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Posts Tagged ‘Edad Moderna’

A lo largo de la historia los portulanos y las cartas náuticas han recogido islas que parece que sólo estaban en la mente de algunos navegantes. Sobre ellas han ido surgiendo leyendas, fábulas, monarcas invencibles, princesas bellas e indefensas y un sinfín de cuentos que durante siglos han avivado la memoria y el sentir de muchos pueblos. Todo ello sin contar las expediciones que algunos reyes mandaron llevar a cabo para descubrirlas y colonizarlas, para mayor gloria de su reinado.

Isla de Brasil en un portulano anónimo renacentista

Algunas no han sido identificadas todavía, y por parte de los geógrafos se mantiene la duda sobre cuál de las islas o costas del entorno en el que se dibujaron podían ser. Otras han sido ya descartadas, y aparecen como islas fantasma.

india en el mapa de Ptolomeo

Taprobana en el mapa de Ptolomeo

Han sido varias las que han ido surgiendo en la cartografía, que las ha recogido especialmente durante los primeros siglos de la edad moderna. De todas ellas vamos a repasar las más conocidas: Tile, Brasil y San Borondón, todas aparecidas en el Océano Atlántico, como islas fantasma, y otras que parece que ya están identificadas, pero que al comparar las cartas antiguas con las actuales surgen ciertas dudas, como es el caso de Taprobana, esta vez en el Índico.

Taprobana en un portulano de 1580

Tile

Tile es una ínsula famosa desde la Antigüedad clásica, de la que escribió Piteas tras su viaje al Mar del Norte, y que dijo haber visitado.

Tile en Prunes

Isla de Tile en el mapa de Prunes (1559)

Los cartógrafos, interesados en incluir nuevas tierras descubiertas, tuvieron siempre en cuenta esta misteriosa isla, que a día de hoy no sabemos si se refiere a Islandia, Groelandia o a alguna parte de la costa noruega.

Tile en la carta de O. Magnus (1539)

San Borondón

Otra isla mitológica es San Borondón, pero esta tiene un origen medieval. Con un profundo vínculo con leyendas y fábulas de la época, la crónica habla de un obispo, San Brandón, que tras navegar en peregrinación por el Atlántico, fondeó en la costa y cuando se dio cuenta, ésta era un gran pez, no tierra firme. Es muy posible que San Borondón sea la fábula vinculada con la historia marítima más reproducida en época medieval.

Isla de Brasil

La situaban cercana a la costa oeste de Irlanda y ha sido colocada en los mapas desde el siglo XIV.

La isla de Brasil en pleno Atlántico. Joan Martínes (1589)

Vista un poco más alejada de la isla, en donde se ve que está relativamente próxima a la costa irlandesa

Según Barry Cunliffe, profesor de la Universidad de Oxford, Brasil es la más intrigante de todas las legendarias islas del Atlántico:

“La leyenda se remonta mucho más atrás, probablemente a los tiempos precristianos, apareciendo primero en el siglo VII en el texto irlandés conocido como “La aventura del hijo de Bran de Febal”, que habla de la visita de Bran a esta isla del otro mundo sostenida por pilares de oro donde se hacían juegos, la gente siempre estaba contenta, no había enfermedades y siempre se escuchaba la música; verdaderamente una tierra de benditos”.

Isla de Brasil en la carta de Joan Martines (1589)

Taprobana

Taprobana es una isla de la que se empezó a hablar también en época antigua. Se sitúa siempre en la parte sureste de la India. Los navegantes egipcios que se atrevían a viajar a las costas de la India escribieron sobre ella, y de hecho Ptolomeo la menciona y dibuja en su célebre mapa. Suele aparecer como una gran isla cercana al continente asiático.

Taprobana

La isla en la Geografia de Ptolomeo

Como actualmente sabemos que su tamaño, en comparación con la península indostánica, es bastante menor, choca encontrar una inmensa isla cerca de una pequeña costa sobresaliendo del continente asiático, tal y como lo dibujó Ptolomeo. Y aunque hoy casi todo el mundo admite que es el nombre de Ceilán, ha habido quienes han pensado que Taprobana podía corresponderse con la parte sur de la India o de las islas de Malasia.

Taprobana en Agnese

Taprobana en el portulano de Agnese (1541)

Sintetizando, maravillosas fábulas que hoy nos entretienen y que para algunos investigadores son un interesante material de trabajo y análisis sobre la mentalidad de estas épocas, la conexión, o falta de ella, con lo marítimo y también acerca de la forma de entender el mundo.

 Más información

La maravillosa historia de las islas fantasma que tuvieron que ser borradas de los mapas. BBC. 2018.

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Matacapitanes es el nombre de una pieza de artillería, bautizada así por el uso que se le daba, utilizada en las galeras españolas del siglo XVI, que desde la Cátedra Naval descubrimos e identificamos. Es de un tipo de arma hasta ahora desconocido y que creemos única en los museos navales españoles.

Matacapitanes, un pequeño cañón que navegó y disparó en la flota que mandaba Álvaro de Bazán

La relevancia de la pieza

La importancia de la pieza, que consideramos de gran interés, es doble:

a) por un lado está asociada a una de las más señeras figuras navales españolas de ese siglo (Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz), y a la batalla naval más importante de esa época, la de Lepanto.

D. Álvaro de Bazán

b) por otra parte la pieza, en unas condiciones de conservación extraordinarias, no ha tenido ninguna intervención desde que se guardó en el siglo XVI, llegando a nosotros con todos sus elementos originales, lo cual nos ha permitido averiguar aspectos inéditos, que nos obligan a replantear algunas de las interpretaciones e intervenciones anteriores realizadas en piezas de la época rescatadas del mar.

Un tipo de artillería llamado esmeril

Los esmeriles son un tipo de arma “antidotación” que servían para tirar contra blancos determinados (las personas provistas de armas defensivas fuertes o a prueba). Veamos un texto que documenta su uso:

(…)  el qual aunque estaba armado a prueba de arcabuz, no se pudo defender de un golpe de esmeril que le dio en el pecho, y no pudiendo pasar el petto fuerte lo hizo caer de espaldas, y del tormento que recibio murio dentro de pocas horas[1].

La pieza descubierta

El esmeril en cuestión es de bronce fundido y de cámara cerrada, conservando, unida a los muñones, una sólida horquilla de hierro con su correspondiente pinzote, motivo por el cual no se ha podido, de momento, determinar su peso. El estado de la pieza es excelente, como puede apreciarse en la fotografía 1, y conserva en la culata, unida a la lámpara, una pieza cilíndrica hueca, desconocida hasta ahora por nosotros y nunca vista en los museos navales españoles.

Otra imagen del Matacapitanes colocado sobre una reproducción de un cirial, tal y como iba en el costado de la galera. La rabiza original aparece en la parte inferior de la imagen. Museo Naval de Madrid.

La joya, o brocal, es abocinada y, a partir de su final, la caña se va ensanchando suavemente, formando un tronco de cono, hasta la faja de la culata. Esto indica que el grosor del metal de las paredes del ánima crece en la misma proporción. Entre la joya y los muñones aparece una fina faja, existiendo otra similar antes del fogón. Éste se halla sobre un pequeño resalte unido a la faja de la culata, y, aunque está en muy buen estado, muestra señales de haber sido utilizado.

Dibujos que describen las partes y elementos del esmeril bastardo. Fuente: Elaboración propia a partir de la pieza original identificada.

En el momento que nos llamó la atención la pieza, ésta conservaba, dentro de su ánima a manera de tapaboca, una rabiza o rabera de madera, que, una vez retirada del interior encajaba perfectamente en la pieza cilíndrica hueca, anteriormente mencionada, y que a partir de este momento bautizamos como portarrabiza. En la figura superior, hemos realizado varios dibujos donde representamos las distintas partes y detalles del esmeril.

MATACA

Ficha del esmeril bastardo llamado Matacapitanes

Como conclusión final podemos decir que el diseño de esta pieza supuso un notable avance en los esmeriles de la época, especialmente para los utilizados en las galeras. Por otro lado, el uso de la rabiza portátil, con un sistema parecido que hasta ahora no había sido interpretado, aparece en otros esmeriles del mismo siglo, por lo que será necesario re-interpretar de nuevo varías piezas, empeño en el que nos centraremos en un próximo trabajo.

La localización, clave para conocer su origen

Además del estudio documental realizado para la identificación y presentación del esmeril bastardo, creemos que el propio edificio de localización (Palacio del Viso del Marqués, en Ciudad Real) puede ser otro argumento de autoridad a la hora de autentificar y datar la pieza. La persona que mandó construirlo, así como los objetivos del inmueble, corroborarían nuestro planteamiento. El Palacio fue concebido como Casa del Linaje de un noble, Álvaro de Bazán primer marqués de Santa Cruz, hombre de armas entregado durante toda su vida a la defensa contra los enemigos de la Corona.

Palacio-del-Marqués-de-Santa-Cruz

Fotografía del Palacio del Viso del Marqués. Al subir la escalera hacia el primer piso se puede apreciar el escudo de los Bazán en la cristalera.

Ello significa que este edificio fue diseñado como muestra y representación de la ostentación del poder nobiliario y territorial de sus dueños. Por ello, el marqués decidió que fuera el lugar en que se guardara, a través de un buen número de piezas, armas y de pinturas al fresco, la memoria de sus principales y victoriosas actuaciones a lo largo de su vida militar (jornadas del Cabo de Aguer en 1556, del rio de Tetuán en 1565, Navarino en 1572, Tunez en 1573, de los Quérquenes en 1576 o Lisboa en 1581). De esta manera, uno de los principales objetivos fue que el edificio albergara y conservara en su interior todos aquellos “trofeos” o piezas más relevantes de estas campañas en que había participado con éxito.

Más información 

FONDEVILA SILVA, Pedro y SÁNCHEZ BAENA, Jun José. Una nueva pieza de artillería de galeras del siglo XVI el esmeril bastardo “Matacapitanes”. Gladius: Estudios sobre armas antiguas, arte militar y vida cultural en oriente y occidente, 2012, XXXII p. 185-210.

Nota

[1] Torres y Aguilera, H. de. Chronica y Recopilación de varios sucesos de guerra que han acontecido en Italia y partes de Levante y Berberia, desde que el Turco Selim rompio con Venecianos y fue sobra la Isla de Chipre año de M.D.LXX. hasta que se perdio la Goleta y fuerte de Tunez el M.D.LXXIIII. Çaragoça: Juan Soler, 1579. Pág. 174.

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La cartografía es una disciplina que, además de proporcionar disfrute estético, sirve como evidencia, como foto fija de cómo se entendía el mundo, o la zona cartografiada, en un momento de la Historia. Este es el caso del mapa que aquí nos ocupa, y en el que podemos observar cómo se veían las últimas islas recién descubiertas o detectar ciertos errores geográficos propios de la época.

Bajo la denominación de “Mapa nuevo y preciso del mundo”, Nicolaas Visscher (1618-1679) publicó en 1658 esta ilustración (muy influenciada por la obra del gran Blaeu, y en especial por su mapa mundi publicado diez años antes). Visscher pertenecía a la tercera generación de una prominente familia de cartógrafos, en plena edad de oro de la cartografía holandesa, conocidos por la exactitud de sus mapas y la innovadora ornamentación de sus obras.

mapa holandes XVII BDM_opt

El mapa mundi de Visscher (1658)

Este mapa representa el mundo como era conocido a mediados del siglo XVII. El orbe terrestre aparece en forma de dos grandes hemisferios, oriental y occidental, con las proyecciones polares norte y sur más pequeñas.

El polo norte en el mapa de Visscher

Han llegado varias copias, unas mas iluminadas que otras (puede verse al final otra copia con dibujos coloreados a mano), pero todas representan de manera fidedigna los conocimientos geográficos occidentales que había en ese momento. Prueba de ello son, por una parte que han incluido los últimos descubrimientos en el continente austral, y por ello se convierte en uno de los primeros mapas del mundo que muestra los resultados de los viajes de exploración de Abel Tasman en 1642-43 y 1644: el descubrimiento, entre otras, de la isla que luego se llamaría Tasmania.

Debajo de la actual Australia (Nueva Holanda antes) se puede distinguir la silueta sin terminar de Tasmania, la tierra que descubrió A. Tasman

Otra característica de la cartografía de esa época es la creencia de que California era una isla alargada, muy cercana al continente americano, en lugar de una península, como se descubrió posteriormente. En la siguiente ilustración puede verse claramente el error.

isla de California

Se puede observar que la actual península de California aparece como una isla en este mapa holandés del siglo XVII

Esta imagen también denota diversas inexactitudes y muestra que no se habían descubierto todavía las tierras polares, como por ejemplo una parte importante de Alaska. El oriente asiático tampoco está muy exacto, posiblemente porque era la parte menos explorada.

Asia oriental en el mapa de Visscher.

Como parte de los cartógrafos del momento, se ocupó en adornar el mapa con preciosos grabados de escenas clásicas, obra del holandés Nicolaes Berchem, tales como el rapto de Persefone, Zeus siendo llevado a través de los cielos en un carro tirado por águilas, Poseidón al mando de su séquito y Démeter recibiendo los frutos de la Tierra.

mapa coleras

Poseidón, el dios del mar, y su séquito

La ornamentación y los símbolos pictóricos de relieve, la separación de los hemisferios oriental y occidental en círculos y el uso de dos esferas separadas para representar las regiones polares son notables en este «mapa nuevo y totalmente preciso del mundo», al igual que su disposición a incorporar la información geográfica más reciente disponible y de utilizar una alta calidad en el grabado.

Copia del mapa coloreada a mano, que pertenece a la colección del Banco Nacional de Australia

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Antes de finalizar el año del 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas y Academia de formación, queremos dedicar una nueva entrada a un pasaje poco conocido de esta insigne institución, y que está basado en un texto enviado por el Dr. Francisco Moreo Moreno.

En 1719, casi recién inaugurada la Academia gaditana entraron en ella 22 cadetes rusos para seguir el programa de formación para oficiales en España. El propio zar Pedro I había solicitado su ingreso al rey español, dado el reconocimiento que había adquirido la Academia, a pesar del poco tiempo transcurrido desde su apertura. Sin embargo, el plan no salió como estaba previsto.

Un mapa del imperio ruso

La nobleza rusa al servicio de la corona

Pedro I entendió desde el principio que para conseguir el engrandecimiento y el ascenso de Rusia a rango de potencia internacional necesitaba, además de la modernización del Ejército, crear una potente Armada, de la que carecía. La formación de una oficialidad competente para mandar los buques que se estaban construyendo pasaba, por lo tanto, a ser un asunto prioritario.

El zar Pedro I dibujado en el mapa anterior

En Rusia los hijos de la nobleza eran educados para el servicio naval en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Navegación, que había sido fundada en 1701 en la Torre Sukharev de Moscú. Pero además también se enviaron jóvenes de la nobleza boyarda al extranjero, en busca de una mayor preparación en diferentes armadas europeas.

Cartela de un mapa de inicios del S. XVIII

Desde Venecia a España

De estos jóvenes enviados a formarse fuera de las fronteras rusas, un grupo llegó a Venecia para ingresar en su Armada, pero la firma del tratado de paz de Passarowitz (1718) puso fin al conflicto armado entre la República de Venecia y el imperio turco, lo que supuso el amarre en puerto de la flota y la consiguiente inactividad de la misma.

San Petersburgo en 1717

Plano de San Petersburgo en 1717.  El zar Pedro I la nombró capital del imperio ruso, y en su orilla sur se estableció el Almirantazgo y el astillero. Fuente

Los ministros del zar pensaron que ya no tenía sentido la permanencia allí de estos cadetes, por lo que se decidió que prosiguieran su formación en la prestigiosa Academia de Guardiamarinas de la Real Armada Española. En la carta enviada por el príncipe Kurakin se exponía que:

“En la seguridad que en el reino de España, se daban a menudo, las contiendas terrestres y navales que se necesitaban para la adquisición de la experiencia y conocimientos prácticos que se requería para la formación de los militares rusos”.

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Planos de la fragata rusa llamada “Shtandart”, cuyo primer comandante fue el mismo Pedro el Grande en 1703. Astillero de Olonets. Fuente: Exponav.

Por lo que el rey español ordena que sean admitidos los veintidós moscovitas en la Compañía de Guardiamarinas: 

con el mismo goce que los demás cadetes, debiendo entender el goce, como el sueldo y el pan de munición, que tienen los demás cadetes y que los haga poner a todos juntos en una o dos Casas, o más si fuere necesario y que asistan a las clases con los demás”.

En la Academia de Cádiz

Llegaron a Cádiz el 5 de julio de 1719, aunque no toman asiento (se inscribieron) hasta el 15 de agosto en la Academia, para seguir el plan de formación de los oficiales españoles. Sin embargo parece que no fue satisfactoria su permanencia allí, por lo que pronto solicitaron el traslado. Varios factores confluyeron para que su estancia no fuera tal y como estaba prevista: el desconocimiento del idioma, acusadas diferencias en la edad con respecto a los guardiamarinas españoles (la media de edad a su llegada a la Academia era de 22,5 años, frente a los 16,5 años de los naturales), la imposibilidad de realizar embarques hasta no ser superados los estudios teóricos e insalvables dificultades económicas.

Mapa de Cadiz

Carta manuscrita de Cádiz

Todos ellos amargaron la vida de los cadetes rusos desde el primer momento, lo que unido a que no pudieron participar en combate alguno, les terminó impulsando a dirigir una carta de súplica a su ministro responsable, implorando la baja en la Real Compañía de Guardiamarinas. La petición les fue concedida, abandonando definitivamente la Compañía el 28 de febrero de 1720, para proseguir su formación en Holanda e Irlanda.

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Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII.

Hay que tener en cuenta que los cadetes rusos eran ya militares con experiencia en combate, adquirida en los dos años de permanencia en la escuadra veneciana y en anteriores destinos. Lo que contrastaba con la nula experiencia que en este sentido tenían mayoritariamente los jóvenes cadetes españoles, con menor edad y experiencia. Pero la cuestión más importante fue la falta de asignación presupuestaria a cada uno de ellos, por parte del Zar, para el mantenimiento decoroso y básico de éstos.

A continuación exponemos a relación nominal tal y como fueron inscritos en su momento, su edad y la transcripción real de cómo eran sus verdaderos nombres.

Más información

ALAMPARTE GUERRERO, A. Guardiamarinas rusos en el Cádiz de 1719. Revista de Historia Naval, 2001,  nº 72,  p. 10.

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En las ciudades costeras hay patrimonios tan característicos que a veces son únicos o casi únicos. Es el caso de las torres miradores (o torres vigía) de Cádiz (en el sur de España), que se construyeron para poder divisar desde lejos la llegada de los barcos, en especial los que llegaban de América.

Dibujo de algunas de las torres-miradores de Cádiz. Fuente

Estas construcciones no estaban solas, ya que eran la parte mas alta de las casas de los ricos comerciantes. Se colocaban banderas en las torres, que las diferenciaban, y así usando un método naval, se establecía un sistema de comunicación entre el vigía de la torre y el propio barco.

Se empezaron a construir durante el siglo XVII y tuvieron su máximo momento de apogeo durante el XVIII, aunque una ordenanza municipal terminó prohibiéndolas en 1792.

Se levantaron al amparo del enorme crecimiento que tuvo la ciudad con la llegada, a principios del siglo XVIII, de la Casa de Contratación y el Consulado de Indias. Con este monopolio del comercio se dotó al puerto de una completa infraestructura, lo que también benefició enormemente su desarrollo urbanístico.

Hay más de 130 torres vigía en el trabajo publicado por Belén González Dorao. Según la autora, estas torres miradores solían tener planta cuadrada, de uno o dos pisos, con artesonado de madera en el interior. Hay cuatro tipos: de terraza, de sillón, de garita y mixta.

Dibujo de la casa de un comerciante, con la torre en el último piso. Fuente

Una casa situada en la calle José del Toro (conocida como “La Bella Escondida” porque no se puede ver desde la calle) es la única que presenta una planta octogonal (planta que recuerda la de la torre de los vientos de Atenas).

La “bella escondida”

Esta históricas torres que apuntan al cielo y miran al mar no siempre están protegidas y conservadas como merecen. De hecho, la única que es visitable como tal es la Torre Tavira, que fue designada como la torre vigía oficial por ser la cota más alta de la ciudad, al estar a 45 metros sobre el nivel del mar y en el centro de la zona antigua.

La torre Tavira era la torre vigía oficial del puerto de Cádiz.

Son un patrimonio único, y no sólo de la ciudad que las vio erigirse, sino de toda la humanidad, porque son una evidencia de la historia marítima que conectaba tierras, abría mercados y surcaba los mares, de nuestro pasado en el mar, de lo bueno y de lo malo que aconteció, y por ello de lo que hoy nos ha hecho ser como somos.

azoteas de Cádiz

Una vista de los tejados gaditanos

Más información

GONZÁLEZ DORAO, B. Torres miradores de Cádiz. Cádiz, 2017.

Historia de las torres miradores. Torre Tavira. 2017

Torre Tavira

 

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Por Francisco Cabezos, Licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca y Máster en Historia y Patrimonio Naval

Esta entrada es continuación de otra del mismo autor sobre la creación del cuerpo de pilotos.

El número de pilotos del Cuerpo en cada Departamento evolucionará a lo largo del siglo XVIII, condicionado por el crecimiento y decrecimiento de los buques y, por lo tanto, por las necesidades de dotarlos.

Algunos nombres de los pilotos de Cartagena según el Estado General de la Armada de 1797

Fuentes documentales establecen que en la dotación teórica de un navío debía haber 1 Primero, 1 Segundo y 2 Pilotines. Se entiende, por lo tanto, que esa será la proporción básica para reglar las dotaciones del Cuerpo, a pesar de lo cual encontramos momentos en que las circunstancias requerían a pilotos particulares para completar las dotaciones.

Segundos pilotos de Ferrol (1797)

La Ordenanza de 1748

Previniendo estas circunstancias, la segunda mitad del siglo XVIII vio tanto el desarrollo del Cuerpo de Pilotos como el de sus centros de formación. La Ordenanza de 1748 preveía la creación de Escuelas departamentales orientadas a la formación y promoción de profesionales del pilotaje para el servicio en la Armada. Además, se incentivó la formación y examen calificativo de pilotos particulares, asegurándose con ello un mecanismo de control de los profesionales de la náutica en la España del momento.

Pilotos, pilotines y prácticos en Cartagena (1797)

Se establecían así unos estándares orientados a la política naval borbónica y sus necesidades, contextualizado en un creciente control a través de la Secretaría de Marina y de la Armada de todo lo concerniente al mundo marítimo, civiles incluidos. Esto se cristalizaría igualmente al desarrollarse escuelas de pilotaje particulares en la segunda mitad de siglo. Estas, resultado de las políticas de libre comercio de las décadas de los 60-70, crecieron bajo la supervisión y control del Cuerpo de Pilotos, siendo muchas de ellas reflejo de las Escuelas Departamentales de la Armada. Se da el caso de que en 1790 se unifican los planes de enseñanza náutica en España con la aplicación del Plan Winthuysen, procurando tanto esclarecer las diferencias formativas entre escuelas como aclarar las pautas del oficio del pilotaje.

Documento publicado sobre el certamen  celebrado en la Escuela de Navegación de Cartagena durante esta época (Fuente: AGS, SMA 0212)

De esta manera, el desarrollo de este oficio tanto en la Armada como en el mundo mercante, evoluciona dentro de los esquemas ilustrados al convertirse en un oficio científico. Matemáticas, astronomía, geometría, física o ingeniería son algunas de las materias que deben desarrollar los pilotos en su proceso formativo. Este proceso se actualiza con los nuevos elementos de la ciencia ilustrada, tanto en las escuelas existentes antes de la formación del Cuerpo, como en las surgidas en la segunda mitad del XVIII. La Corona española lograría a grandes rasgos disponer de profesionales examinados, garantizando una mínima formación teórico-práctica para un correcto desarrollo de sus actividades marítimas.

Oficiales de guerra

La excelencia lograda a través de los conocimientos aplicados al pilotaje ilustrado, así como la importancia del puesto desarrollado por los pilotos lleva a que en la década de los 80 se les reconozca como oficiales de guerra. Esta distinción los aleja de los discordantes tratos del resto de la tripulación, reconociéndoles rangos y salarios acordes a un nivel profesional superior al de un marinero, cocinero o carpintero. Si bien esto no significa que logren alcanzar los lugares que se presuponen para un oficial del Cuerpo General, produce un acercamiento de los pilotos a los marinos formados como guardiamarinas. Esa equiparación y el amplio desarrollo científico del pilotaje en la Armada les llevará en ocasiones a duros enfrentamientos con los capitanes y oficialidad mayor de los buques de la Marina borbónica, considerados superiores por su formación y enfrentando decisiones.

El Cuerpo de Pilotos de la Armada llega por lo tanto a postularse como un puente entre el pueblo y la aristocracia, permitiendo a aquellos afortunados válidos para su desarrollo en la náutica llegar a alcanzar niveles cognitivos y rangos que de otra manera se quedaban sólo para la aristocracia formada en las Compañías de Guardias Marinas. A su vez, la importancia del Cuerpo en el mundo civil se tradujo en la creación de un plantel de profesionales a disposición de la Corona, equiparados con los niveles profesionales del pilotaje militar a través del control ejercido por la Armada a nivel formativo y administrativo.

Declive

A pesar de los logros y la evolución del Cuerpo y el oficio de piloto en la España del XVIII, no fue un camino de rosas. Los altibajos de la Real Armada y de la propia Corona borbónica y su administración afectaron en momentos puntuales con reducciones de personal o con falta de fondos en las escuelas de navegación. Golpes como el de Cabo San Vicente (1797) o Trafalgar (1805), minaron las capacidades materiales y humanas de la Marina de guerra española, afectando con ello al Cuerpo de Pilotos. Godoy no libraría al pilotaje militar de reducciones de personal y fondos, de la misma manera que la Guerra de Independencia y los momentos posteriores no salvarían a la dotación de la Armada de una constante decadencia que se saldaría con la disolución del Cuerpo en 1846. Si bien el oficio se perpetuó, lejos quedó el pilotaje militar de los grandes logros de su existencia ilustrada.

Más información

CABEZOS, Francisco. El Cuerpo de Pilotos de la Armada en Cartagena (1748-1805). Mediterránea-Ricerche Storiche, 2017, 39, p. 85-126

GARCÍA GARRALÓN, Marta. Los ojos del buque: los pilotos de los navíos del rey (1748-1846). En SÁNCHEZ BAENA, Juan José, CHAÍN NAVARRO, Celia, MARTÍNEZ SOLÍS, Lorena. Estudios de Historia Naval. Actitudes y medios en la Real Armada del s. XVIII. Murcia: Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2012, p. 189-213.

SELLÉS, Manuel A. y LAFUENTE, Antonio. La formación de los pilotos en la España del siglo XVIII. En PESET, José Luis (ed.). La Ciencia moderna y el Nuevo Mundo. Madrid: CSIC-Sociedad Latinoamericana de Historia de las ciencias y de la tecnología, 1985, p. 149-191.

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Sobre el fuerte costero de San Marcos de la Florida (USA), levantado por los españoles durante el siglo XVII, se han escrito algunos trabajos. La ferocidad, tesón, temple y heroicidad de sus ocupantes es bien conocida: pocos recursos y mucha motivación hicieron de esta fortaleza mucho mas que una leyenda.

San Agustín, la ciudad donde se levantó el fuerte, fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565, y es el asentamiento europeo permanente habitado mas antiguo en Estados Unidos.

Localización de la península de Florida en un mapa actual

Sin embargo no siempre es conocido que sus inexpugnables muros fueron construidos con las conchas de un molusco, la coquina. Las aglomeraciones de los caparazones de los moluscos de esta especie, junto con otros materiales, con el paso de los siglos terminaron formando una piedra caliza cuyas características siguen asombrando al mundo.

La península de la Florida en un mapa de De Bry y Le Moyne, Map of Florida and Cuba (1591)

El fuerte que podemos contemplar actualmente no es el primero, sino el que debido a la naturaleza de sus materiales ha sobrevivido a los enemigos, al clima y al tiempo. Toda una proeza si tenemos en cuenta que se levantó hace ya mas de tres siglos, y que su situación costera le hace estar muy expuesto a las condiciones climaticas. El fuerte-castillo es hoy monumento nacional.

Dibujo del fuerte en una carta náutica del s. XVIII.  Detalle. Fuente: BDH

Los materiales de construcción

El fuerte se levantó con la llamada piedra coquina (o concha pequeña), que es una roca caliza formada por “agregados no consolidados y pobremente cementados, de sedimentos conchas, corales y pedazos de estos, así como por caparazones calcáreos de organismos marinos que han sido unidos en proporciones aleatorias por elementos tales como el oleaje marino” (Larrua).

Mezcla de materiales semejante a la coquina

Esta piedra forma una estructura sedimentaria, que fortalece gran parte de la costa Atlántica de Florida y está formada por conchas de almejas, apelmazadas cuando la zona estaba bajo agua, mucho tiempo atrás. Con el paso de los siglos el nivel del mar bajó y la lluvia disolvió el carbonato de calcio de las conchas, cementando el cuarzo y las conchas y formando así la piedra coquina (Larrua).

El descubrimiento del asombroso material

Buscando materiales en las zonas próximas, los españoles encontraron en una pequeña isla llamada Anastasia, cercana a San Agustín, un tipo de piedra caliza, de dureza muy superior a la piedra común y que poseía una serie de cualidades especiales: era fácil de trabajar, a medida que se exponía al aire se endurecía y posteriormente se dieron cuenta de que gracias a su plasticidad, cuando recibía cañonazos absorbía las balas, quedando éstas incrustadas en el muro, contribuyendo a dar mas consistencia a la fortaleza.

Era un asombroso material defensivo que aprendieron a impermeabilizar revistiéndolo de yeso y pintura, para que tuvieran una apariencia mejor.

Síntesis

“Era una poderosa fortaleza de corte renacentista construida más con más determinación que piedras a la orilla del mar, centinela insomne que desde hace más de tres siglos custodia y defiende los accesos a la ciudad más antigua de Estados Unidos. La Florida, presionada por los enemigos desde el norte y el mar, fue la posesión española más pequeña, pobre y expuesta a los ataques, y tal vez la que se defendió con más ahínco. El Castillo de San Marcos, refugio y fortaleza, nunca fue tomado por ningún adversario. La poderosa fortaleza de murallas imbatibles, emblema de la presencia de España en Norteamérica, contaba con algo mejor que la artillería: el espíritu de resistencia, el coraje de los defensores y la decisión de vencer que la hicieron invencible” (Larrua).

De nuevo el mar, que muchas veces facilitaba el acceso a los enemigos, ofrecía con este sencillo y antiguo material una ventaja inigualable: un muro hecho de materiales sedimentarios marinos que absorbía las balas y que a la vez era fuerte y resistente a las acciones atmosféricas e hidrográficas. La panacea de la construcción en aquella época.

Más información

Brevis Narratio eorum quae in Florida Americae Provincia Gallis acciderunt, secunda in illam Navigatione, duce Renato de Laudonniere classis Praefecto. 1591. Cortesía de la Biblioteca Digital Hispánica.

Castillo de San Marcos

FENN, Dennis B. et al. Structural Monitoring of Castillo de San Marcos National Monument. En: Old cultures in new worlds. 8th ICOMOS General Assembly and International Symposium. Programme report – Compte rendu. US/ICOMOS, 1987, Washington, p. 400-407.

LARRUA-GUEDES, Salvador. La real fuerza del castillo de San Marcos: invencible fortaleza española de la provincia de La Florida (1565–1700). Revista Hispanoamericana. Revista Digital de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras. 2013, 3.

LOMBA, M. Contexto histórico de San Agustín de la Florida (2017).

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