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Posts Tagged ‘Patrimonio tangible’


Se ha encontrado un mapa del Mare Nostrum en un libro del siglo XIV. Forma parte de una historia universal en latín denominada ‘Polychronicon’, obra del monje benedictino de la abadía de St. Werburg (en Chester, Inglaterra) llamado Ranulph Higden (1299-1364).

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Mapa del Polycronicon de Higden. Para poder verlo con la orientación actual habría que girarlo -90 grados (al final de la entrada está la imagen). Fuente: British Library

Durante la Baja Edad Media comienzan a aparecer reproducciones cartográficas en los libros realizados en los monasterios. Uno de los más característicos es éste, que se convirtió en un auténtico bestseller de la época. Ya no sólo aparecían mapas en libros religiosos, sino que se empezaban a incluir en relatos de viajeros, historias y otros trabajos académicos.

Jerusulén y Alejandría

Esta representación, con el Mediterráneo dividiendo el mundo en dos y el Mar Rojo en la parte superior derecha, es un mapa que responde a algunas de las características de los de su época, pero también tiene especiales singularidades que merecen la pena nombrar, por ser innovaciones que luego se irían introduciendo en la cartografía posterior. Una nota a destacar es la representación de los vientos (los sopladores), que lo rodean, así como los colores con los que está iluminado. Hay autores que opinan que la forma ovalada de este mapa responde a una necesidad, la de adaptarlo a la forma de la hoja del códice.

Columnas de Hércules (hoy el estrecho de Gibraltar)

Está orientado con el Este en la parte superior, posicionando la ciudad de Jerusalén cerca de su centro. Otros lugares sagrados para la religión cristiana, como Roma, aparecen en lugares prominentes, aunque también se añaden otras urbes importantes (como Alejandría o Londres) y sitios que en la época medieval eran relevantes, como las columnas de Hércules (en la Península Ibérica), considerado “el final del mundo” entonces conocido.

Roma

Las áreas acuáticas se muestran en verde (excepto el Mar Rojo). El río Nilo fluye de Oeste a Este a través de África, sin desembocar en ningún mar. Las islas se hallan como bloques de texto en todo el espacio marítimo. Para representar las montañas también se usa el color verde, y para delimitar zonas geográficas utiliza el rojo.

Polycr Anglia

Inglaterra

Este libro fue muy conocido y se tradujo al inglés durante el siglo XIV. A fines de la centuria siguiente William Caxton lo imprimió. A pesar de que en España es prácticamente desconocido, actualmente se conservan unas 120 copias manuscritas del Polychronicon, casi todas ilustradas con un mapa del mundo similar a éste, aunque su apariencia varía considerablemente. En algunos tiene forma circular, en otros es un óvalo puntiagudo (mandorla) y en varios aparece como un óvalo redondeado.

Mapa del Polycronicon de Higden con la orientación actual. Fuente: British Library

En definitiva, nos ofrece imágenes en color de la idea del mundo en época medieval, cómo se consideraban y entendían los mares, islas y costas. Otra joya para conocer y valorar.

Nota: El manuscrito aquí reproducido en 1539 era propiedad de John Wardeboys, abad de Ramsey. Actualmente forma parte de la colección de la British Library (Ms 14).

Más información

HARLEY, John Brian; WOODWARD, David; LEWIS, G. Malcolm (ed.). The history of cartography. Chicago: University of Chicago Press, 1987.  Vol. I, pp. 312-13, 325, 327, 348, 352-53, placa 15 (color).

HENRY Davis Consulting. Cartographic Images.

HIGDEN, Ranulf. Polychronicon Ranulphi Higden monachi Cestrensis: together with the English translations of John Trevisa and of an unknown writer of the fifteenth century. Longman, 1869.

STEINER, Emily. Compendious Genres: Higden, Trevisa, and the Medieval EncyclopediaExemplaria, 2015, vol. 27, no 1-2, p. 73-92.

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Hay naves que unen historia, mito y leyenda, por lo que es difícil separar la realidad de la ficción. En el continente asiático, las embarcaciones conocidas como juncos son un buen ejemplo. Las crónicas medievales europeas se refieren a estas inmensas naves, pero las descripciones que hacen no siempre son muy precisas. Marco Polo e Ibn Battuta las pudieron ver y hablaron de ellas. Clavijo también nos dejó relato sobre ellos. Formaron parte de la Ruta marítima de la Seda en plena Edad Media y de la impresionante armada del almirante chino Zheng He en sus viajes de reconocimiento durante el siglo XV (la Flota del Tesoro).

junco chinpo

Los juncos

Aunque los más conocidos son los chinos, también se construyeron en Japón, Vietnam, Corea y otros países costeros del gran Pacífico.

Una de las grandes diferencias con las naves europeas era que las asiáticas estaban construidas con compartimentos estancos (mamparos), de forma que si entraba agua en uno de ellos, el resto permitían seguir la navegación sin peligro.

En esta imagen se pueden ver los compartimentos estanco. Fuente: Unesco

¿Cómo reconocerlos?

Tenían varias características que los hacían fáciles de identificar, aunque en las imágenes obtenidas no siempre se pueden distinguir todas ellas. Solían ser enormes, de casco plano, con mayor manga en el centro, proa fina y portaban unas velas muy distintas a las occidentales, ya que eran cuadradas y contaban con una estructura reticular o alistonada (parecida a las persianas).

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Dibujo de un junco, por R. Monleón. ANM

Otras características distintivas eran el castillo de popa volado con borda, un retranqueo a la altura del timón, un pequeño castillete protegido, una quilla ligeramente oblicua, con las toldillas y camarotes en popa. Habitualmente portaban tres grandes palos, pero existen noticias de que en la flota de Zheng He había juncos que tenían hasta 9 mástiles. Viajaban a la India y al golfo Pérsico en misiones comerciales. Fue, además, una de las embarcaciones favoritas para los piratas de las Indias orientales.

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Dibujo de un junco de guerra, por R. Monleón. ANM

Aunque durante mucho tiempo ha existido la costumbre de denominar juncos a todos los barcos chinos, a modo de voz genérica, las investigaciones están facilitando ya suficiente conocimiento para distinguirlas. De hecho, hoy sabemos que el junco se podía hacer de distintas medidas, por lo que es posible encontrar grandes naves como las de la flota del tesoro de Zheng He y también otras más pequeñas para pesca y transporte de pasajeros, y todas son juncos.

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Juncos en el mapa de Fra Mauro

A lo largo de la Historia, de los sucesivos contactos establecidos con el imperio chino, se ha introducido otro término, “champán”o “xampán”, para denominar a estos juncos, especialmente a los más grandes. De hecho, la Real Academia de la Lengua en España sí que contiene este término, pero no el de junco.

Un junco del siglo XIX

Gracias a dos autores del siglo XIX (R. Monleón y el Almirante Paris) tenemos noticia y planos de una nave china de este tipo que era de gran porte. La llamaron Keying y tenía unas medidas de 160 pies de eslora (unos 49 m.) y 83 de manga (25 m.). Desplazaba unas 800 toneladas. Estaba construida con madera de teca y portaba 3 palos. Las velas eran también enormes y la mayor pesaba unas 9 toneladas, lo que le suponía a la tripulación dedicar dos horas a izarla. Llevaba 3 grandes anclas. El timón se podía izar, o arriar, dependiendo de la profundidad del fondo marino. No tenía ni quilla, ni bauprés, ni obenque.

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Dibujo del junco Keying, por R. Monleón. ANM

Es curioso que esta nave asiática llevara pintado un ojo en cada costado (amura). Nos recuerda la idea del ojo de las naves mediterráneas, aunque en este mar era símbolo de buena suerte y en el junco parece que estaba vinculado con una leyenda, que decía que la nave debía ver por dónde iba, por lo que se le dibujaban dos grandes ojos.

Más información

HORNELL, James. The origin of the junk and sampan. The Mariner’s Mirror, 1934, 20, 3, p. 331-337.

La técnica de fabricación de compartimentos estancos de los juncos chinos. Blog Patrimonio de la Humanidad, 2017.

ANM = Archivo Naval de Madrid

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Esta semana traemos una magnífica carta náutica del siglo XV, que se caracteriza por un gran refinamiento estético y calidad técnica. Se enmarca en el periodo prerrenacentista, dentro de la nueva idea de cartografiar el mundo conocido, y de hacerlo lo más preciso y documentado posible. Su autor fue B. Pareto. La denominación de “carta de marear” se debe a que así eran conocidas durante los siglos XV y XVI.

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Carta portulana de B. Pareto (1455)

A la hora de levantar portulanos había tres grande escuelas que competían por ser las mejores del mundo, la mallorquina, con autores tan importantes como los Cresques, la genovesa, a la que pertenece esta carta, y la veneciana.

El autor

Bartolomeo Pareto era quien suministraba las cartas al Papa Nicolás V. Su trabajo más conocido, y también el más antiguo hasta la fecha, es esta carta náutica del siglo XV dedicada inicialmente al pontífice, tal y como aparece en el texto.

Se tiene constancia de que regentaba un taller cartográfico en su ciudad natal, Génova, y conforme avanzan las investigaciones se van encontrando muestras de sus obras, como un enorme mapa de Italia, que en siglos posteriores se utilizó como cubierta para encuadernar unos protocolos notariales, o el fragmento aparecido en el Museo turco de Topkapi, que representa el sector norte del continente asiático en un gran globo.

Emperador aleman

El emperador alemán a caballo

La carta

Se caracteriza por la presencia de numerosos elementos decorativos y nombres de lugares. Está muy cerca de los modelos cartográficos de su predecesor, el genovés Battista Beccari.

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La península ibérica y parte del norte de África (Berbería)

Sabemos que realizó al menos un largo viaje por mar, y que a su paso por España (“Ispania” en la carta), cruzó el mar de Alborán, tal y como se informa en el documento mencionado de 1455. El texto sirve para justificar un cambio en el diseño cartográfico tradicional de la isla de Alborán (en el sureste de la Península Ibérica), que dice “Alborán, hasta donde yo lo he visto” (“Alborame, unde ego sic vidi”).

Gran tartaro

Una representación del rey de los Tártaros

Uno de los elementos más interesantes del documento de 1455 es que extiende la representación del área, tradicionalmente incluida en los mapas medievales, hacia el este, llegando a la parte occidental del mar Caspio hasta el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo.

Mar Negro

El mar Negro

Mantiene características propias de las cartas de su género, como la inclusión de multitud de nombres en las costas, dibujos de algunos de los gobernantes más relevantes (aquí se puede apreciar en las imágenes superiores la representación del emperador alemán y del gran Tártaro), así como las ciudades más conocidas (abajo aparecen Génova, la patria del cartógrafo, y Venecia).

Genova y Venecia

Génova y Venecia, dos de las ciudades más importantes de ese momento histórico

Como otros portulanos representa los lugares santos de las religiones imperantes (Jerusalén y la Meca). Igualmente aparecen animales en algunos territorios, como es el caso del elefante que incluimos abajo, en el que se puede apreciar claramente que el autor nunca vio ninguno, sino que ha tomado de referencia otros dibujos previos para su alzado.

elefante

Representación de un elefante en el norte de África

Un barco en el océano Índico

En la carta aparece una nave tipo junco dedicada al transporte, con tres palos fijos y velas que se plegaban. En esos momentos ya se había descubierto que la navegación con los monzones era más rápida. También había naciones que preferían hacer la ruta marítima para llevar mercancías antes que la terrestre, ya que ésta se estaba volviendo muy peligrosa con las invasiones de los sucesivos pueblos de las estepas.

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Junco asiático

Particularidades

En el centro de la carta, entre el mar Adriático y el mar Egeo, se encuentra la toponimia Scandrebeco, el sobrenombre de George Castriot (1405-1468), el héroe nacional albanés. Es un caso extraordinario, donde el nombre de un territorio se identifica con el de una figura, que cuando se levantó la carta estaba todavía viva.

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El nombre con el que era conocido el héroe nacional albanés, Scandrebeco, aparece situado en los Balcanes (verticalmente) como una denominación geográfica

Esta magnífica y desconocida carta portulana está depositada en Biblioteca Central Nacional de Roma.

Más información

AMAT DI SAN FILIPPO, Pietro. Del planisfero di Bartolomeo Pareto del 1455 e di altre quattro carte nautiche ritrovate testè nella Biblioteca V.E. in Roma. Roma: Civelli, 1878.

Bartolomeo Pareto. Comité Nacional Cristóforo Colombo, 2019.

Pareto, Bartolomeo. Instituto Giovanni Treccani, 2014.

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Los productos que la Humanidad ha obtenido del mar no han sido sólo para la alimentación. Los moluscos, y en especial sus conchas, también han servido para adornarse, se usaban en los ritos funerarios y ceremonias religiosas, y se han utilizado como moneda en muchos pueblos antiguos de América. El spondylus, un tipo de molusco, conocido también como “oro rojo” (por el color coral tan fuerte que tenía), tuvo un papel primordial en estas sociedades prehispánicas. Formaba parte de ceremonias de adivinación o de fertilidad y servía para conocer el estado de la mar en un futuro cercano. En algunas culturas como la Chimú y la de Lambayeque, tenían como costumbre echar polvo de spondylus, por donde iba pasando el rey, y a veces enterraban a su gente con uno de ellos entre sus manos.

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Son muestras del profundo enraizamiento que en algunas antiguas civilizaciones existía con el medio marino. Curiosamente no eran sólo las zonas marítimas las que lo usaban, sino que tierra adentro era casi más valorado y apreciado. El uso frecuente de estos bivalbos en muchas manifestaciones culturales terminó generando un comercio importante, detrás del cual había una serie de buceadores y pescadores que extraían el género del mar, y otra de comerciantes y tratantes que lo distribuían.

Lugares donde se han hallado restos arqueológicos vinculados con el uso de spondylus. Fuente: Lodeiros 2018

El mullu

El mullu de los pueblos andinos está formado por las conchas, o valvas, del molusco. El color intenso que tenía podía oscilar entre el púrpura, rojo, anaranjado e incluso blanco. También se conocía como “alimento de los dioses”. Era tan buscado y reconocido que su precio alcanzaba cifras astronómicas, mayores que las del oro, y tenía carácter sagrado.

Recogida del molusco

Su importancia se aprecia en las representaciones iconográficas como las de la cultura Lambayeque, en la huaca de Las Balsas de Túcume, donde aparecen imágenes en las que una o varias personas supervisan la pesca, mientras unos buzos unidos a la embarcación mediante cuerdas atadas a su cintura, van recogiendo medias lunas de tres puntas del fondo del mar, interpretadas como conchas de spondylus. Su recogida ha sido motivo de tallas en orejeras, narigueras, broches y cuencos.

 

El tallado

Aunque hay menos evidencias, se sabe que se usaban piedras porosas, cantos rodados y lascas para raspar, pulir, cortar y tallar esta concha marina.

 

El precio

Aunque hoy nos puede parecer exagerado, diversos autores han calculado cuál podía ser hoy el precio del spondylus según el valor otorgado en las civilizaciones andinas prehispánicas. López Cuevas (2005) afirma que podía estar sobre 60 euros el gramo, precio más elevado que el del oro (que ronda entre los 40 y 50 euros). Sin embargo, lo más destacado del mullu no era su precio, sino su elevado valor simbólico.

Una síntesis del devenir histórico del spondylus como objeto simbólico en la costa del Pacífico americano se puede encontrar en el artículo de Lodeiros, que sintetizamos en la siguiente tabla.

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Las rutas del mullu

Las últimas investigaciones destacan que en el centro del comercio de este molusco estaba la isla de la Plata (Norte de Gauyaquil) desde el II milenio a.C. Como el mullu lo utilizaban tanto las sociedades costeras como las andinas, se generaron una serie de rutas, tanto terrestres como marítimas, para facilitar su distribución.

Los caminos podían estar controlados por diversas culturas como la Chincha o la Chimú. Es necesario que las investigaciones sigan avanzando para poder afirmar con cierta seguridad cuáles eran las rutas seguidas, pero las que aparecen en la ilustración superior sirven para comprobar que era vital en el comercio de las zonas andinas.

La relevancia del mullu

La importancia ritual, social y económica del mullu queda plasmada en un poema del premio nobel chileno Pablo Neruda:

Saqué del mar, abriendo las arenas,
la ostra erizada de coral sangriento,
Spondylus, cerrando en sus mitades
la luz de su tesoro sumergido,
cofre envuelto en agujas escarlatas,
o nieve con espinas agresoras

Todo un mundo simbólico vinculado al mar y representado por unos moluscos que unas veces se relacionaban con la fertilidad, la lluvia o el poder y otras con la vida tras la muerte. La recogida en las profundidades y el tallado supusieron la aparición de excepcionales buceadores, gestores y artesanos. Las rutas de su distribución abrían caminos y señalaban intercambios entre diversas culturas costeras y andinas. Y todas estas interconexiones artesanales, sociales y rituales fueron generadas por el valor otorgado a un bivalvo.

Más información

JARAMILLO ARANGO, Antonio. Comunión e interexistencia. El Spondylus spp. en la Costa Norte del Perú durante el Intermedio Tardío (800-1450 dC)Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, 2017, 28, p. 77-97.

LODEIROS SEIJO, César, et al. Breve historia del spondylus en el Pacífico Suramericano: un símbolo que retorna al presente. Interciencia, 2018, 43, 12, p. 871-877.

LÓPEZ CUEVAS, Fernando. El Spondylus en el Perú prehispánico. Su significación religiosa y económica. Ámbitos, revista de estudios de ciencias sociales y humanidades, 2005. 14, p. 33-42.

MARTIN-RAMOS, Pablo. En busca del Spondylus. Rutas y simbolismo. 2001.

TORRE, Carlos Wester. El personaje de los Spondylus de Chornancap, Cultura Lambayeque: del mar a la sepulturaQuingnam, 2016, 2, p. 53-83.

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Desde el próximo Oriente hasta la frontera europea con el Atlántico existía desde tiempos muy antiguos la costumbre de exponer o colgar figurillas y distintos tipos de exvotos en los santuarios. En las culturas mediterráneas era frecuente encontrar trofeos y elementos náuticos como señal de devoción de los marinos y, a la vez, como muestra de agradecimiento a empresas culminadas con éxito. Algunos investigadores otorgan un origen egeo a esta costumbre.

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Embarcación ligera, Museo Nacional de Cagliari

En la Cerdeña prehistórica

En el Mediterráneo, entre la costa italiana y el norte de África, una isla, Cerdeña, tuvo desde los primeros tiempos una significativa población humana. Una de ellas es la cultura nurágica, que surgió durante la Edad del Bronce y pervivió hasta el s. II a.C. Se llamó así por los promontorios (o torres) que levantaban (nuragas), y es famosa también por sus pequeñas esculturas de carácter religioso. De todas estas esculturillas metálicas, una cantidad considerable estaban concebidas para ser suspendidas en lugares sacros, santuarios, grutas y otros lugares de culto nurágicos. Hay alguna excepción, a la que le han acondicionado pequeñas protuberancias, a modo de pies, para poder situarse sobre una superficie plana como una mesa o un altar. También podían haber tenido una utilidad como lámparas, tanto en santuarios como en los hogares. Entre las esculturas votivas estaban las que tenían forma de nave.

Localización de la isla de Cerdeña en el mapa

Estos exvotos eran maquetas que no representaban fielmente los originales, sino que su forma fusiforme se iba adaptando a las funciones simbólicas o rituales que tenían, lo que hizo que unas veces el casco estuviera curvado para poder contener el combustible y que muchos de los elementos fundamentales de una nave no aparecieran, como la arboladura, las velas o la jarcia.

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Embarcación ligera, Anticuarium Arborense de Oristano

El elemento, sin duda, mejor representado es el casco y podemos suponer que responde a un sistema de construcción a base de tracas, que deberían ir reforzadas mediante cuadernas y algún tipo de quilla para aminorar las tensiones del quebranto y de arrufo del casco. Aún con la cubierta sin cerrar, sería necesaria la presencia de algunos baos como refuerzo transversal de la estructura.

Nave nurágica de Padria. Fuente: Melis 2003.

También es muy característica la cabeza de un animal que solían llevar esculpida al final de la roda, o en el caperol, frecuentemente bovinos, ciervos o muflones. Estos últimos sólo aparecían en las naves pequeñas o de mediano tamaño. Los investigadores han señalado que podrían ser blasones identificativos de las comunidades, etnias o de los clanes de armadores de estas barcas y navíos. Eran denominados akroteria. En culturas previas los fenicios llevaban una cabeza de caballo en sus naves o la cabeza de jabalí de la isla de Samos. Otros emblemas igualmente constatados en las fuentes fueron el toro5, el león, el centauro o el tritón.

Atendiendo a las proporciones que nos muestran los distintos exvotos de naves, siguiendo el estudio de Guerrero 2004, es posible establecer tres categorías:

  1. Barcazas

Son figurillas con cascos de muy escaso puntal, cuya roda acababa en la cabeza de un animal, frecuentemente bovinos o muflones. Es similar a las barcas de la cultura itálica de la Villanova (1000 y 750 a.C.).

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Barcaza del museo, Museo Nacional de Cagliari

  1. Barcos ligeros

Parecen reproducir un tipo de barco muy empleado en el Mediterráneo a lo largo del segundo y primer milenio a.C, como los grandes gaulois, en el caso de las empresas comerciales y los trirremes en la Armada.

Bovido

Embarcación ligera, Museo Nacional de Cagliari

Los animales que llevan en la roda están bien esculpidos y la forma del casco se puede detectar mejor. Sin embargo, faltan el resto de los elementos estructurales. Muchas de las naves representantes de esta categoría tienen realzada la borda con una falca o escalamote.

ciervo y canidos

  1. Navíos pesados

Un número importante representan navíos mercantes de gran porte, equivalentes a los strongylos griegos.

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Navío de gran tonelaje del santuario de Hera Lacinia (Spadea)

En síntesis, son pequeñas joyas del patrimonio marítimo que nos acercan a otras épocas y nos sirven para poder entender y admirar la cultura marítima de nuestros antepasados.

Más información

DÁVILA VEGAS, V.M. Las estatuillas de bronce sardas. STASIOTIKA. Artículos de Historia, Arte, Geografía, Arqueología, Numismática, Antigüedades, Iconografía, Símbolos. 2001. [Informe muy completo sobre la cultura nurágica].

GUERRERO AYUSO, V. M. Barcas exvotos de bronce de la Cerdeña Nurágica. Akros, 2004, 3, p. 15-26.

GUERRERO AYUSO, V. M. La marina de la Cerdeña nurágicaPyrenae, 2004, 35, p. 117-155.

MELIS, P. Civiltà nuragica. Sassari (Cerdeña): Carlo Delfino Editore, 2003.

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El actual derecho marítimo se fue forjando paulatinamente. Previo a las normas nacionales que actualmente existen, en los mares, a lo largo de la historia, se generaron  leyes y tradiciones que con su uso se fueron imponiendo.

batco medieval

El comercio medieval

La multiplicación de trayectos, de hombres y de mercancías que tuvo lugar en el Mar del Norte durante los siglos XII, XII y XIV, trajo consigo riqueza y poder, y con ellas multitud de problemas que era necesario dirimir entre navegantes, que con mucha frecuencia pertenecían a diferentes regiones costeras de Escandinavia, Países Bajos, Inglaterra, Escocia, Normandía, Bretaña y Castilla.

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Parte de la vista de un puerto medieval. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library.

Sin embargo, el derecho del mar había hecho que tiempo atrás, ya con los rodios, se fueran gestando, al margen de los estados, una serie de normas que al final se hicieron consuetudinarias y arraigaron entre la comunidad de marineros, transportistas, patrones, cargadores y resto de personal marítimo. Sería en la Edad Media cuando se decidió documentar esta tradición y dejar evidencia escrita de ella para fijar su uso y facilitar su conocimiento. Así surgieron los roles de Olerón en el siglo XIII, con 24 capítulos que luego irían ampliándose hasta el siglo XVIII.

Los roles de Olerón

Para Serna, se pueden definir como un conjunto de reglas escritas que contemplaban el régimen jurídico básico de las relaciones establecidas entre los comerciantes, las tripulaciones, los pilotos, los maestres y los propietarios de las naves con motivo del desarrollo del comercio marítimo en los siglos medievales y modernos”.

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Embarcación. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library.

Estaba hecho por la gente de mar, para ellos mismos, con la idea de poder dirimir conflictos y conseguir una norma común que protegiera a quiénes vivían del comercio marítimo y la navegación.

Se llamaron así porque se firmaron en Olerón, una isla de Francia en el siglo XIII y fueron en ella ratificados por la reina Leonor de Aquitania.

Algunos aspectos tratados

Ejemplos de este código normativo los podemos encontrar en que hace referencia a que el capitán, si el tiempo es malo para navegar, debe pedir consejo a sus tripulantes antes de zarpar. Igualmente se le nombra como “juez en el mar” y también permite que a la tercera orden de éste no cumplida, se le autorice a expulsar de la embarcación a quien no le haya obedecido.

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Facsímil de una edición del código, que se hizo en Inglaterra en el s. XV. Fuente

También se indica que los marineros no deben abandonar la nave sin permiso y que, en caso de enfermedad de éstos, mientras están al servicio de la embarcación, el capitán debe desembarcarlos, proporcionarle alojamiento, “contratar a un mujer” para atenderlos y asegurarles la dieta habitual que reciben a bordo. Por supuesto, se ocupa de la carga que transporta el barco y de su posible naufragio.

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Naufragio. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library

Contempla temas tan interesantes como los deberes del piloto, al que condena si la embarcación y la carga sufren daños debido a su ignorancia, y lo obliga a dar cuenta de ello y resarcir los bienes si tiene los medios, “y si no, pierde la cabeza” (Arts. 23 y 24). “Todos los pilotos falsos y traicioneros serán condenados a sufrir la muerte más rigurosa e inmisericorde” (Art. 25).

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Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library

Para concluir

Si por algo destacan los Roles de Olerón es porque se gestaron con el tiempo, fue un código práctico antes que teórico y porque no tenía las formalidades técnicas de otros. Pero, sobre todo, porque estaba formado por leyes para la navegación y los navegantes, que ellos mismos conocían y aplicaban.

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Moneda de la época. Fuente: Boodleian Library

Más información

El texto, traducido al inglés de los Roles de Olerón.

DENIEL, Michel. Les “Rôles d’Oléron du Moyen Âge au XVIIe siècle”: étude d’histoire maritime. 1971. Tesis Doctoral. Faculté des lettres et sciences humaines.

DÜCTOR ROMERO, Laura. L’homme et la mer: le travail du matelot et le rôle du passager dans les naviresRevista Crítica de la Historia de las Relaciones Laborales y de la Política Social, 2014, no 9, p. 153-157.

FRANKOT, Edda. Medieval Maritime Law from Oléron to Wisby: Jurisdictions in the Law of the SeaCommunities in European History: Representations, Jurisdictions, Conflicts, 2007, p. 151-172.

PAN-MONTOJO, Juan; PEDERSEN, Frederik (ed.). Communities in European history: representations, jurisdictions, conflicts. Edizioni Plus, 2007.

PÉREZ VAQUERO, C. Los Roles de Olerón. En: blog Iustopía. Anécdotas y curiosidades jurídicas.  2016

SERNA VALLEJO, M. Los Roles d’Oléron. El coutumier marítimo del Atlántico y del Báltico de época medieval y moderna. Santander: Centro de Estudios Montañeses, 2004.

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Hay portulanos que son difíciles de datar, aunque por sus características se pueden enmarcar en una escuela o en un periodo determinado. Es el caso de esta carta custodiada en la Biblioteca Nacional de España (BNE, Ms 12680). De este mismo período ya hemos tratado otros, cuyos autores sí que han podido ser identificados, como son los de Agnese (1541), Prunes (1559) y Forlani (1569).

Este documento anónimo recoge la cuenca mediterránea y las regiones ribereñas y, como el resto de los de su época, contiene la toponimia costera para identificar los puertos y lugares de fondeo, y éstos se hallan orientados perpendicularmente al mar, rotulando con tinta roja las ciudades más importantes.

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La carta portulana completa. Fuente: BNE

Otro aspecto destacable son las líneas rectas en la dirección de los vientos. En algunas de sus intersecciones aparecen genuinas rosas (hasta 16), de distintos tamaños y variada decoración, iluminadas en colores rojo, azul, verde, ocre y oro. También es reseñable la representación de los principales ríos y que los contornos de las costas aparecen marcados en diferentes colores.

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Tres rosas de los vientos, situadas en la parte inferior de la carta. Una, la mayor, tiene los 32 rumbos, mientras que las otras dos sólo marcan los 8 rumbos principales.

Sobre la Península Ibérica aparece un gran escudo real sobre el águila bicéfala con coronas en oro, el emblema de los Habsburgo, que representa la unión dinástica de las dos naciones, España y Alemania (Sacro Imperio Romano Germánico). Esto proporciona una evidencia de que en ese momento podía estar gobernando Carlos I o Felipe II, aunque sería más posible que hubiera sido este último o alguno de sus sucesores del mismo nombre, porque ellos fueron también reyes de Portugal.

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La Península Ibérica, con el águila bicéfala de los Habsburgo en su centro

Esta carta recoge el símbolo de la religión cristiana y lo sitúa en Tierra Santa, representando el calvario con tres cruces, la central en oro y las otras dos en rojo.

Tierra santa

Las tres cruces aparecen localizadas muy cerca de Jerusalén, la ciudad santa. Si la busca en la carta, tenga en cuenta que estará girada 90 grados.

La cartela que se puede ver en el norte de África está decorada, y en la parte superior lleva la luna creciente dorada identificativa del Islam.

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En el norte de África encontramos esta cartela, decorada con la luna creciente islámica,

Es curioso que la carta incluya dos escalas gráficas (una al norte y otra al sur, como la que se puede ver en el dibujo anterior), pero sin indicar la unidad de medida utilizada. Según los expertos de la BNE (que son los que han podido trabajar con el portulano original) “cada unidad es de 1,3 cm. y en la parte central de la carta escala de latitudes, el grado mide 2 cm“. También apuntan que el documento es pergamino sobre cartón y encuadernado en piel.

Otra joya más de nuestro Patrimonio Naval, ahora digitalizada y disponible para todos los interesados gracias a la Biblioteca Digital Hispánica.

Más información

Acceda a la carta digitalizada en la Biblioteca Digital Hispánica (BNE).

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