Brea y betunes para calafatear

¿Cómo conseguían los barcos de madera navegar durante semanas sin hundirse por las filtraciones de agua? La respuesta estaba en una técnica tan antigua como la propia navegación: el calafateado. Durante milenios, mantener una embarcación a flote dependió de un detalle casi invisible: impedir que el agua penetrara entre las tablas del casco. Para conseguirlo se desarrolló el arte del calafateado, una técnica que empleaba sustancias impermeabilizantes de naturaleza pegajosa y densa. Entre ellas se encontraban productos de origen vegetal, como la pez o la brea obtenidas de resinas de coníferas, y otros de origen mineral, como los betunes naturales derivados del petróleo.