Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Patrimonio tangible’

La obra que usamos como fuente para esta entrada es un inmenso cuadro pintado al óleo sobre el Virreinato del Perú, que comparte ilustraciones a modo de viñetas con textos explicativos. Mide más de 3 metros de ancho por más de 1 de alto y ofrece una visión panorámica de la historia natural del siglo XVIII absolutamente singular, enmarcada dentro de la corriente enciclopedista de la época. En esos momento el virrey era Francisco Gil de Taboada Lemos y Villamarín (1790-1796), ilustre marino y Capitán General de la Real Armada, cuyo asesor, José Ignacio Lecuanda, fue el autor de los textos del cuadro, mientras que el dibujante era el ilustrador francés Thiebaut.

Quadro entero

Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú (1799)

Incluye descripciones y análisis de la geografía,  geología, flora y fauna, así como de sus pobladores, monumentos, instituciones, producción agrícola, plantas medicinales y productos de comercio entre España y el Virreinato. Encargado desde la metrópoli, su contenido es de gran interés, tanto el texto como las ilustraciones.

Peces izquierda

De arriba a abajo y de izquierda a derecha, aparecen pez manta, tambor chico, cochinito, caballito, emperador y “pez murice”

El mundo acuático

La parte vinculada con la Historia y el Patrimonio Marítimo está representada en cuatro recuadros con criaturas marinas que bordean un mapa central, así como en varias viñetas más reducidas, que incluyen algunos oficios náuticos y animales terrestres que viven en las orillas de mares y ríos de la vertiente del Pacífico.

Peces derecha

Machira o pez espada, pez gallo o “pejegallo”, angelota o lija, pulgal, rape y pez perico

En los recuadros grandes se incluyen 26 vertebrados marinos “peces, los más raros y vistosos del mar del sur y sus ríos”, dibujados sobre fondos similares a lo que sería su medio natural.

peces der bajo

Bocachico, gamitana, araña, chambira, sungaro, chambira pequeño y vaca marina o “pege buey”

Están identificados cada uno con su nombre original (que es el que reproducimos al pie de las imágenes) y se describe alguna de sus características.

Peces izq bajo

Pez espada, “pege sapo”, chita, “pege sierra”, guitarra, tambor grande y “pege gato”

También en otros cuatro recuadros más pequeños, dos a cada lado del paisaje minero de Gualgayoc (parte central inferior), aparecen una iguana, un lobo de mar, un lobo de río y un caimán. Entre las aves hay también algunas vinculadas con el medio marino, como el pingüino (llamado en el cuadro pájaro niño).

Pajaro comepeces

La representación del pingüino, con algunas de sus características. Aquí aparece el nombre antiguo: “Pajaro niño”.

En las viñetas que enmarcan el contenido encontramos representados, entre las actividades que llevaban a cabo los pobladores originarios, a navegantes, pescadores y marineros.

Este magnífico y espectacular cuadro se encuentra en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España. Daniela Bleichmar concluye que esta obra artística “puede considerarse tanto una pintura que documenta a través de imágenes, como un cajón que transporta datos a Europa sobre el Virreinato del Perú y, también un gran libro ilustrado que asienta un conocimiento útil para sus lectores” (Franke 2017). Para la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo es una fuente documental e iconográfica de incalculable valor.

Más información

AGUIRRE ENRÍQUEZ, Emiliano. Enciclopedia y museo mural del Perú en el siglo XVIIIRevista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 2007, 101, 2, p. 389-398.

DEL PINO, Fermín (ed.). El Quadro de historia del Perú (1799): un texto ilustrado del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). Universidad Nacional Agraria La Molina, 2014.

FRANKE, Irma. Aves en el Quadro del Perú (1799). Paralelo entre Lequanda y Martínez Compañón. Blog Aves, Ecología y Medio Ambiente. 2017.

PERALTA RUIZ, Víctor. El virreinato peruano y los textos de José Ignacio de Lecuanda en una pintura ilustrada de 1799. Fronteras de la Historia. 2013, 18, p. 45-68.

Read Full Post »

En la Antigüedad la navegación en el Mediterráneo no era fácil, ya que en poco tiempo podían levantarse olas que hicieran zozobrar cualquier nave. Esto ocurría incluso en los periodos de mare apertum, es decir cuando hacía buen tiempo y era recomendable iniciar los periplos. Aparte de estos peligros conocidos, existían costas terriblemente recortadas e irregulares que dificultaban el avance. En la antigua Grecia los barcos que se dirigían desde el mar Adriático a la parte este del Mediterráneo, debían recorrer toda la costa del Peloponeso hasta llegar al mar Egeo. Suponía un largo trayecto, que además era muy peligroso.

En la costa del Adriático había una ciudad, Corinto, que debido a su privilegiada situación se empezó a destacar por sus intercambios comerciales, tanto terrestres como marítimos. De hecho, hay quien la considera la urbe de origen del trirreme.

Su importancia comercial fue creciendo hasta convertirse en una de las ciudades estado griegas más ricas, lo que le dio fama para aparecer en la literatura, en la mitología e incluso en la Biblia. Los gobernantes de Corinto, concientes de esta privilegiada situación goegráfica, idearon una de las grandes obras de la antigüedad, que consistía en hacer una calzada con raíles para desplazar los barcos por tierra desde el Adriático (golfo de Corinto) hasta el mar Egeo (golfo Sarónico) y viceversa. Así nació el Diolkos, un camino pavimentado que fue utilizado para el transporte de embarcaciones por tierra durante siglos.

corinto rev

Las dos posibilidades para dirigirse al mar Egeo desde el Adriático, recorrer la costa del Peloponeso o pasar a través del Diolkos

Muy poco conocido, ignorado durante siglos, está ahora saliendo a la luz pública gracias a la Sociedad Arqueológica Griega, que en el siglo pasado llevó a cabo grandes excavaciones para descubrir el curso del Diolkos y restaurar esta maravilla de la ingenería. Actualmente siguen luchando para evitar que sea destruido.

Una vía terrestre para barcos

En Corinto había dos puertos, uno a cada lado, que daban a los dos mares, y que fueron importantes desde la Antigüedad: Lechaion en el golfo de Corinto, que daba al Adriático, y Kenchreai (kechrees) en las orillas del golfo Sarónico, en el mar Egeo. Entre ellos hay una distancia de unos 6 km.

Uno de los trazados del Diolkos

El Diolkos era una carretera pavimentada con piedra caliza que tenía dos profundos surcos paralelos, que corrían a una distancia de 1.50 metros uno del otro. Cada uno se denominaba olkos, lo que dio como resultado el nombre de Diolkos, por dichos surcos.  En el punto de partida, en el golfo de Corinto, llegó a tener un ancho de 10 metros, que iba disminuyendo a lo largo del camino, siendo su media entre 3,50 y 6 metros.

Antigua entrada/salida de los barcos al Diolkos

La ruta

Actualmente hay varias teorías sobre el camino que seguía el Diolkos. Lo que sí es casi seguro es que no seguía una línea recta, porque había muchos desniveles, con diferencias de hasta 90 metros.

Propuesta del camino del Diolkos sobre el istmo de Corinto. Fuente: Raepsaet, 1993

Se sabe que el inicio estaba en la bahía de Corinto (Adriático), donde hoy se sitúa el faro, y acababa en la antigua ciudad de Schoinunta (Kalamaki). Los barcos eran llevados al inicio del camino y desde allí se arrastraban hasta el Diolkos. Parece que las naves descansaban inicialmente en cilindros de madera y luego eran trasladadas a un vehículo especial con ruedas.

Teoría de Rapsaet sobre cómo se transportaban los barcos por el Diolkos

Para reducir el peso en la medida de lo posible, las embarcaciones se descargaban antes de situarlas en el Diolkos y las mercancías se llevaban por carretera hasta el otro punto del istmo. Así, la nave era arrastrada hasta llegar al golfo Sarónico. Una vez allí se cargaba nuevamente y el barco continuaba su viaje. Lo mismo ocurría en sentido contrario.

Los carriles que direon nombre al Diolkos. Fuente

La época

Fue construido durante el siglo VI a.C., probablemente durante la tiranía de Periandros en Corinto.  Se usó para el transporte de pequeñas embarcaciones, en su mayoría buques de guerra.

Restos del Diolkos en el puerto de Kenchreai

El Diolkos tuvo que ser reparado repetidamente en los siglos siguientes y se mantuvo en uso continuo hasta los días del emperador Augusto, aunque la aparición de barcos cada vez más grandes redujo su uso. Varias fuentes confirman su utilización para naves pequeñas hasta el siglo IX d.C.

Su sustituto: El canal de Corinto

Actualmente se puede atravesar esta distancia por mar, ya que durante el siglo XIX se empezó a abrir entre las montañas un paso marítimo inmenso: el gran canal de Corinto. De éste nos ocuparemos más adelante.

El canal de Corinto

Más información

PETTEGREW, David K. The diolkos of Corinth. American Journal of Archaeology. 2011, 115, 4, p. 549-574.

RAEPSAET, Georges. Le diolkos de l’Isthme à Corinthe: son tracé, son fonctionnement, avec une annexe, considérations techniques et mécaniques. Bulletin de Correspondance Hellénique. 1993, 117, 1, p. 233-261.

Read Full Post »

El Faro de Alejandría, una de las maravillas del mundo antiguo, está siendo objeto de estudios, y como consecuencia de la aplicación de las más novedosas técnicas, cada vez sabemos un poco más de este monumento que en el siglo XIV desapareció en las aguas del Mar Mediterráneo. Situado en una de las mayores ciudades de la Antigüedad, resultado de la fusión de dos grandes civilizaciones, comparte su fama con otra de las obras excepcionales del mundo; la famosa biblioteca de Alejandría, en la que estudiaron e investigaron muchos de los autores que hoy tomamos como fuente, y en la que durante un tiempo se intentó conservar la memoria intelectual del mundo.

Sobre el faro han escrito multitud de autores clásicos, de la antigüedad grecolatina, como Estrabón, Josefo y Plinio, medievales, especialmente en lengua árabe como Al Idrisi e Ibn Battuta, entre otros. Y también se representó en mosaicos, monedas y medallas antiguas.

Recuperando del mar una estatua de Ptolomeo II. Fuente

Fue levantado en esta ciudad egipcia para mostrar la grandeza de sus faraones, los Ptolomeos, la dinastía de las grandes construcciones. Permaneció durante casi 17 siglos a la entrada del puerto, pero el tiempo, el viento, las tormentas y el abandono, unidos a un poderoso terremoto, terminaron con su magnificencia.

Detalle de la localización del faro. Fuente: Amphipolis, 2015

Como muchas otras de las maravillas que ya han desaparecido, podemos encontrar diversas interpretaciones de cómo fue esta torre costera, cuánto medía y hasta dónde llegaba su luz. Hay incluso leyendas que dicen que si se tiraba una piedra desde los más alto, tardaba dos días en llegar al suelo. Exageraciones que nos dicen mucho de lo impresionante que debió parecerles a propios y extraños.

La ciudad y el faro, tal y como  aparecen en la obra de Foresti (1486). Fuente

Ibn al-Shayj, un viajero andalusí que estuvo allí durante el s. XII, describe y cuenta detalladamente tanto el exterior como el interior. Explica que se fue “al Faro con el tintero, el papel y la cuerda, a fin de que ni el menor detalle quedase perdido, pues el Faro es una maravilla”. Estaba localizado en una pequeña isla, desde la que se había construido una calzada para llegar a la costa. Calculó que tenía unas 68 habitaciones y su altura total eran 53 brazas más 7 de los cimientos. También se ocupa de mencionar que el faro estaba compuesto de tres cuerpos, el primero era un cuadrado; el segundo formaba un octógono y el tercero era cilíndrico. Nos dice que en la azotea superior, halló un oratorio o mezquita “como si fuese una cúpula”. En su parte más alta había un fuego encendido para guiar a los barcos (Viguera 2008).

La ciudad de Alexandria en el Civitatis Orbis Terrrarum (S. XVI)

Los restos del faro yacen hoy en las aguas del puerto, e incluso todavía hay en la zona costera una parte de la fue la puerta de entrada (imagen inferior). Se puede ver detrás del fuerte Qaitbay, que se levantó en sus inmediaciones, una vez que éste cayó al mar.

Restos de la parte lateral de la enorme puerta del faro

El estudio en profundidad de estos restos ha permitido a los investigadores reconstruir la puerta y calcular el grosor de los muros. En el dibujo inferior, levantado por I. Hairy, se puede comprobar la magnitud de la entrada.

Reconstrucción puerta faro Alejandria

Reconstrucción de la puerta del faro de Alejandria según Hairy 2006

Las investigaciones subacúaticas también han permitido a los expertos proporcionar una imagen real de cuál era la forma de la torre. Gracias a éstas hoy sabemos, ya no sólo por las fuentes antiguas y medievales, que estaba compuesta de 3 cuerpos de distinta forma, como decía el viajero andalusí antes mencionado, que sus muros eran de casi 2 metros de grosor y su altura superaba los 100 metros.

Plano y dibujo del Faro de Alejandría basado en las investigaciones de Hairy (2006)

Pasados mas de quinientos años desde su destrucción, es todo un privilegio que hoy podamos saber con mayor certeza cómo fue este insigne faro, que durante la Antigüedad y la Edad Media guió la navegación por el Mar Mediterráneo en el delta del gran río Nilo.

Más información

The Beacon of Alexandria. Amphipolis.gr, 2015. En esta entrada puede encontrar la mayoría de las imágenes que hay sobre este faro.

DUNN, J. Pharos Lighthouse of Alexandria. Tour Egypt, s.f.

HAIRY, Isabelle. Le phare d’AlexandrieLa Recherche, 2006, 394. De esta autora hay más artículos con mayor grado de especialización, pero éste es el básico.

VIGUERA MOLINS, M.J. Ibn al-Shayj de Málaga deslumbrado ante el Faro de Alejandría. El legado andalusí, 2006. Traducción de parte del texto de al-Shayj.

Más fuentes, imágenes y bibliografía sobre el faro.

Read Full Post »

Las investigaciones arqueológicas nos suelen asombrar. Grandes ciudades, impresionantes templos o esculturas grandiosas nos acercan a otras épocas y lugares. Pero hay veces que estos descubrimientos hacen, además, temblar los pilares de la Ciencia y de lo que hasta ahora sabíamos de la evolución de la cultura y de la civilización. El que vamos a ver aquí es uno de esos casos (otros son el de Gobekli Tepe o las pirámides chinas).

caral-viajes-educativos-par-jpg_604x0

Caral. Fuente: Correo de Perú.

Perú, la cuna de las mil culturas, la zona del mundo donde se están descubriendo los más insospechados pueblos, es el lugar en el que se desarrolló esta civilización, cuyo centro neurálgico fue Caral, hace unos 5000 años. En concreto en un lugar entre la costa del Pacífico y las montañas andinas.

mapa - caral

Localización de la cultura Caral y de sus centros más importantes. Fuente

Si dedicamos una entrada a este pueblo es por sus características marineras, poco conocidas, pero que son destacables por la trascendencia que han tenido para culturas posteriores andinas. Muy sintéticamente, Caral y sus alrededores son una muestra de una civilización con unos conocimientos muy importantes de arquitectura, ya que levantaron magníficas pirámides, y también de ingeniería (construyeron canales para trasvasar el agua que manaba de las montañas). Caral es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2008.

caral piermaide 2

La gran pirámide de Caral. Fuente

Se dedicaban a la pesca, a la agricultura y el comercio. Aunque cultivaban semillas y frutas, lo más característico es que plantaban y tejían algodón, que se cree usaban, entre otros, para hacer las redes de pesca.

caral. pesca

Mercado de productos marítimos. Fuente

Aunque la capital estaba a unos cuantos kilómetros del mar, había una ciudad, denominada Áspero, que estaba en sus orillas. En ella se han podido estudiar con más detalle las actividades pesqueras de este pueblo.

restos-de-una-red-de

Restos de una red de algodón

Áspero, la zona costera

Situada a menos de medio kilómetro de la costa, Áspero fue un antiguo pueblo del que se tienen noticias hace unos 7000 años. Entonces era un poblado pescador en el que se extraían recursos marinos. Se sabe que formó parte de la civilización Caral. En esta época pasó a ser una ciudad que se sustentaba en la extracción de recursos marinos y en el intercambio de productos.

sitio_arqueologico_aspero_07

Se han encontrado unos almacenes que evidencian que tenían excedentes de la pesca, por lo que comerciaban (entonces era sólo un intercambio) y cambiaban éstos por productos agrícolas con las ciudades del interior del valle. De la ciudad sagrada de Caral obtenían algodón y productos exóticos, como plumas multicolores y piedras semi-preciosas (Shady y Cáceda 2008).

caral.especies pesca

Especies que formaban parte de las tareas de pesca en Áspero. Fuente: Arqueología del Perú

Como Tavera afirma, era algo mundialmente admitido que los inicios de la civilización (por ejemplo la mesopotámica, india, china, egipcia, entre otras) se originaron a partir del uso de la agricultura, que permitió  subsistir, hacerse sedentarios y construir lugares para vivir. Sin embargo, en Perú la sedentarización y la construcción de asentamientos en la costa estuvo ligada a la explotación de los recursos marinos. La corriente marítima de Humbolt generó una zona rica en peces y mariscos, que hicieron posible no sólo alimentarse, sino que tenían excedentes que les permitieron entablar relaciones sociales con otros grupos humanos, tanto en la costa como en el interior del valle y formar finalmente una civilización.

rumbos02

Cultura Caral. Personaje masculino desnudo flanqueado por un animal marino. Foto: Revista Rumbos

Esa forma de vida, basada en los recursos marinos se trasvasará a otras culturas peruanas posteriores, como los moches. Todo un hallazgo mundial que merece ser conocido y valorado, por su trascendental aportación en América, pero también para la Historia y el Patrimonio Marítimo mundial.

Más información

SHADY, Ruth y CÁCEDA, Daniel. Áspero, la ciudad pesquera de la civilización Caral (1.ª edición). Lima: Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe / Instituto Nacional de Cultura, 2008.

TAVERA VEGA, Lizardo. Áspero. Arqueología del Perú. [s.f.].

Read Full Post »

A lo largo de la historia ha habido gobernantes que a la faceta guerrera y política han sumado la de su apoyo a la cultura y a las artes. Esta característica se puede hallar entre reyes, emperadores, kanes, zares, sultanes, faraones y todo tipo de grandes señores de cualquier época. También estaban los que, además, ellos mismos eran destacados humanistas.

Provincia de Guangdong (Cantón) en el sur de China. Mapa del Nouvel atlas de la Chine, de la Tartarie Chinoise et du Thibet (1737). Biblioteca del Congreso de Washington

Un buen ejemplo lo podemos encontrar dentro de la dinastía china Qing, originaria de Manchuria, en un emperador que reinó durante 60 años, llamado Qianlong (1736-1795). Llegó al poder en un momento particularmente fascinante de la historia de China, ya que era una de las naciones más ricas y pobladas del mundo.

El emperador Quianlong a caballo (1757). Museo del Palacio de Beijing

A pesar de los buenos momentos, existían problemas internos como consecuencia de las batallas por conquistar nuevos territorios como Tibet, Vietnam, Mongolia o Turquestán, y también rebeliones de minorías étnicas. Esto supuso que los reyes chinos se volcaran en sus guerras internas, de ellas algunas tuvieron lugar en el mar y quedaron inmortalizadas en dibujos y grabados. Entre las obras hemos hallado varias en las que las flotas navales son las protagonistas, ya que el medio marino se utilizaba para el transporte, así como en las campañas de conquista y represión emprendidas.

Un emperador artista

Qianlong se dedicó por un lado a preservar y fomentar sus tradiciones guerreras-cazadoras manchúes, a la vez que adoptaba los principios de Confucio sobre el liderazgo político y cultural. Había estudiado pintura, le gustaba dibujar y practicar la caligrafía. Fue también un apasionado poeta y ensayista.

Caligrafía china del s. XVIII

Supo combinar su pasión por coleccionar arte con el papel de preservador y restaurador del patrimonio cultural chino. No tuvo inconveniente en incluir en su colección piezas de otras culturas, tanto de sus vecinos asiáticos (Japón e India) como de la lejana Europa. En este último empeño un jesuita italiano, Giuseppe Castiglione, ejerció una gran influencia. Y precisamente en este punto podemos situar la colección de grabados en cobre que el emperador chino encargó en Francia, para dejar constancia de sus éxitos en la guerra.

Los grabados en cobre

Son una serie realizada a partir de placas de cobre, que datan de la segunda mitad del siglo XVIII encargados por Quianlong, y que representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. El encargo tuvo como destino París, que en esa época era hogar de algunos de los mejores artesanos europeos que trabajaban en esta técnica. Los primeros 16 grabados se hicieron en Europa, pero posteriormente los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París.

Cruce del océano y regreso triunfal

Como muestra para los grabadores franceses se usaron una serie de pinturas realizadas por artistas misioneros europeos, empleados entonces en la corte de Pekín (los jesuitas Giuseppe Castiglione, Jean-Denis Attiret e Ignatius Sichelbarth y el agustino italiano Jean-Damascène Sallusti).

Las imágenes que aparecen en esta entrada son de las 12 primeras encargadas en París, que representan la campaña contra Taiwán de 1787 a 1788, en la que las tropas chinas lideradas por el general Fukang’an vencieron la insurrección armada.

Captura de Zhuang Datian con vida

Las naves chinas

Debido al interés que tienen estas naves, hemos realizado ampliaciones de algunas de ellas para que se puedan apreciar más detenidamente los detalles.

detalle Fangliao

Batalla en Fangliao. Junco chino de dos palos, con guerreros en la cubierta, echando a pique a una embarcación enemiga.

Podemos apreciar juncos y sampanes chinos en plena batalla naval.

detalle cruce oecano

Juncos chinos de dos palos vistos por la amura de estribor, con soldados en la cubierta.

Estos grabados, que inicialmente fueron encargados para glorificar las batallas del emperador, hoy son testimonio de una época de esplendor del imperio chino, nos permiten apreciar detalles de las embarcaciones utilizadas y también sirven para deleitarse con estas obras de arte, que conjugan técnicas orientales y europeas en placas de cobre.

detalle captura vivo

Un sampán a cuatro remos por banda cargado de soldados. En la popa un soldado maneja un mosquete o fusil, otros llevan lanzas y al que va de proel se le aprecia una aljaba con flechas.

Más información

Los grabados son un conjunto de 64 piezas que forman parte de la colección del Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín.

Exposición de piezas de la época de Qianlong en Atenas (2018-19).

Read Full Post »

Hace ya más de seis años que pusimos en marcha la sección titulada “Difundiendo el Patrimonio de la Armada”. Con ella la Armada Española pretende, a través de la web de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, difundir el riquísimo e importante patrimonio documental que custodia en sus distintos archivos, bibliotecas y museos. Para ello contamos con la inestimable colaboración del personal del Órgano de Historia y Cultura Naval, que selecciona los documentos, los digitaliza y comenta.

Desde sus inicios, el objetivo era ofrecer periódicamente textos y documentos de especial relevancia para la Historia Naval que son únicos y difíciles de consultar. Unas veces esta falta de accesibilidad se podía deber a que no estaban digitalizados y era necesario trasladarse hasta los lugares de custodia para conseguir una copia, y otras porque su estado de conservación no permitía su consulta.

La sección está dividida en cuatro grandes bloques, con características diversas, que gentilmente ponen a disposición de nuestros lectores para su uso, consulta, investigación y disfrute. Son los siguientes:

  • Patrimonio documental.  Contiene documentos sobre Historia y Patrimonio Naval que pertenecen al fondo documental de la Armada.

  • Patrimonio bibliográfico. Incluye libros sobre Historia Naval y Marítima que forman parte del fondo bibliográfico de la Armada.

  • Documento del mes. Cada 30 días se publica alguno de los documentos de mayor relevancia que se conservan en los archivos de la Armada. Se analiza el texto y se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas las que se encuentran accesibles. Se realiza un díptico explicativo, al que acompaña otro con más información para aquellos que quieran profundizar sobre el tema.

En los tres primeros bloques están disponibles los textos completos, mientras que en el del documento del mes se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas los que se encuentran accesibles. Como en la página web de la Cátedra van apareciendo periódicamente, aquí en el blog hemos organizado todos ellos por etapas históricas y por años, para que sea más fácil hallarlos. Están disponibles en esta página del blog.

La Cátedra de Historia y Patrimonio Naval siempre ha apostado por la difusión de contenidos a través de Internet, y ésta es una forma de hacer disponible para los ciudadanos en general, los depositarios últimos del Patrimonio, y a los investigadores en particular, estas joyas históricas y patrimoniales de incalculable valor.

estrella del logo II

Una vez más hacemos llegar nuestro agradecimiento al personal militar y civil del Órgano de Historia y Cultura Naval por su apoyo y colaboración.

Read Full Post »

Esta es la tercera entrega dedicada a el mundo de las galeras, con la que abrimos otra nueva etapa en la que nuestro experto, el Dr. Pedro Fondevila Silva, además de redactar los textos, los acompaña de dibujos realizados por él o bajo su dirección, muchos hechos expresamente para que se pueda entender mejor la forma de vida en estas embarcaciones.

Las galeras llevaban, aparentemente, un único árbol. Sin embargo, documentación de archivo y una imagen contemporánea de la toma de Túnez (1535), nos muestran la existencia de otro (el trinquete) en un lateral de la corulla. Este árbol y su vela eran de pequeño tamaño, y más que para proporcionar propulsión, servía para ajustar el centro vélico de la galera, en función de la vela que llevase mareada y de dónde recibía el viento. El trinquete, cuando no se utilizaba se estibaba en una de las bandas de la corulla.

Cartones de los tapices de la Conquista de Túnez. Castillo de Ambras, Innsbruk.

La galera imperial que aparece en la imagen superior es de la conquista de Túnez y está amainando la vela. El trinquete está abatido. Todas las piezas que iban montadas sobre los maimones y maimonetes han sido retiradas y solamente se mantienen las de las cureñas. Como las galeras van a batir el fuerte de la Goleta, llevan, para proteger a la gente de la corulla, una arrumbada y sus dos contraarrumbadas. Pero la estructura no es de firme, sino desmontable.

Volviendo sobre las velas, veamos la estructura de la entena. Especialmente interesante es el espigón, que servía para alargar la pena y envergar la vela de mayor tamaño de las dos que tenía el árbol de mestre, que contaba también con una vela cuadra, el treo, para correr fortuna.

Por último, en la galera de la imagen inferior el timonel va sobre el sobredragante, por fuera del tendal, manejando el timón de codaste o a la bayonesa. La nave está desarbolada y transporta fajinas para hacer baluartes para la artillería en tierra. El pequeño pabellón de la popa será sustituido, en la segunda mitad del siglo XVI, por la carroza.

Galera con las empavesadas montadas para proteger la cámara de boga.

Nota:

Rogamos a nuestros lectores que si hacen uso de la información y/o de las imágenes que aquí aparecen, por favor citen esta entrada. Añadimos la referencia bibliográfica, que se puede adaptar a los distintos sistemas de citación:

FONDEVILA SILVA, P. Arboladura de las galeras del siglo XVIII. Blog de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval. 2018. Disponible en: https://blogcatedranaval.com/2018/03/29/arboladura-de-las-galeras/

Read Full Post »

Older Posts »