Barcos en los antiguos biombos japoneses

Los extraordinarios biombos japoneses son una fuente importante para conocer la imagen que los habitantes de las islas niponas grabaron en sus mentes cuando comenzaron a llegar europeos a sus costas. Presentan una narrativa dinámica del contacto inicial entre un país de oriente y otro de occidente, con culturas y formas de vida distintas.

Escena portuaria en un biombo. Fuente

Llegan a Japón

Parece que la primera arribada data de 1542, cuando un navío portugués llegó a la isla de Tanegashima. Sin embargo, se terminaron estableciendo en la bahía de Nagasaki, ya sobre 1570, porque su puerto natural era muy adecuado para las actividades comerciales marítimas.

La visión del otro

La sorpresa ante personajes, naves, mercancías y animales, que eran muy distintos a los que habitualmente contemplaban en su tierra, dio lugar a una explosión de arte. Esto ocurrió tanto entre los artistas portugueses como en los nipones.

Tripulantes de un barco europeo representados en un biombo. Museu Nacional de Arte Antiga
(Lisboa, Portugal). Fuente

Una de estas manifestaciones fue la de los biombos «nanban»(南蛮) (Nanban Byobu en portugués). Los pintores japoneses comenzaron a dibujar en sus tradicionales biombos escenas de la llegada de las naves y del desembarco de mercancías. También aparecían navegantes y comerciantes vestidos a la manera occidental, que ofrecían productos conocidos junto a otros nunca vistos. En los barcos viajaban jesuitas, ataviados con sus hábitos eclesiásticos. Algunos miembros de la tripulación, procedentes del subcontinente indio, eran nativos de piel oscura. Con frecuencia llevaban extraños animales, como eran varias razas de perro y de cerdo, así como elefantes y monos. Casi todo era nuevo para ellos.

Un desfile en el que llevan un elefante transportando a una autoridad europea, representado en un biombo. Fuente

Las escenas dibujadas a veces eran muy similares a las obras europeas que viajaban en esos barcos, pero los autores nipones ampliaron la temática. También usaron nuevos materiales como pigmentos en lugar de oleo, así como diferentes pinceles. Otras veces eran interpretaciones que no tenían que ser fieles a la realidad de lo que se podía ver en las costas o, incluso, se idealizaba el paisaje.

Escena portuaria en un biombo. Fuente

La mayoría de los artistas no firmaban sus cuadros, y las investigaciones actuales los incluyen en la Escuela de Kano Naizen.

Las obras solían ser una pareja de biombos en los que la nave aparecía en un lado, mientras que en el otro estaban los comerciantes dirigiéndose al centro de la ciudad. En otras ocasiones, la embarcación pasaba a un segundo plano y la escena estaba protagonizada por los personajes que llevaban a cabo la transacción. La nave (nao do trato) portuguesa era conocida por los japoneses como kurofune (barco negro) o nanban bune (barco de los bárbaros del sur).

Escena portuaria en un biombo. Suntory Museum of Art (Japan). Fuente

Los buques dibujados eran en su mayoría de origen portugués, de una gran capacidad para ese momento, entre 1200 y 1600 toneladas. Partían de Goa (en la actual India), hacían escala en Macao (China), donde recogían la seda, y desde allí, cuando las condiciones de navegación eran favorables, se dirigían a Nagasaki.

Escena portuaria representada en un biombo. Fuente

Hasta 1624 también hubo un pequeño núcleo de comercio entre españoles y nipones, que tenía su base en las Islas Filipinas y del que han quedado muestras artísticas relevantes.

El final del contacto

En un momento dado, las autoridades japonesas decidieron cortar el contacto con Occidente y se decretó la expulsión de los comerciantes lusos de Nagasaki en 1639. A partir de ese momento, sólo los holandeses tendrían acceso a estas manufacturas desde una isla, Dejima.

Para acabar

Estos elementos decorativos reflejan un momento histórico de enorme relevancia, cuando dos culturas marítimas se encuentran y las impresiones causadas se terminan plasmando en diferentes tipos de lienzos. Esto da lugar a la aparición del arte nanban, en el que los biombos son una parte importante. En las muestras que han llegado hasta nosotros podemos apreciar las grandes naves, las formas de vestir de los navegantes y de los religiosos que los acompañaban, incluyendo los diversos productos que llevaban y los animales embarcados. Estética e historia unidas para deleitarnos con esta bella muestra de Patrimonio Cultural.

Muchos de estos biombos están conservados en diversas instituciones patrimoniales culturales como el Museu Nacional Soares dos ReisSoares dos Reis (Lisboa, Portugal), Colección del Museo de la Ciudad de Kobe (Japón), Suntory Museum of Art (Tokio, Japón), entre otras.

Más información

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