Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Edad Media’

En esta entrada vamos a conocer las naves que estaban al servicio de un papa de época medieval muy controvertido, pero que el tiempo está poco a poco situando en el lugar que le corresponde. Sus galeras son las míticas naves de un pontífice aragonés, al que el novelista valenciano Blasco Ibáñez llamó “el papa del mar”.

El Papa Luna

Su nombre era Pedro Martínez de Luna (Illueca 1328 – Peñíscola 1423). La historia ha sido injusta con este hombre, muy culto, que impartió clases con mucho éxito en la Universidad de Montpellier y que contribuyó a fundar tres grandes universidades: Salamanca, Perpiñán y Saint Andrews (Escocia).

El papa Luna. Fuente

Fue partidario de una política unitaria en la Península y mientras era cardenal luchó denodadamente por conseguir apoyos para el papado de Aviñón (Francia). Tras la muerte del último pontífice fue elegido por unanimidad como nuevo Papa en 1378, con el nombre de Benedicto XIII. Intentó mantenerse en esta sede francesa, pero al final tuvo que abandonarla. Vea una síntesis de los que ocurrió, entre intereses, tramas y contubernios. Lo eliminaron del listado de papas y hay incluso quien lo llamó antipapa. Hoy estas formas de entender la historia están ya desfasadas y casi desautorizadas.

Escudo del Papa Luna

La salida de Aviñón

En la noche del día 11 al 12 de febrero de 1403 Benedicto XIII huyó de Aviñón, su sede papal, embarcándose en una nave enviada por el Cardenal de Pamplona, fondeada en el Ródano, rumbo al Mediterráneo. Su destino final, tras diversos avatares, sería Peñíscola. El 10 de noviembre partió de Perpiñán, pero antes de zarpar, Benedicto XIII, de pie sobre la popa, escuchó en silencio las palabras que los mensajeros del rey le gritaban desde la playa. Una vez acabadas, él respondió:

“Decid a vuestro rey: Yo te he hecho rey a ti que nada eras y, en recompensa, me abandonas solo en el desierto. Tu vida será corta, tu raza incestuosa, tus descendientes no llegarán a la cuarta generación”

Estatua en honor del papa Luna en Peñíscola

Una violenta tempestad se desató a mediados de noviembre y, según la leyenda, el Papa Luna se dirigió a la proa del barco e invitó al cielo a que le salvase si era el auténtico Pontífice. Y los vientos se calmaron inmediatamente. Tras este episodio se estableció en Peñíscola, un estratégico lugar de la costa mediterránea española.

Las galeras

Disponía, aunque fuera eventualmente, de una flota de galeras, que usó para la defensa de los territorios papales. Peñíscola no tenía puerto en el más puro sentido del término, pues el tómbolo era un fondeadero de circunstancias y siempre que el tiempo lo permitiera. Por ello se cree que las naves atracaban en Vinaroz, a unos 20 km.

Castillo del papa Luna en Peñíscola

Las galeras al servicio del Papa Luna tenían el compromiso de servir al rey una vez al año, siempre prestas y bien armadas, aunque la iglesia las podía reclamar por necesidad durante un periodo de tres meses, según el acuerdo firmado en 1414 entre la corona y Benedicto XIII, tal y como pone de relieve el cronista Zurita.

De acuerdo con este compromiso se armaron seis galeras, lo que suponía un coste muy elevado que repercutía en las arcas reales y en la iglesia. El elevado presupuesto necesario para armar estas embarcaciones llevó a derivar el compromiso de gasto a las ciudades y villas reales.

Aparte de las que tenía a su servicio, pero que no eran suyas, Benedicto XIII sí fue propietario de una galera, llamada Santa Ventura, documentada ya en 1409 y presente en las costas en 1411.

Entre los años 1413 y 1426 las campañas corsarias de su sobrino Rodrigo de Luna consiguieron que llegasen a Peñíscola numerosos caballeros procedentes de las órdenes militares de Montesa y del Hospital, junto a mercaderes y marineros. Las galeras de éstos participaron en las gestas navales del Papa Luna desde principios del siglo XV. El Pontífice permitía a las órdenes militares emplear sus naves contra los berberiscos, renunciando a los derechos, a cambio de que las galeras se pusiesen a su servicio cuando fuese necesario, lo que demuestra que había una relación de servidumbre hacia Benedicto XIII en estos años del primer tercio del siglo.

Síntesis

La historia de este hombre culto, honrado y de voluntad inquebrantable ha suscitado muchas leyendas y mitos, por eso las galeras que estuvieron bajo su mando, procedentes de diversos países y órdenes militares, tienen tanto interés en la historia medieval marítima europea.

Más información

GÓMEZ ACEBES, Alfredo. Vinaròs y el mar: Relaciones comerciales, socio-políticas y económicas entre los siglos XV y XVII. Vinaroz: Associació Cultural “Amics de Vinaròs”, 2015. Biblioteca Mare Nostrum.

Read Full Post »

Cerca de la antigua ciudad italiana de Rávena, a unos 5 km, hubo un puerto muy importante llamado Classe. Primero tuvo una función militar y luego fue reconstruido para uso civil. Estaba situado en el Mar Adriático, en la parte norte de la Península itálica. Fue durante la antigüedad tardía cuando tuvo su apogeo. Desconocido para la gran mayoría de los amantes de la Historia Naval, se convirtió en uno de los asentamientos costeros más relevantes para el imperio bizantino.

La ciudad de Rávena se convierte en sede de la flota

Durante el siglo I, el emperador Augusto estableció en Rávena una sede de la flota militar para controlar el mar Adriático, ya que se había convertido en refugio de piratas y bandoleros. La otra estaba en el mar Tirreno, con base en Misenum, en la bahía de Nápoles. Al mando de cada una había un Prefecto de la Armada (Praefectus Classis).

A principios del siglo V, coincidiendo con la promoción de Rávena al rango de nueva capital imperial, fue cuando Classe se desarrolló como ciudad satélite, adoptando muros urbanos e importantes edificios y monumentos. Desde este momento en adelante, Ravena se convirtió en el centro de un intenso programa de construcción, que llegó también a sus alrededores.

Como la ciudad antes estaba rodeada de lagunas y no era el sitio ideal para hacer un puerto, éste se construyó en la costa cercana, a varios km de la urbe. Era inicialmente un paisaje típico de la época imperial, con villas suburbanas aisladas y varios cementerios situados en las dunas de arena cercanas a la costa. Así nació Classis, que significa flota, y cuyo nombre ha derivado en el actual, Classe. También se excavó un canal que unía ambos lugares. Este primer asentamiento era principalmente de uso militar.

Dibujo de la antigua ciudad de Classe. Fuente

Pero el antiguo imperio romano comenzó a decaer y de sus ruinas sobrevivió una parte, la oriental, conocida como el imperio romano de oriente o el imperio Bizantino.

La construcción del puerto comercial

Al amparo del crecimiento de Rávena, entre los siglos V y VII, Classe tuvo su etapa más próspera. Fue de los pocos enclaves costeros relevantes que sobrevivieron a la caída del imperio romano y surgieron con nueva fuerza durante el dominio bizantino. Se construyeron basílicas y en su centro surgió un nuevo puerto, esta vez de uso comercial, que se convirtió en uno de los más importantes de toda la cuenca mediterránea. Además, también fue puerto de amarre de la flota bizantina.

Vista panorámica de una parte del puerto. Fuente

Estaba situado a lo largo de un canal que constituía el borde norte del asentamiento. Se levantaron multitud de almacenes, que daban cobertura a un impresionante volumen de mercancías, que trajeron a su vez la construcción de vías de comunicación y otras infraestructuras.

Recreación de los almacenes. Fuente
Recreación de los almacenes. Fuente

El puerto fue completamente funcional hasta el comienzo del siglo VII, fecha a partir de la cual se registran los primeros síntomas del declive urbano. De hecho, entre las centurias VII y IX se fue colmatando gradualmente como resultado de la acción conjunta del mar y los ríos del interior, y con ello comenzó su progresiva desaparición. De esta forma, en el siglo X, Classe ya no se percibía como una ciudad, aunque su glorioso pasado sobrevive en los muros de la antigua basílica de San Apolinar, el único edificio que se conserva y que cuenta con un gran número de mosaicos que datan de la Antigüedad tardía.

Una imagen actual de la antigua y espectacular basílica de San Apolinar

Los mosaicos

La Basílica de San Apolinar fue construida a principios del siglo VI y posteriormente dedicada al primer obispo de Rávena. Debió estar completamente decorada con teselas y pinturas murales, pero una parte importante desapareció durante las reformas del siglo XVI. Los mosaicos que quedan narran escenas religiosas y entre ellas aparece la del puerto.

Uno de los mosaicos de la iglesia de San Apolinar. Fuente

En este magnífico mosaico las instalaciones portuarias y los barcos parecen querer transmitir un mensaje de prosperidad, abundancia y del extraordinario potencial del mar. Incluso es posible advertir la representación de la propia iglesia de San Apolinar.

Detalle del mosaico de la imagen anterior

Classe en la actualidad

Hoy Classe es una parte de la ciudad de Ravena y el puerto actual está localizado en otro lugar, ya que el mar ha ido cediendo paso a la tierra, tal y como se puede comprobar en el dibujo siguiente, extraído de Google Maps.

Cuando el gran Carlomagno, el rey de los francos, en el siglo VIII, se reivindicó como sucesor del Imperio romano, se inspiró en los edificios, en los paisajes de Rávena para construir su nueva y espléndida capital en Aquisgrán (abajo aparece una imagen del interior de uno de los edificios más lujosos de esta nueva urbe), dando paso al imperio carolingio, que unió lo que hoy conocemos como Europa central bajo su mando.

Capilla palatina de Aquisgrán (Alemania). Foto: Thomas Wolter. Fuente

Más información

Ancient Port of Classe. Ravennantica.

AUGENTI, Andrea. Classe: Archaeologies of a lost City. Urbes Extinctae, Archaeologies of Abandoned Classical Towns, Farnham: Ashgate, 2012, p. 45-75.

AUGENTI, Andrea; CIRELLI, Enrico. From suburb to port: the rise (and fall) of Classe as a centre of trade and redistribution. Rome, Portus and the Mediterranean, 2012, 21, p. 205-21.

DELIYANNIS, Deborah Mauskopf. Ravenna in Late Antiquity: AD; 7. Ravenna capital: 600-850 AD. Cambridge University Press, 2010.

GUARNIERI, Chiara. 9 Ravenna, Classe and its Surroundings: Pottery as a Mirror of Everyday Life. Ravenna and the Traditions of Late Antique and Early Byzantine Craftsmanship: Labour, Culture, and the Economy, 2020, 85, p. 259.

MALTONI, Sarah, et al. Archaeological and archaeometric study of the glass finds from the ancient harbour of Classe (Ravenna-Italy): new evidenceHeritage Science, 2015, 3, 1, p. 13.

UGOLINI, Federico. A New Insight into the Iconography of the Civitas Classis Mosaic at Sant’Apollinare Nuovo, RavennaJournal of Mosaic Research, 2018, 11.

Read Full Post »

A muchos nos puede parecer lejano, incluso permitirnos no saber casi nada de este lago, que fue un mar y que ahora llamamos Caspio. A pesar de este desconocimiento, fue una de las cunas de la Humanidad y sus reservas de petróleo lo sitúan en el presente y también en el futuro. Se trata de un ecosistema único y difícil de clasificar, debido a sus características peculiares, como que sus aguas sean saladas. El hecho de ser considerado mar o lago es fundamental para el reparto de los recursos petrolíferos entre los países fronterizos. 

Características físicas

El mar Caspio se encuentra localizado en el noroeste asiático y tiene su origen en el océano Thetis de la era mesozóica. Es el espacio acuático interior más grande del mundo, cubriendo un área mayor que la de Japón. Ocupa unos 440.000 m2, con una profundidad máxima de 1.025 metros. De norte a sur alcanza los 1.440 kilómetros y 320 kilómetros de este a oeste. Actualmente son cinco los estados que rodean el mar Caspio: Rusia y Azerbaiyán (en la ribera oeste), Kazajistán y Turkmenistán (en la ribera este) e Irán (en la sur).

Un lago que tiene nombre de mar

A pesar de su nombre, el mar Caspio tiene características de lago, ya que está alimentado por varios ríos, no tiene salida alguna a mar abierto y, por lo tanto, se encuentra completamente rodeado por tierra, aunque está conectado con los mares Negro, Blanco y Báltico a través de los canales fluviales Volga-Dniéper-Don.

Imagen del Mar Caspio, año 2020. Fuente: Google Maps

El petroleo del Mar Caspio

El Cáucaso, la región montañosa situada al este del mar Caspio, es una de las primeras productoras de petróleo en el mundo. Es tan antigua que la Biblia hace referencia a productos derivados de éste en la región de Baku, en la actual Azerbaiyán.

Los montes del Cáucaso se pueden ver atravesando la zona que une el mar Caspio con el mar Negro

También Marco Polo escribió sobre un pequeño comercio de exportación de arena rica en petróleo en el siglo XIII. Posteriormente, turcos, persas y rusos rivalizaron por el control de la región.

Mar Caspio desde Azerbaiyán

Este mar está conformado por 3 cuencas: norte, central o media y sur. La primera es pequeña, además de poco profunda, como puede verse en el dibujo inferior. La parte central tiene una altura de alrededor de 190 metros, siendo la cuenca sur la más profunda y la que guarda más de dos tercios del volumen total del agua.

Profundidad del Caspio

Las denominaciones que ha recibido

Este lago ha tenido múltiples nombres a lo largo de la historia, como puede comprobarse en la cartografía, tanto terrestre como náutica. Sólo en Irán hay al menos 500 denominaciones antiguas, algunas de los cuales han sido transmitidos de una generación a otra a través de historias orales. De hecho, muestran parte de la cultura de esta zona desde la Prehistoria, y la mayoría de ellos han sido registrados en tabletas o en libros sagrados, como el Avesta de Zoroastro y el Libro de los Reyes (Shahnameh) de Ferdowsi.

Vamos a ver algunos de los nombres antiguos del Mar Caspio, agrupados por su origen:

– Se han usado las denominaciones de varias tribus y nacionalidades que residen en las áreas circundantes para dar nombre al mar, como Albanium Mareh, Caspian, Deylam, Ghaz, Gilan, Hirkan, Khazar, Ajam, Fars, Sit, Tipr o Khvlinsk.

Mar Caspio

– También se ha llamado según los nombres de las ciudades y áreas circundantes como Astarabad, Shirvan, Jebal, Khorassan, Mazandaran (en la imagen inferior) y Moghan.


– Para referirse a él se ha nombrado como algunas de las ciudades que han surgido en sus costas, algunas de las cuales son Abskoun, Astrakhan, Bab Bab-ol-Abvav (Darband), Gorgan (Jorjan), Sari, Saraie, Vaurukesh, Farakhkart, Gil, Galan (Gilan) y Talisan (Talesh).

– Y las palabras equivalentes para “Mar” como Deniz, Darah, Darya, Sala, Sihaie, Zarayeh o Voroushka.

Mar Caspio en el mapa de Fra Mauro

– Igualmente se han usado los nombres de otros mares, aunque utilizados incorrectamente, para designar esta vía fluvial, como el mar de Qalzam, el mar de Kharazm, Bahr-e Hoz-e Fars (mar persa).

Mar Caspio desde Irán

Para concluir, se han registrado multitud de nombres para una misma realidad acuática, un mar, el Caspio, que se transformó en un lago y que hoy está en disputa de varios países asiáticos por sus impresionantes recursos.

Más información

AMINI, Erfan; NAEENI, Sayyed Taghi Omid; GHADERI, Pedram. Investigating Wave Energy Potential in Southern Coasts of the Caspian Sea and Evaluating the Application of Gray Wolf Optimizer AlgorithmarXiv preprint arXiv:1912.13201, 2019.

GARCÍA-ASTILLERO, A. Por que se llama mar Caspio si es un lago. Ecología Verde, 2018.

LEROY, Suzanne AG, et al. Past and current changes in the largest lake of the world: The Caspian Sea. En Large Asian Lakes in a Changing World. Springer, Cham, 2020, p. 65-107.

Read Full Post »

En estas fechas nos unimos a las celebraciones que en algunos países se dan con motivo del día de los Reyes Magos, con una versión asiática del cuento de Cenicienta, que tiene como amigo a un pez mágico. Es nuestra forma de incorporar los temas marítimos dedicados a los más pequeños en estos momentos, que a pesar de las circunstancias que vivimos, deben ser de ilusión y alegría. 

Pez coi, que según la tradición china trae buena suerte

El cuento comienza en la lejana China y se escribió en el siglo IX, cuando la dinastía Tang gobernaba el país. Pasado mucho tiempo, en Europa, durante el siglo XVII, dos autores, Basile y Perrault, la adaptaron y la convirtieron en la narración que tantas veces hemos oído y relatado. Posteriormente, los hermanos Grimm publicaron una versión muy similar a principios del siglo XIX.

El cuento de la Cenicienta en China

Una niña china hábil e inteligente llamada Yeh-Shen, también conocida como Ye Xian (叶 限), se quedó huérfana desde pequeña. Su madrastra la trataba mal y la obligaba a hacer los trabajos más duros. Ella se ponía triste cuando se daba cuenta de que a su otra hermana, le proporcionaba cuidados y mimos, y a ella no. Según quien nos lo cuente, parece que al notar su tristeza un bonito pez de ojos dorados del estanque se hizo su amigo, la consolaba y le daba ánimos.

9200579_ne3pwat6
Carpas chinas. Wellcome Collections

La madrastra un día se dio cuenta de que el pez sólo le hacía caso a la chica, lo que la llevó a trazar un plan para matarlo y luego cocinarlo. Se vistió con las ropas de su hijastra para atraerlo, y una vez que lo consiguió lo mató y lo sirvió para cenar.

1075

La Cenicienta lloró desesperadamente hasta que una voz le dijo que su pez era mágico y que si guardaba las espinas, cualquier cosa que deseara se la concedería. Así, cuando llegó la época del festival que se celebraba en la localidad, la madrastra no la dejó asistir, pero sí fueron ella y su hermanastra. Cenicienta esperó a que se hubieran ido y pidió el deseo de brillar en la fiesta. Muy bien vestida y con unos zapatos de oro hizo su aparición. Sus familiares la reconocieron y entonces huyó, dejándose un zapato.

Mas tarde un comerciante recogió el zapato y se lo vendió al rey. Éste intrigadísimo se dedicó a buscar a la chica que lo calzaba. El cuento acaba con Cenicienta casándose con el rey y con la madrastra encarcelada.

100912Yeh_Shen_Chinese_Cinderella_Book

Otras versiones del cuento

Hay más historias sobre una Cenicienta, ya que existen cuentos como éste en las culturas egipcia, india, vietnamita o musulmana. De hecho, se han llegado a contar hasta 700 versiones.

44__Resource_104186087
Portada de una edición del S. XIX del cuento de Cenicienta. Biblioteca Nacional de Escocia

Los elementos distintivos son el pez mágico (que trae buena suerte en la cultura china) y el zapato de oro. El resto, con alguna variación (como por ejemplo que el zapato sea de cristal), es muy similar al que se conoce en Europa y América.

Más información

MAETH, Russell y DEVALLE, Susana. Yexian: la cenicienta china del siglo IX. Estudios de Asia y África, 1987, 22, 3, p. 386-410 [Versión asiática del cuento de Cenicienta].

Read Full Post »

Existe la idea de que los vikingos vivieron en el norte de Europa y desde allí navegaron por mares y océanos, pero que su única base eran los actuales países escandinavos. Sin embargo, su carácter viajero les llevó a vivir, temporal o definitivamente, en distintos lugares alejados de su tierra natal. Como eran grandes navegantes y magníficos guerreros tuvieron cabida en muchos ejércitos y armadas, que necesitaban hombres como ellos. Hoy vamos a ver cómo encajaron en el imperio romano de Oriente, Bizancio, cuya capital, la gran Constantinopla, los acogió con agrado.

La larga relación de los vikingos con Bizancio debió iniciarse en el siglo IX. La primera noticia documentada llega con ocasión de la embajada que el emperador bizantino envió al rey de los francos en el año 839. El motivo era que unos “hombres del norte” necesitaban atravesar sus tierras para volver a su patria en Escandinavia. Según los embajadores griegos, estos hombres habían servido en Bizancio. Podían haber formando parte de las flotas bizantinas o de la llamada “guardia de los rus”, una precursora de la reconocida guardia varega. Todos éstos, con variaciones como rhos, son los nombres con los que eran conocidos los vikingos.

Drakkar vikingo dibujado en un manuscrito de Northumbia (Inglaterra) S. X. British Library

Cómo veían los bizantinos a los guerreros del norte

Su imagen impresionaba a los pueblos latinizados como los del imperio de Oriente, y posiblemente también lo hiciera al resto de naciones contra las que lucharon. Eran de aspecto y pose fiera, de ojos azulados y de carácter impetuoso, encarnizado y furioso, además portaban armas letales, como la enorme hacha de mango largo, la espada de un solo filo, lanzas, jabalinas o arcos. Solían usar escudos redondos, cotas de malla, arneses de cuero, grebas de hierro, cascos, brazales y armaduras laminadas.

El barco vikingo de Oseberg. Fuente

Estos hombres se relacionaron con los romanos de Oriente a través del comercio y de la guerra. En esta última, los vínculos fueron tanto enfrentados como actuando de mercenarios para el imperio bizantino.

Enemigos

En el año 856 la llamada “Crónica de Néstor” menciona un ataque de los vikingos situados en las estepas del norte del mar Negro contra Constantinopla.

Restos de una nave del museo de los barcos vikingos. Fuente

El ataque más formidable conocido es el que en 941 lanzó Igor de Kiev. Según la Crónica de Néstor, los rus reunieron 10.000 embarcaciones, aunque las fuentes bizantinas recogen que fueron unas 1.100 naves de todo tipo, desde drakkar a pequeñas barcas. La flota debió contar con unos 50.000 hombres, que saquearon casi sin traba alguna las provincias de Bitinia y Paflagonia y la región más cercana a Constantinopla. Pero entonces el ejército bizantino concentró sus tropas y, aunque los primeros combates fueron favorables a los rus, en cuanto la flota bizantina entró en acción se cambiaron las tornas gracias al “fuego griego”.

Representación del fuego griego. Fuente: Scylitza Matritense. Biblioteca Nacional de España

El comercio de la “ruta de los varegos”

En el año 860 dos jefes varegos atacaron Kiev con una flota de 200 barcos. Parece que la idea era inquietar al emperador Miguel I lo suficiente como para que firmara un tratado comercial. Se sabe que la “ruta de los varegos”, consecuencia de este ataque, se estableció cerca del año 872, lo que significó la presencia de éstos en el contexto comercial bizantino.

Desarrollada a través de lo que hoy es espacio ruso, supuso la fundación de factorías mercantiles sobre las que se apoyaba un activo comercio, en el que los varegos vendían pieles, madera, cera y esclavos. En Bizancio adquirían vino, especias, joyería, vidrio, telas costosas, iconos y libros, entre otras. 

En la flota imperial

En los documentos bizantinos se constata que, ya desde comienzos del siglo X, había centenares de rus llegados desde todos los países del Norte. Se relata que embarcaban en la escuadra imperial con base en Constantinopla.

Galeras bizantinas medievales. Fuente: Scylitza Matritense. Biblioteca Nacional de España

Bizancio, a inicios del siglo X y hasta mediados del siglo XI, fue la principal potencia naval y se hallaba empeñada en una lucha sin cuartel contra las flotas piratas (de Creta, Sicilia, Trípoli, Provenza, Al-Andalus y Túnez) y también contra las naciones islámicas.

Millares de guerreros y marineros varegos sirvieron a Bizancio en su armada. Así, en 911, la flota dispuesta para aplastar a los piratas cretenses contaba con 700 rus entre las filas de la escuadra central, con base en Constantinopla, siendo el total de integrantes de ésta de 12.700 hombres. Los rus cobraban más y mejor que los propios bizantinos. En el año 949 se repitió el ataque, con el mismo número de varegos, lo que nos permite suponer que podía existir un cuerpo de élite vikingo en la flota bizantina.

Restos de otra nave, Museo de los barcos vikingos. Fuente

Este continuo alistamiento de grandes contingentes de rus se prolongó durante casi tres siglos. Eran contratados como infantería de marina y cubrían una de las carencias de la flota bizantina: su debilidad en el abordaje. Los vikingos eran, sin embargo, temibles en estas acciones y completaban así el poder ofensivo de los dromones. Probablemente los rus estaban en torno al capitán del dromon, y según las crónica iban provistos de yelmo, coraza, cota de malla, escudo, espada, hacha y jabalina, y debían constituir la primera línea, tras la cual debían de formar el resto de la tripulación, armada con arcos y jabalinas y provista tan sólo de yelmos ligeros y una tela hecha con una doble capa de fieltro acolchado. Los varegos llevaban unas planchas de abordaje provistas de ganchos en su extremo, que al caer sobre la borda enemiga, quedaban sujetas a ésta, ofreciendo así una pasarela a la infantería de asalto.

La guardia varega

Desde finales del siglo X muchos varegos sirvieron en una famosa guardia imperial bizantina, formada en 988 por Basilio II, compuesta por seis mil hombres procedentes de los habitantes afincados en Kiev y en Novogorod, así como entre sus descendientes, pero también entre los aventureros provenientes de los reinos y pueblos de Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia e Inglaterra.

Constantinopla en el Civitates Orbis Terrarum

Esos guerreros constituían un cuerpo de élite y como tal también embarcaban a menudo en las flotas bizantinas. Además, se ocupaban no sólo de custodiar el palacio de Constantinopla, sino también de otros edificios y lugares vitales, entre ellos los arsenales del puerto militar de la ciudad.

Para concluir

Todo lo expuesto muestra que los vikingos, en su denominación continental (varegos, rus o rhos), estaban presentes en el impero romano de Oriente, como mercenarios y también desempeñando el papel de comerciantes y en ciertas ocasiones como enemigos. Su altura, aspecto fiero y carácter, así como sus conocimientos del ámbito ofensivo y defensivo, tanto naval como terrestre, impresionaron profundamente a quienes comerciaban o luchaban con ellos. De esta manera, fueron apreciados como una fuerza de élite en las tropas bizantinas, que tuvo un nombre propio: la “guardia varega”.

Más información

BENEDIKZ, Benedikt S. The evolution of die Varangian regiment in the Byzantine army. Byzantinische Zeitschrift, 1969, 62, 1, p. 20-24.

BLÖNDAL, Sigfús. The Varangians of Byzantium. Cambridge: University Press, 2007.

CABRERA-RAMOS, María Isabel. Los varegos de Constantinopla. Origen, esplendor y epígonos de una guardia mercenariaByzantion Nea Hellás, 2014, 33, p. 121-138.

SOTO CHICA, José. Los vikingos y el fuego griego. En ESPINAR MORENO, Manuel, et al. Los vikingos en la Historia 3. 2018, p. 229

VARONA CODESO, Patricia. Las crónicas griegas y la entrada de los rusos en la Historia. Minerva: Revista de Filología Clásica, 2007, 20, p. 93-109.

YÁNIZ RUIZ, Juan Pedro. Los varegos. El pueblo vikingo que fundó Rusia. Clío: Revista de historia, 2006, 53, p. 36-41.

Read Full Post »

Durante la Edad Media lo que hoy llamamos la “visión del mundo” era muy restringida. Las invasiones y la inseguridad que supusieron habían generado un miedo atroz a lo desconocido,  lo que sumado a la poca alfabetización y a los temores procedentes de las creencias religiosas, cerraron el horizonte de la mayoría de la población. Más allá del mar había un océano impenetrable, lleno de monstruos. También surgían precipicios gigantescos que era imposible salvar. Estas visiones eran muy comunes y están magníficamente recogidas en los beatos medievales.

naves

En el siglo VI un obispo español, San Isidoro, comenzó a dibujar el mundo conocido. La forma que eligió para hacerlo definió durante siglos las representaciones cartográficas en toda Europa y nos ha dejado los mapas conocidos por la forma que tenía, denominados “T en O”, que tuvieron algunas variaciones durante todo el periodo medieval.

Los mapas “T en O”

Los mapas T en O (discarios, Orbis Terrarum) son cartogramas que se hicieron a partir del Orbis Terrarum romano, pero su origen medieval está claramente en las Etimologías de San Isidoro.

Mapa T en O de San Isidoro

El mundo, tal y como se concebía en esos momentos, era el ecumene y las aguas formaban el Océano, dos conceptos aparentemente simples, que la Teología terminó haciendo mucho más complejos. Intentaba reflejar en ellos los textos sagrados y buscaba metáforas con las que los cristianos pudieran identificar y comprender muchos de los fenómenos que les rodeaban. Eran la representación de la visión teocéntrica medieval.

car_tyo

Discario con preciosos barcos recorriendo las aguas. Fuente: Proyecto Clio

En un primer momento estaban divididos en tres zonas (que forman la T), que se corresponden con las 3 masas continentales entonces conocidas, que aparecen rodeadas de agua (que dan forma a la O). Jerusalén se consideraba el centro del mundo, obedeciendo con ello a lo anunciado en las escrituras de Ezequiel. La parte oriental (donde estaban la ciudad santa y el paraíso) aparecían arriba, mientras que los otros continentes se desplazaban a la parte inferior.

Otro mapa T en O, que aparece en el Liber Floridus (S. XII)

Las aguas separan los continentes, que articulados según una forma de T, hacen alusión a la cruz. El mar Mediterráneo aparece entre Europa y África, en el eje vertical del dibujo. En el otro eje, dos ríos, el Nilo y Tanais (el Don actual) separaban Europa del continente asiático. Posteriormente fueron añadiéndose otros mares, como el Mar Negro (Ponto Euxino) y varios ríos. Solían aparecer también los nombres de los 3 hijos de Noé asociados a cada continente (Sem en Asia, Cam en África y Jafet en Europa).

T-O_Mappa_mundi

Mapa de T en O, contenido en La Fleur des Histoires (1459-1463). Fuente

Años más tarde fueron surgiendo variaciones como la forma cuatripartita, introduciendo un nuevo continente del que hablaba ya San Isidoro, delimitado por el mar Eritreo, que lo separaba de África.

T en O cuatripartita

Representación de la visión cuatripartita según Woodward 1985

Aparte de esta visión plasmada en los Beatos, hubo una corriente que desarrolló la idea isidoriana de otra forma. Se dio sobre todo en Inglaterra y sus máximos exponentes son los mapas de Ebstorf y Hereford. No abandonan del todo la parte esférica, pero desarrollan elementos distintos. La última versión de esta forma de ver el mundo es el planisferio de Fra Mauro (siglo XV).

Psalter_world_map

El mapa del Salterio (siglo XIII). Fuente: British Library, Ms. 28681 fol-9r

higden 1350

Mapa del Polycronicon de Higden. Fuente: British Library

La tierra no era plana

Woorward afirma que, al contrario de lo que podría pensarse inicialmente, la adopción de este esquema no implica necesariamente la asunción de la planicie de la tierra. Los grandes padres de la iglesia (San Agustín, Plinio o Macrobio) heredaron de la Antigüedad clásica la idea de la esfericidad del planeta. Esta visión no entraba en contradicción con la doctrina cristiana. La representación de la tierra en un esquema de T en O se debe, más bien a las dificultades técnicas de reproducción de una superficie esférica en un plano, superadas sólo hacia el siglo XV con el re-descubrimiento de la Geografía de Ptolomeo.

Este “ideograma geométrico” –la T dentro de la O– formó el centro de toda la producción cartográfica medieval, al menos hasta la aparición y el desarrollo de las cartas portulanas, portadoras de una visión radicalmente distinta. La cartografía medieval representaba, por lo tanto, una mezcla de imaginación, terror y creatividad única, algunas de cuyas obras hoy podemos contemplar digitalizadas.

Más información

ARIZA MORENO, Valentina. En torno a la cartografía medieval. Forma: revista d’estudis comparatius. Art, literatura, pensament, 2009.

Cartografía de la Alta Edad Media. Valdeperrillos, 2007

Caleidocarto. 2016.

GÓMEZ ARANDA, Mariano. Teorías astronómicas y astrológicas en el “Comentario de Abraham Ibn Ezra al libro del Eclesiastés”. Sefarad, 1995, 55, 2, p. 257-272.

OLCINA CANTOS, Jorge y RICO AMORÓS, Antonio M. (ed.). Libro jubilar en Homenaje al Profesor Antonio Gil Olcina. Versión ampliada. Alicante: Universidad, 2016. 

WOODWARD, David. Reality, symbolism, time and space in medieval world maps. Annals of the Association of American Geographers, 1985, 75, 4, p. 510-521.

Read Full Post »

Older Posts »