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Archive for the ‘– Mitología’ Category


Existe un profundo desconocimiento sobre la influencia del mundo marino en la praxis religiosa de la Grecia antigua, en parte porque los investigadores a veces se han negado a admitirla. El pueblo griego, por la necesidad de su propio medio geográfico, estaba volcado hacía el mar, tal y como quedó plasmado en una mitología rica en dioses y héroes relacionados con este espacio, que sí que está bien documentada. Sin embargo, acerca de la protección que éstos ejercieron sobre todos aquellos aspectos vinculados de una u otra manera al mar, así como de la presencia de elementos asociados a este medio en los rituales y fiestas religiosas, apenas se han hecho estudios.

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Estatua de Poseidón, el dios del mar. Fuente: Imperium

La economía de la antigüedad clásica se basaba en un intenso tráfico marítimo, que en épocas de guerra transformaba ciertas naves en barcos para la batalla. Estas actividades debían ser protegidas por los dioses y éstos “exigían” a cambio, además de culto en sus santuarios, un conjunto amplio de rituales y fiestas conmemorativas en su honor.

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Los argonautas dirigidos por Ceres. Siglo XVIII. Fuente: National Galery of Art.

Apenas estudiadas, veremos, gracias a las investigaciones de Mirella Romero, algunas de las más importantes. Además de las que se celebran al inicio y el fin de la temporada de navegación, la ayuda de los dioses en los viajes marítimos, tan peligrosos y al mismo tiempo imprescindibles, se evidencia en algunas otras manifestaciones folclóricas griegas.

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La diosa Atenea dirigiendo la construcción de una nave (siglo I). British Museum.

Fiestas vinculadas al mar 

Dos son las fiestas que se vinculan sin dificultad al mar y la actividad náutica: las Cibernesias y las Ploiaphesias (o Navigium Isidis), que coinciden con la época de inicio (mare apertum) y de fin de la navegación (mare clausum)*. 

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Nave griega en un ánfora de la época

a) Celebración del inicio de la época de navegación

En algunos puertos del Mediterráneo se celebraba una fiesta que abría oficialmente la temporada para poder “salir a la mar” en marzo (entre los días 5 y el 9). Estaba dedicada a Isis (son conocidas en la literatura académica como Navigium Isidis o ploiafevsia), y existen evidencias de ella desde la época helenística hasta el siglo IV.

Apuleyo escribió el relato más completo sobre el funcionamiento de esta festividad ya en el imperio romano. Se abría con una procesión compuesta por mujeres, coros de cantantes e instrumentistas, iniciados, sacerdotes -uno de ellos sostenía una pequeña nave de oro- e imágenes de dioses.

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Diosa Isis. Fuente: Fandom. 

Se dirigían hasta la orilla del mar donde estaba esperando un barco de nueva construcción, decorado con pinturas y en cuya vela había una inscripción bordada en letras de oro, donde se solicitaba una feliz apertura de la estación navegable. El sumo sacerdote entonaba sus oraciones, purificaba la embarcación con una antorcha encendida, un huevo y azufre, y la consagraba a Isis. A continuación, se realizaba una libación con un puré de leche sobre las aguas del mar y se botaba la nave, que iba repleta de ofrendas votivas.

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Trirreme clásica

Cuando el barco dejaba de ser visible desde la orilla, la comitiva regresaba al templo donde se volvían a colocar las imágenes en su sitio. Uno de los sacerdotes pedía por la felicidad del pueblo, sus gobernantes, de los marineros y de las naves, finalizando la oración con la fórmula griega del ritual que proclamaba la reanudación de la temporada náutica. Acabada la ceremonia, los asistentes depositaban ramos y coronas ante la imagen de plata de la diosa Isis.

b) El fin de la época anual para navegar: la fiesta de los pilotos

En otoño los marineros celebraban unas fiestas muy antiguas en el puerto de Atenas. Estaban asociadas en principio a Poseidón (la divinidad suprema del mar), que recibiría como ofrenda un sacrificio. Una vez que se introdujo la leyenda de Teseo (que viajó a Creta acompañado de unos pilotos y a su vuelta ordenó que les hicieran un monumento en el puerto de Atenas), se integraron en ellas a estos héroes cuya función resultaba de vital importancia durante la travesía, ya que dirigían el rumbo de la nave.

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Dibujo de una nave griega. Fuente: Arquehistoria

Es muy posible que los pilotos contasen con un destacado papel durante las ceremonias, dado que se trataba de una festividad dedicada a sus patrones.

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Otras muestras

El mar y las embarcaciones estaban presentes en muchas de las fiestas griegas, aunque no fueran en sí fiestas marítimas. Por ejemplo, en una de las celebraciones atenienses más antiguas y de mayor prestigio (las Panateneas), la túnica (peplo) de la diosa Atenea se traslada en un barco, extendida sobre él. En los festivales celebrados en honor de Dioniso (Antesterias) celebradas en Atenas y Esmirna, la procesión del dios aparece en otro barco. En las fiestas que conmemoraban la victoria naval en Salamina, las procesiones iban desde los santuarios hasta la playa, donde estatuas de diosas como la de Hera de Samos se bañaban en las aguas del mar.

Argonautas (argo, Calias, Zetes) y Medea

Argo, Calias y Zetes con Medea. Fuente: Velasco

Como puede comprobarse, a pesar del desconocimiento que sobre ello existe, se dieron diversas celebraciones en las que el mar era el protagonista, y en otras en las que elementos como las naves se usaban en diversas fiestas en la Antigüedad clásica.

Más información

El hombre de plata; Tartessos y su alianza con los griegos. Arquehistoria, 2012.

Isis. Fandom.

Resumen de los dioses griegos y romanos. Imperium.

ROMERO RECIO, Mirella. Extrañas ausencias: las fiestas marítimas en el calendario litúrgico griego. Dialogues d’Histoire Ancienne, 2010, 36, 1, p. 51-117.

VELASCO LÓPEZ, Mª Hénar. El viaje de los argonautas. Mitología clásica. Universidad de Salamanca, s.f.

  • En la Antigüedad había un periodo para navegar, que coincidía con el tiempo bonancible: era la época del mare apertum (generalmente de mediados de marzo a mitad de octubre). El invierno, por el contrario, dificultaba mucho a los barcos la navegación, por lo era la estación de invernada o del mare clausum (obviamente, entre mediados de octubre y mitad de marzo, de manera aproximada).

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Las leyendas sobre el Preste Juan, un supuesto rey que tenía sus dominios en el oriente, se difundieron rápidamente durante toda la Edad Media en el occidente cristiano. Le dedicamos una entrada porque curiosamente el reino del Preste Juan aparece en portulanos y cartas náuticas, que son un tipo de documentos sobre los que la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval tiene abierta una de sus líneas de investigación. También porque este mito es una impresionante mezcla de tradiciones antiguas y medievales, cuyo resultado final, a pesar de ser una fantasía, es de un enorme interés.

Una imagen en un libro portugués

Una imagen de este rey de leyenda en un libro portugués del S. XVI

Vamos a ver la descripción de este reino, cuya existencia no se ha podido demostrar jamás, a pesar de que corrieron por Europa supuestas epístolas escritas por el preste y dirigidas a monarcas y papas, y de que muchos aventureros dijeron haberlo visto y visitado.

El reino del Preste Juan: su localización

La leyenda sitúa al Preste en varios lugares del oriente antiguo, aunque los mas conocidos son en Asía y en África. Incluso hay quienes lo localizaron en el continente americano después del siglo XV.

S. XVIII Fuente: Gallica

El reino del Preste Juan, según un mapa del siglo XVIII. Fuente: Gallica

Asia

Dependiendo del texto, este reino se asimilaba con el imperio tártaro (mongoles). Realmente en esa corte había un grupo de cristianos nestorianos, pero era minoritario.

Posiblemente el error viniera porque durante el siglo XIII el emperador mongol Gengis Kan luchó contra los musulmanes y los derrotó, lo que, en tiempo de cruzadas, pudiera haber facilitado una identificación de éste con un gran monarca cristiano en los confines del mundo entonces conocido.

África

La leyenda decía que era un rey cristiano en la Gran India. Por ello, a principios del siglo XV los portugueses continuaron buscándole, pero no en la India, sino en su camino hacia ella, es decir, en Etiopía.

Este reino africano, importante desde la prehistoria, situado en una zona de especial interés por la tradición cristiana milenaria que posee, era el lugar idóneo para situar el posible reino del Preste Juan.

Islario general de todas las islas del mundo es la obra más importante del cosmógrafo sevillano Alonso de Santa Cruz

El supuesto reino del Preste situado en Etiopía, tal y como aparece en el Islario general de todas las islas del mundo, obra del cosmógrafo sevillano Alonso de Santa Cruz

De hecho, el texto dice que el infante Pedro de Portugal había vivido allí en Etiopía, con el Preste Juan, tres meses. Sintetizamos y seleccionamos partes del texto en las que se explica quiénes eran y cómo vivían, por el interés intrínseco que posee.

El reino del Preste Juan según el infante Pedro de Portugal

Parece que el texto no fue escrito por este noble portugués, sino por un español, Gómez de Santisteban, conocedor de los libros de viajes medievales (Mejía, p. 216-17).

a) La descripción de la ciudad

La ciudad donde tenía su sede el Preste Juan se llamaba Albes. Sobre ella dice:

“Es la más populosa, la más rica, y fortalecida que hay en aquella parte del mundo, tiene de circunferencia más de doce leguas, en su castillo tiene mas de ciento cincuenta torreones bien fortificados. En cada uno de ellos hay mas de mil hombres de guarnición, todos con barba larga, mostrando su luto en señal de haber perdido la tierra de Promisión”.

Escudois heráldicos d elos reinos dle Preste Juan, según el Armorial de Conrad Grunenberg

Escudos heráldicos atribuidos a los reinos del Preste Juan, según el Armorial de Conrad Grunenberg (siglo XV), entre los que se encuentra una sirena

b) El palacio

“Una vez entrado en la ciudad nos dijeron que para llegar al palacio era necesario ocupar medio día sin dejar de andar. Un vez que llegamos pudimos ver que tenía ocho torres tan hermosas y brillantes que no se pudiera mirar sin recibir impresión (…) Tenía una guardia de seiscientos hombres de caballería e infantería, lujosamente vestidos y bien armados”.

Dibujo d ela corte dle Preste Juan en el armorial de Conrad Grunenberg

Dibujo de la corte del Preste Juan en el Armorial de Conrad Grunenberg (siglo XV)

Una vez que pudieron entrar en el palacio como emisarios del rey de León, vieron “que debajo de un magnífico dosel estaba sentado el Preste Juan, con su esposa al lado, y un hijo que tenía el título de emperador de las provincias Galdras”.

c) La iglesia

“Vimos cosas muy maravillosas. Los sacerdotes son casados en aquella tierra, pero cuando quedan viudos no pueden volver a casarse (…) y por quebrantar este precepto tienen irremisible pena de muerte”.

“Poco antes de venirnos, mandó el Preste a dos sacerdotes que nos mostraran el cuerpo de Santo Tomás (…) que está colocado en el altar mayor (…) La víspera del día del santo le ponen en la mano un sarmiento seco, el cual se reverdece al instante, echa hojas y tres racimos de uva”.

d) La sucesión al trono

La dignidad de Preste no es hereditaria: se reúnen en la ciudad todos los obispos o abades del reino, y en solemne procesión se dirigen a la iglesia de Santo Tomás, y “ruegan al santo designe al que debe ser el nuevo gobernante”.

Más blasones de los reinos del Preste Juan

Más blasones de los supuestos reinos del Preste Juan, entre ellos podemos ver a la izquierda de la imagen el escudo de Etiopía, descrito en el texto como “las Indias”.

e) El resto del reino

Pidió el infante licencia para pasar a otra parte del reino, y el Preste les aconsejó que se pararan antes de llegar a una provincia “habitada por gentes tan idiotas que tienen por costumbre los hijos comerse a los padres cuando éstos llegan a una edad avanzada”.

La comitiva del infante de Portugal “tomó el camino del desierto del Paraíso. Luego de estar durante trescientas veinte leguas sin ver habitante alguno”, llegaron a “unas altísimas montañas, vimos al pie de ellas algunas poblaciones circunvaladas por cuatro ríos que se denominan Tigris, Eúfrates, Guión y Fisón, los cuales salen del Paraíso Terrenal”.

Los ríos Tigris y Eufrates. Fuente

Los ríos Tigris y Eufrates a los que el texto del infante Pedro dice que llegaron. Los otros dos ríos se citan en la Biblia, pero actualmente no hay rastro de ellos. Fuente

Tomamos un texto en el que el propio Preste, siempre según el infante portugués, explica sus dominios:

“tengo bajo mi autoridad 64 reyes, me obedecen 12 arzobispos, 20 obispos y 4 patriarcas. El dominio de mis tierras se extiende a diez mil leguas cuadradas, en las que tengo dos provincias muy importantes llamadas India mayor e India menor, en las que se crían mucha variedad de animales y aves de tan grandes fuerzas que sin perder el vuelo arrebatan del suelo las reses y se las llevan al nido. Con los dromedarios, elefantes, camellos y unicornios, se labran los campos y hacen las labores que necesitamos”.

f) Los habitantes mas fantásticos

“Tengo en mis territorios unos habitantes que no tienen mas que un ojo en la frente, cuando muere alguno se  lo comen entre sus parientes”. En otra provincia “con una clase de gentes que tienen los pies redondos. En otro tengo una generación cuyas gentes son de la alzada de una vara, pero son muy belicosos. En otra provincia hay unos cerros muy elevados, en los que se cría gente que de cintura para arriba son hombres y de cintura para abajo son caballos”.

Epílogo

En síntesis, un fantástico y onírico reino, que parece descrito por un infante de Portugal que afirmaba haber recorrido el mundo y estar alojado en la tierra del Preste. Magia y leyenda alimentando la mente de los habitantes del Medievo y de parte del Renacimiento, en una mezcla casi increíble de mitos antiguos, creencias religiosas y supersticiones.

Más información

El texto completo del relato del infante Pedro de Portugal. Un análisis de las primeras ediciones puede encontrarse aquí.

SANTIESTEBAN, G. de. Historia del infante D Pedro de Portugal el cual anduvo las siete partidas del mundo. Barcelona: Imprenta de los herederos de la viuda Pla, 1842.

VILLALBA RUIZ DE TOLEDO, F.J. y NOVOA PORTELA, F. Los mitos medievales en la obra de John Mandeville. ISIMU, 2016, vol. 9.

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Durante la Edad Media se escribieron algunos libros que recogían la fauna existente, y con frecuencia estaban iluminados con láminas y dibujos. Se denominaron Bestiarios.

Barco medieval

Coca medieval

Los autores a menudo se dejaban llevar por antiguos mitos o creencias, dando rienda suelta a su imaginación, y como resultado aparecían animales fantásticos cuyos cuerpos estaban formados por partes de otros. Muchos de ellos ya se habían descrito, dibujado o esculpido siglos atrás.

Pez con car ade animal terretre

Pez con cabeza de animal terrestre

Dentro de estos universos oníricos había uno, el mar, que a la vez que era sustento y vía de comunicación, reflejaba los temores de los pueblos que lo habitaban. Durante la Edad Media éste era visto como un vasto desierto de inconmensurables proporciones, donde los peligros acechaban. Los naufragios, la piratería, las tormentas y ciertos monstruos dibujaban un espacio poco deseable.

Con patas delanteras

Pez con patas delanteras de un mamífero o reptil

Como reflejo de estos temores hacían surgir del mar animales fantásticos, como peces con cuernos de ciervo, con patas traseras, delanteras o con cabeza de mamífero, entre otros.

Pez ciervo

Pez ciervo

En esta entrada vamos a dedicarnos a los animales marinos fantásticos y utilizamos las ilustraciones de uno de los autores mas conocidos, Tomás de Cantimpré.

El autor

Se llamaba Thomas van Bellenghem, aunque su apellido pronto se convirtió en el de Cantimpré por su ingreso en la orden de los agustinos de la abadía de ese nombre. Estudió Teología en Colonia y en París, y fue profesor de esta materia en Alemania, Francia y Bélgica.

Pez cornudo

Pez cornudo

Aunque es autor de varias obras, es conocido por su Liber de natura rerum, escrito posiblemente sobre  los años 1230-1245.

La obra

Es una enorme enciclopedia en la que se compila, al modo medieval, el conocimiento de historia natural de la época, incluyendo materias hoy vinculadas con la antropología, la zoología, botánica, mineralogía, astronomía, astrología y meteorología.

Pez con patas

Pez con patas y cuerno

Parece que intentó crear un texto que sirviera de manual a los predicadores. La obra también se tradujo al alemán y francés, aunque no al castellano.

Sirenas y tritones

Dos de las criaturas fantásticas mas conocidas y representadas son los monstruos que tienen mitad cuerpo humano y mitad pez.

Las sirenas, presentes en la mitología desde tiempos inmemoriales, han tenido variadas formas. Inicialmente con medio cuerpo de ave, posteriormente de pez y durante la Edad Media con ambos, “luciendo” tanto la cola de un pez como las patas de un ave.

“Del mundo subterráneo del Hades al subconsciente colectivo, estas criaturas tienen la virtud de dejar intacto el misterio y permanecer en los sueños de niños, artistas y pensadores” (García Gual).

sirena con patas

Sirena con patas

Los tritones eran el símil masculino de las sirenas. Fueron considerados los mensajeros de las profundidades marinas. Pausanias, por ejemplo, habla de ellos en su Descripción de Grecia [19.20.4]. También Ovidio en su Metamorfosis [324].

Pez guerrero

Tritón guerrero

El mar medieval aparece así como un entorno tan vital y necesario como terrible y peligroso, del que surgían enormes bestias que hacían naufragar a los barcos y engullían a los navegantes. Este universo dibujado en los bestiarios nos ha llegado como una fantástica y rica muestra de esa forma de entender el medio marino.

Mas información

ELVIRA BARBA, M.A. Arte y mito: manual de iconografía clásica. Madrid: Silex, 2008. 

MALAXECHEVERRÍA, I. Bestiario medieval. Madrid: Siruela, 1999.

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Este año se cumple el 402 aniversario de la llegada de 22 samuráis a España. Vinieron como embajadores, para establecer relaciones comerciales entre Japón y la Monarquía Hispánica. Arribaron en el año 1614 en el puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), tras un largo y accidentado trayecto, en el que atravesaron varios océanos.

Con este motivo dedicamos una entrada a la visión que el arte japonés ha trasmitido del medio marítimo, profundamente arraigado en su cultura. Para ello traemos una de las manifestaciones más relevantes y que mas influencia ha tenido en el arte mundial: el Ukiyo-e.

Kimono que contiene un barco japonés

Parte de un kimono antiguo que contiene varios barcos japoneses

Existe una colección de grabados nipones llamada “Cien aspectos de la luna” (Tsuki hyakushi) compuesto por xilografías a color de gran tamaño, con una temática central única. Su autor es el artista Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892) y fueron publicadas a finales del siglo XIX. Forman parte del Ukiyo-e o “imágenes del mundo que fluye”, movimiento artístico que se desarrolló durante los siglos XVII y XX en Japón, y recogen escenas de la vida cotidiana,  del  mundo, del teatro o de la naturaleza.

La luna en el monte Shizu - Hideyoshi

La luna en el monte Shizu – Hideyoshi

Son de una belleza extraordinaria, y varios representan los vínculos entre el astro y el mar, las embarcaciones y los paseos a la luz de la luna, las islas y las batallas nocturnas.

Sine nomine

Sin título

Están inspirados en acontecimientos históricos o de la mitología y en anécdotas originarias del sureste asiático.

lunaosbre el mar en la bahía de Daimotsu - Benkei

La luna sobre el mar en la bahía de Daimotsu – Benkei

Tsukioka Yoshitoshi fue un artista de la escuela de Utagawa Kuniyoshi (1797-1861). Posiblemente es el más innovador de todos ellos. Esta serie ha sido reconocida como la obra maestra de sus últimos años. Incluso algunos de los dibujos nos recuerdan al actual manga.

¡Cuánta desesperanza! / sería mejor hundirme en las olas / tal vez, entonces, podría ver a mi hombre de la capital de la luna - Ariko

Ariko

Yoshitoshi es el último gran maestro del grabado japonés en madera tradicional.

La luna de Itsukushima - Una cortesana de Muro

La luna de Itsukushima

Europa redescubre el arte japonés

Después de siglos de ignorancia mutua, el continente europeo y Japón vuelven a encontrase a mitad del siglo XIX. Tanto los intelectuales europeos como los japoneses quedaron deslumbrados al descubrir la cultura de los otros. El arte nipón tuvo tal éxito en Europa que sus ilustraciones aparecieron incluso en los almacenes y en tiendas de capitales como París y Londres, incorporándose a carteles, tejidos y publicidad.

Guerrero

La luna en la bahía de Katada

Aunque el ukiyo-e influyó en muchos de los pintores impresionistas, tuvo importancia para genios como Degas, Gauguin, Manet, Monet, van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La una en el timón de un barco

La luna junto al timón de un barco

De esta forma tan artística, situando la luna como testigo de la milenaria cultura japonesa, el genial Tsukioka Yoshitoshi trazó la que se convertiría en su serie de grabados mas conocida y celebrada. En ella recogió aspectos del folclore nipón desde sus remotos inicios, generando así una completa enciclopedia visual de la historia de Japón en la que el mar está presente en muchos aspectos.

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Se han descubierto hace poco tiempo unos magníficos mosaicos romanos en la ciudad hebrea de Lod. Han ido apareciendo en sucesivas excavaciones desde su hallazgo casual en el año 1996. Representan varios paisajes y costumbres, pero aquí lo traemos a colación porque contienen animales y escenas marítimas de elevado realismo y con una ejecución excelente.

El primer mosaico descubierto. Vista general

El primer mosaico descubierto. Vista general

El lugar 

Lod es una antigua ciudad de Israel, conocida como Lida (con variaciones como Lydda), habitada desde época cananea, que ya aparecía en los registros de los faraones egipcios.

En esta imagen compuesta se puede localizar primero Israel en el planisferio terrestre y dentro la ciudad de Lod

En esta imagen compuesta se puede localizar, de izquierda a derecha, primero Israel en el planisferio terrestre y dentro de ésté la ciudad de Lod

Uno de sus mas insignes hijos es San Jorge, patrón de múltiples lugares y héroe conocido, entre otros asuntos, por su victoria frente al dragón.

Una imagen de San Jorge

Una imagen de San Jorge

Los primeros hallazgos

Estos mosaicos se encontraron cuando se estaba construyendo una carretera, ya que al profundizar en el terreno aparecieron.

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

El mosaico central. En las esquinas se pueden apreciar motivos marinos

Como puede apreciarse en la primera imagen de esta entrada, se divide en tres grandes cuerpos, dos laterales y uno central. El panel principal aparece dividido en una serie de figuras geométricas más pequeñas, formando un polígono exterior de doce lados y dieciséis segmentos cuadrados y triangulares en los que se representan diversos animales, entre ellos aves acuáticas y peces.

Detalle del octógono central

Detalle del octógono central

En el octógono central hallamos feroces animales junto a un paisaje montañoso que flanquea al fondo un ketos, o una criatura mítica del mar. Es posible que quiera representar el Océano, que se creía que rodeaba el mundo antiguo. En las esquinas tiene preponderancia la representación de animales como delfines, peces y aves acuáticas.

Detalle del mosaico central

Detalle lateral del mosaico central

El panel rectangular superior está decorado con escenas de animales que recuerdan claramente el diseño y objeto del panel principal, incluyendo algunos peces. Sin embargo, es el inferior el que está completamente ilustrado con una escena marina animada. 

El mosaico dedicado a escenas marítimas

El mosaico dedicado a escenas marítimas

En ella hallamos peces y delfines similares a los que se pueden encontrar en los otros dos paneles, pero aquí se muestran nadando en un mar transparente, acompañado de conchas y dos grandes buques mercantes que miran en direcciones opuestas. Uno de ellos está bastante dañado.

Las naves

Los dos buques romanos son dos típicas naves onerarias o de carga de las denominadas de Alejandría, que eran las de mayor tamaño, y se dedicaban al transporte del trigo de Egipto y de la seda que llegaba de China a través del Mar Rojo. Aparte de su tamaño, el elemento distintivo eran las dos gavias (velas triangulares) izadas por encima de la verga de la vela mayor. A proa llevan el artemón, una vela cuadra de pequeño tamaño, izada sobre un pequeño árbol, con mucha caída o inclinación hacia proa, como los baupreses de la época clásica de la navegación a vela.

Detalle del panel inferior

Detalle del panel inferior

Estas naves partían de Ostia (en la desembocadura del Tiber) por donde, a su vuelta, subirían las barcazas cargadas hacia Roma, hacia el estrecho de Mesina. De ahí, con posibles escalas en Siracusa y Malta, se dirigían a los puertos del sur de Candía o Creta y se daba el salto a Alejandría, aprovechando los vientos y corrientes favorables. Sin contar las escalas, el viaje llevaba unas dos semanas.

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De regreso, los vientos y corrientes, que en la ida habían favorecido la navegación, obligaban a alargar la derrota de vuelta, con lo que esta ruta, sin contar escalas, era tres veces más larga.

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Al salir de Alejandría, las naves se dirigían a las costas de Palestina y Siria, aprovechando las corrientes que tiran al Norte. Bordeaban, luego, la isla de Chipre por el Norte, para evitar la corriente contraria que baja por la costa occidental de dicha isla, continuando por la costa de Asia Menor hasta Rodas. Allí se unían a las embarcaciones que venían del Mar Negro, navegando a rumbo Sur hasta el Norte de Creta, atravesando el canal entre esta isla y la península de Morea, aprovechando las fuertes corrientes que tiran al Suroeste. En Siracusa esperaban a que se levantase viento Sur para atravesar el estrecho de Mesina. Una vez logrado ésto, el resto del viaje hasta Ostia era fácil, aprovechando las corrientes favorables.

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El emplazamiento

El conjunto formaba parte de una casa romana cuyos dueños disfrutaban de una buena posición económica, lo que quisieron plasmar en  los suelos de su vivienda, mandando construir el impresionante mosaico. Cuando la casa fue destruida, las paredes cayeron sobre ellos, enterrando y “protegiendo” esta obra de arte.

Más peces

Más peces

Su importancia queda reflejada en el hecho de que ya han formado parte de diversas exposiciones monográficas en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la historia no acaba aquí.

Nuevos mosaicos

Cuando se decidió construir un museo para exponer este mosaico, se encontró otro nuevo, de realización mas tardía pero igual de impresionante. Forma parte del peristilo de la casa (el patio) y está compuesto por varios marcos rectangulares concéntricos. Tiene nueve medallones octogonales, cinco de ellos representan animales de caza o lucha; hay dos con peces, mostrando especies del Mar Mediterráneo y otros dos contienen aves y perdices junto a otros objetos, como un ánfora y una cesta de flores. Está fechado en el siglo III de nuestra era.

Una escena mar´tima del nuevo mosaqico recien descubierto

Una escena marítima del nuevo mosaico recién descubierto

Para concluir

Estos hallazgos son de una calidad excepcional y se encuentran en un excelente estado de conservación. Todo ello contribuye a aumentar el conocimiento que tenemos sobre el medio marino y la navegación en épocas antiguas. A la vez, la precisión y belleza de las imágenes sirven para deleitarnos con este patrimonio antiguo que es digno de admirar.

Más información

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Existe una leyenda, muy poco conocida en el ámbito hispanohablante, sobre las hijas de un rey de Siria llamado Diodicias. Estas fechas navideñas son propicias para la lectura de mitos, y aquí traemos uno en el que el mar aparece como vehículo de comunicación: las hijas del legendario rey son condenadas al exilio y deben embarcan sin rumbo por el Mediterráneo, en un viaje que acabará cerca del Mar del Norte.

Detalle de la página inicial de la crónica del siglo XV

Detalle de la página inicial de la crónica del siglo XV

El destierro en la Antigüedad

En época romana, cuando los acusados eran nobles, el castigo que recibían los culpables de asesinato solía ser el destierro en una isla. Frecuentemente tenían que embarcar hacia una tierra conocida, pero lejana, y a veces sin rumbo, para salvar sus vidas. Esta pena se mantuvo durante siglos y se extendió a otros muchos lugares. También parece  que entre los antiguos incas se practicaba.

Hay múltiples ejemplos, aunque el mas conocido, el de Napoleón en la isla de Santa Elena, sea de época muy posterior.

Muchas veces este destierro fue el motivo de grandes colonizaciones de islas lejanas, que actualmente se han configurado como países. Australia es otro de los mejores ejemplos de esta colonización forzosa, que acabó generando una nación y forjando una identidad muy distinta a la de sus remotos orígenes. En este nuevo sentir el mar ha dejado una profunda huella, detectable en muchas de las manifestaciones culturales, incluso en la propia simbología nacional.

Escudo de la Isla de Santa Helena, en el Atlántico

Escudo de la isla de Santa Helena, situada en el Océano Atlántico

Los inicios del mito

El monarca de Siria, Diodicias, se había casado con Labana, y de este matrimonio nacieron las princesas protagonistas.

Esponsales de Diodicias y Labana, reyes de Siria

Esponsales de Diodicias y Labana, reyes de Siria (detalle)

Las princesas fueron casadas con otros tantos señores principales del próximo oriente. Sin embargo, ellas no estaban conformes con ese destino y decidieron asesinar a sus maridos. El mito otorga la responsabilidad de este magnicidio a la hermana mayor, Albina, casada con Sardacia, el rey de Damasco.

Albina matando a su marido

Albina matando a su marido, el rey de Damasco

Pero en mitad de esta confabulación, la hermana pequeña, que estaba profundamente enamorada de su marido, avisó a éste, que fue el único que se salvó. Conocido lo sucedido, las hijas del rey fueron juzgadas y obligadas a embarcar sin rumbo fijo, desde la orilla este del Mediterráneo.

La confabulación de las princesas

La confabulación de las princesas

Las islas

Tras navegar por el Mare Nostrum durante largo tiempo, consiguen atravesar el estrecho de Gibraltar y se dirigen, por el Atlántico, hacia el norte, hasta llegar a unas islas deshabitadas cercanas a Francia. Allí desembarcaron y se quedaron a vivir. La leyenda dice que llegaron a las costas británicas.

Albina saliendo para el exilio

Albina y sus hermanas llegando a las costas inglesas

Una vez en suelo firme descubrieron que la habitaban unos demonios. La crónica afirma que fueron obligadas a tener hijos con estos seres infernales, y que de estas uniones nacieron unos gigantes. En la imagen superior pueden verse a dos de estos gigantes saliendo de un bosque.

Otra representación

Otra representación de la llegada de las hijas de Diodicias a las costas inglesas

La llegada de nuevos moradores

La crónica se detiene aquí, y vuelve a retomarse cuando Brutus, un descendiente de Eneas de Troya, arriba a estas islas con sus naves. El héroe asesina a los gigantes, y en honor de la princesa Albina denomina Albión a esta tierra (Gran Bretaña).

El campamento de Brutus (Fuente British Library, Royal 15 E IV f. 36)

El campamento de Brutus

Una versión para todos los públicos

Para adaptarlo al público infantil y juvenil se puede cambiar el magnicidio por cualquier otro hecho, como que sus maridos desaparecieron y fueron a buscarlos o que las tierras fueron invadidas por otros pueblos y tuvieron que emigrar.

La fuente

A pesar de que en este mito se cuenta cómo se poblaron las islas británicas, parece que fue un escrito francés del siglo XV a través del que nos ha llegado la noticia. Aunque esta leyenda es mucho mas antigua y alguno la relaciona con las crónicas artúricas. Se conservan versiones del texto en la British Library, pero hay también ilustraciones, copias y traducciones en la Biblioteca Nacional francesa, y en otras tantas centroeuropeas. Las imágenes que aquí aparecen son las originarias del manuscrito francés.

Las distintas versiones existentes varían en parte este mito, aunque en esencia es el mismo. Por ejemplo, en alguna crónica Diodicias es un rey griego. En otras el número de las princesas nacidas varía entre 14 y 34.

El texto original

La traducción inglesa actual del escrito original de Wavrin está disponible en Internet:

Jean de Wavrin. Recueil des croniques d’Engleterre, vol. I. British Library, Royal MS 15 E IV. s. XV. Síntesis. Traducido al inglés por  W. Hardy y publicado con el título A Collection of the Chronicles and Ancient Histories of Great Britain …. Cambridge University Press, 2012.

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