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Posts Tagged ‘Estados Unidos de América’

Sobre el fuerte costero de San Marcos de la Florida (USA), levantado por los españoles durante el siglo XVII, se han escrito algunos trabajos. La ferocidad, tesón, temple y heroicidad de sus ocupantes es bien conocida: pocos recursos y mucha motivación hicieron de esta fortaleza mucho mas que una leyenda.

San Agustín, la ciudad donde se levantó el fuerte, fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565, y es el asentamiento europeo permanente habitado mas antiguo en Estados Unidos.

Localización de la península de Florida en un mapa actual

Sin embargo no siempre es conocido que sus inexpugnables muros fueron construidos con las conchas de un molusco, la coquina. Las aglomeraciones de los caparazones de los moluscos de esta especie, junto con otros materiales, con el paso de los siglos terminaron formando una piedra caliza cuyas características siguen asombrando al mundo.

La península de la Florida en un mapa de De Bry y Le Moyne, Map of Florida and Cuba (1591)

El fuerte que podemos contemplar actualmente no es el primero, sino el que debido a la naturaleza de sus materiales ha sobrevivido a los enemigos, al clima y al tiempo. Toda una proeza si tenemos en cuenta que se levantó hace ya mas de tres siglos, y que su situación costera le hace estar muy expuesto a las condiciones climaticas. El fuerte-castillo es hoy monumento nacional.

Dibujo del fuerte en una carta náutica del s. XVIII.  Detalle. Fuente: BDH

Los materiales de construcción

El fuerte se levantó con la llamada piedra coquina (o concha pequeña), que es una roca caliza formada por “agregados no consolidados y pobremente cementados, de sedimentos conchas, corales y pedazos de estos, así como por caparazones calcáreos de organismos marinos que han sido unidos en proporciones aleatorias por elementos tales como el oleaje marino” (Larrua).

Mezcla de materiales semejante a la coquina

Esta piedra forma una estructura sedimentaria, que fortalece gran parte de la costa Atlántica de Florida y está formada por conchas de almejas, apelmazadas cuando la zona estaba bajo agua, mucho tiempo atrás. Con el paso de los siglos el nivel del mar bajó y la lluvia disolvió el carbonato de calcio de las conchas, cementando el cuarzo y las conchas y formando así la piedra coquina (Larrua).

El descubrimiento del asombroso material

Buscando materiales en las zonas próximas, los españoles encontraron en una pequeña isla llamada Anastasia, cercana a San Agustín, un tipo de piedra caliza, de dureza muy superior a la piedra común y que poseía una serie de cualidades especiales: era fácil de trabajar, a medida que se exponía al aire se endurecía y posteriormente se dieron cuenta de que gracias a su plasticidad, cuando recibía cañonazos absorbía las balas, quedando éstas incrustadas en el muro, contribuyendo a dar mas consistencia a la fortaleza.

Era un asombroso material defensivo que aprendieron a impermeabilizar revistiéndolo de yeso y pintura, para que tuvieran una apariencia mejor.

Síntesis

“Era una poderosa fortaleza de corte renacentista construida más con más determinación que piedras a la orilla del mar, centinela insomne que desde hace más de tres siglos custodia y defiende los accesos a la ciudad más antigua de Estados Unidos. La Florida, presionada por los enemigos desde el norte y el mar, fue la posesión española más pequeña, pobre y expuesta a los ataques, y tal vez la que se defendió con más ahínco. El Castillo de San Marcos, refugio y fortaleza, nunca fue tomado por ningún adversario. La poderosa fortaleza de murallas imbatibles, emblema de la presencia de España en Norteamérica, contaba con algo mejor que la artillería: el espíritu de resistencia, el coraje de los defensores y la decisión de vencer que la hicieron invencible” (Larrua).

De nuevo el mar, que muchas veces facilitaba el acceso a los enemigos, ofrecía con este sencillo y antiguo material una ventaja inigualable: un muro hecho de materiales sedimentarios marinos que absorbía las balas y que a la vez era fuerte y resistente a las acciones atmosféricas e hidrográficas. La panacea de la construcción en aquella época.

Más información

Brevis Narratio eorum quae in Florida Americae Provincia Gallis acciderunt, secunda in illam Navigatione, duce Renato de Laudonniere classis Praefecto. 1591. Cortesía de la Biblioteca Digital Hispánica.

Castillo de San Marcos

FENN, Dennis B. et al. Structural Monitoring of Castillo de San Marcos National Monument. En: Old cultures in new worlds. 8th ICOMOS General Assembly and International Symposium. Programme report – Compte rendu. US/ICOMOS, 1987, Washington, p. 400-407.

LARRUA-GUEDES, Salvador. La real fuerza del castillo de San Marcos: invencible fortaleza española de la provincia de La Florida (1565–1700). Revista Hispanoamericana. Revista Digital de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras. 2013, 3.

LOMBA, M. Contexto histórico de San Agustín de la Florida (2017).

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Durante el siglo XIX en ciertos puertos británicos y estadounidenses se extendió una práctica que rozaba la ilegalidad, que consistía en secuestrar a hombres fuertes y sanos para enrolarlos a la fuerza en un barco, y que sirvieran como marineros en él. Era conocida como shanghaiing. Las técnicas para embarcarlos eran el engaño e incluso la violencia física. Sin embargo, fueron las formas que se utilizaron para reclutar a estos hombres las que han convertido casi en leyenda esta práctica.

A la fuerza. Fuente

Una vez secuestrados e inconscientes eran embarcados. Fuente

Era relativamente frecuente en ciudades como Londres, Bristol y Hull en Gran Bretaña, y en algunas americanas de Estados Unidos, como Nueva York, Boston y Filadelfia, aunque donde alcanzó la mayor fama fue en Portland, en la costa del Pacífico.

Tabernas de Portland. Fuente

Tabernas de Portland. Fuente

Se pudo actuar de esta forma porque confluyeron una serie de hechos, como la pobreza en las ciudades portuarias, la escasez de hombres de mar para los trayectos comerciales, la reciente fiebre del oro, el desarrollo del comercio interoceánico y unas leyes que parecían facilitar esta práctica.

En esta centuria existía una ley que penalizaba a cualquier marinero que una vez firmado el contrato abandonara la nave, siendo la cárcel la pena mas frecuente.

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Un dibujo del puerto de San Francisco. Fuente

Una figura destacada en esta forma de actuar eran los encargados de encontrar tripulaciones para los buques, ya que fueron los que idearon y llevaron a la práctica la técnica del shanghaiing, que también ha sido conocida como  “dinero de sangre”. A los que reclutadores se les llamaba “rizos”.

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

Caricatura de la práctica del secuestro. Fuente

En ciertas tabernas existía una trampilla por la que caían los hombres que iban a ser forzados a embarcar. Normalmente borrachos o casi inconscientes, eran traslados al buque y obligados a firmar, o incluso se les falsificaba la firma. Cuando despertaban estaban ya a bordo, alguien les enseñaba lo firmado y a partir de ese momento estaban a las órdenes del capitán, obligados a desempañar los trabajos necesarios para que los grandes buques comerciales del siglo XIX hicieran con éxito sus largos trayectos. Una de las rutas, tras abrirse el comercio con China, iba a Shanghai, de donde parece que la práctica tomó el nombre.

Champan de la guerra del opio

Champan de la guerra del opio

A pesar de que se conservan testimonios documentales de esta situación, todavía se sigue negando que ocurriera, y muchos responsables políticos continúan hoy día empeñados en ignorar que llevó a cabo.

Mas información

DAVIDSON, Lance S. Shanghaied! The Systematic Kidnapping of Sailors in Early San Francisco. California History, 1985, vol. 64, nº 1, p. 10-17.

MARCHESE, Giorgia. Condizioni di lavoro dei marittimi sulle navi mercantili. 2015.

STRECKER, Mark. Shanghaiing Sailors: A Maritime History of Forced Labor, 1849-1915. McFarland, 2014.

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El faro de Gay Head, en Aquinnah (Massachusetts), uno de los mas antiguos de Estados Unidos, comenzó el jueves 28 de mayo a ser trasladado desde su emplazamiento original, debido a que el terreno en el que se sitúa está cediendo, ya que el acantilado cercano está derrumbándose.

El faro en su emplazamiento actual

El faro en su emplazamiento actual

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Situación de la isla en la que se encuentra el faro

Una suscripción popular ha permitido que esta histórica luz, fundada en 1799, se cambie de sitio para que pueda estar alumbrando a los barcos durante otros 150 años. Se recaudaron más de 3 millones de dólares, entre donaciones privadas, subvenciones y fondos públicos, para pagar el desplazamiento de este coloso.

El acantilado derrumbándose

El acantilado derrumbándose

El emplazamiento elegido

Tras admitir que el faro centenario corría peligro, se barajaron diversos lugares para convertirlos en su nueva sede, aunque al final se acordó que debía ser la que le permitiría seguir cumpliendo con su función: facilitar la navegación.

Plano del traslado y lugar de recolocalización

Plano del traslado y situación del nuevo emplazamiento

En el lugar donde estaba se construirá un banco semicircular, desde el que se podrá contemplar el mar.

Preparando el trasaldo

Preparando el traslado

Se están usando motores hidráulicos especiales, que desplazarán unos 30 centímetros cada cinco minutos sus casi 400 toneladas.

Vigas de hierro

Las vigas de hierro sobre las que se está realizando el desplazamiento

La torre de ladrillo viajará sobre una pista especialmente diseñada, compuesta de vigas de acero de 38 metros, hasta su nueva posición.

Traslado del faro sobre las vigas

Traslado del faro sobre las vigas

El faro, que continuará a cargo de la Guardia Costera de Estados Unidos, una vez trasladado, podrá seguir advirtiendo a los buques que existen rocas sumergidas cercanas, y así evitar posibles naufragios.

Preparando el terreno

Preparando el terreno

En el estado de Massachusetts varios faros históricos ya han tenido que ser desplazados de su lugar de origen para proteger sus infraestructuras originarias. Son el de Highland Light en Truro, Nauset en Eastham y el principal de Sankaty en Nantucket.

Esta es una muestra más de cómo cuando los ciudadanos valoran la Historia y el Patrimonio Naval heredados, es posible llevar a cabo esfuerzos titánicos como éste. Desde la Cátedra de Historia Naval felicitamos a este colectivo, que ha dado todo un ejemplo de cultura y amor por su identidad marítima.

Fuente: The Boston Globe

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Dentro de la serie dedicada a los repositorios digitales (grandes bases de datos que contiene miles de documentos que se pueden descargar completos libremente) de utilidad para la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo, dedicamos esta entrada a uno de los que últimamente han conseguido incorporar mayor número de ejemplares en sus depósitos. 

La Biblioteca Digital Pública de Estados Unidos es uno de los últimos grandes proyectos de repositorio digital. Actualmente cuenta con mas de 8 millones de documentos. Patrocinada por grandes instituciones de Estados Unidos y financiada por magnates y fundaciones, ha experimentado un enorme desarrollo desde su creación en el año 2012.

Home Page dpla

Sobre historia naval anglosajona puede encontrar desde libros, informes o cartas hasta magníficas fotografías de marinos y buques de principios de siglo XX.

oficiales en San Francisco (1941)

Oficiales de la Marina estadounidense en San Francisco (1941)

Pero si este depósito nos parece importante es porque reúne las colecciones digitales de grandes bibliotecas, como la Pública de Nueva York, lo que supone además que están disponibles multitud de documentos relativos a la Historia de España, y especialmente de Hispanoamérica, en siglos pasados.

Las impresionantes imágenes

De todos sus fondos es especialmente interesante  el iconográfico, y en concreto las colecciones de fotografías, carteles, láminas, álbumes y cartografía.

Se pueden encontrar láminas de los siglos XVIII, XIX y XX de plantas, dibujadas por artistas de renombre internacional, que pueden ser de interés, ademas, para botánicos e historiadores de la Ciencia.

suriana maritima

Suriana Marítima,  de Du Petit-Thouars (1793-1864)

Una colección de uniformes españoles, no muy bien descritos, pero de una excelente calidad.

artilleros de marina

Artilleros de Marina españoles

O los oficiales navales del siglo XVIII de la colección de M. Trentsensky (1790-1868).

Oficial naval

Oficial Naval, de Trentsensky

Contiene bellísimas ilustraciones de diferentes medios de desplazamiento navales, como submarinos, aviones y portaaviones del Museo Nacional del Aire y del Espacio (National Air and Space Museum) del Instituto Smithsonian.

Impresionante cartel de la aviación china

Impresionante cartel de la aviación naval china

Hay, además, cartas náuticas y planos de batallas, como el de la bahía de Algeciras:

Plan Algeciras

Plan del combate naval de Algeciras. Tardieu, A. 1788 (Fuente)

Monografías

En este depósito se pueden encontrar cientos de boletines oficiales españoles de los siglos XIX y XX, guías, almanaques, boletines de agricultura, farmacia, librerías, bibliotecas o guías de ciudades como la de Cádiz. También posee importantes colecciones legislativas:

  • Recopilacion de leyes de los reynos de las Indias : mandadas imprimir, y publicar por la magestad catolica del rey don Carlos II.
  • Tratado de las leyes penales de la milicia española, processos, y consejos de guerra, con notables resoluciones de Su Magestad, y advertencias para todo oficial, y soldado de infanteria, cavalleria, y dragones, guardias de infanteria, artilleros, y invalidos, y para juezes ordinarios, y militares, de 1732, de Juan Muñoz Madrid.

Opciones avanzadas para encontrar información

Como en el resto de los repositorios de su clase, tras realizar la búsqueda habitual, a la izquierda de la pantalla se abre un panel con posibilidades para seleccionar según tipo de documentos, institución de la que procede, cronología, idioma, localización y materia. Estas opciones son de gran utilidad cuando, tras una búsqueda, se devuelven muchos resultados.

De las posibilidades específicas para encontrar información que la DPLA proporciona, varias herramientas son las mas importantes: la denominada línea del tiempo, la opción de búsqueda en el mapa de los Estados Unidos y una aplicación para localizar los libros.

– La línea del tiempo o timeline. Para localizar información por siglos y años.

Timeline

Opción Timeline

– Es una opción visual (map) que consiste en un mapa de Estados Unidos en el que se pueden encontrar documentos de cada uno de los Estados.

Map

Opción Map

– La estantería, o bookshelf, que es una manera fácil y original de buscar libros, series y revistas. Es otra opción visual en la que los documentos aparecen en una columna. El grosor de cada uno de ellos indica su número de páginas, mientras que la longitud horizontal refleja la altura real del libro. A la derecha de la imagen aparecen imágenes seleccionadas del ejemplar.

estanteria

Opción Bookshelf

Como puede verse, éste es un depósito de documentación histórica de gran utilidad para los investigadores de la Historia y el Patrimonio Naval.

 

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por Juan Antonio Fernández Gea y Enrique Balsalobre Martínez

Héroes olvidados

En la Historia pocos son los elegidos para destacar, los que se revelan contra pautas y formalismos y emergen de lo usual para establecerse, una vez transcurridos los años, como una figura trascendental.

La Historia se comporta en ocasiones de forma parcial, olvidando grandes gestas que variaron el curso de los acontecimientos y sirvieron para configurar el mundo tal y como nos ha sido legado. Si navegamos hasta el siglo XVIII y atracamos en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias inglesas, instantáneamente surgen en nuestra mente nombres ilustres como George Washington, Benjamín Franklin o Thomas Jefferson. En este ámbito, pretendemos que se recuerde a otro héroe, esta vez un español, Bernardo de Gálvez, que participó activamente y contribuyó a la victoria, y con ello a la conformación de los Estados Unidos de América.

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Estatua erigida en su honor en Nueva Orleans (Lousiana)

Bernardo de Gálvez

El protagonista, Bernardo de Gálvez (1746-1786), había nacido en la malagueña Macharaviaya, en el seno de una encumbrada familia, la de los Gálvez, con una enorme influencia en la corte española, sobre todo en lo que a América se refiere.

Bernardo Gálvez

Bernardo Gálvez

El tío de Bernardo, José de Gálvez, era ministro del Consejo de Marina e Indias, más tarde fue secretario del Despacho Universal de Indias y del Consejo de Estado. Su hermano, y padre de Bernardo, era Matías de Gálvez, gobernador y capitán general en Guatemala hasta 1783, cuando recibió el virreinato de Nueva España, que a su muerte en 1784 pasará a su hijo Bernardo, nuestro protagonista.

Este siguió el ejemplo de su padre y eligió la carrera militar, luchó contra los portugueses en la Guerra de los Siete años, contra los apaches como comandante en Nueva Vizcaya y por último fue nombrado gobernador de la Luisiana. En este periodo se lleva a cabo la hazaña por la que será recordado para la posteridad.

LOS HECHOS ACAECIDOS

Gálvez, su posición durante el conflicto

El cuatro de julio de 1776 el Congreso Continental aprueba la Declaración de Independencia de las trece colonias del este norteamericano, aunque la guerra para tal objetivo ya se había iniciado. Francia y España se situaron del lado de los colonos con el fin de debilitar a la omnipotente Gran Bretaña y defender sus posesiones ultramarinas de dicha potencia.

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Primera hoja del diario de B. de Gálvez

Gálvez en Nueva Orleáns: primeras victorias

En 1779 Bernardo de Gálvez se encuentra en Nueva Orleáns, ultimando los preparativos de una expedición que cambiaría el curso de la contienda, cuando recibe en secreto la noticia de que Inglaterra ha declarado oficialmente la Guerra a España, aunque los ingleses en América tardarán un tiempo en conocer la misma.

Gálvez, que había sido puesto al mando por mediación de su tío, aprovecha la ventaja sobre los ingleses y remata los detalles de la campaña. Su objetivo es expulsarlos del valle del Misisipi, cortando así sus comunicaciones fluviales. Primero toma los fuertes de Manchac, Baton Rouge y Natchez, pero los verdaderos objetivos son Mobila y Pensacola (San Carlos de Panzacola en esos momentos), capital de la Florida Occidental, y una amenaza constante para la Luisiana y el virreinato de Nueva España (principal fuente de ingresos de la América española).

Hacia Panzacola: luchar con los amigos y con los enemigos

28 de febrero de 1781, La Habana: una flota compuesta por treinta y dos buques de guerra más un considerable número de naves de transporte (fragatas, saetías, balandras, etc.) zarpan en formación de tres columnas hacia Panzacola. La expedición cuenta con unos tres mil doscientos hombres, de los cuales mil quinientos corresponden al ejército de refuerzo. Tras nueve días de viaje, la flota se sitúa frente a la isla de Santa Rosa, en cuyo extremo occidental se halla la entrada a la bahía de Panzacola, que consiste en un estrecho canal franqueado por una barra de arena (vid mapa inferior). El verdadero peligro se encuentra al otro lado del canal de entrada en la bahía, en el flanco izquierdo, sobre una elevación se encuentra la fortaleza de las Red Cliffs o Barrancas Coloradas, cuya batería de cañones es capaz de disparar proyectiles al otro lado del canal, y que por su situación en altura está fuera del alcance de las balas españolas. Dicha batería protege la entrada, incrementando el riesgo, ya que las naves han de pasar con éxito el estrecho canal, cercado por la barra, sin encallar.

Bahía de Pensacola (1783)

Plano de la Bahía de Panzacola de 1783 en el que se explica la estrategia seguida por Gálvez

Consigue hacer prisioneros a siete marineros ingleses, que tras ser interrogados le informan sobre las defensas de Panzacola: mil ochocientos hombres y sólo dos fragatas que defienden la bahía. Gálvez inicia la operación para penetrar en la bahía y manda una avanzadilla encabezada por el buque San Ramon, al mando del almirante José Calvo de Irazábal, pero el navío toca fondo y está a punto de varar. Tras este revés se desata un temporal que obliga a las naves a alejarse de la costa, dejando a la tropa que había desembarcado abandonada en Santa Rosa. Los retrasos exasperan a nuestro Comandante en Jefe, que insta a la flota a otro intento de acceder a la bahía, esta vez los comandantes subordinados, con José Calvo a la cabeza, se niegan a afrontar lo que definen como una “misión suicida abocada a la desgracia de la flota y de la nación”. En la correspondencia que mantiene con Gálvez, el almirante Calvo llega a calificar a su superior como malcriado, traidor y cobarde; declaraciones que sumadas a su deserción le obligaran a excusarse ante sus superiores. Gálvez está dispuesto a demostrar su valía y en perjuicio de la de sus irresolutos oficiales, en un arrebato de coraje, les envía el siguiente mensaje:

“Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo”.

Gálvez gana Panzacola

Cuando sube al bergantín Galveztown se reproduce un ritual para que toda la expedición y el enemigo expectante sepan quién va embarcado: suenan las cornetas y se disparan quince cañonazos señalando su rango. El general se sube a la toldilla (parte más alta de la nave) y enarbola el gallardete para ser totalmente visible; seguido de una balandra y dos lanchas cañoneras, y bajo el fuego de la batería de las Barrancas, cruza sin perjuicio para su nave ni para su retaguardia. Las demás naves siguen el audaz ejemplo de su general y entran en la bahía, superando sin bajas la lluvia de balas procedente de las Barrancas. La flota se encuentra ahora íntegra y a salvo en la bahía. Gálvez se ha enfrentado a vicisitudes atmosféricas, a sus superiores y subordinados, a las dificultades del terreno y a su propio destino, apostando el éxito de la expedición a una jugada, y con todos en contra ha triunfado, y su desdicha se va a tornar en la mayor ventura.

Conde_de_Galvez, otro cuadro

Comienza ahora el asalto de Panzacola, y con ello la correspondencia entre Gálvez y el jefe de la plaza John Campbell y el gobernador de la misma, Peter Chester, los cuales negocian un enfrentamiento en el que se respete la ciudad de Panzacola y a sus habitantes civiles, enfrentándose los contendientes por la toma de los fuertes que la defienden. Sin embargo, los ingleses incumplen lo pactado y queman las casas, haciendas y fábricas de la isla para evitar que los españoles las utilicen como cobijo en la campaña que va a desarrollarse. Gálvez recibe apoyo desde la Mobila y La Habana, e inicia una operación de sitio de los principales fuertes que custodian Panzacola. Las tropas de Gálvez suman ahora casi siete mil hombres, y la única esperanza de Panzacola es recibir refuerzos por mar. Pera para evitar tal apoyo, una escuadra española se mantiene en formación a la entrada de la bahía, por lo que sólo queda liquidar la campaña con las operaciones por tierra. La fortuna sonríe a los españoles, y en pleno asedio de uno de los principales fuertes, el de la Media Luna, una oportuna granada cae sobre el polvorín, que vuela por los aires. El daño es insalvable y los ingleses se rinden, entregando el fuerte principal (fuerte Jorge) a los españoles.

La importancia de la victoria

La expulsión de los ingleses de sus posiciones en el Golfo de México impulsó notablemente el vigor de las tropas de George Washington, que tras su victoria definitiva en Yorktown invita al propio Gálvez al desfile conmemorativo. Los españoles consiguieron la reconquista de la Florida que habían perdido veinte años antes. Lo que no fueron capaces de prever fue el nacimiento de una nación cuyo poder se tornaría pronto en una amenaza para sus antiguos co-beligerantes españoles. La singularidad de esta historia radica en que un personaje español ha sido tratado por la historiografía norteamericana como un héroe de la independencia, mientras en España su contribución ha tenido una valoración más discreta.

HistMkrBernardoDeGalvez

En esta entrada hemos querido resaltar la contribución de este gran estratega militar, que fue un héroe de la independencia de los Estados Unidos de América.

Más información

• CHAVEZ, Thomas. España y la independencia de los Estados Unidos. Madrid: Taurus, 2006.
• DE REPARAZ, Carmen. Yo solo, Bernardo de Gálvez y la Toma de Panzacola en 1781. Madrid: Serbal, 1986.
• VIDAL, José Juan y MARTINEZ, Enrique. Historia Moderna: Política interior y exterior de los Borbones. Madrid: Itsmo, 2001.

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El Hunley y uno de sus creadores, que dió nombre al sumergible

Autoras:
– Laura Puértolas Rubio
– Marina Girona Berenguer
Arreglos y edición: equipo del blog de la Cátedra de Historia Naval

Introducción

Esta entrada se enmarca en la Guerra de Secesión estadounidense, un significativo enfrentamiento civil que ocurrió en Norteamérica entre los años 1861 y 1865. Los bandos enfrentados fueron las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia.

Aunque el motivo de la guerra fue la diferencia de posturas frente a la esclavitud: su defensa o eliminación, en el trasfondo, era una lucha entre dos tipos de economías, una industrial-abolicionista (Norte) y otra agraria-esclavista (Sur).

Los primeros sumergibles

Al comienzo de la Guerra Civil, los submarinos eran prácticamente desconocidos. Se atribuye al reverendo Franklin Smith la propuesta de su creación para el bando de los Confederados. El maquinista James R. McClintiock y Baxter Watson comenzaron a trabajar en el primer sumergible, junto al grupo de Horacio L. Hunley, terminaron el submarino en 1862. Se llamó Pioneer I.

James McClintock II

Estos primeros sumergibles, que no submarinos, no podían navegar en profundidad por debajo del agua. Se mantenían sumergidos a ras de agua, asomando una pequeña torreta que permitía la visión de la superficie del mar. Aunque se le definió como un submarino propulsado, son pocos los datos que tenemos respecto a su actuación. Seguidamente, se creó, por las necesidades de la guerra, uno nuevo, el Pioneer II o American Driver. Este mejoró muchos de los aspectos de su predecesor, aunque no sabemos demasiado de su sistema de propulsión.

Tras las dudas y problemas que habían planteado los dos primeros, se propuso un nuevo modelo, liderado por McClintock, Watson y Hunley, con nuevos grupos de trabajo. El ingeniero de Texas, Edgar C. Singer, que se había especializado en el desarrollo y especialización de torpederos, lideró la construcción de este nuevo buque. Hunley y Lieutenant Alexander supervisaron la producción del submarino, mientras que McClintock y Watson se encargaron de diseñarlo. Así nació en 1863 el Hunley, haciendo honor a uno de los miembros del equipo. Se podría decir que el CSS H.L. Hunley, no era más que una especie de caldera de hierro de 12 m. de largo que se desplazaba justo por debajo de la superficie, propulsada por una manivela a tracción humana.

El 17 de febrero de 1864, el teniente Dixon y 7 marineros confederados, llevaron a cabo un osado ataque contra el bloqueo que los barcos de la Unión realizaban a Charleston. Dixon y sus hombres habían estado preparados desde hacía algunas semanas, pero habían esperado las condiciones propicias para seleccionar el blanco adecuado. Esa noche, por fin, el H.L. Hunley se dirigió sur-sureste hacia el Housatonic, que estaba anclado a unas tres millas de la costa.

El primer enfrentamiento entre un barco y un sumergible

Las primeras experiencias con los torpedos confederados (minas de orinque fondeadas, cuya parte superior sóbresalía del agua) habían enseñado a los barcos de la Unión a ser cautos, por lo que, a bordo del Housatonic el vigía tenía orden de estar atento a cualquier movimiento, y la tripulación estaba preparada para responder con rapidez a un posible ataque. Poco después de las 9 de la noche, John Crosby, oficial del Housatonic, divisó una especie de tronco que se dirigía hacia ellos, dio la alarma y comenzaron las maniobras, que son testimonio de la gran eficacia del Housatonic, pues éste estuvo listo para la acción en, aproximadamente, 3 minutos.

El Housatonic

El atacante eludió el fuego que recibía desde el barco, pasó bajo el cuarto de estribor, justo detrás del palo de mesana y pareció permanecer allí un minuto, después, se alejó del casco. Desde el Housatonic disparaban contra el objeto que se iba alejando poco a poco cuando, de repente, tuvo lugar la explosión, seguida por grandes sacudidas. Los daños fueron tales que pronto el barco comenzó a sumergirse por la popa y en dos o tres minutos se hundió completamente, aunque la mayoría de la tripulación consiguió subirse a las jarcias y salvarse.

Por vez primera, un buque era hundido por un ataque submarino. Sin embargo, el H.L. Hunley desapareció con él llevándonos a preguntarnos ¿qué salió mal?. Según el testimonio de los marineros del Housatonic, Dixon y su tripulación consiguieron aproximarse a ellos, adherir la mina al casco del barco, y alejarse de él antes de la detonación de la carga. Desafortunadamente, Dixon se encontraba sólo a 50 pies (unos 15 m.) en lugar de a los 100 pies que había previsto. El porqué de este hecho continúa siendo un misterio, quizás el carrete que unía la mina con el detonador se atrancó o Dixon perdió los nervios y mandó detonarla muy pronto. El caso es que después de que el submarino no volviera al día siguiente, su pérdida fue confirmada y el general Beauregard, al mando de la guarnición confederada de Charleston, condecoró a la tripulación del Hunley por su valor y, oficialmente, sus miembros fueron declarados caídos en combate. Sin embargo, los confederados no supieron del hundimiento del Housatonic hasta pasados al menos 10 días.

En estas aguas tuvo lugar la primera batalla entre un barco y un sumergible: en la Bahía de Charleston (USA)

Los periódicos proclamaron el ataque como una gran victoria pero, sin el sumergible y su tripulación, el éxito difícilmente podía repetirse. El bloqueo de la Unión siguió en pie, por lo que lo único que cambió el resultado de este ataque fue el futuro de la guerra naval.

Pero ¿dónde está el Hunley?: Durante 130 años no volvió a saberse nada de él. En 1995 se localizó su emplazamiento, y en el 2000 fue izado en bloque y sometido a un completo estudio. Actualmente se encuentra en el Museo de Charleston.

El Hunley en el Museo de Charleston II

Bibliografía

– KONSTAM, A. & BRYAN, T. Confederate Submarines and Torpedo Vessels,
1861 – 1865
. Wellingborough: Osprey Publishing, 2004.

Historia de los submarinos (en inglés)

Documental

– Enlace a un vídeo de la ABCNEWS que muestra el estado del Hunley cuando lo recuperaron.

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Hasta 1889 este fue el faro que alumbraba la entrada de los buques que se acercaban al puerto de Stonington de Long Island Sound (estrecho de Long Island), que es un estuario situado en el océano Atlántico, donde desembocan numerosos ríos de la región de Nueva York, en los Estados Unidos de América.

Está situado entre las costas de Connecticut, al norte, y Long Island al sur, y las orillas de Nueva York, al sudoeste.

La torre original del faro era de piedra, de 30 pies, y fue erigida en 1823, sostenía una linterna que contenía diez lámparas de aceite y los reflectores parabólicos. Su faro era visible a 12 millas marinas. Durante los siguientes años, sin embargo, las tormentas y la erosión de la orilla contribuyeron a deteriorarlo. En 1840 la estructura fue desmontada y los materiales se utilizaron para construir una nueva vivienda para el farero. La luz continuó activa hasta 1889, cuando se instaló un nuevo un faro en el extremo externo de un nuevo rompeolas que protegía la entrada de puerto.

El faro de Stonington se convirtió a partir de 1927 en el museo de la sociedad histórica, y en seis salas de exposición se expone la rica y variada historia de esta región costera, a través de los objetos expuestos que representan la vida de los pescadores y los granjeros, los comerciantes y los constructores navales, los fabricantes de cerámica, los herreros y muchos otros negocios.

El museo presta atención cada año a un aspecto concreto de la historia de Stonington.

Fotografías del faro: una vista aérea y la escalera de subida a la torre

Más información sobre este faro (en inglés) aquí

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