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Posts Tagged ‘S. XVI’

En la cartografía terrestre era habitual encontrar mapas impresos cuya finalidad era ser admirados en palacios y villas. Se regalaban a la nobleza y a la realeza, o se vendían a los ricos comerciantes, y éstos los exhibían como símbolo de su poder, aunque a menudo apenas entendieran algo de su contenido.

Carta de Agnese representando la Península Ibérica y parte del norte de África

Detalle de una carta representando la Península Ibérica y parte del norte de África en el Atlas de B. Agnese (1541)

Sin embargo, en la cartografía naval este hecho era mucho menos frecuente, ya que estaban destinadas a servir de orientación, junto con otros documentos, en las largas y duras travesías marítimas. Pero había veces que era más importante convencer a los gobernantes para que éstos financiaran y patrocinaran las expediciones, o simplemente para que protegieran a quienes las habían realizado y cartografiado sus mares.

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agense

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agnese

El álbum que presentamos aquí es una muestra de esa necesidad de protección y patrocinio que un gran cartógrafo italiano realizó, y una de sus copias (con un escudo bávaro) demuestra que fue a la corte alemana.

El cartógrafo

El genovés Battista Agnese (1514-1564) fue un geógrafo y cartógrafo excepcional. Dejó su tierra natal para trasladarse a Venecia y allí se convirtió en una de las figuras más prominentes de la cartografía renacentista.

Las islas Canarias y arriba Madeira en el atlas de Agnese

Las islas Canarias en el atlas de Agnese (Detalle)

Llegó a levantar unos 40 atlas marítimos, todos hijos de su tiempo. Sus obras se distinguen por su caligrafía, su extraordinaria estética y calidad.

Detalle de uno de los vientos, el boreal

Detalle de la representación antropomórfica de uno de los vientos, el boreal (Atlas Bávaro)

Un atlas náutico universal

Este atlas, publicado en 1541, está compuesto por 20 hojas de portulanos, en los que aparecen todos los grandes mares y océanos de la tierra.

El Caribe

El Caribe (Detalle)

América, el continente recién descubierto para los europeos, apenas si está dibujado, tal y como corresponde a los conocimientos que de él se tenían en ese momento.

El continente

Perfil costero de la parte del continente americano conocida

Algunas cartas están enmarcadas con los vientos, que con el paso del tiempo dieron lugar a los actuales puntos cardinales. Éstos aparecen representados por querubines (aquí se puede ver tanto los angelotes del atlas cortesano como el de la Biblioteca Nacional española).

Uno de los querubines que dibujó Agnese para represtar los vientos, en este caso el ponin

Querubín que dibujó Agnese para representar uno de los vientos, en este caso el poniente. Detalle del atlas de la Biblioteca Nacional de España

En sus obras solía dibujar algunas de las rutas de viajes mas conocidas, como el viaje de Magallanes alrededor del mundo o la ruta de Pizarro hasta Perú.

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro, en el Atlas de Agnese

Se tiene constancia de muchas mas obras atribuidas a él, pero no es fácil poder averiguar si son suyas o de alguno de sus discípulos.

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese, con algunas islas iluminadas en color dorado (Detalle)

Hay varias copias digitalizadas de este impresionante atlas que nos permiten poder admirar su obra. La que se hizo para la corte bávara tiene detalles en oro y está mas colorida. Otra menos lujosa, pero igual de espectacular, está conservada en la Biblioteca Nacional de España, y es accesible a través de su repositorio digital: la Biblioteca Digital Hispánica (Atlas de Battista Agnese).

Nota: las imágenes que aquí aparecen son del atlas de la Biblioteca de Baviera, con excepción de una de un querubín, que es de la Biblioteca Digital Hispánica, tal y como figura en ella.

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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Durante el siglo XVI el rey sueco Gustavo Adolfo II, conocido como el “león del Norte”, mandó reunir una serie de dibujos y grabados de las principales ciudades europeas.

El rey

El rey Gustavo Adolfo II

Este monarca es muy famoso fuera de Suecia por sus logros militares y porque bajo su reinado Suecia se convirtió en una gran potencia. Sin embargo, en su época se hundió el Vasa, el conocido barco que hoy tiene un museo con este nombre. Aunque fue el gobernante que con mas ahínco defendió el protestantismo en su país, por ironías del destino su hija, la reina Cristina, es conocida como la soberana que renunció a la corona para hacerse católica.

Detalle de unos buques en el puerto de Constantinopla

Detalle de unos buques en el puerto de Constantinopla

Gustavo Adolfo II también fue un hombre de una gran cultura, amante del arte. Como resultado de este interés, con frecuencia ordenaba a sus generales y diplomáticos que compraran tanto libros como mapas, dibujos y grabados en los que aparecieran las ciudades europeas mas importantes de la época.

Detalle Venecia

Detalle de Venecia

Aunque no está muy claro el origen de estos grabados, el antiguo director de la Biblioteca Nacional de Suecia, E.W. Dahlgren, descubrió que el rey los había encargado. 

Detalle de la ciudad de Sevilla

Detalle de la ciudad de Sevilla

La colección está formada por 187 grabados de ciudades, casi todos de finales del siglo XVI. Entre ellos están las urbes portuarias más importantes de Occidente, y de ahí la relevancia de esta serie, conservada en muy buen estado en la Biblioteca Nacional de Suecia. Todas las imágenes provienen de la digitalización proporcionada por dicha institución.

Detalle Góva

Detalle de Génova

Incluimos y comentamos aquí las representaciones de algunas de las ciudades portuarias mas conocidas.

Ámsterdam

La Venecia del Norte, la ciudad de Ana Frank, la urbe cuyas librerías mas hermosas están en Leliegracht, una calle-canal, con el agua casi rozando los pies. Durante la Edad Media había sido un pueblo pescador a las orillas del río Amstel, del que proviene su nombre.

Amsterdam 1597. Fuente BNSuecia.

Ámsterdam 1597

Cuando se realizó este grabado Ámsterdam se había convertido en una de las ciudades más ricas del mundo. Desde su puerto salían embarcaciones hacia el mar Báltico, África, Norteamérica y las actuales Brasil e Indonesia, creando una red comercial mundial.

En el siglo XVII era ya el principal puerto comercial de Europa y posiblemente el centro financiero más grande del mundo.

Constantinopla

Heredera del mundo griego y romano, a lo largo de la Edad Media fue una de las mayores y más ricas ciudades de Europa. Conocida como “la Reina de las Ciudades” y “Encrucijada del Mundo”, recibió a lo largo de su milenaria historia múltiples nombres: primero fue Bizancio, luego pasó a ser Constantinopla y hoy es Estambul.

Tiene una privilegiada situación, ya que está en el estrecho del Bósforo, que divide en dos partes la ciudad de Estambul. A la vez, el estrecho comunica el mar de Mármara con el mar Negro y también separa físicamente Asia de Europa.

Constatntinopla 1616

Constantinopla 1616.

Génova

La vida de esta ciudad estuvo unida desde sus orígenes a su puerto y a las actividades marineras que fueron el punto de referencia constante de toda su historia política y cultural. Durante la Edad Media fue una de las Repúblicas Marítimas que se formaron en el Mediterráneo.

Génova 1553

Génova 1553

Su puerto sigue siendo uno de los más importantes del Mediterráneo, tanto por el tráfico de mercancías como por el movimiento de pasajeros y la amplitud de sus estructuras. Allí encontramos la célebre Lanterna, antiguo faro símbolo de la ciudad.

Lisboa

Situada en la desembocadura del río más grande de la Península Ibérica, su privilegiada situación fue utilizada desde el Neolítico para comerciar con las tribus del interior. Celtas, griegos, romanos y árabes la conquistaron y poblaron. Fue uno de los puntos de parada y abastecimiento de la ruta del estaño.

Lisboa 1619

Lisboa 1619

Durante los siglos XVI y XVII la mayor parte de las expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos partieron de Lisboa, incluyendo la salida de Vasco da Gama hacia la India en 1497. Su edad de oro es el siglo XVI, porque se convirtió en un punto importantísimo del comercio europeo con el lejano oriente y con Brasil.

Sevilla

El de la Carrera de Indias, el único puerto marítimo de España en una ciudad de interior, albergaba durante el siglo XVI un gran número de embarcaciones a lo largo del río Guadalquivir.

Sevillla, 1619

Sevillla, 1619

Tras la llegada a América en 1492, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio marítimo español. Los Reyes Católicos fundaron la Casa de la Contratación, desde donde se gestionaban y controlaban los viajes y las riquezas de América. Posteriormente también acogió la Universidad de Mareantes para formar a los pilotos de la Carrera de Indias. Durante el siglo XVI la ciudad experimentó un gran desarrollo.

Venecia

Fundada en el siglo V dentro del Imperio Romano de Oriente, pero poco a poco llegó a independizarse de éste. Durante centurias fue una relevante ciudad-estado, que desarrolló un poderío marítimo de tal calibre que le permitió dominar el comercio en el Mediterráneo.

Venecia

Venecia s. XVI

Debido a su ubicación y a sus contactos, ocupó una posición dominante en el comercio con los reinos de China e India. La ciudad está construida sobre un archipiélago de 118 pequeñas islas unidas entre sí por 455 puentes, fue patria de insignes personajes como Marco Polo y Sebastian Cabot.

 Síntesis

Una importante colección de grabados de ciudades portuarias europeas de la Edad Moderna, reunidas por un rey guerrero muy culto, que forman ya parte del Patrimonio Naval y Marítimo de la Humanidad y están accesibles a nivel mundial gracias a la Biblioteca Nacional de Suecia.

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Iniciamos una serie de entradas en las que vamos a ir analizando, usando la cartografía a modo de elemento visual, cómo percibían los marineros y navegantes de siglos pasados las costas, los mares y océanos que surcaban. Queremos hacer un recorrido por la historia marítima y naval de la mano de un documento original muy poco utilizado y visualmente muy atractivo.

El portulano de Forlani, de 15

El portulano de Forlani  (1569)

La propia utilidad que estos mapas náuticos tuvieron centurias atrás para orientar, ahora los han convertido en una fuente histórica de primer orden, y a la vez su riqueza estética los sitúa como objetos artísticos, valorados desde el Renacimiento hasta la actualidad.

Los portulanos

Estas representaciones náuticas de mares y océanos surgieron durante el siglo XIII. Los primeros eran herramientas de navegación y de orientación, muchas veces hechos por expertos marineros y destinados a quienes querían, o debían, surcar los mares. Los portulanos mas antiguos conocidos son del siglo XIV, y tienen origen mallorquín. También son famosos los levantados por italianos y portugueses. En entradas previas hemos visto ejemplos producidos por cartógrafos españoles como Alonso de Santa Cruz y turcos como Piri Reis.

Casi todos contienen la toponimia costera para identificar los puertos y lugares de atraque, y éstos aparecen orientados perpendicularmente al mar.

Un detalle de la costa sur de España, donde se pueden hallar antiguas ciudades del Mediterráneo como Cartagena

Un detalle de la costa sur de España, donde se pueden hallar antiguas ciudades del Mediterráneo como Cartagena. Forlani (1569)

Otro aspecto destacable, que se puede apreciar a simple vista, es que contiene unas líneas rectas en la dirección de los vientos, y muchas veces en algunas de las intersecciones se añaden genuinas rosas de los vientos.

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Suelen presentar cartelas elaboradas y decoradas según la época. Al principio representaban el Mediterráneo y los mares cercanos. A veces se enriquecían con banderas, escudos y otros dibujos alusivos.

Cartela

Cartela de la carta del Mediterráneo de Forlani (1569)

Conforme fue pasando el tiempo, los cartógrafos fueron cuidando los detalles estéticos. Con cierta frecuencia se adornaban espléndidamente, y ello supuso que a veces pasaran de ser un instrumento para facilitar la navegación a considerarse un objeto artístico. De esta forma, algunos portulanos ya no se situaban en una embarcación, acompañando a los navegantes, sino que se colgaron en paredes de las villas y palacios de aristócratas y reyes, a los que servían para deleitarse con su contemplación o para hacer ostentación.

Baleares

Las islas Baleares. Forlani (1569)

Un portulano italiano del siglo XVI

Forlani, un cartógrafo y grabador nacido en Verona, es el autor de este precioso mapa del Mediterráneo fechado en 1569, cuyo original se ha hallado en la biblioteca de una Universidad estadounidense. Las imágenes que aparecen aquí son de esta carta.

Aparte de la cuestión estética, tiene como valor añadido que el autor puso a los mares y océanos que rodean el Mediterráneo, y también a las masas continentales, los nombres con los que eran conocidos en ese momento. Vamos a comentarlos brevemente.

Mar Germánico

El actual mar Báltico era llamado Germánico, posiblemente por el nombre de las tribus que poblaron sus orillas. Parece que la denominación se la otorgó un funcionario romano llamado Jordanes en el siglo IV y se mantuvo hasta el XVIII.

mar germanico

Mar Germánico en el mapa de Forlani  de 1569

El jesuita Pedro Murillo Velarde lo llama así en su Geographia historica de Alemania, Flandes…(1752). También hubo quien denominó  así al Mar del Norte.

Mar Mayor

El histórico Mar Negro ha recibido múltiples denominaciones. Desde el “mar Hospitalario” de los griegos, Póntico, Ponto Euxino, Mare Magnun, Mare Mais, Ponto Taúrico o Golfo Escítico.

mar negro

Mar Negro. Forlani (1569)

Según el Diccionario Geographico Universal de 1832, dependiendo de los pueblos que bañaba fue también llamado cimeriano, cólquico o sarmántico.

Golfo de Venecia

Como los anteriores, debido a que fueron muchos los pueblos que lo dominaron, esta parte del Mediterráneo también fue conocida como Mare Superum o Mare Hadriaticum. Sin embargo, la preponderancia de la ciudad de Venecia durante los siglos XV, XVI y XVII hizo que este golfo fuera conocido con el nombre de la República Serenísima.

Adriático

Mar Adriático en la carta de Forlani (1569)

El nombre actual de Mar Adriático tiene su origen en una colonia etrusca llamada Adria.

Las marcas de agua

Aunque no podemos reproducirlas porque no disponemos del original, este grabador se caracterizó por utilizar en sus documentos impresos diferentes marcas de agua de temática marina como anclas o sirenas. Incluimos aquí, a modo de ejemplo, la filigrana de otro documento que representa una sirena.

Sirena. Neubourg 1466. Fuente: http://www.ksbm.oeaw.ac.at/_scripts/php/loadRepWmark.php?rep=briquet&refnr=13860&lang=fr

Marca de agua con  una sirena. Neubourg 1466. Fuente

Como podemos apreciar, estas cartas son una fuente de información valiosísima para la Historia Naval y Marítima y, a la vez, un patrimonio de indudable valor estético digno de conocer y difundir para deleite de todos.

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Pedro Sarmiento de Gamboa (1530-1592) fue un marino y científico al servicio del rey de España. Había estudiado matemáticas y ciencia náutica en Pontevedra. Entre 1550 y 1555 participó en diferentes batallas en el continente europeo. En su faceta científica desarrolló conocimientos sobre cartografía, historia, humanidades, cosmografía, construcción de instrumentos náuticos y estudio de antigüedades.

Sarmiento de Gamboa inmortalziado en un sello

Sarmiento de Gamboa inmortalizado en un sello

Su vida está llena de viajes y aventuras a las costas del fin del mundo, de importantes descubrimientos geográficos y científicos, pero también de encontronazos con la justicia de su época, apresamientos y cárcel. Tuvo dos juicios, en uno fue acusado ante la Inquisición y en otro él mismo denunció al dueño de la flota con la que navegó. Posteriormente caería en manos inglesas y luego francesas hasta su liberación.

La Inquisición le persigue

Había llegado a las Indias en 1557, donde se le hizo el encargo de escribir la Historia de los Incas.

En el continente americano fue procesado dos veces, la primera acusado de nigromante y de otros delitos similares. Sobre él aparecieron testimonios de que “tenía hecho o sabía hacer cierta tinta simpática y anillos de oro con letras o signos cabalísticos (…) halláronle libros y cuadernos manuscritos en pergamino en que se explicaban las propiedades de las piedras, amén del códice especial consagrado a la fábrica de las tumbagas” (Fernández Duro, p. 235). Las tumbagas eran joyas hechas con una aleación de oro y cobre que fabricaban los orfebres indígenas americanos.

Una tumbaga tairona con motivos maríitmos

Una tumbaga tairona con motivos marítimos

Sobre Sarmiento recayó una sentencia de destierro y de reclusión, cuya pena conmutó el Arzobispo por la de permanecer durante un año en la ciudad de Cuzco, sin salir de ella.

Descubren las islas Salomón

Tras la sentencia, Sarmiento, para evitar posibles represalias, decidió embarcar: “como supe de muchas tierras incognitas hasta mi no descubiertas, en el mar del Sur, por donde muchos había procurado arrojarse y nunca se había atrevido, y lastimádome de que tan grave cosa como allí perdiese por falta de determinación, di dello noticia al Licenciado Castro, Gobernador que a la sazón era de este reino del Perú, ofreciéndome a descubrir muchas islas en el mar del Sur, si favorecía para ello” (Carta de Sarmiento al Rey, 4 mayo de 1572) .

El inmenso Mar del Sur, hoy Oceáno pacífico en una mapa del siglo XVI, de A, Ortelius.

El inmenso Mar del Sur, hoy Océano Pacífico, en una mapa del siglo XVI, de A. Ortelius (1589).

Fue entonces el piloto de uno de los barcos que, partiendo del Virreinato del Perú, llegaron por primera vez a las Islas Salomón. Hay una teoría que sugiere que la derrota elegida los llevaba al descubrimiento del continente australiano por parte de los habitantes del viejo continente, pero que una mala decisión del piloto mayor los desvió hacia las islas Salomón.

Localización de las Islas Salomón

Localización de las islas Salomón

La segunda vez que se las tuvo que ver con la justicia fue tras llegar de este viaje, ya que Sarmiento denunció al armador Mendaña, y, tras mutuas acusaciones, ambos acabaron en la Audiencia, siendo el primero exonerado de cualquier culpa en el juicio que se celebró.

A la captura de Drake

Posteriormente se le ordenó dar captura a Francis Drake, aunque no tuvo éxito, y con ocasión de intentar cumplir esta misión pudo explorar los canales patagónicos, el Estrecho de Magallanes, así como levantar cartas de islas, canales y de algunas poblaciones. Participó también en la fabricación de instrumentos náuticos.

Portada de su libro mas conocido

Portada de su libro mas conocido

Las ciudades del fin del mundo

Como Sarmiento buscaba continuamente la aventura, convenció al rey Felipe II para que le permitiera volver al Estrecho de Magallanes, con intención de poblarlo, para conseguir el dominio de este importante punto.

Fuente

Las dos poblaciones fundadas por Gamboa. Fuente

Los dos enclaves que allí fundó Nombre de Jesús y Rey Felipe (Puerto del Hambre) costaron muchos sacrificios y vidas humanas. Esta historia está recogida en algunas obras posteriores y puede consultarse en varias páginas webs. Traemos un párrafo que sintetiza este intento, que tuvo funestas consecuencias:

“… Eran trescientos treinta y ocho, con doce mujeres, los que cabalgaron por el valle de la muerte. Pedro Sarmiento de Gamboa era su jefe. Sólo quedó uno, llamado Tomé, para dejar testimonio de lo que ocurrió. También quedaron sus cartas; las cartas del fin del mundo. Ciudad del Rey Felipe nació y se fue al infierno en el breve espacio de tres años. El lugar fue abandonado y los españoles jamás regresaron. Demasiado lejos, demasiado mar y demasiada fría desolación. Me turba encontrarme en el límite geográfico preciso, el mojón exacto que señala el punto del máximo poder español” (Domínguez Molinos).

Frente a la reina de Inglaterra

A pesar de estos últimos acontecimientos, la vida de aventuras de Sarmiento no acabó aquí. De vuelta a España fue capturado cerca de las Islas Azores por un buque inglés, que lo llevó preso a Inglaterra. Allí se entrevistó con Isabel I y con algunos de los nobles de la corte.

Las islas Azores, entonces se llamaba Terceras. Fuente

Las islas Azores, que entonces se llamaban Terceras. Fuente

Una vez que consiguió la libertad, en su regreso a España, al pasar por Francia fue secuestrado por un capitán de los hugonotes (calvinistas franceses) y estuvo en su poder durante 3 años, hasta que las autoridades españolas pagaron su rescate. Tenemos noticia de que en el año 1590 estaba ya libre en España, donde pudo dedicarse a escribir su tratado sobre el Viage al estrecho de Magallanes por el capitan Pedro Sarmiento de Gamboa ; en los años de 1579 y 1580 ; y noticia de la expedicion que despues hizo para poblarle.

Primera hoja del Viaje al estrecho de Magallanes

Primera hoja del Viaje al estrecho de Magallanes

Epílogo

Sarmiento de Gamboa fue uno de los cronistas más ilustrados de América, pues contaba con una excelente formación académica y estaba naturalmente dotado de una gran inquietud científica y de una inusitada pasión por la aventura. Lo que escribía era sobre lo que había navegado, descubierto y conocido. Tiene en su haber tanto éxitos como fracasos, y por todos ellos Gamboa, el intrépido navegante, es uno de los personajes mas atrayentes de la aventura hispana en el Nuevo Mundo, pero también de los mas desconocidos.

excipit

Más información

BARROS, J.M. Pedro Sarmiento de Gamboa: avatares de un caballero de Galicia. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2006.

DOMÍNGUEZ MOLINOS, R. Sarmiento de Gamboa y las Cartas del Fin del Mundo. Madrid: Nautical Union Editorial, 2013.

FERNÁNDEZ DURO, C. Pedro Sarmiento de Gamboa, el navegante. Boletín de la Real Academia de la Historia, 1896, XXVIII, p. 273-287.

FRAGA VÁZQUEZ, J.A. Pedro Sarmiento de Gamboa. En Culturagalega.org. Álbum Ciencia Gallego Consejo de la Cultura, 2013.

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La nave de los necios, una sátira intemporal sobre la necedad humana, es obra de Sebastián Brant (1457-1521), un abogado nacido en Estrasburgo.

El autor inmortalizado

El autor de la obra

Es uno de los primeros libros profusamente ilustrados que se imprimieron en el siglo XV en idioma alemán (1494) y también uno de los más conocidos, ya que tuvo mucho éxito en todo el continente.

Un detalle de las ilsutraciones

Un detalle de las ilustraciones: los necios van en un barco con el
mismo destino. Aparece una bandera y en ella se lee Gaudeamus omnes (“Estemos todos contentos”)

Lo traemos aquí por la metáfora que se utiliza para desarrollar el argumento: un barco que conduce a una serie de personajes que representan vicios y necedades variadas a un país inexistente. Precisamente por hacer uso del tema marítimo, muchas de las ilustraciones están dedicadas a estos motivos, que son las que que aquí reproducimos.

Otro detalle

Otro detalle

Antes de que se acabara el siglo XVI ya habían aparecido unas 40 ediciones de esta obra, y se había traducido al latín, francés, inglés y holandés. Sin embargo en español no se publicó hasta finales del siglo XX, no porque la obra no fuera conocida, sino porque existía la versión latina, que era la que se utilizaba en España, lo que hace suponer su restringido alcance.

Detalle

Detalle: uno de los necios embarcado

El texto trata sobre un viaje ficticio a través del mar con 112 necios que van a la tierra prometida de Narragonia. No desarrolla un argumento lineal, sino que constituye un conjunto de comentarios en verso (112 en total) como pequeños capítulos, que suelen ocupar una página. Cada capítulo trata sobre alguno de los distintos tipos de tontos y de tonterías que podemos encontrar en el mundo, como avariciosos, necios de la moda, maleducados, imprudentes, esclavos de la gula, juerguistas, necios en el matrimonio, caprichosos, soberbios y blasfemos, entre otros.

La nave de los necios va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba y sostiene una bandera en la que se ve a un necio y se lee «doctor Maña». En la parte inferior, otro necio es echado al agua. Sobre el barco aparecen, como en la portada, notas musicales de la canción «Estemos todos contentos» y una cartela con la inscripción «Hacia Narragonia»

La nave va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba. En la parte inferior otro necio es echado al agua

La descripción está encabezada por un personaje que se autodenomina lector, que también es bastante necio, ya que está profundamente convencido de su sabiduría y se dedica a ahuyentar a las moscas que zumban alrededor de su mesa llena de libros, aunque nunca los lee.

nave 2

Brant no critica tanto la necedad en sí, sino el hecho de continuar siendo necios por no reconocer los propios errores. Una de las razones del gran éxito de la obra fue, sin duda, la alta calidad de las xilografías que presenta y complementan el texto, verdaderas obras maestras del arte alemán. Entre los artistas estuvo el gran Alberto Durero.

En ella aparecen cuatro barcos bien cargados de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar. El barco más lejano lleva el escudo de Basilea (báculo de obispo). Aún se aprecian otras naves casi en el horizonte.

En esta ilustración aparecen cuatro embarcaciones bien cargadas de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar 

Una metáfora bien escrita y magníficamente ilustrada que es bueno conocer, tanto porque hunde sus raíces en la filosofía antigua como porque desde que se publicó ha inspirado a muchos literatos y pintores. Hay obras que son inmortales, ya que aunque se desarrollen en épocas pasadas, algunas nos recuerdan actitudes presentes …

La nave de los necios de El Bosco

La nave de los necios en una pintura de El Bosco

Más información

BRANT, S. La nave de los necios. Basilea, 1494. [Versión en alemán. El libro original se encuentra en la Biblioteca Estatal de Baviera, en Munich].

BRANT, S. La nave de los necios. Madrid: Akal, 1998. Traducción de Antonio Regales Serna. 343 p. [1ª Edición en español].

HUERTA CALVO, J. Brant en EspañaRevista de Filología Alemana. 1999, 7, p. 329-380 [Es una síntesis de esta obra].

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Se conmemora este año el cuarto centenario de la muerte de un gran escritor y valiente soldado llamado D. Miguel de Cervantes Saavedra. Corresponde a otras plumas más especializadas hacer su elogio como escritor inmortal y universal, por lo cual nuestro pequeño homenaje se centra en abordar su matiz de hombre de mar. Y coincidiendo con el día del libro hemos querido unir ambos acontecimientos en esta entrada.

Cervantes-y-quijotes

Como es sabido, Cervantes se alistó en 1570 en la compañía del capitán Diego de Urbina. En 1571 estuvo en la batalla de Lepanto en la galera Marquesa y en 1572 en Navarino. Cuando en 1575 obtiene licencia para volver a España, es capturado por corsarios berberiscos y llevado a Argel, donde estuvo preso hasta su rescate en 1580, fecha en que se reincorpora a su antiguo tercio.

Fuente

Una imagen de la batalla de Lepanto. Fuente

En 1581 y 1582 participa en la campaña de las Azores y en su reconquista. En 1584 debió licenciarse del ejército.

Otra imagen

Otra imagen de esta batalla, de la misma fuente que la anterior

Su experiencia naval, tanto mediterránea como oceánica, le proporcionó materia para crear una gran variedad de andanzas y sucesos náuticos que introduce en sus obras, dándoles a éstas ese carácter de aventura y de descripción de lo desconocido que tanto atrae al lector.

Fuente: ABC

Fuente: ABC

Pero lo que más nos llama la atención es el adecuado uso de términos y frases marineras. De hecho, emplea las voces mediterráneas cuando el relato se produce en el Mediterráneo, y los vocablos de la lengua oceánica cuando el suceso sucede en el Atlántico.

Fuente

Galera de la época. Fuente

De la lectura de sus obras destaca su amplio conocimiento náutico. Cervantes sabía cuartear la aguja, tanto la mediterránea como la oceánica; determinar la latitud por la altura de la estrella Polar; estimar las horas nocturnas por el giro de la bocina de la Osa Menor; conocía bien las maniobras de las velas latinas y, algo menos, las de las velas cuadras o redondas; las funciones del cómitre y como se bogaba; la conducción de los forzados, las peleas de la gente de galeras con la de los puertos; las maniobras de caza de embarcaciones por las galeras; las regatas de Italia; las señales de las atalayas y castillos de la costa, y un largo etc. También se ocupó de las derrotas en el Mediterráneo y a las Indias, y así pone en boca de uno de sus personajes los distintos puntos de su derrota de vuelta, con voces tan evocadoras como el Canal viejo de la Bahama o el Golfo de las Yeguas, nombre lamentablemente hoy desaparecido de nuestras cartas náuticas.

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Muchas de las voces y frases marineras de su vasta obra han sido recogidas. Sin embargo, el significado de varias está equivocado, y aún quedan algunas que no han sido recopiladas. La Cátedra de Historia Naval, impulsora del Diccionario Español de la Lengua Franca Marinera Mediterránea del prof. Pedro Fondevila, está preparando una segunda y más amplia edición de esa obra, con especial atención a que ninguna de las palabras y frases marineras de D. Miguel de Cervantes quede sin interpretación y en el olvido.

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