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Archive for the ‘– Imágenes Navales y Marítimas’ Category


Hay portulanos y antiquísimos mapas que han llegado hasta nosotros. Aparte de su estética, que es indudable, son fuentes inequívocas de una época, de su forma de interpretar el territorio y también de dividir el mundo conocido. Este es el caso de un planisferio levantado por un cartógrafo portugués, Domingos Teixeira. Un planisferio es, como es fácil de suponer, la representación de la esfera terrestre completa (en el momento de su levantamiento, claro).

X_Planisferio

Realizado en plena efervescencia descubridora, ofrece la visión que había del mundo en el año 1573. América ya era conocida en el viejo continente, se sabía dónde estaba China y algunas de las naciones del sureste asiático, incluso se nombra a Japón, aunque no se le representa. Sin embargo, un continente quedaba todavía por incluir en este mapamundi, era Australia (pero faltaban decenios por llegar hasta esta Terra Australis).

X_Antartida

Muestra además el meridiano de Tordesillas, el que dividió el mundo entre dos naciones de la Península Ibérica, entonces a la cabeza de las exploraciones mundiales, dejando la parte Este para la corona lusa y lo que estaba al Oeste para Castilla. Esta partición supuso que casi toda América, con excepción de una parte de Brasil, podía llegar a ser hispana.

Tordesillas

Aparecen también las rutas índicas y pacíficas, y añade un gran número de escudos heráldicos que perfilan la propiedad de todas las costas oceánicas, predominando la armas de Portugal, las barras de Aragón, así como los leones y torres de Castilla. Solo siete años después estas tres enseñas se reunirían en una misma corona.

También podemos hallar en letras grandes los nombres que en esa época asignaron a los accidentes geográficos, como es el caso del Estrecho de Fernando de Magallanes, en la punta sur del continente americano. En este caso, era un cartógrafo portugués el que con orgullo destacaba el nombre de otro compatriota suyo (a pesar de que terminó siendo considerado un traidor al emigrar y ponerse a las órdenes del monarca español).

X_Estrecho Magallanes

Teixeira dibujó todos los océanos y mares conocidos, como el Mediterráneo, el Atlántico y las dos zonas polares.

X_Mar Mediterráneo

Siguió ciertas tradiciones de las escuelas cartográficas previas (como dibujar el supuesto reino del preste Juan), pero dejó atrás otras, como por ejemplo no pintar el mar Rojo de ese color, tal y como se puede apreciar en la figura siguiente.

X_Mar Rojo

Son destacables, como ocurre en otros portulanos, las magníficas rosas de los vientos que añade.

X_Rosa vientos

lgualmente, las embarcaciones que dibuja en algunos de los océanos.

X_Navio Indico

Teixeira no quiso dejar de representar reinos muy alejados de su patria, como ocurre con la actual Rusia (Moscovia) o Turquía (Truquia).

X_Moscovia

Un detalle reservado para el final es que, aunque habían pasado muchos años, el uxer, la nave que A. Cresques añadió en uno de los primeros portulanos conocidos, se dibuja en este planisferio. Curiosamente lleva la bandera de Portugal de ese momento histórico y en las velas luce la insignia de la Órden de los Caballeros de Cristo, la heredera de los templarios.

X_Uxer mar do sul

Este es, por lo tanto, un magnífico ejemplo pintado a mano sobre pergamino de las cartas portulanas de esa época histórica, enriquecidas con naves, escudos y rosas de los vientos. También se añade información política del momento como la división de las tierras descubiertas (Tratado de Tordesillas). El planisferio está depositado en la Biblioteca Nacional de Francia y se puede consultar una versión digitalizada en Gallica.

Más información

DIAS, Maria Helena y ALEGRIA, Maria Fernanda. Lisboa na Produção Cartográfica Portuguesa e Holandesa dos Séculos XVI e XVII: o Espaço eo Intercâmbio. Penélope: Revista de História e Ciências Sociais, 1994, 13, p. 55-70.

MÍNGUEZ, Víctor, et al. Planisferios y divisas para un orbe habsbúrgico. Discursos e imágenes del barroco iberoamericano, 2019. https://rio.upo.es/xmlui/handle/10433/7831

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Los narvales, a pesar de que realmente existen, son animales acuáticos envueltos en magia y leyenda. El largo apéndice que sale de su cabeza les ha hecho protagonizar muchos relatos en los que se interpretaba su vida, origen y capacidades. Como viven en las aguas del Océano Ártico, no son muy conocidos, lo que ha dado lugar a que estas historias se distorsionen, muchas veces sin fundamento alguno.

narval en azul

Un narval auténtico en el mar

Los inicios de la leyenda

El unicornio, ese animal quimérico empezó a ser conocido gracias a la imaginación de los trovadores durante la Edad Media. Previamente, un galeno griego del siglo IV a.C., que fue médico personal del rey persa Artajerjes II, había comenzado a escribir sobre él. Recogía rumores referidos al cuerno de un extraño animal que vivía en la India, del que se obtenían enormes beneficios para la salud (era afrodisíaco y curativo). Según contaba este autor, procedía de un caballo de gran envergadura con un solo cuerno en la cabeza. Esta defensa le permitía enfrentarse a los elefantes. Muy posiblemente se refería a los rinocerontes. Ya en el siglo I, Plinio el Viejo, un naturalista romano, recogía estas historias y denominó monocerote al animal, cuyo cuerno molido, al ser bebido, “preservaba de las enfermedades y de los venenos”.

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Un dibujo del supuesto unicornio. Fuente

Durante la Edad Media en Europa no tenían constancia de la existencia de los cuernos de rinoceronte, pero gracias a los vikingos sí que se conocían los del narval, por lo que la asimilación fue sencilla (el apéndice del narval se creía que era el cuerno del rinoceronte indio). Además, se decía, entre otras cosas, que el unicornio podía purificar el agua envenenada por la serpiente.

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Unicornio en una marca de agua de papel medieval español . Fuente: Valls, 1978

Fuera del viejo continente también existían mitos y leyendas sobre este animal, como en Persia, India, China, en algunos lugares de África, así como en las mitologías americanas.

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Tapiz sobre “la dama y el unicornio”

La leyenda de su origen terrestre

Hay un relato fantástico que habla de estos animales, los sitúa primero en tierra y luego en el mar, tras una persecución:

Los narvales eran animales blancos que vivían en un bosque cercano al mar. Era fácil distinguirlos por su cuerno helicoidal al que se atribuían poderes mágicos. Eran muy huidizos y las personas apenas sabían nada de ellos, con excepción de los poderes mágicos del cuerno que portaban en la cabeza. Un rey ordenó atraparlos a todos para conseguir su magia. La mayoría fueron exterminados y los pocos que quedaron se lanzaron al mar por el acantilado. Desde entonces viven allí. (Sintetizado del texto de Cuevas 2019)

caballo narval

Ilustración de un libro del siglo XVI en el que se dibuja el supuesto antepasado terrestre del narval (Paré, 1582)

Ésta sería, posiblemente, la explicación de cómo un animal que en las leyendas habitaba en la tierra, pasó a ser acuático.

El “cuerno” del narval

No es nada raro que la primera vez que se ve un narval, aunque sea en una ilustración, se piense que la protuberancia que le sale de la cabeza es un cuerno. Sin embargo, está demostrado que es un diente.

narval de O Mgnus

Un narval (parte inferior izquierda) en la obra de O. Magnus. Fuente

Estos apéndices eran frecuentemente utilizados por los vikingos para el intercambio de mercancías. De hecho, parece que su nombre actual deriva del que ellos mismos le dieron. Su otra denominación, la científica (Monodon monoceros según Linnaeus, 1758) está basada en el que Plinio le dio al supuesto unicornio.

Uno de los primeros autores en nombrarlo, dibujarlo y describirlo fue Olaus Magnus en el sigo XVI. Hablaba del peligro que suponía para los marineros y para la navegación en las aguas del Ártico.

Narval mapa magnus

Narval en el mapa del mar de O. Magnus.

Durante el Renacimiento los gabinetes de historia natural solían adquirir un diente de narval para sus colecciones. Estudiosos como Ole Worm (1588-1654) llegó a algunas conclusiones científicas importantes, demostrando, por ejemplo, que el mítico “cuerno del unicornio” pertenecía en realidad a un mamífero marino: el narval.

Otro cuerno narval

Un apéndice de narval. Fuente: Valero

Benito Feijoo, ya en el siglo XVIII, le dedicó al narval el discurso XVIII en su obra Demonstracion critico-apologetica del theatro critico universal, Hace un repaso de los autores que han tratado el tema, y ya afirma que “el cuerno está como continuo del cráneo y encajado en la mandíbula”. Aparte de su temprana afirmación del reconocimiento del diente, también aclara que el animal del que se habla vive en el agua “estos cuernos se hallan en las ondas (mar), no en las selvas”, y añade “que los portugueses, que han viajado tanto, creen que el unicornio, si lo hay, es animal marino”.

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El narval dibujado en la obra de BUFFON, G. Histoire naturelle, générale et particuliére. Cétacés. París, 1749-1804. Fuente: Gallica.

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Otra representación del siglo XVIII que diferenciaba el supuesto unicornio de mar del narval. Ransonnette, Nicolas. Illustrations de Superstitions orientales. Paris, 1785. Fuente: Gallica

Narval Gallica

Dibujo del siglo XIX, mucho más realista. Greville, R. Illustrations de An Account of the Artic Regions with a history. Edinburgh, 1820. Fuente: Gallica

Para concluir

Este magnífico y único animal marino, cuyas ilustraciones hemos tratado de recoger en esta entrada, ha formado parte de las leyendas como el unicornio que cura las enfermedades, que libra de los venenos y que mejora la salud. En época medieval se identificó con la pureza y la valentía. Su apéndice se confundió con el cuerno del animal terrestre que parece que dio pie al mito: el rinoceronte. Durante siglos autores y navegantes han hablado sobre él. Hoy sabemos que se encuentra en las zonas polares y que su famoso “cuerno” es un diente, como ya aclaraba Feijoo en el siglo XVIII.

Más información

BRUEMMERF.  The Narwhal: Unicorn of the SeaShrewsburySwan Hill Press, 1993.

CUEVAS GUINTO, M.A. Textos “bizarros”. 2019.

GREVILLE, Robert Kaye. Illustrations de An Account of the Artic Regions with a history. Edinburgh, 1820.

IMPEY, O. y MAC GREGOR, A. The origins of museums: The cabinet of curiosities in sixteenth ―and seventeenth― century Europe. Oxford, Clarendon, 1985.

PARÉ, Ambroise. Discours d’Ambroise Paré,… asçavoir, de la mumie, des venins, de la licorne et de la peste, avec une table des plus notables matières contenues esdits discours, 1582.

PLUSKOWSKI,  A. Narwhals or unicorns? Exotic Animals as material culture in medieval Europe. European Journal of Archaeology, 2004,  7 , 3, p.  291-313.

VALERO DE BERNABÉ, Luis y DE EUGENIO, Martín. El Unicornio en la Heráldica Española. (s.f.)

VALLS Y SUBIRÁ, Oriol. La historia del papel en España. Madrid: Empresa Nacional de Celulosa, 1978.

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Durante la Edad Media lo que hoy llamamos la “visión del mundo” era muy restringida. Las invasiones y la inseguridad que supusieron habían generado un miedo atroz a lo desconocido,  lo que sumado a la poca alfabetización y a los temores procedentes de las creencias religiosas, cerraron el horizonte de la mayoría de la población. Más allá del mar había un océano impenetrable, lleno de monstruos. También surgían precipicios gigantescos que era imposible salvar. Estas visiones eran muy comunes y están magníficamente recogidas en los beatos medievales.

naves

En el siglo VI un obispo español, San Isidoro, comenzó a dibujar el mundo conocido. La forma que eligió para hacerlo definió durante siglos las representaciones cartográficas en toda Europa y nos ha dejado los mapas conocidos por la forma que tenía, denominados “T en O”, que tuvieron algunas variaciones durante todo el periodo medieval.

Los mapas “T en O”

Los mapas T en O (discarios, Orbis Terrarum) son cartogramas que se hicieron a partir del Orbis Terrarum romano, pero su origen medieval está claramente en las Etimologías de San Isidoro.

Mapa T en O de San Isidoro

El mundo, tal y como se concebía en esos momentos, era el ecumene y las aguas formaban el Océano, dos conceptos aparentemente simples, que la Teología terminó haciendo mucho más complejos. Intentaba reflejar en ellos los textos sagrados y buscaba metáforas con las que los cristianos pudieran identificar y comprender muchos de los fenómenos que les rodeaban. Eran la representación de la visión teocéntrica medieval.

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Discario con preciosos barcos recorriendo las aguas. Fuente: Proyecto Clio

En un primer momento estaban divididos en tres zonas (que forman la T), que se corresponden con las 3 masas continentales entonces conocidas, que aparecen rodeadas de agua (que dan forma a la O). Jerusalén se consideraba el centro del mundo, obedeciendo con ello a lo anunciado en las escrituras de Ezequiel. La parte oriental (donde estaban la ciudad santa y el paraíso) aparecían arriba, mientras que los otros continentes se desplazaban a la parte inferior.

Otro mapa T en O, que aparece en el Liber Floridus (S. XII)

Las aguas separan los continentes, que articulados según una forma de T, hacen alusión a la cruz. El mar Mediterráneo aparece entre Europa y África, en el eje vertical del dibujo. En el otro eje, dos ríos, el Nilo y Tanais (el Don actual) separaban Europa del continente asiático. Posteriormente fueron añadiéndose otros mares, como el Mar Negro (Ponto Euxino) y varios ríos. Solían aparecer también los nombres de los 3 hijos de Noé asociados a cada continente (Sem en Asia, Cam en África y Jafet en Europa).

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Mapa de T en O, contenido en La Fleur des Histoires (1459-1463). Fuente

Años más tarde fueron surgiendo variaciones como la forma cuatripartita, introduciendo un nuevo continente del que hablaba ya San Isidoro, delimitado por el mar Eritreo, que lo separaba de África.

T en O cuatripartita

Representación de la visión cuatripartita según Woodward 1985

Aparte de esta visión plasmada en los Beatos, hubo una corriente que desarrolló la idea isidoriana de otra forma. Se dio sobre todo en Inglaterra y sus máximos exponentes son los mapas de Ebstorf y Hereford. No abandonan del todo la parte esférica, pero desarrollan elementos distintos. La última versión de esta forma de ver el mundo es el planisferio de Fra Mauro (siglo XV).

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El mapa del Salterio (siglo XIII). Fuente: British Library, Ms. 28681 fol-9r

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Mapa del Polycronicon de Higden. Fuente: British Library

La tierra no era plana

Woorward afirma que, al contrario de lo que podría pensarse inicialmente, la adopción de este esquema no implica necesariamente la asunción de la planicie de la tierra. Los grandes padres de la iglesia (San Agustín, Plinio o Macrobio) heredaron de la Antigüedad clásica la idea de la esfericidad del planeta. Esta visión no entraba en contradicción con la doctrina cristiana. La representación de la tierra en un esquema de T en O se debe, más bien a las dificultades técnicas de reproducción de una superficie esférica en un plano, superadas sólo hacia el siglo XV con el re-descubrimiento de la Geografía de Ptolomeo.

Este “ideograma geométrico” –la T dentro de la O– formó el centro de toda la producción cartográfica medieval, al menos hasta la aparición y el desarrollo de las cartas portulanas, portadoras de una visión radicalmente distinta. La cartografía medieval representaba, por lo tanto, una mezcla de imaginación, terror y creatividad única, algunas de cuyas obras hoy podemos contemplar digitalizadas.

Más información

ARIZA MORENO, Valentina. En torno a la cartografía medieval. Forma: revista d’estudis comparatius. Art, literatura, pensament, 2009.

Cartografía de la Alta Edad Media. Valdeperrillos, 2007

Caleidocarto. 2016.

GÓMEZ ARANDA, Mariano. Teorías astronómicas y astrológicas en el “Comentario de Abraham Ibn Ezra al libro del Eclesiastés”. Sefarad, 1995, 55, 2, p. 257-272.

OLCINA CANTOS, Jorge y RICO AMORÓS, Antonio M. (ed.). Libro jubilar en Homenaje al Profesor Antonio Gil Olcina. Versión ampliada. Alicante: Universidad, 2016. 

WOODWARD, David. Reality, symbolism, time and space in medieval world maps. Annals of the Association of American Geographers, 1985, 75, 4, p. 510-521.

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Con ocasión de la celebración del Día del Libro 2020 traemos una importante colección, reunida en un desconocido libro de mapas y dibujos, recopilados por una editora holandesa. Recoge, entre otros, a modo de crónica, los enfrentamientos que tuvieron lugar en las ciudades costeras españolas durante la Guerra de Sucesión, a principios del siglo XVIII, que en España tuvo como resultado que una nueva dinastía accediera al trono: los borbones. 

A lo largo de la historia ha habido coleccionistas, bibliotecarios, humanistas y editores que han ido recogiendo documentos sobre un tema, y posteriormente los han encuadernado para su conservación y disfrute. Con respecto a los planos y mapas esta práctica ha sido seguida muchas veces por parte de intelectuales y amantes de la cartografía.

Vista de Gibraltar, que aparece en uno de los planos (1706)

Cuando se reúnen materiales históricos de distinto origen, aunque sean de la misma temática o similar, se les llama colecciones facticias. Esta denominación se usa para diferenciarlas de las que se generan de manera natural, como resultado del día a día de una institución.

Detalle de una cartela del plano de Dunkerke (1706)

En este caso tenemos una colección facticia de cartas y planos (por eso no se llama atlas) de finales del siglo XVII y principios del XVIII, la mayor parte de ellas europeas, que se publicó en Utrecht en 1703. Una de las características especiales de esta colección es que está encabezada por una carta que recoge y representa los elementos, objetos y piezas propias de la arquitectura militar, de las fortificaciones, de los planos, cartas topográficas, descripciones de batallas, campamentos y demás instrumentos similares. También es importante destacar que contiene 116 mapas, en diferentes idiomas: francés, holandés, latín e inglés.

Sección naval de la carta resumen inicial, publicada en Utrecht en 1703

Para las ilustraciones hemos seleccionado las que tienen que ver con temas navales, así como puertos y ciudades costeras, aunque hay de muchos otros lugares. De hecho, incluye planos de ciudades de España, Francia, Italia, Alemania y Holanda, entre otras.

Bahía de Cádiz (1702)

La editora

La holandesa Anna van Westerstee (1657-c. 1717) fue la que se dedicó a recoger y coleccionar cartas, planos y mapas de fortificaciones y batallas, para compilarlos en esta obra. Era editora profesional de grabados, y se sabe que solicitó y consiguió varias patentes. Firmó esta colección como Anna van Beeck, apellido de su marido, que usó mientras estuvo casada.

Puerto de Barcelona (s.f.)

Encontramos planos y mapas de la Guerra de Sucesión española (1701-1713), que son muchos de los que ilustran esta entrada.

Puerto de Vigo (1702)

La Guerra de Sucesión

Muy resumidamente, la Guerra de Sucesión española fue un conflicto en el que participaron casi todas las monarquías del continente. Se originó cuando el rey Carlos II de España murió sin haber tenido descendencia y propuso, bajo testamento, que el heredero al trono fuese Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, en ese momento rey de Francia. Esto suscitó recelos de la otra gran potencia, el Sacro Imperio Romano Germánico, desantándose un conflicto continental entre dos bandos. Por una parte se encontraban los reinos de Castilla y Francia (a favor de que Felipe de Borbón fuera el nuevo rey) y por otra Austria, Rusia, Aragón, Portugal, Holanda, Prusia y Saboya, que temían que la unificación bajo la dinastía borbón de Francia y España trajera consecuencias territoriales sobre Europa.

Poseidon

Detalle del mapa de Cádiz, con la magnífica ilustración con motivos mitológicos, en cuya orla se describen las naves de los bandos enfrentados.

En España fue una auténtica guerra civil, ya que desató múltiples batallas y combates que en total sumaron más de 600.000 víctimas. La guerra la ganó Francia y según el Tratado de Utrecht Felipe V asumiría la Corona española, pero con la prohibición de unificar ambos territorios. De esta manera los borbones comenzaron a reinar en España.

Batalla Estrehco Gibraltar

Detalle del enfrentamiento en el estrecho de Gibraltar

Así, las cartas representaban los enfrentamientos que tuvieron lugar en distintas zonas de España, donde había contendientes de los dos bandos luchando, tanto por mar como por tierra. En esta entrada podemos apreciar las armadas enfrentadas en la Bahía de Vigo, así como cerca del Estrecho de Gibraltar. También las naves apostadas para la defensa en los puertos de Barcelona y de Cádiz. En cada ilustración hay anotaciones muy detalladas, con las fechas de los hechos acaecidos.

explicacion puerto Barcelona

Explicación que aparece en el mapa del puerto de Barcelona

Esta colección de mapas, tan interesante como desconocida, está depositada en la Biblioteca del Congreso de Washington.

Detalle rosa de los vientos

Detalle de una de las rosas de los vientos que aparecen en la portada de esta colección

Más información

BEECK, A. & BAILLIEU, GD. A collection of plans of fortifications and battles, 1684-1709: [Europe]. 1709. [Depositado en la Biblioteca del Congreso de Washington].

Nota: el apellido Beeck aparece de dos formas distintas según las fuentes, en unas se nombra así, mientras que en otras se incluye como Beek.

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Con mucha frecuencia los mapas se encargaban para mostrar el poder de los monarcas y señores. También se hacían para reafirmar demandas territoriales. Y este es el caso del que presentamos, uno de los primeros a gran escala del hemisferio occidental, conocido también como “la cuarta parte del mundo”. Fue encargado en 1562 por el todopoderoso rey español Felipe II a la Casa de Contratación de Sevilla.  Está formado por seis hojas grabadas, cuidadosamente unidas para formar un sólo mapa que mide 93 por 86 centímetros. Su autor fue el cosmógrafo Diego Gutiérrez, y lo publicó el famoso grabador de Amberes, Hieronymus Cock.

Es importante desde el punto de vista de la cartografía naval por sus representaciones de barcos, batallas, naufragios y animales marinos, porque recoge las denominaciones primigenias de ciertos lugares, pero sobre todo porque los dos grandes oceános de la tierra aparecen perfilando las masas continentales, llenos de ilustraciones representativas de la visión del mundo en el siglo XVI.

Mapa entero

Se levantó con la finalidad de reafirmar las demandas españolas de los territorios del Nuevo Mundo contra las solicitudes de sus rivales, Portugal y Francia. España reclamaba todas las tierras al sur del trópico de Cáncer, que se muestra de manera destacada.

flota portuguesa ii

La flota portuguesa, camino a las Indias Orientales

Precisamente porque era una muestra más del poder de los monarcas europeos, Cock se concedió el lujo de añadir numerosas ilustraciones artísticas, incluyendo los escudos de armas de los tres reinos licitantes, un ondulado río Amazonas, sirenas y monstruos marinos míticos,  así como varios animales salvajes en la costa occidental de África. En la parte superior aparece la siguiente leyenda:

“Americae sive quartse orbis partis exactissima descriptio. Auctore Diego Gutierro, Philippi regis Hifp. Cos- mographi. H. Coch excud. 1562.”

En el mapa, el nombre “California” es posiblemente la primera vez que aparece en un mapa impreso, y se halla inscrito cerca de la parte baja de la península, justo arriba de la línea que representa el trópico de Cáncer.

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En un detalle, a la izquierda se puede ver una parte de la península de California y su nombre escrito, posiblemente una de las primeras veces

El Ecuador y las líneas de demarcación

Tiene algunas particularidades, como que en él no aparece la famosa e hipotética línea de demarcación vertical que se trazó en el Oceáno Atlántico, que servía de división entre las posesiones españolas y portuguesas en América. Al oeste de la línea estaban las áreas de influencia españolas y al este las lusas según quedó reflejado en el Tratado de Tordesillas (1494).

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Planisferio de Cantino (1502), mostrando la línea de demarcación y una incipiente cartografía de América

Si bien en el siglo XVI la latitud estaba bastante bien delimitada, la longitud (meridianos) era un gran problema para los navegantes y cartografos. Resulta que está línea hipotética que dividía los territorios descubiertos de ambas coronas peninsulares marcaba la longitud, ya que se dispuso que debía estar situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.

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Mapa de Teixeira (1573), en el que se puede apreciar la línea de demarcación de norte a sur

En este mapa la línea de demarcación más visible es una distinta, paralela u horizontal, representando el trópico de Cáncer, que es la latitud mencionada en el Tratado de Cateau-Cambresis de 1559.

flota portuguesa

Otra característica que le aporta mucho valor a esta representación cartográfica temprana, es que en Norteamérica se pueden leer los nombres españoles que en un primer momento tuvieron los territorios descubiertos, y que hoy se han perdido, uno de cuyos mejores ejemplos es Tierra Francisca. En la misma línea, aunque éste si se ha mantenido, podemos encontrar en el Caribe la isla La Española, el nombre que Cristóbal Colón le dio. Además apreciamos la aparición de la denominación Canadá.

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Otra muestra, ya en América del Sur, la podemos encontrar en las actuales islas Malvinas, que aquí se llaman islas de Sansón. Aunque parece que el primero en situarlas en un mapa fue Diego Ribero en 1529, treinta años después Gutiérrez mantiene esta denominación.

Malvinas

Propio también de la cartografía inicial de cualquier tierra recien “descubierta” es la imprecisión en los límites, como ocurre aquí, ya que une la parte norte del continente con Groelandia.

Aspectos conocidos

Esta representación ofrece características similares a otras de su época histórica, tales como los dibujos de monstruos marinos, sirenas, tritones y el dios del mar (Poseidón).

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Igualmente encontramos ilustraciones sobre temas conocidos en el nuevo continente, como la imponente altura de los patagones.

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Para concluir

Este mapa es extraordinario porque muestra, a modo de foto fija, cómo se veía el continente y los mares que lo circundan a mitad del siglo XVI, y contiene además representaciones valiosísimas, como el naufragio dibujado cerca de las Bermudas (como si se adelantara siglos al fenómeno tan conocido hoy de la desaparición de barcos y aviones). Sabemos que además fue utilizado en varias ocasiones como prueba en dos disputas fronterizas en América del Sur.

Es poco conocido en España porque las únicas dos copias existentes están en las bibliotecas nacionales de Gran Bretaña y de Estados Unidos.

Más información

HEBERT, John. El mapa de América de 1562. Library of Congress, 2000.

PULIDO RUBIO, José. El piloto mayor de la Casa de la Contratación de Sevilla: Pilotos mayores, catedráticos de cosmografía y cosmógrafos. Madrid: CSIC, 1950.

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Hay varios mapas que se levantaron en un periodo clave para la Humanidad, que supuso el paso de la Edad Media, y de sus concepciones más cerradas, a otra en la que el mundo se abría, surgían nuevas rutas, se descubrían tierras y se conocía la existencia de pueblos y naciones muy distintos a los existentes. En este contexto se puede situar el mapamundi que levantó un monje veneciano llamado Fra Mauro, que vivió en el siglo XV. Es muy interesante, no sólo por su el dibujo geográfico, sino por otros elementos que lo acompañan.

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El mapa mundi de Fra Mauro

Este gran planisferio circular se dibujó en pergamino y se montó en un marco cuadrado. Está orientado con el sur en la parte superior: el Océano Índico, a la izquierda y el  Mediterráneo, en el centro derecha.

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El mapa mundi de Fra Mauro girado 180º, para que se pueda apreciar según el modelo actual

Está más actualizado que las versiones impresas de Ptolomeo que lo sucedieron dos décadas después. Por ejemplo, Mauro no usó el marco de longitud y latitud de Ptolomeo y se atrevió a abrir el Mar de la India, que en las ediciones antiguas no tenía salida. También alejó Jerusalén de la posición del centro del mundo, siendo un cambio importante respecto a la tradición medieval.

India

El O. Índico representado por Mauro

Sus fuentes fueron tanto cartografía antigua y medieval (Marco Polo), como los últimos descubrimientos geográficos, que en ese momento lideraba Portugal, cuyo rey había encargado el mapa.

Mar Mediterraneo

Mar Mediterráneo, costas europeas y africanas (está girado para que se pueda apreciar bien)

Aunque las costas aparecen dibujadas en un estilo que recuerda a las de un portulano, están ausentes las rosas y otras características, como las líneas correspondientes a meridianos y paralelos, por lo que no es una carta náutica.

El mar Caspio

Mar Caspio

Distintas versiones del mapa

La primera versión de este mapamundi se elaboró en 1459 con ayuda del marino Andrea Bianco, por orden del rey Alfonso V de Portugal, pero se ha perdido. Por ello la que podemos contemplar actualmente es una posterior que se descubrió en el monasterio de Murano, y luego se transfirió al Palacio Ducal de Venecia.

Ciudad de Deli

La ciudad de Delhi, en la India

Las naves 

Uno de los motivos por el que dedicamos una entrada a este mapa es porque recoge multitud de naves de distintas procedencia. Así, aparecen tanto los juncos asiáticos como los tradicionales barcos árabes e indios, junto a las embarcaciones de origen europeo. La forma de la nave, del timón y de las velas las distingue.

Reproducimos (adaptado) un párrafo de los que aparecen en el mapa, que hace referencia a una nave, un junco, y a la derrota tomada:

“Cerca del año de Nuestro Señor 1420 un barco de los que llaman junco asiático (lit. “Zoncho de India”), al atravesar el mar de la India hacia la “Isla de Hombres y Mujeres”, fue arrastrado más allá de el Cabo de Buena Esperanza, atravesó las Islas de Cabo Verde, se adentró en el “Mar de Oscuridad” (Océano Atlántico) en una ruta oeste-suroeste. Solo vieron aire y agua durante cuarenta días, y según sus cálculos navegaron 2.000 millas, abandonados por la fortuna. Cuando la violencia de la tormenta amainó tardaron 70 días en regresar al llamado cabo de Buena Esperanza y al acercarse la nave a la orilla para abastecerse según sus necesidades, los marineros vieron el huevo del llamado Pájaro Roc (el moa o pájaro elefante), que pone huevos tan grandes como un ánfora” (Fuente esacademic.com).

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El pájaro elefante comparado con un hombre. Fuente: El Mundo

El valor del mapa de Fra Mauro

El dibujo meticuloso, lleno de detalles, así como las leyendas que lo completan han hecho que se lo describa como una auténtica “cosmografía medieval”. En este sentido nos recuerda al globo de Martin Behaim. Se conserva en la Biblioteca de Venecia, pero también existe una copia del siglo XIX de este mapa en la Biblioteca Británica. Otra joya patrimonial poco conocida, pero interesantísima.

Más información

CATTANEO, A. God in His World: The Earthly Paradise in Fra Mauro’s “Mappamundi” Illuminated by Leonardo Bellini. Imago Mundi, 2003, 55, 97-102.

DAVIS, Henry. Mappamundi de Fra Mauro. S.f.

FALCHETA, P. Corpus delle iscrizioni ordinate per tavola, con riferimento all’edizione 1956 [Contiene las inscripciones del mapa].

Mapamundi de Fra Mauro. Esacademic.com. [Descripción muy detallada. El texto es ruso, pero se puede traducir gracias a las opciones de los navegadores].

WINTER,  Heirich. The Fra Mauro Portolan Chart in the Vatican. Imago Mundi. 1962, 16,  p. 17-28.

 

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