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Posts Tagged ‘Antiguo Egipto’

Gracias a las excavaciones y a las transcripciones que nos llegan, podemos ir conociendo un poco más de esa antigua civilización, que posiblemente fuera una de las mayores de la historia, la del Antiguo Egipto. Ya hemos visto en varias entradas algunos aspectos vinculados con el tema naval y marítimo en esta época (los barcos encontrados en la tumba de Keops y también en la de Tutankamon, el inframundo marítimo, Alejandría y otros puertos como BereniceWadi al-Jarf). Esta semana nos dedicamos a descubrir la vida del capitán de un barco de la flota real.

Maqueta de barco fluvial del Antiguo Egipto. Fuente: Egiptoforo

En una de las excavaciones se descubrió el monumento funerario de un marino llamado Ahmose. Aunque los textos no son contemporáneos suyos, porque fue su nieto quien mandó construirla, nos sirven para entender una parte de la historia marítima y naval de este gran pueblo.

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Una de las paredes del monumento levantado en honor de Ahmose

En las fuentes que nos han llegado hemos podido hallar información sobre este capitán que sirvió a varios faraones en los albores del reino nuevo, la etapa más extraordinaria del Antiguo Egipto. Fue durante la dinastía XVIII, algunos de cuyos monarcas más conocidos son la reina Hatsepshut y el faraón Tutankamon.

Buque de la flota de Tutankamon según Canadian Museum of History

Ahmose, el marino

Ahmose, cuyo nombre también se ha traducido como Iahmes o Ahmes, nació al sur de Tebas, en una ciudad llamada ElKab (o Neheb), cerca del siglo XIV a. C. Aunque también fue soldado, la mayor parte del tiempo estuvo sirviendo en la flota real.

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Amhose junto a su mujer en el monumento funerario que su nieto construyó en su honor. Fuente

Como recompensa por sus servicios en tierra, en la primera batalla para tomar Avaris (al este del delta del Nilo), que estaba en poder de los hicsos, obtuvo el mando de un buque cuyo sobrenombre era “el que brilla en Menfis”.

Localización de Avaris, en el Bajo Egipto, al este del delta del río Nilo

En el siguiente intento para arrebatar Avaris, recibió el “oro del valor”, una condecoración militar, que a lo largo de su vida volvió a recoger cuatro veces más, según los textos de su tumba (o siete según otras fuentes).

Las pruebas de la victoria

Aunque hoy suene terrible, en época faraónica y especialmente durante el Reino Nuevo, la amputación de las manos de los enemigos derrotados era habitual. Esta extremidades se llevaban ante los representantes de la autoridad real, quienes solían recompensar con esclavos, con el llamado “oro del valor”, o incluso con ambos. Posteriormente, el faraón las mostraba como prueba de sus victorias ante sus súbditos y las ofrecía a los dioses en agradecimiento.

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Un dibujo sobre la práctica de amputación de las manos (Galán 2003)

En la tumba de Ahmose hay varios fragmentos alusivos a esta práctica:

“Hice entonces una captura y me traje una mano, y cuando el heraldo real fue informado se me otorgó el oro del valor. Y cuando se repitió la lucha en ese lugar, volví a efectuar una captura allí, me traje una mano y se me volvió a conceder el oro del valor […] Yo capturé a dos hombres vivos y tres manos. Se me recompensó con el oro del valor por duplicado y se me otorgaron también dos siervas […] me traje dos manos y se las presenté a su majestad” (Galán, 2003, p. 40-41).

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Entrada al monumento en honor de Ahmose

El “oro del valor”

Según National Geographic, el faraón era el único propietario legítimo del oro, y sólo él podía otorgarlo por hechos excepcionales. Así surgió el “oro de la recompensa” u “oro del valor”, el regalo más distinguido que el monarca podía conceder por servicios extraordinarios, ya fueran de carácter civil o actos victoriosos en batalla. Este obsequio era un pesado collar compuesto por discos de oro con distintas formas, llamados shebyu.

Condecoración de oro concedida por el rey Ahmosis a su madre, por su papel en la guerra contra los hicsos

Más información

BENDERITTER, T. Ahmes-fils-d’Abana. Osorisnet, Tombes del  l’Égypte antique. Contiene una descripción muy detallada y multitud de imágenes del monumento funerario.

GALÁN ALLUÉ, J.M. Mutilación de enemigos en el Antiguo Egipto. En: La guerra en Oriente Próximo y Egipto: evidencias, historia y tendencias en la investigación: actas del segundo Seminario Monográfico de Primavera. 2003, p. 353-360.

VÁZQUEZ HOYOS, E. Ahmose, hijo de Abana. UNED, 2008. Transcripción al español del texto egipcio.

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Por Jorge González Crespo, Licenciado en Historia y Máster en Historia y Patrimonio Naval

Durante el período helenístico, los soberanos de Egipto, la dinastía de los Ptolomeos, vivían en un mundo de lujo, extravagancia y despilfarro, pero también de continuas guerras, por lo que crearon inmensas estructuras que, a la vez que reflejasen su poder y grandeza, también sirvieran para intimidar a sus enemigos. Tenían establecida su capital en Alejandría y eran de origen macedonio, pues su primer rey-faraón, Ptolomeo I, había sido un general del gran Alejandro Magno.

Alejandría, la ciudad que fundó Alejandro Magno, fue la capital de Egipto en época helenística, y estaba situada al norte, en el delta del Nilo

Durante el siglo III a. de C. uno de los miembros de esta dinastía, Ptolomeo IV de Egipto (un antecesor de la famosa reina Cleopatra), mandó hacer embarcaciones de proporciones monstruosas como la Tessarakonteres, ya descrita en una entrada previa. Otra de sus ocurrencias fue la construcción de un palacio flotante, la Thalamegos, que posiblemente fue una exposición más de la grandeza de la dinastía ptolemaica.

Posible aspecto de la Thalamegos. Fuente: Foro Militar General

Pocas fuentes hablan de la Thalamegos (θαλαμηγός, “portacámaras”), pero las que lo hacen abundan en detalles. La describe Ateneo de Náucratis en El banquete de los sabios, en el que recoge el testimonio de Calíxeno de Rodas. Tenía casi 90 metros de eslora, con unos 13 de manga y una altura de 17. Era como un gigantesco catamarán formado por dos grandes naves de remos unidas (las que luego se llamarían galeras).

Ateneo lo describe como una embarcación fluvial, con un calado poco profundo, cuyas cubiertas delanteras y traseras (proa y popa) estaban elevadas (“ancho y llano por debajo como un arca”). El casco estaba equipado con todo lo necesario para poder realizar viajes por el Nilo.

Aspecto del pasillo de la nave según un dibujo de Walsh

El lujo imperaba en la nave real: disponía de cubiertas dobles de cerca de 160 metros para pasear, salas de banquetes y fiestas, alcobas colosales, un gineceo, templos y una construcción de piedra a modo de caverna que contenía estatuas de la familia real, entre otros. Todo ello realizado con los mejores y más caros materiales de construcción de la época: oro, marfil de Etiopía, cedro escita, ciprés milesio, tuya, lino egipcio, bronce de Chipre, piedras preciosas de la India y mármol de Paros. La nave era, como la propia dinastía ptolemaica, una síntesis de elementos egipcios y griegos.

Otra vista de la nave, con una estatua de Afrodita, según un dibujo de Walsh

Tuvo mucho más éxito que la Tessarakonteres, siendo usada durante dos siglos por los señores del Nilo. Se sabe que la última soberana helenística de Egipto, la famosa Cleopatra VII (51-30 a.C.), aún recorrió el río sobre ella junto a Julio César. Es la última noticia que se tiene del palacio flotante.

Bibliografía

  • De Náucratis, Ateneo. Banquete de los sabios. Madrid: Gredos, 1988.
  • García Fleitas, L. y Santana Henríquez, G. De la guerra marítima a la suntuosidad de Ptolomeo Filopátor. Cuadernos de Filología Clásica. Estudios griegos y europeos, 2001, 11, p. 211-240.
  • Schuller, W. Cleopatra: una reina en tres culturas. Madrid: Siruela, 2008.
  • Walsh, J. & Reese, T. F. Alexandria and Alexandrianism. Symposium by the J. Paul Getty Museum and the Getty Center for the History of Art and the Humanities and Held at the Museum, 1993.

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En la Historia hay veces que las batallas las ganan los sabios, y ésto fue exactamente lo que ocurrió a fines del siglo XVIII. Un líder nato, general de los ejércitos franceses, decidió que en la campaña para expulsar a los turcos de Egipto no sólo iba a llevar gente de guerra, sino que en sus barcos habría una exquisita tripulación: los mas sabios de todos los intelectuales de la Francia revolucionaria. Así nació la expedición científica que se conocería como la Comisión Francesa para las Ciencias y las Artes de Oriente, que Napoléon Bonaparte condujo hasta Egipto en 1798. Las crónicas hablan de que, además de ellos, embarcaron unos 50.000 soldados y marinos en más de 300 navíos.

La Comisión de sabios terminó descubriendo al mundo una de las maravillas del Patrimonio de la Humanidad.

Costa de File (Egipto), una isla situada en el Nilo, cerca de Asuan, famosa por sus templos

Este comité de intelectuales decidió llevar con ellos a los más brillantes de sus alumnos, aunque por orden del mismo Napoléon no podían informar sobre el destino final. Sólo sabían que iban a Oriente. Los científicos mas reconocidos tuvieron fe en su general y los más jóvenes en sus maestros. La Comisión embarcó en mayo, y solo a fines de junio supieron su destino final: el Egipto de los faraones.

Un vista costera de El Cairo

Eran mas de 150, entre los que se encontraban astrónomos, naturalistas, historiadores, anticuarios, químicos, literatos, orientalistas, ingenieros, matemáticos, músicos, farmacéuticos, médicos, relojeros y dibujantes.

Entre los miembros mas conocidos estaban Monge, Saint-Hilaire o Vivant Denon. Otros menos famosos fueron Costaz, Chabrol, Devilliers, Jollois, Jomard, Lancret, Rozière, Saint-Genis y Savigny, entre otros (listado completo).

La isla de Filé, en medio del Nilo.

Aunque para el general francés la toma de Egipto fue un fracaso, su expedición de sabios fue el origen de una de las corrientes intelectuales mas duraderas en el tiempo, el interés por el mundo del antiguo Egipto, que terminó convirtiéndose en un área de conocimiento científica, la Egiptología. Aparte de ello, sus integrantes acabaron dirigiendo importantes museos e instituciones. A las siguientes generaciones nos dejaron la Descripción de Egipto, una inmensa y rica obra en varios volúmenes con miles de dibujos sobre el imperio de los faraones, desde hipogeos, frontones, murallas, paisajes, ríos, costas, mares, animales y barcos hasta las famosas pirámides.

Transporte de grandes bloques por el Nilo. El Kab (Egipto)

El mundo marítimo plasmado en el arte egipcio

De la magna obra hemos tomado las imágenes vinculadas con la Historia Marítima, para mostrar algunos de sus logros.

Nave a remos y vela egipcia. El Kab (Egipto)

El Antiguo Egipto, rico gracias a su fértil e impresionante río, ha plasmado en sus obras esa naturaleza fluvial, que en islas y puertos del Mediterráneo o del Mar Rojo se convirtió en riqueza costera y marítima. Podemos encontrar representaciones del  transporte a través del caudaloso Nilo, de las riquezas que iban y que venían de los puertos mas importantes, cartografía y vistas de costa de islas (como Filé o Elefantina) que dominaban el horizonte. También aparecen esculpidas las naves que cruzaron el Nilo y llegaron a los confines del mundo entonces conocido (La India). Trascendiendo a la otra vida, existía la creencia de que el viaje al mas allá era en una embarcación y transcurría por el Nilo, lo que nos ha dejado impresionantes bajorrelieves, exquisitas pinturas y naves (a tamaño natural o en miniatura) enterradas con los faraones en las pirámides.

Todo un sistema de vida vertebrado por la naturaleza acuática de una civilización única y asombrosa, que se vio representada en sus obras artísticas, y que hoy podemos contemplar en la Descripción de Egipto.

Epílogo

Para estos ilustres viajeros, a pesar de que pasaron a la historia casi como héroes, su vida no siempre fue fácil, ya que tuvieron que adaptarse a una condiciones de trabajo muy distintas a las que tenían en su país de origen, pero la peor de las situaciones se generó cuando tras la derrota de Napoléon, los británicos amenazaron con quedarse con sus escritos, dibujos y experimentos.

“Estamos dispuestos a quemar nuestros tesoros con tal de que no caigan en las manos del enemigo”, dijo Geoffroy Saint-Hilaire, uno de los jefes de la expedición. La determinación de los científicos franceses impresionó profundamente a las fuerzas británicas, que les dejaron llevarse lo que pudieran cargar con sus manos. Este límite permitió a los vencedores apoderarse de muchas grandes obras, incluida la famosa piedra de Rosetta. De hecho, Champollion, el primero que consiguió descifrarla, tuvo que trabajar con los dibujos que sus compatriotas franceses habían hecho de la citada piedra (que hoy sigue en el Museo Británico).

Sección con escritura demótica de la piedra Rosetta. Dibujo. Fuente.

Más imágenes navales y marítimas (pinchando sobre ellas aumenta su tamaño)

 

Más información

Acceda a muchas de las imágenes de la Descripción de Egipto

Listado completo de los libros publicados sobre la Descripción de Egipto

Napoleón descubre Egipto. La revista de El Mundo, 134.

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Hay ciertas historias que, a pesar de que son conocidas, siempre es alentador recordar. La de Howard Carter y Lord Carnavon es una de ellas. Resulta que en la tumba que descubrieron, la mas famosa de la historia, había una cantidad importante de pequeños barcos. El rey niño Tut (Tutankamon) fue enterrado con 35 modelos de naves, que le servirían para navegar por el mas allá. Su espléndido tesoro, el que lo ha hecho conocido en el mundo entero, contenía un grupo de modelos de barco, y de algunos tenemos imágenes, que se han expuesto hace poco tiempo.

No son las inmensas naves de la tumba de Keops, sino pequeños objetos, que sin embargo presentan gran interés, tanto por hallarse en la tumba del rey mas famoso del antiguo Egipto, como por lo que significan para la historia de la construcción naval.

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Sarcófago de oro del rey Tut

Barcos fluviales 

Pronto se va a celebrar el centenario del descubrimiento de la tumba de Tutankamon, y recientemente han salido a la luz pública papeles e imágenes del hallazgo. También en unos meses se supone que en el nuevo Gran Museo de Egipto estarán expuestos estos barcos en miniatura. Mientras comentamos aquí algunos de los modelos conocidos.

a) Imagen de la tumba de Tut, con los modelos de barco

En esta fotografía de la época se pueden apreciar los barcos que se hallaron en la tumba del faraón de la XVIII dinastía. Están en la parte superior, tanto a la derecha como a la izquierda, y se puede comprobar que había de distintos tamaños.

Antigua imagen de los tesoros encontrados en la tumba del rey Tut, en 1922. Fuente

b) Una nave policromada

La nave inferior representa una barca fluvial bellamente decorada. En el centro lleva una cámara, en la que irían los pasajeros. La propulsión sería exclusivamente a remo del tipo pagaya o zagual, es decir, un remo corto de una sola pieza, cuyo palo redondo, tiene en el guión una muletilla y en el otro extremo una pala de forma acorazonada.

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Embarcación fluvial

Tiene dos cubichetes, uno a popa y otro a proa. En el de popa irían los timoneles con un timón de espadilla a cada banda. El cubichete de proa se usaría para pescar y para sondar con una larga vara.

c) Embarcación con vela egipcia

Barco fluvial propulsado a vela y remo. Los remos y los timones los mismos que en el caso anterior. El árbol en el centro está rodeado por unos mamparos que hacen pensar que, una vez izada la vela, podría ponerse un toldo y convertir el lugar en una cámara. La vela es la clásica vela redonda egipcia de la época.

Barca fluvial a vela y a remo

El grátil de la vela está envergado a una entena, como en todas las velas cuadras o redondas. La novedad consiste en que el pujamen, la parte baja de la vela, también está envergado a otra entena. La gran cantidad de cabos que caen desde el calcés del palo, sirven para mantener la entena del pujamen en posición. Los cubichetes de popa y proa están muy decorados, de lo que se deduce que podían servir de asiento a los pasajeros.

En síntesis

Estas pequeñas naves son de gran interés para el estudio de la construcción naval en la época protohistórica y una muestra fehaciente de la historia marítima de una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo: el Egipto faraónico.

Más sobre el antiguo Egipto

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Recientes excavaciones han sacado a la luz pública la existencia de un puerto que facilitó la llegada de materiales para que Keops, el faraón, pudiera construir su sepultura: la gran pirámide que lleva su nombre, y que durante siglos fue el edificio mas alto de la tierra.

La gran pirámide de Keops, una de las maravillas del mundo antiguo. Fuente

La gran pirámide de Keops, una de las maravillas del mundo antiguo. Fuente

El faraón mandó construir un puerto artificial en las orillas de Mar Rojo: Wadi al Jarf, situado a unos 200 km de Giza. A él llegaban, procedentes de la península del Sinaí, naves cargadas con cobre, el material del que se hacían los cinceles que se utilizaban para cortar y picar la piedra que formaba las paredes de la gran pirámide (mas información en Parra 2015).

Algunas de las herramientas de sobre que se utilizaban. Fuente.

Algunas de las herramientas de sobre que se utilizaban. Fuente: Weeks, 1990.

En las excavaciones también se han descubierto los papiros con jeroglíficos mas antiguos del mundo, que contienen las anotaciones de un oficial encargado de un grupo de obreros cuya misión era el transporte de las grandes piedras que formaban las pirámides. Igualmente se han hallado anclas y material de cordelería.

This undated photo released by Egypt's Supreme Council of Antiquities Thursday, April 11, 2013, shows hieroglyphic papyrus discovered at Wadi el-Jarf, nearly 180 km (111 miles) south the coastal city of Suez, Egypt. Egypt’s state of antiquities affairs minister has declared the discovery of a historic coastal port dating back to King Khufu of the fourth dynasty of the old pharaonic kingdom. The Franco-Egyptian team working in the Suez archaeological area also discovered hieroglyphic papyri and stone anchors. Most of the discovered papyri date back to the 27th year of the reign of King Khufu. The papyri included information about number of the port workers and details about their daily lives. They were transferred to the Suez museum for study and registration. (AP Photo/Egypt's Supreme Council Of Antiquities)

Uno de los papiros encontrado en las excavaciones (detalle). Contiene información acerca del número de trabajadores del puerto y detalles de su vida diaria. Fuente: Egypt’s Supreme Council Of Antiquities

Recomendamos esta entrada hecha por un arqueólogo italiano que además es alumno del Máster en Historia y Patrimonio Naval, Daniele Pragliola.

epineion: Arqueología de Puertos

El yacimiento arqueológico de Wadi al-Jarf constituye un interesante ejemplo de instalaciones portuarias y actividades marítimas en el Mar Rojo por parte de los antiguos egipcios durante el Reino Antiguo.

El reciente descubrimiento de este enclave contribuye a la comprensión mas profunda de las actividades marítimas en el Golfo de Suez, y puede compararse con las instalaciones de Wadi/Mersa Gawasis y Ayn Sukhna, de las que éste se convertiría en antecedente.

map Mapa de Wadi al-Jarf. Fuente:  G. Maruard

Localización

El yacimiento está localizado en la costa oeste del Golfo de Suez, 20 km sur de Zafarana y a 100 km. sur de Ayn Sukhna, otro embarcadero egipcio regularmente utilizado entre finales del Reino Antiguo y el Reino Medio (2550 – 1700 a.C.). Las instalaciones de Wadi al-Jarf parece que empezaron a utilizarse  a partir del reino de Snefru (2620 – 2580 a.C.) y particularmente utilizadas bajo el reino de Khufu…

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Hay muchas ciudades marítimas, pero posiblemente sea Alejandría, la última capital del Egipto faraónico, la que nos traiga a la memoria antiguas glorias pasadas, monumentos míticos ya destruidos pero nunca olvidados e instituciones culturales que sentaron las bases de las actuales bibliotecas y museos.

Localización de la ciudad

Localización de la ciudad

La ciudad de Alejandría en la Anitgüedad

La ciudad de Alejandría en la Antigüedad

La literatura, y especialmente el cine, han contribuido a ello. Los amores de Cleopatra, descendiente directa de Alejandro Magno, con Julio César primero y con Marco Antonio después, la hicieron conocida a nivel mundial, aunque muchos de sus logros pasaran inadvertidos. Una de sus hijas, Cleopatra Selene, fue reina de Numidia (en África) tras su matrimonio con el rey Juba II.

Cleopatra

Cleopatra

La fundación de la ciudad

Cuando el gran Alejandro Magno decidió fundarla en la costa mediterránea oriental, exactamente en el delta del mítico río Nilo, una cultura fluvial estaba dando paso a otra marítima. Las magníficas capitales anteriores, situadas en las orillas del Nilo, dieron paso forzoso a una nueva urbe, localizada en el gran Mar. Así Alejandría se crea en el año 331 a.C., en una estratégica región, que muy pronto se convirtió en el centro comercial del mundo antiguo. Su fundador sería conocido, entre otros motivos, por iniciar una época de extraordinario intercambio cultural, en la que los helenos se expandieron por los ámbitos mediterráneo y del próximo oriente.

El imperio de Alejandro el Magno. Fuente

El imperio de Alejandro el Magno. Fuente

También la nueva dinastía que desde esta ciudad gobernaba Egipto, la de los Ptolomeos, supuso una mezcla de culturas, de las dos mas imponentes que se desarrollaron en esta parte del mundo: la egipcia y la griega. Tiempo después, tan impactante sería la llegada a Alejandría para las tropas romanas, que este nuevo y poderoso imperio otorgó a ésta casi las mismas “mercedes” que a su capital, la Roma inmortal, y pronto la antigua ciudad de los Ptolomeos se convirtió en la segunda de mayor importancia del imperio romano. La expansión territorial imperial literalmente circunvalaba el Mar Mediterráneo, y Alejandría se convertiría en su puerto comercial mas importante, desde el que se exportaba todo el excedente de granos y otros productos agrícolas que se cultivaban en abundancia a lo largo del fértil valle egipcio.

Alejandría según el mapa de Piri Reis

Alejandría según el mapa de Piri Reis

Sus proyectos arquitectónicos y culturales

Con estas sinergias fundacionales se sentó la semilla de una gran urbe, que pronto comenzó a tener teatros, anfiteatros y baños de extraordinarias dimensiones, sólo superados por Roma. Sin embargo, la ciudad es conocida por haber sido la sede de dos grandes construcciones: el faro y la biblioteca.

Dibujo sobre cómo pudo ser la Biblioteca

Dibujo sobre cómo pudo ser la Biblioteca

El gran faro

En esta urbe singular se comenzaron a construir una serie de monumentos en los que la identidad marítima estaba fuera de dudas, de todos el mas conocido es el famoso, y ya desaparecido, faro de Alejandría.

“Su fama, sin embargo, en cierto grado, se debió sin duda, a la visibilidad de su situación, el aumento, como lo hizo, a la entrada del mayor emporio comercial de su tiempo, y de pie allí estaba, como una columna de nube durante el día y de fuego de noche, para atraer la mirada de bienvenida de cada marinero errante cuyo barco llegó dentro de su horizonte, y despertar su gratitud por ayudar a su orientación y disipar sus temores.” (texto traducido y adaptado, tomado del proyecto Baldwin).

Una recreación del faro de Alejandría

Una recreación del faro de Alejandría

La gran biblioteca de la Antigüedad

En el ámbito cultural se pusieron los pilares de dos grandes instituciones, vinculadas desde sus inicios no sólo con la lectura, sino con la educación y la investigación. El Museo y la Biblioteca anexa es posible que sean dos de las instituciones mas conocidas de la Antigüedad, dejando atrás a otras como las bibliotecas de Pérgamo o de Éfeso, entre otras.

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Sobre esta famosa y mítica biblioteca ya hemos escrito (la biblioteca y el faro de Alejandría). Se calcula que llegó a reunir entre setecientos mil y un millón de obras. Como dato adicional añadimos que incluso sus protectores, los reyes de la dinastía Ptolemaica, solicitaron permiso a los rabinos judíos para poder hacer copias de sus libros sagrados. Otorgado éste, pronto la sabiduría acumulada en las grandes sinagogas pasó a formar parte de la Biblioteca alejandrina. Al conocimiento egipcio y griego se unió entonces en ella también el hebreo.

Recreación de una sala de la antigua Biblioteca de Alejandría

Recreación de una sala de la antigua Biblioteca de Alejandría

A lo largo de la Historia se ha considerado el centro del saber en la Antigüedad. Y como ha ocurrido otras veces, antes y después de ella, su impresionante fondo fue abandonado por falta de medios y posteriormente quemado en varias ocasiones, víctima de la intolerancia. Cada vez que se quema un libro (en este caso serían papiros y pergaminos), dicen los sabios, arde una parte de nosotros mismos. Con la Biblioteca de Alejandría desapareció posiblemente una de las fuentes del conocimiento mas importantes para la Humanidad.

Actualmente otra institución recibe el mismo nombre, y se levanta majestuosa, casi en el mismo sitio, mirando al mar.

La actual Biblioteca de Alejandría

La actual Biblioteca de Alejandría

El impresionante faro, una de las maravillas del mundo antiguo, y la magnífica biblioteca de esta ciudad marítima, unidos a la fama de la legendaria reina Cleopatra, han generado en nuestro imaginario una serie de ideas que evocan tiempos de esplendor y de grandeza difíciles de superar, en los que el Mediterráneo era el centro del mundo conocido.

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La civilización egipcia, uno de los pilares culturales mas importantes de nuestra historia, rendía culto a cientos de dioses, pero tenía una especial dedicación al agua del Nilo, porque era la fertilizadora de campos, la que otorgaba la vida.

Escena de pesca en una mastaba de la VI dinastía

En el friso inferior se puede apreciar una escena de pesca que apareció en una mastaba de la VI dinastía

En ese fervor al gen vitalizador se generó una creencia mística, que luego tendría importante reflejo en culturas posteriores, sobre la noche y el día, y, en paralelo, sobre la muerte y la vida.

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Cuando la luz del sol se apagaba, comenzaba la lucha contra los monstruos del averno en un canal que conectaba con el río Nilo. Quienes podían resistir y vencer, alcanzaban el don de la vida eterna. Navegando se encontraban con serpientes marinas y otros monstruos que surgían de las aguas. Si conseguían seguir el canal, cuando amanecía ya se encontraban a salvo, iluminados por el dios sol que fertiliza sus tierras y provee abundante comida en Kemet, el nombre con el que sus habitantes conocían el antiguo Egipto.

El río Nilo

El río Nilo

Era un ciclo que cada noche se repetía, y hasta el faraón debía pasar por él cuando moría. Iba en una barca, le llevaban sus remeros, y para conseguir pasar desde el inframundo, la noche, a la luz del sol, debía superar una serie de pruebas. La lucha del faraón era crucial, porque de su victoria dependía la salvación del mundo. En caso de que no lograra llegar al otro extremo del túnel, Egipto se sumiría en el caos, en la destrucción eterna.

Viaje en barco por el inframundo

Viaje en barco por el inframundo

El viaje del faraón: una nave para cruzar el inframundo

El faraón una vez que ha muerto tiene que atravesar el río Nilo y debe superar doce pruebas.

Llega a una puerta protegida por serpientes, que la defienden de cualquier ser impuro que quiera atravesarla. Para pasar al otro lado es necesario tener el conocimiento mágico, y en esta ocasión éste consiste en pronunciar correctamente el nombre de las serpientes cancerberas.

Seti I en su viaje por el inframundo. Barca y serpientes.

Seti I en su viaje por el inframundo

Los nombres de estos ofidios aparecen en las paredes de su tumba, que en la cultura egipcia son uno de los pasaportes para poder alcanzar la vida eterna. Una vez que el faraón pronuncia sus nombres, éstas se retiran.

Escena tomada del libro de los muertos.

Escena del libro de los muertos

Otra importante prueba que tiene que superar desde su embarcación es la del fuego del infierno, en ella debe demostrar su pureza en el lago de fuego. Es preciso entonar las palabras mágicas para ahuyentar a Apofis, el demonio serpiente que amenaza con sumir al mundo en el caos.

Una representación de Apofis

Una representación de Apofis

Mas tarde se encuentra con Osiris, el que juzga a todos los muertos, el señor del inframundo. El corazón de cada uno de los difuntos se pone en una balanza, si pesa mucho se castiga, siendo devorado por Ammyt, un animal que tiene formas de cocodrilo, hipopótamo y león a la vez. El del faraón se salva y se funde con Osiris.

Imagen de Ammyt extraída de las paredes de  una priámide

Imagen de Ammyt

Al llegar a la siguiente puerta Apofis, el demonio serpiente vuelve a atacar. Esta vez serán otros dioses menores los que aparecerán para salvar el alma de faraón.

Siguen atravesando puertas, ya casi al amanecer, desde el túnel que está atravesando, conectado con el Nilo, se empieza a ver la luz del sol. El faraón vuelve a ser atacado por Apofis, pero consigue salvarse.

Ya está amaneciendo y ve el sol, guiado por una procesión de dioses se acerca al cielo de la mañana. Ya puede ver el escarabeo, la señal del sol naciente.

El magnífico escarabeo del faraón Tutakamón

El magnífico escarabeo del faraón Tutankamón

El faraón ya ha podido atravesar el inframundo y se ha convertido en un dios, Egipto se ha salvado.

Sin embargo, este es el camino que en la mitología egipcia debe hacerse cada noche.

Los egiptólogos creen que las pirámides, las tumbas de los faraones, recreaban el cosmos, y sus textos eran la clave para poder atravesar cada una de las puertas, para hacer predecible ese último viaje, como si fuera una guía que se podía usar, una vez fallecido, para alcanzar la inmortalidad. Los jeroglíficos de las paredes y del techo de las pirámides que reproducían el libro de los muertos, eran como un guión sagrado.

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El Nilo (hapy o iteru en aquella época), además de proporcionar agua en abundancia, de permitirles desplazarse entre sus tranquilas aguas, era además el portal hacia la otra vida.

Una imagen actual del milenario río

Una imagen actual del milenario río

El inframundo egipcio en vídeo (47′)

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