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Posts Tagged ‘Historia Naval’

Hay un dicho atribuido a diferentes autores, que Pascual Madoz recoge en su Diccionario Geográfico: “Puertos seguros son Cartagena, junio y julio”. Sólo con ésto ya está casi todo explicado.

Localización de Cartagena en el mapa de España

Localización en el mapa de España

Abordadas sus costas por fenicios, púnicos, romanos y una gran cantidad de pueblos, eran pocos los que llegaban allí y no se quedaban. Un excelente clima, un buen abrigo y tierra rica, entre sus muchas bondades.

Vista aerea del puerto

Vista aérea actual del puerto de Cartagena (España)

Sin embargo todas estas ventajas no supusieron siempre riqueza, y muy al contrario a menudo significaron guerra, hambrunas y abandono. Es el panorama común de muchas de las ciudades costeras del Mediterráneo, ciclos donde la abundancia va seguida de la miseria, paz que sigue a la guerra y hambre tras las buenas cosechas.

Faro de Navidad, Cartagena (España)

Faro de Navidad

De Cartagena, la ciudad trimilenaria, dicen sus habitantes que “no existirá tierra mas pisada, mas trillada y mas castigada”. Históricamente casi siempre ha estado, como las nuevas corrientes ideológicas, enfrente del poder establecido, y por ello ha recibido mucha “metralla”. Pero esta urbe, que se yergue orgullosa y heroica, que ha sido maltratada tanto por propios como por extraños, se ha levantado periódicamente sobre sus ruinas.

Vista desde el puerto

Vista desde el puerto

Posee un patrimonio histórico digno de reyes que no ha sido suficientemente valorado ni protegido como se merece, y del que podría vivir como otras ciudades italianas, griegas o norteafricanas. No siempre ha contado con buenos juglares, ni con buenos señores.

Otro de sus muchos patrimonios heredados es el genético, sangre francesa, italiana, británica y alemana se mezcla con la de otros países y distintos continentes. Los apellidos evidencian este devenir secular que puede encontrarse hasta en las denominaciones de las calles, en las que los nombres foráneos, españolizados o no, abundan.

Vista panorámica

Vista panorámica con el mar al fondo

También en Cartagena hallamos genes diversos de la propia Península Ibérica, que pueden encontrarse en topónimos de origen catalán, y apellidos vascos y aragoneses principalmente. Un crisol de culturas que no es tan fácil de localizar en la vieja Europa, y que sólo por el carácter marítimo y naval de esta villa puede entenderse.

Paseo marítimo

Paseo marítimo

Visitada periódicamente por las fiebres tercianas, que descendían su población a uno o dos tercios, ha sabido re-inventarse a lo largo de su devenir, y en los malos momentos se recogía sobre sí para renacer a posteriori, bien como puerto de comercio o como abrigo para galeras, bien como arsenal militar. Toda su historia ha estado ligada inexorablemente a la mar, a un flujo continuo de idas y venidas.

Teatro romano

Otra vista del impresionante teatro romano

Y a pesar de esa indudable e inevitable interconexión, no hay un análisis histórico global que incardine esta urbe milenaria con la fuerza del mar, la que cala los huesos de sus habitantes, la que genera riqueza con la mezcla y la variedad, la que ha caracterizado la idiosincrasia de un pueblo que muchas veces ha mirado al puerto, y otras no ha querido hacerlo porque la diosa fortuna podía traer tanta abundancia como desgracia.

Dra. Celia Chaín

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Se habla a menudo de la idiosincrasia de las ciudades marítimas, pero nosotros queremos llegar un poco mas lejos y adentrarnos en la identidad de las urbes costeras. Los puertos han definido enormemente esta forma de pensar, de sentir, de vivir, de ver el mar con mas profundidad que otros.

Puerto de Cartagena (España)

Puerto de Cartagena (España)

Hay veces que esa asimilación se ve reflejada en todos sus vecinos, otras se ha dejado atrás y ya sólo forma parte de la Historia. La arquitectura portuaria y defensiva, las naves, los cañones, las anclas o los aparejos pueden estar recluidos en un museo o seguir formando parte de la vida de la ciudad.

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

El puerto de La Habana según un grabado holandés del s. XVII

Hay ciudades en las que se construyeron grandes arsenales, pero otras fueron principalmente nido de piratas, otras incluso son conocidas porque albergaron prisioneros durante siglos. El talante de los pueblos costeros se palpa, aunque no siempre el amor y el respeto por lo que fueron.

De cualquier forma, se sientan o no orgullosas de su devenir histórico, suelen tener habitantes de muchos lugares del mundo, pero esa emigración no es actual, ni es producto de movimientos del siglo XX, sino que la llevan en la sangre desde hace milenios. Los rasgos hablan de estas gentes de lugares costeros, que exponen un fenotipo extraordinariamente variado en comparación con las ciudades del interior, llevan unos apellidos extraños al lugar, unas veces adaptados a la grafía y reglas del idioma oficial, y otras tal y como sus antepasados hace siglos los trajeron allende los mares.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional [Tomás López]

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo, conforme al que publicaron Jorge Juan y Antonio de Ulloa, en su Relación de la América Meridional, levantado por Tomás López (final s. XVIII)

En fin, son pueblos y ciudades impregnadas tanto física como metafóricamente de salitre, en cuyas venas corre sangre universal y que presentan un carácter peculiar fruto de haber vivido frente al mar durante siglos.

Puerto de Barcelona

Puerto de Barcelona

Precisamente por esta identidad común vamos a dedicarle una serie de entradas, y formarán parte de ella las ciudades cuyos puertos (ya sean naturales o artificiales) hayan cumplido ya mas de mil años.

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Bajo el patrocinio de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval se ha formado un Grupo de Expertos en la Protección Jurídica del Patrimonio Marítimo y Naval (MARELEX), que fue presentado en Cartagena el día 21 de noviembre de 2016. Tiene como objetivo liderar el estudio de nuevas vías jurídicas que permitan mejorar la protección del patrimonio marítimo y naval, en especial el subacuático.

El grupo de expertos reunido en sesión constituyente en el Museo Naval de Cartagena

El grupo de expertos reunido en sesión constituyente en el Museo Naval de Cartagena

Según uno de sus miembros, el Dr. Ruiz Manteca, “en la actualidad, la protección del patrimonio naval es buena. Pero no existe una normativa específica en España, porque la ley estatal es de hace treinta años. Y esta tarea recae muchas veces en manos de la Administración regional que no tiene los recursos ni probablemente la experiencia suficiente para hacerse cargo de ella”.

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Está formado por personalidades del ámbito académico de distintas universidades, vinculadas desde hace años al patrimonio cultural desde su vertiente jurídica. Son:

  • Dr. D. Jesús Prieto de Pedro, Catedrático de Derecho Administrativo de la UNED (Madrid) y ex-Director General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
  • Dr. D. Javier García Fernández, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de Hispania Nostra y Director de la revista Patrimonio Cultural y Derecho.
  • Dr. D. Valentín Bou Franch, Catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Valencia y autor de diversas publicaciones sobre Patrimonio Cultural.
  • Dr. D. Rafael Ruiz Manteca, Jurídico Militar, profesor de la UNED. Autor de varias obras sobre el régimen jurídico del Patrimonio Cultural Subacuático.
Mesa redonda

Los participantes de la mesa redonda

Este grupo de expertos trabajará en la mejora de las normas sobre protección del patrimonio cultural y, específicamente, en la correspondiente al patrimonio marítimo, con la finalidad de aportar y ofrecer a los poderes públicos, y a personas físicas y jurídicas de cualquier naturaleza, soluciones a los diversos problemas que pueda presentar la protección del patrimonio marítimo y naval y, muy especialmente, del patrimonio cultural subacuático, que forma parte de él.

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Con motivo de la constitución de este grupo se celebró una interesante Mesa redonda sobre “Desafíos de la protección de nuestro Patrimonio Marítimo y Naval”. Participaron todos los miembros del grupo, a los que se unió el Dr. D. Juan José Sánchez Baena, Director de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, que actuó como moderador.

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La principal misión del grupo en estos momentos debe ir dirigida a ayudar en la aplicación de la norma contra la piratería y el expolio, y a favor de la defensa y la protección de los pecios.

El grupo de expertos

El grupo de expertos reunido con los responsables de la Cátedra

En las próximas semanas daremos a conocer mas información sobre el manifiesto de constitución de dicho grupo y sus futuras actividades.

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Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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Algunas de las órdenes de caballería como las de Malta, Santiago, Montesa, Calatrava o los Templarios, son de sobra conocidas, y muchos de sus miembros fueron importantes oficiales de la Armada durante los siglos XVIII y XIX.

Mapa de las cruzadas del Monasterio de Cluny. Fuente

Mapa de las cruzadas del Monasterio de Cluny, con algunas de las órdenes de caballería que participaron. Fuente

Sin embargo, hay otras órdenes menos famosas que perduraron poco tiempo, pero que por ello no deben caer en el olvido. De algunas, como la que aquí tratamos, apenas si existen datos, por lo que son unas auténticas desconocidas.

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Durante la época de las cruzadas, momento en el que aparecieron estos caballeros guerreros, se creó una orden cuyo nombre está profundamente vinculado con la Historia Naval: era la Orden del Navío, o de la Nave, según quien haga la traducción. Se mantuvo activa durante poco tiempo, ya que sólo perduró mientras el monarca que la creó estuvo en el trono. Sin embargo, fue la base de otras mucho mas conocidas y de relevancia internacional.

El fundador de la orden, el rey Luis. Fuente.

El fundador de la orden, el rey Luis IX. Fuente.

Vamos a exponer algunos de los datos de los que hasta ahora disponemos.

Fue establecida por el rey Luis IX de Francia, conocido posteriormente como San Luis, en 1262 (aunque algunos autores también la establecen en 1269), en preparación del segundo viaje que haría a Túnez en 1270 y que se conocería como la VIII cruzada. Se denominó de varias formas, Orden de la Nave, de Ultramar y de la Doble Cruz. La creó para recompensar a la nobleza francesa que lo iba a acompañar.

El collar de la orden estaba formado por conchas dobles entre medias lunas dobles en aspa, y en la parte inferior pendía una medalla con un barco en el mar.

El colar de la orden

El collar de la orden

Esta embarcación era el símbolo del viaje que debían emprender hasta llegar a las costas africanas. Las medias lunas representaban a las tropas musulmanas con las que iban a combatir.

Cruzadas. Fuente

Los desplazamientos por el Mediterráneo durante la VI, VII y VIII cruzadas. Fuente

Según un cronista del siglo XVIII (Moreri, 1753), las medias lunas eran plateadas y las conchas de oro. El navío estaba situado dentro de un óvalo, iba armado y veteado de plata en campo de gules (rojo). San Luis permitió a sus caballeros que incluyeran en la cimera de sus escudos un navío de plata con la bandera de Francia sobre un campo de oro.

San Luis partiendo a las cruzadas

San Luis partiendo a las cruzadas

Los primeros que recibieron el nombramiento de caballeros de esta orden fueron los tres hijos del monarca (Felipe el Atrevido, que sería Felipe III; Juan Tristán, conde de Nevers y Pedro, conde de Alenzón), su hermano Alfonso y su yerno, el rey de Navarra Teobaldo II. También incluyó a muchos príncipes y grandes señores que lo acompañaron en el viaje a Ultramar.

La orden no sobrevivió a su creador, aunque los nobles mantuvieron los privilegios e insignias. Carlos de Anjou, hermano de San Luis, se apropió de ella para él y sus sucesores. Años mas tarde, Renato de Anjou, rey de Sicilia, la restableció en 1448 bajo el nombre de la Orden del Creciente y de la Media Luna.

En síntesis, es una orden prácticamente desconocida, creada por Luis IX de Francia con motivo de la VIII cruzada, instituida para recompensar a sus caballeros. Esta orden incluyó un navío, tanto en la denominación como en su insignia, rememorando el viaje por el Mediterráneo.

Un antiguo dibujo de un caballero de la orden de la Nave

Un antiguo dibujo de un caballero de la Orden de la Nave

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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La Academia de la Historia de Cuba entregó el pasado 12 de mayo de 2016 al Doctor en Historia y Capitán de Navío de la Armada Española, Juan Escrigas Rodríguez, el nombramiento como Académico Correspondiente Extranjero de esta institución.

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Una imagen del acto junto a la invitación recibida

La ceremonia tuvo lugar en La Habana, en el Aula Magna Colegio San Gerónimo(sic), sede de dicha Academia.

Se hizo coincidir con diversos actos que se desarrollaban en ese momento en la ciudad caribeña: la celebración del IV Centenario de la muerte de Cervantes, el I Centenario de la Escuela Naval de Cuba y la visita del Buque Escuela de la Armada Española Juan Sebastián Elcano, que se encontraba atracado en los muelles de La Habana.

 Fotografía del B/E J.S. Elcano con el castillo del Morro de La Habana al fondo (EFE/Alejandro Ernesto, El País)

Fotografía del B/E J.S. Elcano con el castillo del Morro de La Habana al fondo (EFE/Alejandro Ernesto, El País)

El Capitán de Navío Escrigas lleva muchos años trabajando en la línea de investigación sobre la Armada y los acontecimientos de 1898. De hecho se doctoró sobresaliente cum laude por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis que lleva por título “La Armada en 1898. Un enfoque integral”.

Visita a La Habana del Buque Escuela J.S. Elcano durante su viaje de la vuelta al mundo en 1929 (Colección Juan Escrigas)

Visita a La Habana del Buque Escuela J.S. Elcano durante su viaje de la vuelta al mundo en 1929 (Colección Juan Escrigas)

En ella profundiza en la historia de la Armada ante el desastre del 98 y la Guerra Hispano-cubano-norteamericana. Se trata de un excelente estudio que además permite seguir el rastro de cada uno de los miembros de la Armada que participaron y murieron en ese trágico enfrentamiento naval. Para ello utiliza no solo las fuentes escritas, sino que localiza y analiza, magistralmente, una ingente cantidad de fuentes iconográficas (preferentemente fotografías), la mayoría de ellas rescatadas por él mismo y totalmente inéditas. En palabras del Dr. Escrigas:

“Comprobaremos como de la mano de una imagen fotográfica se pueden interpretar asuntos de política internacional y acontecimientos, o incluso arrancar líneas de investigación, o en un nivel más personal y privado, con ellos se puede hacer un seguimiento de la vida de un miembro de la Armada”.

Discurso de Aceptación por el Dr. y CN Juan Escrigas

Su lección de ingreso como nuevo miembro de la Academia cubana siguió esta línea expositiva. Se marcó como uno de los objetivos mostrar los lazos de amistad, cariño y respeto, que tienen y han tenido siempre España y su Armada con Cuba, y más en particular con La Habana, como enclave geoestratégico naval y marítimo desde el siglo XVI. El discurso de recepción corrió a cargo del Dr. Gustavo Placer Cervera.

Portada de la presentación del discurso de aceptación del Dr. J Escrigas.

Portada de la presentación del discurso de aceptación del Dr. J Escrigas.

El instrumento principal para llevar el hilo conductor del discurso fue la fotografía. La mayoría pertenecen a su colección particular, que lleva reuniendo desde que tenía 12 años. Cada una de ellas ha sido investigada y analizada en profundidad, lo que ha permitido, y permitirá, abrir nuevas líneas de investigación.

Otra impactante imagen de la colección Escrigas

Otra impactante imagen de la colección Escrigas

Además, su discurso también tuvo momentos de gran emotividad, al recordar la estrecha vinculación de su familia con la Armada y Cuba tras varias generaciones. Destacar el recuerdo que tuvo a su bisabuelo Rosendo Escrigas, condestable de la Armada, muerto en Santiago de Cuba como consecuencia de las heridas recibidas en las trincheras durante la defensa de la ciudad.

Una imagen del condestable Rosendo Escrigas, abuelo del homanajeado

Una imagen del condestable Rosendo Escrigas, abuelo del homenajeado. Fuente: Orla con los condestables muertos en los combates del 98 (El Mundo Naval Ilustrado, 1 de junio 1899)

Desde la Cátedra queremos felicitar a nuestro colaborador y asesor, experto en Historia Naval, por este merecido reconocimiento.

Algunas de las obras del Dr. Escrigas

Escrigas Rodríguez, J. (2011). La Armada Española y la fotografía en Cuba, Puerto Rico y Filipinas: los sucesos de 1898. Madrid: Ministerio de Defensa.

Escrigas Rodríguez, J. (2012). Atlas Ilustrado de la Guerra de Cuba. Madrid: Editorial Susaeta.

Escrigas Rodríguez, J. (2014). En Annápolis. Revista General de Marina, 266 (3), p. 511-522.

Escrigas Rodríguez, J. (2014). En el Hospital Naval de Norfolk. Revista General de Marina, 266(1), p. 97-105.

Escrigas Rodríguez, J. (2016). El viaje del crucero “Reina Regente” a América. Revista General de Marina, 270(1), p. 81-91.

 

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