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Posts Tagged ‘Embarcaciones a vela’


Aunque ya hemos visto en varias entradas la asociación existente entre los barcos y los ritos funerarios de los faraones (Keops y Tutankamon), esta semana traemos una “procesión” de más de 100 naves que fueron grabadas en una pared revestida de yeso, en un edificio cercano a un complejo en el que se hallaba la tumba de Senwosret III, el conquistador de Nubia, que reinó hace casi 40 siglos.

Excavaciones arqueológicas

En los últimos años de excavaciones en Abydos (Egipto), se han encontrado restos de un barco enterrado en un edificio subterráneo especialmente preparado y con bóveda, que se asocia con el reinado de Senwosret III (c. 1850 a.C). Aunque la mayor parte de la nave ha desaparecido, quedan unos tablones que han permitido a los investigadores calcular que era de casi 20 m de largo y que fue enterrada intacta, aunque luego parece que se desenterró en fechas posteriores.

subterraneo 2

Vista de la cámara subterránea una vez desenterrada. En las paredes se pueden apreciar las naves dibujadas. Fuente: Wegner 2017

Uso de naves en los ritos funerarios

El uso de barcas funerarias en el Antiguo Egipto es una costumbre que se inició en los primeros periodos dinásticos (3000 a.C.). La embarcación tenía importancia no sólo para las funciones diarias del faraón mientras estaba vivo, sino que también servía en las ceremonias funerarias reales y tenía una relevancia simbólica para la existencia del inframundo. Su uso en este ámbito las transformaba en objetos potentes que se enterraban ritualmente. El tamaño de las naves fue variando, pero parece que la idea de asociar los barcos con el más allá se mantuvo.

Barco egipcio

Una “procesión” de embarcaciones

Sin embargo, lo que vemos en esta entrada es mucho más extraordinario, ya que asociado a la tumba de un faraón, en un subterráneo que parece que durante un tiempo albergó un barco, se han descubierto más de 120 dibujos que representan distintas naves y que produce la sensación de que fuera como un antiguo grafiti.

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Una de las paredes, conteniendo las incisiones en forma de barcos. Fuente: Wegner 2017

La escena crea un cuadro dispuesto de manera informal que se extiende por las paredes, sobre una longitud total de 25 metros. Pero, a diferencia de otras imágenes mortuorias de los complejos asociados a las pirámides reales del Reino Antiguo, se ve muy claramente que éstas no representan un programa decorativo planificado, ya que es el resultado agregado de muchas manos. A pesar de que es una colección aleatoria de dibujos, la propia uniformidad del tema le otorga trascendencia.

Otra pared, vista más de cerca. Fuente: Wegner 2017

Las naves varían significativamente en tamaño (miden entre 1,5 y 0,80 m. de longitud) y complejidad. Así podemos encontrar barcos grandes, bien representados, con mástiles, velas, aparejos, cabinas, timones, remos y, en algunos casos, remeros. Pero también podemos apreciar la existencia de embarcaciones altamente simplificadas, representadas esquemáticamente como una o dos líneas curvas que dibujan un casco, con una tienda de cubierta rectangular esquematizada, pero sin más detalles. Entre estas imágenes se intercalan representaciones ocasionales de animales y otros elementos figurativos como ganado, gacelas y diseños florales.

Los tipos de naves que aparecen

Aunque no hemos hallado barcos de alta mar, entre los más de 120 dibujos podemos diferenciar tres tipos distintos de naves fluviales, las destinadas a los ritos funerarios, las de recreo y las de transporte de carga. Todas las imágenes proceden del trabajo de Wegner abajo citado.

a) Embarcación funeraria. No llevaba vela, ni árbol para izarla. Navegaba a remo y los remeros iban en la parte de popa de la embarcación. En la mitad de la nave, y hacia proa, existía un espacio donde se colocaba el túmulo para el sarcófago del faraón. Al llegar al lugar donde se iba a colocar el cuerpo, éste se desembarcaba. El primer sarcófago se introducía en otro de piedra y las piezas del túmulo se llevaban a la cámara mortuoria. La embarcación se guardaba en el túnel.

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b) Embarcaciones de recreo. Pueden navegar a vela y remo. Suelen llevar uno o dos camarotes en cubierta. Las más pequeñas no llevan vela y tampoco camarotes en cubierta.

c) Embarcaciones de carga. El casco tiene mayor puntal y manga que los dos tipos anteriores. No llevan camarote en la cubierta. Navegan a vela y remo. Llevan un solo palo con una vela redonda, o cuadra, que va aferrada a una verga. La parte baja de la vela, el pujamen, va aferrada a una verga de madera.

¿Cómo, porqué y para qué?

En algún momento cercano al enterramiento del faraón, un número significativo de personas ingresó en este edificio, y cada una agregó su propio dibujo a mano alzada en las paredes de yeso. Unos eran más artistas que otros, pero está claro que invirtieron en ello poco tiempo. Aunque hay cierto grado de superposición en los dibujos, la mayoría ocupan su propio espacio.

Los expertos creen que las imágenes fueron creadas por un grupo de personas con una intención común: conmemorar o establecer conexiones personales.

La habitación que contenía la nave funeraria y los dibujos. La figura humana que aparece sirve de referencia para poder hacerse una idea de la longitud y anchura que tenía. Fuente: Wegner 2017

Los grafitis son difíciles de interpretar debido a las numerosas grietas del yeso que recubre las paredes. Es destacable que sólo aparezcan tipos de naves fluviales, pero que no hallemos barcos de alta mar. Esta peculiaridad y el hecho de que solamente encontramos un grafiti de embarcación funeraria, a los expertos de la Cátedra nos lleva a la conclusión de que se pudo deber a que todos los capitanes de las naves que participaron en la procesión ritual, incluido el de la barca funeraria que llevaba el cuerpo del faraón, una vez introducida esta última en la cámara, dibujaron la silueta de sus embarcaciones en las paredes como muestra de devoción y prueba de su asistencia al acto funerario. Esto coincidiría con el hecho de que no aparezcan naves de alta mar.

Más información

WEGNER, Josef. A Royal Boat Burial and Watercraft Tableau of Egypt’s 12th Dynasty (c. 1850 BCE) at South AbydosInternational Journal of Nautical Archaeology, 2017, 46, 1, p. 5-30.

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Esta es la tercera entrega dedicada a el mundo de las galeras, con la que abrimos otra nueva etapa en la que nuestro experto, el Dr. Pedro Fondevila Silva, además de redactar los textos, los acompaña de dibujos realizados por él o bajo su dirección, muchos hechos expresamente para que se pueda entender mejor la forma de vida en estas embarcaciones.

Las galeras llevaban, aparentemente, un único árbol. Sin embargo, documentación de archivo y una imagen contemporánea de la toma de Túnez (1535), nos muestran la existencia de otro (el trinquete) en un lateral de la corulla. Este árbol y su vela eran de pequeño tamaño, y más que para proporcionar propulsión, servía para ajustar el centro vélico de la galera, en función de la vela que llevase mareada y de dónde recibía el viento. El trinquete, cuando no se utilizaba se estibaba en una de las bandas de la corulla.

Cartones de los tapices de la Conquista de Túnez. Castillo de Ambras, Innsbruk.

La galera imperial que aparece en la imagen superior es de la conquista de Túnez y está amainando la vela. El trinquete está abatido. Todas las piezas que iban montadas sobre los maimones y maimonetes han sido retiradas y solamente se mantienen las de las cureñas. Como las galeras van a batir el fuerte de la Goleta, llevan, para proteger a la gente de la corulla, una arrumbada y sus dos contraarrumbadas. Pero la estructura no es de firme, sino desmontable.

Volviendo sobre las velas, veamos la estructura de la entena. Especialmente interesante es el espigón, que servía para alargar la pena y envergar la vela de mayor tamaño de las dos que tenía el árbol de mestre, que contaba también con una vela cuadra, el treo, para correr fortuna.

Por último, en la galera de la imagen inferior el timonel va sobre el sobredragante, por fuera del tendal, manejando el timón de codaste o a la bayonesa. La nave está desarbolada y transporta fajinas para hacer baluartes para la artillería en tierra. El pequeño pabellón de la popa será sustituido, en la segunda mitad del siglo XVI, por la carroza.

Galera con las empavesadas montadas para proteger la cámara de boga.

Nota:

Rogamos a nuestros lectores que si hacen uso de la información y/o de las imágenes que aquí aparecen, por favor citen esta entrada. Añadimos la referencia bibliográfica, que se puede adaptar a los distintos sistemas de citación:

FONDEVILA SILVA, P. Arboladura de las galeras del siglo XVIII. Blog de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval. 2018. Disponible en: https://blogcatedranaval.com/2018/03/29/arboladura-de-las-galeras/

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Durante el siglo XVIII se hicieron multitud de viajes transoceánicos. De muchos de ellos nos ha llegado su diario de navegación, pero no es nada frecuente contar con dos versiones de la misma expedición. Este es el caso del buque sueco, el Götha Leijon, cuya misión era llegar a China, y que albergó en sus bodegas dos relatos de este impresionante viaje.

El buque sueco dibujado por Schantz

Un buque de la Compañía sueca de las Indias Orientales

El Götha Leijon era un navío mercante construido (indiaman), que partió en misión comercial de la costa sueca hacia el lejano Cantón en 1746 y regresó a puerto en 1749. Su capitán era Bengt Askbom, hijo de una saga de hombres de mar.

El buqeu sueco

El buque sueco dibujado por Gethe (detalle de una de las ilustraciones)

Este no era el primer viaje a Asia (véase, por ejemplo, los que realizó previamente el Götherborg), pero sus diarios, y especialmente las ilustraciones que contienen, lo han hecho mas conocido que los anteriores.

El Gotha Leijon era uno de los buques de la Compañía Sueca de las Indias Orientales (también conocida como SOIC), que había sido fundada en 1731. Fue la última de las grandes empresas europeas creadas para facilitar, y también monopolizar, el comercio con el continente asiático. Previamente se habían fundado muchas de las compañías homónimas, como la portuguesa en 1587, la británica en 1600 y otras como la holandesa, danesa o francesa ya iniciado el siglo XVII.

La compañía tenía los derechos exclusivos para el comercio de las Indias Orientales y otros lugares al este del cabo de Buena Esperanza. Los buques debían, siempre que fuera posible, estar construidos y equipados en Suecia y bajo bandera sueca.

Calamar dibujado por Schantz

Los relatos

Son dos libros manuscritos. Uno de ellos por Carl Johan Gethe y el otro de Carl Fredrik von Schantz, que relatan la misma misión comercial desde dos puntos de vista distintos. Ambos contienen ilustraciones, pero el texto de Gethe está mucho mas cuidado, además de que es el más conocido, traducido y reproducido.

Una de las hojas del diario de Gethe

El manuscrito que redactó Gethe incluye unas 20 hojas con ilustraciones en color y dibujos de algunas de las ciudades, peces, frutos, insectos, los tipos de buques y la gradación de la costa. También una carta náutica de la entrada de Cantón. El otro texto también aporta ilustraciones, en las que se pueden ver formas de vida en la China del siglo XVIII, algunos animales y varias embarcaciones chinas, algunas de las cuales Gethe también dibuja.

Carta de Cantón (Gethe)

El largo viaje

En su recorrido por la Península Ibérica el barco pasó por Cádiz y llegó a Santa Cruz de Tenerife.

Carta de Cádiz incluida en el manuscrito de Gethe

A Gethe le debieron impresionar mucho estas tierras, ya que las describe y dibuja.

Una vista de costa andaluza en el manuscrito de Gethe

Cadiz

Perfil costero de la ciudad de Cádiz según Gethe

También llamó su atención la isla de Java y, por supuesto, el fin de su viaje de ida, la ciudad de Cantón. De muchos de los lugares visitados, en especial de la parte asiática, describe la vida cotidiana, muchas de las costumbres locales que le parecieron dignas de reseñar, entre las que destacan sus notas sobre gran variedad de formas de la lengua china, así como de la flora y fauna halladas en el viaje. Contiene reflexiones sobre el viaje en sí, muy propias, al gusto de la época.

Una de las magníficas ilustraciones que aparecen en el manuscrito de Gethe

Las naves

Una parte importante de las ilustraciones está dedicada a las naves que los narradores vieron en el viaje. Destacan las asiáticas, aunque también incluyó alguna de origen europeo. Describimos las que son de mayor interés.

La parte superior de la primera ilustración la dedicó a un tradicional junco chino con sus velas al tercio. Se empleaba para la navegación en alta mar y su uso era mayormente en la guerra o piratería. Esta embarcación estaba dotada de mamparos estancos, que dividían el interior del buque en compartimentos aislados, lo cual aseguraba a la embarcación una gran reserva de flotabilidad.

Dos buques uno holandés y otro chino (Gethe)

El otro que aparece en esta lámina doble es un buque holandés de tres palos, probablemente construido en Java, en una mezcla de técnica europea y asiática. Lleva castillo de proa y alcázar en la popa. Las velas son al tercio, como las de los juncos. En la proa lleva un bauprés, con verga para la vela cebadera, a la europea. Se usaría posiblemente tanto para el comercio como en la piratería.

Embarcación fluvial china con unos 20 remeros (Gethe)

También dibujó el barco del dragón, una embarcación fluvial con la que se celebraban regatas en recuerdo del gran poeta chino Qu Yuan. Llevaba unos 20 remeros, un patrón, timonel y un tambor que marcaba el ritmo de la boga.

Nave china de recreo (Gethe)

Igualmente recogió en sus ilustraciones una nave fluvial de recreo. Cuando ésta llevaban a bordo mujeres se les llamaba eufemísticamente “barco de flores”.

Embarcación fluvial para la venta de frutas (Gethe)

También encontramos una pequeña embarcación fluvial para venta de frutas, así como un champán para uso privado de un mandarín, éste último dibujado por Schantz.

Champan (Schantz)

En síntesis, un viaje a la China del siglo XVIII, inmortalizado por dos narradores distintos, en los que se describen e ilustran las particularidades encontradas. Dos documentos de gran interés para conocer de primera mano costumbres, tipos humanos, animales y naves asiáticas que pueden ser de gran interés para los estudiosos en la materia, y que a los aficionados a los viajes y exploraciones les gustará conocer.

Ambos ya están digitalizados para su consulta en idioma sueco. Desde la web de la Biblioteca Nacional de Suecia puede acceder al Diario de Gethe.

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¿Sabes quiénes son? la pregunta es mas completa si también incluimos los 40 rugientes y los 50 aulladores.

Quiénes los conocen saben que son fenómenos naturales que tienen lugar en el Hemisferio Sur como consecuencia de las corrientes oceánicas, tanto de las superficiales como de las profundas. A pesar de que algunos utilizan los fuertes vientos para navegar, conforme ganamos latitud la fuerza se hace mucho mas potente, dificultando el avance hasta extremos increíbles de imaginar.

Los 40. Fuente.

Los 40 rugientes. Fuente.

Van apareciendo con la latitud, y primero, a 40º aproximadamente, hay que enfrentarse a los 40 rugientes, posteriormente a los 50 aulladores, hasta llegar cerca de la Antártida, en la que se localizan los temibles 60 bramadores (Shrieking Sixties o screaming sixties en inglés), apenas conocidos. Sólo los nombres dan terror, así que no es difícil imaginarse el pánico cuando alguien está frente a ellos en medio del mar. De cualquier forma, se han utilizado a lo largo de la Historia, y su increíble fuerza ha sido aprovechada para desplazarse por los océanos.

Fuente

Localización aproximada de estos fuertes vientos rodeando la Antártida. Fuente

En la jerga marinera del siglo XIX y de la primera mitad del XX, épocas de vigencia de la navegación oceánica mercante con grandes veleros, se utilizaron y popularizaron las formas roaring forties (cuarenta rugientes) y también furious fifties (cincuenta furiosos) para denominar a los fortísimos vendavales comunes en el Atlántico sur y en el Pacífico sur entre los paralelos 40° y 60° de latitud austral, que azotaban y ponían en tremendo riesgo a las embarcaciones, con resultado de desmantelamiento, hundimiento y la consiguiente pérdida de vidas, de las que abundan menciones en la literatura náutica.

Más información

Donde bailan las ballenas jorobadas, al sur de la Isla Carlos III, en el paso de Shag.

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Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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Se han descubierto hace poco tiempo unos magníficos mosaicos romanos en la ciudad hebrea de Lod. Han ido apareciendo en sucesivas excavaciones desde su hallazgo casual en el año 1996. Representan varios paisajes y costumbres, pero aquí lo traemos a colación porque contienen animales y escenas marítimas de elevado realismo y con una ejecución excelente.

El primer mosaico descubierto. Vista general

El primer mosaico descubierto. Vista general

El lugar 

Lod es una antigua ciudad de Israel, conocida como Lida (con variaciones como Lydda), habitada desde época cananea, que ya aparecía en los registros de los faraones egipcios.

En esta imagen compuesta se puede localizar primero Israel en el planisferio terrestre y dentro la ciudad de Lod

En esta imagen compuesta se puede localizar, de izquierda a derecha, primero Israel en el planisferio terrestre y dentro de ésté la ciudad de Lod

Uno de sus mas insignes hijos es San Jorge, patrón de múltiples lugares y héroe conocido, entre otros asuntos, por su victoria frente al dragón.

Una imagen de San Jorge

Una imagen de San Jorge

Los primeros hallazgos

Estos mosaicos se encontraron cuando se estaba construyendo una carretera, ya que al profundizar en el terreno aparecieron.

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

Como puede apreciarse en la primera imagen de esta entrada, se divide en tres grandes cuerpos, dos laterales y uno central. El panel principal aparece dividido en una serie de figuras geométricas más pequeñas, formando un polígono exterior de doce lados y dieciséis segmentos cuadrados y triangulares en los que se representan diversos animales, entre ellos aves acuáticas y peces.

Detalle del octógono central

Detalle del octógono central

En el octógono central hallamos feroces animales junto a un paisaje montañoso que flanquea al fondo un ketos, o una criatura mítica del mar. Es posible que quiera representar el Océano, que se creía que rodeaba el mundo antiguo. En las esquinas tiene preponderancia la representación de animales como delfines, peces y aves acuáticas.

Detalle del mosaico central

Detalle lateral del mosaico central

El panel rectangular superior está decorado con escenas de animales que recuerdan claramente el diseño y objeto del panel principal, incluyendo algunos peces. Sin embargo, es el inferior el que está completamente ilustrado con una escena marina animada. 

El mosaico dedicado a escenas marítimas

El mosaico dedicado a escenas marítimas

En ella hallamos peces y delfines similares a los que se pueden encontrar en los otros dos paneles, pero aquí se muestran nadando en un mar transparente, acompañado de conchas y dos grandes buques mercantes que miran en direcciones opuestas. Uno de ellos está bastante dañado.

Las naves

Los dos buques romanos son dos típicas naves onerarias o de carga de las denominadas de Alejandría, que eran las de mayor tamaño, y se dedicaban al transporte del trigo de Egipto y de la seda que llegaba de China a través del Mar Rojo. Aparte de su tamaño, el elemento distintivo eran las dos gavias (velas triangulares) izadas por encima de la verga de la vela mayor. A proa llevan el artemón, una vela cuadra de pequeño tamaño, izada sobre un pequeño árbol, con mucha caída o inclinación hacia proa, como los baupreses de la época clásica de la navegación a vela.

Detalle del panel inferior

Detalle del panel inferior

            Estas naves partían de Ostia (en la desembocadura del Tiber) por donde, a su vuelta, subirían las barcazas cargadas hacia Roma, hacia el estrecho de Mesina. De ahí, con posibles escalas en Siracusa y Malta, se dirigían a los puertos del sur de Candía o Creta y se daba el salto a Alejandría, aprovechando los vientos y corrientes favorables. Sin contar las escalas, el viaje llevaba unas dos semanas.

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            De regreso, los vientos y corrientes, que en la ida habían favorecido la navegación, obligaban a alargar la derrota de vuelta, con lo que esta ruta, sin contar escalas, era tres veces más larga.

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            Al salir de Alejandría, las naves se dirigían a las costas de Palestina y Siria, aprovechando las corrientes que tiran al Norte. Bordeaban, luego, la isla de Chipre por el Norte, para evitar la corriente contraria que baja por la costa occidental de dicha isla, continuando por la costa de Asia Menor hasta Rodas. Allí se unían a las embarcaciones que venían del Mar Negro, navegando a rumbo Sur hasta el Norte de Creta, atravesando el canal entre esta isla y la península de Morea, aprovechando las fuertes corrientes que tiran al Suroeste. En Siracusa esperaban a que se levantase viento Sur para atravesar el estrecho de Mesina. Una vez logrado ésto, el resto del viaje hasta Ostia era fácil, aprovechando las corrientes favorables.

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El emplazamiento

El conjunto formaba parte de una casa romana cuyos dueños disfrutaban de una buena posición económica, lo que quisieron plasmar en  los suelos de su vivienda, mandando construir el impresionante mosaico. Cuando la casa fue destruida, las paredes cayeron sobre ellos, enterrando y “protegiendo” esta obra de arte.

Más peces

Más peces

Su importancia queda reflejada en el hecho de que ya han formado parte de diversas exposiciones monográficas en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la historia no acaba aquí.

Nuevos mosaicos

Cuando se decidió construir un museo para exponer este mosaico, se encontró otro nuevo, de realización mas tardía pero igual de impresionante. Forma parte del peristilo de la casa (el patio) y está compuesto por varios marcos rectangulares concéntricos. Tiene nueve medallones octogonales, cinco de ellos representan animales de caza o lucha; hay dos con peces, mostrando especies del Mar Mediterráneo y otros dos contienen aves y perdices junto a otros objetos, como un ánfora y una cesta de flores. Está fechado en el siglo III de nuestra era.

Una escena mar´tima del nuevo mosaqico recien descubierto

Una escena marítima del nuevo mosaico recién descubierto

Para concluir

Estos hallazgos son de una calidad excepcional y se encuentran en un excelente estado de conservación. Todo ello contribuye a aumentar el conocimiento que tenemos sobre el medio marino y la navegación en épocas antiguas. A la vez, la precisión y belleza de las imágenes sirven para deleitarnos con este patrimonio antiguo que es digno de admirar.

Más información

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Dedicamos esta serie a una parte de la Historia de la navegación localizada casi en las antípodas del Mediterráneo, en las islas del Pacífico austral. Entender cómo navegaban estos insignes antepasados nuestros hasta el siglo XIX es importante, además del conocimiento intrínseco que ello supone, porque posiblemente algunas de sus técnicas eran similares a las que en la Antigüedad usaron los marinos que surcaron el Mediterráneo antes de que apareciera la aguja náutica.

Detalle del mapa de Joan Marft

Detalle del mapa de Joan Martinez en 1587 en el que aparece marcado una parte del espacio que ocupa el Pacífico

Actualmente muchos de los métodos ancestrales se han perdido, pero en las pequeñas islas se mantienen algunos. Tenemos noticias porque los navegantes europeos que llegaron allí durante los siglos XVIII y XIX describieron parte de ellos, y porque algunos investigadores actuales, conscientes de la riqueza epistemológica que conllevaban, se dedicaron a recogerlos, documentarlos, describirlos y dibujarlos.

Australia, Cassini, 1798.

Australia según Cassini (1798)

Habitat marino

El Océano Pacífico abarca un área que supone, nada mas y nada menos, que 1/3 de la superficie de la Tierra. Este ámbito en el que la tierra firme ocupa algo mas de dos milésimas del total fue, desde hace miles de años, el habitat de un grupo heterogéneo de humanos para los que el mar, lejos de ser una barrera, se terminó convirtiendo en una inmensa autopista.

Carta de América. G. Danet, ca 1730

El mar del Sur o Pacífico en una carta de América. G. Danet, ca 1730

Las miles de islas que pueblan este mar han estado conectadas gracias a viajeros, que con los siglos desarrollaron un impecable sistema de navegación profundamente desconocido por el resto del mundo.

Lejos de los estereotipos que parece que se generaron, basados en relatos de viajes de algunos descubridores europeos, los conocimientos del medio marino facilitaron que se forjara una élite de cuyo dominio de las técnicas de navegación dejarían absortos a muchos entendidos.

Desgraciadamente el desprecio que algunos teóricos mostraron por estas habilidades, la prohibición de los gobiernos europeos de navegar entre islas y los modernos y cómodos sistemas de navegación actuales, han minado mucho el uso de los conocimiento originarios.

Canoa con batanga construida según técnicas antiguas

Canoa con batanga (el refuerzo exterior a modo de aleta) construida según técnicas antiguas

En un ámbito marítimo como el Pacífico los navegantes fueron una casta, de tradición oral  exclusivamente, que guardaba celosamente su conocimiento, que lo transmitía a unos pocos elegidos, que nunca documentaron ni dejaron mas evidencias que alguna “carta de navegación” construida a base de ramas y conchas marinas.

Hecha con piedras y ramas

Parece, según Lewis y otros muchos investigadores, que los tres grandes espacios geográficos (Melanesia, Polinesia y Micronesia) se poblaron gracias a los navegantes asiáticos, aunque éstos no descartan que hubieran incursiones de navegantes americanos.

Portada del libro de Lewis

Portada del libro de Lewis

Una vez establecidos en los diferente archipiélagos, los habitantes de cada uno de ellos no dejaron de tener contacto porque los separaran miles de kilómetros de agua marina. Al contrario de lo que se pensó inicialmente, los intercambios fueron muchos, frecuentes e importantes, y la comunicación se establecía primeramente a través de contactos esporádicos primigenios y posteriormente se plasmaba a través de viajes programados.

Algunas de las técnicas alternativas a los sistemas de navegación mediterráneos

En próximas entradas vamos a explicar detalladamente las técnicas mas comunes en las islas de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, un territorio que abarca miles de kilómetros cuadrados, donde la mayor parte es agua, y en ella surgen pequeños islotes, cuyos habitantes han hecho uso durante siglos de estos impresionantes conocimientos para poder navegar entre ellas.

Una de las divisiones de las islas del Pacífico.

División de las islas del Pacífico Meridional

A muchos occidentales les costaba trabajo entender, según Lewis, cómo sin un solo instrumento y en pequeñas embarcaciones los aborígenes podían navegar miles de kilómetros. Ello supuso que se lanzaran teorías, basadas en conocimientos adquiridos en Europa que, lejos de servir para comprender las habilidades desarrolladas en las antípodas, sólo contribuyeron a generar estereotipos que podían ir desde el desprecio a la mitificación, y que no aclaraban nada.

Un estudio detallado de los sistemas de navegación permite saber que muchos de sus conocimientos se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa se usaban para orientarse.

carta vientos pacifico

Carta vientos del Pacifico según un derrotero español de 1852

(Continuará)

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