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Posts Tagged ‘Historia Naval’

En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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Este año se cumple el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardias Marinas en España. La primera Academia se estableció en Cádiz, en el año 1717.

Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Plano de la ciudad gaditana al inicio del siglo XVIII. Fuente.

A pesar de que diversos autores no han concedido la importancia que esta fundación se merece, fue la base de la enseñanza reglada naval militar en nuestro país.

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

La Academia tomó como base dos tipos de enseñanza muy diferentes e intentó aunarlos. La formación francesa era muy academicista, y de ella tomó el plan de estudios. Mientras, la inglesa era esencialmente práctica, y por ello se decidió que una vez aprobados los contenidos teóricos, los cadetes debían embarcar en uno de los navíos o fragatas de la Armada para completar su formación antes de recibir el título de oficiales.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz año 1660 aprox. Fuente.

Los planes de estudios estaban llenos de contenidos matemáticos (aritmética, álgebra, geometría y trigonometría), a los que acompañaban otras materias básicas como cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, esgrima y danza. Igualmente cursaban idiomas. Con el paso del tiempo los planes de estudio se fueron ajustando a las necesidades y también a los conocimientos científicos de la época.

Meridiano de Cádiz. Fuente

Monumento que recuerda el Meridiano de Cádiz. Fuente

La entrada en la Academia

En ella sólo podían entrar los hijos de los nobles y de los oficiales. En este acceso, que hoy podríamos llamar elitista, hay un secreto muy bien guardado. Durante siglos los hijos de la nobleza no habían trabajado nunca, ni habían ejercido otra profesión que los encargos de armas ocasionales de los reyes.

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

Esta tendencia se rompió al inaugurarse la Academia, ya que importantes personajes de la nobleza española, para apoyar a su rey, enviaron allí a sus hijos primogénitos. Se puede ver, por ejemplo, que el cadete nº 1 es el príncipe de Yaché, el hijo del Marqués de Campoflorido, miembro del Consejo Real.

Los Guardiamarinas

Un análisis rápido de los lugares de procedencia de los cadetes (acceda al listado de la primera promoción), originarios de multitud de localidades peninsulares, pero también de Italia y de América, evidencia la filosofía de esta institución. En pocas promociones multitud de hijos de familias de nobles e hidalgos de casi todos los puntos de España, destacando los andaluces, vasco-navarros y valencianos de gran tradición marítima, entran en las filas de la Marina española. Se unen, de esta manera, una tradición secular de los pueblos costeros de Hispania y una formación académica reglada y de carácter militar. La antigua Gadir, la puerta sur del Atlántico, asume una función vital para los planes de la monarquía borbónica: formar y profesionalizar a las futuras generaciones de oficiales de la nueva Real Armada.

La bahía en 1760. Fuente

La bahía en 1760. Fuente

Aunque los cadetes y docentes mas conocidos son Jorge Juan y Antonio de Ulloa, por sus múltiples éxitos en las misiones encomendadas, decenas de ilustres oficiales salieron de la Academia. Nombres como el del gaditano Vicente Tofiño, el autor de los derroteros de las costas de España, o el cartagenero Antonio de Escaño, miembro del Consejo de Regencia de España e Indias (1810), contribuyen decisivamente a ilustrar una época clave en la Historia de España.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño. Fuente

Más academias

Ya en 1777 se abrirían en Ferrol y Cartagena otras academias de guardiamarinas, a semejanza de la andaluza. Servirían para nutrir de oficiales la potente Armada que se estaba forjando.

Actualmente es la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, la que se encarga de esta formación académica en España.

La Escuela Naval de Marín. Fuente

Más noticias sobre actos conmemorativos del 300 aniversario

Entradas previas sobre academias y oficiales que en ella estudiaron

Documentos de archivo sobre estas instituciones navales

Bibliografía básica

LAFUENTE, A. y SELLÉS, M. A. El observatorio de Cádiz (1753-1831). Madrid: CSIC, 1988.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012, p. 329-362.

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Hay un dicho atribuido a diferentes autores, que Pascual Madoz recoge en su Diccionario Geográfico: “Puertos seguros son Cartagena, junio y julio”. Sólo con ésto ya está casi todo explicado.

Localización de Cartagena en el mapa de España

Localización en el mapa de España

Abordadas sus costas por fenicios, púnicos, romanos y una gran cantidad de pueblos, eran pocos los que llegaban allí y no se quedaban. Un excelente clima, un buen abrigo y tierra rica, entre sus muchas bondades.

Vista aerea del puerto

Vista aérea actual del puerto de Cartagena (España)

Sin embargo todas estas ventajas no supusieron siempre riqueza, y muy al contrario a menudo significaron guerra, hambrunas y abandono. Es el panorama común de muchas de las ciudades costeras del Mediterráneo, ciclos donde la abundancia va seguida de la miseria, paz que sigue a la guerra y hambre tras las buenas cosechas.

Faro de Navidad, Cartagena (España)

Faro de Navidad

De Cartagena, la ciudad trimilenaria, dicen sus habitantes que “no existirá tierra mas pisada, mas trillada y mas castigada”. Históricamente casi siempre ha estado, como las nuevas corrientes ideológicas, enfrente del poder establecido, y por ello ha recibido mucha “metralla”. Pero esta urbe, que se yergue orgullosa y heroica, que ha sido maltratada tanto por propios como por extraños, se ha levantado periódicamente sobre sus ruinas.

Vista desde el puerto

Vista desde el puerto

Posee un patrimonio histórico digno de reyes que no ha sido suficientemente valorado ni protegido como se merece, y del que podría vivir como otras ciudades italianas, griegas o norteafricanas. No siempre ha contado con buenos juglares, ni con buenos señores.

Otro de sus muchos patrimonios heredados es el genético, sangre francesa, italiana, británica y alemana se mezcla con la de otros países y distintos continentes. Los apellidos evidencian este devenir secular que puede encontrarse hasta en las denominaciones de las calles, en las que los nombres foráneos, españolizados o no, abundan.

Vista panorámica

Vista panorámica con el mar al fondo

También en Cartagena hallamos genes diversos de la propia Península Ibérica, que pueden encontrarse en topónimos de origen catalán, y apellidos vascos y aragoneses principalmente. Un crisol de culturas que no es tan fácil de localizar en la vieja Europa, y que sólo por el carácter marítimo y naval de esta villa puede entenderse.

Paseo marítimo

Paseo marítimo

Visitada periódicamente por las fiebres tercianas, que descendían su población a uno o dos tercios, ha sabido re-inventarse a lo largo de su devenir, y en los malos momentos se recogía sobre sí para renacer a posteriori, bien como puerto de comercio o como abrigo para galeras, bien como arsenal militar. Toda su historia ha estado ligada inexorablemente a la mar, a un flujo continuo de idas y venidas.

Teatro romano

Otra vista del impresionante teatro romano

Y a pesar de esa indudable e inevitable interconexión, no hay un análisis histórico global que incardine esta urbe milenaria con la fuerza del mar, la que cala los huesos de sus habitantes, la que genera riqueza con la mezcla y la variedad, la que ha caracterizado la idiosincrasia de un pueblo que muchas veces ha mirado al puerto, y otras no ha querido hacerlo porque la diosa fortuna podía traer tanta abundancia como desgracia.

Dra. Celia Chaín

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Se habla a menudo de la idiosincrasia de las ciudades marítimas, pero nosotros queremos llegar un poco mas lejos y adentrarnos en la identidad de las urbes costeras. Los puertos han definido enormemente esta forma de pensar, de sentir, de vivir, de ver el mar con mas profundidad que otros.

Puerto de Cartagena (España)

Puerto de Cartagena (España)

Hay veces que esa asimilación se ve reflejada en todos sus vecinos, otras se ha dejado atrás y ya sólo forma parte de la Historia. La arquitectura portuaria y defensiva, las naves, los cañones, las anclas o los aparejos pueden estar recluidos en un museo o seguir formando parte de la vida de la ciudad.

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

Hay ciudades en las que se construyeron grandes arsenales, pero otras fueron principalmente nido de piratas, otras incluso son conocidas porque albergaron prisioneros durante siglos. El talante de los pueblos costeros se palpa, aunque no siempre el amor y el respeto por lo que fueron.

De cualquier forma, se sientan o no orgullosas de su devenir histórico, suelen tener habitantes de muchos lugares del mundo, pero esa emigración no es actual, ni es producto de movimientos del siglo XX, sino que la llevan en la sangre desde hace milenios. Los rasgos hablan de estas gentes de lugares costeros, que exponen un fenotipo extraordinariamente variado en comparación con las ciudades del interior, llevan unos apellidos extraños al lugar, unas veces adaptados a la grafía y reglas del idioma oficial, y otras tal y como sus antepasados hace siglos los trajeron allende los mares.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional [Tomás López]

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron Jorge Juan y Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional, levantado por Tomás López (final s. XVIII)

En fin, son pueblos y ciudades impregnadas tanto física como metafóricamente de salitre, en cuyas venas corre sangre universal y que presentan un carácter peculiar fruto de haber vivido frente al mar durante siglos.

Puerto de Barcelona

Puerto de Barcelona

Precisamente por esta identidad común vamos a dedicarle una serie de entradas, y formarán parte de ella las ciudades cuyos puertos (ya sean naturales o artificiales) hayan cumplido ya mas de mil años.

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Bajo el patrocinio de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval se ha formado un Grupo de Expertos en la Protección Jurídica del Patrimonio Marítimo y Naval (MARELEX), que fue presentado en Cartagena el día 21 de noviembre de 2016. Tiene como objetivo liderar el estudio de nuevas vías jurídicas que permitan mejorar la protección del patrimonio marítimo y naval, en especial el subacuático.

El grupo de expertos reunido en sesión constituyente en el Museo Naval de Cartagena

El grupo de expertos reunido en sesión constituyente en el Museo Naval de Cartagena

Según uno de sus miembros, el Dr. Ruiz Manteca, “en la actualidad, la protección del patrimonio naval es buena. Pero no existe una normativa específica en España, porque la ley estatal es de hace treinta años. Y esta tarea recae muchas veces en manos de la Administración regional que no tiene los recursos ni probablemente la experiencia suficiente para hacerse cargo de ella”.

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Está formado por personalidades del ámbito académico de distintas universidades, vinculadas desde hace años al patrimonio cultural desde su vertiente jurídica. Son:

  • Dr. D. Jesús Prieto de Pedro, Catedrático de Derecho Administrativo de la UNED (Madrid) y ex-Director General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
  • Dr. D. Javier García Fernández, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de Hispania Nostra y Director de la revista Patrimonio Cultural y Derecho.
  • Dr. D. Valentín Bou Franch, Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Valencia y autor de diversas publicaciones sobre Patrimonio Cultural.
  • Dr. D. Rafael Ruiz Manteca, Jurídico Militar, profesor de la UNED. Autor de varias obras sobre el régimen jurídico del Patrimonio Cultural Subacuático.
Mesa redonda

Los participantes de la mesa redonda

Este grupo de expertos trabajará en la mejora de las normas sobre protección del patrimonio cultural y, específicamente, en la correspondiente al patrimonio marítimo, con la finalidad de aportar y ofrecer a los poderes públicos, y a personas físicas y jurídicas de cualquier naturaleza, soluciones a los diversos problemas que pueda presentar la protección del patrimonio marítimo y naval y, muy especialmente, del patrimonio cultural subacuático, que forma parte de él.

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Con motivo de la constitución de este grupo se celebró una interesante Mesa redonda sobre “Desafíos de la protección de nuestro Patrimonio Marítimo y Naval”. Participaron todos los miembros del grupo, a los que se unió el Dr. D. Juan José Sánchez Baena, Director de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, que actuó como moderador.

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La principal misión del grupo en estos momentos debe ir dirigida a ayudar en la aplicación de la norma contra la piratería y el expolio, y a favor de la defensa y la protección de los pecios.

El grupo de expertos

El grupo de expertos reunido con los responsables de la Cátedra

En las próximas semanas daremos a conocer mas información sobre el manifiesto de constitución de dicho grupo y sus futuras actividades.

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Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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Algunas de las órdenes de caballería como las de Malta, Santiago, Montesa, Calatrava o los Templarios, son de sobra conocidas, y muchos de sus miembros fueron importantes oficiales de la Armada durante los siglos XVIII y XIX.

Mapa de las cruzadas del Monasterio de Cluny. Fuente

Mapa de las cruzadas del Monasterio de Cluny, con algunas de las órdenes de caballería que participaron. Fuente

Sin embargo, hay otras órdenes menos famosas que perduraron poco tiempo, pero que por ello no deben caer en el olvido. De algunas, como la que aquí tratamos, apenas si existen datos, por lo que son unas auténticas desconocidas.

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Durante la época de las cruzadas, momento en el que aparecieron estos caballeros guerreros, se creó una orden cuyo nombre está profundamente vinculado con la Historia Naval: era la Orden del Navío, o de la Nave, según quien haga la traducción. Se mantuvo activa durante poco tiempo, ya que sólo perduró mientras el monarca que la creó estuvo en el trono. Sin embargo, fue la base de otras mucho mas conocidas y de relevancia internacional.

El fundador de la orden, el rey Luis. Fuente.

El fundador de la orden, el rey Luis IX. Fuente.

Vamos a exponer algunos de los datos de los que hasta ahora disponemos.

Fue establecida por el rey Luis IX de Francia, conocido posteriormente como San Luis, en 1262 (aunque algunos autores también la establecen en 1269), en preparación del segundo viaje que haría a Túnez en 1270 y que se conocería como la VIII cruzada. Se denominó de varias formas, Orden de la Nave, de Ultramar y de la Doble Cruz. La creó para recompensar a la nobleza francesa que lo iba a acompañar.

El collar de la orden estaba formado por conchas dobles entre medias lunas dobles en aspa, y en la parte inferior pendía una medalla con un barco en el mar.

El colar de la orden

El collar de la orden

Esta embarcación era el símbolo del viaje que debían emprender hasta llegar a las costas africanas. Las medias lunas representaban a las tropas musulmanas con las que iban a combatir.

Cruzadas. Fuente

Los desplazamientos por el Mediterráneo durante la VI, VII y VIII cruzadas. Fuente

Según un cronista del siglo XVIII (Moreri, 1753), las medias lunas eran plateadas y las conchas de oro. El navío estaba situado dentro de un óvalo, iba armado y veteado de plata en campo de gules (rojo). San Luis permitió a sus caballeros que incluyeran en la cimera de sus escudos un navío de plata con la bandera de Francia sobre un campo de oro.

San Luis partiendo a las cruzadas

San Luis partiendo a las cruzadas

Los primeros que recibieron el nombramiento de caballeros de esta orden fueron los tres hijos del monarca (Felipe el Atrevido, que sería Felipe III; Juan Tristán, conde de Nevers y Pedro, conde de Alenzón), su hermano Alfonso y su yerno, el rey de Navarra Teobaldo II. También incluyó a muchos príncipes y grandes señores que lo acompañaron en el viaje a Ultramar.

La orden no sobrevivió a su creador, aunque los nobles mantuvieron los privilegios e insignias. Carlos de Anjou, hermano de San Luis, se apropió de ella para él y sus sucesores. Años mas tarde, Renato de Anjou, rey de Sicilia, la restableció en 1448 bajo el nombre de la Orden del Creciente y de la Media Luna.

En síntesis, es una orden prácticamente desconocida, creada por Luis IX de Francia con motivo de la VIII cruzada, instituida para recompensar a sus caballeros. Esta orden incluyó un navío, tanto en la denominación como en su insignia, rememorando el viaje por el Mediterráneo.

Un antiguo dibujo de un caballero de la orden de la Nave

Un antiguo dibujo de un caballero de la Orden de la Nave

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