Brea y betunes para calafatear

¿Cómo conseguían los barcos de madera navegar durante semanas sin hundirse por las filtraciones de agua? La respuesta estaba en una técnica tan antigua como la propia navegación: el calafateado.

Durante milenios, mantener una embarcación a flote dependió de un detalle casi invisible: impedir que el agua penetrara entre las tablas del casco. Para conseguirlo se desarrolló el arte del calafateado, una técnica que empleaba sustancias impermeabilizantes de naturaleza pegajosa y densa. Entre ellas se encontraban productos de origen vegetal, como la pez o la brea obtenidas de resinas de coníferas, y otros de origen mineral, como los betunes naturales derivados del petróleo.

Es una técnica documentada desde la Antigüedad y ampliamente difundida por todo el Mediterráneo, aunque también estuvo presente en numerosas culturas marítimas de otras regiones del mundo.

El calafateado servía para sellar, y con ello impermeabilizar, las junturas de las maderas con las que estaban hechas antes las embarcaciones. Su finalidad era impedir la entrada de agua en el casco y permitir que las uniones entre las tablas absorbieran las tensiones producidas por la navegación y el oleaje.

Calafateando una embarcación. Fuente

El proceso combinaba normalmente dos materiales diferentes. En primer lugar se introducía una fibra vegetal —estopa, lino, cáñamo o fibra de coco, según las regiones— entre las juntas de las tablas, utilizando hierros de calafate y un mazo. Posteriormente se aplicaba una sustancia impermeabilizante, como la brea o el alquitrán, que sellaba completamente el conjunto.

Brea o pez

La brea se extrae principalmente de árboles como el pino, mediante un procedimiento de calentado de la resina. En muchas fuentes históricas los términos brea, pez y alquitrán aparecen utilizados con significados parcialmente diferentes, lo que explica la confusión existente en parte de la bibliografía.

En general, los procesos de fabricación tradicional están bien documentados y existen ejemplos por todo el Mediterráneo, desde Turquía hasta España, con numerosos vestigios concentrados en regiones donde esta actividad ha tenido una relevancia especial. La importancia estratégica del producto estaba asociada a las zonas portuarias, debido a que se utilizaba mucho para la construcción y reparación de embarcaciones.

Dibujo que representa una escena de calafateado en Rodas. Fuente

También se usaba para impermeabilizar cubiertas, ánforas y toneles. Igualmente para usos medicinales, fabricación de insecticidas y para la construcción.

El trabajo para la obtención de la pez comenzaba con la extracción de los tocones o corteza de árboles como las coníferas. La madera resinosa se cortaba en pequeñas piezas (teas), que posteriormente se introducían en hornos especializados (llamados de pega, peguerías o pegueras) para obtener la resina y sus derivados.

Dibujo lateral de un horno para hacer brea. Fuente: Martínez 2022

Estas instalaciones constaban de tres estructuras situadas a distinta altura y comunicadas entre sí, para que la brea fuera deslizándose. Por ello, en la mayoría de las ocasiones se aprovechaba el desnivel de una ladera para su ubicación.

El procedimiento se mantuvo sin cambios hasta mediados de los años 60 del siglo pasado, cuando la brea dejó de ser rentable, al ser sustituida por otros productos bituminosos procedentes del petróleo.

La corona española siempre tuvo problemas para abastecerse de materiales como este. En el caso de la brea, que a pesar de que en España se fabricaba en diferentes lugares, nunca había suficiente. Este es el motivo por el que el principal abastecedor fue, aunque resulte llamativo, Finlandia, pese a la abundancia de masas forestales existentes en esos momentos en la Península.

Betunes

A diferencia de la brea, el betún es un producto de origen mineral procedente del petróleo. Puede encontrarse de forma natural en determinados lugares, donde aflora espontáneamente a la superficie. Se conoce también como asfalto o bitumen. Se podía obtener en ciertos lugares como en el Mar Muerto. Se sabe que sumerios y nabateos lo utilizaban ya para el calafateo de sus naves. Igualmente hay noticia de que los nativos americanos también lo usaban en sus canoas.

Para acabar

Aunque hoy el calafateado tradicional ha sido sustituido por materiales sintéticos como las resinas epoxi, las masillas de poliuretano o las pinturas específicas para uso naval, durante miles de años la seguridad de cualquier embarcación dependió en gran medida de estas sencillas sustancias impermeabilizantes. Su importancia fue tan grande que la producción de brea y betún llegó a convertirse en un recurso estratégico para numerosas potencias marítimas.

Más información

ANDRADE MUÑOZ, Germán Luis. Un mar de intereses: la producción de pertrechos navales en Nueva España, siglo XVIII. México: Instituto Mora, 2006.

CONNAN, Jacques. El calafateo de los buques. Investigación y Ciencia, 2003, 323, p. 74-83.

CUMPLIDO MANCERA, Luis Francisco. La exportación de la brea desde la isla de La Palma en 1545-1570: un producto esencial para las relaciones comerciales palmeras con Portugal e Indias. En: Los caminos de la Historia Moderna: Presente y porvenir de la investigación. Santiago de Compostela: Universidad, 2023, p. 881-889. Aquí también se puede obtener.

DIESEL, Solé. Cómo se calafatea un barco de madera–calafatear. 2014.

FERNANDEZ DURO, Cesáreo. Tratado de galafateria. Barcelona: Llagut, 1995. Edición facsímil, ya que el original es del tratado es del siglo XVII. Se puede leer en el libro VI de las Disquisiciones náuticas del mismo autor.

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IGLESIAS RODRÍGUEZ, Juan José. El mundo de las carenas de la Carrera de Indias en el siglo XVIIIe-Spania. Revue interdisciplinaire d’études hispaniques médiévales et modernes, 2025, 52.

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3 comentarios en “Brea y betunes para calafatear

  1. Cada vez que sigo el rastro del mail que me avisa de un nuevo post tuyo, siempre, sin excepción, me encuentro un regalo al otro extremo. La mezcla de rigor y cariño que rezuma cada línea nunca defrauda. Gracias por escribirlos y por compartirlos.

    1. Muchas gracias por tus palabras. Es verdad, detrás hay intención de ser rigurosos, de que nos entiendan y que con ello valoren nuestro magnífico Patrimonio Marítimo y, por supuesto, mucho cariño. Gracias por leer nuestro blog y por escribirnos.

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