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Los viajes de Marco Polo son muy conocidos, pero no siempre se sabe que parte del viaje de regreso de la corte del temible Kublai Khan lo hizo en barco. En el Libro de las maravillas de Marco Polo se recoge parte de él, y aunque siempre debemos tener en cuenta que se puede intercalar la realidad con la ficción por la cantidad de siglos que han transcurrido, parece que hay una historia de tormentas, piratas, naufragios y otra de amor, en la que Marco Polo es el protagonista.

Marco Polo partiendo de Venecia en 1271, en una representación procedente de un manuscrito iluminado de finales del siglo XV. Colección de la Bodleian Library (Oxford).

Sin embargo, la última, la relación que mantuvo con una princesa a la que tuvo que escoltar por mar, no la relata en sus libros …

Ruta del viaje de Marco Polo según fuentes chinas.

Marco Polo en la corte del Khan

Tras permanecer 17 años en la corte mongola, los Polo (Marco, su padre y su tío) decidieron que ya era momento de volver a su tierra, Venecia, pero como el Kahn no estaba muy de acuerdo con esa decisión, Marco Polo se ofreció a escoltar a una princesa mongola a la tierra de su futuro marido, un príncipe persa sobrino del Khan. Y una vez que la dejaran, podían regresar a su tierra natal.

Esta parecía la forma más sencilla de que el Khan les dejara marchar. Pero el viaje hasta Persia duró dos largos años y murieron casi todos los que habían partido de tierras mongolas. Se salvaron los Polo, la princesa y algún miembro mas de la tripulación.

La salida de China

Partieron de Zaiton (Quangzhou) en 1281, con una flota de 14 buques de alta mar con 4 mástiles y 600 personas cada uno, según estimó Marco Polo, y se embarcaron alimentos y pertrechos para dos años.

Según las crónicas, las naves tenían unos 100 pies de largo, remos que requerían cuatro hombres para bogar, así como una docena de velas, probablemente hechas de listones de bambú (Fuente: Mike Edwards, National Geographic, 2001).

Este fue un viaje desastroso y muy duro, ya que de los que embarcaron sólo sobrevivieron ocho. El texto contiene una descripción de las costas del Índico, con información de Ceilán y las costas de Malabar, con fantasías de todo tipo y un interesante apartado sobre el litoral de Arabia y África. En esta última bordearon la costa entre Somalia y Madagascar, haciendo un recorrido similar al que cien años después llevó a cabo la gran armada del navegante chino Zheng He. Pero sobre su regreso Polo proporciona mucha menos información de la que dedica a China.

Marco no dio datos de lo que salió mal en el viaje, pero hay algunas teorías, como que pudieron morir de escorbuto o cólera; otros sugieren que las pérdidas fueron causadas por los nativos hostiles y ataques piratas. En este espantoso viaje marítimo pasó por el Mar de China Meridional hasta Sumatra y el Océano Índico, y finalmente atracó en Ormuz. Allí se enteraron de que Arghun, el prometido de la princesa había muerto dos años antes, de modo que ésta se casó con su hijo, el príncipe Ghazan. En Persia también se enteraron de la muerte de Kublai Khan. Sin embargo, su protección le sobrevivió, ya que con tan sólo mostrar la tablilla de oro que les regaló a modo de salvoconducto, se les abrieron casi todas las puertas.

La princesa y el navegante veneciano

Durante el viaje, que duró dos largos años, Marco Polo entabló gran amistad con la princesa mongola Kokejin (hay variaciones de su nombre, como Kokojin), cuyo nombre significa “Cielo Azul”. Parece ser que añoró mucho la travesía en compañía del navegante veneciano, y murió entristecida a los 22 años.

Más información

Marco Polo’s return journey to VeniceFacts and details.

Marco Polo, viajero en la China del siglo XIII. Instituto Confucio.

Nota: la fuente de las imágenes, a excepción de las dos primeras, es el Libro de las maravillas de Marco Polo (Marco Polo, Le Livre des merveilles) publicado en París durante el siglo XV.

 

Nuestro objetivo principal siempre ha sido difundir, muy conscientes de que un patrimonio que es conocido por el público, y valorado como tal, tiene muchas mas posibilidades de conservarse que otros cuya desaparición apenas le importa a alguien. Por ello traemos aquí uno de los descubrimientos que mas han hecho cambiar las perspectivas que teníamos sobre nuestros antecesores, sus capacidades y formas de pensar en los albores de la Humanidad, y en los que el medio acuático está representado a través de algunos de los animales con los que compartían el espacio.

Göbekli Tepe, el templo mas antiguo del mundo descubierto hasta el momento y el que mas ha hecho temblar los cimientos de los saberes enciclopédicos mas arraigados, tiene una serie de animales acuáticos esculpidos en sus paredes.

El yacimiento y su relevancia

Gobekli Tepe (en la actual Turquía) es un yacimiento neolítico que data de hace unos 10.000 u 11.000 años. Cuenta con unos pilares monolíticos de 5 metros de altura tallados en relieve. Parece que pudo llegar a tener hasta 20 monolitos, que probablemente cubrirían toda la ladera del monte.

Localización

Localización del yacimiento

Tiene una estructura circular, similar a las utilizadas para erigir templos, por lo que Gobekli Tepe es el sitio de culto más antiguo descubierto hasta ahora. Los estudios (análisis de las capas de estratos hallados) están descubriendo que este lugar estuvo habitado durante varios miles de años y que se puede remontar al Mesolítico.

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Un dibujo levantado sobre lo que pudo ser Gobekli Tepe

Este hallazgo, según algunos expertos, hace que se deban variar ciertas consideraciones, especialmente las vinculadas con las capacidades de las comunidades humanas de los cazadores-recolectores que lo levantaron. Se empiezan a plantear que sus habilidades para transportar estas enormes piedras, para crear lugares de culto perpetuos, evidencian que pensaban mas allá de la necesidad diaria de alimentarse y resguardase.

Los animales del templo

Las representaciones zoomórficas incluyen tanto animales terrestres (leones,  jabalíes, uros, asnos, zorros), como cocodrilos y aves acuáticas de distintas especies. Según los expertos, algunas de las imágenes pueden corresponder a unos o a otros, pero la zona perteneciente a animales acuáticos sigue muy presente en este antiguo e importante yacimiento.

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Un animal que parece representar a un cocodrilo

Estas esculturas nos demuestran que el hombre primitivo, nómada y recolector tenía en su cerebro un espacio en el que la abstracción, la representación, el mas allá y su propia vida en un futuro, estaban presentes.  

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Una imagen del yacimiento

Otras teorías

Desde su descubrimiento hace relativamente poco tiempo (década de los noventa del siglo XX), la expectación que ha levantado ha sido tal que algunos autores dicen que éste pudo ser el emplazamiento del jardín del Edén o incluso las puertas que deban acceso a él.

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Un buitre enorme, acompañado de varias aves en la parte superior de la columna. En la inferior lo que parece un alacrán y la cabeza de un ave.

Estado actual

Sin embargo, el sitio y sus restos se encuentran amenazados por el saqueo y la exposición a peligros ambientales, por lo que organizaciones como Global Heritage Fund están apoyando su candidatura para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad, y permitir que pueda ser conservado tal y como ha llegado hasta nosotros. 

Mas información

 

Un trabajo recientemente publicado por el experto y colaborador de la Cátedra Juan Carlos Mejías Tavero facilita unas descripciones básicas para diferenciar los distintos ejemplos de modelos navales. Por ello lo hemos tomado como base para esta entrada.

La técnica de realizar modelos de arsenal o astillero llega a su máximo apogeo a finales del siglo XVIII, y tuvo, al igual que la construcción naval, una progresión en su uso y desarrollo. Sin embargo, el modelo de arsenal no es cualquier representación de un buque, ya que tiene que reunir una serie de características que lo diferencian de otros modelos, exvotos de barcos o representaciones decorativas. Vamos a exponerlos mas detenidamente para facilitar su identificación, siguiendo el trabajo de J.C Mejías.

a) Modelos de arsenal o de astillero

Podemos definirlo como aquellos modelos o prototipos a escala que se realizan como elemento, muestra o proyecto a estudiar y para evaluar cambios, tantos estructurales como constructivos. Se llevan a cabo con la intención de hacer una embarcación real, siguiendo las directrices establecidas en el modelo de astillero y basándose en unos planos o trazados básicos con las medidas reales de la embarcación a construir.

Gautier

Modelo de navío de tres puentes con casco cerrado. Se pueden apreciar detalles de la popa, jardines, proa, repartimiento de las baterías, detalles de cubierta y arboladura, pero no detalles de construcción del armazón o casco. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 546.

En la segunda mitad del siglo XVIII este tipo de modelos alcanza su mayor expresión y perfección. Ante un nuevo sistema de construcción o implantación con importantes modificaciones, se realizaban modelos a escala en los que se detallaban la nueva fábrica. El tamaño permitía apreciar detalles como la clavazón, tipos de pernos, escarpes de unión o medidas y números de elementos constructivos como baos, curvas, bitas, posición de palos, cintones, tallas, lanzamientos y construcción de las cuadernas entre otros elementos.

Las características del modelo de arsenal varía según lo que se quiera evaluar, por esta razón podemos observar modelos con el casco forrado o bien sin forrar la obra viva, e incluso cubiertas despojadas de sus forros y partes de sus componentes para formar esta plataforma, con el fin de ver las cubiertas inferiores. En definitiva, todas aquellas diferencias que se debían de estudiar para aprobar la construcción del nuevo buque.

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Modelo del sistema que implantó Fco. Gautier en España. Tiene su costado de estribor forrado y el de babor sin forrar. Se pueden apreciar detalles de la colocación de las vagras, que no se colocaban aleatoriamente. Su posición estaba establecida de antemano y servían como referencia al constructor para la posición de distintos elementos como la ubicación de las cintas y alturas de las cabezas de varengas. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 918.

Según los casos, se podían hacer modelos que representaban secciones o detalles concretos sin que fuera necesario construir un modelo entero, esto permitía que la fabricación fuera de una escala mayor con el fin de poder apreciar mejor los detalles.

J Juan

Modelo del sistema que implantó Jorge Juan. En la imagen el constructor muestra detalles como el paso del bauprés hacia su asiento, el acceso a los beques de proa, las puertas de salida por el frontón de proa y la decoración con las balaustradas que coronan el frontón. Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 916.

b) Representación de embarcaciones como exvotos

Xabier Armendáriz, en su trabajo sobre los exvotos, realiza la siguiente definición:

«La palabra “exvoto” se atribuyó únicamente a las ofrendas gratulatorias, es decir, aquellas derivadas de un pacto bien directamente con la divinidad, bien con el santo o virgen intercesor, y a través del cual el oferente se compromete a entregar una ofrenda o bien realizar determinado acto religioso, a cambio de su ayuda o intercesión para conseguirla en un momento de peligro para su vida.»

Otro autor, Mollat du Jourdin, los divide en tres clases: gratulatorios, propiciatorios y supererogativos. Con los “exvotos propiciatorios” se hace una mención directa al tema naval, indicando que son aquellos que la ofrenda es realizada por un marino en previsión de dificultades en una próxima travesía o jornada de pesca. El tipo definido como “exvotos supererogativos” se ofrecen en los casos de toda una vida de buena suerte en la mar, buena pesca o librarse de daños ante el enemigo, entre otros.

La coca de Mataró. Modelo que se ha reproducido en muchas ocasiones por modelista navales y aficionados al modelismo. Su fabricación se estima sobre 1450 y tiene detalles notables que dan una idea muy acertada de cómo era la construcción de ese tipo de barco en aquel momento

Centraremos en las representaciones de modelos de embarcaciones, estas ofrendas se colgaban en iglesias y ermitas en un lugar visible. Una característica general de los exvotos es la ausencia del uso de la escala, es decir, no son modelos que se realicen con una reducción proporcional de todos sus elementos con respecto a la embarcación que se imita o reproduce. Eran realizados normalmente por personas de la mar, conocedores de los barcos y sus características, estas reproducciones podían ser toscas o muy definidas en detalles.

Detalles de la proa de la Coca de Mataró. Imágenes tomadas desde la página del Museo Marítimo holandés

Estos barcos, por norma general, pueden llegar a parecer que carecen de importancia como representación de un tipo de construcción naval, pero nada más lejos de la verdad. La riqueza de los detalles de algunos modelos nos aporta datos sobre la construcción de los vasos y arboladura entre otros. Sin embargo,  su consideración no debe ser la misma que un modelo de arsenal.

Han llegado muchos modelos a nuestros días, con mayor o menor calidad o deterioro. Pero las desafortunadas restauraciones que a veces se han realizado, producen pérdida de su valor histórico y constructivo. En ocasiones se han modificado parte de su estructura, pintura, decoración o añadidos de componentes que el modelo original no recogía.

c) Reproducción de exvotos en pinturas

La representación gráfica de exvotos en pinturas indica el uso que ya se venía haciendo de modelos de barcos en la realización de ofrendas. No se conoce si la reproducción de los exvotos que se dibujan en las pinturas es copia de los que estaban expuestos en el templo, o si son realizados partiendo de bocetos de embarcaciones de la época simulando la representación de ofrendas por marinos.

Un ejemplo es una de las obras del pintor V. Carpaccio, la visión del prior Ottobon, en la que autor plasma el interior de una iglesia veneciana en el segundo decenio del siglo XVI. Nuestro interés reside en los exvotos que podían haber estado en el interior del templo en el momento que Carpaccio lo pinta. Vemos dos modelos de embarcaciones de alto bordo y una galera con las características de la época, siendo una de las pocas representaciones de una galera como exvoto.

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La visión del prior Ottobon (c.1515), de Vittore Carpaccio. Detalle de la pintura donde se aprecian los exvotos de dos naos.

En muchas obras pictóricas de naos en los siglos XV y principios del XVI se observan representaciones mostrando únicamente el palo macho. Sin embargo, en esta pintura vemos un pequeño bauprés, palos de mesana y trinquete, además del mayor, siendo éstos de sumo interés.

d) Modelos decorativos y de orfebrería

Este tipo de representaciones de modelos eran muy elaboradas. Su nivel de detalle y decoración definían la clase social del receptor del regalo. En aquella época, siglos XVI y XVII, este tipo de trabajos eran muy caros. Solían realizarse por encargo para uno mismo o como obsequio. Dentro de estos modelos podemos encontrar los que se realizaban con metales preciosos.

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Vista general del galeón. Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 80.

Un ejemplo es el modelo que forma parte de la colección del Museo Naval de Madrid, que se puede observar en la imagen superior (MNM 80). Supuestamente fue regalo de una embajada holandesa para Felipe II  sobre el año 1593, y representa a grandes rasgos un galeón flamenco del siglo XVI.

Si observamos el modelo superficialmente, observamos que las proporciones no están precisamente en relación con las que debería de tener un barco de esas características. Sin embargo, detalles como el enjaretado, arboladura y algunos otros son dignos de ser estudiados y contrastados.

Galeon II

Detalles de la popa del galeón que se regaló a Felipe II  Fotografía: Juan Carlos Mejías Tavero. Fuente: Museo Naval de Madrid, MNM 80.

Otro de los apuntes importantes del trabajo de Mejías es que también muestra que en la construcción naval española ya se podían estar usando modelos a finales del siglo XVI, mientras que parece que en la inglesa lo iniciaron a principios del s. XVII.

Como hemos podido comprobar, estos modelos navales son arte y técnica en miniatura, unos por su escala y detalles son pequeños buques que otrora sirvieron para el análisis, y por eso hoy podemos obtener importantes datos sobre la construcción naval de esa época. Los exvotos sirven para entender la mentalidad de quienes los mandaban realizar, y junto a los buques que aparecen pintados y los modelos decorativos y de orfebrería nos muestran la concepción que los artistas tenían del mundo naval.

Más información

ARMENDARIZ, Xabier. Exvotos y ofrendas marineras en el País Vasco: estado del estudio e inventariado de materiales votivos marítimosItsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco. 2009, 6, pp. 381-402.

MEJÍAS TAVERO, Juan Carlos. Modelos de Arsenal: Inicios, usos y diferencias con otras representaciones de modelos navales. Madrid, 2016.

MOLLAT DU JOURDIN, Michel. Exvoto marins du ponant. París: Musée de la Marine, 1975.

A lo largo de la historia han existido barcos que se salían de lo habitual. Pueden haberse creado para una situación muy específica, como parte de proyectos que no cuajaron o, sencillamente, ser productos de la extravagancia y la megalomanía de algunos hombres. Unos fueron ridiculizados, mientras otros son considerados leyendas. Sea como fuere, todos tienen en común el apartarse de lo que se considera “normal” en una nave, y es por ello por lo que hemos decidido incluir en este blog una nueva serie dedicada a las embarcaciones peculiares.

Por Jorge González Crespo, Licenciado en Historia y Máster en Historia y Patrimonio Naval

La popovka

La popovka fue un barco redondo diseñado por el vicealmirante ruso Popov, de quien tomó el nombre, y cuya efímera existencia se inserta en un lugar y momento histórico muy concreto: en las aguas del Mar Negro, una vez acabada la Guerra de Crimea (1853-1856).

La Novgorod en 1873. Fuente

Tras su derrota, se impuso a Rusia por el Tratado de París (1856) la prohibición de poseer una flota en el Mar Negro. Ante ello, y consciente del éxito que habían tenido en el conflicto las recién creadas baterías flotantes acorazadas francesas, el ruso Andrei Alexandrovich Popov diseñó un nuevo buque, tan sólido y potente como las baterías galas, pero del tamaño de una cañonera, para no contravenir el Tratado.

Popovka según Paine, 2000.

Una forma peculiar

Lo realmente novedoso era su forma redonda. Existía entonces una tendencia, encabezada por el arquitecto naval sir Edward Reed, favorable a curvar los barcos, pues ofrecerían un blanco más pequeño al enemigo y necesitarían menos blindaje, lo que repercutiría en una mayor velocidad. Popov llevó esto al extremo, ideando un barco con forma de círculo, la figura plana de menor perímetro.

Modelo de popovka. Fuente

Ventajas e inconvenientes 

Las popovkas ofrecían ventajas: se movían bien en aguas poco profundas y, al parecer, era casi imposible marearse en ellas. Pero su forma también las hacía difíciles de manejar, con una tendencia a girar sobre sí mismas, y más aún cuando disparaban. Ello, además, las volvía muy lentas, perdiendo la velocidad que ganaban al aligerar el blindaje. También eran mucho más caras de lo que Popov pensaba, por lo que sólo se llegaron a construir dos: la Novgorod y la Vitse-admiral Popov.

Vitse-admiral Popov

Uso de estas naves

Los rusos las utilizaron en labores de patrulla y vigilancia en aguas someras, como el río Dniéper o el Mar de Azov. Durante la Guerra Ruso-Turca (1877-1878) fueron destinadas a la defensa de Odesa y participaron en algunas operaciones en el Danubio. En 1903, ya muy deterioradas, fueron retiradas del servicio. Durante algunos años sirvieron como almacén. En 1908 Rusia se ofreció a vendérselas a Bulgaria, que las rechazó. En diciembre de 1911, finalmente, fueron vendidas como chatarra.

Bibliografía

  • Granadino, Francisco y Krahe, Augusto. Los barcos globulares. Madrid científico: revista de ciencias, ingeniería y electricidad, 1906, 526.
  • Historia y Arqueología Marítima – Las “popoffkas” rusas.
  • PAINE, Lincoln P. Warships of the World to 1900. Houghton Mifflin Harcourt, 2000.
  • Tecnología Obsoleta – Popov y sus navíos circulares.

Información mas detallada sobre esta nave

En las ciudades costeras hay patrimonios tan característicos que a veces son únicos o casi únicos. Es el caso de las torres miradores (o torres vigía) de Cádiz (en el sur de España), que se construyeron para poder divisar desde lejos la llegada de los barcos, en especial los que llegaban de América.

Dibujo de algunas de las torres-miradores de Cádiz. Fuente

Estas construcciones no estaban solas, ya que eran la parte mas alta de las casas de los ricos comerciantes. Se colocaban banderas en las torres, que las diferenciaban, y así usando un método naval, se establecía un sistema de comunicación entre el vigía de la torre y el propio barco.

Se empezaron a construir durante el siglo XVII y tuvieron su máximo momento de apogeo durante el XVIII, aunque una ordenanza municipal terminó prohibiéndolas en 1792.

Se levantaron al amparo del enorme crecimiento que tuvo la ciudad con la llegada, a principios del siglo XVIII, de la Casa de Contratación y el Consulado de Indias. Con este monopolio del comercio se dotó al puerto de una completa infraestructura, lo que también benefició enormemente su desarrollo urbanístico.

Hay más de 130 torres vigía en el trabajo publicado por Belén González Dorao. Según la autora, estas torres miradores solían tener planta cuadrada, de uno o dos pisos, con artesonado de madera en el interior. Hay cuatro tipos: de terraza, de sillón, de garita y mixta.

Dibujo de la casa de un comerciante, con la torre en el último piso. Fuente

Una casa situada en la calle José del Toro (conocida como “La Bella Escondida” porque no se puede ver desde la calle) es la única que presenta una planta octogonal (planta que recuerda la de la torre de los vientos de Atenas).

La “bella escondida”

Esta históricas torres que apuntan al cielo y miran al mar no siempre están protegidas y conservadas como merecen. De hecho, la única que es visitable como tal es la Torre Tavira, que fue designada como la torre vigía oficial por ser la cota más alta de la ciudad, al estar a 45 metros sobre el nivel del mar y en el centro de la zona antigua.

La torre Tavira era la torre vigía oficial del puerto de Cádiz.

Son un patrimonio único, y no sólo de la ciudad que las vio erigirse, sino de toda la humanidad, porque son una evidencia de la historia marítima que conectaba tierras, abría mercados y surcaba los mares, de nuestro pasado en el mar, de lo bueno y de lo malo que aconteció, y por ello de lo que hoy nos ha hecho ser como somos.

azoteas de Cádiz

Una vista de los tejados gaditanos

Más información

GONZÁLEZ DORAO, B. Torres miradores de Cádiz. Cádiz, 2017.

Historia de las torres miradores. Torre Tavira. 2017

Torre Tavira

 

Otra muestra mas de lo desconocido que es el patrimonio marítimo lo encontramos en un precioso mosaico que representa un mapa de los santos lugares para las tres grandes religiones del mundo, en los que todavía se pueden apreciar la franja costera del Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, así como varios dibujos de naves y de peces. Estas imágenes son prácticamente inéditas, e incluso algunos estudiosos las consideran la mejor representación topográfica jamás realizada antes de la cartografía moderna.

mapa en el suelo

Vista desde arriba de lo que actualmente se conserva del mapa de Madaba. Fuente

Un antiguo mapa del Mediterráneo oriental

A 200 km de la inmortal Petra, se halló el mapa mosaico de Madaba, antigua ciudad situada en el Oriente Próximo bizantino. Esta urbe, que entonces formaba parte de Arabia y hoy pertenece a Jordania, estaba habitada por cristianos de lengua aramea, que eran descendientes de los moabitas de la Biblia.

Localización de la ciudad de Madaba en el mapa. Fuente: Google Maps.

El mosaico, realizado en plena Edad Media, fue descubierto accidentalmente en 1897 mientras se construía un nuevo templo. Hoy se puede contemplar en el suelo de la iglesia de San Jorge (en las dos imágenes, anterior y posterior, se puede apreciar perfectamente que se ha protegido, pero está visible para todos los visitantes).

Representa la tierra bíblica de Egipto a Líbano, incluyendo Sinaí, Israel, Palestina y Transjordania. En esta visión del oriente próximo encontramos el Mar Muerto y las costas del Mediterráneo.

El panel original medía unos 94 metros cuadrados, pero sólo se conservan 25. Lo que queda sigue siendo de la mayor importancia para el arte, la historia y la topografía de esa zona. Hay evidencias de 156 lugares en la parte que todavía se conserva del mapa.

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Una imagen mas cercana del mosaico

Las naves del Mar Muerto

Dentro del mosaico de Madaba aparecen dos embarcaciones en el Mar Muerto o Lago Asfaltites, que han llegado a nuestra época mutiladas, faltándole muchas teselas. Son prácticamente iguales y llevan la misma dotación: un timonel y un marinero.

Centrándonos en la más completa, vemos que lleva dos timones, uno a cada banda, de los denominados latinos, un árbol central con una verga para vela cuadra o redonda. La vela, que iría aferrada, está representada por la culebra, cabo que va dando vueltas en espiral para sujetarla a la verga.

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En el centro de la embarcación, para evitar el quebranto, se amontona la carga a granel, que, con mucha probabilidad, sería asfalto, material ya citado en el Génesis para calafatear embarcaciones. No aparecen remos, pero esto era habitual en los dibujos bizantinos del siglo VI, lo cual no significa que no los llevasen, sino que era costumbre no representarlos. Ahora bien, el casco corresponde al de una embarcación de alta mar, bien sea un dromon de guerra o una nave de carga. Las alas o aletas para proteger los timones, que se curvan hacia arriba, y los dos timones latinos también nos confirman que la embarcación representada es de alta mar.

barca

El autor del mosaico realizó la figura tradicional, pero las embarcaciones usadas en el Mar Muerto debían carecer de alas o aletas, no llevarían un caperol elevado en la roda de proa, serían de dimensiones mucho más pequeñas y se gobernarían con un remo en la popa a manera de espadilla.

En resumen, un patrimonio único apenas conocido, que recoge, además de una bella cartografía, escenas marítimas de hace muchos siglos, y que actualmente podemos admirar. Además nos sirve para poder conocer cómo eran las naves que se utilizaban, aparte de proporcionarnos una imagen única del Medievo en el Próximo Oriente.

Más información

Viaje virtual a través del mapa de Madaba.

 

Por Francisco Cabezos, Licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca y Máster en Historia y Patrimonio Naval

Esta entrada es continuación de otra del mismo autor sobre la creación del cuerpo de pilotos.

El número de pilotos del Cuerpo en cada Departamento evolucionará a lo largo del siglo XVIII, condicionado por el crecimiento y decrecimiento de los buques y, por lo tanto, por las necesidades de dotarlos.

Algunos nombres de los pilotos de Cartagena según el Estado General de la Armada de 1797

Fuentes documentales establecen que en la dotación teórica de un navío debía haber 1 Primero, 1 Segundo y 2 Pilotines. Se entiende, por lo tanto, que esa será la proporción básica para reglar las dotaciones del Cuerpo, a pesar de lo cual encontramos momentos en que las circunstancias requerían a pilotos particulares para completar las dotaciones.

Segundos pilotos de Ferrol (1797)

La Ordenanza de 1748

Previniendo estas circunstancias, la segunda mitad del siglo XVIII vio tanto el desarrollo del Cuerpo de Pilotos como el de sus centros de formación. La Ordenanza de 1748 preveía la creación de Escuelas departamentales orientadas a la formación y promoción de profesionales del pilotaje para el servicio en la Armada. Además, se incentivó la formación y examen calificativo de pilotos particulares, asegurándose con ello un mecanismo de control de los profesionales de la náutica en la España del momento.

Pilotos, pilotines y prácticos en Cartagena (1797)

Se establecían así unos estándares orientados a la política naval borbónica y sus necesidades, contextualizado en un creciente control a través de la Secretaría de Marina y de la Armada de todo lo concerniente al mundo marítimo, civiles incluidos. Esto se cristalizaría igualmente al desarrollarse escuelas de pilotaje particulares en la segunda mitad de siglo. Estas, resultado de las políticas de libre comercio de las décadas de los 60-70, crecieron bajo la supervisión y control del Cuerpo de Pilotos, siendo muchas de ellas reflejo de las Escuelas Departamentales de la Armada. Se da el caso de que en 1790 se unifican los planes de enseñanza náutica en España con la aplicación del Plan Winthuysen, procurando tanto esclarecer las diferencias formativas entre escuelas como aclarar las pautas del oficio del pilotaje.

Documento publicado sobre el certamen  celebrado en la Escuela de Navegación de Cartagena durante esta época (Fuente: AGS, SMA 0212)

De esta manera, el desarrollo de este oficio tanto en la Armada como en el mundo mercante, evoluciona dentro de los esquemas ilustrados al convertirse en un oficio científico. Matemáticas, astronomía, geometría, física o ingeniería son algunas de las materias que deben desarrollar los pilotos en su proceso formativo. Este proceso se actualiza con los nuevos elementos de la ciencia ilustrada, tanto en las escuelas existentes antes de la formación del Cuerpo, como en las surgidas en la segunda mitad del XVIII. La Corona española lograría a grandes rasgos disponer de profesionales examinados, garantizando una mínima formación teórico-práctica para un correcto desarrollo de sus actividades marítimas.

Oficiales de guerra

La excelencia lograda a través de los conocimientos aplicados al pilotaje ilustrado, así como la importancia del puesto desarrollado por los pilotos lleva a que en la década de los 80 se les reconozca como oficiales de guerra. Esta distinción los aleja de los discordantes tratos del resto de la tripulación, reconociéndoles rangos y salarios acordes a un nivel profesional superior al de un marinero, cocinero o carpintero. Si bien esto no significa que logren alcanzar los lugares que se presuponen para un oficial del Cuerpo General, produce un acercamiento de los pilotos a los marinos formados como guardiamarinas. Esa equiparación y el amplio desarrollo científico del pilotaje en la Armada les llevará en ocasiones a duros enfrentamientos con los capitanes y oficialidad mayor de los buques de la Marina borbónica, considerados superiores por su formación y enfrentando decisiones.

El Cuerpo de Pilotos de la Armada llega por lo tanto a postularse como un puente entre el pueblo y la aristocracia, permitiendo a aquellos afortunados válidos para su desarrollo en la náutica llegar a alcanzar niveles cognitivos y rangos que de otra manera se quedaban sólo para la aristocracia formada en las Compañías de Guardias Marinas. A su vez, la importancia del Cuerpo en el mundo civil se tradujo en la creación de un plantel de profesionales a disposición de la Corona, equiparados con los niveles profesionales del pilotaje militar a través del control ejercido por la Armada a nivel formativo y administrativo.

Declive

A pesar de los logros y la evolución del Cuerpo y el oficio de piloto en la España del XVIII, no fue un camino de rosas. Los altibajos de la Real Armada y de la propia Corona borbónica y su administración afectaron en momentos puntuales con reducciones de personal o con falta de fondos en las escuelas de navegación. Golpes como el de Cabo San Vicente (1797) o Trafalgar (1805), minaron las capacidades materiales y humanas de la Marina de guerra española, afectando con ello al Cuerpo de Pilotos. Godoy no libraría al pilotaje militar de reducciones de personal y fondos, de la misma manera que la Guerra de Independencia y los momentos posteriores no salvarían a la dotación de la Armada de una constante decadencia que se saldaría con la disolución del Cuerpo en 1846. Si bien el oficio se perpetuó, lejos quedó el pilotaje militar de los grandes logros de su existencia ilustrada.

Más información

CABEZOS, Francisco. El Cuerpo de Pilotos de la Armada en Cartagena (1748-1805). Mediterránea-Ricerche Storiche, 2017, 39, p. 85-126

GARCÍA GARRALÓN, Marta. Los ojos del buque: los pilotos de los navíos del rey (1748-1846). En SÁNCHEZ BAENA, Juan José, CHAÍN NAVARRO, Celia, MARTÍNEZ SOLÍS, Lorena. Estudios de Historia Naval. Actitudes y medios en la Real Armada del s. XVIII. Murcia: Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2012, p. 189-213.

SELLÉS, Manuel A. y LAFUENTE, Antonio. La formación de los pilotos en la España del siglo XVIII. En PESET, José Luis (ed.). La Ciencia moderna y el Nuevo Mundo. Madrid: CSIC-Sociedad Latinoamericana de Historia de las ciencias y de la tecnología, 1985, p. 149-191.