Plinio había nacido en Como (en el norte de la actual Italia) durante el siglo I. Fue, aparte de político, historiador y naturalista, un reputado almirante de la flota romana de Miseno (bahía de Nápoles). Sin embargo, esta faceta apenas es conocida, por lo que hemos decidido dedicarle una entrada.

Fue un prolífico autor, entre cuyas obras destaca su Historia Natural, un estudio de carácter enciclopédico sobre los fenómenos naturales, para el que usó más de medio millar de fuentes, principalmente las griegas y latinas.
El almirante de la flota romana
Se le llama Plinio el Viejo, para distinguirlo así de su sobrino, Plinio el Joven, al que adoptó cuando era un niño. Una parte del conocimiento que tenemos del almirante, procede, precisamente, de las cartas que su sobrino escribió a otros autores, explicando la tragedia del volcán. Sabemos que estuvo en Germania, la Galia e Hispania, desempeñando distintos cargos administrativos y militares. En Roma contaba con la amistad del emperador Vespasiano, que cuando llegó al trono lo nombró almirante de la flota de Miseno. De su desempeño en este cargo apenas tenemos datos, con la excepción de que se debía encargar de dirigir el mantenimiento y reparación de las naves que tenía a su cargo y cómo aconteció su muerte.

La erupción del Vesubio
Aunque hoy nos pueda parecer extraño, el monte Vesubio no se consideraba en época del imperio romano un volcán peligroso, por lo que su despertar en el año 79 fue una trágica sorpresa. La magnitud de la catástrofe supuso que las ciudades de Herculano, Pompeya, Estabia y Oplontis fueran sepultadas bajo metros de ceniza volcánica, lo que conllevó la ruina de la rica región de Campania.
Las ciudades sepultadas estuvieron olvidadas durante siglos, hasta que fueron redescubiertas y desenterradas a partir del siglo XVIII. De hecho, todavía se están descubriendo villas romanas, pergaminos, restos humanos y objetos cotidianos en estas antiguas ciudades costeras.
La muerte del almirante Plinio
Cuando se inició la erupción, Plinio se encontraba en Stabia (al otro lado de la bahía), en la casa de su amigo Pomponiano. Desde ella se podía admirar toda la dársena portuaria y ofrecía una amplia visión del golfo napolitano. Hace poco tiempo se han localizado los restos de esta villa romana.

Si bien al principio, para observar el volcán sólo pidió que se le preparase un navío, cuando recibió un mensaje de una amiga, que le rogaba que los salvase de la erupción, cambió de planes y mandó sacar las cuatrirremes, con la intención de auxiliar a otros muchos habitantes de esa zona. Se dirigía así al lugar del que todos los demás estaban huyendo. Su sobrino narra que «mantuvo el rumbo en línea recta, el timón directo hacia el peligro, hasta tal punto libre de temor que dictaba o él mismo anotaba todos los cambios, todas las formas de aquel desastre, tal como las había captado con los ojos».

La muerte de Plinio el Viejo ocurrió al día siguiente de la erupción y está vinculada con ella. Tras soportar la caída continua de piedra pómez en el mar, al segundo día, Plinio murió. Parece que sufría de asma, por lo que pudo haber muerto sofocado por parte de los gases y de las cenizas. Era el 25 de octubre del año 79.
Para acabar
Plinio no solo intentó estudiar el fenómeno volcánico que se había iniciado (su sobrino relata: «A mi tío, como hombre sabio que era, le pareció que se trataba de un fenómeno importante y que merecía ser contemplado desde más cerca»), sino que también quiso salvar a la población de la tragedia volcánica, usando los barcos de la Armada romana que tenía a su disposición, ya que él era su almirante. Por esta acción se le puede considerar uno de los precursores de Protección Civil en casos de atención de emergencias de índole natural.
Más información
BARATTA, Mario. La fatale escursione vesuviana di Plinio. Athenaeum, 1931, 9, p. 71.
CABRERO PIQUERO, Javier. Plinio. Diccionario biográfico de la web de la Real Academia de la Historia, 2018.
CARRO, Doménico. Cuadremes vs. Vesubio: la operación de rescate naval realizada por Plinio en el año 79 d. C. Roma: L’Erma di Bretschneider, 2021.
DUNN, Daisy. Bajo la sombra del Vesubio: Vida de Plinio. Siruela, 2021.
GARRUCCI, Raffaele. Classis Praetoriae Misenensis piae vindicis Gordianae Philippianae monumenta quae exstant studio collecta et commentariis illustrata a Raphaele Garrucci. Neapoli: Ex tipis Joseph Cataneo, 1852.
GUADAGNO, Giuseppe. Il viaggio di Plinio il Vecchio verso la morte (Plin., Ep., VI, 16). Rivista di Studi Pompeiani, 1993, 6, p. 63-76.
MAYER I OLIVÉ, Marc. Notas textuales y prosopográficas sobre Plin., Nat. XXIX 7-8. Emerita, 2010, 78, 1, p. 43-51.
TALAVERA MONTES, Antonio Jesús. Eruzioni, Sismi e Bradisismo Nei Campi Flegrei in Epoca Romana Tra Fonti Storiche Ed Evidenze Archeologiche e Geologiche. In: Living with Seismic Phenomena in the Mediterranean and Beyond between Antiquity and the Middle Ages: Proceedings of Cascia and Le Mans. Archaeopress, 2022, p. 187–194.
PARMA, Aniello, et al. Stabiae e la classis Misenensis. In: Stabiae: Storia ed Architettura. 250° Anniversario degli Scavi di Stabiae 1749-1999. L’Erma di Bretschneider, 2002, p. 185-188.
PESANDO, Fabrizio, et al. Ager Hadrianus, Praetutianus Palmensisque in Plinio il Vecchio,“terroirs” medio-adriatici. Annali di Archeologia e Storia Antica, 2022, 29, p. 53-71.

Muy interesante.Gracias
Me gustaMe gusta
De nada, gracias a usted. Reciba un cordial saludo.
Me gustaMe gusta
Pingback: La ciudad romana de Bayas – Blog Cátedra de Historia y Patrimonio Naval