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Archive for the ‘– Imágenes Navales y Marítimas’ Category

El Banco Central de Noruega pondrá en circulación este año 2017 su nueva serie de billetes, de 50, 100, 200, 500 y 1.000 coronas, que comparten la misma temática: la historia marítima del país.

El mar que nos une

La serie ha sido diseñada por Arild Ytii y Morten Johansen. Cada uno de ellos tiene un lema que hace referencia a la ilustración de su anverso y que explora una vertiente de esa relación histórica de Noruega y el mar.

El mar que nos lleva por el mundo

Los lemas son muy significativos, y celebran algunos de los aspectos vinculados con los beneficios que el mar ha ofrecido al país. Pueden leerse al pie de cada uno de ellos, y son tremendamente evocadores: el mar que nos une, el que nos lleva por el mundo, el que nos alimenta, el que no da la prosperidad y el que nos lleva hacia adelante.

El mar que nos alimenta

Han sido diseñados en Snøhetta, un estudio de arquitectura encargado de algunas de las infraestructuras mas conocidas, como la Ópera de Oslo. En el reverso de los billetes su diseño cuenta con imágenes de la costa noruega, distorsionadas y pixeladas usando la escala de Beaufort.

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Los colores del reverso de los nuevos billetes

Esta escala es una medida empírica para calcular la intensidad del viento. Está basada principalmente en el estado del mar y de sus olas.

El mar que nos da la properidad

Se reproducen imágenes tradicionales y emblemáticas de Noruega: un barco vikingo, un faro (el mas occidental del país), un pez (bacalao), un velero (el RS14 “Stavanger”) y una fuerte ola.

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El mar que nos lleva hacia delante

Estos billetes son una maravilla de la técnica y celebran un próspero pasado en un país como Noruega, intensamente ligado con el mar. De nuevo estamos ante un ejemplo de que el pasado y la tecnología mas puntera pueden convivir, generar sinergias y darse a conocer. Todo ello para que los ciudadanos podamos disfrutar tanto de los logros conseguidos como para entender y apreciar el pasado que nos une.

Mas información

La historia marítima de Noruega, en sus nuevos billetes

Los bellos billetes pixelados de Noruega

The Gorgeous Redesigned Banknotes of Norway

 

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Durante la Edad Media, muy lejos, en la actual península de Indochina, con sede en Camboya, se desarrollaba un imperio basado en el dominio de las aguas de un gran lago: se trataba de los Kemeres. Su flota era inmensa, pero no eran las únicas embarcaciones, ya que los habitantes necesitaban también transportar mercancías.

Dibujo de los templos kemeres y de su forma de vida, por Delaporte S. XIX

La fragilidad de los materiales con los que estaban construidas no ha permitido que sobrevivieran, aunque recientes descubrimientos, unidos a las imágenes que se labraron en los muros de los impresionantes templos que levantaron, nos permiten hacernos una idea del potencial naval de este imperio.

Las primeras noticias a través de misioneros españoles

Conocemos su existencia por primera vez gracias a los relatos del franciscano Marcelo de Rivadeneyra y del dominico Gabriel Quiroga de San Antonio, a finales del siglo XVI. Este último le dedicó un libro, que se publicó en Valladolid en 1604, titulado “Breve y verdadera relación de los sucesos del Reyno de Camboxa. Al Rey Don Felipe nuestro Señor“.

Portada de una de las ediciones de la obra de Quiroga

“De lo referido en esta relación consta de la riqueza, de la grandeza, de la abundancia, y opulencia de los Reinos de Cochincina, Tunquin, Cachan, y Sinoa, y de los Reinos de Champa, y Sian, que compiten con todo lo bueno que tienen América, Europa, y Africa: y son de las buenas de la Asia. […] porque cierto ministro, no se con qué celo ha escrito que este reino (el de Camboya) es pobre y miserable. Hay en Camboya oro, plata, pedrería, plomo, estaño, cobre, seda, algodón, incienso, menjuy, lacre, marfil, arroz, elefantes, búfalos, caballos, vacas, cabras, venados, gallinas, y frutas muchas y muy regaladas” (Fuente).

Cocodrilos en el lago. Bayon, Angkor Thom, Camboya

Sin embargo, la civilización kemer es conocida gracias al redescubrimiento de dos exploradores franceses, Mouhot, naturalista y Louis Delaporte (1842-1925), un joven marino que estudió con gran profundidad el arte presente en los templos de Angkor y los dibujó (Voyage au Cambodge: l’architecture, 1880).

Detalle de la figura anterior

La civilización kemer

Entre los siglos IX y XV aproximadamente en la parte meridional de Asia, muy cerca del Golfo de Tailandia, en las costas del Océano Pacífico, floreció una desconocida civilización que hoy es famosa por uno de sus templos mas majestuosos: Angkor Wat.

El templo mas conocido, Angkor Wat

Pero esta cultura se desarrolló en el interior, frente a un sistema hidrológico único llamado Tonle Sap, formado por un gran lago conectado con un río, que a la vez en su parte sur desemboca en la cuenca del Mekong, uno de los ríos mas largos del mundo. Este conjunto de lagos y ríos se retroalimenta en cada una de las estaciones, proporcionando un medio ambiente riquísimo para la vida.

El complejo sistema hídrico

En su mayor apogeo, el imperio llegó a extenderse a las actuales Camboya, Tailandia, Laos y Vietnam. En estos territorios había varios reinos que estaban en guerra constante, y por ello el kemer estuvo casi siempre enfrentado a sus vecinos asiáticos. Las ciudades importantes de esa época eran Angkor Borei, Sambor Prei Kuk, Banteay Prei Nokor y Wat Phu. Su arte y cultura estaban influenciados por las de la India, debido a las rutas comerciales marítimas establecidas con ella. Ankor Wat, el mas famoso, tardó 35 años en construirse. Es el templo de piedra mas grande del mundo y la tumba de un rey.

Una imagen de los templos de Angkor Wat. Fuente.

Angkor Wat es gigantesco. Sin embargo no es el único conjunto de templos, ya que se construyeron muchos mas. La mayor parte de los edificios está rodeada de lagos y lagunas, y se accede a ellos a través de puentes protegidos por guerreros gigantes.

Las adaptaciones a las inundaciones anuales

La riqueza aluvial de la llanura lacustre suponía también estar expuestos a las inundaciones cuando el río traía aguas embravecidas que inundaban todo el territorio y también a la sequía en el ciclo inverso. Como otras civilizaciones previas, los kemeres desarrollaron un complejo y extenso sistema de gestión del agua que se extendía por unos 1.200 kilómetros cuadrados, que conectaba el lago Tonle Sap con grandes embalses artificiales a través de una serie de canales, y alterar así, de forma permanente, las subidas y bajadas de agua.

Canalizaciones

La red permitió el florecimiento de Angkor durante seis siglos, a pesar de las dificultades ambientales generadas.

Barcos de Ankor

Los barcos del emperador

Los bajorrelieves en piedra cubren literalmente cientos de metros en las paredes de los diversos edificios y templos kemeres.

Imagen 1

Las embarcaciones que aparecen combatiendo creemos que están construidas con maderos de cuenta por el sistema de “esqueleto primero”. Tienen un pronunciado arrufo, y con el caperol de proa más alto que el de popa.

Imagen 3

Los remeros bogan, en ambas bandas, sentados o arrodillados, con canaletes o pagayas. Están protegidos por empavesadas de madera. Los combatientes luchan en la crujía de la embarcación.

Imagen 4

La embarcación se gobierna con una pagaya que sirve de espadilla. Teniendo en cuenta el número de remeros representados estimamos la eslora de la embarcación, de caperol a caperol, en unos 16 m. y su manga en unos 3 m. Son embarcaciones fluviales o costeras y que podrían hacer cortos viajes en alta mar.

Imagen 5

Las barcas arroceras

Hace unos meses se encontró enterrado en el agua un barco monóxilo, que creemos que se trata de una embarcación de carga, especialmente para arroz y que sería manejada por un par de personas provistas de canaletes o pagayas.

Una nave de transporte recién descubierta, que están sacando del agua

La tecnología de la embarcación es muy primitiva, probablemente realizada por un campesino, y no tiene nada que ver con la de las naves de guerra que aparecen en los templos del área de Ankor de las mismas fechas.

Una vista de la misma nave, ya en tierra

Síntesis

Un imperio medieval asiático con una importante armada, cuyo poder se basaba en el dominio del agua, para lo que construyeron miles de canales y pequeños lagos. Su desarrollo hídrico facilitó el transporte lacustre, por lo que una gran parte de sus intercambios comerciales se hacía a través de pequeñas embarcaciones como la que se ha descubierto. La importancia del poder naval y del medio ambiente acuático queda reflejado en los relieves de los templos, que a lo largo de los siglos de apogeo de la cultura kemer se levantaron. En ellos encontramos con frecuencia escenas navales y marítimas que reflejan esta forma de vida en el sudeste asiático.

Nota: la transliteración de los caracteres ha hecho que se escriba Khemer, Jemer, kemer o incluso khmer, indistintamente, aunque en este entrada hemos unificado la forma de referirnos a esta civilización, utilizando sólo el término kemer.

Más información

Cambodia’s Angkor Wat temple could shed light on Khmer Empire’s navy. Mail Online Sci & Tech. 6 jul. 2016

ELLIS, R.R. Cambodia in the Writings of Diego Aduarte and Gabriel Quiroga de San AntonioHispanic Research Journal, 2007, 8, 3, p. 217-231.

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Durante el siglo XVIII se hicieron multitud de viajes transoceánicos. De muchos de ellos nos ha llegado su diario de navegación, pero no es nada frecuente contar con dos versiones de la misma expedición. Este es el caso del buque sueco, el Götha Leijon, cuya misión era llegar a China, y que albergó en sus bodegas dos relatos de este impresionante viaje.

El buque sueco dibujado por Schantz

Un buque de la Compañía sueca de las Indias Orientales

El Götha Leijon era un navío mercante construido (indiaman), que partió en misión comercial de la costa sueca hacia el lejano Cantón en 1746 y regresó a puerto en 1749. Su capitán era Bengt Askbom, hijo de una saga de hombres de mar.

El buqeu sueco

El buque sueco dibujado por Gethe (detalle de una de las ilustraciones)

Este no era el primer viaje a Asia (véase, por ejemplo, los que realizó previamente el Götherborg), pero sus diarios, y especialmente las ilustraciones que contienen, lo han hecho mas conocido que los anteriores.

El Gotha Leijon era uno de los buques de la Compañía Sueca de las Indias Orientales (también conocida como SOIC), que había sido fundada en 1731. Fue la última de las grandes empresas europeas creadas para facilitar, y también monopolizar, el comercio con el continente asiático. Previamente se habían fundado muchas de las compañías homónimas, como la portuguesa en 1587, la británica en 1600 y otras como la holandesa, danesa o francesa ya iniciado el siglo XVII.

La compañía tenía los derechos exclusivos para el comercio de las Indias Orientales y otros lugares al este del cabo de Buena Esperanza. Los buques debían, siempre que fuera posible, estar construidos y equipados en Suecia y bajo bandera sueca.

Calamar dibujado por Schantz

Los relatos

Son dos libros manuscritos. Uno de ellos por Carl Johan Gethe y el otro de Carl Fredrik von Schantz, que relatan la misma misión comercial desde dos puntos de vista distintos. Ambos contienen ilustraciones, pero el texto de Gethe está mucho mas cuidado, además de que es el más conocido, traducido y reproducido.

Una de las hojas del diario de Gethe

El manuscrito que redactó Gethe incluye unas 20 hojas con ilustraciones en color y dibujos de algunas de las ciudades, peces, frutos, insectos, los tipos de buques y la gradación de la costa. También una carta náutica de la entrada de Cantón. El otro texto también aporta ilustraciones, en las que se pueden ver formas de vida en la China del siglo XVIII, algunos animales y varias embarcaciones chinas, algunas de las cuales Gethe también dibuja.

Carta de Cantón (Gethe)

El largo viaje

En su recorrido por la Península Ibérica el barco pasó por Cádiz y llegó a Santa Cruz de Tenerife.

Carta de Cádiz incluida en el manuscrito de Gethe

A Gethe le debieron impresionar mucho estas tierras, ya que las describe y dibuja.

Una vista de costa andaluza en el manuscrito de Gethe

Cadiz

Perfil costero de la ciudad de Cádiz según Gethe

También llamó su atención la isla de Java y, por supuesto, el fin de su viaje de ida, la ciudad de Cantón. De muchos de los lugares visitados, en especial de la parte asiática, describe la vida cotidiana, muchas de las costumbres locales que le parecieron dignas de reseñar, entre las que destacan sus notas sobre gran variedad de formas de la lengua china, así como de la flora y fauna halladas en el viaje. Contiene reflexiones sobre el viaje en sí, muy propias, al gusto de la época.

Una de las magníficas ilustraciones que aparecen en el manuscrito de Gethe

Las naves

Una parte importante de las ilustraciones está dedicada a las naves que los narradores vieron en el viaje. Destacan las asiáticas, aunque también incluyó alguna de origen europeo. Describimos las que son de mayor interés.

La parte superior de la primera ilustración la dedicó a un tradicional junco chino con sus velas al tercio. Se empleaba para la navegación en alta mar y su uso era mayormente en la guerra o piratería. Esta embarcación estaba dotada de mamparos estancos, que dividían el interior del buque en compartimentos aislados, lo cual aseguraba a la embarcación una gran reserva de flotabilidad.

Dos buques uno holandés y otro chino (Gethe)

El otro que aparece en esta lámina doble es un buque holandés de tres palos, probablemente construido en Java, en una mezcla de técnica europea y asiática. Lleva castillo de proa y alcázar en la popa. Las velas son al tercio, como las de los juncos. En la proa lleva un bauprés, con verga para la vela cebadera, a la europea. Se usaría posiblemente tanto para el comercio como en la piratería.

Embarcación fluvial china con unos 20 remeros (Gethe)

También dibujó el barco del dragón, una embarcación fluvial con la que se celebraban regatas en recuerdo del gran poeta chino Qu Yuan. Llevaba unos 20 remeros, un patrón, timonel y un tambor que marcaba el ritmo de la boga.

Nave china de recreo (Gethe)

Igualmente recogió en sus ilustraciones una nave fluvial de recreo. Cuando ésta llevaban a bordo mujeres se les llamaba eufemísticamente “barco de flores”.

Embarcación fluvial para la venta de frutas (Gethe)

También encontramos una pequeña embarcación fluvial para venta de frutas, así como un champán para uso privado de un mandarín, éste último dibujado por Schantz.

Champan (Schantz)

En síntesis, un viaje a la China del siglo XVIII, inmortalizado por dos narradores distintos, en los que se describen e ilustran las particularidades encontradas. Dos documentos de gran interés para conocer de primera mano costumbres, tipos humanos, animales y naves asiáticas que pueden ser de gran interés para los estudiosos en la materia, y que a los aficionados a los viajes y exploraciones les gustará conocer.

Ambos ya están digitalizados para su consulta en idioma sueco. Desde la web de la Biblioteca Nacional de Suecia puede acceder al Diario de Gethe.

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En una época en la que cristianos y musulmanes luchaban a muerte por el dominio de Tierra Santa, un rey europeo decide invitar a su corte a un seguidor del Islam. Así comienza la historia de uno de los mapas medievales mas famosos.

El mapa del mundo realizado por Al-Idrisi y encargado por Roger II de Sicilia.

Esta representación del mundo conocido hasta el momento, en el que podemos apreciar que el hemisferio sur aparece al norte y viceversa, es considerada la mejor del mundo árabe en la época medieval. Forma parte de un libro enorme en el que se describen caminos, vías, ríos y mares, haciendo especial hincapié en el suministro de agua.

El rey

Roger II fue el primer soberano de Sicilia. Su padre, un noble normando que había conquistado la isla y obtenido el título de gran duque de Sicilia tras expulsar a los musulmanes, le transmitió su sangre vikinga y su tolerancia étnica y religiosa. Había tenido maestros griegos y árabes que lo iniciaron en el amor y respeto a la Ciencia.

Coronación de Roger II de Sicilia

Monarca protector de las ciencias y de las artes, quiso reunir en su corte a los sabios e intelectuales mejor preparados, siéndole indiferente sus creencias religiosas. Por este motivo no tuvo dudas para llamar a Al-Idrisi a su reino.

Una parte de África y otra de Asia con el Mar Rojo entre ambas. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Por todo ello, Roger II fue un rey atípico, cuyas actitudes no siempre fueron bien interpretadas ni aceptadas.

Sicilia

Esta isla mediterránea es un reflejo perfecto de la evolución histórica del mar que la baña, de sus múltiples invasiones y pobladores, de las potentes culturas que allí se asentaron, de las guerras acaecidas y de la forma de pensar y de vivir de una zona del mundo muy antigua: la cuenca del Mediterráneo.

Sicilia en la Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi

Sabio musulmán nacido en Ceuta en el siglo XII, miembro de una familia noble malagueña, estudió en Córdoba, la que en ese momento era uno de los centros de la cultura mundial.

Estatua levantada en honor de Al-Idrisi por sus paisanos ceuties

Desde muy joven había viajado por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Conocía de primera mano ciertas rutas, que luego en Sicilia pudo leer y analizar en las obras clásicas que le precedieron.

Escandinavia. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Cuando las revueltas internas en el califato pusieron difícil su vida en Al Andalus, decidió aceptar la invitación del rey de Sicilia, ya que allí se le garantizó que estaría a salvo.

Irlanda. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El encargo real: levantar un mapa del mundo

En un tiempo en el que los caminos eran peligrosos y los mares oscuros y demoníacos, Roger II quiso representar en una sola imagen todo el orbe terrestre y marítimo.

Para ello, tras llamarlo a su corte, le proporcionó a Al-Idrisi las obras que necesitaba, así como un grupo de ayudantes. Hay textos en los que aparece que el propio rey participó en su elaboración.

El planisferio de plata

Se dice que, a la vez que se confeccionaba el libro, construyó un enorme mural de plata en el que iba cartografiando los lugares que le habían descrito o que había leído que existían.

Mar Báltico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

El Atlas del mundo

Aparte de completar el planisferio era necesario acompañarlo de un texto y de mapas más pequeños, y así nació el Libro de Roger. Se llamó así en honor al rey, y la cartografía asociada a él se conoce como Tabula Rogeriana. Era una obra faraónica para ese tiempo, tal y como estaban los conocimientos cartográficos, terriblemente contagiados de leyendas, mitos y literatura “fantástica”.

Océano Índico. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

Al-Idrisi acometió así la dura tarea de describir de una manera mas sistemática el mundo habitable. Tardó mas de 15 años en llevarla a término. Sus fuentes clásicas parece que fueron la geografía del hispano Paulo Orosio (S. V) y la de Ptolomeo (S. II), el más grande de los geógrafos clásicos, cuya obra se había perdido en Europa, pero se conservó en el mundo musulmán gracias a una traducción al árabe. Aunque también preguntaron a viajeros, marinos y navegantes que llegaban a la isla siciliana, y contrastaron con todo tipo de fuentes disponibles, entre las que se encontraban libros escritos por sabios persas y armenios.

Hispania. Tabula Rogeriana. Fuente: Universidad de Oxford

La tierra se dividía en siete climas, que a la vez se componían cada uno en diez secciones. La descripción se va desarrollando de oeste a este, y en cada sección se explica de manera general la región, se incluye un listado de las ciudades principales y se enumeran las que se hallan por el camino, haciendo especial hincapié en las distancias existentes entre las poblaciones.

El Mar de las Tinieblas

La tabula se inicia en la primera sección del primer clima del principal meridiano que Ptolomeo había instaurado, que corresponde a las Islas Canarias. El texto comienza en el Atlántico, el llamado “Mar de las Tinieblas”, y de él se decía:

“En este mar hay dos islas llamadas las Islas Afortunadas… Nadie sabe si existe tierra habitable más allá de ellas”.

El continente americano estaba al otro lado del Océano, pero Europa seguiría ignorando su existencia durante varias centurias…

Epílogo

Aunque esta obra recoge errores y evidencia importantes carencias, en su época fue un auténtico logro, digno sólo de uno de los mejores cartógrafos.

El Mediterráneo Occidental y sus costas en el Libro de Roger, pero con el eje girado 180º. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Al-Idrisi rompió una tradición altomedieval en la que la cartografía era mas ilusión y fantasía que realidad y ciencia. En los mapas previos era fácil encontrar el Jardín del Edén y el paraíso junto a fabulosos monstruos (sirenas, tritones, dragones y bestias varias) que a menudo ocupaban las regiones inexploradas. En este mundo onírico, de repente, irrumpen unas representaciones coloridas que muestran un universo terrestre circular compuesto por tres continentes de semejante tamaño (Asia, África y Europa), separados por bandas estrechas de agua.

Deberían pasar casi cuatro siglos para alcanzar lo que había mas allá del tenebroso Océano Atlántico, pero la revolución empezaba a germinar y los portulanos estaban ya a punto de nacer como material de navegación. Una mirada rápida, por ejemplo, a cualquiera de las magníficas cartas del Libro del mar de Piri Reis, ya en la Edad Moderna, nos recordará a este atlas del mundo pionero confeccionado en el siglo XII por un sabio musulmán para la corte de un rey cristiano.

Mas información

CARNEY GIES, F.  Al-Idrisi y el libro de Roger. El legado andalusí, 2012, 47.

Nota: De este atlas medieval se conservan 10 copias. De ellas dos están depositadas en la Biblioteca Nacional de Francia y otra en la Bodleian Library de la Universidad de Oxford. Las imágenes de la Tabula Rogeriana que proceden de esta última han sido mejoradas para facilitar la lectura y apariencia de la entrada.

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Hace tiempo que llevamos utilizando las imágenes del repositorio digital de esta Biblioteca española, que es uno de los mejores del mundo, tanto por su impresionante colección como por el cuidado y la precisión que suelen mostrar a la hora de describir los recursos que contiene.

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

Islas Canarias. Finales del s. XVII. Más información

En este caso traemos la importante colección de cartas náuticas que pone a disposición de todos los interesados con tan sólo pulsar un botón.

Carta de la Bahía de Portmán

Carta de la Bahía de Portmán (Región de Murcia). S. XIX. Más información.

No nos cansamos de repetir que ésta es la dinámica necesaria para facilitar las investigaciones en materias tan poco tratadas como la Historia y el Patrimonio Naval. Se trata de tener claro que éste es un patrimonio que, según la Constitución, es de todos los españoles, y que se encuentra de libre disposición a nivel mundial para quienes estén interesados en él, ya sean investigadores o cualquier ciudadano que, por uno u otro motivo, quiera disfrutar de estos magníficos documentos.

Carta del siglo XVII

Carta de la costa oeste de la Península Ibérica. Siglo XVII. Detalle. Mas información.

Son casi 2000 cartas cuya cobertura temporal comienza en el siglo XVII y que cartografían todos los mares y océanos del mundo. Ademas, también levantan las costas e islas que bañan. La colección mas importante es la del siglo XVIII, que supera los mil documentos.

Bahía de Cáiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios S. XVIII. Más información.

Bahía de Cádiz y Estrecho de Gibraltar. Inicios s. XVIII. Más información.

Pero no sólo ofrece cartografía náutica de producción española, ya que el fondo es muy rico en cartas inglesas, francesas y holandesas, y en menor medida portuguesas, suecas y rusas.

Es una impresionante colección que creemos que debe ser disfrutada por todos los amantes de este bello patrimonio, poco conocido y apenas utilizado, que contiene además una riqueza y variedad de datos inigualable para la época.

Acceda a la Colección de cartas náuticas de la Biblioteca Digital Hispánica

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En la cartografía terrestre era habitual encontrar mapas impresos cuya finalidad era ser admirados en palacios y villas. Se regalaban a la nobleza y a la realeza, o se vendían a los ricos comerciantes, y éstos los exhibían como símbolo de su poder, aunque a menudo apenas entendieran algo de su contenido.

Carta de Agnese representando la Península Ibérica y parte del norte de África

Detalle de una carta representando la Península Ibérica y parte del norte de África en el Atlas de B. Agnese (1541)

Sin embargo, en la cartografía naval este hecho era mucho menos frecuente, ya que estaban destinadas a servir de orientación, junto con otros documentos, en las largas y duras travesías marítimas. Pero había veces que era más importante convencer a los gobernantes para que éstos financiaran y patrocinaran las expediciones, o simplemente para que protegieran a quienes las habían realizado y cartografiado sus mares.

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agense

Una preciosa rosa de los vientos renacentista en el atlas de Agnese

El álbum que presentamos aquí es una muestra de esa necesidad de protección y patrocinio que un gran cartógrafo italiano realizó, y una de sus copias (con un escudo bávaro) demuestra que fue a la corte alemana.

El cartógrafo

El genovés Battista Agnese (1514-1564) fue un geógrafo y cartógrafo excepcional. Dejó su tierra natal para trasladarse a Venecia y allí se convirtió en una de las figuras más prominentes de la cartografía renacentista.

Las islas Canarias y arriba Madeira en el atlas de Agnese

Las islas Canarias en el atlas de Agnese (Detalle)

Llegó a levantar unos 40 atlas marítimos, todos hijos de su tiempo. Sus obras se distinguen por su caligrafía, su extraordinaria estética y calidad.

Detalle de uno de los vientos, el boreal

Detalle de la representación antropomórfica de uno de los vientos, el boreal (Atlas Bávaro)

Un atlas náutico universal

Este atlas, publicado en 1541, está compuesto por 20 hojas de portulanos, en los que aparecen todos los grandes mares y océanos de la tierra.

El Caribe

El Caribe (Detalle)

América, el continente recién descubierto para los europeos, apenas si está dibujado, tal y como corresponde a los conocimientos que de él se tenían en ese momento.

El continente

Perfil costero de la parte del continente americano conocida

Algunas cartas están enmarcadas con los vientos, que con el paso del tiempo dieron lugar a los actuales puntos cardinales. Éstos aparecen representados por querubines (aquí se puede ver tanto los angelotes del atlas cortesano como el de la Biblioteca Nacional española).

Uno de los querubines que dibujó Agnese para represtar los vientos, en este caso el ponin

Querubín que dibujó Agnese para representar uno de los vientos, en este caso el poniente. Detalle del atlas de la Biblioteca Nacional de España

En sus obras solía dibujar algunas de las rutas de viajes mas conocidas, como el viaje de Magallanes alrededor del mundo o la ruta de Pizarro hasta Perú.

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro

Mapa mundi con las rutas de Magallanes y Pizarro, en el Atlas de Agnese

Se tiene constancia de muchas mas obras atribuidas a él, pero no es fácil poder averiguar si son suyas o de alguno de sus discípulos.

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese

El Mediterráneo de la Antigüedad clásica cartografiado por Agnese, con algunas islas iluminadas en color dorado (Detalle)

Hay varias copias digitalizadas de este impresionante atlas que nos permiten poder admirar su obra. La que se hizo para la corte bávara tiene detalles en oro y está mas colorida. Otra menos lujosa, pero igual de espectacular, está conservada en la Biblioteca Nacional de España, y es accesible a través de su repositorio digital: la Biblioteca Digital Hispánica (Atlas de Battista Agnese).

Nota: las imágenes que aquí aparecen son del atlas de la Biblioteca de Baviera, con excepción de una de un querubín, que es de la Biblioteca Digital Hispánica, tal y como figura en ella.

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En la Península, durante la Edad Media, dos grandes fuerzas luchaban por adueñarse del territorio: un Islam fuerte y ampliamente asentado y unos reinos cristianos mas pequeños, situados al norte. No era sólo una guerra de religión, también era una batalla por un espacio estratégico asimilado como propio por ambas culturas, y a menudo significaba la vida o la muerte.

El mar rodeando la tierra

El mar rodeando la tierra en una ilustración del Beato 1

Aunque todos sabemos quien venció, hay documentos que atestiguan el ambiente que en esos momentos se vivía y que dan fe de cómo se veía el mundo. Los conocidos como beatos, textos ilustrados que explican el apocalipsis descrito por San Juan, realizados durante la Edad Media, son una fuente de primera mano y un patrimonio mundial único que no siempre es conocido, ni valorado como tal.

Lamina completa sobre el mar

Lamina completa sobre el mar (Beato 1)

Esta semana vamos a analizar la visión del mundo marino ilustrándola con imágenes de dos ejemplares digitalizados de los textos de Beato de Liébana, los que dieron nombre a esta serie de documentos. Ambos están disponibles íntegros por cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

Beato de Liébana

Beato vivió en el siglo VIII y fue presbítero del monasterio de San Martín de Turieno (que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana) en Santander (España). Era contemporáneo del gran Carlomagno. Aunque no existen muchos datos de su vida, tuvo que ser un personaje relevante en el resto de Europa porque autores como Alcuino de York lo citan en varias ocasiones. Beato es también uno de los escritores que incide en la presencia del apóstol Santiago en España, lo que tendría una enorme trascendencia a posteriori y abriría las puertas a la creación de la ruta jacobea.

Detalle de la primera lámina

Detalle de la primera lámina  (Beato 1)

Escribió, entre otras obras, un Comentario al Apocalipsis de San Juan que se hizo muy popular en su tiempo. Fue copiado e iluminado repetidamente, y en la actualidad las copias que han sobrevivido son un impactante conjunto de códices medievales de enorme valor histórico y artístico.

Las ilustraciones

Las miniaturas que acompañan al texto son una de las más extraordinarias manifestaciones del arte occidental medieval, que sentaron las bases del arte románico.

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el mar. Beato de los reyes..

Una de las primeras ilustraciones en las que aparece el agua (Beato 1)

Las ilustraciones muestran momentos caprichosamente compuestos por los artistas de la época, e incluyen temas que no siempre aparecen en el texto y con los que a menudo cuesta encontrar la vinculación.

Es posible que pasados los siglos nos cueste entenderlo, pero las imágenes se utilizaron a lo largo de toda la Edad Media para adoctrinar sobre una religión cuyos textos no podían ser entendidos por la mayoría de los fieles porque no sabían leer. En este concepto “pedagógico” entran también las imponentes vidrieras de las catedrales, las esculturas de los templos y la mayor parte de las manifestaciones artísticas religiosas.

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana

Varios animales, entre ellos lo que podría ser una rana (Beato 2)

El expresionismo de las ilustraciones de los beatos se atribuye a la sinergia de influencias artísticas muy variadas del mundo tardorromano y bizantino, visigótico, carolingio, musulmán, especialmente de Al-Andalus, persas y coptos. La raíz está sin duda en el primitivo arte hispano, que se enriqueció con una serie de elementos europeos, asiáticos y norteafricanos que han convertido a los beatos en una muestra sin igual en el resto del mundo occidental.

Fuego y agua. Códice 2

Fuego y agua (Beato 2)

Aparecen escenas de monstruos, personas y ángeles del fin del mundo, con una perspectiva bidimensional que los aleja de la visión real, pero con un expresionismo que resulta tan magnético como dramático.

Los animales y monstruos se confunden. Las figuras se colocan de manera escalonada, resaltando los ojos y manos para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son a menudo de gran intensidad cromática y se dividen en varias fajas de diferentes colores que suele representar diferentes espacios como cielo, tierra y mar.

Detalle peces

Detalle de los peces (Beato 1)

“Este arte asocia familiaridad y distancia: parece ir en busca y encontrar la Eternidad, inmediata, sin perder un ápice de su trascendencia inaccesible y misteriosa” (Todolibroantiguo).

El mar medieval

En la Edad Media el mar siempre fue mirado con respeto y casi con temor reverencial. Realidad y superstición andaban a la par. Era un mundo desconocido, enorme e infranqueable, que a menudo se asimilaba con aspectos negativos, lúgubres y temibles. Traía la riqueza a través de la pesca y del comercio, pero también suponía la llegada de los odiados piratas y los horribles naufragios que truncaban vidas y fortunas.

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Ángel actuando sobre el agua (Beato 2)

No era extraño que un hombre medieval que no había visto el mar sintiera pánico, y viera en él un mundo peligroso de criaturas desconocidas, donde el abismo y el infierno se hallaban cerca. Las ilustraciones de los beatos trasmiten ese concepto perfectamente.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

Ilustración sobre el arca de Noé sin que aparezca ninguna nave.

En el medievo el mundo parecía estar formado por varios niveles, en cada uno de los cuales se refleja y se contiene el universo. Cada microcosmos se convierte así en la imagen del macrocosmos, y como si se dispusiera de espejos, las mismas imágenes se reflejan entre sí hasta el infinito. En este universo onírico el mar contiene idénticos seres que en la tierra, pero adaptados al medio: así podemos hallar elefantes, leones o caballos.

Los treas nvieles

Los tres niveles

Todo ellos sin olvidar las criaturas propiamente acuáticas como sirenas, tritones o diablos de mar. Estos seres marinos apenas si aparecen en la iconografía de los beatos, aunque sí son objeto de estudio en obras como los bestiarios.

En síntesis, todo un mundo de fantasía en el que el mar representa a menudo temores ocultos, y en el que lo onírico y lo real se mezclan de manera característica, ofreciendo imágenes y documentos únicos.

Más información

Beato de Liébana: códice de Fernando I y Dña. Sancha (Beato 1)

Beati in Apocalipsin libri duodecim (Beato 2)

La familia de los Beatos

Más sobre los beatos

MOLINA, Ángel Luis. Los viajes por mar en la Edad Media. Cuadernos de Turismo, 2000, 5, p. 113-122.

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