Casi todos los países europeos se sienten herederos del imperio romano, por ello nos adentramos en las profundidades de su historia con la idea de saber más sobre la nuestra. Esta semana vamos a conocer el pasado de un puerto fundado por el pueblo que hizo suyo el Mare Nostrum, y que muestra cómo un imperio mediterráneo con tesón y fuerza, ya en el siglo I, pudo traspasar fronteras, llegar al Atlántico y fundar allí puertos y ciudades.
Los romanos llegaron por primera vez a la actual Gran Bretaña en el siglo I a. C. Ocurrió durante la guerra de las Galias, en el año 55 a. C., porque el general Julio César había recibido noticias de que los celtas británicos podrían ofrecer apoyo a sus primos galos del otro lado del Canal para repeler a los romanos.


Años después, ocuparon su capital, entonces una zona de campo abierto que tenía algunos arroyos que desembocaban en el río Támesis, a la que denominaron Londinium, ya en el siglo I (alrededor de los años 47-50 d. C.). Era un enclave estratégico, que servía tanto de cruce de caminos como de importante centro comercial marítimo, por lo que construyeron allí un puerto que contribuyó a desarrollar las actividades de intercambio con pueblos vecinos y con la parte gala del canal de la Mancha. En ese momento, sin ser conscientes de ello, estaban sentando las bases de la actual ciudad de Londres.

El Támesis ofrecía un espacio protegido, muy adecuado para una flota, por lo que Londinium se convirtió en el puerto de Roma en Britania. De hecho, sirvió como un centro comercial de especial relevancia hasta su abandono durante el siglo V.

Sin embargo, la historia del pequeño poblado fluvial no fue lineal. El asentamiento sufrió incendios, fue quemado e invadido. Las legiones romanas estaban conquistando las islas. Algunas tribus celtas se opusieron. Una de ellas eran los icenos, que encabezados por la reina Boudica, detuvieron a los romanos durante un tiempo. Una de sus mayores victorias fue precisamente la destrucción casi total de Londinium (año 60).
A pesar del desastre, la reconstruyeron, y en el año 100 la ciudad tenía un puerto próspero y contaba con unos 45.000 habitantes.

Era pues un enclave fluvial sobre el punto más bajo del estuario del Támesis que daba paso a las vías marítimas próximas.
Barcos romano-celtas
Durante el siglo pasado se descubrieron los restos de cuatro barcos de época romana en Blackfriars, a orillas del río. Análisis posteriores demostraron que su técnica de construcción no era la habitual seguida en el imperio romano, sino que se acercaba mucho a los métodos celtas para construir sus embarcaciones. Se acabó nombrando este estilo como romano-celta.

El puente romano de Londinium
Allí construyeron un puente de madera sobre el río, en el año 43, justo aguas abajo del actual puente de Londres. Tras el incendio de la ciudad se volvió a construir otro enorme, que medía unos 300 m.

Actualmente apenas quedan vestigios, como parte de las columnas y restos de un mosaico recientemente hallado, que se pueden ver en las imágenes siguientes.

Hay información más detallada de este puerto en una web sobre asentamientos costeros romanos.
Para acabar
Una pequeña población situada en las orillas del río Támesis, gracias a su posición estratégica, consiguió, no sin pasar por incendios y duros ataques, convertirse en la capital de la Britania romana. Quedan pocos restos de este pasado marítimo, pero los que se han conservado muestran el desarrollo de una urbe fluvial, potenciada por los invasores romanos, que en lo concerniente a construcción naval acabaron adaptando técnicas celtas y dando paso a nuevos métodos de construcción de naves. Son una muestra más de esos estilos mixtos que con el tiempo dieron lugar a los dos grandes métodos de construcción naval europeos.
Más información
CHENAULT, Rachel L. The Celtic Queen Boudica as a Historiographical Narrative. The Gettysburg Historical Journal, 2020, 19, 1, p. 6.
ESTILL, J. H. The Port of London. Journal of the Royal Society of Arts, 1929, 77, 3972, p. 186-207.
GOWLAND, Rebecca. Embodied Identities in Roman Britain: A Bioarchaeological Approach. Britannia, 2017, 48, p. 177–94.
HINGLEY, R, Londinium: A Biography. Roman London from its Origins to the Fifth Century. London: Bloomsbury, 2018.
MALCOLM, James Peller. Londinium Redivivum: Or, An Antient History and Modern Description of London. J. Nichols, 1807.
MILLETT, Martin. Improving our understanding of Londinium. Antiquity, 2016, 90, 354, p. 1692-1699.
MILNE, Gustav. The port of roman London. London: BT Batsford, 1985.
MILNE, Gustav. Discovering the Port of Roman London. Gresham College, 2017.
MOSS, Gabriel and RALEIGH, Peter. Imperialism and Rebellion on the Roman Frontier: Boudicca’s Revolt. In DURGUN, Pinar. An Educator’s Handbook for Teaching about the Ancient World. Archaeopress, 2020, p. 178–80.
PERRING, Dominic. London in the Roman World. Oxford: University Press, 2022.
RULE, Fiona. London’s docklands: a history of the lost quarter. The History Press, 2019.
WALLACE, Lacey M. The Origin of Roman London. Cambridge: Cambridge, 2014.

