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Archive for the ‘Cartografía’ Category


En 1572 se publicó el primer atlas dedicado a las grandes ciudades, llamado Civitates Orbis Terrarum. Dos años antes Ortelius, uno de los cartógrafos más universales de la Edad Moderna, había publicado el Theatrum Orbis Terrarum, por lo que el Civitates se consideró un complemento de la de Ortelius y fue una ambiciosa empresa que se acabó ya en el siglo siguiente (1617).

texto de Sevilla

Inicio de la descripción de Sevilla

Esta es la primera visión general de algunas de las urbes más importantes del mundo, con una descripción de cada una de ellas, con sus calles, monumentos y algunos de los oficios más significativos.

Barcelona

Barcelona

Las imágenes son muy nítidas y las descripciones bastante acertadas. Las ciudades incluidas se pueden consultar en el índice que contiene la propia obra y que va al final.

Ecija

Écija

Los autores

El clérigo de la ciudad alemana de Colonia Georg Braun (1541-1622) fue el editor y compilador de la magna obra. Tuvo la colaboración de importantes grabadores y artistas como Franz Hogenberg (1535-1590), Georg Hoefnagel (1542-1600), que se ocupó de las urbes españolas e italianas, así como de modificar algunas de las aportaciones, entre otros.

Bilbao

Bilbao

Como fuentes utilizó los trabajos de varios cartógrafos anteriores, entre ellos Jacob van Deventer, Stumpf, S. Munster o Ranzau.

Las ciudades costeras y fluviales

Aquí nos ocupamos de los enclaves marítimos y algunos de los que han surgido a la orilla de grandes ríos de la Península Ibérica.

Conil

Detalle de las redes de pesca en Conil

Las urbes marítimas españolas recogidas en el Civitatis son Barcelona, Bilbao, Cádiz, Ceuta, Conil, Málaga, Peñón Vélez de la Gomera, Santander y Vélez-Málaga. De Portugal se representa Lisboa.

Velez d ela gomera det

Detalle de un buque atacando un fuerte en Vélez de la Gomera

También aparecen otras ciudades hispanas como Antequera, Granada, Écija, Jérez de la Frontera, Loja, Marchena, Osuna, Sevilla, Vejer de la Frontera, Toledo y Valladolid.

Antequera

Antequera. Detalle. Dos labradores junto a un recipiente de barro, muy típico en esta zona en esa época y de los que se usaban para almacenar cereales*

Su localización actual

De esta obra hay varias ediciones, tanto en color como en blanco y negro, algunas de las cuales están digitalizadas y disponibles en importantes bibliotecas nacionales como la española y la francesa, así como en las universitarias de Sevilla, de Jerusalén o de Utrecht, entre otras.

Lisboa

Son mas de 500 urbes las que se hallan en esta obra en 6 volúmenes, que fue un acontecimiento en su momento y que contribuyó a aumentar la fortuna de sus editores. Muchas ciudades, especialmente algunas capitales como Madrid, lucharon para poder aparecer en ella. La detallada descripción de la historia de cada una de ellas, situación geográfica, comercio, formas de vida, profesiones y oficios, e incluso trajes típicos, hacen de ella, hoy pasados mas de 400 años, una fuente de enorme importancia para la Historia, la Geografía, la Antropología y el Patrimonio mundial, y en especial para el Naval y Marítimo.

Cauta

Ceuta

Más información

16th century metropolises: Braun’s & Hogenberg’s Civitates orbis terrarum. Universiteitsbibliotheek Utrecht. 2018.

KEUNING, J. The “Civitates” of Braun and Hogenberg. Imago Mundi. The International Journal for the History of Cartography. 1963, 17, p. 41-44.

PRIETO, G. El primer compendio de vistas de ciudades de la historia. Geografía Infinita. 2017.

*Datos proporcionador por D. José Escalante Jiménez, del Archivo Histórico de Antequera.

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Los impresionantes portulanos que siguen apareciendo no dejan de asombrar a los investigadores por sus características, y a los ciudadanos por su belleza intrínseca. El que vemos aquí, de un autor muy poco conocido, que representa la zona oriental del mar Mediterráneo, posee, en sus detalles, una estética envidiable y nos ayuda a identificar múltiples características de su época, aparte de narrar gráficamente una parte de la historia del Mare Nostrum.

Carta mar Egeo mejorada

La carta del mar Egeo de A. Gramolin (1624). Fuente: Gallica

El autor

Su autor fue el veneciano Alvise Gramolin, cartógrafo que trabajó entre los años 1612 y 1630. En la carta, que se publicó en 1624, aparecen el Mar Negro, el Mar de Mármara y el Archipiélago (Mar Egeo), con una parte de la costa asiática.

Las características

La superficie de la carta, aunque en dimensiones es muy similar a otras, al estar dibujada longitudinalmente, es distinta al resto. Sigue utilizando los modos de representación usados en siglos previos por las escuelas “mallorquina y catalana”. Contiene una rosa de los vientos central y varias más periféricas, con 16 rombos de varios colores, con la excepción de la que aparece en el centro a la derecha, que ya tiene los 32.

Rosa de los vientos mar Egeo

La magnifica rosa de los vientos central

Usa los colores verde, rojo y azul tradicionales para delimitar; rojo, morado, azul, verde y dorado para indicar islas, así como rojo y negro en los topónimos. Los nombres no son ni mucho menos los actuales, incluso hay denominaciones que es difícil encontrar hoy. Un buen ejemplo es el nombrado “Montesanto”, que es el conocido Monte Athos (el lugar donde continúan 20 monasterios ortordoxos que conforman un territorio autónomo bajo soberanía griega), la parte montañosa de la Península Calcídica (al norte de Grecia). Otro es la isla de Creta, que durante muchos siglos se llamó Candía (porque en ella había una ciudad, la más importante, que se denominaba así, aunque hoy es Heraclión).

Varias isla del Egeo, como Chios en color dorado, Samos en color rojizo e Icaria bordeada de color verde. Todas cerca de Anatolia. En la costa griega, en la parte inferior, aparecen Andros (color oscuro) y Tinos (rojizo). Arriba Giaros y Tenos

El mar Egeo estuvo dominado durante la Edad Media por las repúblicas italianas de Génova y Venecia, pero ya en el siglo XV pasaron a tener un importante rival, el imperio turco. Parece que Gramolin estaba particularmente interesado en representar esta encrucijada. Como fuente tomó varios portulanos previos y también mapas de las islas del Egeo.

Candia, el nombre antiguo de la isla de Creta

Algunas ciudades han sido representadas en el interior, en Anatolia, Macedonia y Tracia, con viñetas de colores brillantes como el azul, naranja y púrpura. Son, probablemente, las últimas etapas de las caravanas de la ruta de la Seda que suministraron las escalas del Levante. La representación de la antigua Troya (Trogia)  se remonta a una tradición cartográfica medieval.

Troya

La ciudad de Troya dibujada en un lugar de la costa oeste turca. A su izquierda la isla de Lesbos.

Los escudos

El origen de la media luna en la heráldica es muy interesante, ya que a pesar de que es de uso generalizado para reconocer al Islam, tiene un origen bien distinto: la antigua Grecia. Surgió a partir de un intento de invasión de Filipo, rey de Macedonia y padre del gran Alejandro Magno. Su ejército pretendió, aprovechando la noche, escalar los muros de la ciudad de Bizancio (Constantinopla), pero según cuenta la leyenda, la luna iluminó de repente el paisaje y los perros comenzaron a aullar, dando aviso a los bizantinos de la invasión, que pudieron rechazar. A partir de este momento se adoptó la media luna como emblema favorito de la ciudad.

Cuando muchos siglos después los turcos conquistaron Constantinopla (que posteriormente denominaron Estambul), se dieron cuenta de que la media luna se hallaba colocada en todos los lugares, e imaginaron que poseía un poder mágico, por lo que la hicieron suya y tomaron por emblema.

Las tiendas

Una de las representaciones que más llama la atención, aparte de las rosas de los vientos y los escudos, es la aparición de tiendas de campaña lujosamente iluminadas, muy al estilo oriental. Muy influenciada por el misticismo medieval, la tienda se presenta como objeto estético digno de admiración, por lo que se dibuja y otorga protagonismo en esta carta. Se construía con los mejores materiales y su porte se corresponde con la categoría de sus componentes. La suntuosidad, la amplitud espacial y la maestría de los dibujos ya habían manifestado en otra época el poder de Adrasto, el rey de Argos o del gran Alejandro Magno (Rubio Tovar).

No debe resultar extraño este concepto de la tienda, porque desde la antigüedad clásica los campamentos formaban parte de la representación del poder en los enfrentamientos bélicos y eran el refugio de los reyes y grandes señores.

Las tiendas de campaña fueron testigos mudos de siglos de luchas, pero también de aventuras y descubrimientos, y este mapa del Egeo, con su riqueza artística, es una viva representación de ello.

Más información

COSTA, Modesto et alTratado completo de la Ciencia del Blasón ó sea Código Heráldico-histórico. Madrid: Librería española, 1858.

RUBIO TOVAR, Joaquín, et al. Geografía y literatura: algunas consideraciones sobre los mapas medievales. En: Iglesia Duarte, J.I. de la (coord.). Viajar en la Edad Media: XIX Semana de Estudios Medievales. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos, 2009, p. 103-133.

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Hace ya más de seis años que pusimos en marcha la sección titulada “Difundiendo el Patrimonio de la Armada”. Con ella la Armada Española pretende, a través de la web de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, difundir el riquísimo e importante patrimonio documental que custodia en sus distintos archivos, bibliotecas y museos. Para ello contamos con la inestimable colaboración del personal del Órgano de Historia y Cultura Naval, que selecciona los documentos, los digitaliza y comenta.

Desde sus inicios, el objetivo era ofrecer periódicamente textos y documentos de especial relevancia para la Historia Naval que son únicos y difíciles de consultar. Unas veces esta falta de accesibilidad se podía deber a que no estaban digitalizados y era necesario trasladarse hasta los lugares de custodia para conseguir una copia, y otras porque su estado de conservación no permitía su consulta.

La sección está dividida en cuatro grandes bloques, con características diversas, que gentilmente ponen a disposición de nuestros lectores para su uso, consulta, investigación y disfrute. Son los siguientes:

  • Patrimonio documental.  Contiene documentos sobre Historia y Patrimonio Naval que pertenecen al fondo documental de la Armada.

  • Patrimonio bibliográfico. Incluye libros sobre Historia Naval y Marítima que forman parte del fondo bibliográfico de la Armada.

  • Documento del mes. Cada 30 días se publica alguno de los documentos de mayor relevancia que se conservan en los archivos de la Armada. Se analiza el texto y se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas las que se encuentran accesibles. Se realiza un díptico explicativo, al que acompaña otro con más información para aquellos que quieran profundizar sobre el tema.

En los tres primeros bloques están disponibles los textos completos, mientras que en el del documento del mes se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas los que se encuentran accesibles. Como en la página web de la Cátedra van apareciendo periódicamente, aquí en el blog hemos organizado todos ellos por etapas históricas y por años, para que sea más fácil hallarlos. Están disponibles en esta página del blog.

La Cátedra de Historia y Patrimonio Naval siempre ha apostado por la difusión de contenidos a través de Internet, y ésta es una forma de hacer disponible para los ciudadanos en general, los depositarios últimos del Patrimonio, y a los investigadores en particular, estas joyas históricas y patrimoniales de incalculable valor.

estrella del logo II

Una vez más hacemos llegar nuestro agradecimiento al personal militar y civil del Órgano de Historia y Cultura Naval por su apoyo y colaboración.

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Esta es la segunda parte de una serie dedicada a las cartas planas. En la primera se definieron y estudiaron sus elementos característicos. En esta segunda vamos a explicar cómo se usaban estos magníficos instrumentos, que en tiempos pasados servían para conocer el posicionamiento y la dirección en la que se debía navegar. Fueron las que durante mucho siglos se utilizaron en el mar Mediterráneo para la navegación costera o de cabotaje.

Detalle de una carta de 1571. Se puede apreciar la escala enmarcada, que se usaba para medir las distancias. Autor F. V. Dourado. Fuente: Archivo Nacional de Torre do Tombo (Lisboa)

Cómo se medían las distancias

Para saber la distancia que había entre dos puntos se empleaba el compás, utilizando una escala denominada tronco de leguas, que puede apreciarse en el dibujo inferior.

Habitualmente aparecía en el cartucho, la zona en la que siglos después también se incluirían el título y resto de datos de la carta. Otras veces se situaba en el centro o en uno de los extremos del documento.

africa

Tronco de leguas decorado. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Cómo determinar el rumbo

Para conocer el rumbo que había que seguir, se trazaba la línea entre los puntos 1, de posición actual, y 2, a donde se quería ir. Situando el compás en el nudo (ombligo o rosa) más próximo, se tangenteaba la línea de derrota 1-2.

Forma de medir distancias con el compás. Fuente: Fondevila, 2011

Deslizando el compás sobre esta línea se determinaba y trazaba el rumbo a seguir. A esta operación se le llamaba acompasar.

Un compás del siglo XX de la colección de P. Fondevila.

En las cartas aparecen, por lo tanto, un conjunto integrado de datos, que una vez interpretado es fácil de entender, y que servía a los navegantes para orientarse en el mar. Poco a poco, con este tipo de información podemos conocer más en profundidad, y sobre todo valorar mejor, a los antiguos marinos que se aventuraban en inhóspitos y desconocidos mares, cuya destreza, valentía y coraje son dignos de admirar.

Se pueden localizar cartas planas digitalizadas en la Biblioteca Digital Hispánica y en Gallica, entre otros.

Más información

FONDEVILA, SILVA, P. Diccionario Español de la Lengua Franca Marinera Mediterránea. Murcia: Fundación Séneca, 2011. 494 p.

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Este impresionante atlas del siglo XVI pertenece a la escuela de Dieppe, un centro de formación renacentista francés que se caracterizó por su magnífica decoración en los márgenes de las cartas, llenas de color y porque en el interior de ellas incluye también escenas de la época. Es muy desconocido, a pesar de que es de gran utilidad para saber los conocimientos geográficos del momento.

Navio iii

Una embarcación manca dibujada en las aguas del O. Atlántico. Atlas Vallard

Los contenidos

Al comienzo de la obra trata el ciclo solar y añade un calendario. La parte cartográfica propiamente dicha se compone de 15 portulanos sobre pergamino, en los que el sur se halla en la parte superior, como ocurre muy frecuentemente con la cartografía medieval, especialmente en la tradición musulmana.

Africa orient sur Vallard

Carta de África oriental.  Está orientado al sur. Atlas Vallard.

Las tres primeras cartas recogen una parte de la costa de Asia y posiblemente de lo que hoy es Oceanía. Las siguientes representan territorios africanos, americanos y europeos.

Hiapania - Vallard

La Península Ibérica. Originariamente esta imagen aparece girada 180º (orientada al sur), pero la hemos vuelto para que se pueda apreciar mejor. Si se observa detenidamente, las figuras están cabeza abajo por la orientación original.

Por supuesto, en este atlas están cartografiados algunos mares, como el Océano Atlántico, el Adriático o el Mar Egeo.

O Atlántico

Carta del Océano Atlántico

La nomenclatura aparece en letras minúsculas, con tinta de colores negro y rojo, y en dorado para las áreas geográficas.

escena 2 Java Vallard

Carta de Java. Detalle de la escena. Atlas Vallard.

La autoría

Se suele atribuir al navegante y cartógrafo francés N. Vallard (que lo firmó en 1547). A pesar de que es de la escuela franca, tiene un fuerte componente luso, y ésto puede ser porque su autor se inspiró en cartografía procedente de este reino.

Portada Atlas Vallard

Portada del atlas, en la que aparece el nombre de Nicolás Vallard bajo la esfera armilar

Peculiaridades e innovaciones

Un rasgo muy destacable de esta obra es que parece que muestra una parte de la costa de Australia más de 200 años antes de que algunos marinos peninsulares y Cook llegaran al continente austral. En la escuela de Dieppe se representaba a menudo este territorio, entonces desconocido, pero del que posiblemente tenían noticias por viajes previos, crónicas indígenas o textos antiguos.

Insulindia

Parte sur del este del continente asiático (Indias orientales y “la Java”). Se puede apreciar en la parte inferior la costa que algunos autores atribuyen a Australia. La carta se ha girado 180º para que se pueda apreciar bien el territorio cartografiado. Atlas Vallard.

También en él encontramos una de las primeras representaciones del territorio canadiense, de sus habitantes, de su fauna y flora.

Canda Vallard

Detalle de la carta de América del Norte. Escena del Atlas Vallard

Variaciones

Las cartas numeradas como 14 (Mar Adriático) y 15 (Mar Egeo) parecen ser obra de otro autor, ya que cambia la técnica cartográfica y estilo artístico. Hay variaciones muy visibles, como en la del Mar Egeo, en la que la orientación no es al sur, sino al este.

Mar Egeo Vallard

Detalle del Mar Egeo. La carta está orientada al este. Atlas Vallard.

Aparte del carácter técnico, lo más destacable son sus escenas de la vida cotidiana de los habitantes de los lugares cartografiados, tanto las que aparecen en las cartas como las que incluye en los márgenes. Sin que sean demasiado realistas, ya que tienen cierto carácter bucólico y fantástico (por ejemplo, la presencia del Preste Juan en África responde a un mito medieval), son de una gran belleza y estética.

Preste Juan

El supuesto reino del Preste Juan en África. Escena del Atlas Vallard

Otro aspecto muy visible son las magníficas rosas náuticas (numerosas en cada carta, con las habituales 32 líneas de rumbo en negro, rojo y verde para las direcciones principales), las embarcaciones y los monstruos marinos que aparecen dibujados.

Carta de Java. Detalle. Atlas Vallard

Hay varias copias de este atlas, una en la Universidad de Berkeley (de la que hemos tomado estás imágenes, agradeciendo la cortesía) y otra en la colección Huntington (California, EE.UU.), de la que la editorial Moleiro ha hecho un facsímil. 

En síntesis, el desconocido atlas Vallard suma al interés como fuente y como documento básico para entender las geografía más avanzada de la época, las escenas dibujadas, tanto dentro como en el margen de las cartas, además de su increíble belleza.

Más información

HERVÉ, R.  Découverte fortuite de l’Australie et de la Nouvelle-Zélande par des navigateurs portugais et espagnols entre 1521 et 1528. Paris: Bibliothèque Nationale, 1982.

 

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Tomás López (1730-1802) fue un reconocido cartógrafo español que llevó a acabo importantes mapas terrestres de la Península Ibérica. Pensionado para mejorar su oficio en París, donde trabajó con grandes maestros como La Caille o Lalande, tuvo además la oportunidad de aprender previamente con ilustres e ilustrados marinos de la época como Jorge Juan y Antonio de Ulloa, que fueron los que se encargaron de enviarlo a estudiar fuera de nuestras fronteras. También fue miembro de varias academias españolas.

Un impresionante navío grabado en la portada de una de su obras, el Atlas Geográfico de España. Fuente: BNE

Durante su fructífera vida profesional fue geógrafo real, cartógrafo, editor y grabador de mapas. La Real Academia de la Historia ha publicado un  estudio detallado sobre su vida y su obra. Fundó su propio taller de cartografía y en esta ingente labor sus hijos, Juan y Tomás Mauricio, fueron muy importantes, ya que aprendieron con su padre y siguieron su camino una vez que éste falleció.

Detalle de la parte inferior de la portada del atlas para niños de Tomás López. Fuente: BNE

La cartografía terrestre

Sus mapas fueron reunidos en atlas y posteriormente se imprimieron. La labor de López ayudó a mejorar el conocimiento de la geografía española, aunque no llegó a levantar mapas de elevado nivel científico. Incorporó en ellos la nueva organización administrativa borbónica (divisiones civiles, eclesiásticas y jurisdiccionales) y contribuyó a difundir su conocimiento por los pueblos de España.

Mapa Mundi (1771) del Atlas Geográfico de España. Fuente: BNE

Realizó otros mapas generales y particulares de multitud de territorios extranjeros y de casi todos los continentes. Sin embargo, a pesar de que Tomás López fue uno de los grandes cartógrafos civiles de la Ilustración, su producción de cartas náuticas es prácticamente desconocida. Precisamente por ello en este blog le dedicamos nuestra atención.

Mapa marítimo del Golfo de México e Islas de la América (1755). Detalle. Fuente: BNE

Las cartas náuticas

Tomás padre grabó una Carta náutica de la Baja California (1771) con objeto de que “viesen los ingleses, que entonces cruzaban aquellas costas, el conocimiento, propiedad y posesión que teníamos sobre ellas” y las relacionadas con la expedición que llevó a cabo en 1777 Pedro de Cevallos a Brasil. Igualmente las cartas del Estrecho de Gibraltar (1762), Canarias (1780) y el “Mapa marítimo del Golfo de México e islas de la América”, junto a Juan de la Cruz (1755), entre otras.

Mapa de las costas del Estrecho de Gibraltar (1762). Fuente: BNE

Sus cartas y mapas costeros reflejan multitud de detalles y fue todo un experto en usar, citándolas, las obras de otros autores previos, con lo que se puede decir que documentó, posiblemente mejor que otros muchos, la geografía y la cartografía de su época. Todas están depositadas en la Biblioteca Nacional de España (BNE).

Carta reducida de las Islas Canarias (1780). Fuente: BNE

Hasta sus últimos días siguió mejorando su producción antes de llevarla a la imprenta. Luego tomaron sus descendientes el testigo. Así, algunas de las que ilustran esta entrada fueron realizadas por su hijo Juan.

Carta marítima del reino de Tierra Firme (1785), realizada por Juan López. Es el actual país de Panamá. Fuente: BNE

La familia de Tomás López era dueña de una imprenta, que cambió de domicilio en varias ocasiones (como se puede apreciar en el pié de sus obras). Además de la cartografía, Tomás padre redactó libros sobre cómo enseñar geografía a los niños, manuales, catálogos y un sinfín de textos que demuestran su prolija carrera y que hoy nos permiten apreciar su legado.

Rosa de los vientos que aparece en la carta del Estrecho de Gibraltar. Se han incluido comentarios y anotaciones. Fuente: BNE

Sus trabajos no alcanzaron el nivel de los grandes cartógrafos militares del momento (que levantaban mapas con datos recién obtenidos y sobre el terreno), pero la minuciosidad en la recogida de información y el gusto por el detalle convierten a cada una de sus cartas en una mini-biblioteca geográfica y, además por la belleza de los documentos, en verdaderas obras de arte, dignas de exponerse.

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Hemos recibido varias consultas sobre los portulanos, ya que es fácil apreciar su estética, pero no siempre es sencillo captar la cantidad de datos que contienen y, sobre todo, entender la mayor parte de sus elementos.

Por ello hemos consultado con nuestros expertos en la materia, y traemos aquí una primera aproximación a estos impresionantes documentos.

Las cartas planas

Son las que se construyen suponiendo que la superficie de la Tierra es plana, con lo que el rumbo y la distancia van acordes a ello. Se usaron mucho en el Mediterráneo hasta los inicios del siglo XVIII.  Los portulanos son una muestra de este tipo de cartografía.

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Detalle de una carta plana del s. XVI. Fuente: BNE

Por contraposición, una carta esférica o mercatoriana es el desarrollo de la proyección de los puntos de la tierra sobre un cilindro tangente a la zona a representar. Permitía trazar la derrota de la embarcación por medio de una línea recta (loxodrómica), conservando sobre la carta las posiciones relativas de los puntos de la Tierra.

Carta_Esferica_de_la_Costa_de_España_desde_Cabo_de_Sn._Vicente_hasta_Pta._de_Europa_con_la_parte_correspondiente_de_Africa_H._115_1

Carta Esférica de la Costa de España desde Cabo de San Vicente hasta Pta. de Europa con la parte correspondiente de África 1831. BNE. Fuente

Elementos principales

La carta plana, también llamada carta de compás, está trazada exclusivamente para navegar y construida sin tener en cuenta la latitud ni la longitud, sino con rumbos y distancias, y sin ajustarse a alguno de los diferentes sistemas de proyección terrestre que fueron apareciendo a posteriori.

Las diferentes partes de la carta plana podemos verlas en la siguiente figura (Guillén, 1961).

  1. El cuello que se dejaba de la piel de cordero (pergamino), que llevaba un cabo para cerrar el rollo que se formaba sobre un cilindro de madera.
  2. La tela de araña formada por los diferentes rumbos tomados desde puntos destacados.
  3. El nudo, punto destacado, donde coincidían varios rumbos o líneas que conducían a otros puntos.
  4. El ombligo, punto principal de la construcción de la carta. Debido a las irregularidades de la costa se solía usar varios ombligos repartidos convenientemente, incluso algunos colocados sobre tierra firme.
  5. Rosa de los vientos. Se ponían sobre los ombligos y representaban los 32 rumbos que se emplearon en la marina a vela. La diferencia angular entre dos rumbos consecutivos se llamaba cuarta, y equivalía 11 grados de arco y 15 minutos de arco.

Tres rosas de los vientos. Una tiene los 32 rumbos, mientras que las otras dos sólo marcan 8. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

  1. El cartucho. Marco en el que se muestra información de interés. En este caso se ha insertado un tronco de leguas marinas, que servía para medir distancias. La legua marina española era la vigésima parte de un grado de meridiano terrestre, y por tanto, equivalía a tres millas náuticas (una milla marina vale 1.852 m.). Las leguas en grupos de cinco aparecen separadas por una esfera atravesada por un eje vertical.

Cartucho inferior con el tronco de leguas. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como ya se conocía que las distancias entre las líneas de los meridianos iban estrechándose conforme la latitud subía hacia el Polo, la carta dispone de dos troncos de leguas, para medir distancias en la parte correspondiente, por arriba o debajo de un paralelo de referencia, que, tradicionalmente va desde el sur de España hasta la isla de Rodas, pasando por la isla de Sicilia (éste se puede apreciar en la imagen inferior).

Carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como se puede comprobar en la carta portulana que aparece arriba, el tamaño del tronco de leguas de la parte superior es algo menor que el de la parte inferior.

A modo de síntesis: Una carta plana es un universo de datos plasmado en otro lenguaje distinto al actual, que en tiempos remotos servía para orientarse en el mar. Hoy son, además de un elemento estético de primer orden, una fuente para la Historia Naval y Marítima muy poco conocida, pero que una vez entendido el código son más fáciles de entender, y por lo tanto de valorar.

Más información

GUILLÉN, Julio. Historia marítima española. Madrid: Museo Naval, 1961.

 

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