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Posts Tagged ‘Mar Mediterráneo’

La literatura sobre los viajes a Tierra Santa es relativamente frecuente, pero no las obras que incluyen dibujos de las ciudades que se visitaban en el periplo. Un canónigo de Maguncia, Bernardo de Breidenbach, publicó en 1486 un relato que iba acompañado de magníficas ilustraciones de algunos de los puertos y urbes costeras que se hallaban en el camino. Precisamente por ello le dedicamos una entrada y comentamos varios de los dibujos y detalles vinculados con la Historia Naval y Marítima. Breidenbach recorrió Palestina, Arabia, Sinaí y Egipto. Su largo viaje hasta llegar a Tierra Santa duró desde abril de 1483 a enero de 1484.

Parte de la carta náutica de Joan Martines que recoge la cuenca mediterránea. Fuente: BNE

Las ilustraciones de puertos y ciudades costeras

Contiene grabados xilográficos intercalados en el texto y a página completa. Hay grandes vistas geográficas de importantes ciudades portuarias (Venecia, Parenzo, Corfú, Modón, Candía, Rodas y Jerusalén). La ilustración de mayor tamaño se imprimió con cuatro bloques de madera y muestran una vista panorámica de Venecia, tomada desde el sur.

Galera Venecia

Venecia. Detalle de góndolas y de dos galeras con la tienda montada y los remos afrenillados

El ilustrador

Conocemos el nombre del ilustrador, el artista Erhard Reuwich, porque aparece en la introducción de la primera edición y del que también sabemos que acompañó al canónigo en su viaje. La obra destaca por el virtuosismo que logró con sus dibujos, a los que dotó de un notable realismo.

Corfu. Detalle

Nave en aguas de Corfú (oeste de la actual Grecia). Una embarcación de navegación costera con árbol y vela latina. A popa tiene un espacio para pasajeros, con una escala abatible para embarcar y desembarcar. En la playa se pueden apreciar dos esquifes

Parece que en cada tramo del viaje adquirió obras de arte representativas, que posteriormente utilizó para realizar las ilustraciones. Así, por ejemplo, la ciudad de los canales, de Reuwich, puede considerarse una obra documental sobe la historia arquitectónica veneciana (se cree que utilizó varios trabajos de J. Bellini para inspirarse).

Candia. Transporte de troncos

Detalle de la ciudad de Candía (en Creta, Grecia). Dos esquifes ante la costa

Una magnífica carraca

Una de las joyas de este texto es una gran embarcación comercial denominada carraca, que está representada de popa, por lo cual no podemos apreciar el castillete de proa, ni el trinquete. En el centro había un gran palo enterizo (o tiple), del cual se envergaba el papahígo (o gran vela), en cuyo grátil (más tarde denominado pujamen), se podía unir una boneta o dos, como aparecen en el dibujo. Esta disposición permitía aumentar o disminuir el paño según la fuerza del viento. Es muy visible el castillete de popa, con el mesana portando una vela latina. El timón es de codaste (o a la navaresca). Además, podemos distinguir un esquife que se aleja de la carraca.

Buque en Modon

Una carraca en la ciudad de Modón (hoy Methoni, situada en el Peloponeso, actual Grecia)

El puerto de Rodas

Aunque todas las ilustraciones son de gran interés, en la que se dibuja la isla de Rodas (situada en Asia Menor, actualmente forma parte de Grecia), encontramos una serie de peculiaridades vinculadas con el mundo naval que son dignas de analizar. Por ejemplo, en la imagen inferior se puede ver el casco de una embarcación con dos planchas de agua a cada banda, en las cuales se colocaban los carpinteros y calafates que están reparando las tracas y calafateando las costuras de éstas. También se aprecia a la izquierda un molino de viento sobre el muelle.

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Detalle del molino y del embreado de una embarcación en el puerto de Rodas

Alejándonos un poco más (imagen inferior), a la derecha, aparece un pontón de draga, con la rueda movida con el peso de los hombres que suben por ella, y que sirve para manejar la cuchara que recoge el fango del fondo.

Detalle Rodas. barco

Rodas. Otra visión de la imagen anterior, en la que se puede ver un pontón para dragar el puerto

También encontramos una galera de peregrinos, muy similar a la que el autor empleó para hacer su viaje. Ésta lleva la carroza cubierta a popa, sigue el mesana latino y luego un corral para llevar las dietas vivas (ave y ganado) para los enfermos. Aparece el árbol maestre, con su entena y vela latina. Los remos están afrenillados. Falta el árbol del trinquete, posiblemente oculto por la doblez de la hoja.

Galera Rodas

Rodas. Galera veneciana de peregrinos

El éxito de la obra

Salieron publicadas varias versiones en latín, alemán, flamenco, francés y español desde 1486 hasta 1498. En España fue traducida por el aragonés Martín Martínez de Ampiés e impresa en 1498 en Zaragoza por Pablo Hurus, que tuvo mucha aceptación. Dado el éxito que alcanzó no es extraño encontrar ejemplares en las bibliotecas nobiliarias, tales como las del tercer duque de Medina Sidonia, el marqués de Astorga y el del Cenete, o de literatos (como Hernando Colón y Fernando de Rojas), religiosos y otros eruditos.

En síntesis, una magnífica obra ilustrada con algunas de las ciudades costeras en las que arribó Bernardo de Breidenbach en su largo viaje por el Mare Nostrum, un importante patrimonio documental que nos deja interesantes datos sobre los puertos y las embarcaciones que los transitaban en los albores del Renacimiento.

Nota: Las imágenes que aquí aparecen en color son de la impresión alemana de la obra, las otras son del ejemplar en español de la Biblioteca Nacional de España.

Más información

DAVIES, H. & LEIGHTON, J.J. Bernhard von Breydenbach and his journey to the Holy Land 1483-4: a bibliography. 1911. Descripción comentada y traducida de la obra.

TENA, P. Miradas jerusalemitanas. Imagen de Tierra Santa en un incunable españolEspéculo: Revista de Estudios Literarios, 2005, 31, p. 71.

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Leonardo Da Vinci es uno de los genios universales más reconocidos. Fue un importante humanista, anatomista, artista y ejerció otra decenas de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Esa capacidad le ha hecho ser el padre, o el primero, que trató multitud de disciplinas que hoy está consolidadas, pero que en el Renacimiento, la época en la que él vivió, ni siquiera existían.

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Una de estas genialidades llevó a Leonardo a preguntarse sobre el motivo por el que en la cadena montañosa de los Alpes había esqueletos y restos de animales marinos incrustados en la roca. No entendía cómo era posible que hubieran llegado a alturas de más de 2000 metros sobre el nivel del mar.

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Fósiles de ammonites encontrados en los Alpes franceses. Eran unos cefalópodos marinos parecidos al Nautilus actual que habitaron los mares de la Tierra desde el Devónico hasta el Cretácico. Fuente

Existía una explicación muy general que lo atribuía al diluvio universal, ya que tras esta catástrofe muchos animales pudieron salir despedidos hasta las montañas y morir allí, motivo por el que se habían encontrado sus restos a esa altitud.

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Una imagen de los Alpes actuales

Leonardo puso en duda esta teoría, ya que no encontraba pruebas de que sucediera de esta manera, por lo que decidió estudiar el tema por su cuenta y analizar algunos de los restos encontrados.

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Un fósil dibujado por Leonardo. Códice de Leicester

Terminó planteando la hipótesis de que estos sedimentos habían sido empujados y elevados hasta formar las montañas actuales por algún movimiento de la corteza terrestre. Hoy sabemos, gracias a la Geología, que lo que realmente ocurrió es que hace millones de años el continente africano empujó al europeo, y como resultado de estas fuerzas surgieron los Alpes. La colisión de las dos placas continentales fue un fenómeno lento pero extraordinariamente potente y violento.

Este proceso, denominado obducción, provoca que, como resultado del choque, se incrusten una sobre la otra, provocando que el terreno se pliegue y forme las montañas. En algunos casos, un fragmento de placa oceánica (del mar que existía entre ambas placas) queda atrapado y se desliza sobre el continente, lo que explica que aparecieran fósiles marinos en las montañas alpinas.

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Fósiles de peces hallados en los Alpes

A modo de síntesis, este genio universal también trató la temática marítima, ofreciendo explicaciones novedosas a incógnitas como el hallazgo de restos de criaturas marinas (fósiles) a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, en la cadena montañosa de los Alpes. Con su análisis ofreció una de las primeras pistas sobre la tectónica de placas, la Ciencia que estudia la estructura de la Tierra y los deslizamientos continentales que llevan ocurriendo sobre el manto terrestre desde hace millones de años.

Más información

DAVYDOV, Vladimir & KRAINER, Karl. Facies and biostratigraphy of the Late Carboniferous/Early Permian sedimentary sequence in the Carnic Alps (Austria/Italy)Geodiversitas, 1998, 20, 4, p. 643-662.

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Esta es la tercera entrega dedicada a el mundo de las galeras, con la que abrimos otra nueva etapa en la que nuestro experto, el Dr. Pedro Fondevila Silva, además de redactar los textos, los acompaña de dibujos realizados por él o bajo su dirección, muchos hechos expresamente para que se pueda entender mejor la forma de vida en estas embarcaciones.

Las galeras llevaban, aparentemente, un único árbol. Sin embargo, documentación de archivo y una imagen contemporánea de la toma de Túnez (1535), nos muestran la existencia de otro (el trinquete) en un lateral de la corulla. Este árbol y su vela eran de pequeño tamaño, y más que para proporcionar propulsión, servía para ajustar el centro vélico de la galera, en función de la vela que llevase mareada y de dónde recibía el viento. El trinquete, cuando no se utilizaba se estibaba en una de las bandas de la corulla.

Cartones de los tapices de la Conquista de Túnez. Castillo de Ambras, Innsbruk.

La galera imperial que aparece en la imagen superior es de la conquista de Túnez y está amainando la vela. El trinquete está abatido. Todas las piezas que iban montadas sobre los maimones y maimonetes han sido retiradas y solamente se mantienen las de las cureñas. Como las galeras van a batir el fuerte de la Goleta, llevan, para proteger a la gente de la corulla, una arrumbada y sus dos contraarrumbadas. Pero la estructura no es de firme, sino desmontable.

Volviendo sobre las velas, veamos la estructura de la entena. Especialmente interesante es el espigón, que servía para alargar la pena y envergar la vela de mayor tamaño de las dos que tenía el árbol de mestre, que contaba también con una vela cuadra, el treo, para correr fortuna.

Por último, en la galera de la imagen inferior el timonel va sobre el sobredragante, por fuera del tendal, manejando el timón de codaste o a la bayonesa. La nave está desarbolada y transporta fajinas para hacer baluartes para la artillería en tierra. El pequeño pabellón de la popa será sustituido, en la segunda mitad del siglo XVI, por la carroza.

Galera con las empavesadas montadas para proteger la cámara de boga.

Nota:

Rogamos a nuestros lectores que si hacen uso de la información y/o de las imágenes que aquí aparecen, por favor citen esta entrada. Añadimos la referencia bibliográfica, que se puede adaptar a los distintos sistemas de citación:

FONDEVILA SILVA, P. Arboladura de las galeras del siglo XVIII. Blog de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval. 2018. Disponible en: https://blogcatedranaval.com/2018/03/29/arboladura-de-las-galeras/

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El Mar Mediterráneo

El Mare Nostrum ha sido desde el inicio de los tiempos una de las encrucijadas más importantes en la Historia. Unas veces actuó como una barrera y otras como un puente entre tres continentes, habitados por múltiples y también diversos grupos humanos. Se habla con frecuencia de identidad marítima, de lengua franca, de cultura marinera, se buscan antecedentes comunes en los diversos idiomas que se hablan en las naciones que lo rodean, pero sólo evidencias científicas pueden mostrar un nexo común claro.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Antigua nave mercante en los mosaicos del puerto de Ostia (Italia)

Los pueblos mediterráneos actuales son el resultado de complejos procesos culturales, sociales, económicos y políticos, reflejados en una serie de fronteras nacionales. La Historia trata de explicar muchos de estos acontecimientos, y más en concreto, la Historia Naval y Marítima intenta demostrar que las fronteras terrestres no eran tan evidentes en un medio acuático común, donde muchos hombres comerciaban, pescaban, navegaban, luchaban y también morían. El mar era a veces enemigo y, con mucha más frecuencia de la que pensamos, personas de diversas culturas y religiones no se enfrentaron entre sí, sino que lucharon juntos, intercambiaron mercancías e ideas sin tener en cuenta las guerras que sus respectivos reyes se habían declarado.

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Carta portulana del Mediterráneo

Por ello, desde hace tiempo importantes autores han mantenido la importancia de las rutas mediterráneas en la Antigüedad, y que nuestros antepasados hicieron múltiples viajes por mar, bordeando la costa. En estos periplos se sucedieron una serie de procesos de migración, de intercambios y de fusiones culturales que nos permiten hoy hablar de la cultura mediterránea, de su cocina, carácter y forma de entender la vida, entre otros aspectos.

Parte oriental del Mediterráneo en el s. XVIII, que en las cartas seguía denominándose Mare interno. Fuente: Atlante Veneto de Coronelli (1691).

Así no es difícil entender que en la actualidad cada país tenga en el ADN de sus ciudadanos la historia de lo que en tiempos pasados acaeció, pero con una leve diferencia, ésta no la han escrito otros, viene con nosotros en los genes y es la que hemos heredado de nuestros antecesores, en una cadena que nos puede llevar a los primeros homínidos.

El ADN

Como ya se ha hecho en otros espacios, la Genética recientemente ha dirigido la mirada hacia una de las cunas de la Humanidad, el Mediterráneo oriental. Por eso un grupo de investigadores de diversa procedencia se ha dedicado a estudiar el ADN de 560 personas que actualmente viven en tres países, Italia, Albania y Grecia. En concreto se han centrado en 23 poblaciones.

Las poblaciones de origen de las 560 personas cuyo ADN se analizó recientemente. Fuente: SARNO, 2017

Los análisis muestran que hubo un fuerte contacto entre esas riberas del Mare Nostrum, evidenciando que la población actual está compuesta por múltiples capas genéticas, que corroboran ese intercambio.

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Imagen de una parte de la cadena helicoidal del ADN

Los resultados revelan una continuidad genética mediterránea compartida, que se extiende desde Sicilia a Chipre. Adentrándonos más en el tema, descubrimos que las poblaciones del sur de Italia son, por sus genes, mucho más cercanas a las islas griegas que a las de la Grecia continental.

Se ha hallado ADN común del Neolítico y de poblaciones levantinas y del Caúcaso en los siglos siguientes, que demuestran las migraciones marítimas de la Edad de Bronce. También se ha podido concluir que las comunidades del sur de Italia tienen una genética común, que vincula tanto a los que en época antigua llegaron desde Grecia como a los que desde tiempos mucho más remotos vivían en la península itálica, lo que sugiere una larga historia de presencia griega en el sur de Italia (por ejemplo Siracusa, en la parte sureste de Sicilia).

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Genes hallados en las poblaciones estudiadas. Se puede ver la distribución común en muchos lugares costeros del Mediterráneo oriental. Fuente: SARNO, 2017

Estos datos son muy importantes para la historia cultural de Europa y la difusión de algunas lenguas indoeuropeas. Además confirman las raíces similares de muchos pueblos mediterráneos, dando lugar a una base genética conjunta, que demuestra la realidad actual de esta parte de la Europa oriental y evidencia un pasado común, con un importante papel para la navegación en épocas remotas.

Imagen vía satélite del Mar Mediterráneo. Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de España

Por ello, y a pesar de la conflictiva historia de las gentes que vivieron en las costas del Mare Nostrum oriental, de la implantación de las fronteras nacionales modernas y de algunas ideas excluyentes, hoy podemos afirmar que existe una continuidad genética mediterránea compartida, que con mucha frecuencia se puede apreciar también en los rostros y costumbres de sus habitantes.

Más información

SARNO, S. at al. Populations along the eastern Mediterranean coast share a genetic heritage that transcends nationality. Scientific Reports, 2017, 7.

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Durante el siglo XVIII, cuando la Ilustración volvió a poner de moda la observación y el espíritu científico, muchas personas cultas se unieron a esta corriente, dando a sus aficiones pinceladas académicas. Algunos de estos intentos fueron, con el paso de los años, las bases de algunas de las ciencias actuales. Otras veces fue la propia creación de instituciones museísticas el punto de partida para estos aficionados.

Bogavante real

Bogavante

En España, por ejemplo, en 1771 se crea el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid y muchos naturalistas comenzaron a buscar ejemplares para enriquecer la nueva colección. De hecho, en unas instrucciones de 1776, Carlos III ordena a “los Virreyes, Gobernadores, Corregidores, Alcaldes mayores e Intendentes de Provincias en todos los Dominios de S. M. puedan hacer escoger, preparar y enviar á Madrid Naturaleza que se encontraren en las Tierras y Pueblos de sus distritos” (Jiménez, 2015).

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Orla del libro de A. Recondo, que recoge las especies que dibuja y comenta.

En este caso traemos un libro manuscrito redactado por un oficial de rentas (lo más parecido a un recaudador de impuestos), que tenía gran interés por la flora y la fauna. Su título es Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, fechado en 1773.

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Frailecillo o papagayo marítimo

Recondo se dedicó a observarlas y lo combinó con lecturas de famosos naturalistas de la época. También formó una colección con ejemplares disecados. Lo más significativo de este volumen son las acuarelas que contiene y que dibujan una parte de la fauna y flora marítimas de la isla de Mallorca. A pesar de que era un aficionado, quiso tener correspondencia con importantes naturalistas de la época y al final de su vida parece que intentó vender su colección de aves disecadas.

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Pelícano u Onocrótalo

Recondo también comenta y dibuja peces de las costas mallorquinas.

pez volador

Pez volador

También se ocupó de la pesca de perlas. De hecho, aparte de incluirlas en su libro, presentó una memoria, en 1779, bajo el título “Memoria sobre Pesca de Corales que presentó… el socio don Antonio Recondo” (Oliver, 2006). En su disertación trata sobre “los tesoros que la Naturaleza ofrece al hombre”, y establece una comparación entre las riquezas que la tierra y el mar proporcionan a la Humanidad. Añade que Mallorca es una fuente inagotable de riqueza, entre ellas de perlas, corales y otros mariscos. Para la recogida de perlas mantiene que se necesita

“un Barco con su escandel, crucero y Plomos, un instrumento o red para arrastrar por el fondo del mar, con su zurrón o manga que recoge cuanto encuentra por diminuto que sea; para recoger las perlas que hayan caido de las conchas al tiempo de arrancarlas. La situación que tienen los corales dentro del mar y unas varas cruzadas con plomos y redes para enredarse los corales. Son los Mapas que el autor presenta y con ellos va a demostrar lo interesante que es al público y al Estado esta pesca, y asegura con admiración que es abundante en las costas de esta Isla”.

Como puede leerse, Recondo estaba seguro de las posibilidades de la pesca de perlas y animaba a la Real Sociedad Económica de Amigos del País a que hiciera pública esta posibilidad y la extendiera por la Isla, para beneficio de sus naturales. No sería éste su único intento por activar la pesca e incrementar la economía isleña, como lo prueban otras de las memorias que también redactó, que recoge Oliver (2006).

Acceso al ejemplar digitalizado

El libro está digitalizado y disponible en la Biblioteca Digital Hispánica. Forma parte de la impresionante colección de la Biblioteca Nacional de España.

Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, que rendidamente tributa a … Luis Antonio de Borbon, Ynfante de España. 1773 (manuscrito).

Más información

La BNE adquiere un manuscrito original de Antonio de Recondo con acuarelas de gran calidad. Web de la Biblioteca Nacional de España. Noticias. 15 Diciembre de 2017.

JIMÉNEZ, J. y REIG-FERRER, A. Tocando de oído: la intrigante y misteriosa grulla balear. Llibre Verd de Protecció d’Espècies a les Balears. Palma de Mallorca: Govern de les Illes Balears & Societat d’Història Natural de les Balears. Monografia de la SHNB. 2015.

OLIVER REUS, P. La recerca marina a les Illes Balears. Pereoliver.net, 2006.

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Este efecto, cuyo nombre evoca leyendas artúricas, es un espejismo que se manifiesta en la parte superior de la visión (encima del horizonte), y que no sólo se produce en el mar, aunque aquí vamos a centrarnos en ello. De hecho puede ocurrir en cualquier lugar, y se da con mayor frecuencia en los polos. En la navegación está vinculado con las visiones que los marinos tenían en ciertos lugares y con determinadas condiciones atmosféricas. En tiempos antiguos no se conocían los motivos de estas ilusiones ópticas, pero sí los efectos, que causaban pánico entre las tripulaciones.

Antiguo dibujo que representa la fata morgana. En la parte superior se puede observar el barco de la izquierda en posición inversa y el de la derecha, que está más lejano, se puede ver que el espejismo lo reproduce mucho más grande y lo duplica (uno a la inversa y otro recto).

La fata morgana está históricamente vinculada a una bella isla del Mediterráneo, Sicilia. Parece que era frecuente su aparición en aguas del Estrecho de Mesina, donde confluyen las aguas del mar Egeo con las del Tirreno, y que por su propia naturaleza geológica ha sido objeto de mitos y leyendas desde la Antigüedad clásica (Scila y Caribdis). En algunas narraciones se denomina también Lavandaja (Giovene 1791) y en otras se atribuye al diablo.

Localización del estrecho de Mesina

La leyenda asociada al nombre

La denominación está relacionada con Morgana, la hermana del rey Arturo de las leyendas. Se dice que era una bruja o un hada, y de ahí viene fata morgana (hada es fata en italiano), aunque también hay quienes piensan que el origen del nombre de la poderosa hechicera proviene de mori-gena, que traducido  significa nacida del mar, y lo vinculan con las sirenas por el parecido con el nombre inglés (marmoid). Hay que recordar que en la mitología clásica las sirenas atraen a los marinos con sus cantos para luego ahogarlos.

Arturo y Morgana. Ella le da una Excalibur (espada) falsa a su hermano. MS 38117. British Library.

El efecto fata morgana

Esta ilusión visual es mas compleja que los simples espejismos. Se produce por encima de la línea de visión y distorsiona los objetos que aparecen de forma significativa, por lo que no es extraño que en tiempos pasados los navegantes pensaran que era cosa de brujas.

Diagrama sobre cómo se produce este efecto óptico

El fenómeno óptico se produce al darse una inversión térmica en la atmósfera, que tiene lugar cuando en un mismo espacio hay dos capas de aire que están a diferente temperatura y la más caliente sube por la que está más fría (habitualmente sucede lo contrario). Al elevarse, la masa de aire caliente sobre la fría produce una refracción, ocasionando una serie de dos imágenes invertidas y rectas.

Explicación gráfica del efecto fata morgana

Citas históricas de este espejismo superior

Parece que desde la Antigüedad se observaba este fenómeno en las costas sicilianas, como muestran textos de Flavio Josefo y de C. Agripa. Ya en época moderna otros como Ferrariis (s. XVI) nos dan su versión del tema, aunque lo centra en el golfo de Trento (al sur de Italia):

“… se ven ciertas apariciones, que se llaman Mutationes o Mutata. La gente común cuenta historias de no sé qué, vampiros o brujas o, como dicen en Nápoles, janare [hadas], o como dicen los griegos, nereidas. … Y a veces verás ciudades y castillos y torres, y ovejas y ganado de diferentes colores e imágenes o espectros de otras cosas, donde no hay ciudad, ni ovejas, ni siquiera un zarzal. Yo mismo he tenido el placer de ver estas obras, esta lusus naturae. No duran mucho, pero cambian como los vapores en los que aparecen, de un lugar a otro, de una forma a otra, de donde tal vez se llaman Mutata, o porque el cielo cambia de soleado a lluvioso por estas apariciones”.

Una descripción más detallada la encontramos en el s. XVIII, y va acompañada de un grabado en el que se puede ver claramente el efecto fata morgana.

“Cuando el sol naciente brilla desde el punto donde su rayo incidente forma un ángulo de unos cuarenta y cinco grados en el mar de Reggio, y la superficie brillante del agua en la bahía no es perturbada ni por el viento ni por la corriente, el espectador siendo colocado en una eminencia de la ciudad, de espaldas al sol y de cara al mar; de repente aparecen en el agua, como en un teatro catoptrico, varios objetos multiplicados; es decir, innumerables series de pilastras, arcos, castillos bien delineados, columnas regulares, altas torres, espléndidos palacios, con balcones y ventanas, extensos callejones de árboles, deliciosas llanuras con rebaños y manadas, ejércitos de hombres a pie y a caballo, y muchas otras imágenes extrañas, en sus colores naturales y acciones apropiadas, pasando rápidamente en sucesión a lo largo de la superficie del mar”. (A. Minasi, 1773).

Una muestra de la fata morgana en un grabado de 1774. Il prospetto della città di Reggio nel canale di Messina, con la vaga veduta della Fata Morgana.  Fuente

En la actualidad

En esta época sigue surgiendo la fata morgana, como lo prueban las fotografías y videos publicados (en la figura inferior puede ver una recopilación de ellos).

Mountains in a Dream State

Más información

Fata morgana. Enciclopedia Culturalia. 2012.

MINASI, Antonio. Dissertazioni sopra diversi fatti meno ovvi della Storia Naturale, Dissertazione prima sopra un fenomeno volgarmente detto Fata Morgana, o sia apparizione di varie, successive, bizzarre immagini, che per lungo tempo ha sedotti i popoli, e dato a pensare ai dotti. A Sua Eminenza il Signor Cardinale di Zelada. Roma: Imp. Benedetto Francesi, 1773.

YOUNG, Andrew T. and FRAPPA, Eric. Mirages at Lake Geneva: the Fata Morgana. Applied Optics. 2017, 56, p. 59-68 (sólo está accesible el resumen y trata sobre la fata morgana en el lago Leman, situado entre Francia y Suiza).

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Por Jorge González Crespo, Licenciado en Historia y Máster en Historia y Patrimonio Naval

Durante el período helenístico, los soberanos de Egipto, la dinastía de los Ptolomeos, vivían en un mundo de lujo, extravagancia y despilfarro, pero también de continuas guerras, por lo que crearon inmensas estructuras que, a la vez que reflejasen su poder y grandeza, también sirvieran para intimidar a sus enemigos. Tenían establecida su capital en Alejandría y eran de origen macedonio, pues su primer rey-faraón, Ptolomeo I, había sido un general del gran Alejandro Magno.

Alejandría, la ciudad que fundó Alejandro Magno, fue la capital de Egipto en época helenística, y estaba situada al norte, en el delta del Nilo

Durante el siglo III a. de C. uno de los miembros de esta dinastía, Ptolomeo IV de Egipto (un antecesor de la famosa reina Cleopatra), mandó hacer embarcaciones de proporciones monstruosas como la Tessarakonteres, ya descrita en una entrada previa. Otra de sus ocurrencias fue la construcción de un palacio flotante, la Thalamegos, que posiblemente fue una exposición más de la grandeza de la dinastía ptolemaica.

Posible aspecto de la Thalamegos. Fuente: Foro Militar General

Pocas fuentes hablan de la Thalamegos (θαλαμηγός, “portacámaras”), pero las que lo hacen abundan en detalles. La describe Ateneo de Náucratis en El banquete de los sabios, en el que recoge el testimonio de Calíxeno de Rodas. Tenía casi 90 metros de eslora, con unos 13 de manga y una altura de 17. Era como un gigantesco catamarán formado por dos grandes naves de remos unidas (las que luego se llamarían galeras).

Ateneo lo describe como una embarcación fluvial, con un calado poco profundo, cuyas cubiertas delanteras y traseras (proa y popa) estaban elevadas (“ancho y llano por debajo como un arca”). El casco estaba equipado con todo lo necesario para poder realizar viajes por el Nilo.

Aspecto del pasillo de la nave según un dibujo de Walsh

El lujo imperaba en la nave real: disponía de cubiertas dobles de cerca de 160 metros para pasear, salas de banquetes y fiestas, alcobas colosales, un gineceo, templos y una construcción de piedra a modo de caverna que contenía estatuas de la familia real, entre otros. Todo ello realizado con los mejores y más caros materiales de construcción de la época: oro, marfil de Etiopía, cedro escita, ciprés milesio, tuya, lino egipcio, bronce de Chipre, piedras preciosas de la India y mármol de Paros. La nave era, como la propia dinastía ptolemaica, una síntesis de elementos egipcios y griegos.

Otra vista de la nave, con una estatua de Afrodita, según un dibujo de Walsh

Tuvo mucho más éxito que la Tessarakonteres, siendo usada durante dos siglos por los señores del Nilo. Se sabe que la última soberana helenística de Egipto, la famosa Cleopatra VII (51-30 a.C.), aún recorrió el río sobre ella junto a Julio César. Es la última noticia que se tiene del palacio flotante.

Bibliografía

  • De Náucratis, Ateneo. Banquete de los sabios. Madrid: Gredos, 1988.
  • García Fleitas, L. y Santana Henríquez, G. De la guerra marítima a la suntuosidad de Ptolomeo Filopátor. Cuadernos de Filología Clásica. Estudios griegos y europeos, 2001, 11, p. 211-240.
  • Schuller, W. Cleopatra: una reina en tres culturas. Madrid: Siruela, 2008.
  • Walsh, J. & Reese, T. F. Alexandria and Alexandrianism. Symposium by the J. Paul Getty Museum and the Getty Center for the History of Art and the Humanities and Held at the Museum, 1993.

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