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Posts Tagged ‘Estados Unidos de América’

Sobre el fuerte costero de San Marcos de la Florida (USA), levantado por los españoles durante el siglo XVII, se han escrito algunos trabajos. La ferocidad, tesón, temple y heroicidad de sus ocupantes es bien conocida: pocos recursos y mucha motivación hicieron de esta fortaleza mucho mas que una leyenda.

San Agustín, la ciudad donde se levantó el fuerte, fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565, y es el asentamiento europeo permanente habitado mas antiguo en Estados Unidos.

Localización de la península de Florida en un mapa actual

Sin embargo no siempre es conocido que sus inexpugnables muros fueron construidos con las conchas de un molusco, la coquina. Las aglomeraciones de los caparazones de los moluscos de esta especie, junto con otros materiales, con el paso de los siglos terminaron formando una piedra caliza cuyas características siguen asombrando al mundo.

La península de la Florida en un mapa de De Bry y Le Moyne, Map of Florida and Cuba (1591)

El fuerte que podemos contemplar actualmente no es el primero, sino el que debido a la naturaleza de sus materiales ha sobrevivido a los enemigos, al clima y al tiempo. Toda una proeza si tenemos en cuenta que se levantó hace ya mas de tres siglos, y que su situación costera le hace estar muy expuesto a las condiciones climaticas. El fuerte-castillo es hoy monumento nacional.

Dibujo del fuerte en una carta náutica del s. XVIII.  Detalle. Fuente: BDH

Los materiales de construcción

El fuerte se levantó con la llamada piedra coquina (o concha pequeña), que es una roca caliza formada por “agregados no consolidados y pobremente cementados, de sedimentos conchas, corales y pedazos de estos, así como por caparazones calcáreos de organismos marinos que han sido unidos en proporciones aleatorias por elementos tales como el oleaje marino” (Larrua).

Mezcla de materiales semejante a la coquina

Esta piedra forma una estructura sedimentaria, que fortalece gran parte de la costa Atlántica de Florida y está formada por conchas de almejas, apelmazadas cuando la zona estaba bajo agua, mucho tiempo atrás. Con el paso de los siglos el nivel del mar bajó y la lluvia disolvió el carbonato de calcio de las conchas, cementando el cuarzo y las conchas y formando así la piedra coquina (Larrua).

El descubrimiento del asombroso material

Buscando materiales en las zonas próximas, los españoles encontraron en una pequeña isla llamada Anastasia, cercana a San Agustín, un tipo de piedra caliza, de dureza muy superior a la piedra común y que poseía una serie de cualidades especiales: era fácil de trabajar, a medida que se exponía al aire se endurecía y posteriormente se dieron cuenta de que gracias a su plasticidad, cuando recibía cañonazos absorbía las balas, quedando éstas incrustadas en el muro, contribuyendo a dar mas consistencia a la fortaleza.

Era un asombroso material defensivo que aprendieron a impermeabilizar revistiéndolo de yeso y pintura, para que tuvieran una apariencia mejor.

Síntesis

“Era una poderosa fortaleza de corte renacentista construida más con más determinación que piedras a la orilla del mar, centinela insomne que desde hace más de tres siglos custodia y defiende los accesos a la ciudad más antigua de Estados Unidos. La Florida, presionada por los enemigos desde el norte y el mar, fue la posesión española más pequeña, pobre y expuesta a los ataques, y tal vez la que se defendió con más ahínco. El Castillo de San Marcos, refugio y fortaleza, nunca fue tomado por ningún adversario. La poderosa fortaleza de murallas imbatibles, emblema de la presencia de España en Norteamérica, contaba con algo mejor que la artillería: el espíritu de resistencia, el coraje de los defensores y la decisión de vencer que la hicieron invencible” (Larrua).

De nuevo el mar, que muchas veces facilitaba el acceso a los enemigos, ofrecía con este sencillo y antiguo material una ventaja inigualable: un muro hecho de materiales sedimentarios marinos que absorbía las balas y que a la vez era fuerte y resistente a las acciones atmosféricas e hidrográficas. La panacea de la construcción en aquella época.

Más información

Brevis Narratio eorum quae in Florida Americae Provincia Gallis acciderunt, secunda in illam Navigatione, duce Renato de Laudonniere classis Praefecto. 1591. Cortesía de la Biblioteca Digital Hispánica.

Castillo de San Marcos

FENN, Dennis B. et al. Structural Monitoring of Castillo de San Marcos National Monument. En: Old cultures in new worlds. 8th ICOMOS General Assembly and International Symposium. Programme report – Compte rendu. US/ICOMOS, 1987, Washington, p. 400-407.

LARRUA-GUEDES, Salvador. La real fuerza del castillo de San Marcos: invencible fortaleza española de la provincia de La Florida (1565–1700). Revista Hispanoamericana. Revista Digital de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras. 2013, 3.

LOMBA, M. Contexto histórico de San Agustín de la Florida (2017).

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Durante el siglo XIX en ciertos puertos británicos y estadounidenses se extendió una práctica que rozaba la ilegalidad, que consistía en secuestrar a hombres fuertes y sanos para enrolarlos a la fuerza en un barco, y que sirvieran como marineros en él. Era conocida como shanghaiing. Las técnicas para embarcarlos eran el engaño e incluso la violencia física. Sin embargo, fueron las formas que se utilizaron para reclutar a estos hombres las que han convertido casi en leyenda esta práctica.

A la fuerza. Fuente

Una vez secuestrados e inconscientes eran embarcados. Fuente

Era relativamente frecuente en ciudades como Londres, Bristol y Hull en Gran Bretaña, y en algunas americanas de Estados Unidos, como Nueva York, Boston y Filadelfia, aunque donde alcanzó la mayor fama fue en Portland, en la costa del Pacífico.

Tabernas de Portland. Fuente

Tabernas de Portland. Fuente

Se pudo actuar de esta forma porque confluyeron una serie de hechos, como la pobreza en las ciudades portuarias, la escasez de hombres de mar para los trayectos comerciales, la reciente fiebre del oro, el desarrollo del comercio interoceánico y unas leyes que parecían facilitar esta práctica.

En esta centuria existía una ley que penalizaba a cualquier marinero que una vez firmado el contrato abandonara la nave, siendo la cárcel la pena mas frecuente.

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Una figura destacada en esta forma de actuar eran los encargados de encontrar tripulaciones para los buques, ya que fueron los que idearon y llevaron a la práctica la técnica del shanghaiing, que también ha sido conocida como  “dinero de sangre”. A los que reclutadores se les llamaba “rizos”.

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

En ciertas tabernas existía una trampilla por la que caían los hombres que iban a ser forzados a embarcar. Normalmente borrachos o casi inconscientes, eran traslados al buque y obligados a firmar, o incluso se les falsificaba la firma. Cuando despertaban estaban ya a bordo, alguien les enseñaba lo firmado y a partir de ese momento estaban a las órdenes del capitán, obligados a desempañar los trabajos necesarios para que los grandes buques comerciales del siglo XIX hicieran con éxito sus largos trayectos. Una de las rutas, tras abrirse el comercio con China, iba a Shanghai, de donde parece que la práctica tomó el nombre.

Champan de la guerra del opio

Champan de la guerra del opio

A pesar de que se conservan testimonios documentales de esta situación, todavía se sigue negando que ocurriera, y muchos responsables políticos continúan hoy día empeñados en ignorar que llevó a cabo.

Mas información

DAVIDSON, Lance S. Shanghaied! The Systematic Kidnapping of Sailors in Early San Francisco. California History, 1985, vol. 64, nº 1, p. 10-17.

MARCHESE, Giorgia. Condizioni di lavoro dei marittimi sulle navi mercantili. 2015.

STRECKER, Mark. Shanghaiing Sailors: A Maritime History of Forced Labor, 1849-1915. McFarland, 2014.

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El faro de Gay Head, en Aquinnah (Massachusetts), uno de los mas antiguos de Estados Unidos, comenzó el jueves 28 de mayo a ser trasladado desde su emplazamiento original, debido a que el terreno en el que se sitúa está cediendo, ya que el acantilado cercano está derrumbándose.

El faro en su emplazamiento actual

El faro en su emplazamiento actual

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Una suscripción popular ha permitido que esta histórica luz, fundada en 1799, se cambie de sitio para que pueda estar alumbrando a los barcos durante otros 150 años. Se recaudaron más de 3 millones de dólares, entre donaciones privadas, subvenciones y fondos públicos, para pagar el desplazamiento de este coloso.

El acantilado derrumbándose

El acantilado derrumbándose

El emplazamiento elegido

Tras admitir que el faro centenario corría peligro, se barajaron diversos lugares para convertirlos en su nueva sede, aunque al final se acordó que debía ser la que le permitiría seguir cumpliendo con su función: facilitar la navegación.

Plano del traslado y lugar de recolocalización

Plano del traslado y situación del nuevo emplazamiento

En el lugar donde estaba se construirá un banco semicircular, desde el que se podrá contemplar el mar.

Preparando el trasaldo

Preparando el traslado

Se están usando motores hidráulicos especiales, que desplazarán unos 30 centímetros cada cinco minutos sus casi 400 toneladas.

Vigas de hierro

Las vigas de hierro sobre las que se está realizando el desplazamiento

La torre de ladrillo viajará sobre una pista especialmente diseñada, compuesta de vigas de acero de 38 metros, hasta su nueva posición.

Traslado del faro sobre las vigas

Traslado del faro sobre las vigas

El faro, que continuará a cargo de la Guardia Costera de Estados Unidos, una vez trasladado, podrá seguir advirtiendo a los buques que existen rocas sumergidas cercanas, y así evitar posibles naufragios.

Preparando el terreno

Preparando el terreno

En el estado de Massachusetts varios faros históricos ya han tenido que ser desplazados de su lugar de origen para proteger sus infraestructuras originarias. Son el de Highland Light en Truro, Nauset en Eastham y el principal de Sankaty en Nantucket.

Esta es una muestra más de cómo cuando los ciudadanos valoran la Historia y el Patrimonio Naval heredados, es posible llevar a cabo esfuerzos titánicos como éste. Desde la Cátedra de Historia Naval felicitamos a este colectivo, que ha dado todo un ejemplo de cultura y amor por su identidad marítima.

Fuente: The Boston Globe

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El Hunley y uno de sus creadores, que dió nombre al sumergible

Autoras:
– Laura Puértolas Rubio
– Marina Girona Berenguer
Arreglos y edición: equipo del blog de la Cátedra de Historia Naval

Introducción

Esta entrada se enmarca en la Guerra de Secesión estadounidense, un significativo enfrentamiento civil que ocurrió en Norteamérica entre los años 1861 y 1865. Los bandos enfrentados fueron las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia.

Aunque el motivo de la guerra fue la diferencia de posturas frente a la esclavitud: su defensa o eliminación, en el trasfondo, era una lucha entre dos tipos de economías, una industrial-abolicionista (Norte) y otra agraria-esclavista (Sur).

Los primeros sumergibles

Al comienzo de la Guerra Civil, los submarinos eran prácticamente desconocidos. Se atribuye al reverendo Franklin Smith la propuesta de su creación para el bando de los Confederados. El maquinista James R. McClintiock y Baxter Watson comenzaron a trabajar en el primer sumergible, junto al grupo de Horacio L. Hunley, terminaron el submarino en 1862. Se llamó Pioneer I.

James McClintock II

Estos primeros sumergibles, que no submarinos, no podían navegar en profundidad por debajo del agua. Se mantenían sumergidos a ras de agua, asomando una pequeña torreta que permitía la visión de la superficie del mar. Aunque se le definió como un submarino propulsado, son pocos los datos que tenemos respecto a su actuación. Seguidamente, se creó, por las necesidades de la guerra, uno nuevo, el Pioneer II o American Driver. Este mejoró muchos de los aspectos de su predecesor, aunque no sabemos demasiado de su sistema de propulsión.

Tras las dudas y problemas que habían planteado los dos primeros, se propuso un nuevo modelo, liderado por McClintock, Watson y Hunley, con nuevos grupos de trabajo. El ingeniero de Texas, Edgar C. Singer, que se había especializado en el desarrollo y especialización de torpederos, lideró la construcción de este nuevo buque. Hunley y Lieutenant Alexander supervisaron la producción del submarino, mientras que McClintock y Watson se encargaron de diseñarlo. Así nació en 1863 el Hunley, haciendo honor a uno de los miembros del equipo. Se podría decir que el CSS H.L. Hunley, no era más que una especie de caldera de hierro de 12 m. de largo que se desplazaba justo por debajo de la superficie, propulsada por una manivela a tracción humana.

El 17 de febrero de 1864, el teniente Dixon y 7 marineros confederados, llevaron a cabo un osado ataque contra el bloqueo que los barcos de la Unión realizaban a Charleston. Dixon y sus hombres habían estado preparados desde hacía algunas semanas, pero habían esperado las condiciones propicias para seleccionar el blanco adecuado. Esa noche, por fin, el H.L. Hunley se dirigió sur-sureste hacia el Housatonic, que estaba anclado a unas tres millas de la costa.

El primer enfrentamiento entre un barco y un sumergible

Las primeras experiencias con los torpedos confederados (minas de orinque fondeadas, cuya parte superior sóbresalía del agua) habían enseñado a los barcos de la Unión a ser cautos, por lo que, a bordo del Housatonic el vigía tenía orden de estar atento a cualquier movimiento, y la tripulación estaba preparada para responder con rapidez a un posible ataque. Poco después de las 9 de la noche, John Crosby, oficial del Housatonic, divisó una especie de tronco que se dirigía hacia ellos, dio la alarma y comenzaron las maniobras, que son testimonio de la gran eficacia del Housatonic, pues éste estuvo listo para la acción en, aproximadamente, 3 minutos.

El Housatonic

El atacante eludió el fuego que recibía desde el barco, pasó bajo el cuarto de estribor, justo detrás del palo de mesana y pareció permanecer allí un minuto, después, se alejó del casco. Desde el Housatonic disparaban contra el objeto que se iba alejando poco a poco cuando, de repente, tuvo lugar la explosión, seguida por grandes sacudidas. Los daños fueron tales que pronto el barco comenzó a sumergirse por la popa y en dos o tres minutos se hundió completamente, aunque la mayoría de la tripulación consiguió subirse a las jarcias y salvarse.

Por vez primera, un buque era hundido por un ataque submarino. Sin embargo, el H.L. Hunley desapareció con él llevándonos a preguntarnos ¿qué salió mal?. Según el testimonio de los marineros del Housatonic, Dixon y su tripulación consiguieron aproximarse a ellos, adherir la mina al casco del barco, y alejarse de él antes de la detonación de la carga. Desafortunadamente, Dixon se encontraba sólo a 50 pies (unos 15 m.) en lugar de a los 100 pies que había previsto. El porqué de este hecho continúa siendo un misterio, quizás el carrete que unía la mina con el detonador se atrancó o Dixon perdió los nervios y mandó detonarla muy pronto. El caso es que después de que el submarino no volviera al día siguiente, su pérdida fue confirmada y el general Beauregard, al mando de la guarnición confederada de Charleston, condecoró a la tripulación del Hunley por su valor y, oficialmente, sus miembros fueron declarados caídos en combate. Sin embargo, los confederados no supieron del hundimiento del Housatonic hasta pasados al menos 10 días.

En estas aguas tuvo lugar la primera batalla entre un barco y un sumergible: en la Bahía de Charleston (USA)

Los periódicos proclamaron el ataque como una gran victoria pero, sin el sumergible y su tripulación, el éxito difícilmente podía repetirse. El bloqueo de la Unión siguió en pie, por lo que lo único que cambió el resultado de este ataque fue el futuro de la guerra naval.

Pero ¿dónde está el Hunley?: Durante 130 años no volvió a saberse nada de él. En 1995 se localizó su emplazamiento, y en el 2000 fue izado en bloque y sometido a un completo estudio. Actualmente se encuentra en el Museo de Charleston.

El Hunley en el Museo de Charleston II

Bibliografía

– KONSTAM, A. & BRYAN, T. Confederate Submarines and Torpedo Vessels,
1861 – 1865
. Wellingborough: Osprey Publishing, 2004.

Historia de los submarinos (en inglés)

Documental

– Enlace a un vídeo de la ABCNEWS que muestra el estado del Hunley cuando lo recuperaron.

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