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Posts Tagged ‘Patrimonio intangible’

Aunque el emperador Qin Shi Huang, el unificador de China, es evidente que vivió durante el siglo III a.C., tiene detrás de sí tantas leyendas que a veces cuesta trabajo desenmascarar la realidad de la ficción. Las expediciones navales que organizó, y especialmente sus propósitos, se mezclan entre lo mítico y lo histórico.

Qin-Shi-Huang_0, el primer emperador. Fuente

Qin-Shi-Huang, el primer emperador. Fuente

El primer emperador, el que unificó los sistemas de medidas, generó importantes infraestructuras para distribuir el agua entre sus súbditos y mandó levantar una parte de la gran muralla, tenía un sueño, la inmortalidad, que procedía de su gran miedo a la muerte. En la búsqueda del elixir que le permitiera ser eterno dedicó grandes esfuerzos, y parte de éstos fueron las expediciones navales que zarparon con la orden de conseguir la fuente de la inmortalidad. Otra de las grandes obras fue su impresionante mausoleo, hoy Patrimonio de la Humanidad, el que contiene los famosos y espectaculares 8000 guerreros de terracota, que deberían acompañarle y protegerlo cuando volviera a la vida.

Los guerreros de terracota que fueron enterrados con él para su protección

Los guerreros de terracota que fueron enterrados con él para su protección

Pero Qin tuvo sus sombras, y es también conocido porque quemó muchos de los textos de épocas previas y por asesinar a más de 400 intelectuales de su imperio.

Las islas de la inmortalidad

Según la leyenda, había tres misteriosas islas situadas a miles de millas al este de China. Éstas eran conocidas por los nombres de Penglai, Fangzhang y Yingzhou. Supuestamente, los inmortales vivían allí en palacios, todos los animales eran de color blanco puro, y también había hierbas que otorgaban la vida eterna y resucitaban a los muertos. Las islas estaban cubiertas de nubes, de manera que podían ocultarse a las embarcaciones que se aproximaran. Igualmente la magia podía provocar un viento que alejara a las naves de ellas, de tal forma que no pudieran acercarse.

Las expediciones marítimas

Qin organizó varios viajes para llegar a estas supuestas islas y conseguir la fuente de la inmortalidad.

a) Las primeras búsquedas

Al emperador Qin le llegaron noticias de estas hierbas. Por ello envió a buscarla a Lu Sheng, del estado de Yan, pero fracasó en su intento. El punto de su partida fue la actual ciudad de Qinhuangdao.

Posteriormente mandó a Xu Fu, un monje y astrónomo reconocido. Cuando regresó dijo que tras haber subido a la montaña Penglai, vio la hierba de la inmortalidad, pero los habitantes inmortales que allí vivían no le permitieron llevársela. Recomendó al emperador que debería llevar algunos artesanos diligentes para conseguir la hierba.

Jiaogulan – La hierba de la inmortalidad. Fuente

Jiaogulan, conocida como la hierba de la inmortalidad. Fuente

b) La segunda gran expedición

El emperador decidió que acompañaran al astrólogo 3000 niños y jóvenes junto a una serie de artesanos. Dicen que la expedición estaba formada por unas 60 embarcaciones.

La expedición en busca de la medicina de la inmortalidad Autor: Utagawa Kuniyoshi (c. 1839-1841. Fuente

La expedición en busca de la medicina de la inmortalidad. Obra de Utagawa Kuniyoshi (S. XIX). Fuente

Después de viajar durante un tiempo en el mar, Xu Fu regresó y dijo al emperador que había un dragón en el agua que le impedía alcanzar la montaña, aunque este pasaje no sabemos si es cierto.

Un dragón representado en un antiguo pendiente chino del siglo IV antes de C.

Un dragón representado en un antiguo pendiente chino (s. IV antes de C). Fuente

Sin embargo, Xu Fu, al no conseguir la hierba inmortal no se atrevió a ver al emperador de nuevo y se dirigió a lo que hoy es Japón. Se instaló allí y murió a los pies de la montaña Fuji. Hay muchas historias y registros históricos sobre él en Japón, incluso algunos investigadores especulan que fue el legendario Jimmu Tenno.

Una visión mas amplia de una d elas salas de la tumba de Qin en la que aparecieron los guerreros

Una visión más amplia de una de las salas de la tumba de Qin en la que aparecieron los guerreros

El viaje del emperador en busca del gran pez

Cuentan las leyendas que el propio Qin soñó con la bestia y quiso ir a matar al dragón del que Xu Fu le había hablado, y que cuando el barco llegó a una pequeña isla, se encontró con un gran pez y lo mató. Sin embargo, parece que la realidad fue diferente.

Una garza encontrada en el mausoleo de Qin

Una garza encontrada en el mausoleo de Qin

Tras el sueño consultó a los astrólogos. Ellos le dijeron que la verdadera faz de las divinidades del mar era invisible y que a menudo tomaban forma de enormes tiburones o dragones. “Ahora usted, emperador, reza, hace sacrificios y rinde homenaje cabal y respetuoso, pero aparecen estas crueles criaturas. Hace falta eliminarlas. Sólo tras eso, las divinidades bondadosas se presentarán”, le dijeron (fuente).

Entonces Qin dio la orden a todos los que pescaban en el mar de preparar redes para conseguir capturar los peces mas grandes y de tener listos arcos y flechas para matar tiburones. “Desde el norte de Langya hasta Laoshan y Chengshan no vieron aparecer ningún tiburón. Cuando llegaron a Zhifu, efectivamente aparecieron”. Aunque dispararon muchas flechas sólo lograron matar a uno. Luego vadearon la costa, viajaron hacia el oeste por el río. Cuando llegaron al embarcadero de Pingyuan, el emperador contrajo una enfermedad y moriría poco tiempo después. “En el mes séptimo, el día bingyin, Shi Huang murió en el terraplén de Shaqiu” (fuente).

Su muerte se mantuvo en secreto durante un tiempo, dejando un periodo para su traslado, con objeto de que pudiera reposar en su hermosa tumba.

Uno de los aurigas del emperador. Fuente.

Uno de los carros del emperador encontrado en su tumba. Fuente.

En definitiva, un gran emperador, con una vida llena de muchas luces y algunas sombras, que tuvo un sueño y lo persiguió durante toda su vida. Consiguió unificar China, pero nunca llegó a la tierra de la inmortalidad, falleciendo tras casi 40 años de reinado. La inmensa tumba que mandó construir fue descubierta muchos siglos después. Paradójicamente, su impresionante ejército de guerreros de terracota, conforme van apareciendo y recomponiéndose, parece que pueden levantarse y cobrar vida, otorgando  a su creador un lugar inmortal en la Historia.

Más información

El primer emperador. Beijing, 2005.

PAINE, L. The sea and civilization: a maritime history of the world. Atlantic Books, 2014.

Tratado de cosmología de la época

Videos de la UNESCO sobre el mausoleo de Qin

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Hay pueblos que sólo conocemos por la filmografía o por la literatura. Los que viven en el círculo polar ártico son un ejemplo. Pero aparte de ciertos tópicos, apenas sabemos de ellos, de su formas de pensar o de vivir. Publicamos esta semana una entrada, realizada por un especialista, sobre la vinculación con el medio marino de uno de estos pueblos, los inuit, así como un magnífico relato sobre uno de sus mitos: Sedna, la señora de las profundidades marinas, la que originó a los animales acuáticos y aquélla a la que oran para que éstos nunca falten. Analizando mas detalladamente algunos de los seres que aquí se describen, será fácil encontrar analogías con otros mitos marinos mas cercanos. 

Por Carlos Moral García, miembro de la Asociación de Historia y Cultura del Mar (HyCmar)

Un elemento bastante significativo de la cosmovisión inuit es la pequeñez del hombre en su contexto, pues todos los seres son considerados en igualdad, aunque algunos personajes de carácter mítico tienen más protagonismo. La creencia en seres espirituales está muy asentada, pues se considera que conviven con los humanos, de modo que muchas veces se interpreta que participan en acontecimientos de la vida cotidiana.

Rutas de los pueblos inuit. Fuente

Rutas de los pueblos inuit. Fuente

El espíritu del mar

En este sentido, uno de los personajes con mayor importancia es Sedna, inua o espíritu del mar, pues, dado que no se encuentra jerárquicamente por encima del resto de seres, no debería ser tratada como “diosa”. Se trata de un personaje que aparece a lo largo de prácticamente todo el Ártico inuit, con diferentes nombres, como Uiniγumayuituq (“la que no quiere esposo”), Nuliayuk (“Madre de los animales”), Imaqukûa (“Madre del Mar”) o Takanna·luk (“Mujer de las profundidades”). Se trata de un personaje matriz de la vida universal, pues de los animales marinos que ella genera y controla se alimentan los humanos.

La joven Takánakupsâluk dibujada por un chamán inuit.

La joven Takánakupsâluk dibujada por un chamán inuit

Para la tradición de los pueblos Igloolik de Nunavuk, al norte de Canadá, esta joven fue casada en primer lugar con un perro, por orden de su padre. De este matrimonio tuvo dos tipos de vástagos, los indios y los blancos, es decir, los humanos diferentes a los inuit. Sin embargo, en otras ocasiones este primer matrimonio se obvia y toma especial protagonismo el segundo. En esta región se considera que se trata de un petrel, aunque en otras fuese una gaviota o un cuervo, ya que este último en ocasiones tiene carácter cosmogónico.

Sedna y el cuervo

Sedna y el cuervo

En este relato mítico, Sedna se habría casado con el ave ante las promesas de una vida cómoda y apacible con una tienda de pieles en el reino de las aves. No obstante, resultó ser un engaño, pues todo eran incomodidades. Esto hizo que la joven rehusase de este matrimonio y su padre decidió llevarselá en su embarcación. A veces se considera que para poder ejecutar su plan de fuga debió matar al esposo. En cualquier caso, la huída enfurecería al resto de las aves, que iniciarían una persecución con tal furia que provocaría una tormenta.

Dibujo del mito

Dibujo del mito

El nacimiento de los animales marinos 

Ante las dificultades y el peligro de naufragio, el padre cambia de opinión, decidiendo entregar a Sedna, arrojándola por la borda, pero ella se aferró al bote con ambas manos. Para hacer que se precipitase al agua él golpeó sus manos con un remo hasta cortarle las falanges, que cayeron al mar, transformándose en las primeras ballenas blancas o belugas, aún así la joven seguía agarrada. Entonces el padre cortó la segunda articulación, dando lugar esta vez a las focas, pero pese a todo no fue capaz de hacer que se soltase. No obstante, las aves dieron a Sedna por muerta, por lo que se marchan, la tormenta amaina y el padre sube a su hija de nuevo al bote, aunque ya era demasiado tarde para que ella no lo odiase profundamente. Una vez en tierra ella logra que sus perros devorasen las manos y los pies de su padre. Tras esto, la tierra se abre y ambos caen a las profundidades, aunque otras veces el descenso de Sedna es en solitario y él va a buscarla más adelante, arrepentido por sus actos, pasando a ser su guardián.

Escultura de Sedna lanzando una ballena beluga.

Escultura de Sedna lanzando una ballena beluga.

En otras versiones más simplificadas se trata de una bella joven que surcaba los mares en un umiak o bote colectivo, pero una tormenta les sorprendió y sus compañeros tratan de arrojarla por la borda para calmar la tempestad. El resultado es muy similar al del relato anterior, pues le cortan de nuevo los dedos, surgiendo de ellos los animales marinos. Sin embargo, en este caso, ella, agotada y decepcionada, se deja caer hasta sumergirse en las profundidades marinas, donde cuida y guarda a los animales.

Una visión de la mitología inuit vista por una de sus mujeres, Mialia Jaw

Una visión de la mitología inuit vista por una de sus mujeres, Mialia Jaw

En general, los inuit tradicionales habrían considerado que las faltas y rupturas de tabúes enfadarían a Sedna, por lo que retiene a los animales marinos en las profundidades acuosas, lo que produce escasez de caza y alimentos. Esto se debe a que las faltas de los humanos manchan los cabellos de la joven, que por las mutilaciones de los dedos no se puede peinar. Por eso, cuando el chamán desea que la caza vuelva a ser abundante debe realizar un viaje a las profundidades para peinar los cabellos de la Madre de las Bestias Marinas, de modo que se reconcilie con la humanidad. En ocasiones no debe solo peinarla, sino enfrentarse a sus guardianes y someterla por la fuerza, hasta que se calme y entre en razón. Muchas veces los tabúes que más se vinculan con este espíritu están relacionados con la reproducción, como es ocultar las menstruaciones y los abortos naturales, pero también el mal tratamiento de los animales marinos cazados, que deben ser respetados.

Dibujo de Sedna. Fuente

Dibujo de Sedna. Fuente

La dueña de la tierra

En algunas regiones en las que los recursos marítimos comparten su protagonismo con los terrestres tiende a aparecer un personaje paralelo, antitético y complementario. Se trata de un espíritu de los animales terrestres que vive en las profundidades del bosque, Numan-Shua (“Dueña de la Tierra”). En algunas zonas del interior de Canadá, entre los inuit del caribú, recibe el nombre de Pinga o Pingna (“La que está allí arriba”), madre de los humanos y de todos los animales terrestres, pero sobre todo, guardiana de los caribúes, por lo que sus enfados harían escasear la caza.

Museo de arte inuit

Sedna. Museo de arte inuit

Otros seres marinos

En definitiva, se trata de entidades de enorme importancia para la subsistencia de las poblaciones inuit, pues son los seres protectores y propiciadores de la caza. Esto hace que tomen bastante protagonismo en los relatos míticos, aunque también existan otros seres de carácter marino, como los mermemes. Se trata de seres teriántropos, con cabeza humana y cuerpo de foca que en ocasiones aparecían atrapados en las trampas de caza y debían ser liberados para no atraer la desgracia, pues, como ya se ha dicho, el trato respetuoso a los seres de la naturaleza es fundamental en la cosmovisión inuit.

Sedna según el artista Kakulu Sagiatok

Sedna según el artista Kakulu Sagiatok

Más sobre los pueblos del Ártico

Normalmente a las poblaciones del Ártico norteamericano se las ha tendido a llamar esquimales, de forma reduccionista e incluso descalificadora, pues parece significar “comedor de carne cruda” en algunas lenguas de indígenas vecinos. Otro término que se usa con bastante asiduidad es inuit (inuk en singular), pues fue adoptado en 1977 por la Inuit Circumpolar Conference para designar a todos los grupos de lengua esquimal. No obstante, convendría diferenciar en dos familias lingüísticas: inuaq y yupik.

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En épocas pre-europeas se podía apreciar una notable uniformidad cultural en todo el ártico. Existía una notable tendencia a la ocupación de zonas litorales, ya que había una enorme dependencia de los mamíferos marinos para la subsistencia. A estos animales se les empleaba para la alimentación, la confección de vestimenta e incluso para obtener combustibles. Sin embargo, dado el carácter estacional que algunos de estos recursos presentaban, se trataba de una alimentación diversificada, con aprovechamiento veraniego de recursos fluviales y caza de caribúes en algunas regiones.

Caribues

Un inuit con su caribú

Los aspectos relativos a la religión se encuentran articulados a través de relatos orales que se han ido transmitiendo de generación en generación, con bastante continuidad. En estas narraciones no se hace diferencia entre lo natural y sobrenatural o lo científico y religioso, de modo que aparecen diferentes personajes míticos de carácter espiritual en el desarrollo de la vida cotidiana. Esto explica la fuerte vinculación de los inuit al mundo natural y espiritual antes mencionada. Hay que tener en cuenta que se considera que todo ser, vivo o inerte, tendría un “alma” o inua (en plural, inue), que parece significar “persona” o “poseedor” y da forma a cada ser. En ocasiones se diferencia del tarneq, otro tipo de entidad anímica que se identificaría con el “aliento vital”.

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La civilización egipcia, uno de los pilares culturales mas importantes de nuestra historia, rendía culto a cientos de dioses, pero tenía una especial dedicación al agua del Nilo, porque era la fertilizadora de campos, la que otorgaba la vida.

Escena de pesca en una mastaba de la VI dinastía

En el friso inferior se puede apreciar una escena de pesca que apareció en una mastaba de la VI dinastía

En ese fervor al gen vitalizador se generó una creencia mística, que luego tendría importante reflejo en culturas posteriores, sobre la noche y el día, y, en paralelo, sobre la muerte y la vida.

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Cuando la luz del sol se apagaba, comenzaba la lucha contra los monstruos del averno en un canal que conectaba con el río Nilo. Quienes podían resistir y vencer, alcanzaban el don de la vida eterna. Navegando se encontraban con serpientes marinas y otros monstruos que surgían de las aguas. Si conseguían seguir el canal, cuando amanecía ya se encontraban a salvo, iluminados por el dios sol que fertiliza sus tierras y provee abundante comida en Kemet, el nombre con el que sus habitantes conocían el antiguo Egipto.

El río Nilo

El río Nilo

Era un ciclo que cada noche se repetía, y hasta el faraón debía pasar por él cuando moría. Iba en una barca, le llevaban sus remeros, y para conseguir pasar desde el inframundo, la noche, a la luz del sol, debía superar una serie de pruebas. La lucha del faraón era crucial, porque de su victoria dependía la salvación del mundo. En caso de que no lograra llegar al otro extremo del túnel, Egipto se sumiría en el caos, en la destrucción eterna.

Viaje en barco por el inframundo

Viaje en barco por el inframundo

El viaje del faraón: una nave para cruzar el inframundo

El faraón una vez que ha muerto tiene que atravesar el río Nilo y debe superar doce pruebas.

Llega a una puerta protegida por serpientes, que la defienden de cualquier ser impuro que quiera atravesarla. Para pasar al otro lado es necesario tener el conocimiento mágico, y en esta ocasión éste consiste en pronunciar correctamente el nombre de las serpientes cancerberas.

Seti I en su viaje por el inframundo. Barca y serpientes.

Seti I en su viaje por el inframundo

Los nombres de estos ofidios aparecen en las paredes de su tumba, que en la cultura egipcia son uno de los pasaportes para poder alcanzar la vida eterna. Una vez que el faraón pronuncia sus nombres, éstas se retiran.

Escena tomada del libro de los muertos.

Escena del libro de los muertos

Otra importante prueba que tiene que superar desde su embarcación es la del fuego del infierno, en ella debe demostrar su pureza en el lago de fuego. Es preciso entonar las palabras mágicas para ahuyentar a Apofis, el demonio serpiente que amenaza con sumir al mundo en el caos.

Una representación de Apofis

Una representación de Apofis

Mas tarde se encuentra con Osiris, el que juzga a todos los muertos, el señor del inframundo. El corazón de cada uno de los difuntos se pone en una balanza, si pesa mucho se castiga, siendo devorado por Ammyt, un animal que tiene formas de cocodrilo, hipopótamo y león a la vez. El del faraón se salva y se funde con Osiris.

Imagen de Ammyt extraída de las paredes de  una priámide

Imagen de Ammyt

Al llegar a la siguiente puerta Apofis, el demonio serpiente vuelve a atacar. Esta vez serán otros dioses menores los que aparecerán para salvar el alma de faraón.

Siguen atravesando puertas, ya casi al amanecer, desde el túnel que está atravesando, conectado con el Nilo, se empieza a ver la luz del sol. El faraón vuelve a ser atacado por Apofis, pero consigue salvarse.

Ya está amaneciendo y ve el sol, guiado por una procesión de dioses se acerca al cielo de la mañana. Ya puede ver el escarabeo, la señal del sol naciente.

El magnífico escarabeo del faraón Tutakamón

El magnífico escarabeo del faraón Tutankamón

El faraón ya ha podido atravesar el inframundo y se ha convertido en un dios, Egipto se ha salvado.

Sin embargo, este es el camino que en la mitología egipcia debe hacerse cada noche.

Los egiptólogos creen que las pirámides, las tumbas de los faraones, recreaban el cosmos, y sus textos eran la clave para poder atravesar cada una de las puertas, para hacer predecible ese último viaje, como si fuera una guía que se podía usar, una vez fallecido, para alcanzar la inmortalidad. Los jeroglíficos de las paredes y del techo de las pirámides que reproducían el libro de los muertos, eran como un guión sagrado.

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El Nilo (hapy o iteru en aquella época), además de proporcionar agua en abundancia, de permitirles desplazarse entre sus tranquilas aguas, era además el portal hacia la otra vida.

Una imagen actual del milenario río

Una imagen actual del milenario río

El inframundo egipcio en vídeo (47′)

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Esta entrada es continuación de otra titulada Madagascar, la Atlántida del Sur.

Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Ha sido, y continua siendo, un punto de paso en un gran océano entre dos inmensos continentes, África y Asia, lo que ha hecho que en su historia haya una importante mezcla de civilizaciones que han dejado un poso considerable en su cultura autóctona. Así, la isla malgache cuenta con un rico repertorio de leyendas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores.

Las leyendas marítimas originarias 

La isla cuenta con un impresionante repertorio de leyendas nativas recogidas en una tesis doctoral realizada por una de sus habitantes, que actualmente es profesora en la Universidad de Antananarivo, la capital del país (1). Exponemos aquí las mas importantes que se hallan vinculadas con la temática del blog.

a) La sirena de Andranoro

Un día un joven estaba pescando en el río Mamba, en las cercanías del actual pueblo de Andranoro, cuando vio a una hermosa joven sentada sobre una roca. Tenía el pelo largo, muy largo, y no se le podía ver todo el cuerpo porque quedaba envuelta por su pelo; y el joven pescador se enamoró de ella. La joven se llamaba Ranoro.

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar, que algunos identifican con sirenas

Tras varios encuentros se casaron, con la condición de que el marido nunca pronunciara la palabra «sira» en presencia de su mujer.

Tras la boda la sirena cobró forma humana. Los años pasaron y pasaron, la pareja tuvo tres hijos y vivían felices. El único problema era el carácter de Ranoro, porque era una mujer distraída y muchas veces se le olvidaba hacer una u otra cosa. Un día, su marido le dijo: Tena tsy asianao sira mihitsy aho! (¡De verdad, nunca me haces caso!).

En cuanto pronunció la palabra prohibida, la mujer salió de la casa y se sumergió en el agua del río Mamba. Y nunca volvió, a pesar de las súplicas de su marido.

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Dicen que, de vez en cuando, hacía visitas a su marido y a sus hijos en sueños para darles consejos. Y que cuando éstos tenían problemas se acercaban a la gruta para pedirle ayuda.

b) El martín pescador

Este precioso pájaro que vive en las orillas de ríos y lagos tiene una bonita historia malgache. En el sur de la isla dos pueblos, los bara y los antandroy, estaban en guerra.

Martín pescador malgache. Fuente

Martín pescador malgache. Fuente

Uno de los guerreros del pueblo bara, huyendo de sus enemigos se adentró en un lago y dejó sólo su nariz fuera, para respirar. Los antandroy vieron que una nariz sobresalía del agua y fueron a apresarlo, pero de pronto un martín pescador se posó sobre ella disuadiéndolos de que allí había alguien sumergido. En reconocimiento, el hombre que se salvó emitió un juramento:

– Maldito sea el que, entre mis descendientes, mate o coma el vintsy, porque me ha salvado la vida.

Por eso, el martín pescador es tabú entre los bara. Por miedo a ser víctima de la maldición de sus antepasados, hasta hoy en día, nadie se atreve a comerlo, ni siquiera en período de escasez.

c) La leyenda del lago sagrado de Antañavo

Antes, en el lugar donde hoy está el lago, había un poblado. Cuentan que en ese pueblo un día apareció un anciano pidiendo limosna. Nadie quiso atenderlo, hasta que ya cuando anochecía una mujer muy pobre, que tenía un hijo pequeño le dio cobijo y le ofreció la comida que tenía. El anciano, tras la cena, agradecido, se despidió.

Cuando la mujer fue a dormir al niño, ésta vio que era imposible, ya que el bebé lloraba cada vez mas fuerte. Un poco desesperada salió de su casa y fue a pasearlo para calmarlo. Se sentó sobre un tamarindo que había al final del pueblo y allí el niño se durmió. Cuando la madre quiso regresar, el bebé volvió a romper a llorar, de modo que la mujer decidió quedarse bajo el árbol.

Pero ni siquiera tuvo tiempo para acomodarse cuando oyó un gran estruendo. Volvió la cabeza, y vio que su pueblo iba desapareciendo ante sus ojos, y que, en su lugar, el gran hueco se iba llenando de agua. Quedó petrificada, estrechando a su retoño contra ella. El alba les sorprendió al pie del gran tamarindo, con el agua hasta los tobillos. Los vecinos de los pueblos de alrededor, una vez que la señora les contó la historia, siempre dijeron que por haber sido buenos con el anciano, éste había salvado a la madre y al niño de morir ahogados.

Lago Antanavo

Lago Antanavo

Desde entonces el lago fue respetado por ser el sepulcro de los habitantes de aquel pueblo. Incluso los cocodrilos son venerados, porque se cree que después de la muerte tomaron aquella forma animal y que sus almas moran en ellos.

(1) RABARIJAONA, H. Narrativas orales malgache e hispánica: convergencias, divergencias y estudio comparativo. Tesis doctoral presentada en la Universidad de Alcalá de Henares (España),  2001.

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Se ha publicado hace unos días un diccionario que recoge multitud de términos vinculados con el comercio medieval, en el que se pueden consultar un total de 12.000 voces, con 23.000 variantes, mas de 60.000 fichas digitalizadas, fruto del trabajo de recopilación previo y 100.000 referencias a documentos de archivos de los siglos IX a XVI. Está accesible a través de Internet de manera gratuita.

Feria medieval

Feria medieval. Fuente

Esta obra es fruto de la digitalización de dos tipos de fuentes: el legado de Miguel Gual Camarena, conservado por su familia, que ha sido donado a la Universidad de Murcia, y el vaciado documental generado por el proyecto “Materiales para un repertorio de terminología histórica referente a pesas, medidas, monedas, mercaderías e instituciones económicas”, financiado por la Fundación Juan March en los años setenta. Este trabajo supuso un exhaustivo vaciado de archivos y publicaciones económicas.

Mapa medieval de la ciudad de Constantinopla, capital de Bizancio, hacia 1300

Mapa medieval de la ciudad de Constantinopla, capital de Bizancio, hacia 1300. Fuente

Estos documentos ha sido digitalizados por una treintena de investigadores de las Universidades de Granada, Murcia, Málaga, Navarra, Mallorca, Valencia, Salamanca, Sevilla y Barcelona. Este trabajo se complementa con la incorporación de los léxicos que ha ido apareciendo desde 1974 hasta la actualidad, y la redacción progresiva de los materiales de la base documental.

Comercio de elefantes desde norte desde África a Francia por el Estrecho de Gibraltar

Comercio de elefantes desde el norte de África a Francia, pasando por el Estrecho de Gibraltar. Fuente

Algunos términos marítimos y navales

a) ALQUITRA, alquitrán, alquitranum, quitrá, alchitrano, alquitrano, naphta, quitra, alquitán, pégola .- Cast. “alquitrán”. Del ár. “al-quitran”.

b) Ancla. ANCORA, anchoraanchorancreanchara.

Cast. “ancla” o “áncora”. Del lat. “ancora”. Véase la amplia glosa, documentación y bibliografía que le dedica Gual, Vocab. comercio medieval, voz “anchora” (doc. 1252). Hay que añadir los datos sobre precios que traen Carrére, barcelone centre écon., p. 197, nota 4) y Airaldi, Génova-Granada, pág. 36 y 69. 1 ánchora de 3 arrobas se exporta de Valencia a Mallorca (publ. Coses vedades 1381, p. 37).

c) Bacalao. ABADEJO.  Cast.- “bacalao” y escarabajoabadeilio.

Documentados en los siglos XV y XVI respectivamente. Tampoco las voces catalanas “abadejo’ y “bacalla” están documentadas en los tiempos medievales propiamente dichos, tal vez por no abundar el bacalao en el Mediterráneo. Derivado de “abab“.
-1203: “Pedro martin abadeilio, Martin grant de alfamarera” (cfrª. BRAH, VIII, p. 317)
El abadejo seco y remojado se vende en Murcia a 16 y 12 maravedis la libra (1566. A.M.M. Actas Cap., fol. 120v.).

Pescadero

Vendedor de pescado

d) Ballena. BALENA, ballena, vallena.- Cast. “ballena”, cetáceo muy abundante en los mares medievales. Del lat. “ballaena“.

e) CALAFATE, calafat, callafat .- Cast. “calafate”. Persona que calafatea los barcos (cierra las junturas de las maderas de las naves con estopa y brea). Por extensión, material que utiliza el calafateador.

f) ENTENA, antenesentenaantennaantemna, mayor, mástil.- Mástil de una embarcación.

Codex Manesse (S.XIII)

Codex Manesse (S.XIII)

 

g)  La voz GALERA se puede encontrar también como galea o galeam.

La descripción de ésta que Gual Camarena hizo en su diccionario anterior de 1968, que está aquí recogida, fue:

Galeam (I, 59); galeis, galee (III, clausulas finales).—Cast.«galera», tipo de embarcación larga, estrecha y baja, movida a remos y vela, común en los mares desde el siglo xiii, cuya descripción, características y gráficos pueden verse en Guerrero, Cántigas, 329-333 y Encicl. mar (v. «galera») Amplio estudio, documentación y dibujos en Lane, Navires, 1-31. Del griego bizantino «galea»; la forma cat. «galea o galera» influyó en la castellana.

Citas. «Que nos seamos uestros cómitres en uos tener una galera…fecha et guisada de todo quanto pertenece a galea…et auemos-la de fazer de nuevo cada siete annos» (1254, publ. A. Ballesteros, Sevilla s. XIII, doc. 69). Jaime I reconoce deber 6.500 sueldos a su baile de Barcelona, por una galera que le había hecho construir (9 diciembre 1263, cfr. Miret, Itin. Jaume I, 346). El lugarteniente de Mallorca propone en 1320 al rey Sancho, «que lexades les coches e les naus, navegas hom mercadeian ab galeras, axí com ara fan totes les comunes, per ço que mal no puguen pendre per lurs enamichs» (publ. Durliat-Pons, Port Mallorca, 358). Alfonso, primogénito de Jaime II de Aragón, dicta protección a los encargados de recoger madera y otros útiles para construir, en la playa de Valencia, unas galeras para la expedición a Cerdeña (1 febrero 1322, Cfr. Javierre, Privls. Montesa, doc. 301).

Comercio en el puerto de Cartagena. Cántigas de Santa Marçia de Alfonso X el Sabio

Comercio en el puerto de Cartagena. Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

h) GALEOTE y galeotes.

i) La galleta de mar o bizcocho. VIZCOCHO,  bescuyt.

Cast. “bizcocho” o “galleta de marineros“, muy abundante en la documentación medieval.

Seleccionamos un pequeño número de citas, de las muchas recogidas:
-1294: “e pora fazer treze fornos de nuevo, que fizieron en Sevilla, “para’l viscocho” (1294» publ. Gaibrois, Sancho IV, doc. 583)
-1330:  Alfonso IV ordena a Cerdeña que haga 6000 quintales de bescuyt. que sea bueno y bien hecho, y que “lo dit bescuyt se faga del forment d’aquest any present”; si se ha hecho alguna cantidad con trigo del año pasado, que se venda (1330, pub Cabestany, Alf. el Benigno y Cerdeña, doc. 41)
-1332:  el mismo monarca manda que Cerdeña prepare 13.920 quintales de bescuyt. para las 20 galeras y sus acompañantes, durante 3 meses, a base del siguiente cálculo cada galera consume 100 quintales al mes; los 600 hombres a caballo, contando 4 personas por caballo, a 2 libras de pan por persona; y los 2000 hombres de pie, a 2 libras de pan cada uno (1332, publ. lbid., doc. 68)
-1406:  el bescuyt a 18 sueldos quintal (1406, ver Jal, Gloss. nautique. voz “bescuyt”‘
-1448:  “si algun patró de nau aportarà en Mallorques forment seu fora de la térra, puixa del dit forment fer bescuyt” (1448, publ. Pons, Mostassaf. 115)

j) NAVE, nau y el resto de términos similares: naus, nauem, naues, nauibus, nao, navis, navio, navire, nef.

Igual que los anteriores, encontramos otros términos vinculados con el mar, tales como boussoue, brujula, carabela, carta de navegar, cómitre, delfín, mar, merluza, puerto, entre otros muchos.

La ciudad de Bracelona en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina

La ciudad de Barcelona tal y como aparece en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina (S. XVI)

Tal y como sus editores afirman, el objetivo al hacerlo público ha sido ofrecer a la comunidad científica un patrimonio léxico de gran valor. Para los interesados en la Historia y el Patrimonio Naval es una fuente de indudable interés, porque recoge parte de ese patrimonio intangible tan difícil de evidenciar, que tiene un importante papel en la interpretación de hechos y en la contextualización de objetos vinculados con nuestro pasado marítimo.

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Dedicamos esta serie a una parte de la Historia de la navegación localizada casi en las antípodas del Mediterráneo, en las islas del Pacífico austral. Entender cómo navegaban estos insignes antepasados nuestros hasta el siglo XIX es importante, además del conocimiento intrínseco que ello supone, porque posiblemente algunas de sus técnicas eran similares a las que en la Antigüedad usaron los marinos que surcaron el Mediterráneo antes de que apareciera la aguja náutica.

Detalle del mapa de Joan Marft

Detalle del mapa de Joan Martinez en 1587 en el que aparece marcado una parte del espacio que ocupa el Pacífico

Actualmente muchos de los métodos ancestrales se han perdido, pero en las pequeñas islas se mantienen algunos. Tenemos noticias porque los navegantes europeos que llegaron allí durante los siglos XVIII y XIX describieron parte de ellos, y porque algunos investigadores actuales, conscientes de la riqueza epistemológica que conllevaban, se dedicaron a recogerlos, documentarlos, describirlos y dibujarlos.

Australia, Cassini, 1798.

Australia según Cassini (1798)

Habitat marino

El Océano Pacífico abarca un área que supone, nada mas y nada menos, que 1/3 de la superficie de la Tierra. Este ámbito en el que la tierra firme ocupa algo mas de dos milésimas del total fue, desde hace miles de años, el habitat de un grupo heterogéneo de humanos para los que el mar, lejos de ser una barrera, se terminó convirtiendo en una inmensa autopista.

Carta de América. G. Danet, ca 1730

El mar del Sur o Pacífico en una carta de América. G. Danet, ca 1730

Las miles de islas que pueblan este mar han estado conectadas gracias a viajeros, que con los siglos desarrollaron un impecable sistema de navegación profundamente desconocido por el resto del mundo.

Lejos de los estereotipos que parece que se generaron, basados en relatos de viajes de algunos descubridores europeos, los conocimientos del medio marino facilitaron que se forjara una élite de cuyo dominio de las técnicas de navegación dejarían absortos a muchos entendidos.

Desgraciadamente el desprecio que algunos teóricos mostraron por estas habilidades, la prohibición de los gobiernos europeos de navegar entre islas y los modernos y cómodos sistemas de navegación actuales, han minado mucho el uso de los conocimiento originarios.

Canoa con batanga construida según técnicas antiguas

Canoa con batanga (el refuerzo exterior a modo de aleta) construida según técnicas antiguas

En un ámbito marítimo como el Pacífico los navegantes fueron una casta, de tradición oral  exclusivamente, que guardaba celosamente su conocimiento, que lo transmitía a unos pocos elegidos, que nunca documentaron ni dejaron mas evidencias que alguna “carta de navegación” construida a base de ramas y conchas marinas.

Hecha con piedras y ramas

Parece, según Lewis y otros muchos investigadores, que los tres grandes espacios geográficos (Melanesia, Polinesia y Micronesia) se poblaron gracias a los navegantes asiáticos, aunque éstos no descartan que hubieran incursiones de navegantes americanos.

Portada del libro de Lewis

Portada del libro de Lewis

Una vez establecidos en los diferente archipiélagos, los habitantes de cada uno de ellos no dejaron de tener contacto porque los separaran miles de kilómetros de agua marina. Al contrario de lo que se pensó inicialmente, los intercambios fueron muchos, frecuentes e importantes, y la comunicación se establecía primeramente a través de contactos esporádicos primigenios y posteriormente se plasmaba a través de viajes programados.

Algunas de las técnicas alternativas a los sistemas de navegación mediterráneos

En próximas entradas vamos a explicar detalladamente las técnicas mas comunes en las islas de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, un territorio que abarca miles de kilómetros cuadrados, donde la mayor parte es agua, y en ella surgen pequeños islotes, cuyos habitantes han hecho uso durante siglos de estos impresionantes conocimientos para poder navegar entre ellas.

Una de las divisiones de las islas del Pacífico.

División de las islas del Pacífico Meridional

A muchos occidentales les costaba trabajo entender, según Lewis, cómo sin un solo instrumento y en pequeñas embarcaciones los aborígenes podían navegar miles de kilómetros. Ello supuso que se lanzaran teorías, basadas en conocimientos adquiridos en Europa que, lejos de servir para comprender las habilidades desarrolladas en las antípodas, sólo contribuyeron a generar estereotipos que podían comprender desde el desprecio a la mitificación, que no contribuyeron a aclarar nada.

Un estudio detallado de los sistemas de navegación permite saber que muchos de sus conocimientos se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día, y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa usaban para orientarse.

carta vientos pacifico

Carta vientos del Pacifico según un derrotero español de 1852

(Continuará)

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Por Garbo

    “[…]. Estoy mirando, oyendo,
    con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
    y con las dos mitades del alma miro el mundo […].” (Pablo Neruda)

1.“Mirando al mar” (1949)

Con motivo del Día de San Valentín y, de un modo muy especial, queremos rendir homenaje a uno de los boleristas españoles más emblemáticos, una figura inolvidable dentro de la historia de la música del siglo XX. Nos referimos a la voz única e inconfundible del intérprete Jorge Sepúlveda. Supo transmitir la sensibilidad, dulzura y melancolía de un género, confiriendo un sentido especial a cada palabra, siempre envuelta de sensaciones, emociones y sentimientos que enamoraban al oyente, con una exquisitez musical incomparable, desde aquellos gramófonos y radios de antaño.

Jorge Sepúlveda

En esta ocasión, traemos “Mirando al mar”, tema del año 1949, portador de la magia, del romanticismo o el sueño de algo tan inmenso como el amor, con el mar como contexto.

2. Letra de la composición musical

Bajo el palio de la luz crepuscular,
cuando el cielo va perdiendo su color,
quedo a solas con las olas espumosas
que me mandan su rumor.

Ni un lejano barquichuelo que mirar,
ni una blanca gaviota sobre el mar.
Yo tan sólo recordando la aventura que se fue,
la aventura que en sus brazos amorosos disfruté,
bajo el palio sonrosado
de la luz crepuscular.

Mirando al mar soñé
que estabas junto a mí.
Mirando al mar yo no sé qué sentí,
que acordándome de ti, lloré.

La dicha que perdí
yo sé que ha de tornar,
y sé que ha de volver a mí
cuando yo esté mirando al mar…
Ni un lejano barquichuelo que mirar,
ni una blanca gaviota sobre el mar.
Yo tan sólo recordando la aventura que se fue,
la aventura que en sus brazos amorosos disfruté,
bajo el palio sonrosado
de la luz crepuscular.

Mirando al mar soñé
que estabas junto a mí.
Mirando al mar yo no sé qué sentí,
que acordándome de ti, lloré.

La dicha que perdí
yo sé que ha de tornar,
y sé que ha de volver a mí
cuando yo esté mirando al mar…

Letra: César de Haro Valencia.
Música: Marino García González.

3. Resumen

Esta composición musical reaviva una intensa historia de amor. El mar evoca el recuerdo, la nostalgia por recuperar esa aventura disfrutada “bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular”.

4. Actuación en directo de Jorge Sepúlveda en Televisión Española

Más información

BALTASAR, Basilio. El cantante Jorge Sepúlveda murió en Mallorca, donde vivió sus últimos años en busca del anonimato. El País, 18-06-1983.

ENCABO, Manuel. Jorge Sepúlveda, el bolerista que dejó su corazón en Santander. ProBoCa: Promoción del Bolero en Cantabria, 01-05-2010.

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