Gálibo es una plantilla o patrón que se usa como medida principal, y a partir de ella se pueden generar otras, ya sean múltiplos o divisores de este. El gran marino Jorge Juan, en el siglo XVIII, lo identificaba con las formas de trabajar de los «antiguos constructores».

Las galeras se fabricaban sin planos hasta que comenzaron a aparecer algunos en la primera mitad del siglo XVIII. El método de construcción partía del uso de un gálibo, que es una plantilla (o gálibo), hecha a partir de los maderos maestros. Un carpintero de ribera experimentado solamente necesitaba que se le diesen el número de bancos y la cantidad de hombres que iban a bogar en cada uno de ellos.

Como la distancia entre bancos (o interescalmia) estaba perfectamente determinada, se multiplicaba por el número de estos, dando como resultado la longitud de la cámara de boga, que normalmente suponía 4/5 de la eslora sobre cubierta, aunque esta cifra solamente podemos asegurarla para los pocos casos en que disponemos de la información completa.

Partían de una medida y sobre ella iban obteniendo las dimensiones del resto de las piezas. Así, a partir del gálibo de la cuaderna maestra, que estaba en el centro de la quilla, se generaban las medidas del resto de las secciones, que iban situadas progresivamente a lo largo de la eslora, tanto a estribor como a babor. La modificación del gálibo se llevaba a cabo mediante instrumentos de reparto basados en proporciones aritméticas sencillas. Estas medidas obtenidas se llevaban sobre las maderas y se cortaban, lo que generaba el resto de las cuadernas.

Las plantillas para construir una galera, tanto el gálibo maestro como el de sus miembros, eran probablemente muy antiguas, quizás bastante anteriores al comienzo del siglo XIV (como lo prueba la datación del pecio Culip VI, que lleva las marcas de este método de trazado en sus maderos) y se iban modificando conforme se adoptaban cambios que mejoraban el diseño anterior.
El gálibo maestro de los barcos oceánicos se trata en profundidad en el libro de Hormaechea de 2021, abajo referenciado.
Para acabar
Es probable que muchos carpinteros sólo conocieran la mecánica de su uso sin entender sus principios. Es decir, que sin un gran conocimiento de las matemáticas, y haciendo uso de sencillas reglas prácticas, podían calcular las medidas necesarias y construir una galera.
Estos gálibos maestros constituían un secreto profesional celosamente guardado que pasaba de padres a hijos y que se empleaba en todo tipo de embarcaciones. Esta discreción tan extremada ha hecho que prácticamente, al menos en España y en relación con las galeras, no haya llegado hasta nosotros ninguno de esos gálibos.
Más información
CHAÍN NAVARRO, Celia; SÁNCHEZ BAENA, Juan José y HOCES-GARCÍA, Alberto. Técnica, cultura y patrimonio marítimo: la herencia de los carpinteros de ribera del Mediterráneo. Arbor, 2023, 807.
FONDEVILA SILVA, P. Diccionario español de la lengua franca marinera mediterránea. Murcia: Fundación Séneca, 2011.
FONDEVILA SILVA, Pedro; CHAÍN NAVARRO, Celia y SÁNCHEZ BAENA, Juan José. Las galeras españolas en la Edad Moderna. Evolución, arquitectura y navegación. Madrid: Silex, 2023.
HORMAECHEA, Cayetano. La barra de Sanlúcar y el diseño del gálibo maestro en la obra de Antonio de Gaztañeta. Asociación de Amigos del Museo Marítimo de Barcelona (AAMMB), 2013.
HORMAECHEA, Cayetano, et al. Los barcos oceánicos del Atlántico ibérico en los siglos XVI y XVII. (2ª ed.). Tomo I. Barcelona, 2021.
NIETO, Xavier y PICON, Maurice. El pecio Culip IV: observaciones sobre la organización de los talleres de Terra sigillata de La Graufesenque. Archaeonautica, 1986, 6, 1, p. 81-119.
PUJOL I HAMELINK, Marcel. La construcción naval y la navegación bajomedieval en la Corona de Aragón: un estado de la cuestión. Índice Histórico Español, 2017, 130.
VISIERS BAÑÓN, Ricardo. La aportación de la Península Ibérica a la tecnología naval analizada a través de la interpretación de los documentos y la reproducción de los buques descritos en ellos (1570-1620). Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Madrid, 2015.
