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Archive for the ‘– Historia Naval’ Category


Durante años muchas personas pensaron que la tecnología y el Patrimonio eran casi incompatibles. Ahora hay empresas que se empeñan en demostrar lo contrario. El nuevo empuje que para la ciudadanía tiene el arte, el patrimonio, la historia y el resto de disciplinas vinculadas con nuestra herencia cultural, ha hecho posible que gigantes como Google comenzaran a invertir en ello. Se iniciaron con una campaña de digitalización de libros que hoy sigue generando controversia. Hace unos pocos años pasaron a la difusión del arte y del patrimonio, reuniendo las obras de reconocidas instituciones patrimoniales.

Salida de J. Loaisa desde La Coruña hacia las Molucas (1525). De la exposición virtual “La exploración del Pacífico

Obras de instituciones patrimoniales

De esta última empresa, Google Arts & Culture, nos ocupamos esta semana. Fue lanzada hace algún tiempo por el Instituto Cultural Google. Su página web recoge cuadros, pinturas, murales, objetos, arquitectura y muchas más opciones vinculadas con el arte y la cultura. Desde la sección de la Cátedra dedicada a la difusión del Patrimonio nos hemos dedicado a analizar esta plataforma, para poder ofrecer una visión de la parte referida a la historia y la herencia cultural naval y marítima.

Detalle del Mapa de D. Ribero (1528). De la exposición virtual “La exploración del Pacífico

Para recopilar estas obras, el Instituto Cultural se pone en contacto con las instituciones más importantes y, tras un acuerdo, se escanea o graba la pieza. A partir de ahí, una vez localizada y descrita, se puede exhibir en la web de Google Arts & Culture. En su página oficial esta fundación afirma que hay incluidos más de mil museos de 70 países. Ello no significa que estén todas sus colecciones, sino sólo las que se han considerado que debían aparecer en la Red.

Representación del descubrimiento del río Misisipi por Hernando de Soto en 1541. Exposición “Exploraciones y navegaciones. La herencia española en los Estados Unidos de América

Cómo buscar

La nueva web de Google permite realizar búsquedas por institución, temas, exposiciones virtuales (reportajes), artistas, técnicas artísticasépocas y colores. También existe la opción de recorrer monumentos e instituciones con un visor de 360º.

busqueda cronologica

Opción de búsqueda cronológica

Nuevas opciones incorporadas

Han incluido nuevas herramientas que ayudan a descubrir obras y objetos, permitiendo que el visitante pueda sumergirse en variadas experiencias culturales a través del Patrimonio.

Combate naval XVII, de Callot mej

Combate naval S. XVII, de Callot. Museo Metropolitano de Nueva York

a) Exposiciones virtuales

Hay más de 100 opciones temáticas para elegir, muy bien preparadas, documentadas e ilustradas dirigidas al gran público. Entre ellas destacamos, por su vínculo temático, las Historias del puerto de Melbourne (1834-1960), la Batalla de Normandía (el día D), la herencia española en los Estados Unidos, la exploración del Pacífico por parte de navegantes españoles, una visita virtual al HMS Cavalier (UK) o una exposición sobre el tráfico de esclavos.

El Brighton Pier Hotel y el embarcadero, en la playa de Liardet S. XIX. States Archives of Victoria. De la exposición sobre el puerto de Melbourne

b) Visor de realidad virtual

Cuenta, por ejemplo, con un visor de realidad virtual para realizar visitas virtuales en los museos y en otras instituciones culturales que tienen preparada la escenografía y videos 360º.

Barcos del opio (1838). Museo Marítimo de Hong Kong

c) Datos sobre la obra y el museo 

Otra opción de interés consiste en que, al entrar en alguna de las obras de muchos de los museos, permiten:

Ampliar la imagen para poder analizarla con más detalle, como por ejemplo el mosaico de la Medusa de Tarragona.

– al hacer click sobre la opción “Visitar”, conocer los horarios de apertura y las actividades que se realizan.

Mosaico de la medusa aum

Mosaico de la medusa ampliado

Es una mezcla de opciones real-digital que puede tener mayor relevancia en un futuro.

d) El “reconocedor de arte”

Se ha incluido también una herramienta denominada el “reconocedor de arte” para algunas instituciones patrimoniales. Ofrece la posibilidad de apuntar con la cámara del teléfono móvil hacia una pintura en pantalla, y la web dará información sobre la obra.

Buques europeos en el Tratado de Tientsin (1860). Hong Kong Maritime Museum

e) Buscar por colores

Una novedosa opción, de gran utilidad para el diseño y la difusión, es la que permite seleccionar obras según la gama cromática.

gama cromática

Funciona bastante bien con la obra pictórica (puede apreciarse en esta búsqueda hecha para obtener obras de color azul), pero no tanto con la escultura y resto de manifestaciones culturales, a las que se fotografió o grabó con un fondo ajeno a ellas, ya que por lo general, al buscar por colores, se obtiene el del fondo, en lugar del de la pieza (se puede observar la escultura que aparece en el centro derecha, que no es azul, pero sí su fondo).

Aportación a la difusión del patrimonio

En síntesis, creemos que es destacable el esfuerzo realizado por recoger obras de ámbito mundial y reunir en su plataforma visitas virtuales a algunas de las actuales maravillas de la Humanidad como Machu Pichu, pero también de ofrecer un recorrido histórico lo más amplio posible, que va desde las obras de la antigüedad clásica (un magnífico rostrum romano del Museo de Córdoba, por ejemplo) hasta el arte actual.

Contendero Lisboa

Contenedor para el reciclaje de cristal. Parque de las Naciones de Lisboa. Fuente

Esta web es una buena excusa para “navegar” esta Navidad por estas colecciones que recoge. El Patrimonio que ha conseguido sumar permite a los museos dar a conocer sus impresionantes fondos, y a los visitantes nos ofrece la posibilidad de admirar, desde una pantalla, las muestras de nuestro pasado, entre las que seguro que encontraremos más evidencia marítimas y navales como las que aquí hemos incluido.

Pinche aquí para entrar en esta herramienta.

Más información

Acerca de Google Art & Culture

Otra muestra de exposición de tema marítimo

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El ritual y simbolismo del nombramiento del almirante de una flota y del poder que representa es de origen medieval. Un texto del siglo XIII mantiene que éste ejerce el poder real en la mar, que el rey está simbolizado en el Estandarte Real y que el almirante se obliga a defender hasta la muerte la honra del rey.

Pendón coronado de las armas de Castilla y León. Livro de Arautos, 1416-18. John Ryland’s University. Manchester, Ms latino, 28, folio 17r

Otro matiz es la fuerte vinculación religiosa que aparece en la ceremonia de entrega del estandarte entre el rey y su almirante, el cual presta pleito homenaje a su señor, según el ritual de las Leyes de Partidas. Así, el almirante ha de velar, un sábado, el estandarte en una catedral, junto con los caballeros y escuderos de su mesnada. A la mañana siguiente debe celebrar la misa el arzobispo, y terminada ésta debe ponerse enhiesto el estandarte en el altar mayor, sosteniendo el asta el capitán de la galera capitana de la escuadra, mientras el almirante apoya la mano derecha en el estandarte hasta que haya hecho el pleito homenaje, terminado el cual se llevaba, con la mayor solemnidad posible, a la galera capitana. El estandarte, como símbolo de la persona del rey, debía tener un tamaño y una posición destacada en la galera capitana, lo cual no impedía que el almirante pudiese llevar una seña con sus armas. En definitiva, la guardia del general de las galeras es a la vez la guardia del estandarte, y así va a mantenerse durante siglos.

Estandarte real de la familia Oquendo, muy vinculada a la Marina española (S. XVI). Museo Naval de Madrid

La Edad Moderna

La imagen inferior, de finales del siglo XVI, nos muestra la continuidad de la costumbre tres siglos y medio después de la anterior disposición. El estandarte, con las armas del rey, está enarbolado en un asta sobre el tabladillo de la espalda sobresaliendo por encima de la carroza. En la popa y encima de la pertigueta, se hallan los tres fanales en triángulo, que indican que es una galera Capitana de la Escuadra de España. Las armas del Adelantado Mayor de Castilla figuran en la flámula que cuelga de la pena de la entena del árbol de mestre, y en el gallardete izado en el calcés del citado árbol.

Galera capitana

Galera Capitana del Adelantado Mayor de Castilla. Biblioteca del Palacio Real (Madrid)

La humillación del enemigo vencido

Por otra parte, la pérdida de tan preciado símbolo, significaba que el vencedor humillaba el estandarte y otros pabellones, arrastrándolos por el agua, y remolcando sus embarcaciones por la popa, es decir, navegando al revés, llegándose incluso a colocar al revés las entenas de las galeras adversarias. Un buen ejemplo es la Tavola Strozzi, que representa el triunfo de las galeras aragonesas frente a las francesas en Nápoles. Entran en el puerto en línea de fila, remolcando a las galeras francesas vencidas. Para mostrar la derrota, éstas últimas van sin pavesadas, desarboladas y con los remos dentro, al revés, es decir, remolcadas por su popa, y con la pequeña estructura, que servía para montar el toldo que protegía del sol, desmontada, y arrastrando por el agua las banderas y los estandartes galos.

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Detalle de la escena principal, que es el triunfo de las galeras aragonesas  frente a las francesas en Nápoles. Tabla Strozzi. Museo de Capodimonte

De esa manera entraba en puerto siendo recibido por el rey, o autoridad que lo representase, en la ciudad y todos los habitantes del lugar, con salvas de artillería, repiques de campana y músicas. Posteriormente las banderas enemigas y, especialmente el Estandarte Real, se colgaban en las catedrales e iglesias, en acción de gracias por la victoria lograda.

Fresco de las Siete Galeotas. Palacio del Viso. La Capitana de D. Álvaro de Bazán remolca la Capitana turca de popa, con la bandera por el agua.

Introducida en España la dinastía Borbón, la citada singularidad sufre una importante modificación: considerar que el Estandarte Real solamente podía arbolarse si el rey iba embarcado en la capitana real o si un “príncipe de sangre” iba mandando la flota.

Detalle de un documento en el que se da cuenta de que el comandante del convoy de Génova que llegó a Alicante, no saludó al estandarte real (1676). Archivo de la Corona de Aragón, Consejo, Leg. 0587, nº 071-1

Más información

HEVIA BOLAÑOS, Juan de. Curia philipica. París: Rosa y Bouret, 1853.

NIETO SORIA, José Manuel. Los perdones reales en la confrontación política de la Castilla Trastámara. En la España medieval, 2002, 25, p. 213-266.

SÁNCHEZ BAENA, Juan José y FONDEVILA SILVA, Pedro. Origen y organización de los Guardas de Estandarte de la Escuadra de Galeras de España (1728-1748). En: Ibarz Gelabert; Jordi; García Domingo, Enric; González Sánchez, Inma; López Miguel, Olga. Proceedings of the 4th Mediterranean Maritime History Network Conference. Barcelona: Museu Maritime, 2014.

 

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Por el Dr. Vicente Ruiz García

A mediados del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial había comenzado en Inglaterra, el infatigable marino y científico Jorge Juan de Santacilia fue enviado a Londres con la misión, entre otras, de atraer a un grupo de técnicos británicos para mejorar los métodos de construcción naval en nuestro país. A partir de aquella arriesgada operación de espionaje industrial, los arsenales de la Marina Española se fueron configurando como complejos industriales para la construcción y reparación de los buques de la Real Armada, optimizando sus instalaciones y perfeccionando sus métodos de construcción a lo largo del siglo para llegar a fabricar los mejores navíos de su tiempo.

jorge-juan, con su firma

Jorge Juan, el ilustre marino

Los arsenales ilustrados: la protoindustrialización

Guarnizo, La Carraca, Ferrol, Cartagena, La Habana o Mahón se proyectaron entonces como centros fabriles de innovación tecnológica preindustrial, esencialmente entre mediados del siglo XVIII y principios del siglo XIX, periodo en el que se construyeron las naves que protegieron el comercio americano y que escribieron las páginas más brillantes pero también más trágicas de nuestra historia naval. Un periodo donde estos arsenales coinciden en el tiempo con la Revolución Industrial inglesa de la que asumen muchos rasgos.

Arsenal de Cartagena. Plano de 1782

Mientras en Inglaterra se iniciaba la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII, en los arsenales de España, dependientes del Estado borbónico, se concentraban un buen número de obreros, existía división y especialización del trabajo, se llegaron a producir buques en serie y se desarrolló la investigación y la innovación con la experimentación de nuevas máquinas, como la diseñada por Joaquín de Ibargüen para cortar ruedas de cureñas de cañones para el arsenal de Ferrol, los nuevos fogones de hierro con potabilizadores de agua salada fabricados por Honorato Bouyon en Mahón o el mecanismo hidráulico para extraer objetos del fondo del mar propuesto por Manuel Sánchez de la Campa para La Carraca. También se aplicaron nuevas fuentes de energía como el vapor en las bombas de fuego diseñadas por Jorge Juan y Julián Sánchez Bort para Cartagena, con el fin de desaguar los diques de carena. Un destino para el que también se idearon artilugios, como la máquina de ruedas de Domingo Espil o se importaron máquinas de vapor de tipo Newcomen, que posteriormente se enviaron a los arsenales de La Carraca y Ferrol.

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Plano de la máquina de vapor tipo Newcomen para desaguar los diques del arsenal de La Carraca. José López Llano, 20 de mayo de 1813. Archivo Naval de Madrid, sig. PB-154

Con todos estos factores de producción podemos afirmar, sin equivocarnos, que los arsenales de la Marina Española fueron buenos ejemplos de factorías industriales en los albores de la industrialización y que la creación, desarrollo y decadencia de estos complejos industriales al servicio de la Armada, no solo debe inscribirse en la historia naval de nuestro país, sino que también debe considerarse un capítulo, precedente pero esencial, en los orígenes de la tardía Revolución Industrial.

Plano Cartagena S XVIII

Plano de Cartagena y su arsenal

Una gran oportunidad perdida

La historiografía coincide que la industrialización española fue un proceso extraordinariamente dilatado, tardío y fracasado, que hunde sus raíces en la primera mitad del siglo XIX e incluso a finales del siglo XVIII.  El “fracaso de la Revolución Industrial en España”, título ofrecido por el historiador Jordi Nadal y punto acerca del cual prácticamente todos los historiadores del tema están de acuerdo tiene, en cambio, numerosas interpretaciones. Desde las del propio Nadal, que señala como principal causa de este fracaso al estancamiento del sector agrícola, a la postura de Miguel Artola, quien destaca una serie de factores diferenciales de naturaleza geográfica orografía y clima que, al unirse a un conjunto de decisiones económicas, públicas y privadas, dieron como resultado el retraso respecto a otras naciones europeas.

Barcelona y su puerto en el siglo XVIII. Fuente

La carencia de capitales, que significaría la dependencia de capital exterior; el limitado crecimiento demográfico; los costes del transporte terrestre; la insuficiencia de recursos energéticos; la pérdida de las colonias o el bajo nivel cultural son algunos de los argumentos clásicos esgrimidos por la historiografía en torno a este tema. Al margen de estas interpretaciones, una buena parte de los historiadores coincide también en que los precedentes de la industrialización española hay que buscarlos a finales del siglo XVIII esencialmente en Cataluña donde existía una rica tradición comercial, artesana y de relaciones internacionales con Europa y América, muy propicia a la innovación.

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Máquina de vapor Newcomen, utilizada para achicar el agua en los diques de carena del Arsenal del Ferrol. Josef Muller, 1813. Archivo Naval de Madrid, sig. PB-155

Sin embargo, si tenemos en cuenta al historiador Eric Hobsbawm, quien sostenía que el comienzo de la revolución industrial debía situarse en la década de 1780 o al historiador económico inglés Trevor S. Ashton, que declaraba por su parte que la revolución industrial tuvo sus inicios a partir de 1760, podemos asegurar que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y sobre todo del último tercio de esta centuria, también en España hubo un episodio similar, singular y simultáneo al de la Revolución Industrial británica de la que posiblemente asume muchos rasgos.  Este capítulo preliminar de nuestra industrialización, prematuro, desconocido y paralelo a los orígenes de la Primera Revolución Industrial inglesa, fue protagonizado en nuestro país por los Arsenales de la Real Armada donde, a pesar de que la iniciativa empresarial partió del Estado y no de una burguesía emprendedora -como sí sucedió en la contemporánea industria textil catalana- muchos de los factores de esta Primera Revolución Industrial estuvieron presentes en los Arsenales de la Corona, tales como la especialización del trabajo, la mecanización, la innovación tecnológica, el empleo del vapor como nueva fuente de energía o la búsqueda y el abastecimiento de grandes cantidades de materias primas.

Carta Cádiz 1762

Carta de la Bahía de Cádiz (1762)

La revolución industrial llegó a los arsenales de Cartagena, la Carraca o Ferrol antes que a Cataluña

Definitivamente, los arsenales del rey cumplieron con la mayoría de los factores que identifican a los primeros complejos fabriles en los albores de la industrialización, erigiéndose como centros pioneros de la industrialización española antes, incluso, que la industria textil catalana. Sin embargo, la interrupción del comercio americano a raíz de la guerra contra Inglaterra, la Guerra de la Independencia, la posterior emancipación de los virreinatos americanos, el frenazo del crecimiento de la población, las malas cosechas y, por supuesto, la actitud política, fueron algunos de los factores que impidieron su  continuidad, desarrollo y éxito.

Ferrol

Plano del Arsenal de Ferrol. Archivo General de Simancas

De no haber sido así tal vez hubiera permitido a nuestro país tener una industria estatal consolidada, capaz de atraer a otros sectores o servir como modelo para otras iniciativas empresariales. Así, España se hubiera incluido en el grupo de los first comers al imitar en gran medida el modelo británico, como sí le ocurrió a las regiones industriales pioneras del Viejo Continente que definitivamente lograron seguir la estela británica. Sin embargo, la frustración de la industria naval española en los primeros decenios del siglo XIX paralizó cualquier evolución y programa de futuro, lo que no justifica que la historiografía haya olvidado por completo este episodio, pasando de largo, sin incluirlo tan siquiera como un precedente o un capítulo introductorio que va más allá de la mera anécdota, en nuestra fracasada, tardía, aislada y singular Revolución Industrial Española.

Más información

RUIZ GARCÍA, Vicente. Los Arsenales del Rey (1750-1820). La Revolución Industrial que pudo haber sido.  Valladolid: Glyphos Publicaciones, 2017.

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El Faro de Alejandría, una de las maravillas del mundo antiguo, está siendo objeto de estudios, y como consecuencia de la aplicación de las más novedosas técnicas, cada vez sabemos un poco más de este monumento que en el siglo XIV desapareció en las aguas del Mar Mediterráneo. Situado en una de las mayores ciudades de la Antigüedad, resultado de la fusión de dos grandes civilizaciones, comparte su fama con otra de las obras excepcionales del mundo: la famosa biblioteca de Alejandría, en la que estudiaron e investigaron muchos de los autores que hoy tomamos como fuente, y en la que durante un tiempo se intentó conservar la memoria intelectual del mundo.

Sobre el faro han escrito multitud de autores clásicos, de la antigüedad grecolatina, como Estrabón, Josefo y Plinio, medievales, especialmente en lengua árabe como Al Idrisi e Ibn Battuta, entre otros. Y también se representó en mosaicos, monedas y medallas antiguas.

Recuperando del mar una estatua de Ptolomeo II. Fuente

Fue levantado en esta ciudad egipcia para mostrar la grandeza de sus faraones, los Ptolomeos, la dinastía de las grandes construcciones. Permaneció durante casi 17 siglos a la entrada del puerto, pero el tiempo, el viento, las tormentas y el abandono, unidos a fuertes terremotos, terminaron con su magnificencia.

Detalle de la localización del faro. Fuente: Amphipolis, 2015

Como muchas otras de las maravillas que ya han desaparecido, podemos encontrar diversas interpretaciones de cómo fue esta torre costera, cuánto medía y hasta dónde llegaba su luz. Hay incluso leyendas que dicen que si se tiraba una piedra desde los más alto, tardaba dos días en llegar al suelo. Exageraciones que nos dicen mucho de lo impresionante que debió parecerle a propios y extraños.

La ciudad y el faro, tal y como  aparecen en la obra de Foresti (1486). Fuente

Ibn al-Shayj, un viajero andalusí que estuvo allí durante el s. XII, describe y cuenta detalladamente tanto el exterior como el interior. Explica que se fue “al Faro con el tintero, el papel y la cuerda, a fin de que ni el menor detalle quedase perdido, pues el Faro es una maravilla”. Estaba localizado en una pequeña isla, desde la que se había construido una calzada para llegar a la costa. Calculó que tenía unas 68 habitaciones y su altura total eran 53 brazas más 7 de los cimientos. También se ocupa de mencionar que el faro estaba compuesto de tres cuerpos, el primero era un cuadrado; el segundo formaba un octógono y el tercero era cilíndrico. Nos dice que en la azotea superior, halló un oratorio o mezquita “como si fuese una cúpula”. En su parte más alta había un fuego encendido para guiar a los barcos (Viguera 2008).

La ciudad de Alexandria en el Civitatis Orbis Terrrarum (S. XVI)

Los restos del faro yacen hoy en las aguas del puerto, e incluso todavía hay en la zona costera una parte de la fue la puerta de entrada (imagen inferior). Se puede ver detrás del fuerte Qaitbay, que se levantó en sus inmediaciones, una vez que éste cayó al mar.

Restos de la parte lateral de la enorme puerta del faro

El estudio en profundidad de estos restos ha permitido a los investigadores reconstruir la puerta y calcular el grosor de los muros. En el dibujo inferior, levantado por I. Hairy, se puede comprobar la magnitud de la entrada.

Reconstrucción puerta faro Alejandria

Reconstrucción de la puerta del faro de Alejandria según Hairy (2006)

Las investigaciones subacúaticas también han permitido a los expertos proporcionar una imagen real de cuál era la forma de la torre. Gracias a éstas hoy sabemos, ya no sólo por las fuentes antiguas y medievales, que estaba compuesta de 3 cuerpos de distinta forma, como decía el viajero andalusí antes mencionado, que sus muros eran de casi 2 metros de grosor y su altura superaba los 100 metros.

Plano y dibujo del Faro de Alejandría basado en las investigaciones de Hairy (2006)

Pasados mas de quinientos años desde su destrucción, es todo un privilegio que hoy podamos saber con mayor certeza cómo fue este insigne faro, que durante la Antigüedad y la Edad Media guió la navegación por el Mar Mediterráneo en el delta del gran río Nilo.

Más información

The Beacon of Alexandria. Amphipolis.gr, 2015. En esta entrada puede encontrar la mayoría de las imágenes que hay sobre este faro.

DUNN, J. Pharos Lighthouse of Alexandria. Tour Egypt, s.f.

HAIRY, Isabelle. Le phare d’AlexandrieLa Recherche, 2006, 394. De esta autora hay más artículos con mayor grado de especialización, pero éste es el básico.

VIGUERA MOLINS, M.J. Ibn al-Shayj de Málaga deslumbrado ante el Faro de Alejandría. El legado andalusí, 2006. Traducción de parte del texto de al-Shayj.

Más fuentes, imágenes y bibliografía sobre el faro.

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A lo largo de la historia ha habido gobernantes que a la faceta guerrera y política han sumado la de su apoyo a la cultura y a las artes. Esta característica se puede hallar entre reyes, emperadores, kanes, zares, sultanes, faraones y todo tipo de grandes señores de cualquier época. También estaban los que, además, ellos mismos eran destacados humanistas.

Provincia de Guangdong (Cantón) en el sur de China. Mapa del Nouvel atlas de la Chine, de la Tartarie Chinoise et du Thibet (1737). Biblioteca del Congreso de Washington

Un buen ejemplo lo podemos encontrar dentro de la dinastía china Qing, originaria de Manchuria, en un emperador que reinó durante 60 años, llamado Qianlong (1736-1795). Llegó al poder en un momento particularmente fascinante de la historia de China, ya que era una de las naciones más ricas y pobladas del mundo.

El emperador Quianlong a caballo (1757). Museo del Palacio de Beijing

A pesar de los buenos momentos, existían problemas internos como consecuencia de las batallas por conquistar nuevos territorios como Tibet, Vietnam, Mongolia o Turquestán, y también rebeliones de minorías étnicas. Esto supuso que los reyes chinos se volcaran en sus guerras internas, de ellas algunas tuvieron lugar en el mar y quedaron inmortalizadas en dibujos y grabados. Entre las obras hemos hallado varias en las que las flotas navales son las protagonistas, ya que el medio marino se utilizaba para el transporte, así como en las campañas de conquista y represión emprendidas.

Un emperador artista

Qianlong se dedicó por un lado a preservar y fomentar sus tradiciones guerreras-cazadoras manchúes, a la vez que adoptaba los principios de Confucio sobre el liderazgo político y cultural. Había estudiado pintura, le gustaba dibujar y practicar la caligrafía. Fue también un apasionado poeta y ensayista.

Caligrafía china del s. XVIII

Supo combinar su pasión por coleccionar arte con el papel de preservador y restaurador del patrimonio cultural chino. No tuvo inconveniente en incluir en su colección piezas de otras culturas, tanto de sus vecinos asiáticos (Japón e India) como de la lejana Europa. En este último empeño un jesuita italiano, Giuseppe Castiglione, ejerció una gran influencia. Y precisamente en este punto podemos situar la colección de grabados en cobre que el emperador chino encargó en Francia, para dejar constancia de sus éxitos en la guerra.

Los grabados en cobre

Son una serie realizada a partir de placas de cobre, que datan de la segunda mitad del siglo XVIII encargados por Quianlong, y que representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. El encargo tuvo como destino París, que en esa época era hogar de algunos de los mejores artesanos europeos que trabajaban en esta técnica. Los primeros 16 grabados se hicieron en Europa, pero posteriormente los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París.

Cruce del océano y regreso triunfal

Como muestra para los grabadores franceses se usaron una serie de pinturas realizadas por artistas misioneros europeos, empleados entonces en la corte de Pekín (los jesuitas Giuseppe Castiglione, Jean-Denis Attiret e Ignatius Sichelbarth y el agustino italiano Jean-Damascène Sallusti).

Las imágenes que aparecen en esta entrada son de las 12 primeras encargadas en París, que representan la campaña contra Taiwán de 1787 a 1788, en la que las tropas chinas lideradas por el general Fukang’an vencieron la insurrección armada.

Captura de Zhuang Datian con vida

Las naves chinas

Debido al interés que tienen estas naves, hemos realizado ampliaciones de algunas de ellas para que se puedan apreciar más detenidamente los detalles.

detalle Fangliao

Batalla en Fangliao. Junco chino de dos palos, con guerreros en la cubierta, echando a pique a una embarcación enemiga.

Podemos apreciar juncos y sampanes chinos en plena batalla naval.

detalle cruce oecano

Juncos chinos de dos palos vistos por la amura de estribor, con soldados en la cubierta.

Estos grabados, que inicialmente fueron encargados para glorificar las batallas del emperador, hoy son testimonio de una época de esplendor del imperio chino, nos permiten apreciar detalles de las embarcaciones utilizadas y también sirven para deleitarse con estas obras de arte, que conjugan técnicas orientales y europeas en placas de cobre.

detalle captura vivo

Un sampán a cuatro remos por banda cargado de soldados. En la popa un soldado maneja un mosquete o fusil, otros llevan lanzas y al que va de proel se le aprecia una aljaba con flechas.

Más información

Los grabados son un conjunto de 64 piezas que forman parte de la colección del Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín.

Exposición de piezas de la época de Qianlong en Atenas (2018-19).

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Hace ya más de seis años que pusimos en marcha la sección titulada “Difundiendo el Patrimonio de la Armada”. Con ella la Armada Española pretende, a través de la web de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, difundir el riquísimo e importante patrimonio documental que custodia en sus distintos archivos, bibliotecas y museos. Para ello contamos con la inestimable colaboración del personal del Órgano de Historia y Cultura Naval, que selecciona los documentos, los digitaliza y comenta.

Desde sus inicios, el objetivo era ofrecer periódicamente textos y documentos de especial relevancia para la Historia Naval que son únicos y difíciles de consultar. Unas veces esta falta de accesibilidad se podía deber a que no estaban digitalizados y era necesario trasladarse hasta los lugares de custodia para conseguir una copia, y otras porque su estado de conservación no permitía su consulta.

La sección está dividida en cuatro grandes bloques, con características diversas, que gentilmente ponen a disposición de nuestros lectores para su uso, consulta, investigación y disfrute. Son los siguientes:

  • Patrimonio documental.  Contiene documentos sobre Historia y Patrimonio Naval que pertenecen al fondo documental de la Armada.

  • Patrimonio bibliográfico. Incluye libros sobre Historia Naval y Marítima que forman parte del fondo bibliográfico de la Armada.

  • Documento del mes. Cada 30 días se publica alguno de los documentos de mayor relevancia que se conservan en los archivos de la Armada. Se analiza el texto y se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas las que se encuentran accesibles. Se realiza un díptico explicativo, al que acompaña otro con más información para aquellos que quieran profundizar sobre el tema.

En los tres primeros bloques están disponibles los textos completos, mientras que en el del documento del mes se seleccionan las partes mas significativas, y son éstas los que se encuentran accesibles. Como en la página web de la Cátedra van apareciendo periódicamente, aquí en el blog hemos organizado todos ellos por etapas históricas y por años, para que sea más fácil hallarlos. Están disponibles en esta página del blog.

La Cátedra de Historia y Patrimonio Naval siempre ha apostado por la difusión de contenidos a través de Internet, y ésta es una forma de hacer disponible para los ciudadanos en general, los depositarios últimos del Patrimonio, y a los investigadores en particular, estas joyas históricas y patrimoniales de incalculable valor.

estrella del logo II

Una vez más hacemos llegar nuestro agradecimiento al personal militar y civil del Órgano de Historia y Cultura Naval por su apoyo y colaboración.

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En el siglo XVIII con la apertura de las academias españolas de formación de oficiales (conocida como la Academia de Guardiamarinas) estudiaron cerca de un 10% de alumnos extranjeros. Algunos sólo entraron para formarse y luego regresaron a su país de origen. Otros muchos se quedaron e hicieron carrera en la Armada española. Unos pocos son muy conocidos, por lo que han recibido más atención como por ejemplo Gravina o Malaspina.

Cadiz

La ciudad de Cádiz dibujada por Gethe

Sin embargo, de la mayoría apenas sabemos su nombre o algún dato más (aunque en algunas webs sí que le hayan dedicado espacio a varios de ellos). En una reciente tesis doctoral del Dr. Francisco Moreo, defendida dentro del programa de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval, se trataban algunos de estos interesantes personajes. Por ello sintetizamos para nuestros lectores los hitos más importantes del oficial con mayor número de años de servicio desarrollados en la Real Armada durante todo el siglo XVIII y las primeras décadas del XIX.

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El edificio construido a principios del s. XIX para albergar la Escuela de Guardiamarinas de Cartagena

Los cadetes procedentes de la península itálica supusieron un importante porcentaje entre los extranjeros. Este hecho no es nada casual, ya que las relaciones entre ambos territorios peninsulares son tan antiguas y, en muchas ocasiones tan fuertes, como la propia historia.

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Carta náutica de la ciudad y del puerto de Génova. S. XVIII. Fuente: BNE

El oficial al que le dedicamos una entrada esta semana procedía de la República de Génova, estaba emparentado con el gran almirante, y también príncipe, Andrea Doria y llegó a ser Teniente General. Sirvió en la Real Armada Española la increíble cifra de 64 años.

Andrea Doria. Effigies Regum, 1598. Fuente: BNE

Marcelo Spínola y Tribucci

Había nacido en Génova en 1755 y era hijo de la nobleza genovesa que prestaba servicios a Carlos VII, soberano de los Reinos de Nápoles y de Sicilia. Cuando este rey llega a España en 1759, ya como Carlos III, la suya fue una de las familias que le acompañaron a su nuevo reino.

A la edad de 16 años se incorporó a la Academia gaditana (1771). Terminados sus estudios teóricos con resultados satisfactorios en tan sólo 2 años (este corto periodo de tiempo es el que necesitaron, también, otros ilustres oficiales como los hermanos Ciscar), realizó las preceptivas prácticas de mar embarcando en el jabeque Pilar, el 8 de diciembre de 1773, zarpando en misión de corso y al año siguiente, ya como oficial, participó en el socorro de Melilla.

A partir de ese momento el corso ocuparía una parte importante de su vida militar, ya que intervino en numerosas acciones por las que recibió ascensos, dada su capacidad y buen hacer. Formó parte de las escuadras de relevantes e insignes comandantes como Luis de Córdoba, José Solano, Antonio Barceló, Francisco Hidalgo de Cisneros. José de Mazarredo, José Justo Salgado y Cayetano Valdés.

En agosto de 1787 dejó este destino, ya que había sido elegido para hacer el Curso de Estudios Mayores en Cartagena. Al terminarlo fue enviado al Observatorio de San Fernando y allí permaneció hasta 1793.

Edificio del Real Observatorio Astronómico de Cádiz

También realizó diversas misiones en América, portando caudales, escoltando  convoyes y llevando pertrechos donde eran requeridos. Tuvo una fuerte vinculación con los departamentos marítimos de Cádiz y de Cartagena, ya que en ellos ocupó importantes cargos, tanto militares como políticos.

La gran cruz de la Órden de San Hermenegildo

Su último destino fue en Cádiz, ascendido ya a Teniente General de la Armada, en 1829, hasta que le llegó la muerte en 1836, habiendo recibido la recién creada Orden Real y Militar de San Hermenegildo, con el grado de Gran Cruz.

tabla marcelo

Fuente: MOREO, F. Tesis doctoral.

Este oficial de origen genovés, que murió cumplidos ocho decenios, estuvo sirviendo en la Real Armada Española nada más y nada menos que casi 64 años. Todo un record.

Más información

Biografía de don Marcelo Spínola y Tribucci. Blog Todoavante, 2015.

DE PAULA PAVÍA, F. Galería bibliográfica de los Generales de Marina, Jefes y Personajes Notables desde 1700 a 1868, vol. III. Madrid: Imprenta J. López Mayor, 1873, pp. 543-548.

FERNÁNDEZ DURO, C. Armada Española desde la Unión de los Reinos de Castilla y de Aragón. Madrid: Museo Naval, 1973. Vol. VIII, entre los años 1789-1808, pp. 192, 209, 210, 493, 497.

GARCÍA-TORRALBA PÉREZ, E. Navíos de la Real Armada 1700-1860. Madrid: Fondo editorial de ingeniería naval, Colegio oficial de Ingenieros Navales y Oceánicos de España,  2016.

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