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España, junto con Portugal, fue una de las primeras naciones en aventurarse por los mares “incógnitos”. Como resultado se acumuló una importante experiencia marítima, que pronto se vio reflejada en manuales de navegación, que recogían los conocimientos más necesarios para adentrarse en la mar.

X_Uxer mar do sul

Precursores de estos tratados pueden ser las obras del rey Alfonso X El Sabio, los cartógrafos medievales mallorquines que en la Baja Edad Media ya empezaron a dibujar las primeras cartas portulanas, así como el Almanaque Perpetuo de Abrahan Zacuto.

Detalle del atlas
Detalle del Atlas de A. Cresques. Fuente: Gallica

La Edad Moderna trajo consigo un importante desarrollo de la navegación. Sin embargo, la naturaleza de los avances náuticos es aún muy desconocida. Lo que sí está muy claro es que desde el inicio de los tiempos astronomía y navegación fueron muy unidas. En España, en este ámbito se cultivó una cosmografía muy implicada con la geografía matemática, la cartografía y la astronomía náutica. Así, muchos de estos contenidos se podían hallar en los tratados sobre el arte de navegar y en las obras de geografía que fueron apareciendo. De esta manera, salieron diferentes ediciones de todos ellos, que tuvieron tal trascendencia que se tradujeron rápidamente a otros idiomas, como el francés, inglés e italiano, y las ediciones se multiplicaron también en éstas y otras naciones.

astrolabio
Un astrolabio dibujado en la obra de Chaves

Algunos tratados de náutica publicados en España

Ya en época moderna uno de los primeros textos fue el de Pedro García Fernández, impreso en 1485, que creemos perdido. Sí que existen copias de otros publicados o escritos durante el siglo XVI, como los de Fernández de Enciso (publicado en Sevilla, en los años 1519, 1530 y 1546), Francisco Faleiro (Sevilla, 1535), Pedro de Medina con su famoso Arte de Navegar (Valladolid, 1545) y Regimiento de Navegación (Sevilla, 1552 y 1563), Martín Cortés (Sevilla, 1551), Zamorano (Sevilla 1560, 1580, 1581 y 1592), y, ya entrado en siglo XVII, el de García de Céspedes (Madrid, 1606).

Sus autores

Muchos de estos textos están escritos por cosmógrafos, cartógrafos, navegantes o pilotos y publicados en Sevilla. En esa época, además de experiencia y práctica en la mar, tenían que conocer cómo se fabricaban y usaban los instrumentos náuticos, así como las diferentes técnicas para realizar las largas travesías que se requerían.

det cosmografo

Surge, por lo tanto, la necesidad de obtener y fabricar herramientas y de conocer técnicas, cuyo origen se pueden encontrar en el legado clásico y en el desarrollo científico y técnico producido en el mundo islámico. En una página del blog se pueden encontrar, ordenados cronológicamente, los autores y las obras aparecidas más famosas, así como algunas de sus ediciones.

Su transcendencia

Durante el siglo XVI se publicaron un destacado grupo de obras que forman parte de la producción científica española y que tratan del arte y ciencia de navegar. Hay que tener en cuenta que con excepción de Portugal (ya que algunos están apareciendo ahora, pero apenas están estudiados), el resto de los tratados europeos comenzaron a fines del siglo XVI.

P1100325 (Medium)
La coca de Mataró (aprox. s. XV)

Por ello, la prontitud en sacar a la luz estos conocimientos y las múltiples traducciones que se llevaron a cabo, destacan la magnitud del trasvase cultural y científico que se produjo en aquella época. Igualmente avalan la importancia de los originales y sus consecuencias históricas, y sirve para reivindicar la aportación de la Ciencia española en este campo.

libros de nautica

Fuente: GUILLÉN, J.F. Historia Marítima. Instituto Histórico de la Armada, 1961.

Puede acceder a casi todos estos manuales en nuestra web.

Más información

AGUIAR AGUILAR, Maravillas. Los primeros instrumentos de navegación que viajaron a América. Mélanges de la Casa de Velázquez, 2019, 49, 1.

CUESTA DOMINGUEZ, Mª Pilar. Una colección de historiografía náutica del siglo XVI. Boletín de la ANABAD, 1993, 43, 2, p. 131-140.

DE BASTERRECHEA MORENO, Juan Pedro. Traducción al inglés de obras españolas de arte de navegar del Siglo XVI. 1998. Tesis Doctoral. Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.

GARCÍA GARRALÓN, Marta. La formación de los pilotos de la carrera de Indias en el siglo XVIII. Anuario de Estudios Atlánticos, 2009, 55, p. 159-228.

GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Francisco José. La introducción en España de la navegación astronómica (S. XVI-XVIII). Los tratados de náutica conservados en la Biblioteca de Real Observatorio de la Armada. Las matemáticas del mundo y el mundo de las matemáticas, 1998.

GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Francisco José. Del ‘Arte de marear’ a la navegación astronómica: Técnicas e instrumentos de navegación en la España de la Edad Moderna. Cuadernos de Historia Moderna. 2006, Anejos, p. 135-166.

GUILLLÉN TATO, Julio. Europa aprendió a navegar en libros españoles. Contribucción del Museo Naval de Madrid a la Exposición del Libro del Mar. Instituto de Marina, 1943. 14 p.

GUILLLÉN TATO, Julio. Historia marítima española. Lecciones para uso de los caballeros guardias marinas. Madrid: Imprenta Ministerio de Marina, 1961.

NAVARRO BROTONS, Víctor. Astronomía y cosmografía entre 1561 y 1625. Aspectos de la actividad de los matemáticos y cosmógrafos españoles y portugueses. Cronos, 2000, 3, 2, p.  349-380.

PÉREZ-MALLAÍNA, Pablo Emilio. Viejos y nuevos libros para pilotos: la evolución de los tratados de náutica españoles del siglo XVI al XVIII. En: PÉREZ-MALLAÍNA, P.E. et al. Antonio de Ulloa: La biblioteca de un ilustrado. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015, p. 33-49.

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Los navarcas eran como los generales de las flotas de los estados griegos. No utilizamos la palabra almirante porque los auténticos jefes en una batalla eran los estrategas. Actualmente apenas se sabe de estas figuras y en España en concreto son muy desconocidos.

Los más estudiados han sido los espartanos. No deja de ser curioso que una potencia terrestre como Esparta tuviera prominentes hombres encargados de dirigir su flota, pero la necesidad de extender su territorio y el enfrentamiento con ciudades e imperios marítimos, les hizo replantearse la necesidad de contar con ellos.

Los navarcas espartanos

Se elegían anualmente, en un primer momento por el rey y luego por los magistrados espartanos, privilegio que no solían prorrogar, aunque sí se han registrado casos de personajes que han ocupado más de una vez el cargo. Sin embargo, a veces la flota se dividía y a cargo de cada una de las divisiones iba un navarca. Así, aunque se solía designar uno sólo, en tiempos de guerra había dos (como sucedió en el año 401 a.C., que nombraron a Samio y a Pitagora) o incluso tres (como Tiribazo, Ierace y Rodi designados en el año 387 a.C.).

Cuando había tregua o paz, incluso se generaban vacantes y no se nombraba navarca. Los estudios recientes confirman que no se elegían en fecha fija, aunque la mayoría se nombran en primavera, cuando se daba el “mare apertum”.

Rostrum greco-romano. Fuente

Finalizado el cargo anual, podían ser empleados en puestos importantes del estado o ser nombrados jefes de los ejércitos, como ocurrió con Anaxibius.

Grecia en un mapa antiguo

Algunos navarcas

El primero fue Euribiades, nombrado en el año 480 a.C., que participó en la batalla de Salamina (griegos contra persas) ese mismo año. Le siguieron Leotichide (479 a.C) y Pausanias (477 a.C.).

Cabeza de un navarca desconocido. Deutsches Archäologisches Institut

Otros nombres conocidos de personajes que ocuparon el cargo son Cnemo (429-428 a.C.), Alcida (428-427 a.C.), Melancrida (413-412 a.C.), Astioco (412-411 a.C.), Mindaro (411-410 a.C.) y Callicatrida (407-406 a.C.). El listado de casi todos ellos está recogido en el trabajo de Solari abajo citado.

Dibujo de la batalla de Salamina

En el periodo comprendido entre la fase inicial de la guerra del Peloponeso y el final de la hegemonía espartana (430 y 372 a.C.), se hallan la mayor parte de referencias a ellos en actividades como comandantes de la flota. Este arco cronológico, que coincide con el auge de Esparta, es muy posible que se corresponda también con el éxito de sus navarcas.

Funciones

Aparte de liderar la flota, o un grupo de naves según correspondiera, tenían que mantener a su tripulación bien disciplinada y asegurarse de que no surgieran conflictos. Les correspondía la opción de generar alianzas, y mantener las existentes; por lo tanto, podían firmar tratados, hacer concesiones, concluir treguas, así como castigar a los que se rebelaban frente a su autoridad.

Nave griega dibujada en un ánfora

El botín de guerra iba para los navarcas, que lo solían repartir entre sus tripulaciones. En general podemos decir que casi siempre tuvieron las mismas atribuciones.

Inmenso poder e influencia

Mientras estos jefes de la flota dependieron de los reyes tuvieron mucho más poder, luego pasaron a ser elegidos por los magistrados (éforos) y perdieron parte de su enorme influencia. Se cree que desde el año 430 a.C. empezaron a depender exclusivamente del alto magistrado de los éforos.

No tenían supervisores, ni rendían cuentas, por lo que su poder era muy grande, pero sí que eran vigilados y depuestos cuando se recibían quejas. Por ejemplo, Ecdico (392 a.C) actuó mal en el asedio de Rodas y fue reemplazado por Teleutias (este hecho se puede leer en la obra de las Helénicas del historiador griego Jenofonte).

Rodas en el mapa de Ptolomeo

El poder, la fama y la influencia eran tales que algunos navarcas sufrieron las envidias y las rivalidades de reyes y gobernantes. De hecho, Aristóteles situaba a los navarcas por encima del rey en lo referido a su influencia. Pero también se han hallado casos de corrupción. Jenofonte recoge algunos comentarios referidos a que con el tiempo se terminaron nombrando a personajes poco adecuados para el cargo, que no tenían experiencia ninguna en el mar.

los espartanos se engañaban totalmente en el cambiar a los navarcos, ya que eran muchas veces inadecuados y recién metidos en la flota, sin conocer a los soldados como era necesario, pues enviaban a hombres inexpertos del mar y no conocidos en el país y corrían peligro de tener algún disgusto por ello (Libro I, 49).

Tantos honores, autoridad y poder, suponían también grandes cargas y peligros. Se sabe por los historiadores y las crónicas griegas que Mindaro, Callicratida, Pisandro, Podanemo, Polle, Nicoloco y Mnasippo, murieron en combate naval, mientras todavía estaban en su cargo.

Rostrum romano recuperado en las Égadas. Fuente

Más información

BESNIER, Maurice. La marine spartiate [Luigi Pareti. Ricerche sulla potenza marittima degli Spartani e sulla cronologia dei navarchi]. Journal des Savants, 1909, 7, 7, p. 554-561.

BIANCO, Elisabetta. Sparta ei suoi navarchi. Edizioni dell Orso, 2018.

SEALEY, Rafael. Die spartanische Nauarchie. Klio, 1976, 58, 1-2, p. 335-358.

SOLARI, Arturo. La navarchia a Sparta e la lista dei navarchi. Annali della R. Scuola Normale Superiore di Pisa. Filosofia e Filologia, 1899, 13, p. 3-52.

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Hace unos años una investigación ha sacado a la luz pública nada más y nada menos que un portulano de la época romana, denominado el Periplo del Mar Grande o Estadiasmo, datado a mitad del siglo I. A primera vista puede parecer tan sólo un compendio de Geografía, pero es mucho más, porque contiene información práctica para cualquier navegante que se adentrara en el Mediterráneo.

Dibujo de una antigua nave. Fuente: Arquehistoria

El portulano

Es un texto de carácter claramente náutico, realizado sobre la base de la experiencia acumulada de los navegantes, que lo anticipa en muchos siglos a los portulanos de época medieval.

Una nave dibujada en el Liber Floridus (S. XII)

Portulanos y periplos

Existe diferencia entre un periplo y un portulano.

Los periplos eran obras de geografía descriptiva, elaboradas en el “escritorio” y destinadas a un público culto, que a pesar de que se basaban en informaciones derivadas de las instrucciones náuticas, no contenían indicaciones específicamente prácticas para la navegación.

Nave romana en un mosaico. Frescos de Ostia

Mientras que los portulanos son documentos destinados al uso práctico del navegante; no hacen concesiones a la belleza literaria, ni tampoco a otras noticias que no sean estrictamente útiles al fin de la navegación y de su seguridad. Son escuetos, fáciles de leer y describen las características de la costa que un piloto necesita para navegar, o fondear, en ella. También hay veces que son difíciles de interpretar por el lenguaje tan especializado que en ocasiones se utiliza.

Monedas romanas. Fuente

Hay que recordar que un portulano no es una carta náutica, sino un texto que suele acompañarla. Con las traducciones ha habido muchos errores, que han dado lugar a equivocaciones como ésta. En español actual, y para que se entienda, sería como un derrotero.

Contenido

El texto del Estadiasmo se encuentra en un solo documento, aunque la parte que se ha conservado tiene varios fragmentos. Está redactado a partir de la utilización de diversos portulanos parciales. Contiene instrucciones náuticas de varios lugares del Mediterráneo. Los que han sobrevivido son los siguientes:

  1. De la costa norteafricana de Alejandría a Útica (p. 1-127).
  2. De la costa de Siria y de Asia Menor, desde Arados (Carnai, hoy Arwad) hasta Mileto (p. 128-296).
  3. El derrotero de Chipre (p. 297-317) y el de Creta (p. 318-355).

A éste se adjuntan algunos textos vinculados con islas del Adriático como Delos.

Un análisis detallado de su contenido permite encontrar información útil sobre muchos puntos necesarios para la navegación, tales como rumbo y orientación, morfología del litoral, promontorios, islas y escollos, ríos, bajos y batimetría, lugares de fondeo, puntos de aguada, avisos de peligro y consejos útiles para la navegación, travesías, distancias y suma de las mismas, ciudades y villas, templos, torres, fortalezas y diversos edificios, entre otros.

Nave mercante. Frescos de Ostia

Ejemplos de esta riqueza en detalles son los datos que hacen referencia a elementos geomorfológicos, para poder distinguir el lugar de la costa donde la nave se encuentra. A modo de ejemplo, en un momento del texto se hace referencia a un escollo muy alto cercano a la costa, del que se dice que es “similar a un elefante”.

Igualmente aparecen datos sobre puertos, varaderos y fondeaderos. Uno de ellos es el referido al puerto de Paphos, en Chipre, del que dice que está constituido por tres ensenadas y que sirve de resguardo para cualquier viento.

Información destacable es también la que hace alusión a dónde hacer aguada, es decir, los puntos de abastecimiento de agua potable. El texto distingue si ésta es dulce, si contiene mucho salitre, si proviene de un río o fuente, entre otras.

Dibujo de un relieve con dos embarcaciones mercantes atracadas. En la cubierta aparecen ánforas con la carga en espera de ser estibadas en la bodega. Catacumba Praetextatus en Roma (Berni Millet, 2015). Fuente

El manuscrito que lo contiene

El Estadiasmo está dentro de un único códice manuscrito denominado Matritensis Graecus 121, en la magnífica Biblioteca Nacional de España.

Una página del Estadiasmo. Fuente: Pérez Martín, 2016

Para acabar

Como afirma Medas, éste es, posiblemente, el único documento escrito que testimonia la existencia de una literatura técnica, de carácter práctico, útil para los navegantes de la Antigüedad. Es el portulano (o derrotero) más antiguo descubierto hasta el momento y también el antecedente de sus homónimos medievales. Es, por lo tanto, una joya para la Historia y el Patrimonio, ya que nos da importantes pistas sobre cómo era la navegación en la Antigüedad.

Más información

GONZÁLEZ PONCE, Francisco José. El Periplo del mar Eritreo y la revolución interna del género periplográfico. Nuevas aportaciones al problema de la fechaHabis, 1992, 23, p. 237-245.

MEDAS, Stefano. Lo Stadiasmo o Periplo del Mare Grande e la navigazione antica. Madrid: Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, 2008.

PÉREZ MARTÍN, Inmaculada. Chronography and Geography in Tenth-Century Constantinople: the Manuscript of the Stadiasmos (Madrid, BN, Mss/4701). Geographia Antiqua, 2016, 25, p. 79-97.

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Hay portulanos y antiquísimos mapas que han llegado hasta nosotros. Aparte de su estética, que es indudable, son fuentes inequívocas de una época, de su forma de interpretar el territorio y también de dividir el mundo conocido. Este es el caso de un planisferio levantado por un cartógrafo portugués, Domingos Teixeira. Un planisferio es, como es fácil de suponer, la representación de la esfera terrestre completa (en el momento de su levantamiento, claro).

X_Planisferio

Realizado en plena efervescencia descubridora, ofrece la visión que había del mundo en el año 1573. América ya era conocida en el viejo continente, se sabía dónde estaba China y algunas de las naciones del sureste asiático, incluso se nombra a Japón, aunque no se le representa. Sin embargo, un continente quedaba todavía por incluir en este mapamundi, era Australia (pero faltaban decenios por llegar hasta esta Terra Australis).

X_Antartida

Muestra además el meridiano de Tordesillas, el que dividió el mundo entre dos naciones de la Península Ibérica, entonces a la cabeza de las exploraciones mundiales, dejando la parte Este para la corona lusa y lo que estaba al Oeste para Castilla. Esta partición supuso que casi toda América, con excepción de una parte de Brasil, podía llegar a ser hispana.

Tordesillas

Aparecen también las rutas índicas y pacíficas, y añade un gran número de escudos heráldicos que perfilan la propiedad de todas las costas oceánicas, predominando la armas de Portugal, las barras de Aragón, así como los leones y torres de Castilla. Solo siete años después estas tres enseñas se reunirían en una misma corona.

También podemos hallar en letras grandes los nombres que en esa época asignaron a los accidentes geográficos, como es el caso del Estrecho de Fernando de Magallanes, en la punta sur del continente americano. En este caso, era un cartógrafo portugués el que con orgullo destacaba el nombre de otro compatriota suyo (a pesar de que terminó siendo considerado un traidor al emigrar y ponerse a las órdenes del monarca español).

X_Estrecho Magallanes

Teixeira dibujó todos los océanos y mares conocidos, como el Mediterráneo, el Atlántico y las dos zonas polares.

X_Mar Mediterráneo

Siguió ciertas tradiciones de las escuelas cartográficas previas (como dibujar el supuesto reino del preste Juan), pero dejó atrás otras, como por ejemplo no pintar el mar Rojo de ese color, tal y como se puede apreciar en la figura siguiente.

X_Mar Rojo

Son destacables, como ocurre en otros portulanos, las magníficas rosas de los vientos que añade.

X_Rosa vientos

lgualmente, las embarcaciones que dibuja en algunos de los océanos.

X_Navio Indico

Teixeira no quiso dejar de representar reinos muy alejados de su patria, como ocurre con la actual Rusia (Moscovia) o Turquía (Truquia).

X_Moscovia

Un detalle reservado para el final es que, aunque habían pasado muchos años, el uxer, la nave que A. Cresques añadió en uno de los primeros portulanos conocidos, se dibuja en este planisferio. Curiosamente lleva la bandera de Portugal de ese momento histórico y en las velas luce la insignia de la Órden de los Caballeros de Cristo, la heredera de los templarios.

X_Uxer mar do sul

Este es, por lo tanto, un magnífico ejemplo pintado a mano sobre pergamino de las cartas portulanas de esa época histórica, enriquecidas con naves, escudos y rosas de los vientos. También se añade información política del momento como la división de las tierras descubiertas (Tratado de Tordesillas). El planisferio está depositado en la Biblioteca Nacional de Francia y se puede consultar una versión digitalizada en Gallica.

Más información

DIAS, Maria Helena y ALEGRIA, Maria Fernanda. Lisboa na Produção Cartográfica Portuguesa e Holandesa dos Séculos XVI e XVII: o Espaço eo Intercâmbio. Penélope: Revista de História e Ciências Sociais, 1994, 13, p. 55-70.

MÍNGUEZ, Víctor, et al. Planisferios y divisas para un orbe habsbúrgico. Discursos e imágenes del barroco iberoamericano, 2019. https://rio.upo.es/xmlui/handle/10433/7831

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Algunos entendidos en este tema lo primero que pensarán es que Isis, la diosa del Antiguo Egipto, no tenía relación con el mar. Y es así, pero en siglos posteriores, especialmente en la antigüedad clásica grecorromana, se generó una poderosa vinculación con el medio marino, de la que tenemos múltiples ejemplos en la literatura, en la arquitectura y en la epigrafía.

Isis (izquierda), Osiris (centro) y Horus (derecha)

La diosa egipcia

Isis fue sin duda una de las divinidades principales de la civilización egipcia, muy importante tras su matrimonio con su poderoso hermano Osiris. Se les vinculaba con dos de los grandes pilares de la civilización egipcia: el Nilo, fuente de vida, y el mundo de ultratumba. Fue, además, madre de otra deidad, Horus.

Localización geográfica del río Nilo, con algunos de los asentamientos más importantes

El tiempo la convirtió en una de las diosas más relevantes, que presentaba múltiples facetas con sus respectivos rostros. Por ello, los griegos se referían a ella como la de los diez mil nombres, la Gran Diosa, la Soberana de las Dos Tierras, Madre de los dioses, Maga llena de sabiduría

Isis en la ciudad de Alejandría

La fundación de la ciudad de Alejandría en el delta del Nilo fue importante en esta cristalización del mito isiaco. Sus nuevos gobernantes, los Ptolomeos, eran de ascendencia helena lo que supuso la llegada masiva de emigrantes griegos, que llevaron nuevos aires a Egipto. El centro de gravedad se trasladó, además, desde tierra adentro (donde desde hacía siglos estaban sus capitales) al Mediterráneo, desde principios del primer milenio a. C., lo que aportó nuevas perspectivas al culto de la diosa del Nilo.

La famosa reina Cleopatra puso especial énfasis en su vínculo e identificación con ella. El Templo de Filé es uno de los mejores ejemplos de este nuevo poder de Isis.

Así, el contacto con distintos pueblos mediterráneos, tanto europeos como asiáticos y la llegada de diversas tradiciones religiosas, trajo consigo la necesidad de entender a esas otras divinidades, lo que propició la identificación entre dioses de distinta procedencia. De ahí surgió la asimilación entre la diosa egipcia Isis y la fenicia Asherat, que luego sería Astarté.

Diosa fenicia Astarté

Una de las facetas más señaladas de la Isis alejandrina fue su poder sobre el mar y la benevolencia que mostraba hacia los navegantes. Alejandría, con sus dos puertos y su famoso faro, era una gran ciudad abierta al mar, de las más grandes de su época. Desde el siglo I a.C. existen testimonios que aluden a Isis como Pharia (la Isis del Faro). El auge de la ciudad, por lo tanto, supuso también un incremento en el prestigio de esta diosa, cuyo culto continuó difundiéndose por el Mediterráneo, incluyendo desde entonces la nueva vertiente marítima.

La antigua Alejandría, según una imagen del año 1681. Fuente

Isis en la mitología grecorromana

Los himnos griegos dedicados a ella son quizá la mejor forma de aproximarnos a la interpretación de la diosa fuera de Egipto. La fascinación que ejercía en muchos enclaves del Mediterráneo tuvo como consecuencia la fundación de numerosos templos, sobre todo en lugares costeros, que a menudo eran promocionados por grupos de fieles de manera privada, pero que pronto encontraron el respaldo de las autoridades (como, por ejemplo, en Atenas).

Diosa Isis romana ya muy cambiada y caracterizada. Museo de Viena

Un himno aparecido en Cime (ciudad griega situada en Asia Menor), fechado entre los siglos I-II d.C., es tal vez el mejor ejemplo, porque aparece como diosa de dioses, que asume múltiples poderes, entre otros el que aquí nos ocupa: diosa del mar (antes en poder de Poseidón), puesto que Isis declara que:

Yo establecí los caminos de las estrellas

Yo inventé la navegación

Yo aplaco el mar y desencadeno la tormenta

Yo soy la señora de la navegación

Yo hago innavegable lo navegable a mi antojo

Yo traje las islas del fondo del mar a la luz

Yo soy la señora de la tormenta

De hecho, fue esta vertiente de Isis uno de los rasgos que la hizo más popular. Santamaría afirma que fue desde la isla de Delos (archipiélago de las Cícladas del mar Egeo), desde donde el culto pudo haber entrado en la órbita romana. Más allá de estos himnos, Isis se había convertido en la patrona de la navegación, en la receptora de plegarias y exvotos de marineros, de tripulantes y pasajeros y del medio marino en general. Ya en la época tolemaica, era la diosa de la navegación por antonomasia, y así lo entendían quienes celebraban dos fiestas en su honor: el navigium Isidis para inaugurar la temporada de navegación y el sacrum Phariae.

Una recreación de la fiesta del navigium Isidis. Obra de Frederick Arthur Bridgman

Esta última, el sacrum Phariae, festejaba también a Serapis*, y tenía que ver con la llegada de la flota cargada de trigo egipcio al puerto de Ostia. Se celebraba a finales de abril. Varios medallones conmemorativos, como los de la época de Cómodo, representan la llegada de una flota, que es recibida por el emperador en el mismo puerto. Estas manifestaciones nos demuestran que Isis estaba muy ligada a los destinos del estado romano y a sus éxitos marítimos, que fueron muchos.

Lugares localizados de culto a Isis. El tamaño de los círculos marca el nº de santuarios existentes en el lugar marcado. Fuente: Santamaría, 2018

Isis en el Atlántico

Pero su influjo no quedó restringido a los confines del Mare Nostrum, sino que llegó al Atlántico, incluyendo las costas de Hispania (Baelo Claudia es uno de los casos estudiados), Galia y Germania, y a las islas británicas en su periplo más lejano.

Para concluir

No es extraño que a lo largo de la Historia, dioses y diosas hayan cambiado o ampliado sus poderes. Isis es un ejemplo paradigmático para la Historia y el Patrimonio Marítimo, pero la intervención humana ha sido la que, en su evolución, ha variado sus creencias, sus divinidades y los poderes que se les atribuían, dando como resultado un sincretismo religioso que forma un acervo cultural muy interesante.

* Serapis fue una divinidad creada en los primeros tiempos de la dinastía tolemaica, que aunaba en su persona deidades egipcias como Osiris y el buey Apis, y griegas como Zeus o Plutón, entre otras.

Más información

BRICAULT, Laurent. Isis, Dame des flots. Paris: Presses Universitaires de Liège, 2006. Serie Aegyptiaca Leodiensia, 7.

BRICAULT, Laurent. Isis Pelagia: Images, Names and Cults of a Goddess of the Seas. Leiden: Brill, 2020.

DEL REY SCHNITZLER, Luis. La diosa Isis, reina maga madre. Guía arqueológica de la Península Ibérica. 2017.

MALAISE, Michel. Les conditions de pénétration et de diffusion des cultes égyptiens en Italie: Études préliminaires religions. Brill, 1972.

MUÑIZ GRIJALVO, Elena. Isis, diosa del Nilo, y el mar. En La religión del mar: dioses y ritos de navegación en el Mediterráneo antiguo. 2012. p. 145-154.

SANTAMARÍA CANALES, Israel. Desde el río Nilo hasta el océano Atlántico: El periplo más lejano de la diosa Isis y su cultoBajo Guadalquivir y Mundos Atlánticos, 2018, 1, p. 173-192.

SANTAMARÍA CANALES, Israel. Isis, la diosa del mar. La vertiente marítima del culto isíaco en el mundo mediterráneo de épocas helenística y romana. 2019. Tesis Doctoral. Universidad de Cádiz.

VEYMIERS, Richard. Détourage et détournement, à propos d’un bas-relief dessiné par Pirro Ligorio. Revue Archéologique, 2018, 65, 1, p. 47- 76.

 

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Es el nombre que se le dio al viaje de regreso (o de vuelta) desde las Indias Orientales (la parte más lejana de Asia, como Filipinas) hasta América. Los marinos vascos Legazpi y Urdaneta fueron los primeros en realizar, y también en descubrir, la posibilidad del tornaviaje a través de esta inmensidad oceánica. Partieron desde Cebú el 1 de junio de 1565 y llegaron a Acapulco (México) el 8 de octubre.

ruta Leagzpi El Mundo
Fuente: El Mundo

El tornaviaje se basaba en la comprensión del mecanismo de la “vuelta”. Hay que tener en cuenta que la duración total del viaje suponía invertir unos 3 meses para la ida y, como mínimo, el doble para la vuelta. Cuando se descubrió la corriente oceánica que facilitaba el regreso, “tan solo” fueron necesarios 4 meses para el retorno, generándose un importante ahorro de tiempo de unos 60 días.

El viaje de ida

La ida era “relativamente” fácil en comparación con la vuelta. El principal obstáculo a salvar eran las enormes distancias. Si tomamos como referencia el trayecto colombino, la expedición al Pacífico representa tres veces la del primer viaje del Almirante.

tornaviaje
Fuente

Las condiciones mismas de navegación en esta zona del océano no presentaban mayores dificultades, una vez conocido el sistema de los vientos dominantes en el hemisferio norte, lo que se logró en el siglo anterior. Al conocimiento sobre cómo actuaban los vientos alisios, también valido para el océano Pacífico, se añade otra ventaja en comparación con el viaje atlántico: la existencia de escalas posibles dispersadas a lo largo de la ruta, como en algunos de los archipiélagos de Micronesia (por ejemplo en Las Marianas y en la isla de Guam), así como las Islas Marshall.

La vuelta

Sin embargo, a esta relativa facilidad de la ida, corresponde una gran dificultad para el regreso. La aplicación del principio del tornaviaje en el contexto pacifico supuso un aumento muy significativo de las distancias, siendo éste aun más difícil de superar porque se realizaba dentro de una inmensidad marítima, sin escalas antes de alcanzar la costa americana.

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Corriente de Kuro-Shivo. Fuente

De hecho, la fijación de esta ruta por los dos marinos vascos fue el resultado de varios fracasos previos, que exigieron casi medio siglo de intentos frustrados. Urdaneta, al llegar a la latitud de Japón, encontró la llamada corriente de Kuro Shivo, formada por las aguas que van desde Japón hasta California. Al aprovechar esta corriente resultó que el tornaviaje duraba cuatro meses, lo que fue un hito para la época.

Este descubrimiento fue el que permitió el establecimiento del “galeón de Manila”, partiendo de Acapulco.

Corrientes kuroshio
Las corrientes que facilitan el viaje. Adaptado del dibujo de Clearias. Corrientes marinas

Galeón de Manila o la “nao de China”

El Galeón de Manila fue una línea regular de intercambios que unió México con Filipinas desde el último tercio del siglo XVI hasta los primeros años del siglo XIX (1565-1815), aunque la ruta continuó en funcionamiento algunos años más a través de una serie de barcos menores que prolongaron el tráfico entre Manila y Acapulco.

Ésta permitía llevar a España, pasando antes por el continente americano, productos asiáticos tales como sedas, porcelanas, marfil y, sobre todo, las especias. Fue precisamente el acceso directo y exclusivo a estas riquezas asiáticas lo que suscitó la envidia y los ataques de las demás potencias europeas.

Manila galeon
Detalle del mapa de Filipinas del s. XVIII en el que se aprecia la bahía de Manila. Fuente: BNE

Tenía un coste muy elevado, y uno de cada cinco galeones desapareció por causas diversas, la mayoría por la climatología adversa y los accidentes de navegación. Era muy difícil atacar estos fuertes navíos, por lo que fueron muy pocos los que cayeron víctimas de la piratería.

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Galeón del S. XVI

Para concluir

Las rutas marítimas establecidas a través del océano Pacífico permitieron un intercambio económico y cultural, cuyo enlace entre Europa y Oriente fue la Nueva España (México), al menos al principio. Estos viajes periódicos supusieron la circulación de personas, mercancías, ideas y conocimientos. La mayoría de los objetos que se han conservado nos dan a conocer el contacto, y también el impacto, que tuvieron las diferentes culturas americanas y asiáticas en Europa.

Más información

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