Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Edad Moderna’

En el siglo XVII un monarca español en cuyos reinos no se ponía el sol, decidió encargar la confección de un atlas para tener documentado su territorio base. Fue una muestra de la necesidad de control y también de dominio de un rey poderoso, que quiso tener una muestra impresa de la amplitud de sus tierras y costas peninsulares. Se titula «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos» (1634) y es considerada la mayor obra cartográfica conocida acometida durante el siglo XVII por la Monarquía Hispánica.

Dibujo3

Mapa mundi que aparece al final del Atlas

El autor

Fue obra de Pedro de Teixeira Alvernas (1595-1662), que la llevó a cabo por encargo de Felipe IV, conocido también en algunos ámbitos como el Rey Planeta.

Texeira, o Teixeira, trabajó más de cuarenta años para la corte española, sirviendo primero a Felipe III y posteriormente a su hijo. Pedro de Texeira era miembro de una ilustre familia de cartógrafos portugueses que se había establecido en España a principios del siglo XVII. Una mirada a las cartas que levantó su padre, Joao Teixeira, que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, deja ver su profunda influencia.

El puerto de Alicante

El encargo regio tenía un fin muy claro, conseguir una descripción precisa y completa de las costas de España, de sus puertos, de sus ciudades más importantes, e incluso de sus antigüedades. La idea inicial fue encargarla a Joao-Baptista Lavaña (1555-1624), maestro de matemáticas del príncipe, el futuro Felipe IV.

Costa de Vizcaya

Como éste no pudo terminar de llevarla a cabo, al final pasó a manos de Pedro de Texeira, uno de sus discípulos.

Albufeira

Albufeira, en la costa sur de Portugal

El trabajo requería de un recorrido previo de la comisión hidrográfica por cada uno de los puntos litorales a cartografiar y se inició en Fuenterrabía (Guipúzcoa), en 1622, concluyéndose en ocho largos años. El resultado debía contener dos tipos de descripciones complementarias. Por un lado, una parte textual con información sobre la geografía, historia y población del territorio. Por otro, un conjunto de mapas generales y parciales de las costas españolas. La primera parte de este proyecto se conoce a través de tres manuscritos conservados en las bibliotecas nacionales de España, Gran Bretaña y Austria. Con respecto al componente propiamente cartográfico, hasta su descubrimiento reciente había sido dado por perdido.

El puerto de Gijón

La obra

El Atlas contiene 116 imágenes a todo color de mapas de la Península Ibérica, así como los escudos de sus reinos, provincias y señoríos. Estas vistas litorales del siglo XVII reparan en detalles como los salientes de tierra, los sistemas defensivos de las poblaciones costeras, acantilados, playas, cabos o golfos, y están tratados con gran precisión, para que quien los contemplara, pudiera interpretarlas de manera rápida y clara.

texeira-barcelona

Puerto de Barcelona

El Atlas pretendía, además, ser un instrumento que permitiera a la monarquía establecer estrategias a la hora de defenderse de los ataques marítimos.

Alacant_1634_06c

Detalle de embarcaciones en el puerto de Alicante

Las imágenes destacan también por su enorme belleza. Las representaciones ofrecen detalles significativos, como los minuciosos escudos que aparecen, el estudio de las poblaciones por las que discurrió la comisión cartográfica o la precisión para clarificar la ubicación estratégica de los pueblos, todos con sus respectivos nombres.

geleras

Galeras en el puerto de Alicante (detalle aumentado)

La obra se perdió y fue redescubierta en la Biblioteca Nacional de Viena

Esta impresionante obra, cuya parte cartográfica creíamos perdida para siempre, fue descubierta en Viena por Felipe Pereda y Fernado Marías. Tras el hallazgo publicaron una poligrafía con varios trabajos de especialistas y un facsímil de la obra.

Uno de los escudos, a toda página, que incluye el atlas

En palabras de sus descubridores: ‘el atlas es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro y frontal, tal como lo vio el rey Felipe IV hace 400 años’ (…) ‘Este proyecto cartográfico corrige la apreciación de la ausencia de la ciencia española en el siglo XVII. Es un capítulo nuevo de la ciencia de la cartografía española’.

galeras en grau

Galeras en el Grau de Castellón

En síntesis: una maravilla de la cartografía europea poco conocida que devuelve logros perdidos, y que, además, contribuye a situar la ciencia cartográfica española de la edad moderna en el sitio principal que siempre le ha correspondido.

Más información

CISNEROS ALVAREZ, P. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634)Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, 2003, VIII, 473.

PEREDA ESPESO, F. Y MARÍAS FRANCO, F. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634). Hondarribia: Editorial Nerea, 2002. 398 p.

PEREDA ESPESO, F. y MARÍAS FRANCO, F. De la cartografía a la corografía: Pedro Texeira en la España del Seiscientos. Ería, 2004, 64-65, p. 129-157.

Read Full Post »

Este año se cumple el 300 aniversario de la creación de la Real Compañía de Guardias Marinas en España. La primera Academia se estableció en Cádiz, en el año 1717.

Plano de la ciudad al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Plano de la ciudad gaditana al inicio del siglo XVIII. Fuente.

A pesar de que diversos autores no han concedido la importancia que esta fundación se merece, fue la base de la enseñanza reglada naval militar en nuestro país.

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

Cubierta del libro que escribió Jorge Juan para la enseñanza de los cadetes

La Academia tomó como base dos tipos de enseñanza muy diferentes e intentó aunarlos. La formación francesa era muy academicista, y de ella tomó el plan de estudios. Mientras, la inglesa era esencialmente práctica, y por ello se decidió que una vez aprobados los contenidos teóricos, los cadetes debían embarcar en uno de los navíos o fragatas de la Armada para completar su formación antes de recibir el título de oficiales.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz al inicio del siglo XVIII. Fuente.

Dibujo de la gran plaza de Cádiz año 1660 aprox. Fuente.

Los planes de estudios estaban llenos de contenidos matemáticos (aritmética, álgebra, geometría y trigonometría), a los que acompañaban otras materias básicas como cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, esgrima y danza. Igualmente cursaban idiomas. Con el paso del tiempo los planes de estudio se fueron ajustando a las necesidades y también a los conocimientos científicos de la época.

Meridiano de Cádiz. Fuente

Monumento que recuerda el Meridiano de Cádiz. Fuente

La entrada en la Academia

En ella sólo podían entrar los hijos de los nobles y de los oficiales. En este acceso, que hoy podríamos llamar elitista, hay un secreto muy bien guardado. Durante siglos los hijos de la nobleza no habían trabajado nunca, ni habían ejercido otra profesión que los encargos de armas ocasionales de los reyes.

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

La bahía de Cádiz dibujada en el siglo XVI. Fuente

Esta tendencia se rompió al inaugurarse la Academia, ya que importantes personajes de la nobleza española, para apoyar a su rey, enviaron allí a sus hijos primogénitos. Se puede ver, por ejemplo, que el cadete nº 1 es el príncipe de Yaché, el hijo del Marqués de Campoflorido, miembro del Consejo Real.

Los Guardiamarinas

Un análisis rápido de los lugares de procedencia de los cadetes (acceda al listado de la primera promoción), originarios de multitud de localidades peninsulares, pero también de Italia y de América, evidencia la filosofía de esta institución. En pocas promociones multitud de hijos de familias de nobles e hidalgos de casi todos los puntos de España, destacando los andaluces, vasco-navarros y valencianos de gran tradición marítima, entran en las filas de la Marina española. Se unen, de esta manera, una tradición secular de los pueblos costeros de Hispania y una formación académica reglada y de carácter militar. La antigua Gadir, la puerta sur del Atlántico, asume una función vital para los planes de la monarquía borbónica: formar y profesionalizar a las futuras generaciones de oficiales de la nueva Real Armada.

La bahía en 1760. Fuente

La bahía en 1760. Fuente

Aunque los cadetes y docentes mas conocidos son Jorge Juan y Antonio de Ulloa, por sus múltiples éxitos en las misiones encomendadas, decenas de ilustres oficiales salieron de la Academia. Nombres como el del gaditano Vicente Tofiño, el autor de los derroteros de las costas de España, o el cartagenero Antonio de Escaño, miembro del Consejo de Regencia de España e Indias (1810), contribuyen decisivamente a ilustrar una época clave en la Historia de España.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño.

Plano de Cádiz levantado en 1789 por uno de sus hijos ilustres, Vicente de Tofiño. Fuente

Más academias

Ya en 1777 se abrirían en Ferrol y Cartagena otras academias de guardiamarinas, a semejanza de la andaluza. Servirían para nutrir de oficiales la potente Armada que se estaba forjando.

Actualmente es la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra, la que se encarga de esta formación académica en España.

La Escuela Naval de Marín. Fuente

Más noticias sobre actos conmemorativos del 300 aniversario

Entradas previas sobre academias y oficiales que en ella estudiaron

Documentos de archivo sobre estas instituciones navales

Bibliografía básica

LAFUENTE, A. y SELLÉS, M. A. El observatorio de Cádiz (1753-1831). Madrid: CSIC, 1988.

SÁNCHEZ BAENA, J.J. Aspirantes a oficiales de la Real Armada en la Academia ilustrada del Mediterráneo: esplendor y crisis (1776-1824). En: GARCÍA HURTADO, M.R.(ed.). La Armada española en el siglo XVIII. Ciencia, hombres y barcos. Madrid: Editorial Sílex, 2012, p. 329-362.

Read Full Post »

En la cartografía terrestre era habitual encontrar mapas impresos cuya finalidad era ser admirados en palacios y villas. Se regalaban a la nobleza y a la realeza, o se vendían a los ricos comerciantes, y éstos los exhibían como símbolo de su poder, aunque a menudo apenas entendieran algo de su contenido.

Carta de Agnese representando la Península Ibérica y parte del norte de África

Detalle de una carta representando la Península Ibérica y parte del norte de África en el Atlas de B. Agnese (1541)

Sin embargo, en la cartografía naval este hecho era mucho menos frecuente, ya que estaban destinadas a servir de orientación, junto con otros documentos, en las largas y duras travesías marítimas. Pero había veces que era más importante convencer a los gobernantes para que éstos financiaran y patrocinaran las expediciones, o simplemente para que protegieran a quienes las habían realizado y cartografiado sus mares.

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agense

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agnese

El álbum que presentamos aquí es una muestra de esa necesidad de protección y patrocinio que un gran cartógrafo italiano realizó, y una de sus copias (con un escudo bávaro) demuestra que fue a la corte alemana.

El cartógrafo

El genovés Battista Agnese (1514-1564) fue un geógrafo y cartógrafo excepcional. Dejó su tierra natal para trasladarse a Venecia y allí se convirtió en una de las figuras más prominentes de la cartografía renacentista.

Las islas Canarias y arriba Madeira en el atlas de Agnese

Las islas Canarias en el atlas de Agnese (Detalle)

Llegó a levantar unos 40 atlas marítimos, todos hijos de su tiempo. Sus obras se distinguen por su caligrafía, su extraordinaria estética y calidad.

Detalle de uno de los vientos, el boreal

Detalle de la representación antropomórfica de uno de los vientos, el boreal (Atlas Bávaro)

Un atlas náutico universal

Este atlas, publicado en 1541, está compuesto por 20 hojas de portulanos, en los que aparecen todos los grandes mares y océanos de la tierra.

El Caribe

El Caribe (Detalle)

América, el continente recién descubierto para los europeos, apenas si está dibujado, tal y como corresponde a los conocimientos que de él se tenían en ese momento.

El continente

Perfil costero de la parte del continente americano conocida

Algunas cartas están enmarcadas con los vientos, que con el paso del tiempo dieron lugar a los actuales puntos cardinales. Éstos aparecen representados por querubines (aquí se puede ver tanto los angelotes del atlas cortesano como el de la Biblioteca Nacional española).

Uno de los querubines que dibujó Agnese para represtar los vientos, en este caso el ponin

Querubín que dibujó Agnese para representar uno de los vientos, en este caso el poniente. Detalle del atlas de la Biblioteca Nacional de España

En sus obras solía dibujar algunas de las rutas de viajes mas conocidas, como el viaje de Magallanes alrededor del mundo o la ruta de Pizarro hasta Perú.

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro, en el Atlas de Agnese

Se tiene constancia de muchas mas obras atribuidas a él, pero no es fácil poder averiguar si son suyas o de alguno de sus discípulos.

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese, con algunas islas iluminadas en color dorado (Detalle)

Hay varias copias digitalizadas de este impresionante atlas que nos permiten poder admirar su obra. La que se hizo para la corte bávara tiene detalles en oro y está mas colorida. Otra menos lujosa, pero igual de espectacular, está conservada en la Biblioteca Nacional de España, y es accesible a través de su repositorio digital: la Biblioteca Digital Hispánica (Atlas de Battista Agnese).

Nota: las imágenes que aquí aparecen son del atlas de la Biblioteca de Baviera, con excepción de una de un querubín, que es de la Biblioteca Digital Hispánica, tal y como figura en ella.

Read Full Post »

Muchas veces hemos oído hablar de estos míticos caballeros templarios. Feroces guerreros, protagonistas de innumerables batallas, juramentados católicos, defensores de la fe y de los peregrinos de Tierra Santa. Sin embargo muy pocos saben que esta orden, extinguida en Europa a principios del siglo XIV, continuó en Portugal con el nombre de Orden de Cristo (1319).

La cruz de la Orden de Cristo

La cruz de la Orden de Cristo

A lo largo del tiempo, en el país vecino se fue extendiendo y formaron parte de ella insignes personalidades portuguesas como príncipes, infantes y nobles. Algunos fueron protagonistas de la época de los descubrimientos con la que se inicia el Renacimiento. Europa se da cuenta de que al oeste hay un gran continente y que en el lejano oriente, pasada la India, hay miles de islas, de indudable belleza y de riquezas inimaginables.

Atlas de Joan Martines Fuente: BDH

Atlas de Joan Martines. Fuente: BDH

Las grandes potencias del momento se lanzan a la aventura de conquistar y colonizar esos nuevos territorios, y la Orden del Temple, la que había sido una de las grandes protagonistas de la Edad Media, renace y pasa a formar parte de las hazañas marítimas portuguesas de los siglos XV y XVI.

Los antiguos guerreros medievales se transforman en marinos y aventureros que a bordo de míticos barcos llegan a nuevos e impresionantes lugares.

El infante Enrique. Fuente

El infante Enrique. Fuente

Uno de ellos, el infante Enrique, cuyo sobrenombre “El Navegante” es suficientemente significativo, se convierte, por sus hazañas bélicas y sobre todo por el patrocinio de expediciones marítimas, en uno de los héroes de la época. Llegó a gran maestre de la Orden de Cristo. Tenía sangre de reyes, herencia de caballero templario y visión de comerciante.

Castillo templario Tomar

Castillo templario en Tomar (Portugal)

El infante Enrique vivió entre 1394 y 1460, era hijo de Juan I, que había fundado la casa de Avis como rey de Portugal. Posteriormente su hermano (Eduardo I) y su sobrino (Alfonso V) también alcanzaron el trono lusitano.

Se estableció en Sagres, al sur de Portugal, y allí parece que fundó la mítica escuela de navegación, de la que algunos dudan que realmente existiera. Bajo su patrocinio se descubrieron o colonizaron las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde.

Otra vista del castillo del Almourol

Vista del castillo del Almourol (Portugal)

En esos momentos un nuevo tipo de barco de vela ligero entra en escena y protagonizará muchos de los descubrimientos peninsulares: la carabela. Perfeccionada y preparada para los viajes oceánicos, demostró ser la nave ideal en esa época.

Una galera y una carabela portuguesas, dibujadas en un portulano

Una galera y una carabela lusitanas, dibujadas en un portulano

Promocionó una cátedra de Astronomía en la Universidad de Coimbra, que posteriormente ayudaría a muchos navegantes a desarrollar el imperio colonial portugués.

Monumento a Enrique el Navegante en Lisboa

Monumento a Enrique el Navegante en Lisboa

Sus logros y hazañas fueron múltiples y están recogidas en varias publicaciones. Pero lo significativo es que el hijo de un rey se dedicara a estos menesteres, su pasión por la cultura, el mar y la aventura.

Y lo relevante es que a través del maestre de una orden de caballería medieval llegó un fuerte impulso para la era de los descubrimientos, la que inauguraría la edad moderna.

Más información

Compendio de las historias de los descubrimientos, conquistas, y guerras de la India Oriental, y sus Islas, desde los tiempos del Infante Don Enrique de Portugal. Madrid, 1681. Ejemplar digitalizado por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Crónica del infante D. Enrique.

Read Full Post »

Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

Read Full Post »

Durante la época de la Ilustración miles de intelectuales pudieron investigar y publicar sus trabajos sin demasiado miedo a que ésto les costara la cárcel o la pena de muerte. En algunos países existía mayor libertad que en otros y también había temas que eran menos problemáticos. En el imperio austriaco, uno de sus cirujanos, Joaquim Spalowsky (1752-1797), miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Bohemia de Praga, dedicó su tiempo libre a muchas de sus aficiones científicas, casi todas vinculadas con el medio ambiente, y algunas con el medio marino.

Parte de una lámina

Detalle de una lámina. Leyenda: 1 Buccinum glaucum. 2 Buccinum gibbofldum. a. b. 3 Buccinum Harpa. 4 Buccinum Spiratum

Uno de los temas tratados, la conquiliología o estudio de las conchas de los moluscos, es el motivo de esta entrada. El tratado, publicado en 1795 y titulado Prodromus in Systema Historicum Testaceorum (Introducción a una historia sistemática de los animales con concha), es de los libros más excepcionales publicados sobre moluscos y del resto de organismos con semejantes características.

Parte

Parte superior de otra lámina. 1 Trochus niloticus. a. b. 2 Trochus iris. a. b. 3 Trochus tele/copium.

Este trabajo sigue siendo de importancia en las descripciones originales de algunas especies y variedades nuevas. Aunque pretendía ser un “pródromo” o introducción a los animales sin cáscara, la muerte de Spalowsky en 1797 impidió la publicación de una revisión más exhaustiva (Kabat).

parte

Otro detalle. 2 Conus marmoreus. 3 Conus imperialis. 4 Conus imperialis; Varietas. 5 Conus litteratus

La erudición del autor queda fuera de dudas en este trabajo publicado en dos columnas, una de las cuales está en latín y la otra en su idioma natal, el alemán.

Parte

Detalle de otra lámina. 6 Bulla ficus. a. b. 7 Bulla achatina. a. b. 8 Bulla virginea. a. b.

El libro contiene 13 láminas grabadas magníficamente, que cuentan con hermosas decoraciones realizadas a mano con acuarela y aguada. Para poder capturar la cualidad iridiscente de las conchas se aplicaron láminas de oro y de plata debajo de las acuarelas.

Parte

Detalle.  5 Voluta episcopalis. 6 Voluta aethiopica. 7 Voluta indica. 8 Buccinum galea. 9 Buccinum comutum.

De esta esplendida obra se conservan ejemplares en grandes bibliotecas norteamericanas, rusas, británicas, alemanas, belgas y francesas. Sin embargo, es un trabajo extraordinariamente desconocido.

Lámina completa

Una lámina completa (IX). 1 Spondylus gaedcropus. a. b. 2 Chama hippopus. a. b. 3 Area tortuofa. 4 Area Noae. a. b. 5 Area granofa. 6 Area undata. 7 Oftrea maoeima.

Más información

El libro se puede conseguir, escaneado por cortesía de las Smithsonian Libraries, aquí.

KABAT, A. Joachim Johann Nepomuk Spalowsky. Prodromus in systema historicum testaceorum (1795)Archives of Natural History, 1996, 3 (2), p. 245-254.

Read Full Post »

Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

Read Full Post »

Older Posts »