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Posts Tagged ‘Antiguas civilizaciones mediterráneas’

Las ruinas de un antiquísimo poblado de pescadores se encuentran en Grecia, sumergidas en las aguas poco profundas del Vatika, cerca de una pequeña isla llamada Pavlopetri, en una bahía en el sureste de la península de Malea, en el Peloponeso. Es posiblemente el sitio sumergido más impresionante y mejor conocido del mar Egeo en virtud de su tamaño, contenido y por la buena conservación de los restos.

Cronología

Estuvo habitado al menos durante toda la Edad del Bronce (desde los años 2800 al 1100 a.C.). La parte sumergida consta de edificaciones con habitaciones, patios, calles y también tumbas.

Localización

Henderson (2013) estima que cubría un área de aproximadamente unos 9000 metros y tenía una población que podía oscilar entre las 500 y 2000 personas en los mejores momentos. Desde entonces el nivel del mar ha ido aumentando paulatinamente unos 4 ó 5 metros durante los últimos 5000 años (como se puede apreciar en la siguiente imagen de Galanidou 2020), inundando este poblado.


Un puerto

Los restos de esta magnífica infraestructura hundida permiten estudiar con detalle cómo era el puerto, cómo funcionaba, cómo arribaban las naves y hasta dónde llegaron sus contactos marítimos y el comercio en esta época prehistórica. Este asentamiento costero coincidió con el período de algunas de las primeras civilizaciones del Egeo como la minoica, en la isla cercana de Creta y, más tarde, la micénica, ya situada en la Grecia continental.

Comercio marítimo

Como muchas de las ciudades costeras, su riqueza creció progresivamente gracias al comercio marítimo. Los arqueólogos han sacado del mar multitud de partes de objetos cotidianos, tales como ollas para la cocina, vajillas, jarras, envases, jarrones y piedras para moler.

Ánforas halladas en Pavlopetri. Imagen: Cheryl Benard/World Monuments Fund Provenance. Fuente

Recientes estudios han demostrado que las vasijas llegaban a Pavlopetri desde muchos lugares del Mar Egeo y de la Creta minoica. Se han hallado tanto piezas de estas civilizaciones vecinas como muestras de que los habitantes de este asentamiento copiaban y adaptaban estos estilos para producir sus propias versiones de cerámica local. Casi la mitad de la cerámica recuperada se ha datado al principio de la Edad del Bronce, lo que evidencia el interés de las primeras poblaciones por lugares con acceso inmediato al mar y a sus recursos marinos, así como oportunidades para la comunicación por mar.

Parte de las piezas encontradas, recogidas y expuestas en el Museo Arqueológico de Neápolis

En el museo de Arqueología en Neapolis, inaugurado en 2017, hay una pequeña exhibición de artefactos recuperados del poblado

Es importante recordar que la época de finales de la Edad del Bronce fue el escenario histórico de gran parte de las epopeyas de Homero, con héroes como Aquiles y Ulises, y de muchos otros de los mitos heládicos posteriores. 

Recientes trabajos han permitido la reconstrucción virtual de una parte de este poblado hoy sumergido, para que podamos hacernos una idea de cómo era en sus mejores momentos.

Para concluir

Pavlopetri es importante no solo para la cultura griega, sino que es parte del patrimonio cultural de la Humanidad. Es el pueblo sumergido más antiguo que se conoce hasta ahora. Hay otras ciudades mediterráneas de gran relevancia como Alejandría, pero son posteriores. Sabemos, por recientes investigaciones subacuáticas, que en esta parte del Mediterráneo hay cientos de sitios sumergidos, porque es un polo sísmico que a menudo ha ido seguido de numerosos maremotos, por lo que las fuerzas de la naturaleza han terminado hundiendo muchas de estas infraestructuras costeras. Hoy yacen en el fondo del mar como ciudades fantasma que evocan el recuerdo de un pasado rico y poderoso, cuyo patrimonio, aunque muy mermado, permanece “descansando” en las aguas de los mares de la Antigüedad Clásica.

Más información

GALANIDOU, Nena; DELLAPORTA, Katerina & SAKELLARIOU, Dimitris. Greece: Unstable Landscapes and Underwater Archaeology In The Archaeology of Europe’s Drowned Landscapes. Springer, Cham, 2020. p. 371-392.

GALLOU, Chrysanthi & HENDERSON, Jon. Pavlopetri: an Early Bronze Age harbour town in south-east Laconia. Pharos, 2012, 18, 1, p. 79-104.

HARDING, Anthony; CADOGAN, Gerald; HOWELL, Roger. Pavlopetri, an underwater Bronze Age town in LaconiaThe annual of the British school at Athens, 1969, 64, p. 113-142.

HENDERSON, Jon, et al. Mapping submerged archaeological sites using stereo‐vision photogrammetryInternational Journal of Nautical Archaeology, 2013, 42, 2, p. 243-256.

KIPREOS, George, et al. Pavlopetri, the World’s Oldest Submerged City: Analysis of Dive Tourism Perspectives Development in the Region Through SWO T Analysis. Journal of Investment and Management, 2016, 5, 6, p. 199-205.

MCALLISTER, Maddy. The Problem with ‘Digital Realism’in Underwater Archaeology: Photogrammetric Digital 3D Visualization and Interpretation. Journal of Maritime Archaeology, 2021, p. 1-23.

Pavlopetri, Greece; a submerged prehistoric town. Novoscriptorium. 2019

Pavlopetri, la ciudad sumergida bajo las olas. Nautical News Today, 2015.

SMITH, Kerri. Mapping the world’s oldest submerged town. Nature News, 2009.

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Este personaje fue el que enunció la frase que encabeza el blog “quien domina el mar, lo domina todo”. Ateniense de nacimiento, vivió entre los siglos VI y V a.C, no pertenecía a ninguna de las grandes familias aristocráticas, lo que le supuso mucho más esfuerzo para llegar a las altas esferas, pero también le granjeó las simpatías de otros. Fue un gran estratega que estaba convencido de que el poder naval era lo que salvaría a su ciudad. Sin embargo, en los inicios parece que sólo él lo pensaba.

Busto de Temístocles. Fuente

Puede parecer algo extraño, pero ni Atenas, ni Esparta, ni luego Roma, contaron al principio de su formación con una flota de guerra. Fue posteriormente, con los acontecimientos bélicos, cuando se cambió la forma de pensar a este respecto.

La antigua civilización griega, formada por ciudades estado. Fuente

El imperio persa, un gran enemigo

El gran imperio persa tenía entre sus objetivos conquistar la antigua Grecia, no sólo por ampliar sus enormes fronteras, sino porque los griegos apoyaron una rebelión contra ellos en Asia Menor. La guerra se convertía así, además, en una venganza.

Dominios del imperio persa. Fuente

Previamente ya los atenienses habían podido comprobar la fuerza de este imperio asiático en la batalla de Maratón. Era, por lo tanto, vital armarse y prepararse para la siguiente guerra. Como Temístocles era un gran orador consiguió convencer a muchos de sus conciudadanos atenienses de la necesidad de contar con una flota. Para ello fue necesario invertir una enorme cantidad de dinero en construir unos 200 trirremes. Otro personaje, Arístides, propugnaba que la guerra debía ser terrestre y que era innecesario gastar tanto dinero en barcos. Finalmente ganó Temístocles y las naves estuvieron listas en unos años, convirtiendo a Atenas en una potencia mercantil y militar marítima.

Una de las vistas de Atenas más conocida, la Acrópolis, con el Partenón en la cúspide

Muy pronto un potente ejército cruzó el Helesponto dispuesto a atacar. Esta vez las ciudades griegas se habían unido para luchar contra su enemigo común: Persia. Así, por una parte el general espartano Leónidas les hizo frente en el paso de las Termópilas junto a un pequeño ejército (que ha pasado a la historia como los 300, pero que fueron algunos más), aunque los persas los aniquilaron. Ante el peligro, Temístocles ordenó evacuar la población ateniense y situó la flota en las cercanías de Salamina.

Fue en esta pequeña isla donde tuvo lugar la batalla naval liderada por Temístocles, que a pesar de que contaban con muchos menos efectivos, supuso la victoria de los griegos. El poeta Esquilo escribió como testigo lo siguiente: “De naves tuvo Jerjes (rey de los persas), lo sé cierto, un millar, y, además, buques ligeros sobre doscientos siete: ésta es la cuenta. De Atenas eran las naves ciento ochenta, y cada una tenía sobre la cubierta diez y ocho hombres de armas, cuatro de ellos eran flecheros, y los demás infantes bien armados”.

Una representación de naves antiguas entrando en batalla

Tras haber ganado la batalla naval

Una vez acabada la guerra, Temístocles dedicó sus esfuerzos a la reconstrucción de Atenas, con especial atención al puerto del Pireo. A pesar de sus éxitos, en el año 471 a.C. tuvo que exiliarse porque sus conciudadanos así lo decidieron. Acabó en la corte del rey persa Artajerjes I, que tras conocerlo le otorgó el gobierno de Magnesia del Meandro (en la costa oeste turca), donde al cabo de unos años falleció.

Para concluir

El gran triunfo de Salamina convirtió a Temístocles en el hombre más admirado de Atenas. De hecho, muchos historiadores lo consideran el primer gran estratega naval de la historia. A pesar de sus victorias, tuvo que exiliarse en la corte del rey contra el que luchó, y aceptar un cargo de gobernador de una región del imperio persa. Según cuenta Pausanias, los ciudadanos griegos se arrepintieron y pidieron a sus hijos que volvieran y que repatriaran con ellos las cenizas de su padre ya fallecido. Existen varios monumentos en su honor, pero los más destacables son los levantados en Magnesia, de la que fue gobernador, y en su ciudad natal.

Más información

Batalla de Salamina (2020). Historia Universal.

CARDOSO, Filipe Paiva. Temístocles: Apogeu e Ostracismo. As duas faces da mesma moedaRevista Cadernos de Clio, 2015, 6, 1.

CAWKWELL, George L. Athenian naval power in the fourth century. The Classical Quarterly, 1984, 34, 2, p. 334-345.

JORDAN, Borimir. The Athenian navy in the classical period: a study of Athenian naval administration and military organization in the fifth and fourth centuries BC. University of California Press, 1975.

JORDAN, Borimir. The crews of Athenian triremesL’Antiquité classique, 2000, p. 81-101.

PÉREZ JIMÉNEZ, Aurelio. Religión y política en Grecia: Temístocles y el oráculo de DelfosMinerva: Revista de filología clásica, 1992, 6, p. 61-82.

PÉREZ JIMÉNEZ, Aurelio. Temístocles: un ateniense en la corte persa. Temístocles: un ateniense en la corte persa, 2013, p. 51-58.

RUTISHAUSER, Brian. Metic contributions to the Athenian navy. Hegemonic Finances: Funding Athenian Domination in the 5th Century BC. En: FIGUEIRA, Thomas J.; JENSEN, Sean R. (ed.). Hegemonic Finances: Funding Athenian Domination in the 5th Century BC. ISD LLC, 2019, p. 233-257.

SIERRA MARTÍN, César. Jerjes, Leónidas y Temístocles: Modelos griegos en el relato de HeródotoHistoriae, 2011, 8, p. 0065-91.

Vida de Temístocles

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El caballo de Troya es uno de los mitos literarios más conocidos de la Antigüedad clásica. Diferentes estudios se han centrado en si realmente existió y, en caso afirmativo, han buscado explicaciones sobre cómo se pudo construir en tan poco tiempo y de dónde pudo salir la madera para fabricarlo. Esta semana traemos una síntesis de ellos, cuyos datos vinculan al famoso equino griego con los barcos que asediaban Troya, en la costa turca del Egeo.

La guerra de Troya

Narrada por Homero en la IIiada, cuenta la guerra (1194-1184 a.C.) que se desató cuando Paris, el hijo del rey de Troya (en la actual Turquía), rapta a Helena, la esposa de Menelao de Esparta (Grecia), y se la lleva a su ciudad. Los espartanos forman una liga con muchas de las ciudades griegas para atacar Troya y devolver a Helena a su tierra natal. Los confederados sitian por mar durante diez años la ciudad, pero no consiguen rendirla. Sólo con el engaño del enorme caballo de madera en el que iban muchos guerreros griegos, que los troyanos creen que es un regalo de los dioses, consiguen entrar en la ciudad y derrotarlos.

Homero dice que la flota estaba compuesta de más de mil barcos, procedentes de 29 ciudades griegas. Estas naves asediaban durante el verano (mare apertum) la ciudad turca, posteriormente volvían a su tierra para el resto del año.

Nave griega dibujada en un ánfora

Una vez contextualizada la historia, pasamos a exponer las teorías acerca de ese mítico caballo de Troya que le dió la victoria a los griegos.

Ruinas de la ciudad de Troya. Fuente

A) Fue realmente un caballo de madera

Durante siglos se había puesto en duda incluso la existencia de la ciudad de Troya, hasta que en el siglo XIX un arqueólogo consiguió demostrar que sí que hubo una urbe con ese nombre. Posteriores excavaciones sacaron a la luz la antigüedad de Troya y permitieron conocer más acerca de sus ciudadanos y forma de vida, pero no se ha extraído prueba alguna del famoso caballo. Tampoco es extraño, ya que si estaba hecho de madera, el material es perecedero y difícilmente hubiera sobrevivido hasta nuestros días.

Réplica del caballo que se levanta en Troya, en recuerdo de la epopeya

Virgilio, un poeta latino del siglo I a.C., cuenta cómo sucedió, implicando a la diosa Atenea en su construcción. El enorme tamaño del equino hace pensar que fue necesario contar con mucha madera para su construcción, lo que lleva a pensar que las tablas de abeto podían proceder de los barcos de la flota griega, que fueron “sacrificados” para poder llevar a cabo el engaño.

“Quebrantados por la guerra y rechazados por los hados durante ya tantos años decepcionantes, los caudillos de los dánaos [griegos] construyen un caballo del tamaño de una montaña gracias al arte divina de Palas [Atenea] y ensamblan sus costados con tablas de abeto; simulan que es un voto por su regreso; esta noticia se extiende. Aquí [dentro del caballo] los cuerpos de los hombres escogidos a suertes se ocultan furtivamente en un flanco secreto y llenan hasta lo más profundo las grandes cavidades y el vientre con hombres armados”

Virgilio, Eneida II, 13-20

Hay también que tener en cuenta que para construir esa enorme figura haría falta mucho tiempo y muchos hombres, especialmente contar con personal experto en el trabajo de la madera, como los carpinteros de ribera y de lo blanco. Estos motivos, unidos a la participación de la diosa y a que en la literatura se dice que sólo se tardó 3 días en construirlo, son los que les hacen dudar a algunos investigadores sobre si realmente existió o si tan solo es un mito más de la Antigüedad.

B) Fue un barco que tenía un mascarón con cabeza de caballo

En los últimos años varios autores académicos han puesto en duda que la enorme figura que logró traspasar los muros de Troya fuese un caballo, y apuestan porque fuera un barco.

Ruiz ha observado la asimilación entre caballos y barcos, y propone una nueva interpretación: la treta de los griegos habría consistido en aprovechar que los troyanos tenían predilección por los caballos y que eran expertos jinetes y domadores, para dejar varado un barco con el mascarón de proa tallado en forma de cabeza de caballo, muy propio de la cultura fenicia. Para conseguirlo Ulises convenció a Agamenón, rey de los aqueos, para que ocultara toda su flota tras una isla cercana, la de Ténedos. Allí los carpinteros de ribera dieron forma de cabeza de caballo al mascarón de una de las naves y modificaron en él todo lo necesario para convertirlo en un híppos, en un barco fenicio. También hicieron las modificaciones necesarias para esconder a un grupo de soldados dentro. Así pues, el barco parecía ser una ofrenda a Poseidón, de modo que los troyanos acabaron por aceptar el regalo y decidieron llevárselo a la ciudad.

Una nave fenicia de guerra que aparece en una moneda fenicia (Castro)

Una variación es que sin necesidad de esconderlos, vistieron a los soldados griegos como inofensivos mercaderes fenicios que solicitaron fondear en la bahía. Una vez trabada la confianza tras la errónea comprobación de que, en efecto, eran fenicios, se les permitió el acceso

Otra teorías

Otros autores afirman que pudo ser una máquina de guerra del mundo antiguo, como por ejemplo un ariete, una torre de asalto o cualquier otro ingenio bélico.

Algunos investigadores incluso han llegado a explicar que lo que ocurrió fue un terremoto, y que la tradición eligió un caballo para expresar este cataclismo porque era el animal emblemático de Poseidón, el dios griego que regía los movimientos de la tierra.

Para concluir

No podemos afirmar, a la luz de las investigaciones y excavaciones arqueológicas actuales, ni siquiera si existió, pero en el caso de que hubiera existido, cabe la posibilidad de que no fuera un caballo construido de la madera de las naves griegas, sino uno de sus barcos convertido en un mercante fenicio para engañar a los troyanos y así poder atravesar las líneas enemigas. De cualquier forma, parece claro que las maderas de las naves griegas fueron básicas para la toma de Troya.

Más información

CHONDROS, Thomas G., et al. The trojan horse reconstructionMechanism and Machine Theory, 2015, 90, p. 261-282.

GANGUTIA, Elvira. El caballo en la Odisea. EMERITA. Revista de Lingüística y Filología Clásica, 2003, LXXI 2, p. 197-221

GONZÁLEZ CELDRÁN, José Alfredo. Mito y Realidad del Caballo de Troya. S.f.

RUIZ DE ARBULO, Joaquín. Los navegantes y lo sagrado. El barco de Troya. Nuevos argumentos para una explicación náutica del caballo de madera. En: X. NIETO y M.A. CAU (Eds): Arqueología Náutica Mediterránea, Monografies del CASC, 8, Girona, 2009, p. 535-551.

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La palabra púrpura se refiere tanto a la sustancia tintórea como al color que de ésta se obtiene (la tonalidad cromática que ha cambiado sustancialmente en el imaginario colectivo desde la Antigüedad a nuestros días). El color podía variar del rojo azulado al rojo intenso .

Tonos
Algunos de los tonos del color púrpura

Origen mitológico

El origen de la producción de la púrpura estuvo en el Mediterráneo Oriental. La mitología explica que fue Melkart, el dios fenicio protector de las migraciones y de la navegación, el que descubrió sus características cromáticas. Cuenta la leyenda que el dios estaba paseando por la orilla del mar, cuando un perro que le acompañaba mordió un caracol que se hallaba en la playa y lo partió en dos, de él salió un líquido de color púrpura. Melkart recogió entonces gran cantidad de estos moluscos y dio así origen a la industria tiria del teñido.

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Melkart, dios fenicio. Fuente: ARQUA

Cómo se obtiene

Como se puede deducir del mito, la púrpura se obtiene tras machacar unos gasterópodos marinos (familia de los muricidae o murex), cuya glándula hipobranquial segrega un mucus con pigmentos, que les sirven para su actividad celular y como mecanismo de defensa frente a otros organismos .

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Gasterópodos marinos. Fuente: Medero 2006

Estos tipos de múrices han sido identificados por los biólogos gracias a la descripción de Plinio, a las conchas halladas en los yacimientos arqueológicos y a las representaciones monetarias.

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Restos de murex hallados en un yacimiento griego a fines de 2019. Fuente

La sustancia es inicialmente de color blanquecino, cuando el animal la segrega, pero al contacto con el aire se vuelve amarilla, para pasar poco después a verde, azul y finalmente al tono rojo-violáceo que conocemos como púrpura. Algunas de sus características mas notorias son que es muy sólido, que mantiene mucho tiempo la coloración, así como sus tonos. Además, cuando la luz da en los tejidos teñidos con este tinte, brilla, por lo que su uso se convirtió en símbolo de lujo y estatus ya desde los primeros tiempos.

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Justiniano, emperador de Bizancio, vistiendo ropa colo púrpura

Los primeros productores

Aunque según la leyenda su explotación comenzó en las costas de Tiro , y que fueron los fenicios quienes primero comerciaron tanto con el tinte, como con tejidos de lana previamente teñidos, parece que su auténtico origen está en torno a los años 1800-1600 a.C. en la cultura minoica, donde se ha detectado su uso como pigmento en la decoración de frescos y se han identificado conchas pulverizadas como conglomerado en los suelos de los palacios.

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Localización de Creta (en el círculo) y de Tiro en el mapa. Fuente: Google Maps

Auge

Ya en el primer milenio era explotada en todo el Mediterráneo, tanto la parte europea como la africana y también las costas atlánticas de África. En cada zona había una serie de artesanos que se dedicaban a extraer el tinte y dar color a las telas.

En época medieval se teñían manuscritos y codicilos. Entre éstos se pueden citar algunos como el Génesis Cotton (British Library, Londres), el Génesis de Viena (Österreichische Nationalbibliothek, Viena) o el Codex Rossanensis (Catedral de Rossano, Italia).

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Imagen del Génesis de Viena (siglo VI)

Las alternativas y el ocaso

Ya en época del antiguo Egipto dos manuscritos del siglo III a.C. tratan de los sustitutos de estos moluscos para conseguir el afamado tinte, que eran el kermes, la rubia y el índigo. También se ha contrastado la utilización de líquenes como la roccella tinctoria y ochrolechia tartárea.

Con la caída del imperio romano decayó la extracción del tinte con el murex. En la Edad Media, además de hacer alusión a un color, el vocablo se vinculó con un tipo de tejido determinado, no necesariamente de tonos purpúreos, sino de colores afines, que asumieron asimismo un estatus de prestigio . En Bizancio se continuó hasta 1453 cuando fue invadida por los turcos, pero la disminución de la producción desde los siglos VIII-IX, dio lugar a que las recetas poco a poco fuesen sustituyendo el murex por otras sustancias tintóreas con las que se podía obtener el color, tales como el folium , una planta de origen mediterráneo (chrozophora ticntoria), conocida también como tornasol.

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Tornasol

Para concluir

No deja de ser curioso que la valorada tela teñida con púrpura desprendiera un olor desagradable, ya que es el resultado de machacar miles de moluscos, y sin embargo fuera tan apreciada por la realeza de la edad antigua y también en época medieval.

En la actualidad un gramo vale más de 2500 euros. Un producto que viene del mar que tiene un precio superior al del oro …

Más información

FERNÁNDEZ URIEL, Pilar. Púrpura. Del mercado al poder. Madrid: UNED, 2010.

FERNÁNDEZ URIEL, Pilar. Productos de la Hispania romana: miel y púrpura. Gerión, 2017, 35, p. 925.

GOZALBES CRAVIOTO, Enrique. Las Islas Atlánticas de la Púrpura (Plinio, NH. VI, 201). Un estado de la cuestión. Anuario de Estudios Atlánticos, 2007, 53, p. 273-296.

MEDEROS MARTÍN, Alfredo y ESCRIBANO COBO, Gabriel. Mare purpureum. producción y comercio de la púrpura en el litoral atlántico norteafricano. Rivista di Studi Fenici, 2006, 34, p. 71-96.

Resuelven el misterio milenario de una rara pintura medieval azul. ABC, 21/4/2020.

RODRÍGUEZ PEINADO, Laura. Púrpura. Materialidad y simbolismo en la Edad Media. Anales de Historia del Arte, 2014, 24, p. 471-495.

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Uno de los primeros pueblos conocidos por ser grandes navegantes y atrevidos comerciantes son los fenicios. Inicialmente estuvieron asentados en el este del Mediterráneo, en una amplia franja costera que estaba muy expuesta al oleaje, al viento y al resto de fenómenos atmosféricos. Su ímpetu comercial les llevó por todo el Mare Nostrum, que fueron capaces de cruzar hasta el temido océano Atlántico (lo llamaban mar tenebroso), llegando incluso a las islas británicas. De su primera época surgieron núcleos urbanos como Biblos, Tiro y Sidón. Otros pueblos se habían establecido allí siglos antes, como demuestra el yacimiento de Tel Hreiz.

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Principales asentamientos fenicios. Fuente

Tras la expansión, cuando desplegaron todo su poder por el litoral mediterráneo, fundaron importantes ciudades en la parte oeste del continente europeo (como por ejemplo Gadir) y en el norte de África (Cartago).

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Rutas comerciales fenicias. Fuente

Una vez establecidos en este último continente, se les empezó a llamar cartagineses y también púnicos (derivado del término griego que denominaba a los fenicios).

Mercante fenicio (Museo de Beirut)

Mercante fenicio (Museo de Beirut)

Han quedado algunas evidencias de las embarcaciones que estos pueblos usaron. Los antiguos egipcios, por ejemplo, utilizaron la denominación de barcos de Biblos para referirse a un tipo de nave concreto que procedía de esta ciudad y que surcaba las aguas del mar.

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Ánforas de cristal elaboradas por los pueblos fenicios. Fuente

Desde principios del siglo XIV a.C. la marina fenicia estuvo preparada para llevar a cabo grandes empresas comerciales ultramarinas. Los pecios de Gelidonia y Ulu Burum, así como las fuentes iconográficas procedentes de las pinturas de Tebas, apoyan esta idea. Las naves descubiertas en Mazarrón y en el Bajo de la Campana (en la región de Murcia, España) han abierto una nueva vía de investigación en este sentido.

Recientes trabajos han sacado a la luz muestras de dos tipos de naves, de uso y porte distinto, que utilizaban en el mar. Unos eran grandes barcos mercantes (gaulos o gauloi), utilizados en el comercio a grandes distancias para los intercambios en las costas mediterráneas. Los otros, conocidos por su nombre griego como hippos o hippoi, eran naves para la guerra, pero que también se utilizaban para el comercio a menor escala, como los pecios encontrados en Mazarrón. Guerrero ha investigador mucho sobre estas naves fenicias, y gracias a sus trabajos podemos ofrecer una síntesis de cómo eran.

Las grandes naves onerarias: gaulos

El barco mercante fenicio tipo es la gôlah (en griego gaulos). Su evolución se inicia a mediados del segundo milenio y debió influir en los modelos empleados por los griegos a partir del siglo VI a.C. La fisonomía del casco es la habitual de las naves mercantes, curvo y panzudo. Su proa y popa son idénticas y para  gobernar la nave se utilizaba un timón de espadilla. Había una baranda protectora a modo de escalamote de tablillas o cañizo.

nave fenicia dibujo

Dibujo de una nave fenicia cuyo casco aparece excesivamente curvado, pero sirve de muestra

Su eslora podría variar entre 18 y 25 m., la manga entre 5 y 8 m., con un puntal de 3 a 4 m. Era un barco armado con cuadernas y quilla. El desplazamiento estaría sobre las 150 toneladas. En la cubierta contaba con una empalizada que iba de proa a popa, en ambas bandas, para almacenar la mercancía menos pesada.

Mercante cananeo Guerrero

Mercante cananeo (Guerrero, 98)

Tanto la roda como el codaste se elevaban sobre cubierta y posiblemente algunos de ellos llevasen figuras ornamentales. Sobre la proa había un ánfora, atada a la roda. Esta vasija podría ser una lámpara de aceite para encender fuego en la noche, con objeto de iluminar la cubierta y también para señalar su posición a otras naves de la flota.

Los barcos para la guerra: hippoi

Eran los barcos fenicios que tenían en la roda, a modo de mascarón, una cabeza de caballo. En la Antigüedad la procedencia de los navíos se identificaba por determinadas figuras, en un principio tal vez eran signos totémicos de los distintos clanes, que se colocaban en los lugares más visibles de la nave, principalmente en la roda (llamada akroteria).

Moneda fenicia

Moneda fenicia (Castro) en la que se puede apreciar una nave tipo hippos

Teniendo en cuenta todos los datos disponibles, Guerrero calcula que eran naves que tenían una eslora que podía oscilar entre los ocho y doce metros, sin bodega cubierta de carga, aunque sí que llevaban sentina. El sistema de propulsión era mixto, vela cuadra y remos. El número de remeros embarcados dependía mucho del tipo de empresa marinera.

Para concluir

Como todos los pueblos que se dedicaron al comercio, los fenicios tenían una amplia gama de embarcaciones, desde pequeñas canoas hasta grandes naves para el comercio. Son conocidos por dos grandes logros que han llegado hasta nosotros: la escritura y la navegación a grandes distancias.

Moneda fenicia con navio

Fuente: GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS, Francisco. Purpurarias y Afortunadas. La Macaronesia Central en la Antigüedad. Makaronesia, 2006, 8, p. 60-82.

Más información

CARRILLO, M. Proyecto ITINERA (XXII): Fenicios, el comercio del lujo en el Mediterráneo. Zenda, 2020.

DIES CUSI, Enrique. Aspectos técnicos de las rutas comerciales fenicias en el Mediterráneo occidental (S. IX-VII aC). Archivo de Prehistoria Levantina, 1994, XXXI p.

Fenicios. The pheniciens.com, 2018.

GUERRERO AYUSO, Víctor M. La navegación en el mundo antiguo. Mercantes fenicios y cartagineses. Aldaba: revista del Centro Asociado a la UNED de Melilla, 1998,  30, p. 141-192.

MARTÍN RUIZ, Antonio. Barcos mercantes fenicios en el Mediterráneo occidental. Revista de Historia Naval, 2013, 31, 121, p. 37-54.

MAURO, Chiara M. Los pecios fenicios en época arcaica, estado de la cuestión. Ab Initio, 2014, 10, p. 3-29.

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Existe un profundo desconocimiento sobre la influencia del mundo marino en la praxis religiosa de la Grecia antigua, en parte porque los investigadores a veces se han negado a admitirla. El pueblo griego, por la necesidad de su propio medio geográfico, estaba volcado hacía el mar, tal y como quedó plasmado en una mitología rica en dioses y héroes relacionados con este espacio, que sí que está bien documentada. Sin embargo, acerca de la protección que éstos ejercieron sobre todos aquellos aspectos vinculados de una u otra manera al mar, así como de la presencia de elementos asociados a este medio en los rituales y fiestas religiosas, apenas se han hecho estudios.

Poseidon

Estatua de Poseidón, el dios del mar. Fuente: Imperium

La economía de la antigüedad clásica se basaba en un intenso tráfico marítimo, que en épocas de guerra transformaba ciertas naves en barcos para la batalla. Estas actividades debían ser protegidas por los dioses y éstos “exigían” a cambio, además de culto en sus santuarios, un conjunto amplio de rituales y fiestas conmemorativas en su honor.

argonautas

Los argonautas dirigidos por Ceres. Siglo XVIII. Fuente: National Galery of Art.

Apenas estudiadas, veremos, gracias a las investigaciones de Mirella Romero, algunas de las más importantes. Además de las que se celebran al inicio y el fin de la temporada de navegación, la ayuda de los dioses en los viajes marítimos, tan peligrosos y al mismo tiempo imprescindibles, se evidencia en algunas otras manifestaciones folclóricas griegas.

Atenea dirigindo la construccion de una nave

La diosa Atenea dirigiendo la construcción de una nave (siglo I). British Museum.

Fiestas vinculadas al mar 

Dos son las fiestas que se vinculan sin dificultad al mar y la actividad náutica: las Cibernesias y las Ploiaphesias (o Navigium Isidis), que coinciden con la época de inicio (mare apertum) y de fin de la navegación (mare clausum)*. 

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Nave griega en un ánfora de la época

a) Celebración del inicio de la época de navegación

En algunos puertos del Mediterráneo se celebraba una fiesta que abría oficialmente la temporada para poder “salir a la mar” en marzo (entre los días 5 y el 9). Estaba dedicada a Isis (son conocidas en la literatura académica como Navigium Isidis o ploiafevsia), y existen evidencias de ella desde la época helenística hasta el siglo IV.

Apuleyo escribió el relato más completo sobre el funcionamiento de esta festividad ya en el imperio romano. Se abría con una procesión compuesta por mujeres, coros de cantantes e instrumentistas, iniciados, sacerdotes -uno de ellos sostenía una pequeña nave de oro- e imágenes de dioses.

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Diosa Isis. Fuente: Fandom. 

Se dirigían hasta la orilla del mar donde estaba esperando un barco de nueva construcción, decorado con pinturas y en cuya vela había una inscripción bordada en letras de oro, donde se solicitaba una feliz apertura de la estación navegable. El sumo sacerdote entonaba sus oraciones, purificaba la embarcación con una antorcha encendida, un huevo y azufre, y la consagraba a Isis. A continuación, se realizaba una libación con un puré de leche sobre las aguas del mar y se botaba la nave, que iba repleta de ofrendas votivas.

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Trirreme clásica

Cuando el barco dejaba de ser visible desde la orilla, la comitiva regresaba al templo donde se volvían a colocar las imágenes en su sitio. Uno de los sacerdotes pedía por la felicidad del pueblo, sus gobernantes, de los marineros y de las naves, finalizando la oración con la fórmula griega del ritual que proclamaba la reanudación de la temporada náutica. Acabada la ceremonia, los asistentes depositaban ramos y coronas ante la imagen de plata de la diosa Isis.

b) El fin de la época anual para navegar: la fiesta de los pilotos

En otoño los marineros celebraban unas fiestas muy antiguas en el puerto de Atenas. Estaban asociadas en principio a Poseidón (la divinidad suprema del mar), que recibiría como ofrenda un sacrificio. Una vez que se introdujo la leyenda de Teseo (que viajó a Creta acompañado de unos pilotos y a su vuelta ordenó que les hicieran un monumento en el puerto de Atenas), se integraron en ellas a estos héroes cuya función resultaba de vital importancia durante la travesía, ya que dirigían el rumbo de la nave.

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Dibujo de una nave griega. Fuente: Arquehistoria

Es muy posible que los pilotos contasen con un destacado papel durante las ceremonias, dado que se trataba de una festividad dedicada a sus patrones.

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Otras muestras

El mar y las embarcaciones estaban presentes en muchas de las fiestas griegas, aunque no fueran en sí fiestas marítimas. Por ejemplo, en una de las celebraciones atenienses más antiguas y de mayor prestigio (las Panateneas), la túnica (peplo) de la diosa Atenea se traslada en un barco, extendida sobre él. En los festivales celebrados en honor de Dioniso (Antesterias) celebradas en Atenas y Esmirna, la procesión del dios aparece en otro barco. En las fiestas que conmemoraban la victoria naval en Salamina, las procesiones iban desde los santuarios hasta la playa, donde estatuas de diosas como la de Hera de Samos se bañaban en las aguas del mar.

Argonautas (argo, Calias, Zetes) y Medea

Argo, Calias y Zetes con Medea. Fuente: Velasco

Como puede comprobarse, a pesar del desconocimiento que sobre ello existe, se dieron diversas celebraciones en las que el mar era el protagonista, y en otras en las que elementos como las naves se usaban en diversas fiestas en la Antigüedad clásica.

Más información

El hombre de plata; Tartessos y su alianza con los griegos. Arquehistoria, 2012.

Isis. Fandom.

Resumen de los dioses griegos y romanos. Imperium.

ROMERO RECIO, Mirella. Extrañas ausencias: las fiestas marítimas en el calendario litúrgico griego. Dialogues d’Histoire Ancienne, 2010, 36, 1, p. 51-117.

VELASCO LÓPEZ, Mª Hénar. El viaje de los argonautas. Mitología clásica. Universidad de Salamanca, s.f.

  • En la Antigüedad había un periodo para navegar, que coincidía con el tiempo bonancible: era la época del mare apertum (generalmente de mediados de marzo a mitad de octubre). El invierno, por el contrario, dificultaba mucho a los barcos la navegación, por lo era la estación de invernada o del mare clausum (obviamente, entre mediados de octubre y mitad de marzo, de manera aproximada).

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