El sistema fenicio de construcción naval

Ya hemos tratado el tema de las naves fenicias y púnicas, pero no se ha analizado el sistema característico de construcción naval. Por eso esta semana vamos a conocer uno de los aspectos más importantes, que luego fue asimilado por la mayor parte de las culturas del Mediterráneo.

Una introducción general a las técnicas utilizadas puede encontrarla en la entrada dedicada a los dos grandes sistemas de construcción naval.

Los autores romanos, en especial Catón (s. II a. C.), atribuyen a los fenicios el sistema de «espiga y mortaja» (punicana coagmenta o coagmenta punicana, también conocido como «junta al estilo púnico»), aunque sabemos que tiene sus antecedentes en el antiguo Egipto. También nos ha llegado su uso en otras especialidades de carpintería distintas. Es decir, que se conocía, pero no se había llegado a utilizar en la construcción naval.

Sistemas anteriores

Uno de los primeros métodos para construir un barco fue el vaciado del tronco de un gran árbol, la nave monóxila, que no necesitaba técnicas de unión. Tampoco las pequeñas embarcaciones fabricadas con pieles de animales.

Cuando se pensó en construir naves mayores, comenzó el sistema de unir tablones de madera para conseguir mayor longitud y amplitud. Se empezó entonces a utilizar el cosido de las tablas, que ha permanecido en el océano Índico hasta el siglo XX. Consistía en unirlas utilizando cabos (cuerdas) elaborados con fibras vegetales.

Forma de unir las tablas con el sistema del cosido. Fuente

Método de «espiga y mortaja»

El nuevo sistema púnico se utilizaba para unir (ensamblar) las caras laterales de las tracas (tablas) del casco de una manera distinta. Consistía en unirlas y luego asegurar este encaje mediante una clavija. Se llevaba a cabo en los laterales de las dos tablas, donde se debía hacer un hueco (que se llama mortaja, en inglés es mortise), que suele ser rectangular, y en ambos espacios se inserta la espiga, que es de similar tamaño, y que, una vez insertada, garantiza la unión. Por último, se hacían perforaciones en sentido vertical de cara a cara en las tablas, que coincidían con cada una de las espigas. Sobre ellas se colocaban unas clavijas perpendiculares, que fijaban las uniones hechas anteriormente.

Técnica de unión conocida como espiga y mortaja. Fuente: De Juan 2017


Cuando la nave recién construida comenzaba a navegar, las tablas se empapaban de agua y se dilataban en sentido transversal, haciendo que la presión entre ellas fuera muy elevada. Las espigas (en inglés tenon) y las clavijas (dowel) se dilataban de igual manera. Con este sistema se garantizaba la estanqueidad.

Otra forma de ver la técnica de unión conocida como espiga y mortaja. Fuente: Fuller 2025

Se constata su uso a través del estudio de los pecios fenicios de Uluburun, Mazarrón 1 y 2, y en muchos de los romanos, como la Madrague de Giens o el Crétienne C.

Variaciones

Una tradición muy antigua es la unión de las maderas usando la técnica llamada «doble cola de milano». Consiste en insertar piezas de una madera muy dura en los bordes (testas) de las tablas cuya forma troncopiramidal difiere de las de las clavijas habituales. El ángulo desde el que se colocan también es distinto. Estas piezas son más estrechas en el centro y más anchas a ambos lados, lo que, una vez insertadas, impiden que las maderas se separen.

Unión a «doble cola de milano». Fuente

Para acabar

Es necesario recordar que las técnicas utilizadas en la construcción naval tuvieron un periodo de uso que varió mucho. Tampoco dejaban de usarse de manera radical, ya que en unos lugares se había hecho la transición hacia los nuevos sistemas, mientras que en otros se mantenían los tradicionales. También tenemos que saber que, dependiendo de los mares u océanos, se utilizaron diferentes tipos de naves, que conllevaban distintos procedimientos.

Ya antes de nuestra era se conocía el sistema de espiga y mortaja, que fue muy utilizado por las naves fenicias, pero tenía su origen en el antiguo Egipto. Convivió durante años con el cosido de barcos griegos, hasta que los romanos adaptaron la punicana coagmenta o sistema púnico de juntas, que desarrollaron ampliamente, y que durante centurias se utilizó en el Mare Nostrum. Pasados varios siglos, se produce un cambio importante, y las cuadernas irían convirtiéndose en una parte básica del armazón de la nave, dando paso a lo que hoy denominamos sistema mediterráneo de construcción naval.

Más información

FULLER, Elliott. Summer MASt Seminar 2025. Meetings on Aegean Studies (MASt), 2025.

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MAURO, Chiara M. Los pecios fenicios en época arcaica, estado de la cuestión. Ab Initio, 2014, 10, p. 3-29.

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