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El peregrinaje y sus protagonistas tienen una base medieval, y fue en esta época cuando alcanzaron su mayor auge. Su importancia fue tal que gozaron de cierta protección por parte de las autoridades y, en los primeros tiempos, de gran popularidad. El término peregrinatio hace alusión tanto a un gran viaje como a una estancia en el extranjero.

Galera

Galera de peregrinos. Fuente

Existen diversos tipos de peregrinos que llegan a los lugares de culto por tierra o por mar, o por ambos medios. Se llevaban a cabo siguiendo rutas alternativas y por distintas motivaciones. Vamos a ver las más destacadas según Rucquoi:

a) El primer motivo es la fe, la devoción, el deseo de llegar a lugares sagrados. Durante los siglos II, III y IV se hizo famosa la figura del ermitaño y también las viajeras como Egeria. A partir del siglo XIII, con la aparición de las indulgencias, varió. Así, en el año 1300 el papa Bonifacio VIII proclamó el primer jubileo romano, por el que todo cristiano que hiciera la peregrinación a Roma se beneficiaría de una indulgencia plenaria.

Peregrino

Peregrino. Fuente BNE. Viaje de Jerusalén

b) También estaban los enfermos, que iban a los lugares santos en busca de una curación. Viajaban acompañados, pero sus desplazamientos no solían ser muy largos.

c) Otro motivo era la peregrinación penitencial, ya que los tribunales eclesiásticos podían condenar a un cristiano imponiéndole que fuera a Roma, Jerusalén o Santiago. También  existía la impuesta como castigo por tribunales civiles, originaria de regiones celtas y anglosajonas.

Codex calixtinus

Codex Calixtinus. Fuente: Universidad de Salamanca

d) Se viajaba, igualmente, en busca de reliquias. El propio culto a éstas se inició durante el siglo IV, pero en la época de las cruzadas su búsqueda hizo que los viajes a Oriente se multiplicaran.

e) Otro tipo eran los curiosos o aventureros que, aprovechando la protección otorgada a los peregrinos, viajaban por diversos lugares, bien fuera por propio interés o huyendo por haber cometido delitos. Algunos de ellos fueron los que terminarían dando mala fama a estos desplazamientos.

f) La última era la peregrinación por procuración. Eran personas que debían llevar a cabo el viaje por otras. Esta sustitución estaba aceptada, ya que en esa época se pensaba que lo importante era cumplir el voto y no quiénes lo hicieran.

Palermo xvi

Galeras en Palermo, s. XVI. Fuente

Los lugares

Por excelencia había tres lugares santos: Jerusalén, Roma y Santiago. También había otros de menor nivel, como por ejemplo en España eran los monasterios de Montserrat y de Guadalupe. En Inglaterra estaba Canterbury y Asís en la península itálica, entre otros muchos.

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Peregrinos del S. XIII. Fuente

El viaje por mar

Para llegar a ciertos lugares podía ser necesario embarcar, como por ejemplo para ir a Jerusalén. También, dependiendo del lugar de origen, había que tomar un barco, como les ocurría a los que llegaban desde Flandes o desde Inglaterra hasta Santiago de Compostela. Los peregrinos aprovechaban a veces las rutas comerciales y una vez desembarcados podían llegar al lugar elegido en varias jornadas a pie. Parece que eso fue lo que ocurrió al principio de las peregrinaciones a Santiago y también lo que hacían algunos que iban a Jerusalén.

En el Mediterráneo, desde los primeros tiempos, se tiene noticia de que muchos cristianos salían del puerto de Bari (en la actual Italia) o de Marsella (Francia), que se especializó en estos viajes. A partir del siglo XIV Venecia empieza a tomar el relevo y se convierte en la ciudad que más peregrinos reunía. Tenía la ventaja de estar mejor situada para quienes llegaban desde los países del centro y del norte de Europa (holandeses, alemanes, suizos e ingleses), además de ofrecer una infraestructura capaz de satisfacer las necesidades de los millares de peregrinos que, durante los siglos XIV y XV, llegaban cada año.

venecia, punto de partida

Itinerario da Terra Sancta. Fuente: BNE

La importancia de Venecia en esta ruta está acreditada porque se sabe que prestaba servicio regular de galeras, con dos salidas al año hacia Jaffa. A pesar de la preponderancia de ésta, hay constancia de viajes a Tierra Santa emprendidos desde Génova, Ancona, Nápoles, Mesina y Barcelona.

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Galera de peregrinos en Rodas. Fuente

En las galeras de peregrinos, que solían ser la forma de desplazamiento, éstos recibían alimentos, menos cuando se hacía escala, que iba a su cargo. Estas naves podían transportar a varios cientos de pasajeros.

Recomendaciones para hacer la peregrinación

Los itinerarios eran tan habituales que William Wey en el siglo XV, un peregrino que hizo dos veces la ruta, escribió un libro con consejos para el viaje. Wey ofrece una serie de recomendaciones iniciales, explicando cómo se organiza el paso marítimo a través del Mar Mediterráneo. Aclara que era necesario firmar un contrato con un capitán de barco, para que el traslado a través del mar fuera seguro. Incluso opina que la firma debía ser en presencia de funcionarios del gobierno veneciano, con el itinerario especificado.

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Portulano de Albino Canepa (s. XV). Fuente: Cartoteca della Società Geografica Italiana (Roma)

Protección y apoyo

Los privilegios concedidos a los peregrinos hicieron que se multiplicara su número, aunque no siempre este incremento significara mayor fervor religioso. El apoyo consistía generalmente en permitir el paso libre por todos los reinos cristianos, la protección de los señores cuyas tierras atravesaban, el auxilio en caso de necesitarlo, la exención de pago en peajes y demás tasas, así como la protección de la familia y sus bienes mientras el peregrino se hallaba de viaje. De hecho, la protección que otorgaban estas leyes, elaboradas entre los siglos VII y XIII, se considera el embrión del derecho internacional que nacería posteriormente.

Jerusalem

Jerusalén en el mapa de Madaba. Reproducción

Más información

MARTÍN CEA, Juan Carlos. El factor humano en el Camino de Santiago. Los peregrinos medievales. En: El Camino de Santiago: Historia y patrimonio. Universidad de Burgos, 2011, p. 123-138.

MIRAZ SECO, Mª Violeta. La peregrinación marítima: el Camino Inglés desde la ría de Ferrol en la Baja Edad Media. Tesis doctoral, 2013.

RODRÍGUEZ, Manuel F. La ciudad de A Coruña como puerto de referencia en Galicia para los peregrinos a Santiago de Compostela en los siglos XIII al XVII. Ad limina: Revista de Investigación del Camino de Santiago y las Peregrinaciones, 2017, 8, p. 155-190.

RUCQUOI, Adeline. Peregrinos medievales. Tiempo de Historia. 1981, VII, 75, p. 82-99.

URBS beata Ierusalem. Los viajes a Tierra Santa en los siglos XVI y XVII. Madrid: Biblioteca Nacional, 2017.

Fuentes primarias

ANGUITA JAÉN, José María. Literatura odepórica: “Itinerarium peregrinacionis” de William Wey: [texto en latín, traducción al castellano e introducción al texto]. Iacobus: Revista de Estudios Jacobeos y Medievales, 2001, 11, p. 261-278.

AVEIRO, Pantaleón de. Itinerario da Terra Sancta, e todas suas particularidades. 1600. 336 p.

GUERRERO, Francisco de. Breve tratado del viage(sic) que hizo a la ciudad santa de Jerusalen. En la imprenta de Alfonso del Riego, 1785.

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Actualmente hay fiestas que conmemoran batallas navales o que rinden honores a sus patrones protectores, pero en Venecia llegan más lejos, celebran el enlace de su gobernante, el dux, con la mar. Una galera engalanada para la ocasión era la que servía para tan curioso enlace. Esta nave, conocida como el Bucintoro, era “una de las cosas más bellas y curiosas del universo” según Brosses, un erudito francés que viajó a Italia en el siglo XVIII.

La vinculación de la Serenísima República con el mar es muy evidente, pero no todos los pueblos la tienen tan presente. Los dos dioses tutelares de Venecia son Marte y Neptuno, que representan la política terrestre y naval respectivamente, y que aparecen en la entrada del palacio ducal, dando la bienvenida.

Marte y Neptuno en el palacio ducal. Fuente

El dux debe celebrar su boda con la mar

Esta fiesta, que se celebra el día de la Ascensión (festa della Sensa), el 13 de mayo, tiene orígenes medievales. Se conmemora que sus habitantes pudieron librarse de la amenaza eslava, y que en 1177 el dux de la ciudad, Sebastiano Ziani, firmó un pacto con el papa Alejandro III y el emperador alemán Federico I Barbarroja. Según éste, para que Venecia quedara libre de los ataques de estas dos potencias, el dux, a bordo de una nave, debería llevar a cabo el rito del “matrimonio con la mar”. Este enlace tendría que ser bendecido por una autoridad eclesiástica y el dux, al llegar a mar abierto, debería tirar el anillo, muestra de sus esponsales, al agua.

Il Bucintoro de Canaletto, c. 1745-1750. Fuente: Fundación-Colección Thyssen-Bornemisza

La nave en la que el dux se desplazaba

Para llevar a cabo esta unión se construyó una galeaza de unos 35 m. de eslora por 7 m. de manga, con 164 remeros y unos 40 marineros. Tenía dos pisos, el inferior para el remo y el superior para alojar al dux, a su corte y a los invitados. Su riqueza y ornamentación son casi míticas. Se ha escrito que estaba llena de estatuas de oro (que en algunos momentos también pudieron ser sólo doradas), que representaban a múltiples deidades marinas como Neptuno, Anfitrite, Venilia, Salacia, Tetis, Forcis, Nereo y Proteus, así como ninfas, nereidas y tritones, entre otros.

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También aparecían esculpidas personificaciones y alegorías de la paz y la guerra, y de los dos principales ríos venecianos: el Po y el Adigio. Había, igualmente, representaciones de la inteligencia, la música, las virtudes, los meses del año, los signos zodiacales y las artes liberales, así como estatuas de sus héroes más destacados.

Il Serenissmo Principe… Il Bucintoro (1772)  Museo Marítimo de Greenwich

Esta celebración, que dejó de llevarse a cabo cuando a comienzos del siglo XIX las tropas francesas quemaron el último bucintoro, se volvió a poner en marcha en 1965, y desde entonces ha tenido mucho éxito, tanto entre los venecianos como para los turistas, que inundan la ciudad.

Los bucintoros

Se tiene constancia documental de que se construyeron hasta 4 galeras del tipo bucintoro en el arsenal de Venecia, entre los siglos XIII y XVIII, aunque se supone que fueron muchas más las utilizadas en esta fiesta marítima por excelencia.

Más información

ÁLVAREZ, J. Bucintoro, la espectacular galera ceremonial del Dux de Venecia. Blog La Brújula Verde. 2016.

BROSSES, Ch. Cartas confidenciales sobre Italia. c. S. XVIII.

DONNO, F. L’allegro giorno veneto. Venezia, 1627. En COLLINI, C. Nettuno assicurato nello sposalizio del mare. Venezia, 1630.

LUCHINI, A.M. La nuova regia sull’acque nel Bucintoro: nuovamente eretto all’annua solenne funzione del giorno dell’Ascensione di Nostro Signore. Venezia, 1782.

URBAN PADOAN, L. Il Bucintoro La festa e la fiera della Sensa. Venezia: Centro Internazionale della Grafica, 1988.

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Leonardo Da Vinci es uno de los genios universales más reconocidos. Fue un importante humanista, anatomista, artista y ejerció otra decenas de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Esa capacidad le ha hecho ser el padre, o el primero, que trató multitud de disciplinas que hoy está consolidadas, pero que en el Renacimiento, la época en la que él vivió, ni siquiera existían.

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Una de estas genialidades llevó a Leonardo a preguntarse sobre el motivo por el que en la cadena montañosa de los Alpes había esqueletos y restos de animales marinos incrustados en la roca. No entendía cómo era posible que hubieran llegado a alturas de más de 2000 metros sobre el nivel del mar.

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Fósiles de ammonites encontrados en los Alpes franceses. Eran unos cefalópodos marinos parecidos al Nautilus actual que habitaron los mares de la Tierra desde el Devónico hasta el Cretácico. Fuente

Existía una explicación muy general que lo atribuía al diluvio universal, ya que tras esta catástrofe muchos animales pudieron salir despedidos hasta las montañas y morir allí, motivo por el que se habían encontrado sus restos a esa altitud.

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Una imagen de los Alpes actuales

Leonardo puso en duda esta teoría, ya que no encontraba pruebas de que sucediera de esta manera, por lo que decidió estudiar el tema por su cuenta y analizar algunos de los restos encontrados.

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Un fósil dibujado por Leonardo. Códice de Leicester

Terminó planteando la hipótesis de que estos sedimentos habían sido empujados y elevados hasta formar las montañas actuales por algún movimiento de la corteza terrestre. Hoy sabemos, gracias a la Geología, que lo que realmente ocurrió es que hace millones de años el continente africano empujó al europeo, y como resultado de estas fuerzas surgieron los Alpes. La colisión de las dos placas continentales fue un fenómeno lento pero extraordinariamente potente y violento.

Este proceso, denominado obducción, provoca que, como resultado del choque, se incrusten una sobre la otra, provocando que el terreno se pliegue y forme las montañas. En algunos casos, un fragmento de placa oceánica (del mar que existía entre ambas placas) queda atrapado y se desliza sobre el continente, lo que explica que aparecieran fósiles marinos en las montañas alpinas.

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Fósiles de peces hallados en los Alpes

A modo de síntesis, este genio universal también trató la temática marítima, ofreciendo explicaciones novedosas a incógnitas como el hallazgo de restos de criaturas marinas (fósiles) a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, en la cadena montañosa de los Alpes. Con su análisis ofreció una de las primeras pistas sobre la tectónica de placas, la Ciencia que estudia la estructura de la Tierra y los deslizamientos continentales que llevan ocurriendo sobre el manto terrestre desde hace millones de años.

Más información

DAVYDOV, Vladimir & KRAINER, Karl. Facies and biostratigraphy of the Late Carboniferous/Early Permian sedimentary sequence in the Carnic Alps (Austria/Italy)Geodiversitas, 1998, 20, 4, p. 643-662.

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El Mar Mediterráneo

El Mare Nostrum ha sido desde el inicio de los tiempos una de las encrucijadas más importantes en la Historia. Unas veces actuó como una barrera y otras como un puente entre tres continentes, habitados por múltiples y también diversos grupos humanos. Se habla con frecuencia de identidad marítima, de lengua franca, de cultura marinera, se buscan antecedentes comunes en los diversos idiomas que se hablan en las naciones que lo rodean, pero sólo evidencias científicas pueden mostrar un nexo común claro.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Antigua nave mercante en los mosaicos del puerto de Ostia (Italia)

Los pueblos mediterráneos actuales son el resultado de complejos procesos culturales, sociales, económicos y políticos, reflejados en una serie de fronteras nacionales. La Historia trata de explicar muchos de estos acontecimientos, y más en concreto, la Historia Naval y Marítima intenta demostrar que las fronteras terrestres no eran tan evidentes en un medio acuático común, donde muchos hombres comerciaban, pescaban, navegaban, luchaban y también morían. El mar era a veces enemigo y, con mucha más frecuencia de la que pensamos, personas de diversas culturas y religiones no se enfrentaron entre sí, sino que lucharon juntos, intercambiaron mercancías e ideas sin tener en cuenta las guerras que sus respectivos reyes se habían declarado.

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Carta portulana del Mediterráneo

Por ello, desde hace tiempo importantes autores han mantenido la importancia de las rutas mediterráneas en la Antigüedad, y que nuestros antepasados hicieron múltiples viajes por mar, bordeando la costa. En estos periplos se sucedieron una serie de procesos de migración, de intercambios y de fusiones culturales que nos permiten hoy hablar de la cultura mediterránea, de su cocina, carácter y forma de entender la vida, entre otros aspectos.

Parte oriental del Mediterráneo en el s. XVIII, que en las cartas seguía denominándose Mare interno. Fuente: Atlante Veneto de Coronelli (1691).

Así no es difícil entender que en la actualidad cada país tenga en el ADN de sus ciudadanos la historia de lo que en tiempos pasados acaeció, pero con una leve diferencia, ésta no la han escrito otros, viene con nosotros en los genes y es la que hemos heredado de nuestros antecesores, en una cadena que nos puede llevar a los primeros homínidos.

El ADN

Como ya se ha hecho en otros espacios, la Genética recientemente ha dirigido la mirada hacia una de las cunas de la Humanidad, el Mediterráneo oriental. Por eso un grupo de investigadores de diversa procedencia se ha dedicado a estudiar el ADN de 560 personas que actualmente viven en tres países, Italia, Albania y Grecia. En concreto se han centrado en 23 poblaciones.

Las poblaciones de origen de las 560 personas cuyo ADN se analizó recientemente. Fuente: SARNO, 2017

Los análisis muestran que hubo un fuerte contacto entre esas riberas del Mare Nostrum, evidenciando que la población actual está compuesta por múltiples capas genéticas, que corroboran ese intercambio.

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Imagen de una parte de la cadena helicoidal del ADN

Los resultados revelan una continuidad genética mediterránea compartida, que se extiende desde Sicilia a Chipre. Adentrándonos más en el tema, descubrimos que las poblaciones del sur de Italia son, por sus genes, mucho más cercanas a las islas griegas que a las de la Grecia continental.

Se ha hallado ADN común del Neolítico y de poblaciones levantinas y del Caúcaso en los siglos siguientes, que demuestran las migraciones marítimas de la Edad de Bronce. También se ha podido concluir que las comunidades del sur de Italia tienen una genética común, que vincula tanto a los que en época antigua llegaron desde Grecia como a los que desde tiempos mucho más remotos vivían en la península itálica, lo que sugiere una larga historia de presencia griega en el sur de Italia (por ejemplo Siracusa, en la parte sureste de Sicilia).

Medite genes por lugar

Genes hallados en las poblaciones estudiadas. Se puede ver la distribución común en muchos lugares costeros del Mediterráneo oriental. Fuente: SARNO, 2017

Estos datos son muy importantes para la historia cultural de Europa y la difusión de algunas lenguas indoeuropeas. Además confirman las raíces similares de muchos pueblos mediterráneos, dando lugar a una base genética conjunta, que demuestra la realidad actual de esta parte de la Europa oriental y evidencia un pasado común, con un importante papel para la navegación en épocas remotas.

Imagen vía satélite del Mar Mediterráneo. Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de España

Por ello, y a pesar de la conflictiva historia de las gentes que vivieron en las costas del Mare Nostrum oriental, de la implantación de las fronteras nacionales modernas y de algunas ideas excluyentes, hoy podemos afirmar que existe una continuidad genética mediterránea compartida, que con mucha frecuencia se puede apreciar también en los rostros y costumbres de sus habitantes.

Más información

SARNO, S. at al. Populations along the eastern Mediterranean coast share a genetic heritage that transcends nationality. Scientific Reports, 2017, 7.

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La tierra de origen del gran imperio romano, la península itálica, y más en concreto su enorme capital, Roma, a pesar de su fertilidad, se vio obligada a importar grano de las provincias ultramarinas y vino de las islas Cícladas y de la Bética.

Dibujo de un relieve con dos embarcaciones mercantes atracadas. En la cubierta aparecen ánforas con la carga en espera de ser estibadas en la bodega. Catacumba Praetextatus en Roma (Berni Millet, 2015)

Todo este comercio llegaba en barco a las tierras itálicas inicialmente a través de dos grandes puertos: Ostia y Puteoli. El puerto de Roma fue el de Ostia, mientras que el segundo daba servicio a la zona de la actual Nápoles.

Localización del puerto de Ostia en la península itálica

Pero Ostia era un puerto fluvial, nacido en la desembocadura del Tíber (de hecho su nombre deriva del latín ostium, puerta) para abastecer a la todopoderosa ciudad de Roma.

En este plano se puede ver el puerto fluvial de Ostia, en la desembocadura del río Tíber (Tevere). Fuente.

En Ostia los emperadores romanos levantaron grandes infraestructuras, y una de las más importantes era la del puerto. En ella estaba el Foro de las Corporaciones, a espaldas del Teatro, constituido originalmente por una estructura simple: una enorme plaza de la que ha quedado bien conservado el pavimento hecho con mosaicos, con una pared externa y un pasillo cubierto.

Nave mercante (navis oneraria) con una vela (vela) cuadra envergada en la entena (antenna) e izada en el palo (malus). Lleva dos timones (gubernaculum) latinos a cada banda de la popa (pupis).

El Foro contaba con 58 oficinas de armadores y comerciantes, llamadas stationes. Estaba decorado con mosaicos de tema marino del siglo III, que dan fe de ese constante comercio. Las bellas imágenes de estos mosaicos son los que hemos utilizado para ilustrar esta entrada.

Dos naves mercantes a vela, con timones latimos. Entre ellas aparece un faro (pharus).

En los mosaicos de las stationes se ven frecuentemente los letreros que indican a qué comerciantes pertenecían las oficinas mercantiles, como Naviculariorum Lignariorum, Naviculari Misnenses hic, Navicular Diarri, Stat. Sabratensium, Naviculari et negotiantes de suo.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Nave mercante. Es visible el camarote de popa y, en la parte superior, el nombre del armador.

Más tarde, durante el reinado de Claudio, se construyó el pórtico y se alzó un segundo nivel para acoger las sedes de los collegia, las asociaciones de oficios que llevaban a cabo allí sus intercambios comerciales.

Los motivos marítimos

En ellos aparecen naves mercantes u onerarias, cargando o descargando productos, algunos confinados en ánforas. En la mayoría de las embarcaciones están representados los timones latinos con los que gobernaban el rumbo y las velas. Con cierta frecuencia hallamos un faro entre las naves, con varios pisos, coronado por un fuego que las guía.

Dos embarcaciones navegando a vela entre un faro. La de la izquierda lleva una vela en popa y la de la derecha un camarote a la altura del palo mayor. Debajo dos delfines (delphinus) que parece que intentan devorar un calamar.

También es fácil encontrar animales marinos como los delfines o pulpos y otros mitológicos de fuerte tradición como los hipocampos.

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Dos delfines

Nave mercante. Lleva en la proa un árbol (artemon) con fuerte caída a proa (prora) y una vela izada del mismo nombre. También porta izada la vela mayor.

Cuando los emperadores romanos empezaron a ver que las instalaciones fluviales no eran las más adecuadas, mandaron construir un puerto en mar abierto, que se llamó Portus, y que estaba muy cerca de Ostia.

Dos embarcaciones mercantes fondeadas con las velas arriadas y con una plancha entre ellas para trasladar mercancías. La de menor calado está embarrancada en la playa, con una plancha a tierra para subir mercancías.

El antiguo puerto de Ostia hoy

En la actualidad ese puerto fluvial ya no se parece a lo que era, está a medio camino entre Roma y Fiumicino, a 2,4 km. de su situación anterior. Dos fueron los factores que cambiaron las circunstancias: una avenida acaecida durante el siglo XVI, que varió el recorrido del río y otra el progresivo avance de la costa. Una suerte similar corrió Portus, que pasó de estar a la orilla del mar a quedar en la actualidad a unos 3 kilómetros (se puede apreciar muy bien el cambio en la imagen inferior, ya que ambos están a varios cientos de metros del mar).

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Evolución de la zona costera de Ostia y Portus en dos milenios. A la izquierda se puede ver cómo estaba en época del imperio romano y cómo ha quedado ahora, a varios km. del mar (derecha). Fuente

Epílogo

Los restos arqueológicos de Ostia Antica son un lugar sin tiempo, fascinante y misterioso. Los mosaicos nos muestran que fue un emporio comercial y portuario en la época imperial, la habilidad de sus comerciantes y armadores, las infraestructuras que levantaron para facilitar los intercambios, así como su capacidad para atraer productos de cientos de lugares del Mare Nostrum.

Más información

BERNI MILLET, P. Viaje en el tiempo por la producción y el comercio del aceite bético con la iconografía romana. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica Antigua en España, 2015, 6, p. 49-62.

GOIRAN, J. et al. Résultats préliminaires de la première campagne de carottages dans le port antique d’Ostie. Chroniques des Mélanges de l’Ecole Française de Rome, 2012, 123-2.

KEAY, S., MILLET, M. and STRUTT, K. Recent Archaeological Survey at Portus. Memoirs of the American Academy in Rome. Supplementary Volumes. The Maritime World of Ancient Rome  2008, 6, p. 97-104.

Ostia antica. Web de la antigua ciudad romana.

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Este efecto, cuyo nombre evoca leyendas artúricas, es un espejismo que se manifiesta en la parte superior de la visión (encima del horizonte), y que no sólo se produce en el mar, aunque aquí vamos a centrarnos en ello. De hecho puede ocurrir en cualquier lugar, y se da con mayor frecuencia en los polos. En la navegación está vinculado con las visiones que los marinos tenían en ciertos lugares y con determinadas condiciones atmosféricas. En tiempos antiguos no se conocían los motivos de estas ilusiones ópticas, pero sí los efectos, que causaban pánico entre las tripulaciones.

Antiguo dibujo que representa la fata morgana. En la parte superior se puede observar el barco de la izquierda en posición inversa y el de la derecha, que está más lejano, se puede ver que el espejismo lo reproduce mucho más grande y lo duplica (uno a la inversa y otro recto).

La fata morgana está históricamente vinculada a una bella isla del Mediterráneo, Sicilia. Parece que era frecuente su aparición en aguas del Estrecho de Mesina, donde confluyen las aguas del mar Egeo con las del Tirreno, y que por su propia naturaleza geológica ha sido objeto de mitos y leyendas desde la Antigüedad clásica (Scila y Caribdis). En algunas narraciones se denomina también Lavandaja (Giovene 1791) y en otras se atribuye al diablo.

Localización del estrecho de Mesina

La leyenda asociada al nombre

La denominación está relacionada con Morgana, la hermana del rey Arturo de las leyendas. Se dice que era una bruja o un hada, y de ahí viene fata morgana (hada es fata en italiano), aunque también hay quienes piensan que el origen del nombre de la poderosa hechicera proviene de mori-gena, que traducido  significa nacida del mar, y lo vinculan con las sirenas por el parecido con el nombre inglés (marmoid). Hay que recordar que en la mitología clásica las sirenas atraen a los marinos con sus cantos para luego ahogarlos.

Arturo y Morgana. Ella le da una Excalibur (espada) falsa a su hermano. MS 38117. British Library.

El efecto fata morgana

Esta ilusión visual es mas compleja que los simples espejismos. Se produce por encima de la línea de visión y distorsiona los objetos que aparecen de forma significativa, por lo que no es extraño que en tiempos pasados los navegantes pensaran que era cosa de brujas.

Diagrama sobre cómo se produce este efecto óptico

El fenómeno óptico se produce al darse una inversión térmica en la atmósfera, que tiene lugar cuando en un mismo espacio hay dos capas de aire que están a diferente temperatura y la más caliente sube por la que está más fría (habitualmente sucede lo contrario). Al elevarse, la masa de aire caliente sobre la fría produce una refracción, ocasionando una serie de dos imágenes invertidas y rectas.

Explicación gráfica del efecto fata morgana

Citas históricas de este espejismo superior

Parece que desde la Antigüedad se observaba este fenómeno en las costas sicilianas, como muestran textos de Flavio Josefo y de C. Agripa. Ya en época moderna otros como Ferrariis (s. XVI) nos dan su versión del tema, aunque lo centra en el golfo de Trento (al sur de Italia):

“… se ven ciertas apariciones, que se llaman Mutationes o Mutata. La gente común cuenta historias de no sé qué, vampiros o brujas o, como dicen en Nápoles, janare [hadas], o como dicen los griegos, nereidas. … Y a veces verás ciudades y castillos y torres, y ovejas y ganado de diferentes colores e imágenes o espectros de otras cosas, donde no hay ciudad, ni ovejas, ni siquiera un zarzal. Yo mismo he tenido el placer de ver estas obras, esta lusus naturae. No duran mucho, pero cambian como los vapores en los que aparecen, de un lugar a otro, de una forma a otra, de donde tal vez se llaman Mutata, o porque el cielo cambia de soleado a lluvioso por estas apariciones”.

Una descripción más detallada la encontramos en el s. XVIII, y va acompañada de un grabado en el que se puede ver claramente el efecto fata morgana.

“Cuando el sol naciente brilla desde el punto donde su rayo incidente forma un ángulo de unos cuarenta y cinco grados en el mar de Reggio, y la superficie brillante del agua en la bahía no es perturbada ni por el viento ni por la corriente, el espectador siendo colocado en una eminencia de la ciudad, de espaldas al sol y de cara al mar; de repente aparecen en el agua, como en un teatro catoptrico, varios objetos multiplicados; es decir, innumerables series de pilastras, arcos, castillos bien delineados, columnas regulares, altas torres, espléndidos palacios, con balcones y ventanas, extensos callejones de árboles, deliciosas llanuras con rebaños y manadas, ejércitos de hombres a pie y a caballo, y muchas otras imágenes extrañas, en sus colores naturales y acciones apropiadas, pasando rápidamente en sucesión a lo largo de la superficie del mar”. (A. Minasi, 1773).

Una muestra de la fata morgana en un grabado de 1774. Il prospetto della città di Reggio nel canale di Messina, con la vaga veduta della Fata Morgana.  Fuente

En la actualidad

En esta época sigue surgiendo la fata morgana, como lo prueban las fotografías y videos publicados (en la figura inferior puede ver una recopilación de ellos).

Mountains in a Dream State

Más información

Fata morgana. Enciclopedia Culturalia. 2012.

MINASI, Antonio. Dissertazioni sopra diversi fatti meno ovvi della Storia Naturale, Dissertazione prima sopra un fenomeno volgarmente detto Fata Morgana, o sia apparizione di varie, successive, bizzarre immagini, che per lungo tempo ha sedotti i popoli, e dato a pensare ai dotti. A Sua Eminenza il Signor Cardinale di Zelada. Roma: Imp. Benedetto Francesi, 1773.

YOUNG, Andrew T. and FRAPPA, Eric. Mirages at Lake Geneva: the Fata Morgana. Applied Optics. 2017, 56, p. 59-68 (sólo está accesible el resumen y trata sobre la fata morgana en el lago Leman, situado entre Francia y Suiza).

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Uno de los pueblos más desconocidos del occidente europeo son los etruscos, una cultura surgida de grupos de comerciantes, navegantes y piratas, que dio origen a la fértil civilización romana. Durante su momento de mayor expansión ocupó una parte importante de la península itálica, y poblaron tanto las costas del Mar Tirreno como las del Adriático.

Extensión del mundo etrusco. Fuente.

Sin embargo, los inicios de Etruria como tal son, a fecha de hoy, un enigma. Se han llegado a hacer pruebas de ADN, que ligan a etruscos con jonios y lidios (en la actual Turquía occidental, entonces Asia Menor) y con distintos pueblos costeros del área mediterránea.

Delfines

Delfines saltando y pájaros. Detalle de la tumba de la caza y la pesca. Tarquinia. 510 a. C. Museo de Boston.

Una cultura marinera

El motivo de esta entrada semanal es explicar los dioses marinos de la mitología etrusca, muy influenciada por otras potentes culturas del Mare Nostrum como la griega, la fenicia o la egipcia. A pesar de que el pueblo etrusco heredó ciertas deidades, lo cierto es que terminó transformando ideas e iconos, y los enriqueció de acuerdo con su peculiar personalidad artística y su fuerte sentido religioso. Así, se irían perfilando algunos de los rasgos de las civilizaciones surgidas en suelo itálico.

Detalle de la tumba de la caza y de la pesca. Tarquinia. 510 a. C. Museo de Boston.

Esta cultura era eminentemente urbana, y su época de esplendor estuvo determinada por la riqueza que le proporcionaba la actividad mercante. Durante el siglo VII a.C. el comercio estaba lo suficientemente desarrollado como para que se hicieran frecuentes en el Mar Tirreno las naves de cierta envergadura usadas para realizar transacciones comerciales, y, si era necesario, como navíos de guerra.

Enfrentamiento en el mar. Dibujo de una de las escenas de la crátera de Aristonothos (Cerveteri, Italia). Fuente Copeland 2015.

Eran un pueblo marinero, poblado por comerciantes ambiciosos y también por piratas que aparecen con cierta frecuencia en las fuentes clásicas, refiriéndose a su bravura y al terror que su sola presencia inspiraba en el mar.

Detalle de uno de los navíos de la batalla en el mar, crátera de Aristonothos (Cerveteri, Italia).

Una narración mítica sobre este tema vincula a Dionisos, el dios de la vid, con unos piratas tirrenos a los que contrató para ir a la isla de Naxos. Sin embargo, estos piratas, fingiendo aceptar el trato económico propuesto por el dios, lo hicieron prisionero. Cuando se dieron cuenta, la ira de Dionisos fue tan grande que los piratas temerosos se lanzaron al agua, y allí fueron transformados en delfines por la deidad.

Dioses marinos etruscos: herencia y creatividad

El arte griego, su perfección de formas y estilo alcanzaron a muchos pueblos de la cuenca mediterránea. En los momentos de mayor desarrollo etrusco, a partir del año 750 a.C., a la producción de obras suyas se unió una masiva importación de tallas griegas, cuyas formas e iconografía sirvieron para el desarrollo propio que, como solía ocurrir con el resto de manifestaciones culturales, no asimiló profundamente el estilo, sino que lo adaptó.

Kylix procedente de Cerveteri. S. VI a.C. Nethuns cabalgando sobre un hipocampo.

Muchos de los asuntos populares en el mundo helénico, y entre ellos los relacionados con las divinidades y seres marinos, fueron igualmente exportados a Etruria, para deleite de personalidades y nobles. Al principio eran muy similares, pero luego fueron adquiriendo un toque propio, como por ejemplo el Kylix de Cerveteri.

Nethus, el dios de las aguas

Aunque no se han encontrado evidencias de Poseidon, el dios de las aguas, los etruscos conocieron uno cuyo nombre era Nethuns. Esta deidad era considerada el espíritu de la salubridad de las aguas, los manantiales y las fuentes, y con el tiempo sería el Neptuno romano. El kylix de Cerveteri representa a este dios de las aguas cabalgando sobre un caballo marino (imagen anterior).

Nethuns a la izquierda y a la derecha un tridente ornamental con 2 delfines. Moneda etrusca S. III a. C. Colección Alban.

Uni, la diosa de los navegantes

Había una diosa portuaria y marinera llamada Uni (que luego se convertiría en Juno para los romanos). Era la protectora de los navegantes y de la luz matutina. Uni tiene rasgos similares a la diosa Astarté de los fenicios y a la Afrodita griega, entre otras. La civilización romana la convertiría en Mater Matuta, una deidad marinera que fue objeto de culto en las zonas costeras y portuarias, y que se dibuja como claro antecedente de las vírgenes protectoras del Mar Mediterráneo.

Diosa Uni esculpida en terracota, año 380 a.C. Museo Nacional de Arte Etrusco.

Caballos marinos

Aparte de estas deidades, en la mitología etrusca vinculada con el simbolismo funerario, hallamos seres como el caballo marino (o hipocampo) en los frisos pintados sobre toba de las tumbas, aunque con carácter de complemento a otras escenas. Suelen estar pintados enfrentados.

Hipocampo en la tumba del Barón (510 a. C.). Tarquinia. Museo de Boston.

Un ejemplo son los de la Tumba del Barón. En una escena ritual, hay un frontispicio en el que unos bellos caballos marinos, dispuestos simétricamente, galopan sobre la superficie acuática, acompañados por delfines. Estos hipocampos solían ser de tonos rosáceos y son distintos de los griegos porque poseen patas delanteras de caballo terrestre, aletas a lo largo de su cuerpo, así como una elegante y sinuosa extremidad ictioforme.

Tumba del Barón (510 a. C.). Tarquinia. Museo de Boston.

Síntesis

Un pueblo que llegó de otros lugares del Mediterráneo a la península itálica, con un peculiar sentido artístico y una fuerte religiosidad, que prosperó gracias al comercio marítimo y al conocimiento del medio acuático, que además sentó las bases de otra cultura, la romana, que traspasó fronteras y llegó más lejos que ninguna otra.

De los tarquinos, los romanos heredaron la predisposición a adaptar la cultura de los pueblos que conquistaron y a asimilar sus saberes. Esto, posiblemente, unido a su feroz maquinaria de guerra, les hizo no sólo mantenerse en el tiempo, sino trascender hasta el punto de que hoy casi toda Europa se considera heredera del imperio romano.

Más información

Etruscos

Los etruscos y el mar. 2006

RODRÍGUEZ LÓPEZ, M.I. Dioses y demonios marinos en el mundo etrusco: creencias, significación e iconografíaAkros. 2006, 5.

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