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Posts Tagged ‘Embarcaciones a vela’

Durante el siglo XVIII se hicieron multitud de viajes transoceánicos. De muchos de ellos nos ha llegado su diario de navegación, pero no es nada frecuente contar con dos versiones de la misma expedición. Este es el caso del buque sueco, el Götha Leijon, cuya misión era llegar a China, y que albergó en sus bodegas dos relatos de este impresionante viaje.

El buque sueco dibujado por Schantz

Un buque de la Compañía sueca de las Indias Orientales

El Götha Leijon era un navío mercante construido (indiaman), que partió en misión comercial de la costa sueca hacia el lejano Cantón en 1746 y regresó a puerto en 1749. Su capitán era Bengt Askbom, hijo de una saga de hombres de mar.

El buqeu sueco

El buque sueco dibujado por Gethe (detalle de una de las ilustraciones)

Este no era el primer viaje a Asia (véase, por ejemplo, los que realizó previamente el Götherborg), pero sus diarios, y especialmente las ilustraciones que contienen, lo han hecho mas conocido que los anteriores.

El Gotha Leijon era uno de los buques de la Compañía Sueca de las Indias Orientales (también conocida como SOIC), que había sido fundada en 1731. Fue la última de las grandes empresas europeas creadas para facilitar, y también monopolizar, el comercio con el continente asiático. Previamente se habían fundado muchas de las compañías homónimas, como la portuguesa en 1587, la británica en 1600 y otras como la holandesa, danesa o francesa ya iniciado el siglo XVII.

La compañía tenía los derechos exclusivos para el comercio de las Indias Orientales y otros lugares al este del cabo de Buena Esperanza. Los buques debían, siempre que fuera posible, estar construidos y equipados en Suecia y bajo bandera sueca.

Calamar dibujado por Schantz

Los relatos

Son dos libros manuscritos. Uno de ellos por Carl Johan Gethe y el otro de Carl Fredrik von Schantz, que relatan la misma misión comercial desde dos puntos de vista distintos. Ambos contienen ilustraciones, pero el texto de Gethe está mucho mas cuidado, además de que es el más conocido, traducido y reproducido.

Una de las hojas del diario de Gethe

El manuscrito que redactó Gethe incluye unas 20 hojas con ilustraciones en color y dibujos de algunas de las ciudades, peces, frutos, insectos, los tipos de buques y la gradación de la costa. También una carta náutica de la entrada de Cantón. El otro texto también aporta ilustraciones, en las que se pueden ver formas de vida en la China del siglo XVIII, algunos animales y varias embarcaciones chinas, algunas de las cuales Gethe también dibuja.

Carta de Cantón (Gethe)

El largo viaje

En su recorrido por la Península Ibérica el barco pasó por Cádiz y llegó a Santa Cruz de Tenerife.

Carta de Cádiz incluida en el manuscrito de Gethe

A Gethe le debieron impresionar mucho estas tierras, ya que las describe y dibuja.

Una vista de costa andaluza en el manuscrito de Gethe

Cadiz

Perfil costero de la ciudad de Cádiz según Gethe

También llamó su atención la isla de Java y, por supuesto, el fin de su viaje de ida, la ciudad de Cantón. De muchos de los lugares visitados, en especial de la parte asiática, describe la vida cotidiana, muchas de las costumbres locales que le parecieron dignas de reseñar, entre las que destacan sus notas sobre gran variedad de formas de la lengua china, así como de la flora y fauna halladas en el viaje. Contiene reflexiones sobre el viaje en sí, muy propias, al gusto de la época.

Una de las magníficas ilustraciones que aparecen en el manuscrito de Gethe

Las naves

Una parte importante de las ilustraciones está dedicada a las naves que los narradores vieron en el viaje. Destacan las asiáticas, aunque también incluyó alguna de origen europeo. Describimos las que son de mayor interés.

La parte superior de la primera ilustración la dedicó a un tradicional junco chino con sus velas al tercio. Se empleaba para la navegación en alta mar y su uso era mayormente en la guerra o piratería. Esta embarcación estaba dotada de mamparos estancos, que dividían el interior del buque en compartimentos aislados, lo cual aseguraba a la embarcación una gran reserva de flotabilidad.

Dos buques uno holandés y otro chino (Gethe)

El otro que aparece en esta lámina doble es un buque holandés de tres palos, probablemente construido en Java, en una mezcla de técnica europea y asiática. Lleva castillo de proa y alcázar en la popa. Las velas son al tercio, como las de los juncos. En la proa lleva un bauprés, con verga para la vela cebadera, a la europea. Se usaría posiblemente tanto para el comercio como en la piratería.

Embarcación fluvial china con unos 20 remeros (Gethe)

También dibujó el barco del dragón, una embarcación fluvial con la que se celebraban regatas en recuerdo del gran poeta chino Qu Yuan. Llevaba unos 20 remeros, un patrón, timonel y un tambor que marcaba el ritmo de la boga.

Nave china de recreo (Gethe)

Igualmente recogió en sus ilustraciones una nave fluvial de recreo. Cuando ésta llevaban a bordo mujeres se les llamaba eufemísticamente “barco de flores”.

Embarcación fluvial para la venta de frutas (Gethe)

También encontramos una pequeña embarcación fluvial para venta de frutas, así como un champán para uso privado de un mandarín, éste último dibujado por Schantz.

Champan (Schantz)

En síntesis, un viaje a la China del siglo XVIII, inmortalizado por dos narradores distintos, en los que se describen e ilustran las particularidades encontradas. Dos documentos de gran interés para conocer de primera mano costumbres, tipos humanos, animales y naves asiáticas que pueden ser de gran interés para los estudiosos en la materia, y que a los aficionados a los viajes y exploraciones les gustará conocer.

Ambos ya están digitalizados para su consulta en idioma sueco. Desde la web de la Biblioteca Nacional de Suecia puede acceder al Diario de Gethe.

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¿Sabes quiénes son? la pregunta es mas completa si también incluimos los 40 rugientes y los 50 aulladores.

Quiénes los conocen saben que son fenómenos naturales que tienen lugar en el Hemisferio Sur como consecuencia de las corrientes oceánicas, tanto de las superficiales como de las profundas. A pesar de que algunos utilizan los fuertes vientos para navegar, conforme ganamos latitud la fuerza se hace mucho mas potente, dificultando el avance hasta extremos increíbles de imaginar.

Los 40. Fuente.

Los 40 rugientes. Fuente.

Van apareciendo con la latitud, y primero, a 40º aproximadamente, hay que enfrentarse a los 40 rugientes, posteriormente a los 50 aulladores, hasta llegar cerca de la Antártida, en la que se localizan los temibles 60 bramadores (Shrieking Sixties o screaming sixties en inglés), apenas conocidos. Sólo los nombres dan terror, así que no es difícil imaginarse el pánico cuando alguien está frente a ellos en medio del mar. De cualquier forma, se han utilizado a lo largo de la Historia, y su increíble fuerza ha sido aprovechada para desplazarse por los océanos.

Fuente

Localización aproximada de estos fuertes vientos rodeando la Antártida. Fuente

En la jerga marinera del siglo XIX y de la primera mitad del XX, épocas de vigencia de la navegación oceánica mercante con grandes veleros, se utilizaron y popularizaron las formas roaring forties (cuarenta rugientes) y también furious fifties (cincuenta furiosos) para denominar a los fortísimos vendavales comunes en el Atlántico sur y en el Pacífico sur entre los paralelos 40° y 60° de latitud austral, que azotaban y ponían en tremendo riesgo a las embarcaciones, con resultado de desmantelamiento, hundimiento y la consiguiente pérdida de vidas, de las que abundan menciones en la literatura náutica.

Más información

Donde bailan las ballenas jorobadas, al sur de la Isla Carlos III, en el paso de Shag.

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Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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Se han descubierto hace poco tiempo unos magníficos mosaicos romanos en la ciudad hebrea de Lod. Han ido apareciendo en sucesivas excavaciones desde su hallazgo casual en el año 1996. Representan varios paisajes y costumbres, pero aquí lo traemos a colación porque contienen animales y escenas marítimas de elevado realismo y con una ejecución excelente.

El primer mosaico descubierto. Vista general

El primer mosaico descubierto. Vista general

El lugar 

Lod es una antigua ciudad de Israel, conocida como Lida (con variaciones como Lydda), habitada desde época cananea, que ya aparecía en los registros de los faraones egipcios.

En esta imagen compuesta se puede localizar primero Israel en el planisferio terrestre y dentro la ciudad de Lod

En esta imagen compuesta se puede localizar, de izquierda a derecha, primero Israel en el planisferio terrestre y dentro de ésté la ciudad de Lod

Uno de sus mas insignes hijos es San Jorge, patrón de múltiples lugares y héroe conocido, entre otros asuntos, por su victoria frente al dragón.

Una imagen de San Jorge

Una imagen de San Jorge

Los primeros hallazgos

Estos mosaicos se encontraron cuando se estaba construyendo una carretera, ya que al profundizar en el terreno aparecieron.

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

Como puede apreciarse en la primera imagen de esta entrada, se divide en tres grandes cuerpos, dos laterales y uno central. El panel principal aparece dividido en una serie de figuras geométricas más pequeñas, formando un polígono exterior de doce lados y dieciséis segmentos cuadrados y triangulares en los que se representan diversos animales, entre ellos aves acuáticas y peces.

Detalle del octógono central

Detalle del octógono central

En el octógono central hallamos feroces animales junto a un paisaje montañoso que flanquea al fondo un ketos, o una criatura mítica del mar. Es posible que quiera representar el Océano, que se creía que rodeaba el mundo antiguo. En las esquinas tiene preponderancia la representación de animales como delfines, peces y aves acuáticas.

Detalle del mosaico central

Detalle lateral del mosaico central

El panel rectangular superior está decorado con escenas de animales que recuerdan claramente el diseño y objeto del panel principal, incluyendo algunos peces. Sin embargo, es el inferior el que está completamente ilustrado con una escena marina animada. 

El mosaico dedicado a escenas marítimas

El mosaico dedicado a escenas marítimas

En ella hallamos peces y delfines similares a los que se pueden encontrar en los otros dos paneles, pero aquí se muestran nadando en un mar transparente, acompañado de conchas y dos grandes buques mercantes que miran en direcciones opuestas. Uno de ellos está bastante dañado.

Las naves

Los dos buques romanos son dos típicas naves onerarias o de carga de las denominadas de Alejandría, que eran las de mayor tamaño, y se dedicaban al transporte del trigo de Egipto y de la seda que llegaba de China a través del Mar Rojo. Aparte de su tamaño, el elemento distintivo eran las dos gavias (velas triangulares) izadas por encima de la verga de la vela mayor. A proa llevan el artemón, una vela cuadra de pequeño tamaño, izada sobre un pequeño árbol, con mucha caída o inclinación hacia proa, como los baupreses de la época clásica de la navegación a vela.

Detalle del panel inferior

Detalle del panel inferior

            Estas naves partían de Ostia (en la desembocadura del Tiber) por donde, a su vuelta, subirían las barcazas cargadas hacia Roma, hacia el estrecho de Mesina. De ahí, con posibles escalas en Siracusa y Malta, se dirigían a los puertos del sur de Candía o Creta y se daba el salto a Alejandría, aprovechando los vientos y corrientes favorables. Sin contar las escalas, el viaje llevaba unas dos semanas.

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            De regreso, los vientos y corrientes, que en la ida habían favorecido la navegación, obligaban a alargar la derrota de vuelta, con lo que esta ruta, sin contar escalas, era tres veces más larga.

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            Al salir de Alejandría, las naves se dirigían a las costas de Palestina y Siria, aprovechando las corrientes que tiran al Norte. Bordeaban, luego, la isla de Chipre por el Norte, para evitar la corriente contraria que baja por la costa occidental de dicha isla, continuando por la costa de Asia Menor hasta Rodas. Allí se unían a las embarcaciones que venían del Mar Negro, navegando a rumbo Sur hasta el Norte de Creta, atravesando el canal entre esta isla y la península de Morea, aprovechando las fuertes corrientes que tiran al Suroeste. En Siracusa esperaban a que se levantase viento Sur para atravesar el estrecho de Mesina. Una vez logrado ésto, el resto del viaje hasta Ostia era fácil, aprovechando las corrientes favorables.

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El emplazamiento

El conjunto formaba parte de una casa romana cuyos dueños disfrutaban de una buena posición económica, lo que quisieron plasmar en  los suelos de su vivienda, mandando construir el impresionante mosaico. Cuando la casa fue destruida, las paredes cayeron sobre ellos, enterrando y “protegiendo” esta obra de arte.

Más peces

Más peces

Su importancia queda reflejada en el hecho de que ya han formado parte de diversas exposiciones monográficas en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la historia no acaba aquí.

Nuevos mosaicos

Cuando se decidió construir un museo para exponer este mosaico, se encontró otro nuevo, de realización mas tardía pero igual de impresionante. Forma parte del peristilo de la casa (el patio) y está compuesto por varios marcos rectangulares concéntricos. Tiene nueve medallones octogonales, cinco de ellos representan animales de caza o lucha; hay dos con peces, mostrando especies del Mar Mediterráneo y otros dos contienen aves y perdices junto a otros objetos, como un ánfora y una cesta de flores. Está fechado en el siglo III de nuestra era.

Una escena mar´tima del nuevo mosaqico recien descubierto

Una escena marítima del nuevo mosaico recién descubierto

Para concluir

Estos hallazgos son de una calidad excepcional y se encuentran en un excelente estado de conservación. Todo ello contribuye a aumentar el conocimiento que tenemos sobre el medio marino y la navegación en épocas antiguas. A la vez, la precisión y belleza de las imágenes sirven para deleitarnos con este patrimonio antiguo que es digno de admirar.

Más información

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Dedicamos esta serie a una parte de la Historia de la navegación localizada casi en las antípodas del Mediterráneo, en las islas del Pacífico austral. Entender cómo navegaban estos insignes antepasados nuestros hasta el siglo XIX es importante, además del conocimiento intrínseco que ello supone, porque posiblemente algunas de sus técnicas eran similares a las que en la Antigüedad usaron los marinos que surcaron el Mediterráneo antes de que apareciera la aguja náutica.

Detalle del mapa de Joan Marft

Detalle del mapa de Joan Martinez en 1587 en el que aparece marcado una parte del espacio que ocupa el Pacífico

Actualmente muchos de los métodos ancestrales se han perdido, pero en las pequeñas islas se mantienen algunos. Tenemos noticias porque los navegantes europeos que llegaron allí durante los siglos XVIII y XIX describieron parte de ellos, y porque algunos investigadores actuales, conscientes de la riqueza epistemológica que conllevaban, se dedicaron a recogerlos, documentarlos, describirlos y dibujarlos.

Australia, Cassini, 1798.

Australia según Cassini (1798)

Habitat marino

El Océano Pacífico abarca un área que supone, nada mas y nada menos, que 1/3 de la superficie de la Tierra. Este ámbito en el que la tierra firme ocupa algo mas de dos milésimas del total fue, desde hace miles de años, el habitat de un grupo heterogéneo de humanos para los que el mar, lejos de ser una barrera, se terminó convirtiendo en una inmensa autopista.

Carta de América. G. Danet, ca 1730

El mar del Sur o Pacífico en una carta de América. G. Danet, ca 1730

Las miles de islas que pueblan este mar han estado conectadas gracias a viajeros, que con los siglos desarrollaron un impecable sistema de navegación profundamente desconocido por el resto del mundo.

Lejos de los estereotipos que parece que se generaron, basados en relatos de viajes de algunos descubridores europeos, los conocimientos del medio marino facilitaron que se forjara una élite de cuyo dominio de las técnicas de navegación dejarían absortos a muchos entendidos.

Desgraciadamente el desprecio que algunos teóricos mostraron por estas habilidades, la prohibición de los gobiernos europeos de navegar entre islas y los modernos y cómodos sistemas de navegación actuales, han minado mucho el uso de los conocimiento originarios.

Canoa con batanga construida según técnicas antiguas

Canoa con batanga (el refuerzo exterior a modo de aleta) construida según técnicas antiguas

En un ámbito marítimo como el Pacífico los navegantes fueron una casta, de tradición oral  exclusivamente, que guardaba celosamente su conocimiento, que lo transmitía a unos pocos elegidos, que nunca documentaron ni dejaron mas evidencias que alguna “carta de navegación” construida a base de ramas y conchas marinas.

Hecha con piedras y ramas

Parece, según Lewis y otros muchos investigadores, que los tres grandes espacios geográficos (Melanesia, Polinesia y Micronesia) se poblaron gracias a los navegantes asiáticos, aunque éstos no descartan que hubieran incursiones de navegantes americanos.

Portada del libro de Lewis

Portada del libro de Lewis

Una vez establecidos en los diferente archipiélagos, los habitantes de cada uno de ellos no dejaron de tener contacto porque los separaran miles de kilómetros de agua marina. Al contrario de lo que se pensó inicialmente, los intercambios fueron muchos, frecuentes e importantes, y la comunicación se establecía primeramente a través de contactos esporádicos primigenios y posteriormente se plasmaba a través de viajes programados.

Algunas de las técnicas alternativas a los sistemas de navegación mediterráneos

En próximas entradas vamos a explicar detalladamente las técnicas mas comunes en las islas de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, un territorio que abarca miles de kilómetros cuadrados, donde la mayor parte es agua, y en ella surgen pequeños islotes, cuyos habitantes han hecho uso durante siglos de estos impresionantes conocimientos para poder navegar entre ellas.

Una de las divisiones de las islas del Pacífico.

División de las islas del Pacífico Meridional

A muchos occidentales les costaba trabajo entender, según Lewis, cómo sin un solo instrumento y en pequeñas embarcaciones los aborígenes podían navegar miles de kilómetros. Ello supuso que se lanzaran teorías, basadas en conocimientos adquiridos en Europa que, lejos de servir para comprender las habilidades desarrolladas en las antípodas, sólo contribuyeron a generar estereotipos que podían comprender desde el desprecio a la mitificación, que no contribuyeron a aclarar nada.

Un estudio detallado de los sistemas de navegación permite saber que muchos de sus conocimientos se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día, y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa usaban para orientarse.

carta vientos pacifico

Carta vientos del Pacifico según un derrotero español de 1852

(Continuará)

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Con esta entrada ofrecemos la segunda parte (vea aquí la primera) de la serie que recoge trabajos de Fondevila, debido al interés que se ha despertado por el tema de la construcción naval mediterránea.

Por C.N. Pedro Fondevila Silva, Magister en Historia y Patrimonio Naval

El diseño de una galera trataba de responder a una serie de requisitos que emanaban de la forma de operar de dichas embarcaciones. Así, pensada para ser propulsada a remo, aunque emplease también la vela, debía estar diseñada para optimizar el rendimiento del esfuerzo de los remeros. En consecuencia, la embarcación debía ser ligera y ofrecer la menor resistencia al avance, tanto en el agua (obra viva) como en el aire (obra muerta).

Obra viva y obra muerta en una embarcación. Fuente nauticajonkepa

Obra viva y obra muerta en una embarcación. Fuente nauticajonkepa

Para ser ligera y, al mismo tiempo, ofrecer menor resistencia al aire (ventola), la nave no podía llevar una cubierta superior que protegiese a los remeros. Para lograr el mejor rendimiento rémico, esta cubierta debía tener poca altura sobre el agua, de forma que el remo entrase en el agua con una inclinación pequeña. Los dos requisitos anteriores desaconsejaban navegar en invierno (enfriamiento de los remeros y gente de cabo y riesgo de anegarse la galera).

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Galera capitana (S. XVIII)

Otra condición que imponía la ligereza era la disminución, al mínimo, de las dimensiones y del peso de la embarcación. Para lograr esto se reducía el escantillón (dimensiones) de las piezas al menor posible, tomando en consideración las características de la madera (resistencia y peso) que se iba a emplear. Cuando no era esencial la resistencia de una determinada pieza, se elegía, sopesando otras características cuya explicación se sale de los límites de este trabajo, la madera más ligera. De hecho, en la construcción de una galera, se empleaban, al menos, ocho tipos de maderas diferentes (tal y como se verá más adelante, la inspección técnica va a determinar que el quebranto de la galera se produce por el empleo de un tipo de madera diferente a la que se debía utilizar).

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Para conseguir disminuir la resistencia al avance en el agua hay que dar a la cuaderna maestra la menor sección posible. Dado que, para conseguir un rendimiento óptimo del remo y un buen equilibrio del mismo, es necesario que un tercio del remo esté entre el escálamo o tolete y la embarcación, mientras que los dos tercios restantes van del escálamo al agua, se hizo imprescindible, para no aumentar la sección de la cuaderna maestra, el empleo de arbotantes, bacalares y postiza, para apoyar el remo (figura inferior).

corte de una galera

Corte de una galera

Para un desplazamiento o peso dado de una embarcación, la forma de disminuir la sección de la cuaderna maestra es aumentar la relación eslora/manga, llegándose, en la construcción del casco, a valores de esa proporción del orden de 8 o ligeramente superiores, lo cual era, en relación con la construcción de embarcaciones propulsadas exclusivamente a vela, un auténtico desafío tecnológico que detallaremos en las siguientes entradas.

Para terminar con este aspecto de la resistencia al avance en el agua, hay que decir que no solo era importante la sección de la cuaderna maestra, sino también su forma y la de los delgados de proa y popa, de manera que se consiguiera una forma hidrodinámica que ofreciese la menor oposición al deslizamiento. En este sentido, es importante destacar que los diseños de la obra viva, conseguidos empíricamente, eran muy avanzados para ese tiempo y, en nuestra opinión, prueban la excelencia de la carpintería de ribera mediterránea en relación con las carpinterías navales coetáneas de otras áreas.

Puerto de Palma de Mallorca, s. xv. Retablo de S. Jorje de Pere Nisart. Museo Diocesano de Palma de Mallorca. Además de varias naos y embarcaciones menores, se distinguen varias galeras en el cuadro. Especialmente interesante es la galera que aparece a la derecha, ormejada o amarrada en cuatro, con la tienda armada

Puerto de Palma de Mallorca, s. xv. Retablo de S. Jorje de Pere Nisart. Museo Diocesano de Palma de Mallorca. Además de varias naos y embarcaciones menores, se distinguen galeras en el cuadro. Especialmente interesante es la galera que aparece a la derecha, ormejada o amarrada en cuatro, con la tienda armada

Con el objetivo de reducir la resistencia del aire sobre la obra muerta de la embarcación, ventola, el diseño de la galera contemplaba unas superestructuras mínimas y abiertas y, a ser posible, fácilmente desmontables. Dentro de este concepto hay que incluir el requisito de que el aparejo, árboles y entenas, sean fácilmente abatibles.

Galera francesa del siglo XVI. Fuente Biblioteca Nacional de Francia.

Galera francesa de la primera mitad del siglo XVI. Lleva izada en el árbol mayor o de mestre el bastardo, y en el trinquete el treo, única vela cuadra o redonda de la galera. Va bogando a tercerol. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Tratando ahora de la propulsión a vela, hay que tener en cuenta que el aparejo de la galera debía arbolarse sobre un buco o casco con una manga y puntal más reducidos que los que tendría otro tipo de embarcación de desplazamiento equivalente. Esta situación previa, forzaba a que el aparejo fuese ligero y con los árboles o mástiles de poca altura, para no comprometer la estabilidad de la embarcación con pesos altos. Al mismo tiempo, considerando el poco espacio libre de la atestada cámara de boga, la maniobra de las velas debía ser sencilla y con el mínimo de jarcia y tallas o cuadernales. También era preciso que las entenas y árboles se pudiesen abatir con facilidad y rapidez, para aumentar la estabilidad de la galera en caso de mal tiempo, para disminuir la ventola cuando se bogaba, y para las ocasiones en que se deseaba ocultarse del enemigo. Todas estas condiciones las cumple el aparejo latino.

Galeota española del siglo XVIII de Alejo Berlinguero, Museo Naval de Madrid. La galeota, que va navegando en popa a orejas de mulo, leva izado el trinquete y el bastardo, y entre ambas velas la "entrepenas", y la mesana. Los remos están levados y afrenillados, es decir, con los guiones amarrados a cubierta por cabos llamados frenillos.

Galeota española del siglo XVIII de Alejo Berlinguero, Museo Naval de Madrid. La galeota, que va navegando en popa a orejas de mulo, lleva izado el trinquete y el bastardo, y entre ambas velas la “entrepenas”, y la mesana. Los remos están levados y afrenillados, es decir, con los guiones amarrados a cubierta por cabos, llamados frenillos.

Es importante manifestar que el aparejo latino es una invención mediterránea, quizá originaria de la costa dálmata en fechas imprecisas A.C. Aunque existen fuentes anteriores, tanto documentales como iconográficas, de lo antiguo de su empleo, si bien no plenamente concluyentes, son dos manuscritos iluminados, uno del siglo V y, especialmente, otro del siglo VI, los que nos dan la prueba, en nuestra opinión fehaciente, del origen de este tipo de aparejo.

Por otro lado, la práctica habitual en los buques latinos, cuando navegaban empopados con tiempo bonancible, de poner horizontal la entena y llevar el puño de escota al pie del árbol, nos hace considerar que deberían revisarse algunas atribuciones de aparejo de cruz en iconografías de naves medievales.

Iª parte: La construcción naval mediterránea

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La representación de embarcaciones en las monedas romanas es bastante frecuente, puesto que este imperio dominó todas las orillas del Mediterráneo (Mare Nostrum). Hoy traemos aquí las imágenes de tres piezas romanas (nummus), por cortesía de un especialista en Numismática, el Dr. José María de Francisco Olmos, y comentadas por nuestro experto en Historia Naval, D. Pedro Fondevila.

Naves mercantes

La primera es una nave mercante (o navis oneraria), de las que se dedicaban al transporte entre los distintos puertos del Imperio. La moneda está muy usada, pero se distingue bien el casco, la gran vela cuadra o redonda, que impulsaba a la nave, y el mástil y vela del artimón (o artemon).

Moneda romana con nave mercante

Las naves mercantes de mayor tamaño eran las dedicadas al tráfico con Alejandría, donde recogían el trigo de Egipto para llevarlo a Ostia, en la desembocadura del Tíber, y desde allí se transportaba a Roma en barcazas que remontaban el río. Estas grandes naves llevaban dos velas triangulares de gavia sobre la entena (antenna) de la vela vela mayor, tal y como se puede apreciar en la última de las imágenes inferiores.

mercante romano

Mercante romano de Alejandría

Mercante romano de Alejandría

Naves de guerra

La segunda moneda representa una nave de guerra (navis longa o navis constrata). La moneda está en buen estado y presenta muchos detalles. La embarcación, dado que los remos están presentados simbólicamente, debe ser una birreme (biremis), aunque podría ser también una trirreme (triremis). Empezando por la derecha aparecen, en la proa (o prora), el ariete (o rostrum) de bronce, empleado para hundir las naves enemigas; el corvo (o corvus), especie de puente giratorio y abatible con un fuerte diente de hierro en su extremo, que se dejaba caer sobre la cubierta enemiga (o fori), permitiendo el abordaje de los legionarios romanos embarcados; los remos (remus); el timón, y el aplustro (aplustre), especie de adorno recurvado hacia la proa. Es de destacar que la nave va desarbolada, es decir, que ha abatido el palo mayor y lo ha estibado en cubierta. También ha retirado el artimón.

Moneda romana con nave de guerra

Es importante saber que el rostrum, el arma mas eficaz para destruir a las naves enemigas, se convierte en un importante trofeo para el vencedor de una batalla naval, dando lugar a la columna rostral (columna rostrata), monumento en honor del vencedor, que se adornaba con los arietes de las naves contrarias. En las dos imágenes inferiores se pueden apreciar, respectivamente, un rostrum original de bronce y la reproducción de una columna rostrata.

Rostrum

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Juegos y conmemoraciones navales

La tercera moneda, un aureus conmemorativo de unos juegos, es muy interesante porque reproduce una embarcación de las empleadas en las naumaquias, representación de combates navales, que se celebraban en el anfiteatro o en lagos ex profeso. La embarcación está representada de forma somera, aparece el timón, el timonel (gubernatur), el árbol con la vela, el caperol de proa y diversos artefactos no identificados sobre la cubierta. La pieza presenta además figuras alusivas a los juegos, como cuadrigas y animales salvajes.

Moneda 3 a copiar

Moneda romana conmemorativa (anverso)

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