Durante la Edad Moderna, para hacer más corto el viaje que unía los territorios hispanos situados en el océano Pacífico (como por ejemplo el virreinato de Perú o incluso más lejos todavía: Filipinas) con la metrópoli, se buscó un paso terrestre por Centroamérica. De esta manera se reducía el tiempo de navegación, ya que por el estrecho de Magallanes (en la punta sur del continente americano) se tardaba mucho más y era tremendamente peligroso.

La parte más corta era un istmo que se situaba en los territorios del actual Panamá, que formaba parte de la tierra conocida como Veraguas. Esto suponía navegar desde otro lugar del Pacífico (la “Mar del Sur”) hasta la costa panameña. Allí había que desembarcar toda la carga y llevarla a lomos de mula, o con porteadores, hasta la costa caribeña. Desde el puerto del Caribe ya se podía embarcar de nuevo para llegar a España, atravesando el océano Atlántico.
Los caminos
Desde el siglo XVI se buscaron rutas para comunicar los dos océanos cruzando el estrecho istmo. Las más importantes fueron el Camino Real y el de Cruces. Vamos a conocerlas:
a) existía una ruta terrestre, que se convertiría con el tiempo en el Camino Real, que comunicaba la primitiva urbe de Panamá (2 km al noreste de la actual ciudad de Panamá), en el Pacífico, con otra llamada Nombre de Dios, situada en el Caribe. Se inició cerca del año 1521 y suponía unos 80 km de recorrido terrestre. Se tardaban unos 4 días en recorrerlo a lomos de mula. Tras diversos saqueos de Nombre de Dios, el camino se desvió ligeramente para desembocar en Portobelo, una nueva ciudad fundada en 1597, que contaba con un espléndido puerto y una ensenada que eran muy adecuados para la flota de Indias. Esta ruta era terrestre, aunque iba paralela a varios ríos y se usaba sobre todo durante la estación seca.

b) La segunda se llamó Camino de Cruces, estaba más al oeste y era mixta (terrestre-fluvial). Se sabe de su uso ya en 1527. Partiendo de la ciudad de Panamá llegaba a la Venta de las Cruces, en las orillas del río Chagres; y desde allí se empleaban canoas para navegar por el río hasta llegar al mar Caribe. Era más larga (unos 135 km aproximadamente), más lenta, ya que se necesitaban unas 2 semanas para recorrerla, pero era más útil durante la estación lluviosa, que hacía casi intransitable el otro camino.
Lo más habitual era que el oro y plata del Perú se trasladara por el Camino Real, mientras que para los viajeros y otras mercancías se solía utilizar preferentemente el Camino de Cruces.


Durante el siglo XVIII, se construyó el Camino de Gorgona (1735) por indicaciones del rey Carlos III, que fue usado hasta el siglo XIX.

Hemos podido analizar un documento que marca cuáles debían ser las medidas del Camino de Gorgona, ya que el de Cruces era bastante pequeño y no permitía un buen tránsito. Recomendaba que tuviera unos 3,4 m de ancho para facilitar el paso de los carros y que estuviera bien construido.

Tras un largo período de decadencia a fines del siglo XVIII, el Camino de Cruces volvió a usarse mucho a partir de 1848 con el descubrimiento de oro en California. Igualmente fue clave en la construcción del ferrocarril interoceánico, pero cuando este se inauguró (1855) quedó relegado y se abandonó.
La construcción de un canal
La idea de atravesar Centroamérica, ya fuera por Nicaragua o bien por Panamá, es muy antigua. En el caso de este último, la ruta lógica pasaba por aprovechar el cauce natural del río Chagres. Esta posibilidad estuvo siempre en la mente tanto de los españoles como de otras naciones europeas. Aunque esta obra se consideraba viable, tanto por los ingenieros como por las autoridades españolas, nunca llegó a hacerse realidad.
La construcción del canal interoceánico se volvió a tratar ya durante el siglo XIX, tras el éxito del canal de Suez (Egipto), que había sido inaugurado en 1869. Así, en 1879 un consorcio de banqueros y políticos acordó en París la construcción de un canal a nivel del mar (sin esclusas), pero el resultado fue un completo desastre técnico y financiero.

En 1903, cuando los Estados Unidos se anexionaron una parte de Panamá en la que se iba a construir el canal, se retomó la idea y cuatro años más tarde comenzó a construirse el actual canal de Panamá.

Más información
AGUILAR, Sebastián y MEDINA, Ariel. Vías de comunicación coloniales en Veraguas, terrestre y marítima. Investigación y Pensamiento Crítico, 2022, 10, 2, p. 23-52.
GONZÁLEZ PINILLA, Eva Lisary. Visión en retrospectiva de los caminos reales y su posible exploración turística. Revista Contacto, 2021, 1, 2, p. 88–111.
MATEOS, Juan. A través del Istmo de Panamá: escenas e impresiones de viaje y descripción ilustrada del nuevo proyecto y obras del gran canal interoceánico. Barcelona: Herederos de J. Gili, 1907.
MENDIZÁBAL, Tomás y VALDÉS, Samuel. El Camino de Cruces y el Camino Real de Panamá: Recursos Culturales y Naturales. Asociación de Antropología e Historia de Panamá, 2018.
MORENO CAMPO, Gabriel. Memoria y planos de un anteproyecto para la terminación del Canal de Panamá. 1894. [Manuscrito]
OSORIO, Katti. Génesis de una propiedad del Patrimonio Mundial: El Mar del Sur y el» Sitio Arqueológico de Panamá Viejo y Distrito Histórico de Panamá». Encuentro El Mar del Sur. Panamá: Editorial Universitaria Carlos Manuel Gasteazoro, 2016, p. 79-94.
SANJURJO RAMOS, Jesús. Caminos transísmicos y ferias de Panamá, siglos XVII-XVIII. Anales del Museo de América, 2012, 20, p. 260-271.


Formidable relato
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Muchas gracias. Un saludo.
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