Una escuela medieval de pilotos vascos en Cádiz

En plena Edad Media, cuando el miedo al mar de la mayor parte de la población estaba en todo su apogeo, surgió en una ciudad andaluza una escuela de pilotos vascos. Es un relato histórico muy poco conocido, del que todavía queda mucho por investigar.

Página de las Cántigas de Alfonso X el Sabio. Fuente

El rey Alfonso X, consciente de la trascendencia de la navegación, quiso legislar acerca de ella y, por lo tanto, la incluyó en varios apartados de las Siete Partidas. Dicho código legal se basó, entre otras fuentes, en los Roles de Olerón. Por ejemplo, la Partida 5ª. Tít. 9. Ley 131, sobre el comercio marítimo, muestra atención preferente a los pilotos (naucheres), sus atribuciones, jerarquía, formación, instrucciones para el mantenimiento de la embarcación, la provisión de víveres y demás pertrechos. También hace alusión a ella en otras obras suyas, como por ejemplo en las Cántigas.

Partida II, tít IX, ley 24, emanada de la legislación de Alfonso X. Edición del BOE

El Colegio de Pilotos de Cádiz

En este contexto es posible que surgiera el Colegio de Pilotos Vizcaínos de Cádiz, y aunque todavía no sabemos cuándo se fundó, tenemos constancia de que entre los siglos XIII y XIV ya estaba en marcha. En aquella época llamaban «vizcaínos» tanto a los originarios de Vizcaya como a los guipuzcoanos. También se les denominaba pilotos del Cantábrico.

Era una institución gremial medieval centrada en el desarrollo profesional de los pilotos procedentes del País Vasco. Tenía el monopolio de la navegación hacia poniente (oeste). En él se impartían conocimientos de náutica y también se examinaba a pilotos y maestres (que eran la segunda autoridad en una nave, tras el capitán).

Estaba destinada a formar a quienes «se engolfaban (navegaban) en aguas de Guinea, recalaban en Canarias, en las Azores … y en Islandia» (Laburu, 2006). De hecho, hay un documento que explica que estos avezados pilotos esperaban a las embarcaciones que iban a cruzar el estrecho de Gibraltar para ofrecer sus servicios, ya que los pilotos tradicionales estaban muy poco habituados a navegar fuera de las aguas del Mare Nostrum.

Portulano del Atlas de Joan Martines. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

Sí que existe constancia documental de que en el año 1500 los Reyes Católicos confirmaron las ordenanzas de este antiquísimo colegio. Estaba regido por un cónsul, que se elegía anualmente, y que se ocupaba de la gestión del pilotaje de las naves.

Actividades asistenciales

Esta institución medieval contaba con un componente religioso y asistencial que, por otra parte, era común en esos momentos a otros colegios profesionales. Creemos que era, además, un centro pujante y sólido, ya que en 1493 se pudo permitir el lujo de construirle una capilla a su patrona, la Virgen de las Angustias, que fue la primera que se hizo en la iglesia de la Santa Cruz (hoy conocida como la Catedral Vieja).

Vista de la Catedral Vieja de Cádiz. Fuente

También sabemos que cada uno de sus miembros debía aportar un ducado para el mantenimiento de la capilla y otro para la propia asociación gremial (lo que hoy llamaríamos cuota de pertenencia).

En los listados de pilotos se pueden encontrar, entre otros muchos, apellidos de origen vasco-navarro como Aldana, Guetaria, Isasti, Iturriaga, Ledesma, Muxica, Valmaseda y Zabala.

Aunque todavía no sabemos el motivo, el Colegio desapareció en el año 1583. Posteriormente se pondrían en marcha otras iniciativas para enseñar a navegar a los futuros pilotos que iban a dirigir barcos y flotas en los siglos siguientes. La formación en la Casa de Contratación de Sevilla (S. XVI), el Real Colegio de San Telmo (s. XVII) y el Cuerpo de Pilotos de la Armada (S. XVIII) fueron tres grandes hitos que tuvieron sus cimientos, muy probablemente, en esta iniciativa medieval.

Para acabar

En Andalucía, una de las puertas del Atlántico, existió antes de la llegada de Colón a América, un centro de desarrollo profesional para pilotos procedentes del País Vasco y de otras poblaciones bañadas por el Cantábrico. Tenía la exclusividad y contaba con el monopolio del pilotaje hacia el oeste, ya que sólo a sus miembros se les permitía cruzar las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).

Un hecho asombroso y único para la Historia Naval española, que enriquece nuestro acervo patrimonial.

Más información

CABEZA DELGADO, Luis. Las cofradías nacionales y sus capillas a fines de la Edad Media: el caso de la catedral de Santa Cruz de CádizMedievalismo, 2024, 1, 34.

LABURU, Miguel. De mare vasconum. La memoria perdida. Pamplona: Ed. Pamiela, 2006.

PINTOS AMENGUAL, Gabriel. La Casa de Contratación de Sevilla, el Real Consejo de Indias y la Armada en el proceso formativo de los pilotos de la Carrera de Indias en la Edad Moderna. Diseñando una profesiónRevista electrónica de Historia Moderna, 2022, 12, 44, p. 86-109.

RAMOS SANTANA, Alberto. El Colegio de Pilotos Vizcaínos de Cádiz. Blog Calle Ancha, 2013.

TXUEKA ISASTI, Fernando. El Colegio de Pilotos Vizcaínos de CádizBoletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, 2015, 71, p. 1-2.

TXUEKA ISASTI, Fernando. El Colegio de Pilotos Vizcaínos de Cádiz. La otra historia marítima de los vascos: del Mare Nostrum al PacíficoItsas memoria: Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, 2016, 8, p. 591-645.

5 comentarios en “Una escuela medieval de pilotos vascos en Cádiz

  1. Solo agradecerte el tiempo y el trabajo de dedicado a escribir y compartir toda esta información. Es un placer enriquecedor leerlos. Además de conocimiento transmiten amor por las historias sobre el hombre y la mar.

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    1. Muchas gracias. Si, es verdad, queremos hacer llegar ese amor por el/la mar y por todas las manifestaciones que se han generado a lo largo de la Historia a través del contacto Humanidad-mar.
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      Reciba un afectuoso saludo.

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