En un lugar central del Mediterráneo está la gran isla de Sicilia. Al este se encuentra una antigua ciudad costera, fundada por navegantes griegos, llamada Siracusa.


Llegando en barco a esta urbe, justo en la costa, podemos ver una enorme fuente de agua dulce que mana de forma natural. En ella crecen papiros y palmeras, y suele estar habitada por grupos de patos que han hecho de ella su casa.

El mito de Aretusa y Alfeo
Este manantial tiene una leyenda: en la mitología griega Aretusa era una de las náyades (deidades femeninas menores jóvenes y bellas, que aparecen asociadas a la naturaleza, en este caso a los cursos de agua dulce). Mientras la protagonista estaba en Arcadia (Grecia), un día caluroso decidió bañarse en un río cercano llamado Alfeo. Este río tomó forma de hombre y se enamoró de la náyade.
Los ríos que se transforman en hombres y viceversa
Los dioses-río eran la personificación de cada una de las corrientes de agua. Hesíodo afirmaba que eran los hijos de los titanes Océano y Tetis (Teogonía, 366-371). Además, en repetidas ocasiones se han generado mitos en los que estos seres acuáticos se enamoran de bellas ninfas y princesas. Podían cambiar su aspecto cuando ellos quisieran. Otros dioses-río famosos en la Antigüedad fueron el Tíber y el Nilo.

El traslado a Sicilia
Alfeo persiguió a Aretusa de manera insistente hasta que la joven pidió ayuda a la diosa Artemisa. Ésta la protegió generando una nube y la trasladó hasta Sicilia por debajo del mar. Una vez allí, la hizo salir en la pequeña isla de Ortigia (situada frente a la ciudad de Siracusa), haciendo un agujero en la tierra, del que empezó a manar agua dulce.

Para acabar
Hoy una fuente de agua dulce, justo al lado del mar, es la depositaria de esta narración mitológica, que lleva el nombre de Aretusa. Esta ninfa es tan famosa que se acuñaron monedas con lo que se pensaba que podía ser su efigie, muchas de ellas acompañadas de delfines.

Esta es una preciosa historia que acude al mito para explicar la existencia de una fuente de agua dulce. También incluye un traslado marítimo, atravesando el mar Jónico, así como la personificación de un río persiguiendo a una náyade. Otra joya de nuestro Patrimonio Marítimo inmaterial apenas conocida.

Más información
BONNANI G. Delle antiche Siracuse Volume primo. Palermon: Nella Stamperia di Gio. Battista Aiccardo, 1717, p. 15-16.
LUZZINI, Francesco, et al. Il mistero e la bellezza. La Fonte Aretusa tra mito, storia e scienza. Acque Sotterranee-Italian Journal of Groundwater, 2015, 4, 3.
MADDOLI, G. & SALADINO, V. Pausania. Guida della Grecia, Libro V. L’Elide e Olimpia. Milano, 1995.
ROCAS SUMOY, Julia. Ártemis Ortigia: cultos, ninfas y advocaciones en Siracusa. TFG Universidad Autónoma de Barcelona, 2018.
ROVERE, Valentina. La natura delle fonti in Giovanni Boccaccio: i luoghi del mito tra Genealogie e De montibus. In BELLENZIER, Caterina, et al. Hic abundant leones. Uomo e natura nei testi mediolatini e romanzi: Atti del Convegno dottorale, Università degli Studi di Siena. Firence: University Press, 2025, 8, p. 105-116.
STORTO, Niccolò Cosimo. Seneca e Strabone sulla Fonte Aretusa: una proposta di confronto. Lucius Annaeus Seneca, 2023, 3, p. 245-276.
TAYLOR, Rabun. River raptures: containment and control of water in Greek and Roman constructions of identity. En KOSSO, C. & SCOTT, A. (Eds.). The nature and function of water, baths, bathing and hygiene from antiquity through the Renaissance. Leiden-Boston: Brill, 2009, p. 19-42.

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