieron listas en unos años, convirtiendo a Atenas en una potencia mercantil y militar marítima.

Una de las vistas de Atenas más conocida, la Acrópolis, con el Partenón en la cúspide

Muy pronto un potente ejército cruzó el Helesponto dispuesto a atacar. Esta vez las ciudades griegas se habían unido para luchar contra su enemigo común: Persia. Así, por una parte el general espartano Leónidas les hizo frente en el paso de las Termópilas junto a un pequeño ejército (que ha pasado a la historia como los 300, pero que fueron algunos más), aunque los persas los aniquilaron. Ante el peligro, Temístocles ordenó evacuar la población ateniense y situó la flota en las cercanías de Salamina.

Fue en esta pequeña isla donde tuvo lugar la batalla naval liderada por Temístocles, que a pesar de que contaban con muchos menos efectivos, supuso la victoria de los griegos. El poeta Esquilo escribió como testigo lo siguiente: «De naves tuvo Jerjes (rey de los persas), lo sé cierto, un millar, y, además, buques ligeros sobre doscientos siete: ésta es la cuenta. De Atenas eran las naves ciento ochenta, y cada una tenía sobre la cubierta diez y ocho hombres de armas, cuatro de ellos eran flecheros, y los demás infantes bien armados».

Una representación de naves antiguas entrando en batalla

Tras haber ganado la batalla naval

Una vez acabada la guerra, Temístocles dedicó sus esfuerzos a la reconstrucción de Atenas, con especial atención al puerto del Pireo. A pesar de sus éxitos, en el año 471 a.C. tuvo que exiliarse porque sus conciudadanos así lo decidieron. Acabó en la corte del rey persa Artajerjes I, que tras conocerlo le otorgó el gobierno de Magnesia del Meandro (en la costa oeste turca), donde al cabo de unos años falleció.

Para concluir

El gran triunfo de Salamina convirtió a Temístocles en el hombre más admirado de Atenas. De hecho, muchos historiadores lo consideran el primer gran estratega naval de la historia. A pesar de sus victorias, tuvo que exiliarse en la corte del rey contra el que luchó, y aceptar un cargo de gobernador de una región del imperio persa. Según cuenta Pausanias, los ciudadanos griegos se arrepintieron y pidieron a sus hijos que volvieran y que repatriaran con ellos las cenizas de su padre ya fallecido. Existen varios monumentos en su honor, pero los más destacables son los levantados en Magnesia, de la que fue gobernador, y en su ciudad natal.

Más información

Batalla de Salamina (2020). Historia Universal.

CARDOSO, Filipe Paiva. Temístocles: Apogeu e Ostracismo. As duas faces da mesma moedaRevista Cadernos de Clio, 2015, 6, 1.

CAWKWELL, George L. Athenian naval power in the fourth century. The Classical Quarterly, 1984, 34, 2, p. 334-345.

JORDAN, Borimir. The Athenian navy in the classical period: a study of Athenian naval administration and military organization in the fifth and fourth centuries BC. University of California Press, 1975.

JORDAN, Borimir. The crews of Athenian triremesL’Antiquité classique, 2000, p. 81-101.

PÉREZ JIMÉNEZ, Aurelio. Religión y política en Grecia: Temístocles y el oráculo de DelfosMinerva: Revista de filología clásica, 1992, 6, p. 61-82.

PÉREZ JIMÉNEZ, Aurelio. Temístocles: un ateniense en la corte persa. Temístocles: un ateniense en la corte persa, 2013, p. 51-58.

RUTISHAUSER, Brian. Metic contributions to the Athenian navy. Hegemonic Finances: Funding Athenian Domination in the 5th Century BC. En: FIGUEIRA, Thomas J.; JENSEN, Sean R. (ed.). Hegemonic Finances: Funding Athenian Domination in the 5th Century BC. ISD LLC, 2019, p. 233-257.

SIERRA MARTÍN, César. Jerjes, Leónidas y Temístocles: Modelos griegos en el relato de HeródotoHistoriae, 2011, 8, p. 0065-91.

Vida de Temístocles

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