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Archive for the ‘– Cartografía’ Category

Otra muestra mas de lo desconocido que es el patrimonio marítimo lo encontramos en un precioso mosaico que representa un mapa de los santos lugares para las tres grandes religiones del mundo, en los que todavía se pueden apreciar la franja costera del Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, así como varios dibujos de naves y de peces. Estas imágenes son prácticamente inéditas, e incluso algunos estudiosos las consideran la mejor representación topográfica jamás realizada antes de la cartografía moderna.

mapa en el suelo

Vista desde arriba de lo que actualmente se conserva del mapa de Madaba. Fuente

Un antiguo mapa del Mediterráneo oriental

A 200 km de la inmortal Petra, se halló el mapa mosaico de Madaba, antigua ciudad situada en el Oriente Próximo bizantino. Esta urbe, que entonces formaba parte de Arabia y hoy pertenece a Jordania, estaba habitada por cristianos de lengua aramea, que eran descendientes de los moabitas de la Biblia.

Localización de la ciudad de Madaba en el mapa. Fuente: Google Maps.

El mosaico, realizado en plena Edad Media, fue descubierto accidentalmente en 1897 mientras se construía un nuevo templo. Hoy se puede contemplar en el suelo de la iglesia de San Jorge (en las dos imágenes, anterior y posterior, se puede apreciar perfectamente que se ha protegido, pero está visible para todos los visitantes).

Representa la tierra bíblica de Egipto a Líbano, incluyendo Sinaí, Israel, Palestina y Transjordania. En esta visión del oriente próximo encontramos el Mar Muerto y las costas del Mediterráneo.

El panel original medía unos 94 metros cuadrados, pero sólo se conservan 25. Lo que queda sigue siendo de la mayor importancia para el arte, la historia y la topografía de esa zona. Hay evidencias de 156 lugares en la parte que todavía se conserva del mapa.

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Una imagen mas cercana del mosaico

Las naves del Mar Muerto

Dentro del mosaico de Madaba aparecen dos embarcaciones en el Mar Muerto o Lago Asfaltites, que han llegado a nuestra época mutiladas, faltándole muchas teselas. Son prácticamente iguales y llevan la misma dotación: un timonel y un marinero.

Centrándonos en la más completa, vemos que lleva dos timones, uno a cada banda, de los denominados latinos, un árbol central con una verga para vela cuadra o redonda. La vela, que iría aferrada, está representada por la culebra, cabo que va dando vueltas en espiral para sujetarla a la verga.

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En el centro de la embarcación, para evitar el quebranto, se amontona la carga a granel, que, con mucha probabilidad, sería asfalto, material ya citado en el Génesis para calafatear embarcaciones. No aparecen remos, pero esto era habitual en los dibujos bizantinos del siglo VI, lo cual no significa que no los llevasen, sino que era costumbre no representarlos. Ahora bien, el casco corresponde al de una embarcación de alta mar, bien sea un dromon de guerra o una nave de carga. Las alas o aletas para proteger los timones, que se curvan hacia arriba, y los dos timones latinos también nos confirman que la embarcación representada es de alta mar.

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El autor del mosaico realizó la figura tradicional, pero las embarcaciones usadas en el Mar Muerto debían carecer de alas o aletas, no llevarían un caperol elevado en la roda de proa, serían de dimensiones mucho más pequeñas y se gobernarían con un remo en la popa a manera de espadilla.

En resumen, un patrimonio único apenas conocido, que recoge, además de una bella cartografía, escenas marítimas de hace muchos siglos, y que actualmente podemos admirar. Además nos sirve para poder conocer cómo eran las naves que se utilizaban, aparte de proporcionarnos una imagen única del Medievo en el Próximo Oriente.

Más información

Viaje virtual a través del mapa de Madaba.

 

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Hay mapas, que sin ser cartas náuticas, por la propia localización de la zona cartografiada, reflejan ambientes costeros, fluviales, litorales y marítimos. Es el caso de esta carta del siglo XIX, de la parte sur de América, que se centra en Brasil y Uruguay. Su detalle, preciosas ilustraciones y cuidada impresión son suficiente motivo para que demos a conocer esta obra cartográfica.

El mapa en su totalidad

La persona que aparece como autor es John Tallis (1817-1876), considerado uno de los cartógrafos y editores más renombrados del siglo XIX. La empresa de su propiedad, John Tallis and Company, es la última que edita estos trabajos ornamentales y ornamentados, por lo que sus mapas son tanto obras de arte como de geografía.

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Parte norte de Brasil. Detalle

John había nacido en Stourbridge (Worcestershire) alrededor de 1818 y se asoció con Frederick Tallis, que era muy posiblemente su hermano. Conoció a un grabador llamado John Rapkin, que fue su socio y también su inspiración. Sus impresionantes ilustraciones permitieron que los mapas que producían fueran obras de arte, con bellas ilustraciones y grabados.

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Una parte del mapa, en la que se puede apreciar la parte sur de Brasil y norte de Uruguay

Los mapas estaban hechos a dos tintas y representan el final de una era en la producción de grandes atlas decorativos. Tallis es reconocido por su serie de pequeñas ilustraciones o viñetas, que representan escenas que se organizan alrededor de la carta, muy al gusto de la demanda de mediados del siglo XIX.

Naves Rio Negro

Balsas en Río Negro

Vendió obras como el Atlas Ilustrado del Mundo, que fue publicado en unas setenta entregas entre 1849 y 1853. Cada parte se adquiría por un chelín o veinticinco centavos en América, y se puso a disposición en Australia y otras colonias británicas casi de inmediato, en 1854.

Las naves

Las embarcaciones que aparecen en la ilustración son jangadas. Son las típicas barcas usadas por los pescadores del Norte y Nordeste del Brasil, que están hechas generalmente de cinco troncos rollizos, sólidamente atados entre sí y con un mástil.

El nombre fue otorgado por los portugueses, que cuando llegaron a América las denominaron así porque les recordaban a las jangas que habían visto en sus viajes previos a la India.

Rio de Janeiro

Jangadas en Río de Janeiro

A veces se hacían sólo con troncos, que luego al llegar a su destino se podían vender. Aparte de pagayas (remos), podían llevar también velas. Su timón es de espadilla y los remos suelen ser de pala ancha.

Este mapa está depositado en la Biblioteca Nacional de Brasil.

Más información

ESPÍNOLA, Rodolfo. Caravelas, jangadas e navios: uma história portuária. OMNI, 2007.

Jangadas

J. & F. Tallis

Otros mapas de Tallis

Imágenes de jangadas y jangadeiros actuales

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El Atlas de las Indias Occidentales, o compendio descriptivo de las Indias Occidentales (en inglés The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies) se publicó en Londres en 1775 y está ilustrado con cuarenta cartas y mapas. Se completa con un relato histórico de los varios territorios e islas que componen esa parte del mundo, su descubrimiento, situación, extensión, fronteras, producto, comercio, habitantes, gobierno, religión, entre otros.

Atlas indias orientales XVIII

Portada del Atlas del siglo XVIII

El autor

Thomas Jefferys (1717-1771) era geógrafo del príncipe de Gales y posteriormente del rey inglés Jorge II. Después de la muerte de Jefferys su negocio pasó a Robert Sayer y John Bennett, que en 1775 publicaron los mapas en forma de atlas por primera vez.

Thomas era un excelente y preciso dibujante, y fue autor de varios grabados que representaban al monarca y a varios de sus ayudantes mas cercanos, entre ellos algunos altos cargos de la Armada inglesa.

Sus cartas náuticas fueron de gran importancia en la guerra de la Independencia norteamericana.

La obra

Este magnífico atlas, que la historiografía inglesa alaba y describe como el mejor, sin embargo sólo se detiene en las costas e islas del Caribe, aunque nos consta que el autor había cartografiado otras zonas del continente americano. Otra nota importante para la investigación peninsular es que recoge las islas atlánticas de las coronas española y portuguesa (Canarias, Azores, Madeira, y Cabo Verde). Como la investigación angloparlante ya ha dedicado importantes textos a este atlas, desde el blog de la Cátedra hacemos un análisis de la parte hispana, que no siempre ha sido tratada.

Islas Canarias y Madeira

Notas de gran interés para los investigadores, aparte de la descripción de algunos lugares, que incluso aparecen en las cartas náuticas para dar información a los navegantes, es el dibujo de una flota, con el derrotero que va de Cartagena a Portobelo y viceversa. También aparece en otra carta el de La Habana-Cartagena.

Detalle de la carta inferior en la que aparece marcada la ruta de la flota que iba de Cartagena a Portobelo y viceversa.

En la carta inferior, así como en casi todas las del atlas, es destacable el nivel de detalle en cuanto a la toponimia. En esta aparece el istmo de Panamá, así como la representación de los accidentes geográficos mas destacados (tanto costeros como de interior). Y en el centro de todo, una magnífica rosa de los vientos con los 32 rumbos perfectamente marcados. Tanto detalle hace inferir que la información tan precisa de territorio hispano fuese copiada de cartas españolas, práctica realizada con cierta frecuencia por los cartógrafos ingleses.

Caribe costero centroamericano

Como en esos momentos no se tenía toda la información geográfica disponible, hay veces que las islas apenas están cartografiadas (Bequia o Becouya, al norte de las Granadinas), mientras otras aparecen perfectamente descritas. Esta falta de datos hace que, por ejemplo, haya islas cuyas cartas están copiadas y literalmente traducidas al inglés desde otros idiomas, como es el caso del neerlandés (holandés) para Curaçao.

Otra característica peculiar de este atlas es que las islas y costas que se incluyen en las cartas náuticas algunas veces no están centradas en la imagen, sugiriendo que lo mas importante eran las rutas marítimas. Esto se puede apreciar claramente en la carta de la isla de  Sto. Domingo (la Española).

La isla Española

En síntesis: una obra póstuma importante de la parte atlántica del Caribe, con muchos detalles, datos, descripciones y observaciones de indudable valor. Como fuente es de gran interés para la investigación histórica, geográfica y de algunas otras ciencias humanas y sociales. Por eso ofrecemos aquí algunas de las cartas referidas a las islas caribeñas que pueden ser de mayor interés.

Fuente: JEFFERYS, Thomas. The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies: illustrated with forty correct charts and maps, taken from actual surveys: together with an historical account of the several countries and islands which compose that part of the world, their discovery, situation, extent, boundaries, product, trade, inhabitants, strength, government, religion, &c. London: Printed for Robert Sayer and John Bennett, 1775. Library of Congress.

Un edición posterior de un atlas de este autor se vende por 85000 libras.

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Esta entrada es continuación de otra, en la que se muestran los detalles periféricos de la carta náutica del mallorquín Mateo Prunes de 1559. Aquí nos ocupamos de la zona continental y costera, así como de las magníficas ilustraciones que contiene. Se han añadido dos galerías de fotos para que se puedan contemplar mejor los detalles (para aumentar las imágenes de cada galería sólo debe pinchar sobre ellas y se agrandarán).

En el continente africano el cartógrafo, en un despliegue de sus conocimientos plásticos, incluye animales como leones, jirafas, camellos, elefantes y unicornios, y alguna figura mítica propia de los bestiarios medievales.

 

Las islas y las leyendas mágicas

Aparte de recoger acertadamente la mayor parte de las islas del Mediterráneo, las otras están fuera de su localización real. Las islas portuguesas del Atlántico, como por ejemplo los archipiélagos de Madeira están demasiado cerca de las Canarias.

Canarias y Madeira

Los de las Azores, que servían de recalada a las naves que volvían de las Indias, aparecen entre las figuras de S. Nicolás de Bari, la Virgen y Santa Catalina.

Las islas Azores, un poco alejadas de su actual situación

Las leyendas medievales siguen impregnando la cartografía renacentista, especialmente en lo referente a las islas míticas. En el mapa de Prunes podemos encontrar representadas, por ejemplo, la isla de Brasil o Frislandia. La isla de Brasil aparece nombrada en un Atlas encargado por los Medicis en el s. XIV y recogida años después por Pizigani (1367) entre otros. Aquí se halla a la altura de Irlanda, en mitad del Océano Atlántico y es redondeada. Esta isla mítica, como la de San Brandán, fue buscada de manera insistente por varios reyes europeos durante los años finales de la Baja Edad Media.

Islas míticas

Otra isla fantástica es Frislandia, visitada por dos hermanos venecianos según un relato publicado en el s. XVI, que la mayoría de los investigadores han concluido que no es auténtico, sino una mezcla irreal de literatura y cartografía. El documento cuenta que Nicolás Zeno, a fines del s. XIV, inició un viaje para visitar Flandes y una fuerte tormenta lo llevó a una isla llamada Frislandia. Posteriormente se unió su hermano Antonio. El príncipe de esta isla tenía bajo su dominio otras como Grislandia, Talas, Broas e Iscant, pero quería conquistar Estotilandia, y mandó a Antonio Zeno a ello. Su barco naufragó y terminaron en Icaria, cuyo rey era descendiente de Dédalo.

Algunas islas meidterráneas en la carta de Prunes (1559)

 Los mares

Como la mayoría de los portulanos, la parte del mundo dibujada se corresponde con la zona del Mediterráneo, aunque Prunes no olvida las costas del Mar del Norte y del Atlántico, pero sólo recoge la más cercanas al continente europeo. El Mar Rojo, el de los textos de la Religión, se halla iluminado de ese color.

El Mar Negro aparece bastante bien perfilado en comparación con el Mar del Norte, mientras que en el Atlántico se reconocen sólo las islas Canarias y las portuguesas, y una serie de islotes del continente americano que están en lugares que podríamos llamar imaginarios.

Mar Báltico en la carta de Prunes (1559)

Las imágenes de los monarcas de la época

Prunes incluye en la mayoría de los reinos una imagen de sus gobernantes, e intenta personalizarlos.

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El rey español, con sus atributos y escudo correspondientes

Las ilustraciones dedicadas a los reyes del continente africano de nuevo incluyen múltiples referencias a las leyendas que circulaban sobre ellos, sus territorios y algunos de sus habitantes.

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Imagen fantástica del rey de Guinea

 

En este impresionante despliegue de conocimientos geográficos fantásticos no podía faltar el mítico reino del preste Juan, esta vez localizado en la costa oeste de África.

Reino Preste Juan mejorada

Se puede ver que cerca del río aparece el mítico reino del preste Juan (Joan).

Síntesis

Con este portulano de Prunes nos hallamos ante un documento cartográfico realizado en la Edad Moderna, que refleja importantes avances técnicos, pero que especialmente en sus imágenes retoma el espíritu onírico y fantástico propio de la época medieval.

Esta magnífica carta se halla en una institución estadounidense, lo que posiblemente sea el motivo de que en España sea tan desconocida. De hecho, se ha estudiado otra posterior (de 1563), que sí que está depositada en el Museo Naval de Madrid, pero que estéticamente es mucho menos rica.

Nota:

Las imágenes han sido mejoradas con un programa específico y tratadas para agilizar la descarga de la entrada.

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En España ha habido grandes cartógrafos, unos mas famosos que otros. Sus obras eran codiciadas en cualquier reino. A pesar de esta riqueza humana y documental, poco sabemos de aquéllos que recogieron el mundo, o parte de él, en un sólo documento. Aunque hoy esta tarea parece relativamente sencilla, en aquella época era inmensa y difícil. Precisamente por esa falta de conocimiento sobre un tema naval y marítimo tan relevante, desde hace tiempo hemos dedicado una serie, tanto a los cartógrafos como a las impresionantes cartas que hace siglos fueron capaces de levantar.

El portulano de Prunes de 1559. Nótese que es necesario girarlo para ver tanto las imágenes como los nombres de las localidades que incluye

En esta ocasión traemos una magnífica carta portulana de 1559, prácticamente desconocida, de un ilustre mallorquín, Mateo Prunes. Su riqueza cartográfica y estética ha hecho que tengamos que dividirla en dos entradas.

La escuela cartográfica mallorquina

A finales de la Edad Media se desarrolló en Mallorca una de las escuelas cartográficas mas importantes del momento. Formaron parte de ella hombres como los Cresques y otros menos conocidos, pero de los que se puede encontrar rastro en los archivos de Mallorca, como Lloret, Salvat, Bertrán, Rosell o Valseca. Un contacto secular con el mar, puerto y tierra de comerciantes y espíritu aventurero hicieron de esta isla el centro neurálgico de una escuela cartográfica que sólo tiene comparación con la italiana.

Las islas Baleares en la carta de Prunes

La familia Prunes fue una de los pocas que cuando la escuela mallorquina empezó a decaer se quedó en la ciudad, continuando sus miembros con el oficio de “hacer cartas de marear” ya desde principios de S. XVI, considerándose, por lo tanto, herederos directos de esta técnica bajomedieval de levantar mapas. Mateo Prunes (15321594) fue uno de los cartógrafos más prolíficos de esta saga, que también tuvo entre sus descendientes a varios profesionales de la materia. 

Mar Báltico en la carta de Prunes (1559)

La carta de 1559

El portulano recoge todo el Mediterráneo y parte del Atlántico y del mar del Norte. Una de sus particularidades, que la distingue de otras posteriores del mismo autor, es que está profusamente ilustrada y con vivos colores. Contiene imágenes de los reyes de España, Francia, Alemania, Polonia, y de gobernantes de otros territorios europeos y africanos. También ilustra algunas ciudades como Venecia o Génova.

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La ciudad de Génova en la carta de Prunes de 1559

Como el resto de las cartas de esta clase su orientación no es al norte, sino de Este (o Poniente Este o Levante,) y para poder leer los nombres de los lugares costeros que contiene hay que girarla 90 grados.

Vamos a estudiar con detenimiento sus características, así como varias de las figuras que contiene y su significado.

Los vientos

En el cuello del pergamino aparece la figura del viento Poniente, así como las representaciones angelicales del resto: Levante, Tramontana y Mediodía.

Representación antropomorfa del viento de poniente

En las rosas de los vientos es de destacar que se representan los cuatro vientos cardinales arriba nombrados, así como los 4 intercardinales (los 8 aparecen marcados en el centro). Empezando desde arriba hacia la derecha hallamos: Poniente, Maestral, Tramontana, Gregal, Levante (con una cruz que apunta a Jerusalén), Jaloque, Mediodía y Lebeche.

Una de las magníficas rosas de los vientos

Las esquinas

En cada borde de la carta (norte y sur) aparecen unas cintas u orlas con divisiones que son los troncos de leguas para medir distancias.

La araña del portulano, como cualquier carta plana mediterránea lleva un surtido de rosas, ombligos y nudos, que servían para trazar un rumbo y la derrota estimada compasando (utilizando el compás).

Las figuras periféricas

Cerca del viento de poniente hay tres imágenes, dos santos y la Virgen, de los que nos ocupamos, por su vinculación con el tema naval, de izquierda a derecha.

El primero es San Nicolás de Bari, santo protector de los marineros mediterráneos. Va vestido de obispo, con mitra, báculo y capa pluvial. En la mano izquierda sostiene una nave, uno de sus atributos o símbolos más conocidos. Por detrás de la mitra aparece una aureola o nimbo del tipo circular, símbolo de su santidad.

San Nicolás de Bari

Le sigue la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. Lleva el vestido tradicional: manto azul y túnica roja. Dos ángeles sostienen sobre la aureola de la virgen y el niño, una corona simbolizando la Coronación de la Virgen María. Flota sobre una nube de querubines, mientras los ángeles  tocan instrumentos.

La virgen y los dos santos

Por último Sta. Catalina de Alejandría, con la rueda de cuchillos, con que el Emperador Majencio pretendía torturarla y que fue destrozada por un rayo. En una mano lleva la espada, instrumento de su decapitación, y en la otra la palma de mártir, detrás de la cabeza porta una aureola. Bajo sus pies está la cabeza coronada de un rey, que simboliza al emperador que mandó asesinarla.

Los dos santos vinculados en esa carta con el mundo naval, tuvieron una vida muy interesante, y por eso hemos añadido enlaces en sus nombres, para que se pueda saber mas de su periplo en la tierra.

(Continuará la semana próxima, en la que nos ocuparemos del territorio y las ilustraciones que lleva la carta en la zona continental cartografiada,  así como de las peculiaridades de los mares)

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En el siglo XVII un monarca español en cuyos reinos no se ponía el sol, decidió encargar la confección de un atlas para tener documentado su territorio base. Fue una muestra de la necesidad de control y también de dominio de un rey poderoso, que quiso tener una muestra impresa de la amplitud de sus tierras y costas peninsulares. Se titula «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos» (1634) y es considerada la mayor obra cartográfica conocida acometida durante el siglo XVII por la Monarquía Hispánica.

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Mapa mundi que aparece al final del Atlas

El autor

Fue obra de Pedro de Teixeira Alvernas (1595-1662), que la llevó a cabo por encargo de Felipe IV, conocido también en algunos ámbitos como el Rey Planeta.

Texeira, o Teixeira, trabajó más de cuarenta años para la corte española, sirviendo primero a Felipe III y posteriormente a su hijo. Pedro de Texeira era miembro de una ilustre familia de cartógrafos portugueses que se había establecido en España a principios del siglo XVII. Una mirada a las cartas que levantó su padre, Joao Teixeira, que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, deja ver su profunda influencia.

El puerto de Alicante

El encargo regio tenía un fin muy claro, conseguir una descripción precisa y completa de las costas de España, de sus puertos, de sus ciudades más importantes, e incluso de sus antigüedades. La idea inicial fue encargarla a Joao-Baptista Lavaña (1555-1624), maestro de matemáticas del príncipe, el futuro Felipe IV.

Costa de Vizcaya

Como éste no pudo terminar de llevarla a cabo, al final pasó a manos de Pedro de Texeira, uno de sus discípulos.

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Albufeira, en la costa sur de Portugal

El trabajo requería de un recorrido previo de la comisión hidrográfica por cada uno de los puntos litorales a cartografiar y se inició en Fuenterrabía (Guipúzcoa), en 1622, concluyéndose en ocho largos años. El resultado debía contener dos tipos de descripciones complementarias. Por un lado, una parte textual con información sobre la geografía, historia y población del territorio. Por otro, un conjunto de mapas generales y parciales de las costas españolas. La primera parte de este proyecto se conoce a través de tres manuscritos conservados en las bibliotecas nacionales de España, Gran Bretaña y Austria. Con respecto al componente propiamente cartográfico, hasta su descubrimiento reciente había sido dado por perdido.

El puerto de Gijón

La obra

El Atlas contiene 116 imágenes a todo color de mapas de la Península Ibérica, así como los escudos de sus reinos, provincias y señoríos. Estas vistas litorales del siglo XVII reparan en detalles como los salientes de tierra, los sistemas defensivos de las poblaciones costeras, acantilados, playas, cabos o golfos, y están tratados con gran precisión, para que quien los contemplara, pudiera interpretarlas de manera rápida y clara.

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Puerto de Barcelona

El Atlas pretendía, además, ser un instrumento que permitiera a la monarquía establecer estrategias a la hora de defenderse de los ataques marítimos.

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Detalle de embarcaciones en el puerto de Alicante

Las imágenes destacan también por su enorme belleza. Las representaciones ofrecen detalles significativos, como los minuciosos escudos que aparecen, el estudio de las poblaciones por las que discurrió la comisión cartográfica o la precisión para clarificar la ubicación estratégica de los pueblos, todos con sus respectivos nombres.

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Galeras en el puerto de Alicante (detalle aumentado)

La obra se perdió y fue redescubierta en la Biblioteca Nacional de Viena

Esta impresionante obra, cuya parte cartográfica creíamos perdida para siempre, fue descubierta en Viena por Felipe Pereda y Fernado Marías. Tras el hallazgo publicaron una poligrafía con varios trabajos de especialistas y un facsímil de la obra.

Uno de los escudos, a toda página, que incluye el atlas

En palabras de sus descubridores: ‘el atlas es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro y frontal, tal como lo vio el rey Felipe IV hace 400 años’ (…) ‘Este proyecto cartográfico corrige la apreciación de la ausencia de la ciencia española en el siglo XVII. Es un capítulo nuevo de la ciencia de la cartografía española’.

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Galeras en el Grau de Castellón

En síntesis: una maravilla de la cartografía europea poco conocida que devuelve logros perdidos, y que, además, contribuye a situar la ciencia cartográfica española de la edad moderna en el sitio principal que siempre le ha correspondido.

Más información

CISNEROS ALVAREZ, P. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634)Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, 2003, VIII, 473.

PEREDA ESPESO, F. Y MARÍAS FRANCO, F. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634). Hondarribia: Editorial Nerea, 2002. 398 p.

PEREDA ESPESO, F. y MARÍAS FRANCO, F. De la cartografía a la corografía: Pedro Texeira en la España del Seiscientos. Ería, 2004, 64-65, p. 129-157.

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En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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