Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Edad Media’


El ritual y simbolismo del nombramiento del almirante de una flota y del poder que representa es de origen medieval. Un texto del siglo XIII mantiene que éste ejerce el poder real en la mar, que el rey está simbolizado en el Estandarte Real y que el almirante se obliga a defender hasta la muerte la honra del rey.

Pendón coronado de las armas de Castilla y León. Livro de Arautos, 1416-18. John Ryland’s University. Manchester, Ms latino, 28, folio 17r

Otro matiz es la fuerte vinculación religiosa que aparece en la ceremonia de entrega del estandarte entre el rey y su almirante, el cual presta pleito homenaje a su señor, según el ritual de las Leyes de Partidas. Así, el almirante ha de velar, un sábado, el estandarte en una catedral, junto con los caballeros y escuderos de su mesnada. A la mañana siguiente debe celebrar la misa el arzobispo, y terminada ésta debe ponerse enhiesto el estandarte en el altar mayor, sosteniendo el asta el capitán de la galera capitana de la escuadra, mientras el almirante apoya la mano derecha en el estandarte hasta que haya hecho el pleito homenaje, terminado el cual se llevaba, con la mayor solemnidad posible, a la galera capitana. El estandarte, como símbolo de la persona del rey, debía tener un tamaño y una posición destacada en la galera capitana, lo cual no impedía que el almirante pudiese llevar una seña con sus armas. En definitiva, la guardia del general de las galeras es a la vez la guardia del estandarte, y así va a mantenerse durante siglos.

Estandarte real de la familia Oquendo, muy vinculada a la Marina española (S. XVI). Museo Naval de Madrid

La Edad Moderna

La imagen inferior, de finales del siglo XVI, nos muestra la continuidad de la costumbre tres siglos y medio después de la anterior disposición. El estandarte, con las armas del rey, está enarbolado en un asta sobre el tabladillo de la espalda sobresaliendo por encima de la carroza. En la popa y encima de la pertigueta, se hallan los tres fanales en triángulo, que indican que es una galera Capitana de la Escuadra de España. Las armas del Adelantado Mayor de Castilla figuran en la flámula que cuelga de la pena de la entena del árbol de mestre, y en el gallardete izado en el calcés del citado árbol.

Galera capitana

Galera Capitana del Adelantado Mayor de Castilla. Biblioteca del Palacio Real (Madrid)

La humillación del enemigo vencido

Por otra parte, la pérdida de tan preciado símbolo, significaba que el vencedor humillaba el estandarte y otros pabellones, arrastrándolos por el agua, y remolcando sus embarcaciones por la popa, es decir, navegando al revés, llegándose incluso a colocar al revés las entenas de las galeras adversarias. Un buen ejemplo es la Tavola Strozzi, que representa el triunfo de las galeras aragonesas frente a las francesas en Nápoles. Entran en el puerto en línea de fila, remolcando a las galeras francesas vencidas. Para mostrar la derrota, éstas últimas van sin pavesadas, desarboladas y con los remos dentro, al revés, es decir, remolcadas por su popa, y con la pequeña estructura, que servía para montar el toldo que protegía del sol, desmontada, y arrastrando por el agua las banderas y los estandartes galos.

Tavola_strozzi_(flotta_aragonese_al_ritorno_della_battaglia_di_ischia_il_12_luglio_1465),_1465-1500_ca_opt

Detalle de la escena principal, que es el triunfo de las galeras aragonesas  frente a las francesas en Nápoles. Tabla Strozzi. Museo de Capodimonte

De esa manera entraba en puerto siendo recibido por el rey, o autoridad que lo representase, en la ciudad y todos los habitantes del lugar, con salvas de artillería, repiques de campana y músicas. Posteriormente las banderas enemigas y, especialmente el Estandarte Real, se colgaban en las catedrales e iglesias, en acción de gracias por la victoria lograda.

Fresco de las Siete Galeotas. Palacio del Viso. La Capitana de D. Álvaro de Bazán remolca la Capitana turca de popa, con la bandera por el agua.

Introducida en España la dinastía Borbón, la citada singularidad sufre una importante modificación: considerar que el Estandarte Real solamente podía arbolarse si el rey iba embarcado en la capitana real o si un “príncipe de sangre” iba mandando la flota.

Detalle de un documento en el que se da cuenta de que el comandante del convoy de Génova que llegó a Alicante, no saludó al estandarte real (1676). Archivo de la Corona de Aragón, Consejo, Leg. 0587, nº 071-1

Más información

HEVIA BOLAÑOS, Juan de. Curia philipica. París: Rosa y Bouret, 1853.

NIETO SORIA, José Manuel. Los perdones reales en la confrontación política de la Castilla Trastámara. En la España medieval, 2002, 25, p. 213-266.

SÁNCHEZ BAENA, Juan José y FONDEVILA SILVA, Pedro. Origen y organización de los Guardas de Estandarte de la Escuadra de Galeras de España (1728-1748). En: Ibarz Gelabert; Jordi; García Domingo, Enric; González Sánchez, Inma; López Miguel, Olga. Proceedings of the 4th Mediterranean Maritime History Network Conference. Barcelona: Museu Maritime, 2014.

 

Read Full Post »


La literatura sobre los viajes a Tierra Santa es relativamente frecuente, pero no las obras que incluyen dibujos de las ciudades que se visitaban en el periplo. Un canónigo de Maguncia, Bernardo de Breidenbach, publicó en 1486 un relato que iba acompañado de magníficas ilustraciones de algunos de los puertos y urbes costeras que se hallaban en el camino. Precisamente por ello le dedicamos una entrada y comentamos varios de los dibujos y detalles vinculados con la Historia Naval y Marítima. Breidenbach recorrió Palestina, Arabia, Sinaí y Egipto. Su largo viaje hasta llegar a Tierra Santa duró desde abril de 1483 a enero de 1484.

Parte de la carta náutica de Joan Martines que recoge la cuenca mediterránea. Fuente: BNE

Las ilustraciones de puertos y ciudades costeras

Contiene grabados xilográficos intercalados en el texto y a página completa. Hay grandes vistas geográficas de importantes ciudades portuarias (Venecia, Parenzo, Corfú, Modón, Candía, Rodas y Jerusalén). La ilustración de mayor tamaño se imprimió con cuatro bloques de madera y muestran una vista panorámica de Venecia, tomada desde el sur.

Galera Venecia

Venecia. Detalle de góndolas y de dos galeras con la tienda montada y los remos afrenillados

El ilustrador

Conocemos el nombre del ilustrador, el artista Erhard Reuwich, porque aparece en la introducción de la primera edición y del que también sabemos que acompañó al canónigo en su viaje. La obra destaca por el virtuosismo que logró con sus dibujos, a los que dotó de un notable realismo.

Corfu. Detalle

Nave en aguas de Corfú (oeste de la actual Grecia). Una embarcación de navegación costera con árbol y vela latina. A popa tiene un espacio para pasajeros, con una escala abatible para embarcar y desembarcar. En la playa se pueden apreciar dos esquifes

Parece que en cada tramo del viaje adquirió obras de arte representativas, que posteriormente utilizó para realizar las ilustraciones. Así, por ejemplo, la ciudad de los canales, de Reuwich, puede considerarse una obra documental sobe la historia arquitectónica veneciana (se cree que utilizó varios trabajos de J. Bellini para inspirarse).

Candia. Transporte de troncos

Detalle de la ciudad de Candía (en Creta, Grecia). Dos esquifes ante la costa

Una magnífica carraca

Una de las joyas de este texto es una gran embarcación comercial denominada carraca, que está representada de popa, por lo cual no podemos apreciar el castillete de proa, ni el trinquete. En el centro había un gran palo enterizo (o tiple), del cual se envergaba el papahígo (o gran vela), en cuyo grátil (más tarde denominado pujamen), se podía unir una boneta o dos, como aparecen en el dibujo. Esta disposición permitía aumentar o disminuir el paño según la fuerza del viento. Es muy visible el castillete de popa, con el mesana portando una vela latina. El timón es de codaste (o a la navaresca). Además, podemos distinguir un esquife que se aleja de la carraca.

Buque en Modon

Una carraca en la ciudad de Modón (hoy Methoni, situada en el Peloponeso, actual Grecia)

El puerto de Rodas

Aunque todas las ilustraciones son de gran interés, en la que se dibuja la isla de Rodas (situada en Asia Menor, actualmente forma parte de Grecia), encontramos una serie de peculiaridades vinculadas con el mundo naval que son dignas de analizar. Por ejemplo, en la imagen inferior se puede ver el casco de una embarcación con dos planchas de agua a cada banda, en las cuales se colocaban los carpinteros y calafates que están reparando las tracas y calafateando las costuras de éstas. También se aprecia a la izquierda un molino de viento sobre el muelle.

detalle Rodas embreando C

Detalle del molino y del embreado de una embarcación en el puerto de Rodas

Alejándonos un poco más (imagen inferior), a la derecha, aparece un pontón de draga, con la rueda movida con el peso de los hombres que suben por ella, y que sirve para manejar la cuchara que recoge el fango del fondo.

Detalle Rodas. barco

Rodas. Otra visión de la imagen anterior, en la que se puede ver un pontón para dragar el puerto

También encontramos una galera de peregrinos, muy similar a la que el autor empleó para hacer su viaje. Ésta lleva la carroza cubierta a popa, sigue el mesana latino y luego un corral para llevar las dietas vivas (ave y ganado) para los enfermos. Aparece el árbol maestre, con su entena y vela latina. Los remos están afrenillados. Falta el árbol del trinquete, posiblemente oculto por la doblez de la hoja.

Galera Rodas

Rodas. Galera veneciana de peregrinos

El éxito de la obra

Salieron publicadas varias versiones en latín, alemán, flamenco, francés y español desde 1486 hasta 1498. En España fue traducida por el aragonés Martín Martínez de Ampiés e impresa en 1498 en Zaragoza por Pablo Hurus, que tuvo mucha aceptación. Dado el éxito que alcanzó no es extraño encontrar ejemplares en las bibliotecas nobiliarias, tales como las del tercer duque de Medina Sidonia, el marqués de Astorga y el del Cenete, o de literatos (como Hernando Colón y Fernando de Rojas), religiosos y otros eruditos.

En síntesis, una magnífica obra ilustrada con algunas de las ciudades costeras en las que arribó Bernardo de Breidenbach en su largo viaje por el Mare Nostrum, un importante patrimonio documental que nos deja interesantes datos sobre los puertos y las embarcaciones que los transitaban en los albores del Renacimiento.

Nota: Las imágenes que aquí aparecen en color son de la impresión alemana de la obra, las otras son del ejemplar en español de la Biblioteca Nacional de España.

Más información

DAVIES, H. & LEIGHTON, J.J. Bernhard von Breydenbach and his journey to the Holy Land 1483-4: a bibliography. 1911. Descripción comentada y traducida de la obra.

TENA, P. Miradas jerusalemitanas. Imagen de Tierra Santa en un incunable españolEspéculo: Revista de Estudios Literarios, 2005, 31, p. 71.

Read Full Post »


A lo largo de la historia los portulanos y las cartas náuticas han recogido islas que parece que sólo estaban en la mente de algunos navegantes. Sobre ellas han ido surgiendo leyendas, fábulas, monarcas invencibles, princesas bellas e indefensas y un sinfín de cuentos que durante siglos han avivado la memoria y el sentir de muchos pueblos. Todo ello sin contar las expediciones que algunos reyes mandaron llevar a cabo para descubrirlas y colonizarlas, para mayor gloria de su reinado.

Isla de Brasil en un portulano anónimo renacentista

Algunas no han sido identificadas todavía, y por parte de los geógrafos se mantiene la duda sobre cuál de las islas o costas del entorno en el que se dibujaron podían ser. Otras han sido ya descartadas, y aparecen como islas fantasma.

india en el mapa de Ptolomeo

Taprobana en el mapa de Ptolomeo

Han sido varias las que han ido surgiendo en la cartografía, que las ha recogido especialmente durante los primeros siglos de la edad moderna. De todas ellas vamos a repasar las más conocidas: Tile, Brasil y San Borondón, todas aparecidas en el Océano Atlántico, como islas fantasma, y otras que parece que ya están identificadas, pero que al comparar las cartas antiguas con las actuales surgen ciertas dudas, como es el caso de Taprobana, esta vez en el Índico.

Taprobana en un portulano de 1580

Tile

Tile es una ínsula famosa desde la Antigüedad clásica, de la que escribió Piteas tras su viaje al Mar del Norte, y que dijo haber visitado.

Tile en Prunes

Isla de Tile en el mapa de Prunes (1559)

Los cartógrafos, interesados en incluir nuevas tierras descubiertas, tuvieron siempre en cuenta esta misteriosa isla, que a día de hoy no sabemos si se refiere a Islandia, Groelandia o a alguna parte de la costa noruega.

Tile en la carta de O. Magnus (1539)

San Borondón

Otra isla mitológica es San Borondón, pero esta tiene un origen medieval. Con un profundo vínculo con leyendas y fábulas de la época, la crónica habla de un obispo, San Brandón, que tras navegar en peregrinación por el Atlántico, fondeó en la costa y cuando se dio cuenta, ésta era un gran pez, no tierra firme. Es muy posible que San Borondón sea la fábula vinculada con la historia marítima más reproducida en época medieval.

Isla de Brasil

La situaban cercana a la costa oeste de Irlanda y ha sido colocada en los mapas desde el siglo XIV.

La isla de Brasil en pleno Atlántico. Joan Martínes (1589)

Vista un poco más alejada de la isla, en donde se ve que está relativamente próxima a la costa irlandesa

Según Barry Cunliffe, profesor de la Universidad de Oxford, Brasil es la más intrigante de todas las legendarias islas del Atlántico:

“La leyenda se remonta mucho más atrás, probablemente a los tiempos precristianos, apareciendo primero en el siglo VII en el texto irlandés conocido como “La aventura del hijo de Bran de Febal”, que habla de la visita de Bran a esta isla del otro mundo sostenida por pilares de oro donde se hacían juegos, la gente siempre estaba contenta, no había enfermedades y siempre se escuchaba la música; verdaderamente una tierra de benditos”.

Isla de Brasil en la carta de Joan Martines (1589)

Taprobana

Taprobana es una isla de la que se empezó a hablar también en época antigua. Se sitúa siempre en la parte sureste de la India. Los navegantes egipcios que se atrevían a viajar a las costas de la India escribieron sobre ella, y de hecho Ptolomeo la menciona y dibuja en su célebre mapa. Suele aparecer como una gran isla cercana al continente asiático.

Taprobana

La isla en la Geografia de Ptolomeo

Como actualmente sabemos que su tamaño, en comparación con la península indostánica, es bastante menor, choca encontrar una inmensa isla cerca de una pequeña costa sobresaliendo del continente asiático, tal y como lo dibujó Ptolomeo. Y aunque hoy casi todo el mundo admite que es el nombre de Ceilán, ha habido quienes han pensado que Taprobana podía corresponderse con la parte sur de la India o de las islas de Malasia.

Taprobana en Agnese

Taprobana en el portulano de Agnese (1541)

Sintetizando, maravillosas fábulas que hoy nos entretienen y que para algunos investigadores son un interesante material de trabajo y análisis sobre la mentalidad de estas épocas, la conexión, o falta de ella, con lo marítimo y también acerca de la forma de entender el mundo.

 Más información

La maravillosa historia de las islas fantasma que tuvieron que ser borradas de los mapas. BBC. 2018.

Read Full Post »


Aunque en Galicia es conocido, fuera de su tierra pocos son los que saben el papel que un arzobispo, Diego Gelmírez, tuvo en la historia naval del reino gallego en la Edad Media. En una época en la que vivir cerca del mar era aventurarse a invasiones, robos y saqueos, mientras otros eclesiásticos cambiaron de lugar su sede huyendo de los peligros costeros, Gelmírez creó la que fuera posiblemente la primera armada digna de ese nombre que existió en la Península Ibérica.

En esos momentos ya habían comenzado las cruzadas en Tierra Santa y el lugar elegido como astillero se hallaba en la primitiva ruta jacobea. Muchos sucesos cruciales marcaban la época y abrían, o cerraban, caminos en una Hispania todavía en guerra, cuya parte norte no estaba libre de ataques, ni de invasiones marítimas.

El arzobispo Gelmírez

El personaje

Diego Gelmírez fue arzobispo de la sede compostelana durante el s. XII, y jugó siempre un decisivo papel político y militar en Galicia. Estaba próximo a la orden de Cluny y mantenía buenas relaciones en Roma. El rey de León lo dotó de amplios poderes eclesiásticos y temporales, llegando a tener el privilegio de acuñar moneda. Fue un eficaz administrador, que además tenía una amplia visión de futuro. Así, el prelado Gelmírez concibió la idea de crear una fuerza naval que asegurase el tráfico comercial en su área de influencia y se enfrentase a los ataques de los piratas vikingos y normandos, y a los musulmanes, que de forma periódica empezaban a asolar las costas gallegas. Estos ataques están narrados en la Historia Compostelana (1139), que es una fuente importante para conocer los sucesos de esta época.

La Historia Compostelana está publicada en la obra España Sagrada, del padre Flórez.

La pequeña flota de galeras

La costa  gallega sólo se disponía de una sencilla flota compuesta de embarcaciones para la pesca de bajura o pequeños barcos para el comercio de cabotaje. Como algunos ataques previos pudieron ser contenidos por los propios marinos gallegos, usando sus naves de faenar, que armaban para la ocasión, el arzobispo Gelmírez llegó a la conclusión de que una marina potente podía ser una buena solución.

Por ello decidió construir unos astilleros de cierta entidad en Iria Flavia (aunque algunos autores creen que lo que hizo fue una ampliación de los preexistentes desde época romana), cerca de la actual Padrón, convirtiéndolos en el verdadero puerto de Compostela.

Como parece ser que en Galicia no había costumbre de construir grandes naves, se recurrió a los maestros constructores de otros puertos en el Mediterráneo, concretamente el de Génova. En ese momento la naves para la guerra eran las galeras, por lo que a partir de 1115 se inició la construcción de estas embarcaciones tan características del Mare Nostrum, en la costa atlántica, concretamente en  la desembocadura del río Ulla, en la ría gallega de Arousa, donde se situaba Iria Flavia.

MapaRuta2

En esta imagen se puede ver la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa. También queda patente la conexión con la ciudad de Santiago.

El maestro elegido fue un genovés llamado Augerio (Ogerio según otras fuentes) que acompañado de operarios y carpinteros de ribera de Pisa iniciaron la construcción de dos galeras. A pesar de que supusieron múltiples gastos al obispado, “tenían el necesario porte y un buen andar, estando dotadas de dos órdenes de remos (birremes) y de las necesarias características marineras” (Historia Compostelana).

A la izquierda una galera corsaria atacando a una nave de comercio (derecha). Cantiga de Santa María nº 35 – F53r. Monasterio de El Escorial. S. XIII

Iban tripuladas con “doscientos hombres expeditos para la mar y la guerra”, al mando del propio constructor, el genovés Augerio. La Historia Compostelana también nos cuenta que la pequeña flota compuesta por naves de pesca y de comercio, encabezadas por las dos galeras recién construidas, derrotó a los enemigos, convirtiéndose en la primera armada digna de ese nombre de la que tenemos noticia en la Península Ibérica.

Galeras bizantinas medievales. Fuente: Scylitza Matritense. Biblioteca Nacional de España.

Aunque la misión que motivó su nacimiento fue meramente defensiva (el combate contra la piratería islámica), también se emplearon de forma ofensiva, y de hecho fueron usadas en ataques contra las costas de zonas bajo dominio musulmán.

Síntesis

La existencia de esta pequeña flota, aunque sea cuantitativamente poco significativa, presenta un gran salto cualitativo. La concepción que existía antes era plantear una defensa pasiva, estática y rígida basada en núcleos de resistencia que armaban sus naves de faenar. Con las galeras se pasa a una defensa activa, móvil y flexible de la costa propia, mediante el empleo de embarcaciones que acudieran a cualquier lugar de la costa gallega. Con esta nueva estrategia los buques servían de defensa adelantada para impedir la llegada de naves enemigas a la costa y evitar su invasión, y no solo, como hacen las defensas terrestres, proteger a los habitantes y los bienes, sino también para informar de la llegada de las fuerzas enemigas.

La Edad Media deja pues un importante hito en los orígenes de la historia naval española. A pesar de que fue en el Atlántico, en tierras marineras por excelencia, la armada de galeras primigenia había nacido y sentado un importante precedente para las atarazanas de Barcelona y Sevilla.

Más información

BURGOA, Juan J. La Armada gallega de Diego Gelmírez. Nalgures. 2012, Tomo VIII  p. 75-110.

FALQUE REY, E. (ed.). Historia Compostelana. Madrid: Akal, 1994. (Una edición contemporánea de la fuente medieval, aparte de la del padre Flórez, del s. XVIII).

FLÓREZ DÍAZ, M. Castilla y el dominio del mar en la Edad Media (1248-1476). Tesis doctoral. Universidad Complutense. 2016.

Read Full Post »


Los viajes de Marco Polo son muy conocidos, pero no siempre se sabe que parte del viaje de regreso de la corte del temible Kublai Khan lo hizo en barco. En el Libro de las maravillas de Marco Polo se recoge parte de él, y aunque siempre debemos tener en cuenta que se puede intercalar la realidad con la ficción por la cantidad de siglos que han transcurrido, parece que hay una historia de tormentas, piratas, naufragios y otra de amor, en la que Marco Polo es el protagonista.

Marco Polo partiendo de Venecia en 1271, en una representación procedente de un manuscrito iluminado de finales del siglo XV. Colección de la Bodleian Library (Oxford).

Sin embargo, la última, la relación que mantuvo con una princesa a la que tuvo que escoltar por mar, no la relata en sus libros …

Ruta del viaje de Marco Polo según fuentes chinas.

Marco Polo en la corte del Khan

Tras permanecer 17 años en la corte mongola, los Polo (Marco, su padre y su tío) decidieron que ya era momento de volver a su tierra, Venecia, pero como el Kahn no estaba muy de acuerdo con esa decisión, Marco Polo se ofreció a escoltar a una princesa mongola a la tierra de su futuro marido, un príncipe persa sobrino del Khan. Y una vez que la dejaran, podían regresar a su tierra natal.

Esta parecía la forma más sencilla de que el Khan les dejara marchar. Pero el viaje hasta Persia duró dos largos años y murieron casi todos los que habían partido de tierras mongolas. Se salvaron los Polo, la princesa y algún miembro mas de la tripulación.

La salida de China

Partieron de Zaiton (Quangzhou) en 1281, con una flota de 14 buques de alta mar con 4 mástiles y 600 personas cada uno, según estimó Marco Polo, y se embarcaron alimentos y pertrechos para dos años.

Según las crónicas, las naves tenían unos 100 pies de largo, remos que requerían cuatro hombres para bogar, así como una docena de velas, probablemente hechas de listones de bambú (Fuente: Mike Edwards, National Geographic, 2001).

Este fue un viaje desastroso y muy duro, ya que de los que embarcaron sólo sobrevivieron ocho. El texto contiene una descripción de las costas del Índico, con información de Ceilán y las costas de Malabar, con fantasías de todo tipo y un interesante apartado sobre el litoral de Arabia y África. En esta última bordearon la costa entre Somalia y Madagascar, haciendo un recorrido similar al que cien años después llevó a cabo la gran armada del navegante chino Zheng He. Pero sobre su regreso Polo proporciona mucha menos información de la que dedica a China.

Marco no dio datos de lo que salió mal en el viaje, pero hay algunas teorías, como que pudieron morir de escorbuto o cólera; otros sugieren que las pérdidas fueron causadas por los nativos hostiles y ataques piratas. En este espantoso viaje marítimo pasó por el Mar de China Meridional hasta Sumatra y el Océano Índico, y finalmente atracó en Ormuz. Allí se enteraron de que Arghun, el prometido de la princesa había muerto dos años antes, de modo que ésta se casó con su hijo, el príncipe Ghazan. En Persia también se enteraron de la muerte de Kublai Khan. Sin embargo, su protección le sobrevivió, ya que con tan sólo mostrar la tablilla de oro que les regaló a modo de salvoconducto, se les abrieron casi todas las puertas.

La princesa y el navegante veneciano

Durante el viaje, que duró dos largos años, Marco Polo entabló gran amistad con la princesa mongola Kokejin (hay variaciones de su nombre, como Kokojin), cuyo nombre significa “Cielo Azul”. Parece ser que añoró mucho la travesía en compañía del navegante veneciano, y murió entristecida a los 22 años.

Más información

Marco Polo’s return journey to VeniceFacts and details.

Marco Polo, viajero en la China del siglo XIII. Instituto Confucio.

Nota: la fuente de las imágenes, a excepción de las dos primeras, es el Libro de las maravillas de Marco Polo (Marco Polo, Le Livre des merveilles) publicado en París durante el siglo XV.

 

Read Full Post »


Otra muestra mas de lo desconocido que es el patrimonio marítimo lo encontramos en un precioso mosaico que representa un mapa de los santos lugares para las tres grandes religiones del mundo, en los que todavía se pueden apreciar la franja costera del Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, así como varios dibujos de naves y de peces. Estas imágenes son prácticamente inéditas, e incluso algunos estudiosos las consideran la mejor representación topográfica jamás realizada antes de la cartografía moderna.

mapa en el suelo

Vista desde arriba de lo que actualmente se conserva del mapa de Madaba. Fuente

Un antiguo mapa del Mediterráneo oriental

A 200 km de la inmortal Petra, se halló el mapa mosaico de Madaba, antigua ciudad situada en el Oriente Próximo bizantino. Esta urbe, que entonces formaba parte de Arabia y hoy pertenece a Jordania, estaba habitada por cristianos de lengua aramea, que eran descendientes de los moabitas de la Biblia.

Localización de la ciudad de Madaba en el mapa. Fuente: Google Maps.

El mosaico, realizado en plena Edad Media, fue descubierto accidentalmente en 1897 mientras se construía un nuevo templo. Hoy se puede contemplar en el suelo de la iglesia de San Jorge (en las dos imágenes, anterior y posterior, se puede apreciar perfectamente que se ha protegido, pero está visible para todos los visitantes).

Representa la tierra bíblica de Egipto a Líbano, incluyendo Sinaí, Israel, Palestina y Transjordania. En esta visión del oriente próximo encontramos el Mar Muerto y las costas del Mediterráneo.

El panel original medía unos 94 metros cuadrados, pero sólo se conservan 25. Lo que queda sigue siendo de la mayor importancia para el arte, la historia y la topografía de esa zona. Hay evidencias de 156 lugares en la parte que todavía se conserva del mapa.

Medeba-map-Dead-Sea-area-tb053108028-bibleplaces

Una imagen mas cercana del mosaico

Las naves del Mar Muerto

Dentro del mosaico de Madaba aparecen dos embarcaciones en el Mar Muerto o Lago Asfaltites, que han llegado a nuestra época mutiladas, faltándole muchas teselas. Son prácticamente iguales y llevan la misma dotación: un timonel y un marinero.

Centrándonos en la más completa, vemos que lleva dos timones, uno a cada banda, de los denominados latinos, un árbol central con una verga para vela cuadra o redonda. La vela, que iría aferrada, está representada por la culebra, cabo que va dando vueltas en espiral para sujetarla a la verga.

mar muerto

En el centro de la embarcación, para evitar el quebranto, se amontona la carga a granel, que, con mucha probabilidad, sería asfalto, material ya citado en el Génesis para calafatear embarcaciones. No aparecen remos, pero esto era habitual en los dibujos bizantinos del siglo VI, lo cual no significa que no los llevasen, sino que era costumbre no representarlos. Ahora bien, el casco corresponde al de una embarcación de alta mar, bien sea un dromon de guerra o una nave de carga. Las alas o aletas para proteger los timones, que se curvan hacia arriba, y los dos timones latinos también nos confirman que la embarcación representada es de alta mar.

barca

El autor del mosaico realizó la figura tradicional, pero las embarcaciones usadas en el Mar Muerto debían carecer de alas o aletas, no llevarían un caperol elevado en la roda de proa, serían de dimensiones mucho más pequeñas y se gobernarían con un remo en la popa a manera de espadilla.

En resumen, un patrimonio único apenas conocido, que recoge, además de una bella cartografía, escenas marítimas de hace muchos siglos, y que actualmente podemos admirar. Además nos sirve para poder conocer cómo eran las naves que se utilizaban, aparte de proporcionarnos una imagen única del Medievo en el Próximo Oriente.

Más información

Viaje virtual a través del mapa de Madaba.

 

Read Full Post »


Hay ciudades costeras en las que a lo largo de su historia se han levantado monumentos de otras culturas marítimas que han pervivido hasta hoy. Entre estas urbes milenarias Constantinopla es como un faro que durante siglos ha iluminado el Este del Mediterráneo. Sus múltiples nombres (Bizancio, Estambul) son una muestra mas de los distintos pueblos que la han habitado. Esta entrada no la hemos dedicado a la inmortal ciudad de Santa Sofía, porque sería muy difícil hacerle justicia con tan poco espacio, pero sí podemos ocuparnos de una torre que hace muchos siglos levantaron allí los hombres de una antigua república marítima italiana: los genoveses.

La torre Gálata destaca por su altura en esta vista de Estambul

Actualmente esta construcción se llama Gálata, aunque en el pasado era conocida como la Torre de Cristo. Fue levantada en 1348 y durante centurias ha sido la estructura más alta de la ciudad. De hecho, todavía domina el horizonte de Estambul, y desde ella se puede divisar tanto el Bósforo como el mar de Mármara.

Localización de la Torre Gálata en la ciudad turca. Fuente Google Maps

Se construyó en este estratégico lugar para poder ver lo antes posible la llegada de los barcos, que traían las mercancías a puerto.

La parte superior de la torre, que desde la segunda mitad del s. XX está abierta al público

Tiene casi 67 m. de altura y sus paredes son de casi 4 m. de grosor. Se situó sobre otra anterior, bizantina, que había sido destruida tiempo atrás.

Vista de 360 grados de la torre y sus alrededores

A lo largo de los siglos ha tenido varios usos: primero fue una cárcel y luego se transformó en una torre de vigilancia contra incendios. En la actualidad su estructura se ha reforzado, está abierta al público, y contiene varios comercios, entre ellos un restaurante en la parte mas alta.

Otra vista marítima de la ciudad, con la torre al fondo

La Serenísima República de Genova, una de las repúblicas marítimas italianas, alcanzó su esplendor desde el siglo XI al XV. Como las otras, gozó de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, lo que les llevó a navegar por todo el Mediterráneo buscando aliados y puertos con los que comerciar. Como sus estados rivales, Venecia, Amalfi y Pisa, y especialmente la primera, consiguió crear una serie de colonias comerciales en la cuenca del Mare Nostrum.

La Torre de Galata, y el barrio de igual nombre en el que se asienta, son una muestra del poderío alcanzado por la República de Génova, ya que aparte de fundar una colonia en Constantinopla, levantaron este impresionante construcción para vigilar la llegada de las embarcaciones. Para nosotros es un ejemplo de patrimonio arquitectónico marítimo medieval de gran importancia, que muestra una vez mas lo relevante de la historia vinculada con el mar y también de las sinergias que pueblos tan distintos establecieron en las orillas del Mar Mediterráneo.

A través de ella podemos ver una parte del pasado de dos ciudades marítimas tan antiguas como universales, Génova y Constantinopla, y entender que las relaciones comerciales fueron a menudo causa de guerras, pero también dejaron un legado que hoy nos permite contemplar impresionantes construcciones como esta Torre Gálata.

Más información

Read Full Post »

Older Posts »