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Archive for the ‘– Imágenes Navales y Marítimas’ Category

Durante el siglo XVIII, cuando la Ilustración volvió a poner de moda la observación y el espíritu científico, muchas personas cultas se unieron a esta corriente, dando a sus aficiones pinceladas académicas. Algunos de estos intentos fueron, con el paso de los años, las bases de algunas de las ciencias actuales. Otras veces fue la propia creación de instituciones museísticas el punto de partida para estos aficionados.

Bogavante real

Bogavante

En España, por ejemplo, en 1771 se crea el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid y muchos naturalistas comenzaron a buscar ejemplares para enriquecer la nueva colección. De hecho, en unas instrucciones de 1776, Carlos III ordena a “los Virreyes, Gobernadores, Corregidores, Alcaldes mayores e Intendentes de Provincias en todos los Dominios de S. M. puedan hacer escoger, preparar y enviar á Madrid Naturaleza que se encontraren en las Tierras y Pueblos de sus distritos” (Jiménez, 2015).

orla

Orla del libro de A. Recondo, que recoge las especies que dibuja y comenta.

En este caso traemos un libro manuscrito redactado por un oficial de rentas (lo más parecido a un recaudador de impuestos), que tenía gran interés por la flora y la fauna. Su título es Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, fechado en 1773.

frailecillo recortado

Frailecillo o papagayo marítimo

Recondo se dedicó a observarlas y lo combinó con lecturas de famosos naturalistas de la época. También formó una colección con ejemplares disecados. Lo más significativo de este volumen son las acuarelas que contiene y que dibujan una parte de la fauna y flora marítimas de la isla de Mallorca. A pesar de que era un aficionado, quiso tener correspondencia con importantes naturalistas de la época y al final de su vida parece que intentó vender su colección de aves disecadas.

Pelicano.jpg

Pelícano u Onocrótalo

Recondo también comenta y dibuja peces de las costas mallorquinas.

pez volador

Pez volador

También se ocupó de la pesca de perlas. De hecho, aparte de incluirlas en su libro, presentó una memoria, en 1779, bajo el título “Memoria sobre Pesca de Corales que presentó… el socio don Antonio Recondo” (Oliver, 2006). En su disertación trata sobre “los tesoros que la Naturaleza ofrece al hombre”, y establece una comparación entre las riquezas que la tierra y el mar proporcionan a la Humanidad. Añade que Mallorca es una fuente inagotable de riqueza, entre ellas de perlas, corales y otros mariscos. Para la recogida de perlas mantiene que se necesita

“un Barco con su escandel, crucero y Plomos, un instrumento o red para arrastrar por el fondo del mar, con su zurrón o manga que recoge cuanto encuentra por diminuto que sea; para recoger las perlas que hayan caido de las conchas al tiempo de arrancarlas. La situación que tienen los corales dentro del mar y unas varas cruzadas con plomos y redes para enredarse los corales. Son los Mapas que el autor presenta y con ellos va a demostrar lo interesante que es al público y al Estado esta pesca, y asegura con admiración que es abundante en las costas de esta Isla”.

Como puede leerse, Recondo estaba seguro de las posibilidades de la pesca de perlas y animaba a la Real Sociedad Económica de Amigos del País a que hiciera pública esta posibilidad y la extendiera por la Isla, para beneficio de sus naturales. No sería éste su único intento por activar la pesca e incrementar la economía isleña, como lo prueban otras de las memorias que también redactó, que recoge Oliver (2006).

Acceso al ejemplar digitalizado

El libro está digitalizado y disponible en la Biblioteca Digital Hispánica. Forma parte de la impresionante colección de la Biblioteca Nacional de España.

Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, que rendidamente tributa a … Luis Antonio de Borbon, Ynfante de España. 1773 (manuscrito).

Más información

La BNE adquiere un manuscrito original de Antonio de Recondo con acuarelas de gran calidad. Web de la Biblioteca Nacional de España. Noticias. 15 Diciembre de 2017.

JIMÉNEZ, J. y REIG-FERRER, A. Tocando de oído: la intrigante y misteriosa grulla balear. Llibre Verd de Protecció d’Espècies a les Balears. Palma de Mallorca: Govern de les Illes Balears & Societat d’Història Natural de les Balears. Monografia de la SHNB. 2015.

OLIVER REUS, P. La recerca marina a les Illes Balears. Pereoliver.net, 2006.

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Hemos recibido varias consultas sobre los portulanos, ya que es fácil apreciar su estética, pero no siempre es sencillo captar la cantidad de datos que contienen y, sobre todo, entender la mayor parte de sus elementos.

Por ello hemos consultado con nuestros expertos en la materia, y traemos aquí una primera aproximación a estos impresionantes documentos.

Las cartas planas

Son las que se construyen suponiendo que la superficie de la Tierra es plana, con lo que el rumbo y la distancia van acordes a ello. Se usaron mucho en el Mediterráneo hasta los inicios del siglo XVIII.  Los portulanos son una muestra de este tipo de cartografía.

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Detalle de una carta plana del s. XVI. Fuente: BNE

Por contraposición, una carta esférica o mercatoriana es el desarrollo de la proyección de los puntos de la tierra sobre un cilindro tangente a la zona a representar. Permitía trazar la derrota de la embarcación por medio de una línea recta (loxodrómica), conservando sobre la carta las posiciones relativas de los puntos de la Tierra.

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Carta Esférica de la Costa de España desde Cabo de San Vicente hasta Pta. de Europa con la parte correspondiente de África 1831. BNE. Fuente

Elementos principales

La carta plana, también llamada carta de compás, está trazada exclusivamente para navegar y construida sin tener en cuenta la latitud ni la longitud, sino con rumbos y distancias, y sin ajustarse a alguno de los diferentes sistemas de proyección terrestre que fueron apareciendo a posteriori.

Las diferentes partes de la carta plana podemos verlas en la siguiente figura (Guillén, 1961).

  1. El cuello que se dejaba de la piel de cordero (pergamino), que llevaba un cabo para cerrar el rollo que se formaba sobre un cilindro de madera.
  2. La tela de araña formada por los diferentes rumbos tomados desde puntos destacados.
  3. El nudo, punto destacado, donde coincidían varios rumbos o líneas que conducían a otros puntos.
  4. El ombligo, punto principal de la construcción de la carta. Debido a las irregularidades de la costa se solía usar varios ombligos repartidos convenientemente, incluso algunos colocados sobre tierra firme.
  5. Rosa de los vientos. Se ponían sobre los ombligos y representaban los 32 rumbos que se emplearon en la marina a vela. La diferencia angular entre dos rumbos consecutivos se llamaba cuarta, y equivalía 11 grados de arco y 15 minutos de arco.

Tres rosas de los vientos. Una tiene los 32 rumbos, mientras que las otras dos sólo marcan 8. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

  1. El cartucho. Marco en el que se muestra información de interés. En este caso se ha insertado un tronco de leguas marinas, que servía para medir distancias. La legua marina española era la vigésima parte de un grado de meridiano terrestre, y por tanto, equivalía a tres millas náuticas (una milla marina vale 1.852 m.). Las leguas en grupos de cinco aparecen separadas por una esfera atravesada por un eje vertical.

Cartucho inferior con el tronco de leguas. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como ya se conocía que las distancias entre las líneas de los meridianos iban estrechándose conforme la latitud subía hacia el Polo, la carta dispone de dos troncos de leguas, para medir distancias en la parte correspondiente, por arriba o debajo de un paralelo de referencia, que, tradicionalmente va desde el sur de España hasta la isla de Rodas, pasando por la isla de Sicilia (éste se puede apreciar en la imagen inferior).

Carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como se puede comprobar en la carta portulana que aparece arriba, el tamaño del tronco de leguas de la parte superior es algo menor que el de la parte inferior.

A modo de síntesis: Una carta plana es un universo de datos plasmado en otro lenguaje distinto al actual, que en tiempos remotos servía para orientarse en el mar. Hoy son, además de un elemento estético de primer orden, una fuente para la Historia Naval y Marítima muy poco conocida, pero que una vez entendido el código son más fáciles de entender, y por lo tanto de valorar.

Más información

GUILLÉN, Julio. Historia marítima española. Madrid: Museo Naval, 1961.

 

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La tierra de origen del gran imperio romano, la península itálica, y más en concreto su enorme capital, Roma, a pesar de su fertilidad, se vio obligada a importar grano de las provincias ultramarinas y vino de las islas Cícladas y de la Bética.

Dibujo de un relieve con dos embarcaciones mercantes atracadas. En la cubierta aparecen ánforas con la carga en espera de ser estibadas en la bodega. Catacumba Praetextatus en Roma (Berni Millet, 2015)

Todo este comercio llegaba en barco a las tierras itálicas inicialmente a través de dos grandes puertos: Ostia y Puteoli. El puerto de Roma fue el de Ostia, mientras que el segundo daba servicio a la zona de la actual Nápoles.

Localización del puerto de Ostia en la península itálica

Pero Ostia era un puerto fluvial, nacido en la desembocadura del Tíber (de hecho su nombre deriva del latín ostium, puerta) para abastecer a la todopoderosa ciudad de Roma.

En este plano se puede ver el puerto fluvial de Ostia, en la desembocadura del río Tíber (Tevere). Fuente.

En Ostia los emperadores romanos levantaron grandes infraestructuras, y una de las más importantes era la del puerto. En ella estaba el Foro de las Corporaciones, a espaldas del Teatro, constituido originalmente por una estructura simple: una enorme plaza de la que ha quedado bien conservado el pavimento hecho con mosaicos, con una pared externa y un pasillo cubierto.

Nave mercante (navis oneraria) con una vela (vela) cuadra envergada en la entena (antenna) e izada en el palo (malus). Lleva dos timones (gubernaculum) latinos a cada banda de la popa (pupis).

El Foro contaba con 58 oficinas de armadores y comerciantes, llamadas stationes. Estaba decorado con mosaicos de tema marino del siglo III, que dan fe de ese constante comercio. Las bellas imágenes de estos mosaicos son los que hemos utilizado para ilustrar esta entrada.

Dos naves mercantes a vela, con timones latimos. Entre ellas aparece un faro (pharus).

En los mosaicos de las stationes se ven frecuentemente los letreros que indican a qué comerciantes pertenecían las oficinas mercantiles, como Naviculariorum Lignariorum, Naviculari Misnenses hic, Navicular Diarri, Stat. Sabratensium, Naviculari et negotiantes de suo.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Nave mercante. Es visible el camarote de popa y, en la parte superior, el nombre del armador.

Más tarde, durante el reinado de Claudio, se construyó el pórtico y se alzó un segundo nivel para acoger las sedes de los collegia, las asociaciones de oficios que llevaban a cabo allí sus intercambios comerciales.

Los motivos marítimos

En ellos aparecen naves mercantes u onerarias, cargando o descargando productos, algunos confinados en ánforas. En la mayoría de las embarcaciones están representados los timones latinos con los que gobernaban el rumbo y las velas. Con cierta frecuencia hallamos un faro entre las naves, con varios pisos, coronado por un fuego que las guía.

Dos embarcaciones navegando a vela entre un faro. La de la izquierda lleva una vela en popa y la de la derecha un camarote a la altura del palo mayor. Debajo dos delfines (delphinus) que parece que intentan devorar un calamar.

También es fácil encontrar animales marinos como los delfines o pulpos y otros mitológicos de fuerte tradición como los hipocampos.

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Dos delfines

Nave mercante. Lleva en la proa un árbol (artemon) con fuerte caída a proa (prora) y una vela izada del mismo nombre. También porta izada la vela mayor.

Cuando los emperadores romanos empezaron a ver que las instalaciones fluviales no eran las más adecuadas, mandaron construir un puerto en mar abierto, que se llamó Portus, y que estaba muy cerca de Ostia.

Dos embarcaciones mercantes fondeadas con las velas arriadas y con una plancha entre ellas para trasladar mercancías. La de menor calado está embarrancada en la playa, con una plancha a tierra para subir mercancías.

El antiguo puerto de Ostia hoy

En la actualidad ese puerto fluvial ya no se parece a lo que era, está a medio camino entre Roma y Fiumicino, a 2,4 km. de su situación anterior. Dos fueron los factores que cambiaron las circunstancias: una avenida acaecida durante el siglo XVI, que varió el recorrido del río y otra el progresivo avance de la costa. Una suerte similar corrió Portus, que pasó de estar a la orilla del mar a quedar en la actualidad a unos 3 kilómetros (se puede apreciar muy bien el cambio en la imagen inferior, ya que ambos están a varios cientos de metros del mar).

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Evolución de la zona costera de Ostia y Portus en dos milenios. A la izquierda se puede ver cómo estaba en época del imperio romano y cómo ha quedado ahora, a varios km. del mar (derecha). Fuente

Epílogo

Los restos arqueológicos de Ostia Antica son un lugar sin tiempo, fascinante y misterioso. Los mosaicos nos muestran que fue un emporio comercial y portuario en la época imperial, la habilidad de sus comerciantes y armadores, las infraestructuras que levantaron para facilitar los intercambios, así como su capacidad para atraer productos de cientos de lugares del Mare Nostrum.

Más información

BERNI MILLET, P. Viaje en el tiempo por la producción y el comercio del aceite bético con la iconografía romana. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica Antigua en España, 2015, 6, p. 49-62.

GOIRAN, J. et al. Résultats préliminaires de la première campagne de carottages dans le port antique d’Ostie. Chroniques des Mélanges de l’Ecole Française de Rome, 2012, 123-2.

KEAY, S., MILLET, M. and STRUTT, K. Recent Archaeological Survey at Portus. Memoirs of the American Academy in Rome. Supplementary Volumes. The Maritime World of Ancient Rome  2008, 6, p. 97-104.

Ostia antica. Web de la antigua ciudad romana.

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Ya avanzado el siglo XIX, con los nuevos buques de vapor, el tráfico marítimo mundial experimentó un gran crecimiento, tanto en lo que se refiere al transporte de mercancías como al de pasajeros. Los continentes quedaban enlazados por rutas regulares, más rápidas y económicas. Con la inauguración en 1869 del canal de Suez, que evita la circunnavegación del continente africano para llegar al Océano Índico, se abrió la posibilidad de cruzar el mundo en menos de la mitad de tiempo, ya que se ahorraban unos 8000 km.

Sin embargo, el vapor sustituyó a la vela de manera progresiva, ya que al principio aquéllos consumían gran cantidad de carbón, llevaban una maquinaria muy pesada y unas calderas de grandes dimensiones, que reducían considerablemente el espacio disponible para la carga. Conforme la tecnología naval perfeccionó la construcción, los buques de vapor fueron ganando terreno hasta ocupar todo el panorama mercante de la época. 

La marina mercante española

En España la navegación a vapor se inició en el Mediterráneo en la primera mitad del siglo XIX, con el transporte de viajeros y pronto se extendió al Atlántico, incluyendo el de mercancías.

Según Valdaliso, en 1870 la marina mercante se componía de unos 1.420 barcos, de los que sólo 108 eran vapores. Atendiendo al uso del vapor, estaba entre las cinco primeras del mundo, y su cenit fue entre las dos últimas décadas del siglo XIX. De esta manera, en 1883, ya llegaban a 407 los buques a vapor, superando en tonelaje, por primera vez, a los veleros, y unos años más tarde, en 1890, el 83% de la flota eran vapores.

Sin embargo, la construcción nacional no terminaba de despegar, ya que la mayoría de los buques mercantes que cubrían las líneas de las navieras hispanas eran de procedencia extranjera. En 1883, de los 407 buques a vapor de la marina mercante española antes mencionados, sólo 22 procedían de astilleros hispanos y el resto eran en su mayoría de origen británico.

Los puertos

Este importante desarrollo naval llevó implícita la necesidad de aumentar el tonelaje y la potencia de las nuevas máquinas, que irían requiriendo instalaciones mayores y más complejas en los puertos en los que fondeaban.

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A mediados del siglo XIX, los puertos españoles estaban aún al margen de los movimientos de innovación que se experimentaban en otros lugares costeros europeos o americanos. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo las transformaciones son ya patentes, y se pueden comparar con los mejores del momento.

La Ley de Puertos de 1880, en la que se apoyaba esta transformación, hacía una distinción entre los de interés general (que se clasificaban en puertos de primer y segundo orden) y puertos de interés local. Los de primer orden eran Alicante, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Cartagena, Ferrol, Málaga, Santander, Sevilla, Tarragona, Valencia y Vigo.

El 8 de mayo de 1880 se publicó la ley de Puertos en la Gaceta de Madrid

De segundo orden se consideraban Almería, Avilés, Ceuta, Coruña, Gijón, Huelva, Pasajes, San Sebastián y Santa Cruz de Tenerife.

La publicidad de los viajes

Aunque la publicidad de estos transportes se hacía mayoritariamente en periódicos, también se imprimían folletos, postales, litografía  y carpetas, ya que era otra manera de llegar a diferentes posibles clientes. De todos ellos, la más espectacular era la que se hacía mediante cartelería.

Los carteles

Una forma de publicidad temprana utilizada por las navieras eran los carteles, que se podían colgar en lugares públicos, como estaciones de ferrocarril, tranvías, tiendas, entre otros. Su gran tamaño requería más pericia y habilidades gráficas, pero a cambio daba ocasión de incluir más datos sobre los viajes. Generalmente estaba compuesta de una parte superior con una imagen del buque de vapor o el nombre de la compañía naviera (que se mantenía en el tiempo), y otra inferior con fechas, nombres y resto de información necesaria, que era lo que solía variar una vez cumplidos los plazos del viaje anunciado.

Traemos aquí algunos de los que la Biblioteca Nacional de España, a través de su repositorio digital (Biblioteca Digital Hispánica) nos ofrece. Son 6 carteles de los años 70 y 80 del siglo XIX que sirven para promocionar los viajes transoceánicos, que en esa época era la forma más rápida de cruzar continentes. En concreto ofrecen salidas desde puertos europeos (españoles, portugueses, británicos o franceses) para llegar a América o a Filipinas.

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Los carteles están muy bien digitalizados y pueden analizarse muy de cerca para ver detalles, letras y textos.

Un pequeño análisis de los que se han conservado permite ver que contienen mucha información y de muy diverso tipo. Aparece la empresa, fechas de salida, frecuencia, puertos desde los que se recogen pasajeros, escalas, lugares de llegada, y lo mas curioso, las rebajas para oficiales, familias o billetes de ida y vuelta, así como la posibilidad de viajar gratis a una serie de profesionales que eran necesarios en los lugares de destino (canteros, albañiles, pintores y herreros entre otros). Había salidas semanales para América y también mensuales, dependiendo de las compañías. Otras iban a Filipinas. También sabemos el precio y lo que tardaban aproximadamente en llegar, porque aparece en uno de ellos: 10 días a Brasil, 18 a Uruguay, 19 a Argentina y 40 a Perú. Desde Barcelona hasta Manila se tardaban 30 días viajando en los buques de la Compañía de Tabacos de Filipinas.

Otros datos interesantes son los lugares de adquisición de los pasajes en las distintas oficinas, los nombres de algunos de los buques (Araucania, Alfonso XIII, Gijón, Isla de Luzón, Sorata), sus capitanes, las condiciones del viaje y los opciones de 1ª, 2ª y 3ª clase y algunas advertencias iniciales.

Epílogo

Los carteles en sí reciben muy poca atención como fuente de información. En el caso de los dedicados a temas navales y marítimos, apenas si se han identificado, recogido y organizado, por lo que es difícil conocer su número y, una vez descritos analizar su contenido, contextualizar la época y ofrecer un estudio de estos documentos.

Las imágenes visuales abren un horizonte amplio para los historiadores y para todos los interesados en épocas previas, pues son auténticos fragmentos del pasado. Se puede recomponer la historia a través, o desde, la imagen, para descubrir lo que pretendía, cómo, por qué y para qué. Para la historia de la publicidad en particular son igual de valiosos, porque son evidencias originales de hechos, de cómo se entendía e interpretaba el mensaje que se enviaba, cómo se distribuía en el documento, así como de su forma de comunicarlo y de hacerlo llegar a los ciudadanos.

Estos magníficos documentos son una muestra de esta nueva forma de entender y conocer el pasado, que se basa no sólo en textos, sino en imágenes de la época, que plasman una realidad pública vinculada con la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo, y que son tan internacionales como la propia disciplina que los estudia.

Los otros carteles completos

Más anuncios

Más información

PINIELLA CORBACHO, Francisco. La introducción del vapor en el sistema colonial español de comunicaciones marítimas: 1848-1850Trocadero, 1995, 1, 6-7, p. 311-326.

VALDALISO, Jesús Mª. La transición de la vela al vapor en la flota mercante española: cambio técnico y estrategia empresarial: ArtículosRevista de Historia Economica-Journal of Iberian and Latin American Economic History, 1992, 10, 1, p. 63-98.

VALDALISO, Jesús Mª. Entre el mercado y el Estado: la marina mercante y el transporte marítimo en España en los siglos XIX y XXTransportes, Servicios y Telecomunicaciones, 2001, 1, p. 55-79.

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En la Historia hay veces que las batallas las ganan los sabios, y ésto fue exactamente lo que ocurrió a fines del siglo XVIII. Un líder nato, general de los ejércitos franceses, decidió que en la campaña para expulsar a los turcos de Egipto no sólo iba a llevar gente de guerra, sino que en sus barcos habría una exquisita tripulación: los mas sabios de todos los intelectuales de la Francia revolucionaria. Así nació la expedición científica que se conocería como la Comisión Francesa para las Ciencias y las Artes de Oriente, que Napoléon Bonaparte condujo hasta Egipto en 1798. Las crónicas hablan de que, además de ellos, embarcaron unos 50.000 soldados y marinos en más de 300 navíos.

La Comisión de sabios terminó descubriendo al mundo una de las maravillas del Patrimonio de la Humanidad.

Costa de File (Egipto), una isla situada en el Nilo, cerca de Asuan, famosa por sus templos

Este comité de intelectuales decidió llevar con ellos a los más brillantes de sus alumnos, aunque por orden del mismo Napoléon no podían informar sobre el destino final. Sólo sabían que iban a Oriente. Los científicos mas reconocidos tuvieron fe en su general y los más jóvenes en sus maestros. La Comisión embarcó en mayo, y solo a fines de junio supieron su destino final: el Egipto de los faraones.

Un vista costera de El Cairo

Eran mas de 150, entre los que se encontraban astrónomos, naturalistas, historiadores, anticuarios, químicos, literatos, orientalistas, ingenieros, matemáticos, músicos, farmacéuticos, médicos, relojeros y dibujantes.

Entre los miembros mas conocidos estaban Monge, Saint-Hilaire o Vivant Denon. Otros menos famosos fueron Costaz, Chabrol, Devilliers, Jollois, Jomard, Lancret, Rozière, Saint-Genis y Savigny, entre otros (listado completo).

La isla de Filé, en medio del Nilo.

Aunque para el general francés la toma de Egipto fue un fracaso, su expedición de sabios fue el origen de una de las corrientes intelectuales mas duraderas en el tiempo, el interés por el mundo del antiguo Egipto, que terminó convirtiéndose en un área de conocimiento científica, la Egiptología. Aparte de ello, sus integrantes acabaron dirigiendo importantes museos e instituciones. A las siguientes generaciones nos dejaron la Descripción de Egipto, una inmensa y rica obra en varios volúmenes con miles de dibujos sobre el imperio de los faraones, desde hipogeos, frontones, murallas, paisajes, ríos, costas, mares, animales y barcos hasta las famosas pirámides.

Transporte de grandes bloques por el Nilo. El Kab (Egipto)

El mundo marítimo plasmado en el arte egipcio

De la magna obra hemos tomado las imágenes vinculadas con la Historia Marítima, para mostrar algunos de sus logros.

Nave a remos y vela egipcia. El Kab (Egipto)

El Antiguo Egipto, rico gracias a su fértil e impresionante río, ha plasmado en sus obras esa naturaleza fluvial, que en islas y puertos del Mediterráneo o del Mar Rojo se convirtió en riqueza costera y marítima. Podemos encontrar representaciones del  transporte a través del caudaloso Nilo, de las riquezas que iban y que venían de los puertos mas importantes, cartografía y vistas de costa de islas (como Filé o Elefantina) que dominaban el horizonte. También aparecen esculpidas las naves que cruzaron el Nilo y llegaron a los confines del mundo entonces conocido (La India). Trascendiendo a la otra vida, existía la creencia de que el viaje al mas allá era en una embarcación y transcurría por el Nilo, lo que nos ha dejado impresionantes bajorrelieves, exquisitas pinturas y naves (a tamaño natural o en miniatura) enterradas con los faraones en las pirámides.

Todo un sistema de vida vertebrado por la naturaleza acuática de una civilización única y asombrosa, que se vio representada en sus obras artísticas, y que hoy podemos contemplar en la Descripción de Egipto.

Epílogo

Para estos ilustres viajeros, a pesar de que pasaron a la historia casi como héroes, su vida no siempre fue fácil, ya que tuvieron que adaptarse a una condiciones de trabajo muy distintas a las que tenían en su país de origen, pero la peor de las situaciones se generó cuando tras la derrota de Napoléon, los británicos amenazaron con quedarse con sus escritos, dibujos y experimentos.

“Estamos dispuestos a quemar nuestros tesoros con tal de que no caigan en las manos del enemigo”, dijo Geoffroy Saint-Hilaire, uno de los jefes de la expedición. La determinación de los científicos franceses impresionó profundamente a las fuerzas británicas, que les dejaron llevarse lo que pudieran cargar con sus manos. Este límite permitió a los vencedores apoderarse de muchas grandes obras, incluida la famosa piedra de Rosetta. De hecho, Champollion, el primero que consiguió descifrarla, tuvo que trabajar con los dibujos que sus compatriotas franceses habían hecho de la citada piedra (que hoy sigue en el Museo Británico).

Sección con escritura demótica de la piedra Rosetta. Dibujo. Fuente.

Más imágenes navales y marítimas (pinchando sobre ellas aumenta su tamaño)

 

Más información

Acceda a muchas de las imágenes de la Descripción de Egipto

Listado completo de los libros publicados sobre la Descripción de Egipto

Napoleón descubre Egipto. La revista de El Mundo, 134.

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La Biblia no nos proporciona suficientes datos para poder averiguar el tipo de nave que puso a salvo a Noé, a su familia y al resto de las parejas de animales que en ella embarcaron, pero adentrándonos en las culturas del creciente fértil (la antigua Mesopotamia) es posible, a través de algunos de los textos que se han conservado, conocer de qué tipo pudo ser la famosísima arca de Noé.

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Representación del arca en la Miscelánea de Trevelyon, 1608

La tablilla que lleva todos los datos

Como en un cuento sacado de las mil y una noches, hace ya muchos años fue un soldado británico apellidado Simons, aficionado a comprar antigüedades en los mercadillos del oriente próximo, donde estaba destinado, quien encontró la tablilla que hoy nos puede ayudar a conocer qué tipo de barco podía ser el arca. Lejos de saber su importancia la guardó y tras su muerte la heredó su hijo, que en 1985 se dirigió al Museo Británico para conocer si ésta y otras piezas que había coleccionado su padre tenían alguna importancia.

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El arca en un dibujo francés del S. XVII

Afortunadamente se entrevistó con un conservador, I. Finkel, cuyo máximo interés profesional era la escritura cuneiforme, en la que estaba escrita la tablilla que él portaba. Finkel se dio cuenta enseguida de la importancia del hallazgo.

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La tablilla Simons, que contiene la historia de un profeta que recibió la orden de construir una nave para salvar del diluvio la vida en la tierra.

Era una tablilla de pocos centímetros que contenía un texto de gran relevancia: la epopeya de Atrajansis (en otras tablillas se llamaba Gilgamesh), que recibió el encargo divino de construir una nave y embarcar en ella una pareja de animales de todas las especies, ya que se avecinaba un potente diluvio que inundaría la tierra.

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Dibujo del S. XVII sobre la construcción del arca. Fuente: BDH.

La relevancia de la tablilla Simons está en que en ella se recogen formas y materiales que se debían utilizar para la construcción de la nave, que en otras no aparecen, con lo cual se convierte en una excelente fuente de información. No deja de ser curioso que una pequeña tabla de estas características, fuera en otro tiempo un soporte donde los niños aprendían la escritura cuneiforme babilónica, y que gracias a ella tengamos noticias de esa época.

La nave

Según la tablilla, la embarcación debía ser parecida a un coracle (también conocido como gufa o kufa), similar a los que todavía existen en Basora (Irak) o en la India.

Coracles actuales en el río Cauvery (o Kavery), en la India

Tras el hallazgo, Finkel, con ayuda de otros expertos como Vidoni y Vasmer, se propusieron en 2013 construir una nave similar. Para llevar a cabo la réplica del arca los investigadores se desplazaron a Kerala (en la India), donde existe una fuerte tradición de construcción de estas embarcaciones a la manera tradicional.

Localización de la región de Kerala, en el suroeste de la India

Aunque las gufas suelen tener entre 3 y 4 metros de diámetro, la que se  construyó para emular la del arca era de 12 metros. Supuso partir de 60 cuadernas, con un gasto de unas 17 toneladas de madera. No contaba con una quilla que le proporcionara estabilidad, pues al ser redonda no era posible. Para unir las cuadernas se utilizaron, como aparece en la tablilla, cuerdas y juncos, que se iban enrollando en espiral, y luego, para impermeabilizar, se usó betún (unas 9 tm.).

Al no tener quilla, su traslado al mar era complicado, por lo que se construyó una plataforma para poder desplazarla hasta el agua. Un fallo de ésta fue una de las causas, junto con un problema en la impermeabilización, las que hicieron que en un primer momento la gufa se llenara de agua. Tras achicarla se mantuvo estable, demostrando que este tipo de embarcación podía haber sido la de la famosa arca de Noé.

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Réplica del arca reconstruida a partir de una tablilla babilónica

De esta manera, si nos atenemos a lo que la tablilla Simons contiene, el arca pudo ser un barco redondo, similar a las actuales gufas, aunque bastante más grande.

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En una entrada anterior hablamos de la Geografía de Ptolomeo. Usamos una de las muchas ediciones existentes (todas copias, porque el original se perdió), que sin ser la mas artística, era de las que servían para encontrar rápidamente, precisamente por la falta de colores, las miles de ciudades, muchas de ellas costeras. Ahora, por la belleza de sus imágenes, traemos la Cosmografía de este mismo autor. No es una obra distinta, sino que en los albores del Renacimiento quienes la copiaron decidieron cambiarle el nombre original por otro mas sonoro.

Gracias a que se puede utilizar libremente, podemos disfrutar de la cartografía marítima de un autor, que en época antigua se atrevió a dibujar el mundo entonces conocido, y con ello dio paso a otros que en siglos posteriores levantarían magníficos portulanos e impresionantes cartas náuticas.

En el mapa mundi superior aparecen 12 vientos romanos, cuyas denominaciones han variado según la época. Hacemos una enumeración de estos vientos, en sentido de las agujas del reloj, a partir del Norte. Al principio encontramos su nombre en latín y entre paréntesis su correspondiente en español.

  • Septentrio (Septentrión, Polar  N.)
  • Aquilo (Aquilón, NNE)
  • Vulturnus (Volturno,  NE)
  • Solanus (Solano   E. De donde sale el Sol)
  • Eurus  (Euro, ES)
  • [Ilegible]
  • Austro/Notus  (Austral/Noto, S)
  • [Ilegible]
  • Africus (Ábrego, SW)
  • Cefirus (Céfiro, W)
  • Caurus (Coro, NW)
  • Circius (Cierzo, NNW)
españa ptolomeo 79

La Península Ibérica, algo distinta de la actual

El autor y su teoría geocéntrica

Claudio Ptolomeo (c. 100-180) es uno de los mayores exponentes del saber de la Antigüedad, que trabajó especialmente en las áreas de la Geografía. Durante siglos sus obras fueron copiadas, seguidas y utilizadas como guías de viaje. Sólo cuando su teoría de que la Tierra estaba en el centro del mundo se demostró que era incorrecta, dejó de ser el modelo a seguir.

arbais ptolomeo

La Península arábiga, rodeada de mares

A pesar de que hay errores frecuentes, la estética de estos mapas (iluminados en el s. XV) es imponente, llamando la atención el color azul de los mares cartografiados, cuyos nombres delatan que estamos ante la visión del mar del hombre de la Antigüedad, mucho menos exacta que la actual, pero amplia y abierta. En los mapas hallamos denominaciones como Pontus Euxinus (Mar Negro) u Oceanus Occidentalis y Exterius Mare para el Océano Atlántico. Junto a ellas también aparecen los nombres que han llegado hasta la actualidad, aunque adaptados al idioma español, tales como Cantabricus, Adriaticum o Indicum.

indico ptolomeo

El Océano Índico bañando parte de las costas asiáticas

El libro primero contiene generalidades, mientras que en los siguientes podemos encontrar un prontuario (o compedio) detallado de cartografía como aplicación práctica, ya que el propósito real de Ptolomeo era dibujar un mapamundi, es decir hacer una representación gráfica del mundo.

mar africano ptolomeo

Parte de la costa africana, en el sur del Mediterráneo

Según la Real Academia de la Historia de España, la amplia y prolongada resonancia de esta obra durante la Edad Media, e incluso hasta el S. XVI, consiguió convertirla en una guía muy buscada por los viajeros, que en sus periplos creían reconocer algún lugar de los indicados por Ptolomeo.

pontus euxinus ptolomeo

Las costas de Asia Menor y el Pontus Euxinus

Esta es una de la obras de la Antigüedad Clásica que los hombres del Renacimiento se encargaron de recuperar e iluminar, proporcionándonos un rico patrimonio que sirve tanto para estudiar el pasado como para admirar la pericia y calidad artística de nuestros antecesores.

mas caspio ptolomeo

Mar Caspio

Un ejemplar de esta Cosmografía está en la Biblioteca Nacional de España, y se puede consultar a texto completo gracias a la Biblioteca Digital Hispánica.

Nota curiosa: De una de las copias de esta obra, la que pertenece a la Biblioteca Nacional de España, fueron robados los famosos mapamundi de Ptolomeo. Años mas tarde serían encontrados en Australia, tras ser vendidos en una casa de subastas, y en Nueva York.

Más información

Cosmografía de Claudio Ptolomeo. Real Academia de la Historia. 2016.

La Cosmographia de Ptolomeo. Serie “Mapas recuperados”. Biblioteca Nacional de España.

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