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Posts Tagged ‘Patrimonio documental’


Durante la Edad Media lo que hoy llamamos la “visión del mundo” era muy restringida. Las invasiones y la inseguridad que supusieron habían generado un miedo atroz a lo desconocido,  lo que sumado a la poca alfabetización y a los temores procedentes de las creencias religiosas, cerraron el horizonte de la mayoría de la población. Más allá del mar había un océano impenetrable, lleno de monstruos. También surgían precipicios gigantescos que era imposible salvar. Estas visiones eran muy comunes y están magníficamente recogidas en los beatos medievales.

naves

En el siglo VI un obispo español, San Isidoro, comenzó a dibujar el mundo conocido. La forma que eligió para hacerlo definió durante siglos las representaciones cartográficas en toda Europa y nos ha dejado los mapas conocidos por la forma que tenía, denominados “T en O”, que tuvieron algunas variaciones durante todo el periodo medieval.

Los mapas “T en O”

Los mapas T en O (discarios, Orbis Terrarum) son cartogramas que se hicieron a partir del Orbis Terrarum romano, pero su origen medieval está claramente en las Etimologías de San Isidoro.

Mapa T en O de San Isidoro

El mundo, tal y como se concebía en esos momentos, era el ecumene y las aguas formaban el Océano, dos conceptos aparentemente simples, que la Teología terminó haciendo mucho más complejos. Intentaba reflejar en ellos los textos sagrados y buscaba metáforas con las que los cristianos pudieran identificar y comprender muchos de los fenómenos que les rodeaban. Eran la representación de la visión teocéntrica medieval.

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Discario con preciosos barcos recorriendo las aguas. Fuente: Proyecto Clio

En un primer momento estaban divididos en tres zonas (que forman la T), que se corresponden con las 3 masas continentales entonces conocidas, que aparecen rodeadas de agua (que dan forma a la O). Jerusalén se consideraba el centro del mundo, obedeciendo con ello a lo anunciado en las escrituras de Ezequiel. La parte oriental (donde estaban la ciudad santa y el paraíso) aparecían arriba, mientras que los otros continentes se desplazaban a la parte inferior.

Otro mapa T en O, que aparece en el Liber Floridus (S. XII)

Las aguas separan los continentes, que articulados según una forma de T, hacen alusión a la cruz. El mar Mediterráneo aparece entre Europa y África, en el eje vertical del dibujo. En el otro eje, dos ríos, el Nilo y Tanais (el Don actual) separaban Europa del continente asiático. Posteriormente fueron añadiéndose otros mares, como el Mar Negro (Ponto Euxino) y varios ríos. Solían aparecer también los nombres de los 3 hijos de Noé asociados a cada continente (Sem en Asia, Cam en África y Jafet en Europa).

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Mapa de T en O, contenido en La Fleur des Histoires (1459-1463). Fuente

Años más tarde fueron surgiendo variaciones como la forma cuatripartita, introduciendo un nuevo continente del que hablaba ya San Isidoro, delimitado por el mar Eritreo, que lo separaba de África.

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Representación de la visión cuatripartita según Woodward 1985

Aparte de esta visión plasmada en los Beatos, hubo una corriente que desarrolló la idea isidoriana de otra forma. Se dio sobre todo en Inglaterra y sus máximos exponentes son los mapas de Ebstorf y Hereford. No abandonan del todo la parte esférica, pero desarrollan elementos distintos. La última versión de esta forma de ver el mundo es el planisferio de Fra Mauro (siglo XV).

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El mapa del Salterio (siglo XIII). Fuente: British Library, Ms. 28681 fol-9r

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Mapa del Polycronicon de Higden. Fuente: British Library

La tierra no era plana

Woorward afirma que, al contrario de lo que podría pensarse inicialmente, la adopción de este esquema no implica necesariamente la asunción de la planicie de la tierra. Los grandes padres de la iglesia (San Agustín, Plinio o Macrobio) heredaron de la Antigüedad clásica la idea de la esfericidad del planeta. Esta visión no entraba en contradicción con la doctrina cristiana. La representación de la tierra en un esquema de T en O se debe, más bien a las dificultades técnicas de reproducción de una superficie esférica en un plano, superadas sólo hacia el siglo XV con el re-descubrimiento de la Geografía de Ptolomeo.

Este “ideograma geométrico” –la T dentro de la O– formó el centro de toda la producción cartográfica medieval, al menos hasta la aparición y el desarrollo de las cartas portulanas, portadoras de una visión radicalmente distinta. La cartografía medieval representaba, por lo tanto, una mezcla de imaginación, terror y creatividad única, algunas de cuyas obras hoy podemos contemplar digitalizadas.

Más información

ARIZA MORENO, Valentina. En torno a la cartografía medieval. Forma: revista d’estudis comparatius. Art, literatura, pensament, 2009.

Cartografía de la Alta Edad Media. Valdeperrillos, 2007

Caleidocarto. 2016.

GÓMEZ ARANDA, Mariano. Teorías astronómicas y astrológicas en el “Comentario de Abraham Ibn Ezra al libro del Eclesiastés”. Sefarad, 1995, 55, 2, p. 257-272.

OLCINA CANTOS, Jorge y RICO AMORÓS, Antonio M. (ed.). Libro jubilar en Homenaje al Profesor Antonio Gil Olcina. Versión ampliada. Alicante: Universidad, 2016. 

WOODWARD, David. Reality, symbolism, time and space in medieval world maps. Annals of the Association of American Geographers, 1985, 75, 4, p. 510-521.

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Hay varios mapas que se levantaron en un periodo clave para la Humanidad, que supuso el paso de la Edad Media, y de sus concepciones más cerradas, a otra en la que el mundo se abría, surgían nuevas rutas, se descubrían tierras y se conocía la existencia de pueblos y naciones muy distintos a los existentes. En este contexto se puede situar el mapamundi que levantó un monje veneciano llamado Fra Mauro, que vivió en el siglo XV. Es muy interesante, no sólo por su el dibujo geográfico, sino por otros elementos que lo acompañan.

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El mapa mundi de Fra Mauro

Este gran planisferio circular se dibujó en pergamino y se montó en un marco cuadrado. Está orientado con el sur en la parte superior: el Océano Índico, a la izquierda y el  Mediterráneo, en el centro derecha.

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El mapa mundi de Fra Mauro girado 180º, para que se pueda apreciar según el modelo actual

Está más actualizado que las versiones impresas de Ptolomeo que lo sucedieron dos décadas después. Por ejemplo, Mauro no usó el marco de longitud y latitud de Ptolomeo y se atrevió a abrir el Mar de la India, que en las ediciones antiguas no tenía salida. También alejó Jerusalén de la posición del centro del mundo, siendo un cambio importante respecto a la tradición medieval.

India

El O. Índico representado por Mauro

Sus fuentes fueron tanto cartografía antigua y medieval (Marco Polo), como los últimos descubrimientos geográficos, que en ese momento lideraba Portugal, cuyo rey había encargado el mapa.

Mar Mediterraneo

Mar Mediterráneo, costas europeas y africanas (está girado para que se pueda apreciar bien)

Aunque las costas aparecen dibujadas en un estilo que recuerda a las de un portulano, están ausentes las rosas y otras características, como las líneas correspondientes a meridianos y paralelos, por lo que no es una carta náutica.

El mar Caspio

Mar Caspio

Distintas versiones del mapa

La primera versión de este mapamundi se elaboró en 1459 con ayuda del marino Andrea Bianco, por orden del rey Alfonso V de Portugal, pero se ha perdido. Por ello la que podemos contemplar actualmente es una posterior que se descubrió en el monasterio de Murano, y luego se transfirió al Palacio Ducal de Venecia.

Ciudad de Deli

La ciudad de Delhi, en la India

Las naves 

Uno de los motivos por el que dedicamos una entrada a este mapa es porque recoge multitud de naves de distintas procedencia. Así, aparecen tanto los juncos asiáticos como los tradicionales barcos árabes e indios, junto a las embarcaciones de origen europeo. La forma de la nave, del timón y de las velas las distingue.

Reproducimos (adaptado) un párrafo de los que aparecen en el mapa, que hace referencia a una nave, un junco, y a la derrota tomada:

“Cerca del año de Nuestro Señor 1420 un barco de los que llaman junco asiático (lit. “Zoncho de India”), al atravesar el mar de la India hacia la “Isla de Hombres y Mujeres”, fue arrastrado más allá de el Cabo de Buena Esperanza, atravesó las Islas de Cabo Verde, se adentró en el “Mar de Oscuridad” (Océano Atlántico) en una ruta oeste-suroeste. Solo vieron aire y agua durante cuarenta días, y según sus cálculos navegaron 2.000 millas, abandonados por la fortuna. Cuando la violencia de la tormenta amainó tardaron 70 días en regresar al llamado cabo de Buena Esperanza y al acercarse la nave a la orilla para abastecerse según sus necesidades, los marineros vieron el huevo del llamado Pájaro Roc (el moa o pájaro elefante), que pone huevos tan grandes como un ánfora” (Fuente esacademic.com).

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El pájaro elefante comparado con un hombre. Fuente: El Mundo

El valor del mapa de Fra Mauro

El dibujo meticuloso, lleno de detalles, así como las leyendas que lo completan han hecho que se lo describa como una auténtica “cosmografía medieval”. En este sentido nos recuerda al globo de Martin Behaim. Se conserva en la Biblioteca de Venecia, pero también existe una copia del siglo XIX de este mapa en la Biblioteca Británica. Otra joya patrimonial poco conocida, pero interesantísima.

Más información

CATTANEO, A. God in His World: The Earthly Paradise in Fra Mauro’s “Mappamundi” Illuminated by Leonardo Bellini. Imago Mundi, 2003, 55, 97-102.

DAVIS, Henry. Mappamundi de Fra Mauro. S.f.

FALCHETA, P. Corpus delle iscrizioni ordinate per tavola, con riferimento all’edizione 1956 [Contiene las inscripciones del mapa].

Mapamundi de Fra Mauro. Esacademic.com. [Descripción muy detallada. El texto es ruso, pero se puede traducir gracias a las opciones de los navegadores].

WINTER,  Heirich. The Fra Mauro Portolan Chart in the Vatican. Imago Mundi. 1962, 16,  p. 17-28.

 

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Se ha encontrado un mapa del Mare Nostrum en un libro del siglo XIV. Forma parte de una historia universal en latín denominada ‘Polychronicon’, obra del monje benedictino de la abadía de St. Werburg (en Chester, Inglaterra) llamado Ranulph Higden (1299-1364).

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Mapa del Polycronicon de Higden. Para poder verlo con la orientación actual habría que girarlo -90 grados (al final de la entrada está la imagen). Fuente: British Library

Durante la Baja Edad Media comienzan a aparecer reproducciones cartográficas en los libros realizados en los monasterios. Uno de los más característicos es éste, que se convirtió en un auténtico bestseller de la época. Ya no sólo aparecían mapas en libros religiosos, sino que se empezaban a incluir en relatos de viajeros, historias y otros trabajos académicos.

Jerusulén y Alejandría

Esta representación, con el Mediterráneo dividiendo el mundo en dos y el Mar Rojo en la parte superior derecha, es un mapa que responde a algunas de las características de los de su época, pero también tiene especiales singularidades que merecen la pena nombrar, por ser innovaciones que luego se irían introduciendo en la cartografía posterior. Una nota a destacar es la representación de los vientos (los sopladores), que lo rodean, así como los colores con los que está iluminado. Hay autores que opinan que la forma ovalada de este mapa responde a una necesidad, la de adaptarlo a la forma de la hoja del códice.

Columnas de Hércules (hoy el estrecho de Gibraltar)

Está orientado con el Este en la parte superior, posicionando la ciudad de Jerusalén cerca de su centro. Otros lugares sagrados para la religión cristiana, como Roma, aparecen en lugares prominentes, aunque también se añaden otras urbes importantes (como Alejandría o Londres) y sitios que en la época medieval eran relevantes, como las columnas de Hércules (en la Península Ibérica), considerado “el final del mundo” entonces conocido.

Roma

Las áreas acuáticas se muestran en verde (excepto el Mar Rojo). El río Nilo fluye de Oeste a Este a través de África, sin desembocar en ningún mar. Las islas se hallan como bloques de texto en todo el espacio marítimo. Para representar las montañas también se usa el color verde, y para delimitar zonas geográficas utiliza el rojo.

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Inglaterra

Este libro fue muy conocido y se tradujo al inglés durante el siglo XIV. A fines de la centuria siguiente William Caxton lo imprimió. A pesar de que en España es prácticamente desconocido, actualmente se conservan unas 120 copias manuscritas del Polychronicon, casi todas ilustradas con un mapa del mundo similar a éste, aunque su apariencia varía considerablemente. En algunos tiene forma circular, en otros es un óvalo puntiagudo (mandorla) y en varios aparece como un óvalo redondeado.

Mapa del Polycronicon de Higden con la orientación actual. Fuente: British Library

En definitiva, nos ofrece imágenes en color de la idea del mundo en época medieval, cómo se consideraban y entendían los mares, islas y costas. Otra joya para conocer y valorar.

Nota: El manuscrito aquí reproducido en 1539 era propiedad de John Wardeboys, abad de Ramsey. Actualmente forma parte de la colección de la British Library (Ms 14).

Más información

HARLEY, John Brian; WOODWARD, David; LEWIS, G. Malcolm (ed.). The history of cartography. Chicago: University of Chicago Press, 1987.  Vol. I, pp. 312-13, 325, 327, 348, 352-53, placa 15 (color).

HENRY Davis Consulting. Cartographic Images.

HIGDEN, Ranulf. Polychronicon Ranulphi Higden monachi Cestrensis: together with the English translations of John Trevisa and of an unknown writer of the fifteenth century. Longman, 1869.

STEINER, Emily. Compendious Genres: Higden, Trevisa, and the Medieval EncyclopediaExemplaria, 2015, vol. 27, no 1-2, p. 73-92.

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Hay naves que unen historia, mito y leyenda, por lo que es difícil separar la realidad de la ficción. En el continente asiático, las embarcaciones conocidas como juncos son un buen ejemplo. Las crónicas medievales europeas se refieren a estas inmensas naves, pero las descripciones que hacen no siempre son muy precisas. Marco Polo e Ibn Battuta las pudieron ver y hablaron de ellas. Clavijo también nos dejó relato sobre ellos. Formaron parte de la Ruta marítima de la Seda en plena Edad Media y de la impresionante armada del almirante chino Zheng He en sus viajes de reconocimiento durante el siglo XV (la Flota del Tesoro).

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Los juncos

Aunque los más conocidos son los chinos, también se construyeron en Japón, Vietnam, Corea y otros países costeros del gran Pacífico.

Una de las grandes diferencias con las naves europeas era que las asiáticas estaban construidas con compartimentos estancos (mamparos), de forma que si entraba agua en uno de ellos, el resto permitían seguir la navegación sin peligro.

En esta imagen se pueden ver los compartimentos estanco. Fuente: Unesco

¿Cómo reconocerlos?

Tenían varias características que los hacían fáciles de identificar, aunque en las imágenes obtenidas no siempre se pueden distinguir todas ellas. Solían ser enormes, de casco plano, con mayor manga en el centro, proa fina y portaban unas velas muy distintas a las occidentales, ya que eran cuadradas y contaban con una estructura reticular o alistonada (parecida a las persianas).

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Dibujo de un junco, por R. Monleón. ANM

Otras características distintivas eran el castillo de popa volado con borda, un retranqueo a la altura del timón, un pequeño castillete protegido, una quilla ligeramente oblicua, con las toldillas y camarotes en popa. Habitualmente portaban tres grandes palos, pero existen noticias de que en la flota de Zheng He había juncos que tenían hasta 9 mástiles. Viajaban a la India y al golfo Pérsico en misiones comerciales. Fue, además, una de las embarcaciones favoritas para los piratas de las Indias orientales.

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Dibujo de un junco de guerra, por R. Monleón. ANM

Aunque durante mucho tiempo ha existido la costumbre de denominar juncos a todos los barcos chinos, a modo de voz genérica, las investigaciones están facilitando ya suficiente conocimiento para distinguirlas. De hecho, hoy sabemos que el junco se podía hacer de distintas medidas, por lo que es posible encontrar grandes naves como las de la flota del tesoro de Zheng He y también otras más pequeñas para pesca y transporte de pasajeros, y todas son juncos.

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Juncos en el mapa de Fra Mauro

A lo largo de la Historia, de los sucesivos contactos establecidos con el imperio chino, se ha introducido otro término, “champán”o “xampán”, para denominar a estos juncos, especialmente a los más grandes. De hecho, la Real Academia de la Lengua en España sí que contiene este término, pero no el de junco.

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Junco dibujado en un mapa de China del S. XVII. Fuente: Gallica

Un junco del siglo XIX

Gracias a dos autores del siglo XIX (R. Monleón y el Almirante Paris) tenemos noticia y planos de una nave china de este tipo que era de gran porte. La llamaron Keying y tenía unas medidas de 160 pies de eslora (unos 49 m.) y 83 de manga (25 m.). Desplazaba unas 800 toneladas. Estaba construida con madera de teca y portaba 3 palos. Las velas eran también enormes y la mayor pesaba unas 9 toneladas, lo que le suponía a la tripulación dedicar dos horas a izarla. Llevaba 3 grandes anclas. El timón se podía izar, o arriar, dependiendo de la profundidad del fondo marino. No tenía ni quilla, ni bauprés, ni obenque.

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Dibujo del junco Keying, por R. Monleón. ANM

Es curioso que esta nave asiática llevara pintado un ojo en cada costado (amura). Nos recuerda la idea del ojo de las naves mediterráneas, aunque en este mar era símbolo de buena suerte y en el junco parece que estaba vinculado con una leyenda, que decía que la nave debía ver por dónde iba, por lo que se le dibujaban dos grandes ojos.

Más información

HORNELL, James. The origin of the junk and sampan. The Mariner’s Mirror, 1934, 20, 3, p. 331-337.

La técnica de fabricación de compartimentos estancos de los juncos chinos. Blog Patrimonio de la Humanidad, 2017.

ANM = Archivo Naval de Madrid

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El actual derecho marítimo se fue forjando paulatinamente. Previo a las normas nacionales que actualmente existen, en los mares, a lo largo de la historia, se generaron  leyes y tradiciones que con su uso se fueron imponiendo.

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El comercio medieval

La multiplicación de trayectos, de hombres y de mercancías que tuvo lugar en el Mar del Norte durante los siglos XII, XII y XIV, trajo consigo riqueza y poder, y con ellas multitud de problemas que era necesario dirimir entre navegantes, que con mucha frecuencia pertenecían a diferentes regiones costeras de Escandinavia, Países Bajos, Inglaterra, Escocia, Normandía, Bretaña y Castilla.

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Parte de la vista de un puerto medieval. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library.

Sin embargo, el derecho del mar había hecho que tiempo atrás, ya con los rodios, se fueran gestando, al margen de los estados, una serie de normas que al final se hicieron consuetudinarias y arraigaron entre la comunidad de marineros, transportistas, patrones, cargadores y resto de personal marítimo. Sería en la Edad Media cuando se decidió documentar esta tradición y dejar evidencia escrita de ella para fijar su uso y facilitar su conocimiento. Así surgieron los roles de Olerón en el siglo XIII, con 24 capítulos que luego irían ampliándose hasta el siglo XVIII.

Los roles de Olerón

Para Serna, se pueden definir como un conjunto de reglas escritas que contemplaban el régimen jurídico básico de las relaciones establecidas entre los comerciantes, las tripulaciones, los pilotos, los maestres y los propietarios de las naves con motivo del desarrollo del comercio marítimo en los siglos medievales y modernos”.

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Embarcación. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library.

Estaba hecho por la gente de mar, para ellos mismos, con la idea de poder dirimir conflictos y conseguir una norma común que protegiera a quiénes vivían del comercio marítimo y la navegación.

Se llamaron así porque se firmaron en Olerón, una isla de Francia en el siglo XIII y fueron en ella ratificados por la reina Leonor de Aquitania.

Algunos aspectos tratados

Ejemplos de este código normativo los podemos encontrar en que hace referencia a que el capitán, si el tiempo es malo para navegar, debe pedir consejo a sus tripulantes antes de zarpar. Igualmente se le nombra como “juez en el mar” y también permite que a la tercera orden de éste no cumplida, se le autorice a expulsar de la embarcación a quien no le haya obedecido.

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Facsímil de una edición del código, que se hizo en Inglaterra en el s. XV. Fuente

También se indica que los marineros no deben abandonar la nave sin permiso y que, en caso de enfermedad de éstos, mientras están al servicio de la embarcación, el capitán debe desembarcarlos, proporcionarle alojamiento, “contratar a un mujer” para atenderlos y asegurarles la dieta habitual que reciben a bordo. Por supuesto, se ocupa de la carga que transporta el barco y de su posible naufragio.

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Naufragio. Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library

Contempla temas tan interesantes como los deberes del piloto, al que condena si la embarcación y la carga sufren daños debido a su ignorancia, y lo obliga a dar cuenta de ello y resarcir los bienes si tiene los medios, “y si no, pierde la cabeza” (Arts. 23 y 24). “Todos los pilotos falsos y traicioneros serán condenados a sufrir la muerte más rigurosa e inmisericorde” (Art. 25).

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Romance de Alejandro. Fuente: Boodleian Library

Para concluir

Si por algo destacan los Roles de Olerón es porque se gestaron con el tiempo, fue un código práctico antes que teórico y porque no tenía las formalidades técnicas de otros. Pero, sobre todo, porque estaba formado por leyes para la navegación y los navegantes, que ellos mismos conocían y aplicaban.

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Moneda de la época. Fuente: Boodleian Library

Más información

El texto, traducido al inglés de los Roles de Olerón.

DENIEL, Michel. Les “Rôles d’Oléron du Moyen Âge au XVIIe siècle”: étude d’histoire maritime. 1971. Tesis Doctoral. Faculté des lettres et sciences humaines.

DÜCTOR ROMERO, Laura. L’homme et la mer: le travail du matelot et le rôle du passager dans les naviresRevista Crítica de la Historia de las Relaciones Laborales y de la Política Social, 2014, no 9, p. 153-157.

FRANKOT, Edda. Medieval Maritime Law from Oléron to Wisby: Jurisdictions in the Law of the SeaCommunities in European History: Representations, Jurisdictions, Conflicts, 2007, p. 151-172.

PAN-MONTOJO, Juan; PEDERSEN, Frederik (ed.). Communities in European history: representations, jurisdictions, conflicts. Edizioni Plus, 2007.

PÉREZ VAQUERO, C. Los Roles de Olerón. En: blog Iustopía. Anécdotas y curiosidades jurídicas.  2016

SERNA VALLEJO, M. Los Roles d’Oléron. El coutumier marítimo del Atlántico y del Báltico de época medieval y moderna. Santander: Centro de Estudios Montañeses, 2004.

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Hay portulanos que son difíciles de datar, aunque por sus características se pueden enmarcar en una escuela o en un periodo determinado. Es el caso de esta carta custodiada en la Biblioteca Nacional de España (BNE, Ms 12680). De este mismo período ya hemos tratado otros, cuyos autores sí que han podido ser identificados, como son los de Agnese (1541), Prunes (1559) y Forlani (1569).

Este documento anónimo recoge la cuenca mediterránea y las regiones ribereñas y, como el resto de los de su época, contiene la toponimia costera para identificar los puertos y lugares de fondeo, y éstos se hallan orientados perpendicularmente al mar, rotulando con tinta roja las ciudades más importantes.

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La carta portulana completa. Fuente: BNE

Otro aspecto destacable son las líneas rectas en la dirección de los vientos. En algunas de sus intersecciones aparecen genuinas rosas (hasta 16), de distintos tamaños y variada decoración, iluminadas en colores rojo, azul, verde, ocre y oro. También es reseñable la representación de los principales ríos y que los contornos de las costas aparecen marcados en diferentes colores.

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Tres rosas de los vientos, situadas en la parte inferior de la carta. Una, la mayor, tiene los 32 rumbos, mientras que las otras dos sólo marcan los 8 rumbos principales.

Sobre la Península Ibérica aparece un gran escudo real sobre el águila bicéfala con coronas en oro, el emblema de los Habsburgo, que representa la unión dinástica de las dos naciones, España y Alemania (Sacro Imperio Romano Germánico). Esto proporciona una evidencia de que en ese momento podía estar gobernando Carlos I o Felipe II, aunque sería más posible que hubiera sido este último o alguno de sus sucesores del mismo nombre, porque ellos fueron también reyes de Portugal.

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La Península Ibérica, con el águila bicéfala de los Habsburgo en su centro

Esta carta recoge el símbolo de la religión cristiana y lo sitúa en Tierra Santa, representando el calvario con tres cruces, la central en oro y las otras dos en rojo.

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Las tres cruces aparecen localizadas muy cerca de Jerusalén, la ciudad santa. Si la busca en la carta, tenga en cuenta que estará girada 90 grados.

La cartela que se puede ver en el norte de África está decorada, y en la parte superior lleva la luna creciente dorada identificativa del Islam.

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En el norte de África encontramos esta cartela, decorada con la luna creciente islámica,

Es curioso que la carta incluya dos escalas gráficas (una al norte y otra al sur, como la que se puede ver en el dibujo anterior), pero sin indicar la unidad de medida utilizada. Según los expertos de la BNE (que son los que han podido trabajar con el portulano original) “cada unidad es de 1,3 cm. y en la parte central de la carta escala de latitudes, el grado mide 2 cm“. También apuntan que el documento es pergamino sobre cartón y encuadernado en piel.

Otra joya más de nuestro Patrimonio Naval, ahora digitalizada y disponible para todos los interesados gracias a la Biblioteca Digital Hispánica.

Más información

Acceda a la carta digitalizada en la Biblioteca Digital Hispánica (BNE).

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