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Posts Tagged ‘Edad Media’

Otra muestra mas de lo desconocido que es el patrimonio marítimo lo encontramos en un precioso mosaico que representa un mapa de los santos lugares para las tres grandes religiones del mundo, en los que todavía se pueden apreciar la franja costera del Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, así como varios dibujos de naves y de peces. Estas imágenes son prácticamente inéditas, e incluso algunos estudiosos las consideran la mejor representación topográfica jamás realizada antes de la cartografía moderna.

mapa en el suelo

Vista desde arriba de lo que actualmente se conserva del mapa de Madaba. Fuente

Un antiguo mapa del Mediterráneo oriental

A 200 km de la inmortal Petra, se halló el mapa mosaico de Madaba, antigua ciudad situada en el Oriente Próximo bizantino. Esta urbe, que entonces formaba parte de Arabia y hoy pertenece a Jordania, estaba habitada por cristianos de lengua aramea, que eran descendientes de los moabitas de la Biblia.

Localización de la ciudad de Madaba en el mapa. Fuente: Google Maps.

El mosaico, realizado en plena Edad Media, fue descubierto accidentalmente en 1897 mientras se construía un nuevo templo. Hoy se puede contemplar en el suelo de la iglesia de San Jorge (en las dos imágenes, anterior y posterior, se puede apreciar perfectamente que se ha protegido, pero está visible para todos los visitantes).

Representa la tierra bíblica de Egipto a Líbano, incluyendo Sinaí, Israel, Palestina y Transjordania. En esta visión del oriente próximo encontramos el Mar Muerto y las costas del Mediterráneo.

El panel original medía unos 94 metros cuadrados, pero sólo se conservan 25. Lo que queda sigue siendo de la mayor importancia para el arte, la historia y la topografía de esa zona. Hay evidencias de 156 lugares en la parte que todavía se conserva del mapa.

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Una imagen mas cercana del mosaico

Las naves del Mar Muerto

Dentro del mosaico de Madaba aparecen dos embarcaciones en el Mar Muerto o Lago Asfaltites, que han llegado a nuestra época mutiladas, faltándole muchas teselas. Son prácticamente iguales y llevan la misma dotación: un timonel y un marinero.

Centrándonos en la más completa, vemos que lleva dos timones, uno a cada banda, de los denominados latinos, un árbol central con una verga para vela cuadra o redonda. La vela, que iría aferrada, está representada por la culebra, cabo que va dando vueltas en espiral para sujetarla a la verga.

mar muerto

En el centro de la embarcación, para evitar el quebranto, se amontona la carga a granel, que, con mucha probabilidad, sería asfalto, material ya citado en el Génesis para calafatear embarcaciones. No aparecen remos, pero esto era habitual en los dibujos bizantinos del siglo VI, lo cual no significa que no los llevasen, sino que era costumbre no representarlos. Ahora bien, el casco corresponde al de una embarcación de alta mar, bien sea un dromon de guerra o una nave de carga. Las alas o aletas para proteger los timones, que se curvan hacia arriba, y los dos timones latinos también nos confirman que la embarcación representada es de alta mar.

barca

El autor del mosaico realizó la figura tradicional, pero las embarcaciones usadas en el Mar Muerto debían carecer de alas o aletas, no llevarían un caperol elevado en la roda de proa, serían de dimensiones mucho más pequeñas y se gobernarían con un remo en la popa a manera de espadilla.

En resumen, un patrimonio único apenas conocido, que recoge, además de una bella cartografía, escenas marítimas de hace muchos siglos, y que actualmente podemos admirar. Además nos sirve para poder conocer cómo eran las naves que se utilizaban, aparte de proporcionarnos una imagen única del Medievo en el Próximo Oriente.

Más información

Viaje virtual a través del mapa de Madaba.

 

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Hay ciudades costeras en las que a lo largo de su historia se han levantado monumentos de otras culturas marítimas que han pervivido hasta hoy. Entre estas urbes milenarias Constantinopla es como un faro que durante siglos ha iluminado el Este del Mediterráneo. Sus múltiples nombres (Bizancio, Estambul) son una muestra mas de los distintos pueblos que la han habitado. Esta entrada no la hemos dedicado a la inmortal ciudad de Santa Sofía, porque sería muy difícil hacerle justicia con tan poco espacio, pero sí podemos ocuparnos de una torre que hace muchos siglos levantaron allí los hombres de una antigua república marítima italiana: los genoveses.

La torre Gálata destaca por su altura en esta vista de Estambul

Actualmente esta construcción se llama Gálata, aunque en el pasado era conocida como la Torre de Cristo. Fue levantada en 1348 y durante centurias ha sido la estructura más alta de la ciudad. De hecho, todavía domina el horizonte de Estambul, y desde ella se puede divisar tanto el Bósforo como el mar de Mármara.

Localización de la Torre Gálata en la ciudad turca. Fuente Google Maps

Se construyó en este estratégico lugar para poder ver lo antes posible la llegada de los barcos, que traían las mercancías a puerto.

La parte superior de la torre, que desde la segunda mitad del s. XX está abierta al público

Tiene casi 67 m. de altura y sus paredes son de casi 4 m. de grosor. Se situó sobre otra anterior, bizantina, que había sido destruida tiempo atrás.

Vista de 360 grados de la torre y sus alrededores

A lo largo de los siglos ha tenido varios usos: primero fue una cárcel y luego se transformó en una torre de vigilancia contra incendios. En la actualidad su estructura se ha reforzado, está abierta al público, y contiene varios comercios, entre ellos un restaurante en la parte mas alta.

Otra vista marítima de la ciudad, con la torre al fondo

La Serenísima República de Genova, una de las repúblicas marítimas italianas, alcanzó su esplendor desde el siglo XI al XV. Como las otras, gozó de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, lo que les llevó a navegar por todo el Mediterráneo buscando aliados y puertos con los que comerciar. Como sus estados rivales, Venecia, Amalfi y Pisa, y especialmente la primera, consiguió crear una serie de colonias comerciales en la cuenca del Mare Nostrum.

La Torre de Galata, y el barrio de igual nombre en el que se asienta, son una muestra del poderío alcanzado por la República de Génova, ya que aparte de fundar una colonia en Constantinopla, levantaron este impresionante construcción para vigilar la llegada de las embarcaciones. Para nosotros es un ejemplo de patrimonio arquitectónico marítimo medieval de gran importancia, que muestra una vez mas lo relevante de la historia vinculada con el mar y también de las sinergias que pueblos tan distintos establecieron en las orillas del Mar Mediterráneo.

A través de ella podemos ver una parte del pasado de dos ciudades marítimas tan antiguas como universales, Génova y Constantinopla, y entender que las relaciones comerciales fueron a menudo causa de guerras, pero también dejaron un legado que hoy nos permite contemplar impresionantes construcciones como esta Torre Gálata.

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Durante la Edad Media, muy lejos, en la actual península de Indochina, con sede en Camboya, se desarrollaba un imperio basado en el dominio de las aguas de un gran lago: se trataba de los Kemeres. Su flota era inmensa, pero no eran las únicas embarcaciones, ya que los habitantes necesitaban también transportar mercancías.

Dibujo de los templos kemeres y de su forma de vida, por Delaporte S. XIX

La fragilidad de los materiales con los que estaban construidas no ha permitido que sobrevivieran, aunque recientes descubrimientos, unidos a las imágenes que se labraron en los muros de los impresionantes templos que levantaron, nos permiten hacernos una idea del potencial naval de este imperio.

Las primeras noticias a través de misioneros españoles

Conocemos su existencia por primera vez gracias a los relatos del franciscano Marcelo de Rivadeneyra y del dominico Gabriel Quiroga de San Antonio, a finales del siglo XVI. Este último le dedicó un libro, que se publicó en Valladolid en 1604, titulado “Breve y verdadera relación de los sucesos del Reyno de Camboxa. Al Rey Don Felipe nuestro Señor“.

Portada de una de las ediciones de la obra de Quiroga

“De lo referido en esta relación consta de la riqueza, de la grandeza, de la abundancia, y opulencia de los Reinos de Cochincina, Tunquin, Cachan, y Sinoa, y de los Reinos de Champa, y Sian, que compiten con todo lo bueno que tienen América, Europa, y Africa: y son de las buenas de la Asia. […] porque cierto ministro, no se con qué celo ha escrito que este reino (el de Camboya) es pobre y miserable. Hay en Camboya oro, plata, pedrería, plomo, estaño, cobre, seda, algodón, incienso, menjuy, lacre, marfil, arroz, elefantes, búfalos, caballos, vacas, cabras, venados, gallinas, y frutas muchas y muy regaladas” (Fuente).

Cocodrilos en el lago. Bayon, Angkor Thom, Camboya

Sin embargo, la civilización kemer es conocida gracias al redescubrimiento de dos exploradores franceses, Mouhot, naturalista y Louis Delaporte (1842-1925), un joven marino que estudió con gran profundidad el arte presente en los templos de Angkor y los dibujó (Voyage au Cambodge: l’architecture, 1880).

Detalle de la figura anterior

La civilización kemer

Entre los siglos IX y XV aproximadamente en la parte meridional de Asia, muy cerca del Golfo de Tailandia, en las costas del Océano Pacífico, floreció una desconocida civilización que hoy es famosa por uno de sus templos mas majestuosos: Angkor Wat.

El templo mas conocido, Angkor Wat

Pero esta cultura se desarrolló en el interior, frente a un sistema hidrológico único llamado Tonle Sap, formado por un gran lago conectado con un río, que a la vez en su parte sur desemboca en la cuenca del Mekong, uno de los ríos mas largos del mundo. Este conjunto de lagos y ríos se retroalimenta en cada una de las estaciones, proporcionando un medio ambiente riquísimo para la vida.

El complejo sistema hídrico

En su mayor apogeo, el imperio llegó a extenderse a las actuales Camboya, Tailandia, Laos y Vietnam. En estos territorios había varios reinos que estaban en guerra constante, y por ello el kemer estuvo casi siempre enfrentado a sus vecinos asiáticos. Las ciudades importantes de esa época eran Angkor Borei, Sambor Prei Kuk, Banteay Prei Nokor y Wat Phu. Su arte y cultura estaban influenciados por las de la India, debido a las rutas comerciales marítimas establecidas con ella. Ankor Wat, el mas famoso, tardó 35 años en construirse. Es el templo de piedra mas grande del mundo y la tumba de un rey.

Una imagen de los templos de Angkor Wat. Fuente.

Angkor Wat es gigantesco. Sin embargo no es el único conjunto de templos, ya que se construyeron muchos mas. La mayor parte de los edificios está rodeada de lagos y lagunas, y se accede a ellos a través de puentes protegidos por guerreros gigantes.

Las adaptaciones a las inundaciones anuales

La riqueza aluvial de la llanura lacustre suponía también estar expuestos a las inundaciones cuando el río traía aguas embravecidas que inundaban todo el territorio y también a la sequía en el ciclo inverso. Como otras civilizaciones previas, los kemeres desarrollaron un complejo y extenso sistema de gestión del agua que se extendía por unos 1.200 kilómetros cuadrados, que conectaba el lago Tonle Sap con grandes embalses artificiales a través de una serie de canales, y alterar así, de forma permanente, las subidas y bajadas de agua.

Canalizaciones

La red permitió el florecimiento de Angkor durante seis siglos, a pesar de las dificultades ambientales generadas.

Barcos de Ankor

Los barcos del emperador

Los bajorrelieves en piedra cubren literalmente cientos de metros en las paredes de los diversos edificios y templos kemeres.

Imagen 1

Las embarcaciones que aparecen combatiendo creemos que están construidas con maderos de cuenta por el sistema de “esqueleto primero”. Tienen un pronunciado arrufo, y con el caperol de proa más alto que el de popa.

Imagen 3

Los remeros bogan, en ambas bandas, sentados o arrodillados, con canaletes o pagayas. Están protegidos por empavesadas de madera. Los combatientes luchan en la crujía de la embarcación.

Imagen 4

La embarcación se gobierna con una pagaya que sirve de espadilla. Teniendo en cuenta el número de remeros representados estimamos la eslora de la embarcación, de caperol a caperol, en unos 16 m. y su manga en unos 3 m. Son embarcaciones fluviales o costeras y que podrían hacer cortos viajes en alta mar.

Imagen 5

Las barcas arroceras

Hace unos meses se encontró enterrado en el agua un barco monóxilo, que creemos que se trata de una embarcación de carga, especialmente para arroz y que sería manejada por un par de personas provistas de canaletes o pagayas.

Una nave de transporte recién descubierta, que están sacando del agua

La tecnología de la embarcación es muy primitiva, probablemente realizada por un campesino, y no tiene nada que ver con la de las naves de guerra que aparecen en los templos del área de Ankor de las mismas fechas.

Una vista de la misma nave, ya en tierra

Síntesis

Un imperio medieval asiático con una importante armada, cuyo poder se basaba en el dominio del agua, para lo que construyeron miles de canales y pequeños lagos. Su desarrollo hídrico facilitó el transporte lacustre, por lo que una gran parte de sus intercambios comerciales se hacía a través de pequeñas embarcaciones como la que se ha descubierto. La importancia del poder naval y del medio ambiente acuático queda reflejado en los relieves de los templos, que a lo largo de los siglos de apogeo de la cultura kemer se levantaron. En ellos encontramos con frecuencia escenas navales y marítimas que reflejan esta forma de vida en el sudeste asiático.

Nota: la transliteración de los caracteres ha hecho que se escriba Khemer, Jemer, kemer o incluso khmer, indistintamente, aunque en este entrada hemos unificado la forma de referirnos a esta civilización, utilizando sólo el término kemer.

Más información

Cambodia’s Angkor Wat temple could shed light on Khmer Empire’s navy. Mail Online Sci & Tech. 6 jul. 2016

ELLIS, R.R. Cambodia in the Writings of Diego Aduarte and Gabriel Quiroga de San AntonioHispanic Research Journal, 2007, 8, 3, p. 217-231.

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Durante los días 27 y 28 de febrero de este año celebramos, en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia, la segunda reunión científica que promueve Hycmar, la Asociación de Historia y Cultura del Mar. En esta ocasión estuvo centrada en una época poco estudiada: la Edad Media. Así, el Segundo Simposio Internacional Especializado, que llevaba por título “Entre las olas del mundo antiguo y la expansión europea. El mar del siglo V al XV lo dedicamos a este interesante periodo histórico, que en el ámbito naval es bastante desconocido.

Este año Hycmar solicitó de nuevo nuestra colaboración, y gracias al servicio de televisión de la Universidad se pueden ver y escuchar las ponencias grabadas (se puede acceder también por el título de la ponencia).

Ponencia inaugural

El profesor de la Universidad de Cádiz Dr. Felipe Cerezo se encargó de la ponencia inaugural, y en ella abordó “Las posibilidades de la arqueología subacuática como ciencia para la investigación histórica y su aplicación para el estudio del sistema portuario de Cartago Nova“. Explicó los precedentes metodológicos de la arqueología subacuática y los temporales del mar tardoantiguo. A continuación, uno de los miembros fundadores de Hycmar, Carlos Moral García, realizó una revisión bibliográfica de los precedentes a este simposio y de trabajos relacionados con su temática de estudio.

El ponente que inauguró el congreso, acompañado de uno de los miembros fundadores de Hycmar

El mar de la Alta y Plena Edad Media

Tras ellos, comenzó la primera mesa temática titulada El mar de la Alta y Plena Edad Media, con la ponencia titulada “Transmarini negotiatoribus: leyes, comercio y navegación en el Reino Visigodo“. Andrés García-Espadas y Alberto Hoces-García realizaron un acercamiento al comercio marítimo del Reino Visigodo de la Península Ibérica entre los siglos V y VIII, estudiando preceptos legales y analizando las condiciones de navegación y comerciales de esta época.

Comercio en el puerto de Cartagena, en las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

Posteriormente, Carlos Moya Córdoba reflejó la importancia de las embarcaciones en la sociedad vikinga en “Los navíos vikingos: estudio sobre su tipología e importancia socio-cultural en la Era Vikinga (ss. VIII – XI)“. Estudió los antecedentes, la tipología y las reacciones de otras sociedades al contacto con estos buques.

El barco vikingo de Oseberg

La tercera ponencia, denominada “Al-Ándalus y el mar Mediterráneo” (ss.X-XII)“, la realizó Estíbaliz Montoro Montero, en la que analizó los cambios que se produjeron en el sistema socio-cultural andalusí a través de los influjos llegados por el Mediterráneo. Por último, Manuel Flores Díaz estudió las relaciones geopolíticas de las Repúblicas de Pisa y Génova con Castilla en los siglos XI y XII en “La colaboración de pisanos y genoveses con Castilla entre 1065 y 1147. Los casos de Valencia y Almería“.

Ponentes

El mar de la Baja Edad Media

La segunda y última mesa del día continuó la ordenación cronológica de la primera, dando lugar a la ponencia titulada “Ianuenses ergo nautæ. La expansión genovesa en el Mediterráneo de los siglos XII y XIII“, de Gianluca Pagani. Esta fue la primera comunicación en la que estudió la relación entre Génova, sus hombres y el Mediterráneo en los primeros siglos de expansión de la ciudad ligur por este mar. Tras él, Daniel Ríos Toledano trató “El puerto de Cádiz en la Baja Edad Media” en solitario y “El poder naval en la Península Ibérica en la Edad Media (siglos X-XV)” con su compañero Francisco Vías Vega.

Estaba previsto que la mesa terminara con la ponencia de Francisco Cabezos Almenar, “Castilla en Irlanda durante el siglo XV: posibilidades y perspectivas de un estudio centrado en el mar“, pero un cambio de última hora adelantó la que hubiera sido última intervención del simposio. Así, el profesor Pedro Fondevila Silva, actual secretario de la Cátedra de Historia Naval, se sirvió de representaciones iconográficas para estudiar la construcción y evolución tipológica de distintas embarcaciones, especialmente galeras en “La marina de Alfonso X el Sabio“.

Ponentes

Ambas mesas contaron con unos muy interesantes turnos de debate y preguntas, el último de los cuales dio final al primer día de simposio.

La importancia de la cultura marítima en diversos soportes

El día 28 la organización de las mesas sustituyó el concepto cronológico por el temático, por lo que la primera de estas abordó distintos aspectos asociados al patrimonio marítimo. La abrió María Cardenal Gistau, con una ponencia titulada “El Monumento Fúnebre de Santa Eulalia en la Catedral de Barcelona“, en la que se estudió la relación con el mar del monumento fúnebre de Santa Eulalia, joven mártir del siglo IV y patrona de la ciudad.

La ciudad de Barcelona en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina

Tras ella, nos transportamos en canoa lejos de la Edad Media europea hasta el continente americano en: “La madera que viaja. Canoas mayas, técnica y materia“; en la que Paula González Benito y Lucas Sáez González estudiaron de manera interdisciplinar el movimiento por el agua de distintos tipos de madera y canoas. Cerró la mesa la profesora Dra. Lorena Martínez Solís, de la mano de un estudio que también se alejaba de la Historia tradicional para adentrarse en las Humanidades Digitales: “Los repositorios digitales como fuente para el estudio de la Historia Marítima en la Edad Media“.

Descubriendo los mares, creando rutas: Navegación y exploración

La segunda mesa del día estuvo marcada por algunas bajas, ya que dos de los ponentes no pudieron asistir. Una de las ponencias presentadas, la de Cristián Pavón Rymen-Rythén nos volvió a trasladar lejos de nuestros mares hasta el Índico con su comunicación “Antes que Portugal estuvo China: Zheng He y las siete exploraciones del Índico“. Profundizó en la que sostuvo era la mayor Armada de principios del siglo XV, con objeto de establecer que el eje tecnológico se encontraba en Asia y no en Europa. Gracias a Augusto Conte de los Ríos, un oficial de la Armada Española, y su ponencia “La navegación por estima en la época del descubrimiento“, encontramos un interesante contrapunto que también versó sobre viajes, exploración y técnica. El debate posterior fue de lo más prolífico.

La guerra en el mar medieval: Barcos, caballeros y corsarios

La última mesa del día fue, como es tradición en el mundo de la Historia, la que más atención atrajo gracias a su temática militar. Había previstas cuatro ponencias, pero dado que la de Pedro Fondevila se adelantó al día anterior, estas quedaron reducidas a tres. Así, en una ponencia conjunta que trató sobre “La guerra naval en la Edad Media entre los siglos XI-XV: el combate sobre los barcos / La influencia de la guerra en el mar en la ideología caballeresca bajomedieval“, se analizó tanto de manera teórica como experimental la guerra a bordo de los buques durante la Baja Edad Media.

Uno de los ponentes vistió una armadura con objeto de demostrar sus hipótesis

Para ello, Iván se vistió con una armadura real y demostró como era perfectamente válida para el combate. Cerró el simposio José Marcos García Isaac con “El corso concejil como modo de defensa de la costa: el caso del concejo de Cartagena y el combate naval de Cabo Roig de 1415“, analizando la utilización de corsarios y piratas como método para la defensa de la costa en los últimos años de la Edad Media.

Vista aérea del puerto de Cartagena

Agradecimientos

Quisiéramos despedir esta crónica agradeciendo su labor a los integrantes de la asociación HyCmar, por su apoyo continuo y su buen hacer en este tema tan apasionante de la Historia y el Patrimonio Naval; a los miembros de la Cátedra de Historia Naval; a la Universidad de Murcia, por todas las facilidades y apoyo prestado; a los ponentes, que nos ilustraron con importantes aportaciones; a los asistentes por su paciencia, interés e intervenciones, que contribuyeron a enriquecer la temática tratada, y a los amigos y familiares que apoyaron con su presencia y ánimo este congreso. A todos, muchas gracias. Una vez mas se evidencia que con el trabajo en equipo, colaborando entre distintos grupos y organizaciones, es posible llevar a cabo importantes actividades académicas y científicas, y que gracias a las nuevas herramientas, éstas se pueden grabar y difundir de manera gratuita y asíncrona para todos los interesados.

Fuente: HOCES-GARCÍA, A.  Crónica del II Simposio. Hycmar, 2017.

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En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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En la Península, durante la Edad Media, dos grandes fuerzas luchaban por adueñarse del territorio: un Islam fuerte y ampliamente asentado y unos reinos cristianos mas pequeños, situados al norte. No era sólo una guerra de religión, también era una batalla por un espacio estratégico asimilado como propio por ambas culturas, y a menudo significaba la vida o la muerte.

El mar rodeando la tierra

El mar rodeando la tierra en una ilustración del Beato 1

Aunque todos sabemos quien venció, hay documentos que atestiguan el ambiente que en esos momentos se vivía y que dan fe de cómo se veía el mundo. Los conocidos como beatos, textos ilustrados que explican el apocalipsis descrito por San Juan, realizados durante la Edad Media, son una fuente de primera mano y un patrimonio mundial único que no siempre es conocido, ni valorado como tal.

Lamina completa sobre el mar

Lamina completa sobre el mar (Beato 1)

Esta semana vamos a analizar la visión del mundo marino ilustrándola con imágenes de dos ejemplares digitalizados de los textos de Beato de Liébana, los que dieron nombre a esta serie de documentos. Ambos están disponibles íntegros por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Beato de Liébana

Beato vivió en el siglo VIII y fue presbítero del monasterio de San Martín de Turieno (que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana) en Santander (España). Era contemporáneo del gran Carlomagno. Aunque no existen muchos datos de su vida, tuvo que ser un personaje relevante en el resto de Europa porque autores como Alcuino de York lo citan en varias ocasiones. Beato es también uno de los escritores que incide en la presencia del apóstol Santiago en España, lo que tendría una enorme trascendencia a posteriori y abriría las puertas a la creación de la ruta jacobea.

Detalle de la primera lámina

Detalle de la primera lámina  (Beato 1)

Escribió, entre otras obras, un Comentario al Apocalipsis de San Juan que se hizo muy popular en su tiempo. Fue copiado e iluminado repetidamente, y en la actualidad las copias que han sobrevivido son un impactante conjunto de códices medievales de enorme valor histórico y artístico.

Las ilustraciones

Las miniaturas que acompañan al texto son una de las más extraordinarias manifestaciones del arte occidental medieval, que sentaron las bases del arte románico.

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el mar. Beato de los reyes..

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el agua (Beato 1)

Las ilustraciones muestran momentos caprichosamente compuestos por los artistas de la época, e incluyen temas que no siempre aparecen en el texto y con los que a menudo cuesta encontrar la vinculación.

Es posible que pasados los siglos nos cueste entenderlo, pero las imágenes se utilizaron a lo largo de toda la Edad Media para adoctrinar sobre una religión cuyos textos no podían ser entendidos por la mayoría de los fieles porque no sabían leer. En este concepto “pedagógico” entran también las imponentes vidrieras de las catedrales, las esculturas de los templos y la mayor parte de las manifestaciones artísticas religiosas.

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana (Beato 2)

El expresionismo de las ilustraciones de los beatos se atribuye a la sinergia de influencias artísticas muy variadas del mundo tardorromano y bizantino, visigótico, carolingio, musulmán, especialmente de Al-Andalus, persas y coptos. La raíz está sin duda en el primitivo arte hispano, que se enriqueció con una serie de elementos europeos, asiáticos y norteafricanos que han convertido a los beatos en una muestra sin igual en el resto del mundo occidental.

Fuego y agua. Códice 2

Fuego y agua (Beato 2)

Aparecen escenas de monstruos, personas y ángeles del fin del mundo, con una perspectiva bidimensional que los aleja de la visión real, pero con un expresionismo que resulta tan magnético como dramático.

Los animales y monstruos se confunden. Las figuras se colocan de manera escalonada, resaltando los ojos y manos para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son a menudo de gran intensidad cromática y se dividen en varias fajas de diferentes colores que suele representar diferentes espacios como cielo, tierra y mar.

Detalle peces

Detalle de los peces (Beato 1)

“Este arte asocia familiaridad y distancia: parece ir en busca y encontrar la Eternidad, inmediata, sin perder un ápice de su trascendencia inaccesible y misteriosa” (Todolibroantiguo).

El mar medieval

En la Edad Media el mar siempre fue mirado con respeto y casi con temor reverencial. Realidad y superstición andaban a la par. Era un mundo desconocido, enorme e infranqueable, que a menudo se asimilaba con aspectos negativos, lúgubres y temibles. Traía la riqueza a través de la pesca y del comercio, pero también suponía la llegada de los odiados piratas y los horribles naufragios que truncaban vidas y fortunas.

ámgel

Ángel actuando sobre el agua (Beato 2)

No era extraño que un hombre medieval que no había visto el mar sintiera pánico, y viera en él un mundo peligroso de criaturas desconocidas, donde el abismo y el infierno se hallaban cerca. Las ilustraciones de los beatos trasmiten ese concepto perfectamente.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

En el medievo el mundo parecía estar formado por varios niveles, en cada uno de los cuales se refleja y se contiene el universo. Cada microcosmos se convierte así en la imagen del macrocosmos, y como si se dispusiera de espejos, las mismas imágenes se reflejan entre sí hasta el infinito. En este universo onírico el mar contiene idénticos seres que en la tierra, pero adaptados al medio: así podemos hallar elefantes, leones o caballos.

Los treas nvieles

Los tres niveles

Todo ellos sin olvidar las criaturas propiamente acuáticas como sirenas, tritones o diablos de mar. Estos seres marinos apenas si aparecen en la iconografía de los beatos, aunque sí son objeto de estudio en obras como los bestiarios.

En síntesis, todo un mundo de fantasía en el que el mar representa a menudo temores ocultos, y en el que lo onírico y lo real se mezclan de manera característica, ofreciendo imágenes y documentos únicos.

Más información

Beato de Liébana: códice de Fernando I y Dña. Sancha (Beato 1)

Beati in Apocalipsin libri duodecim (Beato 2)

La familia de los Beatos

Más sobre los beatos

MOLINA, Ángel Luis. Los viajes por mar en la Edad Media. Cuadernos de Turismo, 2000, 5, p. 113-122.

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Beda, apodado el Venerable por la autoridad que consiguió durante su época, vivió entre los siglos VII y VIII, y fue autor de mas de 40 obras de muy diversos temas, entre las que destacamos este tratado astrológico de una indudable belleza.

Beda en la abadía de westminster

Una representación de Beda en uno de los mosaicos de la abadía de Westminster. Fuente

Este autor ha sido considerado como el mejor representante del monaquismo inglés y uno de los padres de la cultura europea. Su obra se caracterizó por un saber enciclopédico muy típico entre los intelectuales de la Edad Media, y por tener como objeto principal la enseñanza. Es el autor de la monumental Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo inglés) y una de las fuentes mas importantes que atestiguan que el apostol Santiago estuvo en España, aunque en este país Beda es muy poco conocido.

Zodiaco

Representación zodiacal en la obra de Beda

El manuscrito, aparte de un catálogo de constelaciones, con numerosas ilustraciones en colores rojo, púrpura y beis, contiene varios tratados. Entre las imágenes destacamos la de una carta astronómica y preciosos dibujos de las constelaciones personificando retratos de hombres y mujeres no identificados, cuadrúpedos, aves y peces, tanto reales como fantásticos. De todos ellos se han seleccionado los vinculados con temas navales y marítimos para ilustrar el texto.

Piscis

La constelación de Piscis

Los tratados de astrología y la navegación

Durante muchos siglos estos tratados, y especialmente las cartas celestes que contenían, fueron utilizados para poder orientarse en el mar durante la noche. En esta época no había una diferencia clara entre astrología y astronomía. Llegó un momento en que la astrología como tal empezó a estar mal considerada, hasta que incluso se prohibió, diferenciándose y desarrollándose entonces la astronomía como disciplina científica.

Como ejemplo de lo anterior podemos consultar la bula del papa Sixto V, que se publicó en el año 1586, en la que se dice claramente que sólo permiten las aplicaciones de la astrología a la navegación, agricultura y medicina, condenando todas las demás (Constitucion veynte y una de Sixto V. Prohibicion de exercer el arte de la astrologia judiciaria y hazer encantamientos, adivinaciones y hechizerias, de leer y tener libros de las dichas cosas, y facultad de los ordinarios y de los liquidadores de reprimir y castigar a los inobedientes). De tal forma que en ciertos ámbitos como en el de la navegación, estos libros y sus imágenes sí que estaban permitidos y se hacía expresa mención a ello, lo que evidencia que eran útiles para poder orientarse en el mar.

Embarcación

Constelación de la nave

Este manuscrito, que reproduce parte de los tratados escritos por Beda, está datado en el año 1200, pero se desconocen los datos tanto del escriba como del ilustrador. La obra está depositada en la Biblioteca del Monasterio de Klosterneuburg, en Austria.

Una página del texto

Una página del texto

Más información

Un original se puede descargar en e-codices (Texto).

CARVAJAL GONZÁLEZ, E. Lectura iconografica de la expositio in-cantica canticorum de beda el venerable mss-38 de la biblioteca historica de la U.C.M. Documentos de trabajo de la Universidad Complutense de Madrid. (s.f.)

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