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Antes de finalizar el año del 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas y Academia de formación, queremos dedicar una nueva entrada a un pasaje poco conocido de esta insigne institución, y que está basado en un texto enviado por el Dr. Francisco Moreo Moreno.

En 1719, casi recién inaugurada la Academia gaditana entraron en ella 22 cadetes rusos para seguir el programa de formación para oficiales en España. El propio zar Pedro I había solicitado su ingreso al rey español, dado el reconocimiento que había adquirido la Academia, a pesar del poco tiempo transcurrido desde su apertura. Sin embargo, el plan no salió como estaba previsto.

Un mapa del imperio ruso

La nobleza rusa al servicio de la corona

Pedro I entendió desde el principio que para conseguir el engrandecimiento y el ascenso de Rusia a rango de potencia internacional necesitaba, además de la modernización del Ejército, crear una potente Armada, de la que carecía. La formación de una oficialidad competente para mandar los buques que se estaban construyendo pasaba, por lo tanto, a ser un asunto prioritario.

El zar Pedro I dibujado en el mapa anterior

En Rusia los hijos de la nobleza eran educados para el servicio naval en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Navegación, que había sido fundada en 1701 en la Torre Sukharev de Moscú. Pero además también se enviaron jóvenes de la nobleza boyarda al extranjero, en busca de una mayor preparación en diferentes armadas europeas.

Cartela de un mapa de inicios del S. XVIII

Desde Venecia a España

De estos jóvenes enviados a formarse fuera de las fronteras rusas, un grupo llegó a Venecia para ingresar en su Armada, pero la firma del tratado de paz de Passarowitz (1718) puso fin al conflicto armado entre la República de Venecia y el imperio turco, lo que supuso el amarre en puerto de la flota y la consiguiente inactividad de la misma.

San Petersburgo en 1717

Plano de San Petersburgo en 1717.  El zar Pedro I la nombró capital del imperio ruso, y en su orilla sur se estableció el Almirantazgo y el astillero. Fuente

Los ministros del zar pensaron que ya no tenía sentido la permanencia allí de estos cadetes, por lo que se decidió que prosiguieran su formación en la prestigiosa Academia de Guardiamarinas de la Real Armada Española. En la carta enviada por el príncipe Kurakin se exponía que:

“En la seguridad que en el reino de España, se daban a menudo, las contiendas terrestres y navales que se necesitaban para la adquisición de la experiencia y conocimientos prácticos que se requería para la formación de los militares rusos”.

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Planos de la fragata rusa llamada “Shtandart”, cuyo primer comandante fue el mismo Pedro el Grande en 1703. Astillero de Olonets. Fuente: Exponav.

Por lo que el rey español ordena que sean admitidos los veintidós moscovitas en la Compañía de Guardiamarinas: 

con el mismo goce que los demás cadetes, debiendo entender el goce, como el sueldo y el pan de munición, que tienen los demás cadetes y que los haga poner a todos juntos en una o dos Casas, o más si fuere necesario y que asistan a las clases con los demás”.

En la Academia de Cádiz

Llegaron a Cádiz el 5 de julio de 1719, aunque no toman asiento (se inscribieron) hasta el 15 de agosto en la Academia, para seguir el plan de formación de los oficiales españoles. Sin embargo parece que no fue satisfactoria su permanencia allí, por lo que pronto solicitaron el traslado. Varios factores confluyeron para que su estancia no fuera tal y como estaba prevista: el desconocimiento del idioma, acusadas diferencias en la edad con respecto a los guardiamarinas españoles (la media de edad a su llegada a la Academia era de 22,5 años, frente a los 16,5 años de los naturales), la imposibilidad de realizar embarques hasta no ser superados los estudios teóricos e insalvables dificultades económicas.

Mapa de Cadiz

Carta manuscrita de Cádiz

Todos ellos amargaron la vida de los cadetes rusos desde el primer momento, lo que unido a que no pudieron participar en combate alguno, les terminó impulsando a dirigir una carta de súplica a su ministro responsable, implorando la baja en la Real Compañía de Guardiamarinas. La petición les fue concedida, abandonando definitivamente la Compañía el 28 de febrero de 1720, para proseguir su formación en Holanda e Irlanda.

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Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII.

Hay que tener en cuenta que los cadetes rusos eran ya militares con experiencia en combate, adquirida en los dos años de permanencia en la escuadra veneciana y en anteriores destinos. Lo que contrastaba con la nula experiencia que en este sentido tenían mayoritariamente los jóvenes cadetes españoles, con menor edad y experiencia. Pero la cuestión más importante fue la falta de asignación presupuestaria a cada uno de ellos, por parte del Zar, para el mantenimiento decoroso y básico de éstos.

A continuación exponemos a relación nominal tal y como fueron inscritos en su momento, su edad y la transcripción real de cómo eran sus verdaderos nombres.

Más información

ALAMPARTE GUERRERO, A. Guardiamarinas rusos en el Cádiz de 1719. Revista de Historia Naval, 2001,  nº 72,  p. 10.

Por Jorge González Crespo, Licenciado en Historia y Máster en Historia y Patrimonio Naval

Pese a que el barco asociado a la antigua Grecia es el rápido, ligero y eficaz trirreme, durante el período helenístico se construyeron embarcaciones cada vez más grandes y pesadas. Los soberanos vivían en un mundo de lujo, extravagancia y despilfarro, pero también de continuas guerras, por lo que crearon inmensas estructuras que a la vez que reflejasen su poder y grandeza también sirvieran para intimidar al enemigo. En el fondo, se trataba de trasladar al mar la carrera mantenida por ver quién construía el palacio más lujoso o la biblioteca mejor surtida. Tenían establecida su capital en Alejandría y desde allí gobernaban su mundo.

Alejandría según el mapa de Piri Reis

Ptolomeo IV de Egipto (un antecesor de la famosa reina Cleopatra) que gobernó durante el S. III a. de C., mandó construir embarcaciones de proporciones monstruosas.

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La Tessarakonteres, junto a un soldado para comparar la escala. Fuente: el supercatamarán de la Antigüedad.

Una de ellas fue la Tessarakonteres (τεσσαρακοντήρης, “nave de cuarenta remeros”). Pese a que no se conservan imágenes de ella, los autores antiguos la describieron como un coloso de más de 120 metros de eslora, cerca de 17 de manga y con 20 metros de altura sobre el agua. Los remos del banco superior (los más largos) medían más de 17 metros. Necesitaba 4.000 remeros para ser impulsada, 400 hombres de tripulación y era capaz de transportar a casi 3.000 soldados. Tenía poco calado y llevaba a bordo catapultas. Otros aspectos no están tan claros, y fueron diversos autores de la Antigüedad los que se refirieron a ella, como Calíxeno de Rodas, que sostiene que en un testimonio recogido por Ateneo de Náucratis en El banquete de los sabios, afirmaba que tenía dos proas y dos popas, por lo que se debate si tendría forma de catamarán, con dos cascos unidos por un puente central. Tampoco está claro cómo se aplicaría el llevar 40 remeros por banda, pues no hay más que indicios sobre cuántos remos manejarían, o de su disposición.

Hay un aspecto que los escritores de la Antigüedad sí que dejan claro: su inutilidad. Plutarco afirma que “no sirvió mas que de espectáculo, pudiendo ser mirada como un edificio fijo destinado a la vista y no al uso, por ser muy difícil de mover, y aun no sin peligro”. Calíxeno relata su viaje inaugural, en el que quedó en evidencia lo engorroso e inmanejable que resultaba: tuvo que moverse mediante un andamiaje empujado por una multitud, y después tirado por un remolcador, siendo necesario incluso excavar un canal para que pudiera llegar al mar. Pese a que El banquete de los sabios es una obra que presenta muchos detalles, jamás se menciona que se usase en batalla.

En definitiva, la Tessarakonteres, tal vez la mayor embarcación de la Antigüedad, era hija de su tiempo: un navío gigantesco, inmanejable, carísimo y pomposo. En teoría era militar, pero no se hizo para participar en la guerra: su única utilidad en tal caso sería la de una fortaleza flotante demasiado lenta y frágil para poder funcionar adecuadamente; existía para demostrar el poder y la grandeza del monarca que la hizo construir.

Bibliografía

  • El Tessarakonteres, el barco a remos más grande de la historiaMemento Mori!.
  • García Fleitas, Luz María y Santana Henríquez, German. De la guerra marítima a la suntuosidad de Ptolomeo Filopátor. Cuadernos de filología clásica. Estudios griegos y europeos, 2001, volumen 11.
  • Tessarakonteres, el supercatamarán de la AntigüedadLa Brújula Verde – Magazine cultural independiente.

Información mas detallada sobre esta nave aquí

En una entrada anterior hablamos de la Geografía de Ptolomeo. Usamos una de las muchas ediciones existentes (todas copias, porque el original se perdió), que sin ser la mas artística, era de las que servían para encontrar rápidamente, precisamente por la falta de colores, las miles de ciudades, muchas de ellas costeras. Ahora, por la belleza de sus imágenes, traemos la Cosmografía de este mismo autor. No es una obra distinta, sino que en los albores del Renacimiento quienes la copiaron decidieron cambiarle el nombre original por otro mas sonoro.

Gracias a que se puede utilizar libremente, podemos disfrutar de la cartografía marítima de un autor, que en época antigua se atrevió a dibujar el mundo entonces conocido, y con ello dio paso a otros que en siglos posteriores levantarían magníficos portulanos e impresionantes cartas náuticas.

En el mapa mundi superior aparecen 12 vientos romanos, cuyas denominaciones han variado según la época. Hacemos una enumeración de estos vientos, en sentido de las agujas del reloj, a partir del Norte. Al principio encontramos su nombre en latín y entre paréntesis su correspondiente en español.

  • Septentrio (Septentrión, Polar  N.)
  • Aquilo (Aquilón, NNE)
  • Vulturnus (Volturno,  NE)
  • Solanus (Solano   E. De donde sale el Sol)
  • Eurus  (Euro, ES)
  • Ilegible
  • Austro/Notus  (Austral/Noto, S)
  • Ilegible
  • Africus (Ábrego, SW)
  • Cefirus (Céfiro, W)
  • Caurus (Coro, NW)
  • Circius (Cierzo, NNW)
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La Península Ibérica, algo distinta de la actual

El autor y su teoría geocéntrica

Claudio Ptolomeo (c. 100-180) es uno de los mayores exponentes del saber de la Antigüedad, que trabajó especialmente en las áreas de la Geografía. Durante siglos sus obras fueron copiadas, seguidas y utilizadas como guías de viaje. Sólo cuando su teoría de que la Tierra estaba en el centro del mundo se demostró que era incorrecta, dejó de ser el modelo a seguir.

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La Península arábiga, rodeada de mares

A pesar de que hay errores frecuentes, la estética de estos mapas (iluminados en el s. XV) es imponente, llamando la atención el color azul de los mares cartografiados, cuyos nombres delatan que estamos ante la visión del mar del hombre de la Antigüedad, mucho menos exacta que la actual, pero amplia y abierta. En los mapas hallamos denominaciones como Pontus Euxinus (Mar Negro) u Oceanus Occidentalis y Exterius Mare para el Océano Atlántico. Junto a ellas también aparecen los nombres que han llegado hasta la actualidad, aunque adaptados al idioma español, tales como Cantabricus, Adriaticum o Indicum.

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El Océano Índico bañando parte de las costas asiáticas

El libro primero contiene generalidades, mientras que en los siguientes podemos encontrar un prontuario (o compedio) detallado de cartografía como aplicación práctica,  ya que el propósito real de Ptolomeo era dibujar un mapamundi, es decir hacer una representación gráfica del mundo.

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Parte de la costa africana, en el sur del Mediterráneo

Según la Real Academia de la Historia de España, la amplia y prolongada resonancia de esta obra durante la Edad Media, e incluso hasta el S. XVI, consiguió convertirla en una guía muy buscada por los viajeros, que en sus periplos creían reconocer algún lugar de los indicados por Ptolomeo.

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Las costas de Asia Menor y el Pontus Euxinus

Esta es una de la obras de la Antigüedad Clásica que los hombres del Renacimiento se encargaron de recuperar e iluminar, proporcionándonos un rico patrimonio que sirve tanto para estudiar el pasado como para admirar la pericia y calidad artística de nuestros antecesores.

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Mar Caspio

Un ejemplar de esta Cosmografía está en la Biblioteca Nacional de España, y se puede consultar a texto completo gracias a la Biblioteca Digital Hispánica.

Nota curiosa: De una de las copias de esta obra, la que pertenece a la Biblioteca Nacional de España, fueron robados los famosos mapamundi de Ptolomeo. Años mas tarde serían encontrados en Australia, tras ser vendidos en una casa de subastas, y en Nueva York.

Más información

Cosmografía de Claudio Ptolomeo. Real Academia de la Historia. 2016.

La Cosmographia de Ptolomeo. Serie “Mapas recuperados”. Biblioteca Nacional de España.

Los viajes de Marco Polo son muy conocidos, pero no siempre se sabe que parte del viaje de regreso de la corte del temible Kublai Khan lo hizo en barco. En el Libro de las maravillas de Marco Polo se recoge parte de él, y aunque siempre debemos tener en cuenta que se puede intercalar la realidad con la ficción por la cantidad de siglos que han transcurrido, parece que hay una historia de tormentas, piratas, naufragios y otra de amor, en la que Marco Polo es el protagonista.

Marco Polo partiendo de Venecia en 1271, en una representación procedente de un manuscrito iluminado de finales del siglo XV. Colección de la Bodleian Library (Oxford).

Sin embargo, la última, la relación que mantuvo con una princesa a la que tuvo que escoltar por mar, no la relata en sus libros …

Ruta del viaje de Marco Polo según fuentes chinas.

Marco Polo en la corte del Khan

Tras permanecer 17 años en la corte mongola, los Polo (Marco, su padre y su tío) decidieron que ya era momento de volver a su tierra, Venecia, pero como el Kahn no estaba muy de acuerdo con esa decisión, Marco Polo se ofreció a escoltar a una princesa mongola a la tierra de su futuro marido, un príncipe persa sobrino del Khan. Y una vez que la dejaran, podían regresar a su tierra natal.

Esta parecía la forma más sencilla de que el Khan les dejara marchar. Pero el viaje hasta Persia duró dos largos años y murieron casi todos los que habían partido de tierras mongolas. Se salvaron los Polo, la princesa y algún miembro mas de la tripulación.

La salida de China

Partieron de Zaiton (Quangzhou) en 1281, con una flota de 14 buques de alta mar con 4 mástiles y 600 personas cada uno, según estimó Marco Polo, y se embarcaron alimentos y pertrechos para dos años.

Según las crónicas, las naves tenían unos 100 pies de largo, remos que requerían cuatro hombres para bogar, así como una docena de velas, probablemente hechas de listones de bambú (Fuente: Mike Edwards, National Geographic, 2001).

Este fue un viaje desastroso y muy duro, ya que de los que embarcaron sólo sobrevivieron ocho. El texto contiene una descripción de las costas del Índico, con información de Ceilán y las costas de Malabar, con fantasías de todo tipo y un interesante apartado sobre el litoral de Arabia y África. En esta última bordearon la costa entre Somalia y Madagascar, haciendo un recorrido similar al que cien años después llevó a cabo la gran armada del navegante chino Zheng He. Pero sobre su regreso Polo proporciona mucha menos información de la que dedica a China.

Marco no dio datos de lo que salió mal en el viaje, pero hay algunas teorías, como que pudieron morir de escorbuto o cólera; otros sugieren que las pérdidas fueron causadas por los nativos hostiles y ataques piratas. En este espantoso viaje marítimo pasó por el Mar de China Meridional hasta Sumatra y el Océano Índico, y finalmente atracó en Ormuz. Allí se enteraron de que Arghun, el prometido de la princesa había muerto dos años antes, de modo que ésta se casó con su hijo, el príncipe Ghazan. En Persia también se enteraron de la muerte de Kublai Khan. Sin embargo, su protección le sobrevivió, ya que con tan sólo mostrar la tablilla de oro que les regaló a modo de salvoconducto, se les abrieron casi todas las puertas.

La princesa y el navegante veneciano

Durante el viaje, que duró dos largos años, Marco Polo entabló gran amistad con la princesa mongola Kokejin (hay variaciones de su nombre, como Kokojin), cuyo nombre significa “Cielo Azul”. Parece ser que añoró mucho la travesía en compañía del navegante veneciano, y murió entristecida a los 22 años.

Más información

Marco Polo’s return journey to VeniceFacts and details.

Marco Polo, viajero en la China del siglo XIII. Instituto Confucio.

Nota: la fuente de las imágenes, a excepción de las dos primeras, es el Libro de las maravillas de Marco Polo (Marco Polo, Le Livre des merveilles) publicado en París durante el siglo XV.

 

Nuestro objetivo principal siempre ha sido difundir, muy conscientes de que un patrimonio que es conocido por el público, y valorado como tal, tiene muchas más probabilidades de conservarse que otros cuya desaparición apenas le importa a alguien. Por ello traemos aquí uno de los descubrimientos que mas han hecho cambiar las perspectivas que teníamos sobre nuestros antecesores, sus capacidades y formas de pensar en los albores de la Humanidad, y en los que el medio acuático está representado a través de algunos de los animales con los que compartían el espacio.

Göbekli Tepe, el templo mas antiguo del mundo descubierto hasta el momento y el que mas ha hecho temblar los cimientos de los saberes enciclopédicos mas arraigados, tiene una serie de animales acuáticos esculpidos en sus paredes.

El yacimiento y su relevancia

Gobekli Tepe (en la actual Turquía) es un yacimiento neolítico que data de hace unos 10.000 u 11.000 años. Cuenta con unos pilares monolíticos de 5 metros de altura tallados en relieve. Parece que pudo llegar a tener hasta 20 monolitos, que probablemente cubrirían toda la ladera del monte.

Localización

Localización del yacimiento

Tiene una estructura circular, similar a las utilizadas para erigir templos, por lo que Gobekli Tepe es el sitio de culto más antiguo descubierto hasta ahora. Los estudios (análisis de las capas de estratos hallados) están descubriendo que este lugar estuvo habitado durante varios miles de años y que se puede remontar al Mesolítico.

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Un dibujo levantado sobre lo que pudo ser Gobekli Tepe

Este hallazgo, según algunos expertos, hace que se deban variar ciertas consideraciones, especialmente las vinculadas con las capacidades de las comunidades humanas de los cazadores-recolectores que lo levantaron. Se empiezan a plantear que sus habilidades para transportar estas enormes piedras, para crear lugares de culto perpetuos, evidencian que pensaban mas allá de la necesidad diaria de alimentarse y resguardase.

Los animales del templo

Las representaciones zoomórficas incluyen tanto animales terrestres (leones,  jabalíes, uros, asnos, zorros), como cocodrilos y aves acuáticas de distintas especies. Según los expertos, algunas de las imágenes pueden corresponder a unos o a otros, pero la zona perteneciente a animales acuáticos sigue muy presente en este antiguo e importante yacimiento.

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Un animal que parece representar a un cocodrilo

Estas esculturas nos demuestran que el hombre primitivo, nómada y recolector tenía en su cerebro un espacio en el que la abstracción, la representación, el mas allá y su propia vida en un futuro, estaban presentes.  

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Una imagen del yacimiento

Otras teorías

Desde su descubrimiento hace relativamente poco tiempo (década de los noventa del siglo XX), la expectación que ha levantado ha sido tal que algunos autores dicen que éste pudo ser el emplazamiento del jardín del Edén o incluso las puertas que deban acceso a él.

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Un buitre enorme, acompañado de varias aves en la parte superior de la columna. En la inferior lo que parece un alacrán y la cabeza de un ave.

Estado actual

Sin embargo, el sitio y sus restos se encuentran amenazados por el saqueo y la exposición a peligros ambientales, por lo que organizaciones como Global Heritage Fund están apoyando su candidatura para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad, y permitir que pueda ser conservado tal y como ha llegado hasta nosotros. 

Mas información

 

Un trabajo recientemente publicado por el experto y colaborador de la Cátedra Juan Carlos Mejías Tavero facilita unas descripciones básicas para diferenciar los distintos ejemplos de modelos navales. Por ello lo hemos tomado como base para esta entrada.

La técnica de realizar modelos de arsenal o astillero llega a su máximo apogeo a finales del siglo XVIII, y tuvo, al igual que la construcción naval, una progresión en su uso y desarrollo. Sin embargo, el modelo de arsenal no es cualquier representación de un buque, ya que tiene que reunir una serie de características que lo diferencian de otros modelos, exvotos de barcos o representaciones decorativas. Vamos a exponerlos mas detenidamente para facilitar su identificación, siguiendo el trabajo de J.C Mejías.

a) Modelos de arsenal o de astillero

Podemos definirlo como aquellos modelos o prototipos a escala que se realizan como elemento, muestra o proyecto a estudiar y para evaluar cambios, tantos estructurales como constructivos. Se llevan a cabo con la intención de hacer una embarcación real, siguiendo las directrices establecidas en el modelo de astillero y basándose en unos planos o trazados básicos con las medidas reales de la embarcación a construir.

Gautier

Modelo de navío de tres puentes con casco cerrado. Se pueden apreciar detalles de la popa, jardines, proa, repartimiento de las baterías, detalles de cubierta y arboladura, pero no detalles de construcción del armazón o casco. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 546.

En la segunda mitad del siglo XVIII este tipo de modelos alcanza su mayor expresión y perfección. Ante un nuevo sistema de construcción o implantación con importantes modificaciones, se realizaban modelos a escala en los que se detallaban la nueva fábrica. El tamaño permitía apreciar detalles como la clavazón, tipos de pernos, escarpes de unión o medidas y números de elementos constructivos como baos, curvas, bitas, posición de palos, cintones, tallas, lanzamientos y construcción de las cuadernas entre otros elementos.

Las características del modelo de arsenal varía según lo que se quiera evaluar, por esta razón podemos observar modelos con el casco forrado o bien sin forrar la obra viva, e incluso cubiertas despojadas de sus forros y partes de sus componentes para formar esta plataforma, con el fin de ver las cubiertas inferiores. En definitiva, todas aquellas diferencias que se debían de estudiar para aprobar la construcción del nuevo buque.

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Modelo del sistema que implantó Fco. Gautier en España. Tiene su costado de estribor forrado y el de babor sin forrar. Se pueden apreciar detalles de la colocación de las vagras, que no se colocaban aleatoriamente. Su posición estaba establecida de antemano y servían como referencia al constructor para la posición de distintos elementos como la ubicación de las cintas y alturas de las cabezas de varengas. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 918.

Según los casos, se podían hacer modelos que representaban secciones o detalles concretos sin que fuera necesario construir un modelo entero, esto permitía que la fabricación fuera de una escala mayor con el fin de poder apreciar mejor los detalles.

J Juan

Modelo del sistema que implantó Jorge Juan. En la imagen el constructor muestra detalles como el paso del bauprés hacia su asiento, el acceso a los beques de proa, las puertas de salida por el frontón de proa y la decoración con las balaustradas que coronan el frontón. Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 916.

b) Representación de embarcaciones como exvotos

Xabier Armendáriz, en su trabajo sobre los exvotos, realiza la siguiente definición:

«La palabra “exvoto” se atribuyó únicamente a las ofrendas gratulatorias, es decir, aquellas derivadas de un pacto bien directamente con la divinidad, bien con el santo o virgen intercesor, y a través del cual el oferente se compromete a entregar una ofrenda o bien realizar determinado acto religioso, a cambio de su ayuda o intercesión para conseguirla en un momento de peligro para su vida.»

Otro autor, Mollat du Jourdin, los divide en tres clases: gratulatorios, propiciatorios y supererogativos. Con los “exvotos propiciatorios” se hace una mención directa al tema naval, indicando que son aquellos que la ofrenda es realizada por un marino en previsión de dificultades en una próxima travesía o jornada de pesca. El tipo definido como “exvotos supererogativos” se ofrecen en los casos de toda una vida de buena suerte en la mar, buena pesca o librarse de daños ante el enemigo, entre otros.

La coca de Mataró. Modelo que se ha reproducido en muchas ocasiones por modelista navales y aficionados al modelismo. Su fabricación se estima sobre 1450 y tiene detalles notables que dan una idea muy acertada de cómo era la construcción de ese tipo de barco en aquel momento

Centraremos en las representaciones de modelos de embarcaciones, estas ofrendas se colgaban en iglesias y ermitas en un lugar visible. Una característica general de los exvotos es la ausencia del uso de la escala, es decir, no son modelos que se realicen con una reducción proporcional de todos sus elementos con respecto a la embarcación que se imita o reproduce. Eran realizados normalmente por personas de la mar, conocedores de los barcos y sus características, estas reproducciones podían ser toscas o muy definidas en detalles.

Detalles de la proa de la Coca de Mataró. Imágenes tomadas desde la página del Museo Marítimo holandés

Estos barcos, por norma general, pueden llegar a parecer que carecen de importancia como representación de un tipo de construcción naval, pero nada más lejos de la verdad. La riqueza de los detalles de algunos modelos nos aporta datos sobre la construcción de los vasos y arboladura entre otros. Sin embargo,  su consideración no debe ser la misma que un modelo de arsenal.

Han llegado muchos modelos a nuestros días, con mayor o menor calidad o deterioro. Pero las desafortunadas restauraciones que a veces se han realizado, producen pérdida de su valor histórico y constructivo. En ocasiones se han modificado parte de su estructura, pintura, decoración o añadidos de componentes que el modelo original no recogía.

c) Reproducción de exvotos en pinturas

La representación gráfica de exvotos en pinturas indica el uso que ya se venía haciendo de modelos de barcos en la realización de ofrendas. No se conoce si la reproducción de los exvotos que se dibujan en las pinturas es copia de los que estaban expuestos en el templo, o si son realizados partiendo de bocetos de embarcaciones de la época simulando la representación de ofrendas por marinos.

Un ejemplo es una de las obras del pintor V. Carpaccio, la visión del prior Ottobon, en la que autor plasma el interior de una iglesia veneciana en el segundo decenio del siglo XVI. Nuestro interés reside en los exvotos que podían haber estado en el interior del templo en el momento que Carpaccio lo pinta. Vemos dos modelos de embarcaciones de alto bordo y una galera con las características de la época, siendo una de las pocas representaciones de una galera como exvoto.

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La visión del prior Ottobon (c.1515), de Vittore Carpaccio. Detalle de la pintura donde se aprecian los exvotos de dos naos.

En muchas obras pictóricas de naos en los siglos XV y principios del XVI se observan representaciones mostrando únicamente el palo macho. Sin embargo, en esta pintura vemos un pequeño bauprés, palos de mesana y trinquete, además del mayor, siendo éstos de sumo interés.

d) Modelos decorativos y de orfebrería

Este tipo de representaciones de modelos eran muy elaboradas. Su nivel de detalle y decoración definían la clase social del receptor del regalo. En aquella época, siglos XVI y XVII, este tipo de trabajos eran muy caros. Solían realizarse por encargo para uno mismo o como obsequio. Dentro de estos modelos podemos encontrar los que se realizaban con metales preciosos.

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Vista general del galeón. Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 80.

Un ejemplo es el modelo que forma parte de la colección del Museo Naval de Madrid, que se puede observar en la imagen superior (MNM 80). Supuestamente fue regalo de una embajada holandesa para Felipe II  sobre el año 1593, y representa a grandes rasgos un galeón flamenco del siglo XVI.

Si observamos el modelo superficialmente, observamos que las proporciones no están precisamente en relación con las que debería de tener un barco de esas características. Sin embargo, detalles como el enjaretado, arboladura y algunos otros son dignos de ser estudiados y contrastados.

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Detalles de la popa del galeón que se regaló a Felipe II  Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 80.

Otro de los apuntes importantes del trabajo de Mejías es que también muestra que en la construcción naval española ya se podían estar usando modelos a finales del siglo XVI, mientras que parece que en la inglesa lo iniciaron a principios del s. XVII.

Como hemos podido comprobar, estos modelos navales son arte y técnica en miniatura, unos por su escala y detalles son pequeños buques que otrora sirvieron para el análisis, y por eso hoy podemos obtener importantes datos sobre la construcción naval de esa época. Los exvotos sirven para entender la mentalidad de quienes los mandaban realizar, y junto a los buques que aparecen pintados y los modelos decorativos y de orfebrería nos muestran la concepción que los artistas tenían del mundo naval.

Más información

ARMENDARIZ, Xabier. Exvotos y ofrendas marineras en el País Vasco: estado del estudio e inventariado de materiales votivos marítimosItsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco. 2009, 6, pp. 381-402.

MEJÍAS TAVERO, Juan Carlos. Modelos de Arsenal: Inicios, usos y diferencias con otras representaciones de modelos navales. Madrid, 2016.

MOLLAT DU JOURDIN, Michel. Exvoto marins du ponant. París: Musée de la Marine, 1975.

A lo largo de la historia han existido barcos que se salían de lo habitual. Pueden haberse creado para una situación muy específica, como parte de proyectos que no cuajaron o, sencillamente, ser productos de la extravagancia y la megalomanía de algunos hombres. Unos fueron ridiculizados, mientras otros son considerados leyendas. Sea como fuere, todos tienen en común el apartarse de lo que se considera “normal” en una nave, y es por ello por lo que hemos decidido incluir en este blog una nueva serie dedicada a las naves mas peculiares.

Por Jorge González Crespo, Licenciado en Historia y Máster en Historia y Patrimonio Naval

La popovka

La popovka fue un barco redondo diseñado por el vicealmirante ruso Popov, de quien tomó el nombre, y cuya efímera existencia se inserta en un lugar y momento histórico muy concreto: en las aguas del Mar Negro, una vez acabada la Guerra de Crimea (1853-1856).

La Novgorod en 1873. Fuente

Tras su derrota, se impuso a Rusia por el Tratado de París (1856) la prohibición de poseer una flota en el Mar Negro. Ante ello, y consciente del éxito que habían tenido en el conflicto las recién creadas baterías flotantes acorazadas francesas, el ruso Andrei Alexandrovich Popov diseñó un nuevo buque, tan sólido y potente como las baterías galas, pero del tamaño de una cañonera, para no contravenir el Tratado.

Popovka según Paine, 2000.

Una forma peculiar

Lo realmente novedoso era su forma redonda. Existía entonces una tendencia, encabezada por el arquitecto naval sir Edward Reed, favorable a curvar los barcos, pues ofrecerían un blanco más pequeño al enemigo y necesitarían menos blindaje, lo que repercutiría en una mayor velocidad. Popov llevó esto al extremo, ideando un barco con forma de círculo, la figura plana de menor perímetro.

Modelo de popovka. Fuente

Ventajas e inconvenientes 

Las popovkas ofrecían ventajas: se movían bien en aguas poco profundas y, al parecer, era casi imposible marearse en ellas. Pero su forma también las hacía difíciles de manejar, con una tendencia a girar sobre sí mismas, y más aún cuando disparaban. Ello, además, las volvía muy lentas, perdiendo la velocidad que ganaban al aligerar el blindaje. También eran mucho más caras de lo que Popov pensaba, por lo que sólo se llegaron a construir dos: la Novgorod y la Vitse-admiral Popov.

Vitse-admiral Popov

Uso de estas naves

Los rusos las utilizaron en labores de patrulla y vigilancia en aguas someras, como el río Dniéper o el Mar de Azov. Durante la Guerra Ruso-Turca (1877-1878) fueron destinadas a la defensa de Odesa y participaron en algunas operaciones en el Danubio. En 1903, ya muy deterioradas, fueron retiradas del servicio. Durante algunos años sirvieron como almacén. En 1908 Rusia se ofreció a vendérselas a Bulgaria, que las rechazó. En diciembre de 1911, finalmente, fueron vendidas como chatarra.

Bibliografía

  • Granadino, Francisco y Krahe, Augusto. Los barcos globulares. Madrid científico: revista de ciencias, ingeniería y electricidad, 1906, 526.
  • Historia y Arqueología Marítima – Las “popoffkas” rusas.
  • PAINE, Lincoln P. Warships of the World to 1900. Houghton Mifflin Harcourt, 2000.
  • Tecnología Obsoleta – Popov y sus navíos circulares.

Información mas detallada sobre esta nave