Feeds:
Entradas
Comentarios

Esta denominación, de origen medieval, abarca el territorio conjunto de San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales, en el norte de España. Eran las “Cuatro Villas de la Costa de la Mar”. Su situación, unida a los derechos que disfrutaban sobre su jurisdicción, les permitió prosperar económicamente en una época dura: la Edad Media.

Las villas costeras disponían de espacios poco fértiles para producir cereales como el trigo (fundamental para hacer el pan). Por ello tuvieron que volcar sus esfuerzos hacia el mar, el lugar del que procedió la mayor riqueza de la región. Se ocupaban tanto de la pesca como del comercio.

san-vicente-barquera

San Vicente de la Barquera. Fuente

Por otro lado, la existencia de materias primas cercanas y que la lana castellana se dirigía desde el interior hasta los puertos del Norte, contribuyeron significativamente a impulsar la actividad económica. Así, la construcción naval tuvo gran arraigo en el litoral cántabro, donde la morfología costera permitía encontrar fáciles abrigos para establecer un pequeño astillero. Las Cuatro Villas poseían importantes recursos madereros (como castaño, haya, roble y ciprés) gracias a sus extensos bosques, yacimientos de hierro y una mano de obra especializada en la dura convivencia diaria con el mar, lo que facilitó que la carpintería de ribera prosperara enormemente. En siglos posteriores dio lugar a una importante industria de construcción naval.

castro-urdiales

Castro Urdiales. Fuente

En el centro de la vida de estas poblaciones se empezaron a fundar, a partir del siglo XII, las cofradías. Estas hermandades marítimas se convirtieron en instituciones articuladoras de la vida política. Se distinguen cuatro grandes hermandades y otras menores, que surgieron con un carácter más específico.

puerto_laredo_30-06-2010

Puerto de Laredo. Fuente

Cofradías del mar

Las mayores, o principales, agrupaban a todos los mareantes de cada una de las villas, y se ocuparon, al menos inicialmente, de todo lo relacionado con la actividad pesquera. Eran las siguientes cofradías:

  • del Señor San Vicente, en la localidad del mismo nombre de la Barquera,
  • de San Martín de Santander,
  • de San Martin de Laredo y
  • San Andrés de Castro Urdiales.
VISTA-AEREA-SANTANDER

Vista aérea de Santander. Fuente

Y por otro lado existían las más específicas, llamadas menores, que fueron las cofradías de los Santos Mártires Emeterio y Celedonio de Santander, la del Espíritu de los redaceros de Laredo y la de los sardineros de San Andrés de San Vicente de la Barquera. Estas se establecieron con posterioridad, desgajándose de las principales, para tratar de manera particular de una tarea o producto en concreto, como la de la sardina, realizando por ello su actividad durante el verano. Esta ocupación daría nombre a calles e infraestructuras en época contemporánea.

barco cantabria

Las villas cántabras supieron defender con fiereza sus intereses y sus espacios, de los que dependía su prosperidad económica. Usaron con inteligencia el litoral, practicando una actividad comercial intensa que les llevó a circular por toda la costa cantábrica. También se aventuraron por las aguas del Atlántico, llegando a los mares de Irlanda, Bretaña, Flandes y por el Mediterráneo.

600px-Hermandad_de_las_Cuatro_Villas.svg

Algunos de los puntos de comercio de las Cuatro Villas. Fuente

Para el desarrollo de las actividades directamente vinculadas con el mar, aparte de los pescadores, existían unos oficiales encargados de varias tareas clave, como los atalayeros, los lanteneros y los vendedores de pescado. Los atalayeros, o talayadores, eran los encargados de velar por la seguridad de las embarcaciones (como los señeros vascos), los lanterneros, o linterneros, dirigían el inicio de las actividades pesqueras y guiaban las naves durante la noche.

Hubo otra agrupación gremial, de rango geográfico mucho mayor, que reunía a una parte importante de los pueblos y villas del Cantábrico, llamada Hermandad de las Marismas, fundada en 1296, que tuvo su sede en una de las Cuatro Villas, Castro Urdiales.

Síntesis

El nombramiento de estas cuatro villas montañesas les permitió prosperar rápidamente, ocupándose principalmente de tareas vinculadas con el medio marítimo. Se agruparon en cofradías para defender su medio de vida y estas hermandades terminaron convirtiéndose en importantes núcleos de poder. Ya en época moderna, establecidas como corregimiento, seguirían con sus preponderantes actividades marítimas y navales.

Más información

AÑÍBARRO RODRÍGUEZ, Javier, et al. Las Cuatro Villas de la Costa de la Mar en la Edad Media. Conflictos jurisdiccionales y comerciales. Tesis doctoral. 2013.

PALACIO RAMOS, Rafael. El corregimeinto de las cuatro villas de la costa del mar. Revista de Historia Militar, 2007, 102, p. 67-96.

SERNA VALLEJO, Margarita, et al. Una aproximación a las cofradías de mareantes del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa. Rudimentos Legales, 2003, 5, 299-345.


El Atlántico es el segundo océano más grande de la Tierra tras el inmenso Pacífico. En su devenir geológico se han producido multitud de acontecimientos, entre los cuales figura la aparición de islas como consecuencia de la erupción de volcanes submarinos. Algunas son enormes, pero otras más pequeñas apenas se conocen, incluso hay veces que ni siquiera aparecen en los mapas. Aunque desde tierra parezca innecesaria su localización, cuando se cruza el Atlántico es básico conocer los posibles puntos de fondeo, avituallamiento o incluso refugio. Y en este sentido las islas perdidas en medio del Océano son claves en los momentos de angustia que se viven en el mar.

Tristan de acuña

El archipiélago de Tristán de Acuña en un antiguo dibujo. Fuente

En esta entrada nos vamos a centrar en un archipiélago, el de Tristán de Acuña, que está en el hemisferio sur, en mitad del mar, a más de 2000 km, de dos continentes (América y África). A pesar de que fue descubierto por un navegante portugués, hoy está bajo dominio británico.

isla Trsiatn de Acuña Googe Mpas

Localización de la isla según Google Maps

Tristán de Acuña

Tristán da Cunha (ca. 1460-1540) fue un navegante y diplomático portugués, miembro del Consejo Real. En 1506 zarpó hacia el Índico acompañado de Alfonso de Alburquerque al frente de una poderosa escuadra en busca de un importante cargamento de especias. En plena travesía, antes de doblar el Cabo de Buena Esperanza, descubrió las islas que posteriormente fueron bautizadas con su nombre.

mapa de teixeira Gallica

Detalle de las islas del archipiélago en un mapa de Teixeira (siglo XVI). Fuente: Gallica

El archipiélago de Tristán de Acuña

Debido a su lejanía de cualquier otra parte habitada del mundo, las islas han estado la mayor parte del tiempo deshabitadas. Algunas naciones como Francia u Holanda intentaron poblarlas, pero al final desistieron, tanto por su aislamiento y difícil acceso a tierra, como por tener altos acantilados.

google

La isla se generó, como puede verse claramente en la imagen, por la acción de un volcán

El archipiélago que lleva este nombre se compone de tres islas, la de Tristán da Cunha, la Inaccesible y la Nightingale, y de dos islotes, Middle y Stoltenhoff. Administrativamente es una dependencia de Santa Helena, lugar habitado más cercano situado al Norte (que está a 2.173 km.). Santa Helena es una colonia británica, muy conocida porque fue uno de los lugares de destierro de Napoleón.

A tristangroupmap2

Mapa del archipiélago Tristán de Acuña. Fuente

Fue utilizada por balleneros y cazadores de focas, de donde provienen los primeros asentamientos en 1817. Actualmente sólo está habitada la isla principal. Cuenta con unos 300 habitantes concentrados en su capital, Edimburgo de los Siete Mares.

3985732

Una vista de la capital, Edimburgo de los Siete Mares

Estas islas “perdidas” fueron esenciales para los navegantes, ya que cuando recorrían enormes distancias, el avistamiento de tierra era un descanso, que además les permitía refugiarse de tormentas, así como hacer aguada y cargar provisiones, si el lugar era propicio.

Más información

Bienvenidos a Tristán de Acuña, el lugar habitado más remoto del mundo. Destinos experienciales, 2018.

GALLEGO COSME, Mario J. Geopolítica del Atlántico Sur: insularidad y proyección del poderRevista de Relaciones Internacionales de la UNAM, 2014, 119.

Tristán de Acuña, el lugar habitado más remoto del mundo. Triángulo equidlátere. s.f.

 


¿Los antiguos griegos veían y cartografiaban el mundo tal y como lo entendemos actualmente?. La respuesta es un no rotundo. En esa época comenzaron a surgir las teorías sobre las diferencias en la temperatura de las distintas zonas de la tierra. Algunas de ellas, con matices y actualizaciones (en la Edad Media se adaptaron y en el Renacimiento tomaron fuerza), se siguen hoy manteniendo.

Vamos a explicar cómo se fueron gestando en el mundo Mediterráneo las ideas sobre la tierra, sus habitantes, el mar y las zonas geográficas, que durante siglos se utilizaron en la tarea de levantar mapas. En el globo terráqueo se diferenciaban las zonas en las que se pensaba que la vida era posible y otras en las que era “imposible vivir” por las condiciones climáticas adversas. Primero vamos a conocer las grandes zonas en las que se dividía la tierra, el papel de los mares y, posteriormente, los climas que se distinguían en los territorios habitables.

La división de la Tierra

El mundo griego comenzó describiendo diferencias espaciales en el globo terráqueo. Esta distinción respondía sobre todo a un criterio astronómico, por zonas, que oscilaron según la época y el autor.

5 zonas climaticas

Ya por entonces el mundo se considerara redondo o esférico (aunque algunos lo veían plano), y se dividía en zonas, vinculadas con la temperatura y la inclinación del sol. Parece que el primer filósofo que dejó escrito este tema fue Parménides (siglo V a.C.), que decía que la esfera terrestre se podía dividir en 5 grandes zonas: una tórrida central, a la que seguían dos templadas y 2 frías, que coincidían con los polos. La zona templada era dos veces mayor que las otras dos. Posteriormente Aristóteles, Polibio, Posidonio, Estrabón y Macrobio asumieron, con matices, esta división.

zonas tierra Macrobio

Otro dibujo de las zonas de Macrobio publicado posteriormente

Macrobio (siglo IV), por ejemplo, mantenía que eran 5 y les dio nombres; la parte helada (frígida) en los polos, dos templadas (temperata) y una tórrida (perusta) en el centro. De todas ellas creía que sólo era posible la vida humana en las zonas templadas, por lo que se distinguía la que estaba habitada, denominada oikumene, y la que se consideraba que no lo estaba. La zona templada austral era la “anti-tierra”, donde vivían los antípodas. Su idea tuvo mucho eco en autores posteriores, como podemos deducir tras la lectura de algunas de las denominaciones que propuso.

En época medieval esta teoría estaba muy extendida, especialmente en el mundo musulmán, aunque el número de zonas podía variar de 5 a 7 según autores.

La Tierra estaba rodeada de agua 

Se puede apreciar en el mapa siguiente que la tierra aparece rodeada de mar por todas partes. En la ancha franja ecuatorial también se puede distinguir un mar entre dos partes continentales, al norte y al sur. El Alveus Oceani era un mar (a veces se traduce también como río) que unía el Océano Occidental (Atlántico) y el Mar Índico.

1483_mapa brescia macrobio

Las 5 zonas de la Tierra según Macrobio. Edicion de Brescia s. XV. Fuente: Olcina, 2016.

La tierra que aparece al sur formaba parte de otro continente, al que nadie podía pasar por el extremo calor que hacía, y también por las corrientes y tormentas que se producían en ese océano, que hacían casi inevitable el naufragio. En el caso de que alguien atravesara el Alveus Oceani, no podría regresar para contarlo, porque “desde el precipicio del otro mundo no se podía subir al nuestro”.

“Ves cómo la tierra está rodeada y envuelta en bandas, por decir así, y que dos de ellas, completamente opuestas y orientadas de cada parte hacia los polos mismos del cielo, son regiones heladas; y aquella que está en medio de las dos y es la más grande, es abrasada por el ardor del sol. […] Pues la tierra habitada por vosotros, estrecha hacia los polos, y más ancha por los lados, es una pequeña isla rodeada por aquel mar que en la tierra llamáis Atlántico, Grande, Océano, y que a pesar de estos nombres altisonantes es tan pequeña como ves”. (Cicerón. El sueño de Escipión, traducción de Vilam Correa, Bogotá 1963).

mundo ptolomeo p. 75

Mapa de Ptolomeo. Fuente

Otra peculiaridad era que el Océano Índico se representaba en algunos mapas como un mar cerrado, como se puede ver en el de Ptolomeo. Posteriormente esta idea fue variando, especialmente cuando los navegantes españoles y portugueses demostraron que no era así.

La tierra habitada

La zona templada, donde la vida era posible, se podía dividir en diferentes franjas, dependiendo también de supuestos astronómicos, y a cada una de ellas en época griega se les denominó klimata (aunque no coinciden exactamente con el concepto actual de clima que tenemos),

estrabon

La primera representación de la situación de cada klimata (que eran franjas paralelas al Ecuador que comprendían porciones de tierra) que nos ha llegado es de Eratóstenes. Éste dividió en 7 franjas el mundo habitado, cuyo nombre coincidía con las ciudades más importantes de cada una de ellas (eran de sur a norte, Aromates, Meroe, Siena, Alejandría, Helesponto, Boristhene y Thule). Hiparco las subió a 11, añadiendo como puntos de referencia Babilonia, Sidón, Rodas, Atenas e Hibernia (Irlanda). Estrabón mantuvo esas 11 diferencias.

El gran Ptolomeo, ya en el siglo II, añadió 26 líneas equidistantes a partir del Ecuador, desde oriente hasta occidente, para dividir la Tierra y retomó los 7 klimatas de las zonas habitadas, delimitadas por un criterio horario (horas de sol recibidas), siendo menor conforme aumentaba la latitud. Cada uno tomaba el nombre de la ciudad más importante, con el prefijo dia (por ejemplo Dialexandria).

Su obra tuvo mucha influencia en las épocas medieval y moderna, por lo que se encuentran múltiples referencias a ella, tanto en tratados cristianos como musulmanes.

Climas ptolomeo

Las divisiones que estableció Ptolomeo y los 7 klimatas. Fuente: La Geografia di Claudio Tolomeo 1574. Fuente: BNE

Con el Renacimiento, y sobre todo con las grandes expediciones marítimas hispano-portuguesas, esta forma de ver el planeta cambió radicalmente. Una división más actual y detallada de los climas se puede encontrar aquí.

Más información

GÓMEZ ARANDA, Mariano. Teorías astronómicas y astrológicas en el “Comentario de Abraham Ibn Ezra al libro del Eclesiastés”. Sefarad. 1995, 55, 2, p. 257-272.

LEWIS, Martin W. Dividing the ocean sea. Geographical Review. 1999, 89, 2, p. 188-214.

OLCINA CANTOS, Jorge. El clima: factor de diferenciación espacial. Divisiones regionales del mundo desde la antigüedad al S. XVIII. Investigaciones Geográficas. 1996, 15,  p. 79-98.

PÉREZ FERNÁNDEZ, Isacio. Brevisima relacion de la destrucion(sic) de África: preludio de la Destrucción de Indias: primera defensa de los guanches y negros contra su esclavización. Editorial San Esteban, 1989.


¿Vivió el megalodón en estas aguas?

Sí a ambos. El mar estaba situado en la actual llanura central europea. La gran masa de agua se generó en las primeras épocas de formación de la Tierra como consecuencia de la desaparición progresiva del Océano Tetis. En concreto, de lo que quedó de éste, el llamado Paratetis.

El Paratetis se terminó cerrando al dejar de tener conexiones con el mar y, tras siglos, generó distintas cuencas hidrográficas, entre las que se hallaba el extinto mar de Panonia. Otras masas de agua que hoy todavía se mantienen fueron el mar Negro, el Caspio y el de Aral, como se puede ver en las imágenes superior e inferior.

Paratetis en el mioceno tardío.jpg

La desaparición de Paratetis transformó ambientes marinos abiertos en sistemas deltáicos lacustres y condujo a fases alternas de desecación e inundación. De él surgió el mar de Panonia, que con los siglos se transformó en el lago Pannon.

Mar de Panonia

De la formación de este mar tenemos noticias hace unos 10 millones de años. Es la cuenca que aparece en la imagen anterior a la izquierda. Cubría la mayor parte de los actuales países de Hungría, Croacia, partes de Serbia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Eslovaquia, Chequia, Austria, Rumania e incluso llegaba a Ucrania.

panonian-rough

El mar de Panonia. Fuente

El mar de Panonia desapareció, pero quedan restos visibles en la región, como fósiles y otras pistas geológicas, que nos cuentan la historia de un mar perdido hace mucho tiempo, que alguna vez ocupó gran parte de Europa Central. Era relativamente poco profundo, ya que nunca excedió los 1000 metros, con un área aproximada de unos 200,000 kilómetros cuadrados.

Restos Mar de Panonia

Algunos de los fósiles encontrados. Fuente

Los restos del mar existen hoy en lo que se conoce como la cuenca de Panonia, situada en el centro de Hungría. También hay inmensas dunas en algunas zonas de la antigua extensión marítima.

Aquí vivió el megalodón

El museo del Mar de Panonia informa que en estas aguas existió durante el Mioceno ese cetáceo inmenso conocido como megalodón, uno de los depredadores más temidos en los mares, el tiburón más grande. Podían medir entre 16 y 18 metros de largo y probablemente pesaban 100 toneladas. Parece que en tiempos remotos habitó en la mayoría de los mares del planeta. En Hungría se han encontrado enormes dientes de este animal en varios lugares.

Poco a poco, al perder la conexión con el Mediterráneo sus aguas fueron dejando de ser saladas hasta convertirse, con el paso de muchos siglos, en una extensión salobre que se denominó lago Pannon, hoy también desaparecido.

El lago Pannon

Estaba situado en la cuenca panónica de Europa central y oriental. Existió como tal hace entre 8 y 4 millones de años (Geary 2000).  La historia física de este lago está estudiada y la parte que más se conoce es la de la fauna marina que vivió en él.

Lago Pannon según Neubauer (2016)

El lago albergaba una espectacular malacofauna endémica, que incluía más de 900 especies descritas y muchos géneros endémicos. Había multitud de bivalvos y de gasterópodos.

Pikik 2007

El Lago Pannon en su máxima extensión según Pipík (2007).

Cubría la cuenca de Panonia (Hungría) durante el Mioceno tardío, tenía un fondo complejo, formado por subcuencas más profundas, pero también distintas alturas, que a veces emergían sobre el nivel del lago, a modo de islas y penínsulas. Al excavar el fondo lacustre se han encontrado multitud de fósiles.

fosiles pannon

Tipos de fósiles hallados en la cuenca

Para finalizar

Sí que hubo un gran mar en la mitad central europea. Inicialmente fue el Paratesis, que luego con los siglos se convirtió en el Mar de Panonia. Tras millones de años, debido a los aportes de los grandes ríos europeos y a que se quedó aislado del Mediterráneo, se terminó convirtiendo en una superficie lacustre. Existen fósiles que atestiguan que el mayor depredador marino de todos los tiempos (el pariente gigante del actual tiburón blanco) nadaba en las aguas del mar de Panonia. Todo un hallazgo.

Más información

BUDAI, Soma, et al. Interplay of sediment supply and lake-level changes on the margin of an intrabasinal basement high in the Late Miocene Lake Pannon (Mecsek Mts., Hungary). International Journal of Earth Sciences, 2019, 108, 6, p. 2001-2019.

GEARY, D. H.; MAGYAR, I. & MÜLLER, P. Ancient Lake Pannon and its endemic molluscan fauna (Central Europe; mio-pliocene). Advances in Ecological Research, 2000, 31, p. 463-482.

KÁZMÉR, Miklós. Birth, life and death of the Pannonian LakePalaeogeography, palaeoclimatology, palaeoecology, 1990, 79, 1-2, p. 171-188.

KRIJGSMAN, W.  The evolution of Paratethys: the lost sea of Central Eurasia. Proyecto de investigación (2011-2017). Universidad de Utrecht. 

MÜLLER, P., GEARY, D. H. & MAGYAR, I. The endemic molluscs of the Late Miocene Lake Pannon: their origin, evolution and family-level taxonomy. Lethaia, 1999, 32, p. 47–60.

NEUBAUER, Thomas A., et al. Evolution, turnovers and spatial variation of the gastropod fauna of the late Miocene biodiversity hotspot Lake PannonPalaeogeography, palaeoclimatology, palaeoecology, 2016, 442, p. 84-95.

PEZELJ, Durdica; MANDIC, Oleg & CORIC, Stjepan. Paleoenvironmental dynamics in the southern Pannonian Basin during initial Middle Miocene marine flooding. Geologica Carpathica, 2013, 64, 1, p. 81-100.

SACCHI, M. & HORVÁTH, F. Towards a new time scale for the Upper Miocene continental series of the Pannonian basin (Central Paratethys)EGU Stephan Mueller Special Publication Series, 2002,  3, p. 79-94.

SCHWEITZER, Ferenc. Drainage network development in the Pannonian Basin. Hungarian Geographical Bulletin, 2015, 64, 2,  p. 101-120.

PIPÍK, R. Phylogeny, palaeoecology, and invasion of non−marine waters by the late Miocene hemicytherid ostracod Tyrrhenocythere from Lake Pannon. Acta Palaeontologica Polonica, 2007,  52, 2, p.  351–368.

TIMEA, Kis. Ruzsa természeti földrajza. Sulinet News, s.f.

VASILIEV, Iuliana, et al. The age of the Sarmatian–Pannonian transition in the Transylvanian Basin (Central Paratethys). Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 2010, 297, 1, p. 54-69.

Nota: aunque hay mucha bibliografía, treméndamente especializada, la información más general sobre este mar es poca, y en los artículos que citamos hay datos científicos de interés.


Hay tradiciones vinculadas con la mar que son muy desconocidas a nivel mundial. Las mujeres buceadoras de una isla de Corea del Sur denominada Jeju (al sur) han nadado y buceado durante generaciones para conseguir un sustento para sus familias. Su nombre en coreano (haenyeo) se puede traducir como las “mujeres del mar”.

La comunidad de buceadoras se sumerge en el océano hasta alcanzar diez metros de profundidad, sin máscaras de oxígeno, con objeto de pescar mariscos como orejas de mar (abulones) o erizos de mar. Algunas de esas mujeres son octogenarias.

haenyeo-02-s_opt

Veterana

Bucean a pulmón unos tres meses al año, unas siete horas diarias, conteniendo su respiración durante un minuto, o más, cada vez que sumergen y emitiendo un sonido característico cuando salen a la superficie. Esta labor les ha hecho ser unas excelentes conocedoras del mar y de la vida marina. Según su grado de experiencia, hay establecidas tres categorías: las hagun, las junggun y las sanggun. Estas últimas son las más experimentadas y las que aconsejan al resto.

Antes de zambullirse, las buceadoras dirigen una plegaria a la diosa del mar (Jamsugut), pidiendo un buceo sin riesgos y obtener una buena pesca. Las prácticas y conocimientos sobre este oficio submarino tradicional se transmiten a través de las familias, la escuela, las cooperativas pesqueras locales que poseen derechos de marítimos, las asociaciones de buceadoras y su escuela de formación. Existe incluso el Museo de las “Haenyeo”.

Un poco de historia

Según las fuentes hay noticias de estas buceadores a partir del siglo V, aunque el momento en el que las mujeres se empezaron a ocupar de estas tareas fue más tardío.  Honk afirma que las primeras noticias escritas son del siglo XVII. Y parece que una centuria después el porcentaje de mujeres era mayoritario en esta tarea. Entre otras razones se explica porque muchos hombres tuvieron que ir a la guerra o murieron como consecuencia de ello, con lo cual fueron las mujeres las que se tuvieron que ocuparse de estas tareas para sobrevivir.

getting-ready-to-dive_opt

Imagen antigua de las mujeres buceadoras, con sus trajes de algodón

Tradicionalmente las niñas comenzaban su formación cuando tenían 11 años. Se iniciaban en aguas poco profundas. Se consideraba necesario unos siete años de entrenamiento para ser una buena buceadora. Hoy las haenyeo de más edad son octogenarias y han estado sumergiéndose durante más de seis decenios.

haenyeo-2_opt

Una joven buceadora

Las herramientas que utilizan son un traje de neopreno  (que antes era de algodón), gafas de buceo, aletas, guantes, pesas, una azada en forma de L y una red unida a un dispositivo de flotación. Guardan sus capturas en redes hasta que termina el día.

En la actualidad

La dureza de este trabajo ha hecho que disminuya su número y que las que se dedican al buceo sean ya mayores. En el año 2014, el 98% de las haenyeo tenía más de 50 años.

Reconocimientos

El gobierno provincial ha manifestado que la práctica cultural de las haenyeo constituye uno de los símbolos de la idiosincrasia y el espíritu de la población de la isla de Jeju, y que contribuye a mejorar la condición de la mujer en la comunidad, la participación en la gestión de las actividades pesqueras y la conservación del medio ambiente, gracias a sus métodos ecológicos.

Estatua en homenaje a las mujeres buceadoras de la isla de Jeju

La labor de estas mujeres buceadoras de Corea se inscribió en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en el año 2016.

Más información

Cultura de las haenyeo, buceadoras de la isla Jeju. UNESCO.

GARZÓN RODRÍGUEZ, Judith. Las sirenas de Jeju. ArtyHum: Revista Digital de Artes y Humanidades, 2015, 17, p. 68-72.

Haenyeo. Wikiwand.

HONG, Suk Ki. Haenyo, the diving women of CoreaEn: Rahn, H; Yokoyama, T (eds)Physiology of Breath-Hold Diving and the Ama of Japan. Estados Unidos: Academia Nacional de Ciencias – Consejo Nacional de Investigación, 1965, p.  99–112.

NUMES, I. Haenyeo, las abuelas buceadoras de la isla de Jeju. 2017.


Nos ha dejado.

Es siempre una tristeza que un amigo se vaya, pero cuando además es un gran profesional en su dilatada y exitosa carrera en la Marina Española, un autentico humanista y también maestro, es mucho más duro. La Historia y el Patrimonio Naval pierden a uno de sus grandes intelectuales. La Armada debería estar muy orgullosa de haber contado entre sus filas con este ilustre oficial. Nosotros lloramos su pérdida, porque él fue una de las bases más sólidas sobre las que se cimentaba la idea que tomó forma en el año 2010, cuando se dio luz verde al Convenio que facilitó la creación de esta Cátedra.

P. Fondevila

Los que firmamos este texto fuimos honrados con su amistad y su apoyo incondicional. Luchamos, trabajamos y aprendimos juntos, por lo que ahora deja un gran vacío, tanto a nivel personal como profesional. Representaba muchas de las facetas del oficial de Marina experto, culto, apasionado de la Historia y del Patrimonio Naval, buscador incansable del saber y un conocedor de multitud de secretos del mundo marítimo. Estos méritos, junto a su incansable defensa del Patrimonio Naval, le hicieron merecer, desde sus inicios, el nombramiento, por parte de la Armada, de Secretario General de esta Cátedra. Era Doctor en Historia, dirigió el Archivo Naval de Cartagena, fue nombrado hace unos años miembro de la Academia Alfonso X El Sabio y también Asesor del Instituto de Historia y Cultura Naval. Era, además, una persona tremendamente honrada y generosa.

Con su desaparición la Cátedra está de luto. A pesar de la pena que nos embarga, seguiremos trabajando duro, porque sabemos que eso era lo que él quería…

Pedro en el Viso del Marques

En el siglo XVIII aparecieron marinos ilustrados como Jorge Juan, Antonio de Ulloa o los hermanos Ciscar, que enriquecieron tanto la Armada como la Ciencia con sus aportaciones. Algunos más vinieron después y mantuvieron el legado. Para este momento histórico hay un nombre que añadir en esa lista de brillantes intelectuales y magníficos oficiales, el del Capitán de Navío y Doctor en Historia Pedro Fondevila Silva.

Celia Chaín Navarro y Juan José Sánchez Baena

Algunos trabajos de la extensa obra del Dr. Pedro Fondevila

FONDEVILA SILVA, P. Las galeras de España en el siglo XVIII. Revista General de Marina. 2004, 247, p. 223-237.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. y FONDEVILA SILVA, P. Un nexo de comunicación en la historia naval: la lengua franca mediterránea. Contrastes, Revista de Historia Moderna. 2004-2007, n. 13, p. 157-182.

FONDEVILA SILVA, P. Iconografía y documentación náutica española de los siglos XVI al XVIII. Su aplicación a la identificación de buques, tipos de embarcaciones y de aparejos. En: El Mediterráneo y América. Murcia: Editora Regional, 2006, p. 153-164.

FONDEVILA SILVA, P. Tipología de las galeras españolas del siglo XVI. Revista de Historia Naval. 2010, 110, p. 25-52.

FONDEVILA SILVA, P. y SÁNCHEZ BAENA, J.J Las galeras de la monarquía hispánica: elemento fundamental del poder naval durante el siglo XVI. En: ALVAR ESQUERRA, M. y RUIZ RODRIGUEZ, J.I. Túnez, 1535. Madrid: CSIC, 2010, p. 89-119.

FONDEVILA SILVA, P. Diccionario español de la lengua franca marinera mediterránea. Murcia: Fundación Séneca, 2011. Premio Virgen del Carmen del Ministerio de Defensa 2011.

diccion

SÁNCHEZ BAENA, J.J. y FONDEVILA SILVA, P. Una nueva pieza de artillería de galeras del siglo XVI: el esmeril bastardo “Matacapitanes”Revista: estudios sobre armas antiguas, armamento, arte militar y vida cultural en Oriente y Occidente (CSIC), 2012, 32, p. 185-210.

SÁNCHEZ BAENA, J.J., FONDEVILA SILVA, P. y CHAIN NAVARRO, C. Los Libros Generales de la Escuadra de Galeras de España: una fuente de gran interés para la Historia Moderna. Mediterranea Ricerche Storiche. 2012, 26, p. 577-602.

LARRAZ ANDÍA, P. y FONDEVILA SILVA, P. Navarra hacia el mar. Avance de la investigación sobre los grafitos navales de la ermita de San Zoilo de CásedaPríncipe de Viana. 2015, 76,  262, p. 649-672.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. y FONDEVILA SILVA, P. Artillería naval veneciana en la Torre del Orométodo para la identificación y análisis de un “moschetto da braga” del siglo XVI. Gladius: estudios sobre armas antiguas, armamento, arte militar y vida cultural en Oriente y Occidente (CSIC), 2017, 37, p 129-151.


Seguro que sí, lo que ocurre es que son más conocidas como las islas atlánticas del norte de África. La forman Canarias, Madeira, Salvajes, Azores y Cabo Verde. Las cuatro primeras, a pesar de que están localizadas en el continente africano, forman parte de la Unión Europea, ya que sus respectivos países (España y Portugal) son miembros. La última, Cabo Verde, es un país africano independiente.

El nombre de Macaronesia procede del griego, que quiere decir islas afortunadas. Esta denominación se usa para referirse a todas ellas (no sólo a las islas Canarias), que tienen una serie de características naturales, especialmente geográficas y biológicas, en común. Incluso hay quienes incluyen una parte de la costa oeste africana cercana a estos archipiélagos. La Unión Europea también hace uso de ella para dividir las regiones que la forman.

Notas de interés sobre la Macaronesia

Su origen

Son todas de origen volcánico, aunque han tenido importantes variaciones desde que emergieron hace unos 30 millones de años. En ese devenir histórico han aparecido islas y otras se han sumergido. En la imagen inferior, que representa la parte central y norte de la Macaronesia hace 18.000 años, se pueden ver islas que ya han desaparecido (Josephine, Ormonde, Gettysburg, Ampere, Seine, Dacia, Concepción y Amanay, entre otras) como tales y se han convertido en bancos submarinos.

La Macaronesia hace 18.000 años (García-Talavera, 1999)

Antes de la llegada de los europeos, estaban desiertas, a excepción de las Canarias, aunque hoy tienen una elevada densidad de población. En la siguiente galería de imágenes se puede ver la representación de estas islas en la cartografía antigua (siglo XVII).

Las más desconocidas: islas Salvajes

Están deshabitadas. Aunque hoy son territorio portugués, por parte de España existe una demanda de soberanía basada en que están más cerca de las islas Canarias que de las de Medeira.

En la mitología antigua éste era el paraíso al que iban los héroes muertos de la antigua Grecia: la Macaronesia, también conocida como las Islas de los Bienaventurados. Todo un lujo.

Más información

Datos sobre la Macaronesia. EU. 2014.

GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS, Francisco. La Macaronesia: consideraciones geológicas, biogeográficas y paleoecológicas. En: MACHADO, A. Ecología y cultura en Canarias. Universidad de La Laguna, 1999, pp. 39-64.

MARTÍNEZ, Marcos. Las Islas de los Bienaventurados: Historia de un mito en la literatura griega arcaica y clásica. CFC, 9, 1999.

Proyecto MarSP, para apoyar los procesos de planificación espacial marítima en las tres regiones ultraperiféricas de la Macaronesia: Azores, Madeira y Canarias. 2014.

TERRAS, Daniel. Macaronesia. Geografía 2019.