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Archive for the ‘– Imágenes Navales y Marítimas’ Category

Durante el siglo XVIII se hicieron multitud de viajes transoceánicos. De muchos de ellos nos ha llegado su diario de navegación, pero no es nada frecuente contar con dos versiones de la misma expedición. Este es el caso del buque sueco, el Götha Leijon, cuya misión era llegar a China, y que albergó en sus bodegas dos relatos de este impresionante viaje.

El buque sueco dibujado por Schantz

Un buque de la Compañía sueca de las Indias Orientales

El Götha Leijon era un navío mercante construido (indiaman), que partió en misión comercial de la costa sueca hacia el lejano Cantón en 1746 y regresó a puerto en 1749. Su capitán era Bengt Askbom, hijo de una saga de hombres de mar.

El buqeu sueco

El buque sueco dibujado por Gethe (detalle de una de las ilustraciones)

Este no era el primer viaje a Asia (véase, por ejemplo, los que realizó previamente el Götherborg), pero sus diarios, y especialmente las ilustraciones que contienen, lo han hecho mas conocido que los anteriores.

El Gotha Leijon era uno de los buques de la Compañía Sueca de las Indias Orientales (también conocida como SOIC), que había sido fundada en 1731. Fue la última de las grandes empresas europeas creadas para facilitar, y también monopolizar, el comercio con el continente asiático. Previamente se habían fundado muchas de las compañías homónimas, como la portuguesa en 1587, la británica en 1600 y otras como la holandesa, danesa o francesa ya iniciado el siglo XVII.

La compañía tenía los derechos exclusivos para el comercio de las Indias Orientales y otros lugares al este del cabo de Buena Esperanza. Los buques debían, siempre que fuera posible, estar construidos y equipados en Suecia y bajo bandera sueca.

Calamar dibujado por Schantz

Los relatos

Son dos libros manuscritos. Uno de ellos por Carl Johan Gethe y el otro de Carl Fredrik von Schantz, que relatan la misma misión comercial desde dos puntos de vista distintos. Ambos contienen ilustraciones, pero el texto de Gethe está mucho mas cuidado, además de que es el más conocido, traducido y reproducido.

Una de las hojas del diario de Gethe

El manuscrito que redactó Gethe incluye unas 20 hojas con ilustraciones en color y dibujos de algunas de las ciudades, peces, frutos, insectos, los tipos de buques y la gradación de la costa. También una carta náutica de la entrada de Cantón. El otro texto también aporta ilustraciones, en las que se pueden ver formas de vida en la China del siglo XVIII, algunos animales y varias embarcaciones chinas, algunas de las cuales Gethe también dibuja.

Carta de Cantón (Gethe)

El largo viaje

En su recorrido por la Península Ibérica el barco pasó por Cádiz y llegó a Santa Cruz de Tenerife.

Carta de Cádiz incluida en el manuscrito de Gethe

A Gethe le debieron impresionar mucho estas tierras, ya que las describe y dibuja.

Una vista de costa andaluza en el manuscrito de Gethe

Cadiz

Perfil costero de la ciudad de Cádiz según Gethe

También llamó su atención la isla de Java y, por supuesto, el fin de su viaje de ida, la ciudad de Cantón. De muchos de los lugares visitados, en especial de la parte asiática, describe la vida cotidiana, muchas de las costumbres locales que le parecieron dignas de reseñar, entre las que destacan sus notas sobre gran variedad de formas de la lengua china, así como de la flora y fauna halladas en el viaje. Contiene reflexiones sobre el viaje en sí, muy propias, al gusto de la época.

Una de las magníficas ilustraciones que aparecen en el manuscrito de Gethe

Las naves

Una parte importante de las ilustraciones está dedicada a las naves que los narradores vieron en el viaje. Destacan las asiáticas, aunque también incluyó alguna de origen europeo. Describimos las que son de mayor interés.

La parte superior de la primera ilustración la dedicó a un tradicional junco chino con sus velas al tercio. Se empleaba para la navegación en alta mar y su uso era mayormente en la guerra o piratería. Esta embarcación estaba dotada de mamparos estancos, que dividían el interior del buque en compartimentos aislados, lo cual aseguraba a la embarcación una gran reserva de flotabilidad.

Dos buques uno holandés y otro chino (Gethe)

El otro que aparece en esta lámina doble es un buque holandés de tres palos, probablemente construido en Java, en una mezcla de técnica europea y asiática. Lleva castillo de proa y alcázar en la popa. Las velas son al tercio, como las de los juncos. En la proa lleva un bauprés, con verga para la vela cebadera, a la europea. Se usaría posiblemente tanto para el comercio como en la piratería.

Embarcación fluvial china con unos 20 remeros (Gethe)

También dibujó el barco del dragón, una embarcación fluvial con la que se celebraban regatas en recuerdo del gran poeta chino Qu Yuan. Llevaba unos 20 remeros, un patrón, timonel y un tambor que marcaba el ritmo de la boga.

Nave china de recreo (Gethe)

Igualmente recogió en sus ilustraciones una nave fluvial de recreo. Cuando ésta llevaban a bordo mujeres se les llamaba eufemísticamente “barco de flores”.

Embarcación fluvial para la venta de frutas (Gethe)

También encontramos una pequeña embarcación fluvial para venta de frutas, así como un champán para uso privado de un mandarín, éste último dibujado por Schantz.

Champan (Schantz)

En síntesis, un viaje a la China del siglo XVIII, inmortalizado por dos narradores distintos, en los que se describen e ilustran las particularidades encontradas. Dos documentos de gran interés para conocer de primera mano costumbres, tipos humanos, animales y naves asiáticas que pueden ser de gran interés para los estudiosos en la materia, y que a los aficionados a los viajes y exploraciones les gustará conocer.

Ambos ya están digitalizados para su consulta en idioma sueco. Desde la web de la Biblioteca Nacional de Suecia puede acceder al Diario de Gethe.

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En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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Hace tiempo que llevamos utilizando las imágenes del repositorio digital de esta Biblioteca española, que es uno de los mejores del mundo, tanto por su impresionante colección como por el cuidado y la precisión que suelen mostrar a la hora de describir los recursos que contiene.

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

En este caso traemos la importante colección de cartas náuticas que pone a disposición de todos los interesados con tan sólo pulsar un botón.

Carta de la Bahía de Portmán

Carta de la Bahía de Portmán (Región de Murcia). S. XIX. Más información.

No nos cansamos de repetir que ésta es la dinámica necesaria para facilitar las investigaciones en materias tan poco tratadas como la Historia y el Patrimonio Naval. Se trata de tener claro que éste es un patrimonio que, según la Constitución, es de todos los españoles, y que se encuentra de libre disposición a nivel mundial para quienes estén interesados en él, ya sean investigadores o cualquier ciudadano que, por uno u otro motivo, quiera disfrutar de estos magníficos documentos.

Carta del siglo XVII

Carta de la costa oeste de la Península Ibérica. Siglo XVII. Detalle. Mas información.

Son casi 2000 cartas cuya cobertura temporal comienza en el siglo XVII y que cartografían todos los mares y océanos del mundo. Ademas, también levantan las costas e islas que bañan. La colección mas importante es la del siglo XVIII, que supera los mil documentos.

Bahía de Cáiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios S. XVIII. Más información.

Bahía de Cádiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios s. XVIII. Más información.

Pero no sólo ofrece cartografía náutica de producción española, ya que el fondo es muy rico en cartas inglesas, francesas y holandesas, y en menor medida portuguesas, suecas y rusas.

Es una impresionante colección que creemos que debe ser disfrutada por todos los amantes de este bello patrimonio, poco conocido y apenas utilizado, que contiene además una riqueza y variedad de datos inigualable para la época.

Acceda a la Colección de cartas náuticas de la Biblioteca Digital Hispánica

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En la cartografía terrestre era habitual encontrar mapas impresos cuya finalidad era ser admirados en palacios y villas. Se regalaban a la nobleza y a la realeza, o se vendían a los ricos comerciantes, y éstos los exhibían como símbolo de su poder, aunque a menudo apenas entendieran algo de su contenido.

Carta de Agnese representando la Península Ibérica y parte del norte de África

Detalle de una carta representando la Península Ibérica y parte del norte de África en el Atlas de B. Agnese (1541)

Sin embargo, en la cartografía naval este hecho era mucho menos frecuente, ya que estaban destinadas a servir de orientación, junto con otros documentos, en las largas y duras travesías marítimas. Pero había veces que era más importante convencer a los gobernantes para que éstos financiaran y patrocinaran las expediciones, o simplemente para que protegieran a quienes las habían realizado y cartografiado sus mares.

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agense

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agnese

El álbum que presentamos aquí es una muestra de esa necesidad de protección y patrocinio que un gran cartógrafo italiano realizó, y una de sus copias (con un escudo bávaro) demuestra que fue a la corte alemana.

El cartógrafo

El genovés Battista Agnese (1514-1564) fue un geógrafo y cartógrafo excepcional. Dejó su tierra natal para trasladarse a Venecia y allí se convirtió en una de las figuras más prominentes de la cartografía renacentista.

Las islas Canarias y arriba Madeira en el atlas de Agnese

Las islas Canarias en el atlas de Agnese (Detalle)

Llegó a levantar unos 40 atlas marítimos, todos hijos de su tiempo. Sus obras se distinguen por su caligrafía, su extraordinaria estética y calidad.

Detalle de uno de los vientos, el boreal

Detalle de la representación antropomórfica de uno de los vientos, el boreal (Atlas Bávaro)

Un atlas náutico universal

Este atlas, publicado en 1541, está compuesto por 20 hojas de portulanos, en los que aparecen todos los grandes mares y océanos de la tierra.

El Caribe

El Caribe (Detalle)

América, el continente recién descubierto para los europeos, apenas si está dibujado, tal y como corresponde a los conocimientos que de él se tenían en ese momento.

El continente

Perfil costero de la parte del continente americano conocida

Algunas cartas están enmarcadas con los vientos, que con el paso del tiempo dieron lugar a los actuales puntos cardinales. Éstos aparecen representados por querubines (aquí se puede ver tanto los angelotes del atlas cortesano como el de la Biblioteca Nacional española).

Uno de los querubines que dibujó Agnese para represtar los vientos, en este caso el ponin

Querubín que dibujó Agnese para representar uno de los vientos, en este caso el poniente. Detalle del atlas de la Biblioteca Nacional de España

En sus obras solía dibujar algunas de las rutas de viajes mas conocidas, como el viaje de Magallanes alrededor del mundo o la ruta de Pizarro hasta Perú.

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro, en el Atlas de Agnese

Se tiene constancia de muchas mas obras atribuidas a él, pero no es fácil poder averiguar si son suyas o de alguno de sus discípulos.

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese, con algunas islas iluminadas en color dorado (Detalle)

Hay varias copias digitalizadas de este impresionante atlas que nos permiten poder admirar su obra. La que se hizo para la corte bávara tiene detalles en oro y está mas colorida. Otra menos lujosa, pero igual de espectacular, está conservada en la Biblioteca Nacional de España, y es accesible a través de su repositorio digital: la Biblioteca Digital Hispánica (Atlas de Battista Agnese).

Nota: las imágenes que aquí aparecen son del atlas de la Biblioteca de Baviera, con excepción de una de un querubín, que es de la Biblioteca Digital Hispánica, tal y como figura en ella.

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En la Península, durante la Edad Media, dos grandes fuerzas luchaban por adueñarse del territorio: un Islam fuerte y ampliamente asentado y unos reinos cristianos mas pequeños, situados al norte. No era sólo una guerra de religión, también era una batalla por un espacio estratégico asimilado como propio por ambas culturas, y a menudo significaba la vida o la muerte.

El mar rodeando la tierra

El mar rodeando la tierra en una ilustración del Beato 1

Aunque todos sabemos quien venció, hay documentos que atestiguan el ambiente que en esos momentos se vivía y que dan fe de cómo se veía el mundo. Los conocidos como beatos, textos ilustrados que explican el apocalipsis descrito por San Juan, realizados durante la Edad Media, son una fuente de primera mano y un patrimonio mundial único que no siempre es conocido, ni valorado como tal.

Lamina completa sobre el mar

Lamina completa sobre el mar (Beato 1)

Esta semana vamos a analizar la visión del mundo marino ilustrándola con imágenes de dos ejemplares digitalizados de los textos de Beato de Liébana, los que dieron nombre a esta serie de documentos. Ambos están disponibles íntegros por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Beato de Liébana

Beato vivió en el siglo VIII y fue presbítero del monasterio de San Martín de Turieno (que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana) en Santander (España). Era contemporáneo del gran Carlomagno. Aunque no existen muchos datos de su vida, tuvo que ser un personaje relevante en el resto de Europa porque autores como Alcuino de York lo citan en varias ocasiones. Beato es también uno de los escritores que incide en la presencia del apóstol Santiago en España, lo que tendría una enorme trascendencia a posteriori y abriría las puertas a la creación de la ruta jacobea.

Detalle de la primera lámina

Detalle de la primera lámina  (Beato 1)

Escribió, entre otras obras, un Comentario al Apocalipsis de San Juan que se hizo muy popular en su tiempo. Fue copiado e iluminado repetidamente, y en la actualidad las copias que han sobrevivido son un impactante conjunto de códices medievales de enorme valor histórico y artístico.

Las ilustraciones

Las miniaturas que acompañan al texto son una de las más extraordinarias manifestaciones del arte occidental medieval, que sentaron las bases del arte románico.

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el mar. Beato de los reyes..

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el agua (Beato 1)

Las ilustraciones muestran momentos caprichosamente compuestos por los artistas de la época, e incluyen temas que no siempre aparecen en el texto y con los que a menudo cuesta encontrar la vinculación.

Es posible que pasados los siglos nos cueste entenderlo, pero las imágenes se utilizaron a lo largo de toda la Edad Media para adoctrinar sobre una religión cuyos textos no podían ser entendidos por la mayoría de los fieles porque no sabían leer. En este concepto “pedagógico” entran también las imponentes vidrieras de las catedrales, las esculturas de los templos y la mayor parte de las manifestaciones artísticas religiosas.

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana (Beato 2)

El expresionismo de las ilustraciones de los beatos se atribuye a la sinergia de influencias artísticas muy variadas del mundo tardorromano y bizantino, visigótico, carolingio, musulmán, especialmente de Al-Andalus, persas y coptos. La raíz está sin duda en el primitivo arte hispano, que se enriqueció con una serie de elementos europeos, asiáticos y norteafricanos que han convertido a los beatos en una muestra sin igual en el resto del mundo occidental.

Fuego y agua. Códice 2

Fuego y agua (Beato 2)

Aparecen escenas de monstruos, personas y ángeles del fin del mundo, con una perspectiva bidimensional que los aleja de la visión real, pero con un expresionismo que resulta tan magnético como dramático.

Los animales y monstruos se confunden. Las figuras se colocan de manera escalonada, resaltando los ojos y manos para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son a menudo de gran intensidad cromática y se dividen en varias fajas de diferentes colores que suele representar diferentes espacios como cielo, tierra y mar.

Detalle peces

Detalle de los peces (Beato 1)

“Este arte asocia familiaridad y distancia: parece ir en busca y encontrar la Eternidad, inmediata, sin perder un ápice de su trascendencia inaccesible y misteriosa” (Todolibroantiguo).

El mar medieval

En la Edad Media el mar siempre fue mirado con respeto y casi con temor reverencial. Realidad y superstición andaban a la par. Era un mundo desconocido, enorme e infranqueable, que a menudo se asimilaba con aspectos negativos, lúgubres y temibles. Traía la riqueza a través de la pesca y del comercio, pero también suponía la llegada de los odiados piratas y los horribles naufragios que truncaban vidas y fortunas.

ámgel

Ángel actuando sobre el agua (Beato 2)

No era extraño que un hombre medieval que no había visto el mar sintiera pánico, y viera en él un mundo peligroso de criaturas desconocidas, donde el abismo y el infierno se hallaban cerca. Las ilustraciones de los beatos trasmiten ese concepto perfectamente.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

En el medievo el mundo parecía estar formado por varios niveles, en cada uno de los cuales se refleja y se contiene el universo. Cada microcosmos se convierte así en la imagen del macrocosmos, y como si se dispusiera de espejos, las mismas imágenes se reflejan entre sí hasta el infinito. En este universo onírico el mar contiene idénticos seres que en la tierra, pero adaptados al medio: así podemos hallar elefantes, leones o caballos.

Los treas nvieles

Los tres niveles

Todo ellos sin olvidar las criaturas propiamente acuáticas como sirenas, tritones o diablos de mar. Estos seres marinos apenas si aparecen en la iconografía de los beatos, aunque sí son objeto de estudio en obras como los bestiarios.

En síntesis, todo un mundo de fantasía en el que el mar representa a menudo temores ocultos, y en el que lo onírico y lo real se mezclan de manera característica, ofreciendo imágenes y documentos únicos.

Más información

Beato de Liébana: códice de Fernando I y Dña. Sancha (Beato 1)

Beati in Apocalipsin libri duodecim (Beato 2)

La familia de los Beatos

Más sobre los beatos

MOLINA, Ángel Luis. Los viajes por mar en la Edad Media. Cuadernos de Turismo, 2000, 5, p. 113-122.

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Beda, apodado el Venerable por la autoridad que consiguió durante su época, vivió entre los siglos VII y VIII, y fue autor de mas de 40 obras de muy diversos temas, entre las que destacamos este tratado astrológico de una indudable belleza.

Beda en la abadía de westminster

Una representación de Beda en uno de los mosaicos de la abadía de Westminster. Fuente

Este autor ha sido considerado como el mejor representante del monaquismo inglés y uno de los padres de la cultura europea. Su obra se caracterizó por un saber enciclopédico muy típico entre los intelectuales de la Edad Media, y por tener como objeto principal la enseñanza. Es el autor de la monumental Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo inglés) y una de las fuentes mas importantes que atestiguan que el apostol Santiago estuvo en España, aunque en este país Beda es muy poco conocido.

Zodiaco

Representación zodiacal en la obra de Beda

El manuscrito, aparte de un catálogo de constelaciones, con numerosas ilustraciones en colores rojo, púrpura y beis, contiene varios tratados. Entre las imágenes destacamos la de una carta astronómica y preciosos dibujos de las constelaciones personificando retratos de hombres y mujeres no identificados, cuadrúpedos, aves y peces, tanto reales como fantásticos. De todos ellos se han seleccionado los vinculados con temas navales y marítimos para ilustrar el texto.

Piscis

La constelación de Piscis

Los tratados de astrología y la navegación

Durante muchos siglos estos tratados, y especialmente las cartas celestes que contenían, fueron utilizados para poder orientarse en el mar durante la noche. En esta época no había una diferencia clara entre astrología y astronomía. Llegó un momento en que la astrología como tal empezó a estar mal considerada, hasta que incluso se prohibió, diferenciándose y desarrollándose entonces la astronomía como disciplina científica.

Como ejemplo de lo anterior podemos consultar la bula del papa Sixto V, que se publicó en el año 1586, en la que se dice claramente que sólo permiten las aplicaciones de la astrología a la navegación, agricultura y medicina, condenando todas las demás (Constitucion veynte y una de Sixto V. Prohibicion de exercer el arte de la astrologia judiciaria y hazer encantamientos, adivinaciones y hechizerias, de leer y tener libros de las dichas cosas, y facultad de los ordinarios y de los liquidadores de reprimir y castigar a los inobedientes). De tal forma que en ciertos ámbitos como en el de la navegación, estos libros y sus imágenes sí que estaban permitidos y se hacía expresa mención a ello, lo que evidencia que eran útiles para poder orientarse en el mar.

Embarcación

Constelación de la nave

Este manuscrito, que reproduce parte de los tratados escritos por Beda, está datado en el año 1200, pero se desconocen los datos tanto del escriba como del ilustrador. La obra está depositada en la Biblioteca del Monasterio de Klosterneuburg, en Austria.

Una página del texto

Una página del texto

Más información

Un original se puede descargar en e-codices (Texto).

CARVAJAL GONZÁLEZ, E. Lectura iconografica de la expositio in-cantica canticorum de beda el venerable mss-38 de la biblioteca historica de la U.C.M. Documentos de trabajo de la Universidad Complutense de Madrid. (s.f.)

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Rafael Monleón y Torres (1843-1900), un artista valenciano del siglo XIX, es conocido y celebrado como pintor naval, pero fuera de unos círculos reducidos su figura e importancia son mínimas.

El artista. Fuente

El artista. Fuente

Las biografías que existen hacen hincapié en su faceta artística, pero nosotros queremos remarcar la labor recopiladora, documental y difusora que este artista e intelectual llevó a cabo en pro de la Historia y el Patrimonio Naval y Marítimo a través de una impresionante colección de dibujos.

Marina

Marina

Monléon también nos dejó unas bonitas marinas, pintó impactantes batallas y dramáticas tempestades. Al contrario que otros pintores de su época, él había navegado como marino mercante y, por lo tanto, viajado lo suficiente como para tener noticia de primera mano de muchas de las naves que luego dibujó. Una vez acabada su vida como navegante, obtuvo una plaza de restaurador en el Museo Naval de Madrid, lo que le permitió entrar en contacto con la documentación histórica mas relevante.

El puerto de Alicante

El puerto de Alicante

Destacamos que Monleón no dejó atrás embarcaciones de países lejanos, sino que se documentó para dibujarlas y así dejar testimonio de su existencia, formas y estructura. El autor se ocupó igualmente de naves africanas, egipcias, indias, chinas o austronesias, y esa concepción universal de la Historia y del Patrimonio Naval, que ni siquiera hoy es frecuente, consideramos que tiene un enorme valor.

Las naves de la Historia

Mostramos y comentamos una muestra de la colección de dibujos suyos en los que quiso recoger todas las embarcaciones (barcas, canoas, naves, buques, barcos y resto de denominaciones) que se usan a lo largo de la geografía terrestre, y también las que en épocas pasadas habían sido utilizadas para surcar mares y ríos.

Entrada en el puerto

Entrada en el puerto

Esta impresionante colección está digitalizada y disponible en la Biblioteca Nacional de España (a través de la Biblioteca Digital Hispánica), y es la que vamos a comentar aquí para deleite de todos los que gustan de este tema. Nuestro especialista en historia de la navegación ha hecho los comentarios sobre las naves.

Todas las imágenes han sido tratadas y mejoradas por nuestros expertos para que, dentro de lo posible, se puedan observar de manera mas clara los detalles  y dibujos realizados.

Los que hemos recogido aquí son sólo una muestra de los casi 1000 dibujos de este prolífico autor.

Trirreme romana

En esta magnífica nave de la Antigüedad clásica es de destacar el aplustre que remata la popa (puppis) en forma de ala de ave, el gobernaculum o timón (uno a cada banda), el rostrum o ariete con el cual se embestía a la embarcación enemiga (un poco elevado pues esta pieza tenía que estar a flor de agua), la vela cuadra o redonda y, asomando por la popa, un áncora. Le faltan dos órdenes de remos.

Trirreme romana

Carraca del siglo XV

La carraca era un navío de vela destinado al comercio de grandes cargas. La embarcación dibujada va navegando empopada con la gran vela mayor o papafigo. El grueso árbol mayor lleva por encima de la verga de la vela una cofa, que era un puesto de combate desde el cual se lanzaban flechas, venablos y piedras al enemigo. Sobre la cofa aparece un pequeño mástil con una reducida vela de gavia aferrada. Lleva, también, una mesana latina aferrada o matafionada. En la proa hay un pequeño trinquete redondo o cuadro que está aferrado. Un bauprés muy levantado es el último árbol de la embarcación.

Carraca del siglo XV

Galeón del siglo XVI

Nave a vela de origen español utilizada tanto para el comercio como para la guerra. En el dibujo va navegando en popa con todo el aparejo. En la proa y atravesando el bauprés aparece media verga de la cebadera que no está envergada. Sobre el castillo de proa, el árbol de trinquete lleva izada la vela del mismo nombre, y en su mastelero el velacho. En el arranque del alcázar, el árbol mayor lleva dado su papafigo o vela cuadra mayor. En su mastelero va hinchada la gavia. En el castillo de popa la mesana latina va cazada en el cazaescota, botalón que sale del coronamiento de la popa.

Galeón del S. XVI

Barco tunecino

Barco tunecino denominado Sandala y también Sandalia. Embarcación berberisca o tunecina de cabotaje. Lleva una vela latina al viento, cazada en la popa, y una pollaca (especie de foque) con el puño de amura encapillado en el extremo del botalón de proa. Las de mayor tonelaje llevaban una mesana con una vela de abanico.

Barco tunencino

Canoa de Nueva Guinea

Esta embarcación es bastante grande, por lo cual debe estar construida como un catamarán con dos cascos unidos por una cubierta. Las canoas normales llevaban un casco con una batanga adosada (armazón exterior) para mantener el equilibrio de la embarcación. La vela, entre dos entenas que se unen en su base en forma de V, es característica del Pacífico. Lleva dos por mor de los dos cascos. Como se deja mucho espacio sin velamen en la parte baja, se han añadido varias velas cuadras, probablemente copiadas de las naves europeas.

Canoa de Nueva Guinea

Clipper

Precioso dibujo de los barcos que desde la mitad del siglo XIX hasta la II guerra mundial mantuvieron el comercio luchando con la competencia de los buques de vapor. La ilustración nos muestra la popa del barco con el palo de mesana y el del mayor popel, pues suponemos que la embarcación era de cuatro palos. Hay un buen detalla de la tabla de jarcia. Con los obenques tesos por los acolladores y las vigotas. Los obenques, para permitir que la gente suba a la arboladura tienen hecha la flechadura. Entre las dos mesas de guarnición cuelga una escala de gato para que los marineros embarquen o desembarquen de los botes.

Clipper

Nota para los investigadores: algunos de los dibujos están mal descritos y no se corresponden con las embarcaciones que aparecen. También se encuentran otros errores de diverso tipo.

Mas información

Acceso a los dibujos de Monleón desde la Biblioteca Digital Hispánica.

PIQUERAS GÓMEZ, M.J. Rafael Monleón: el pintor del mar y su historiaArs longa: cuadernos de arte, 1991, 2, p. 49-52.

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