Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘S. XVI’


Este paradisíaco territorio caribeño fue conocido como la isla de los demonios, ya que los primeros navegantes españoles tuvieron enormes dificultades para fondear en ella y creían que estaba habitada por estos seres malignos. Realmente era debido a su situación geográfica, pero en el siglo XVI, para los marinos hispanos, era sinónimo de desastres y de hechos diabólicos.

Localización del archipiélago de las Bermudas en el mapa

Su nombre se debe a su descubridor Juan Bermúdez, que inicialmente la nombró La Garza, como su nave, pero luego se llamó como el primer europeo que estuvo en ella. Sin embargo, España nunca la reclamó como suya, ya que tomar tierra era un auténtico milagro, según los primeros navegantes.

Las Bermudas son un archipiélago de 138 islas e islotes de escasa altitud, todos ellos en la inmediaciones de la isla principal, llamada Bermuda o Gran Bermuda.

Bermudas en una carta de principios del siglo XVIII. Fuente: BNE

Varios textos del siglo XVI hacen alusión a la idea de que la isla grande estaba embrujada o habitada por demonios, ya que los naufragios eran muy frecuentes. Escalante de Mendoza, en su Itinerario de Navegación, se refiere a que los mares cercanos a ella estaban, según los primeros navegantes de la Carrera de Indias, poblados de diablos.

“Y llegados sobre la isla de la Bermuda, nos tomó allí una tormenta, que suele tomar a todos los que por allí pasan, la cual es conforme a la gente que dicen que en ella anda, y toda la noche nos tuvimos por perdidos….”

Sin embargo, Escalante no se terminaba de creer estas historias, a pesar de que las recogía en sus textos, como sostiene Pérez-Mallaína:

Los problemas para fondear en el archipiélago

Las dificultades venían de dos fenómenos característicos: por una parte, el arrecife coralino que la rodea, con múltiples cayos, que hacen difícil la navegación en sus costas y, por otra, los ciclones y huracanes que azotaban con fuerza esta parte del Caribe, especialmente durante el verano (junio, julio y agosto).

En esta imagen se puede ver el arrecife coralino que rodea las islas

Se acaba el mito y empieza la colonización europea

Sin embargo, el naufragio de un barco inglés en estas aguas contribuyó a que los miedos a la isla demoniaca desparecieran, y a que se empezara a ver este archipiélago de otra forma. Así, en 1609 un navío, el Sea Adventure, que formaba parte de la flota que la Compañía de Londres mandó a Virginia (hoy en Estados Unidos) con alimentos y colonos, naufragó al entrar en el arrecife, como consecuencia de una tormenta. No hubo víctimas, pero los viajeros debieron permanecer en las islas durante más de nueve meses, hasta que consiguieron finalizar la construcción de dos naves que los transportarían a la colonia británica de Virginia, su destino, ya en mayo de 1610.

Imagen actual de un huracán en esta zona

El barco inglés que naufragó estaba a cargo del almirante George Sommers, y con él viajaban unas ciento cincuenta personas. Entre ellas estaba el nuevo gobernador de Virginia, Thomas Gates, además del capitán Christopher Newport y el secretario de la colonia, William Strachey. Este último escribió unas memorias tituladas “A true reportory of the wracke, and redemption of Sir Thomas Gates Knight” (Un verdadero informe del naufragio y redención del Caballero Sir Thomas Gates). La obra completa aparece en este enlace. Como curiosidad añadimos que parece que fue este testimonio el que sirvió de inspiración a William Shakespeare para la composición de una de sus obras, La Tempestad, en 1611.

Para concluir

Un archipiélago que ocasionaba problemas para llegar a él se calificó como demoniaco, debido a la superstición de la época. Las leyendas sobre seres diabólicos eran muy frecuentes en el mundo de la navegación y estaban especialmente asociadas a territorios desconocidos. Buena prueba de ello son las magníficas cartas portulanas, pobladas de monstruos, basadas en animales mitad fantásticos, mitad reales, pero casi todos imponentes y amenazadores. Otro ejemplo es el de las islas Galápagos, que durante mucho tiempo se consideró que estaban encantadas.

Más información

BOJAKOWSKI, Piotr. The Western Ledge Reef Wreck: continuing research on the late 16th-/early 17th-century Iberian shipwreck from BermudaPost-Medieval Archaeology, 2011, 45, 1, p. 18-40.

FERNÁNDEZ MORENTE, Guadalupe. Juan Bermúdez: Descubridor de las Islas Bermudas. En Actas de las Jornadas de Historia sobre el Descubrimiento de América: Jornadas IV, V y VI (2008, 2009 y 2010). Universidad Internacional de Andalucía, 2011, p. 117-130.

FORTENBERRY, Brent. Bermuda: Celebrating 400 Years of History. Routledge, 2017.

MOYA SORDO, Vera. El miedo en el escenario del viaje atlántico ibérico, siglos XV-XVICuadernos de Estudios Gallegos, 2013, 60, 126, p. 225-253.

PÉREZ-MALLAÍNA BUENO, Pablo Emilio. El hombre frente al mar: naufragios en la carrera de Indias durante los siglos XVI y XVII. Sevilla: Universidad, 1996.

Read Full Post »


Hay portulanos y antiquísimos mapas que han llegado hasta nosotros. Aparte de su estética, que es indudable, son fuentes inequívocas de una época, de su forma de interpretar el territorio y también de dividir el mundo conocido. Este es el caso de un planisferio levantado por un cartógrafo portugués, Domingos Teixeira. Un planisferio es, como es fácil de suponer, la representación de la esfera terrestre completa (en el momento de su levantamiento, claro).

X_Planisferio

Realizado en plena efervescencia descubridora, ofrece la visión que había del mundo en el año 1573. América ya era conocida en el viejo continente, se sabía dónde estaba China y algunas de las naciones del sureste asiático, incluso se nombra a Japón, aunque no se le representa. Sin embargo, un continente quedaba todavía por incluir en este mapamundi, era Australia (pero faltaban decenios por llegar hasta esta Terra Australis).

X_Antartida

Muestra además el meridiano de Tordesillas, el que dividió el mundo entre dos naciones de la Península Ibérica, entonces a la cabeza de las exploraciones mundiales, dejando la parte Este para la corona lusa y lo que estaba al Oeste para Castilla. Esta partición supuso que casi toda América, con excepción de una parte de Brasil, podía llegar a ser hispana.

Tordesillas

Aparecen también las rutas índicas y pacíficas, y añade un gran número de escudos heráldicos que perfilan la propiedad de todas las costas oceánicas, predominando la armas de Portugal, las barras de Aragón, así como los leones y torres de Castilla. Solo siete años después estas tres enseñas se reunirían en una misma corona.

También podemos hallar en letras grandes los nombres que en esa época asignaron a los accidentes geográficos, como es el caso del Estrecho de Fernando de Magallanes, en la punta sur del continente americano. En este caso, era un cartógrafo portugués el que con orgullo destacaba el nombre de otro compatriota suyo (a pesar de que terminó siendo considerado un traidor al emigrar y ponerse a las órdenes del monarca español).

X_Estrecho Magallanes

Teixeira dibujó todos los océanos y mares conocidos, como el Mediterráneo, el Atlántico y las dos zonas polares.

X_Mar Mediterráneo

Siguió ciertas tradiciones de las escuelas cartográficas previas (como dibujar el supuesto reino del preste Juan), pero dejó atrás otras, como por ejemplo no pintar el mar Rojo de ese color, tal y como se puede apreciar en la figura siguiente.

X_Mar Rojo

Son destacables, como ocurre en otros portulanos, las magníficas rosas de los vientos que añade.

X_Rosa vientos

lgualmente, las embarcaciones que dibuja en algunos de los océanos.

X_Navio Indico

Teixeira no quiso dejar de representar reinos muy alejados de su patria, como ocurre con la actual Rusia (Moscovia) o Turquía (Truquia).

X_Moscovia

Un detalle reservado para el final es que, aunque habían pasado muchos años, el uxer, la nave que A. Cresques añadió en uno de los primeros portulanos conocidos, se dibuja en este planisferio. Curiosamente lleva la bandera de Portugal de ese momento histórico y en las velas luce la insignia de la Órden de los Caballeros de Cristo, la heredera de los templarios.

X_Uxer mar do sul

Este es, por lo tanto, un magnífico ejemplo pintado a mano sobre pergamino de las cartas portulanas de esa época histórica, enriquecidas con naves, escudos y rosas de los vientos. También se añade información política del momento como la división de las tierras descubiertas (Tratado de Tordesillas). El planisferio está depositado en la Biblioteca Nacional de Francia y se puede consultar una versión digitalizada en Gallica.

Más información

DIAS, Maria Helena y ALEGRIA, Maria Fernanda. Lisboa na Produção Cartográfica Portuguesa e Holandesa dos Séculos XVI e XVII: o Espaço eo Intercâmbio. Penélope: Revista de História e Ciências Sociais, 1994, 13, p. 55-70.

MÍNGUEZ, Víctor, et al. Planisferios y divisas para un orbe habsbúrgico. Discursos e imágenes del barroco iberoamericano, 2019. https://rio.upo.es/xmlui/handle/10433/7831

Read Full Post »


Por Juan Carlos Mejía Tavero, colaborador de la Cátedra

En el siglo XVI dos potencias cristianas, la Monarquía Hispánica y la República de Venecia, vieron mermados sus intereses comerciales y expansivos en el Mediterráneo debido a los ataques otomanos. Ante ello, en 1571, se selló una alianza que pretendía detener la expansión turca (la Santa Liga), formada por España, Venecia y la Santa Sede, siendo el mayor logro de esta alianza la famosa victoria en la batalla de Lepanto (1571).

Guardi,Francesco_-_The_Departure_of_Bucentaur_for_the_Lido_on_Ascension_Day
Una galeaza pintada por F. Guardi

Esta contienda supuso que surgieran una serie de afirmaciones sobre la importancia de una embarcación denominada galeaza. Con el tiempo éstas han ido perdiendo fuerza, y la historiografía actual mantiene otras formas de entender la victoria de la Santa Liga. Vamos a revisar algunas de las afirmaciones vertidas y analizar su grado de verosimilitud.

¿Cómo eran las galeazas?

La galeaza se considera el buque más grande de todos (Pantera, 1614). En apariencia era como una galera, pero mucho más grande, un tercio más larga y ancha. Se necesitaban como mínimo siete hombres por remo. Su arboladura estaba compuesta por trinquete, mayor y mesana, todos con vela latina o triangular. El gobierno de la nave se realizaba mediante tres timones, el de codaste y otros dos, una a cada banda a popa, llamados timones latinos o de caja. Sus costados eran mucho más altos que los de la galera, similares a los de una nao, con empavesadas fijas para proteger a los arcabuceros.

Galeaza de fines del s. XVI, dibujada en el libro Náutica Mediterránea de B. Crescencio

La galeaza tenía una cubierta principal con crujía al centro, como la galera, debido a su gran eslora, en sus extremos a popa y proa se elevaban unas plataformas a modo de castillos, desde donde se dispara al enemigo con artillería gruesa.

Galeaza veneciana del siglo XVII. Fuente

Como cualquier otra embarcación que perduró en el tiempo, evolucionó según las necesidades sociales en ámbito mercantil o bélico. No siempre se denominó con ese nombre, ni tampoco en sus inicios era como las realizadas para la batalla de Lepanto. Tuvo su auge a finales del siglo XVI y principios del XVII, perdiendo su posición como buque de guerra cuando la artillería embarcada en las naos se mejoró y se combatía dando el costado al enemigo. A partir de este momento se inicia su decadencia y posterior desaparición.

Galeaza veneciana pintada en el siglo XVIII

Su punto débil era la navegabilidad. Era tan pesada que costaba horrores impulsarla, así que solía ser remolcada a la batalla por naves más ligeras y una vez en ella se soltaba para que la hicieran maniobrar los remeros.

Qué se decía antes

Las galeazas fueron decisivas en la batalla de Lepanto, porque eran buques tecnológicamente avanzados y novedosos. Fueron un invento de los venecianos partiendo de grandes galeras mercantes, realizándose estos poco antes de la batalla. Las primeras galeazas venecianas datan sobre 1530. Los turcos desconocían este tipo de naves.

Qué sabemos ahora

Vamos a ver cada una de estas afirmaciones, pero primero explicamos muy brevemente el papel que las galeazas tuvieron en esta importante contienda.

Localización del Golfo de Lepanto, en aguas griegas

El enfrentamiento de la famosa batalla de Lepanto se produjo el 7 de octubre de 1571, en aguas griegas. Se inició abriendo fuego desde las galeazas por parte de la alianza cristiana, que tuvieron que ser posicionadas a golpe de remo por las galeras.

Sin embargo, una vez que hicieron fuego las galeazas quedaron prácticamente fuera de la contienda, ya que el volver a utilizar sus cañones podían herir o hundir no solo al enemigo, sino también las galeras de la Liga que estaban combatiendo con las turcas. Por esta razón todo el peso de la batalla recayó sobre la infantería, que se encontraba a bordo de las galeras y ese factor sí que fue determinante en la victoria, debido al uso de los arcabuces contra las flechas turcas (sólo contaban con el arcabuz como arma reglamentaria los jenízaros embarcados, el resto no).

Representación de la batalla de Lepanto por Giorgio Vasari. Sala Regia del Palacio Vaticano

Las galeazas ya navegaban antes de Lepanto. De hecho, hay fuentes escritas que hablan de su existencia en el siglo XIV, como por ejemplo en el año 1359, cuando “siete galeras del rey don Pedro toman una galeaza veneciana ricamente cargada y llevada a Cartagena” (de Capmany Surís y de Montpalau, 1792, pág. 19). Casi cuarenta años después, en las trascripciones que realiza Capmany en sus memorias recoge el privilegio del rey Juan I a la ciudad de Barcelona “de armar una galeaza para comercio con Barút”. Se han localizado hasta 12 documentos diferentes que muestran que las galeazas se usaron muchos años antes de esta batalla, y en algunos de ellos hemos podido leer que fueron los propios venecianos quienes las usaron.

Galera gruesa de comercio del principios del s. XVI. Detalle de la obra “La Virgen de los Navegantes” de Alejo Fernández. Alcázar de Sevilla

Pues bien, en relación a que las galeazas venecianas eran un gran avance tecnológico por implantar un mayor número de piezas de artillería, no era la primera vez que se hacía. Así, en 1533 la galeaza “San Pedro” embarcó para su servicio ochenta hombres y estaba armada con dieciséis tiros gruesos, doce versos de hierro y media docena de arcabuces de metal (de La Croix Castries, 1905, pág. 28), registrando un número muy superior en piezas de artillería a lo que cualquier galera de su tiempo pudiera llevar. Quizás no se montó tanta artillería como en las de Lepanto, pero ya se usaban, teniendo en cuenta el aumento de artillería sobre sus cubiertas como buque puramente bélico.

Alegoría de la batalla de Lepanto. Fresco de Vasari (1572). La formación representada no es operativa, ya que no podrían avanzar estando tan juntas y las galeazas perderían todo su potencial bélico, que ese encuentra en los costados

Otro dato que se menciona muy a menudo es el que los turcos desconocían este tipo de embarcación, de ahí la razón de no llevar entre su flota galeazas, sin embargo, Villalva recoge en su trabajo la cita de un documento donde una frase desmiente el supuesto desconocimiento por parte de los turcos de las galeazas, “…me dijeron unos moros desta [sic] ciudad, que vinieron de las galeazas, que le había dicho un moro que venía allí…” (2008, pág. 180), demostrando el uso por parte  del imperio otomano de la galeaza.

Galeaza otomana del siglo XVI (Morin, 1985, pág. 213)

Pero no solo las conocían, sino que también las usaron. Si estudiamos las crónicas de la conquista de Caffa (1475), Kilia y Belgorod (1484), leemos que en la armada turca, entre sus galeras iban cuatro galeazas (Gulevich, 2019, pág. 577).

Conclusión

Aunque en la república de Venecia se ha potenciado desde siempre la importancia y vital presencia de sus galeazas en la batalla de Lepanto, lo cierto es que fueron de poco uso y enseguida quedaron fuera de los distintos núcleos del combate debido a su poca y lenta movilidad.

Detalle de una galeaza que vemos en la parte superior izquierda lo que parece representar una galeaza, pintada de una forma exagerada y totalmente distinta a las que se representa en la línea de batalla. Quizás el autor buscaba mostrar la superioridad y fortaleza de este buque.

Como hemos visto, los venecianos ni fueron los primeros ni los únicos en fabricar galeazas, que ya venían navegando siglos antes y fueron utilizadas por otras naciones. Sí que hicieron algo importante, que fue utilizar esta embarcación de remos más alta de puntal y dotarla de artillería y arcabucería por los costados y extremos, pero no dejó de ser como una especie de fuerte en mitad del mar, sin posibilidad de movimiento que fuera realmente eficaz (porque fueron las galeras las que tuvieron que situarlas en la batalla).

Detalle de una galeaza, del fresco pintado por Vasari en 1572

Por lo tanto, nada más que intervinieron en el momento de iniciar el fuego, a partir de ahí solamente podían combatir con galeras turcas que se les acercaran, de ahí su aislamiento con respecto al combate, por lo que no fue tan decisiva su intervención, pero si la infantería cristiana gracias al mayor uso del arcabuz ante flechas y ballestas, entre otras razones.

Más información

BERENGUER, J. La revolution militaire en Europe (XVe-XVIIIe siecles). Paris, 1998.

CAPMANY SURÍS Y DE MONTPALAU, A. de. Memorias historicas sobre la marina comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona. Madrid: A. d. Sancha, 1792.

FONDEVILA SILVA, P. Evolución y Análisis de las Galeras de los Reinos Peninsulares (Siglos XII-XVIII). Construcción, Dotación, Armamento, Aparejos y Táctica. Murcia: Tesis doctoral, Universidad de Murcia, 2018.

GULEVICH, V. The ottoman conquest of Caffa (1475), Kilia and Belgorod (1484) In the «Chronicle of the Turks» written by Antonio de Herrera y Tordesillas, the Spanish Historian. Golden Horde Review, 2019, 7, p. 568-592.

LA CROIX CASTRIES, H. M. de . Les sources inédites de l’histoire du Maroc de 1530 à 1845 (Vol. 1). Paris, 1905.

MORIN, F. La batalla de Lepanto. En Venezia e i Turchi. Electa ed, 1985, p. 210-231.

Read Full Post »


Ya hemos visto en varias ocasiones que la cartografía era tan apreciada en la Edad Moderna que los reyes utilizaban portulanos y cartas náuticas como regalo o para adornar sus suntuosos palacios. Detrás del atlas que hoy mostramos se esconde una historia: la reina católica inglesa María I (1554-1558) lo encargó como regalo para su marido, el todopoderoso rey español Felipe II, meses después de su matrimonio, pero parece que no llegaron a verlo terminado ninguno de los dos.

Mary_I_by_Master_John
Reina María de Inglaterra. Fuente

En su realización se puede ver el progreso de los marinos portugueses, que desde 1415 habían navegado por la costa occidental de África, en busca de especias y esclavos. Un siglo después llegaron a Brasil e India. Y estos mapas proporcionan algunas de las descripciones más precisas de estas regiones (evidentemente según lo que en ese momento se conocía).

X_P Iberica

El autor

Diogo Homem (1521–1576) era miembro de una prolífica familia portuguesa de cartógrafos, cuyas habilidades y conocimientos fueron ampliamente reconocidos. Tuvo que huir de su tierra natal porque fue acusado de formar parte de la confabulación para llevar a cabo un asesinato. Primero fue a Londres y posteriormente a Venecia.

Guirnalda Sur

Es el cartógrafo portugués de quien se conservan más trabajos, y cuya producción conocida está situada entre los años 1557 y 1576. Las etapas creativas por las que pasó están recogidas en el artículo de Destombes abajo citado.

El atlas

Parece que Homen trabajó en el atlas desde principios de 1554, pero no lo terminó hasta fines de 1558. Los doce mapas y tablas del atlas están a doble página (abarcan verso y anverso). Vamos a conocer las que se han conservado.

X_galera medit
Una bonita galera
  • a) El mapa mundi

El gran mapa del mundo es el más sobrio y técnicamente realizado del conjunto. Lleva su firma y está fechado en el año 1558.

X_mapa mundi
El mapa mundi inicial
  • b) El resto de las cartas

Además el atlas contiene tablas lunares y solares, un mapa zonal circular, mapas del noroeste de Europa y el Mediterráneo, dos de África occidental y oriental, uno de las Indias orientales y tres acerca del norte y el sur de América.

X_O Atlántico
El Océano Atlántico, parte norte

Todas están decoradas y adornadas con el mejor estilo de una carta portulana, con líneas entrecruzadas que irradian de elaboradas rosas de los vientos, señalando puertos y otras localidades costeras. Tiene dibujada la heráldica de los países colonizadores. Igualmente hay ricas ilustraciones de gobernantes locales, sus estandartes, animales (incluso un rinoceronte) y algunas escenas, como un campamento beduino ubicado en el norte de África, todas ellas basadas en el conocimiento que en Europa se tenía de estos lugares.

Costa este de África

Los monstruos marinos y los barcos animan el mar abierto. Es poco probable que el propio Diego Homem pintara todos estos detalles, por lo que se cree que se contrataron miniaturistas profesionales para llevar a cabo tales escenas.

X_Nao

Por sus detalles pictóricos y su ornamentación, este atlas se encuentra entre los más grandiosos de su época.

X_Roma
Una ilustración en la carta donde aparece la ciudad de Roma

También son destacables las numerosas embarcaciones que dibuja, así como las magníficas rosas de los vientos.

X_Rosa vientos II

El continente americano

Los mapas de América muestran una asombrosa cantidad de detalles costeros, resultado de los numerosos viajes marítimos transcurridos desde el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492. El nombre del continente varía y se denomina Mundus Novus (Nuevo Mundo), Quarta orbis pars (Cuarto Continente) y también América.

X_america sur- Brasil
Una parte del subcontinente americano

En la región amazónica aparecen el caudaloso río representado como una serpiente, algunos caníbales (“Canibales carnibus umanis”), el campamento del ejército de Pizarro y los gigantes (los patagones) supuestamente vistos por la flota de Magallanes en 1521. En el extremo sur también se representa la tierra firme Incognita y el mítico Gran Continente Sur.

X_Cuzco
La ciudad de Cuzco

Epílogo

A pesar de todos los esfuerzos, Felipe II nunca recibió el atlas, uno de los mejores ejemplos de la cartografía portuguesa, que además, parece que se terminó después de la muerte de María, en noviembre de 1558.

El mapa del noroeste de Europa tiene una característica singular, el gran escudo que une las armas de Felipe II de España y María de Inglaterra. Sin embargo, se puede ver que las armas del rey español han sido eliminadas airadamente, Parece que cuando la reina María murió, el atlas fue presentado a la nueva monarca, Isabel I, por lo que no es extraño que la reciente reina hiciera, o mandara hacer, este descalabro. Algunos lo ven como un presagio de la posterior batalla del Canal de la Mancha, conocida como la Armada Invencible.

Son escasos las obras que se relacionan con la reina María I y este atlas es una de ellas. Ignoramos el motivo por el que apenas se conoce y sobre todo la causa de que se haya estudiado tan poco.

Existe un ejemplar en la Biblioteca Británica, que está digitalizado y accesible (The Queen Mary Atlas). En el Museo Naval de Madrid hay un atlas de este autor, pero es posterior (Atlas del Mediterráneo atribuido a Diego Homen ca. 1561).

escudo desfigurado
El escudo de Felipe II y María de Inglaterra, donde se puede ver que las armas del rey han sido eliminadas

Más información

Atlas de Diego Homen, 1561. Patronato del Mar, Fundación General Mediterránea, 1975. 24 p. 

Atlas de Diego Homen, c. 1559. Estudio de L. Martín-Merás. Museo Naval, 2006, 103 p.

DESTOMBES, Marcel. Une carte inédite de Diogo Homem, circa 1566. Revista Universidade de Coimbra, 1970, 24, p. 5-15 . 

LOADES, David. The Queen Mary Atlas. Facsimile with commentary by Peter Barber. London: Folio Society, 2005. 

Read Full Post »


La denominación de “lago español” procede de un hispanista francés, Pierre Chaunu. Hace referencia a que durante más de dos siglos este inmenso océano fue transitado y controlado mayoritariamente por navegantes españoles.

Hay veces que no nos damos cuenta de lo grande que es, sobre todo porque en muchos mapas queda dividido, como ocurre en el de la imagen inferior.

Inicialmente fue nombrado “Mar del Sur” por los colonizadores españoles. El primero fue Vasco Núñez de Balboa, tras su travesía por el istmo de Panamá (1513).

Mar del sur

Detalle de un mapa en el que aparece el Mar del Sur. Su autor fue Gerritsz (1622). Fuente: Gallica

Posteriormente tomó su nombre actual, que sabemos que nos ha llegado de la mano de Fernando de Magallanes, el capitán que inició la primera vuelta al mundo.

Maris Pacifici

El Pacífico según el gran cartógrafo Ortelius

¿Por qué esta denominación?

Sabemos que desde su descubrimiento, por parte hispana, hasta la primera mitad del siglo XVIII, el dominio de este espacio marítimo era español. Este largo periodo se puede dividir en dos etapas, según la obra de otro investigador francés, M. Bertrand:

a) 1ª etapa, que va desde el siglo XVI hasta finales del XVII, en el que el dominio español sobre esta inmensidad oceánica no sufre apenas oposición. Los únicos europeos presentes en ambas orillas del Pacífico son los españoles. La costa este, lo que luego se llamará California, era tierra de misiones recorridas por los jesuitas a partir del siglo XVII. El norte de California sigue siendo una tierra incógnita, y ésto se puede demostrar analizando algunos de los mapas levantados en esa época que la dibujan como una isla, en lugar de una península.

Al oeste, la presencia española estaba sólidamente asentada en Filipinas, donde sus posibles rivales podían ser China o Japón, pero estas naciones estaban ya replegadas sobre si mismas, debido a sus políticas aislacionistas.

Pacifico de Forlani

El Pacífico en un mapa de Forlani (s. XVI)

Las costas pacíficas de América del Sur pertenecían a los virreinatos hispanos, y en sus aguas se adentraban nativos en busca de pescado y de conchas, pero sin salir del litoral. En mar abierto eran algunos buques españoles los que lo atravesaban en misión comercial, de descubrimiento o de defensa.

China J Hondius Gallica Mej

Mapa de China del S. XVII. J. Hondius. Fuente: Gallica

Para poder entender la amplitud del dominio, el Pacífico español se puede representar como un inmenso triangulo, cuya base la constituiría la costa americana controlada hasta California a través de puertos fortificados, con el vértice en las Islas Filipinas.

Esta premisa no significa que embarcaciones de otras naciones no transitaran por el océano, pero lo hacían casi siempre de forma irregular y llegaban desde el Índico. Hay que recordar que ya en la Baja Edad Media expediciones portuguesas, y posteriormente de otras naciones, navegaron por estas aguas en misiones comerciales hacia puertos asiáticos.

cropped-parte-asia.jpg

En esta primera época hubo intentos de hacerse con las rutas, como el de los holandeses, que a través de su compañía de las Indias Orientales, llevaron a cabo una expedición entre 1642–43, comandada por Abel J. Tasman. Fue encargado de explorar las tierras áridas, anteriormente ubicadas por varios galeones de la compañía en su ruta hacia Batavia. Dio la vuelta a Australia (pero sin fondear en ella), descubrió y exploró las islas de Nueva Zelanda y la que luego llevaría su nombre (Tasmania).

b) 2ª etapa. Ya en el siglo XVIII los rusos llegan a Alaska (1727) y descienden hacia California. Las riquezas canalizadas por los españoles, gracias a su control sobre la única ruta marítima a través el Pacífico hasta entonces conocida con alguna seguridad, hizo que las demás potencias europeas intentaran participar.

9200517_ark__12148_btv1b53093797j

Australia S. XVIII. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia (GE C-8865)

Inglaterra intentó, mandando a Drake primero y a otros corsarios después, capturar el galeón de Manilla y hacerse con sus riquezas. Aunque también hubo franceses y holandeses, todos fracasaron durante casi dos siglos, hasta que Anson, en 1742, lo consiguió. Además de las riquezas, se apropiaron de cartas náuticas y documentos hidrográficos secretos que facilitaron el desarrollo de su industria cartográfica. No debemos olvidar que la Armada española era puntera en los levantamientos de cartas y mapas.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, los corsarios y los viajes de exploración de otras potencias europeas dejan a España fuera del dominio absoluto de este mar Pacífico, cediendo poco a poco y dando paso especialmente a ingleses, holandeses y franceses en este nuevo gran espacio marítimo inexplorado e inmenso.

Más información

BERNABEU ALBERT, Salvador. El Pacífico ilustrado: del lago español a las grandes expediciones. Madrid: Mapfre, 1992.

BERNABÉU ALBERT, Salvador y MARTÍNEZ SHAW, Carlos. Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón de Manila. Madrid: CSIC, 2013.

BERTRAND, Michel. El viaje al Pacífico: los fundamentos geo-históricos del «lago español»Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV, Historia Moderna, 2015, 28, p. 35-44.

MARTÍNEZ SHAW, Carlos (ed.). El Pacífico español de Magallanes a Malaspina. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1988.

Read Full Post »


Con mucha frecuencia los mapas se encargaban para mostrar el poder de los monarcas y señores. También se hacían para reafirmar demandas territoriales. Y este es el caso del que presentamos, uno de los primeros a gran escala del hemisferio occidental, conocido también como “la cuarta parte del mundo”. Fue encargado en 1562 por el todopoderoso rey español Felipe II a la Casa de Contratación de Sevilla.  Está formado por seis hojas grabadas, cuidadosamente unidas para formar un sólo mapa que mide 93 por 86 centímetros. Su autor fue el cosmógrafo Diego Gutiérrez, y lo publicó el famoso grabador de Amberes, Hieronymus Cock.

Es importante desde el punto de vista de la cartografía naval por sus representaciones de barcos, batallas, naufragios y animales marinos, porque recoge las denominaciones primigenias de ciertos lugares, pero sobre todo porque los dos grandes oceános de la tierra aparecen perfilando las masas continentales, llenos de ilustraciones representativas de la visión del mundo en el siglo XVI.

Mapa entero

Se levantó con la finalidad de reafirmar las demandas españolas de los territorios del Nuevo Mundo contra las solicitudes de sus rivales, Portugal y Francia. España reclamaba todas las tierras al sur del trópico de Cáncer, que se muestra de manera destacada.

flota portuguesa ii

La flota portuguesa, camino a las Indias Orientales

Precisamente porque era una muestra más del poder de los monarcas europeos, Cock se concedió el lujo de añadir numerosas ilustraciones artísticas, incluyendo los escudos de armas de los tres reinos licitantes, un ondulado río Amazonas, sirenas y monstruos marinos míticos,  así como varios animales salvajes en la costa occidental de África. En la parte superior aparece la siguiente leyenda:

“Americae sive quartse orbis partis exactissima descriptio. Auctore Diego Gutierro, Philippi regis Hifp. Cos- mographi. H. Coch excud. 1562.”

En el mapa, el nombre “California” es posiblemente la primera vez que aparece en un mapa impreso, y se halla inscrito cerca de la parte baja de la península, justo arriba de la línea que representa el trópico de Cáncer.

CHyPN (7)

En un detalle, a la izquierda se puede ver una parte de la península de California y su nombre escrito, posiblemente una de las primeras veces

El Ecuador y las líneas de demarcación

Tiene algunas particularidades, como que en él no aparece la famosa e hipotética línea de demarcación vertical que se trazó en el Oceáno Atlántico, que servía de división entre las posesiones españolas y portuguesas en América. Al oeste de la línea estaban las áreas de influencia españolas y al este las lusas según quedó reflejado en el Tratado de Tordesillas (1494).

Trat Tordisllas Cantino 1502

Planisferio de Cantino (1502), mostrando la línea de demarcación y una incipiente cartografía de América

Si bien en el siglo XVI la latitud estaba bastante bien delimitada, la longitud (meridianos) era un gran problema para los navegantes y cartografos. Resulta que está línea hipotética que dividía los territorios descubiertos de ambas coronas peninsulares marcaba la longitud, ya que se dispuso que debía estar situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

planisferio-de-teixeira-1573

Mapa de Teixeira (1573), en el que se puede apreciar la línea de demarcación de norte a sur

En este mapa la línea de demarcación más visible es una distinta, paralela u horizontal, representando el trópico de Cáncer, que es la latitud mencionada en el Tratado de Cateau-Cambresis de 1559.

flota portuguesa

Otra característica que le aporta mucho valor a esta representación cartográfica temprana, es que en Norteamérica se pueden leer los nombres españoles que en un primer momento tuvieron los territorios descubiertos, y que hoy se han perdido, uno de cuyos mejores ejemplos es Tierra Francisca. En la misma línea, aunque éste si se ha mantenido, podemos encontrar en el Caribe la isla La Española, el nombre que Cristóbal Colón le dio. Además apreciamos la aparición de la denominación Canadá.

CHyPN (8)

Otra muestra, ya en América del Sur, la podemos encontrar en las actuales islas Malvinas, que aquí se llaman islas de Sansón. Aunque parece que el primero en situarlas en un mapa fue Diego Ribero en 1529, treinta años después Gutiérrez mantiene esta denominación.

Malvinas

Propio también de la cartografía inicial de cualquier tierra recien “descubierta” es la imprecisión en los límites, como ocurre aquí, ya que une la parte norte del continente con Groelandia.

Aspectos conocidos

Esta representación ofrece características similares a otras de su época histórica, tales como los dibujos de monstruos marinos, sirenas, tritones y el dios del mar (Poseidón).

CHyPN (6)

Igualmente encontramos ilustraciones sobre temas conocidos en el nuevo continente, como la imponente altura de los patagones.

CHyPN (5)

Para concluir

Este mapa es extraordinario porque muestra, a modo de foto fija, cómo se veía el continente y los mares que lo circundan a mitad del siglo XVI, y contiene además representaciones valiosísimas, como el naufragio dibujado cerca de las Bermudas (como si se adelantara siglos al fenómeno tan conocido hoy de la desaparición de barcos y aviones). Sabemos que además fue utilizado en varias ocasiones como prueba en dos disputas fronterizas en América del Sur.

Es poco conocido en España porque las únicas dos copias existentes están en las bibliotecas nacionales de Gran Bretaña y de Estados Unidos.

Más información

HEBERT, John. El mapa de América de 1562. Library of Congress, 2000.

PULIDO RUBIO, José. El piloto mayor de la Casa de la Contratación de Sevilla: Pilotos mayores, catedráticos de cosmografía y cosmógrafos. Madrid: CSIC, 1950.

Read Full Post »

Older Posts »