Las joyas náuticas de Fabergé para el día de Reyes

Con ocasión del día de Reyes hemos querido traer unos extraordinarios regalos hechos para la realeza rusa hace ya más de un siglo. Hoy se consideran auténticas joyas y se ha llegado a pagar más de 20 millones de euros por una de ellas. Las más conocidas son los huevos Fabergé. Esta semana vamos a conocer las creaciones hechas en el taller imperial, y relacionadas con el ámbito patrimonial marítimo.

Su autor

Carl Fabergé (1846-1920) fue un orfebre ruso autor de numerosas obras, pero en especial las famosas joyas con forma de huevo que llevan su apellido. Estas magníficas piezas se las encargaron de manera reiterada los últimos dos zares (Alejandro III y Nicolás II), como regalo de Reyes para sus respectivas mujeres y madres.

Fabergé contaba con una empresa familiar de joyería en la ciudad de San Petersburgo (Rusia). Se labró una excelente reputación como diseñador, por su trabajo con metales (oro, platino, plata, cobre, níquel, paladio, acero) y piedras preciosas o semipreciosas (entre ellas zafiros, rubíes, esmeraldas, jaspe, malaquita, ágata, lapislázuli y jade). Utilizaba diseños basados en diferentes estilos, tanto orientales como occidentales, inspirándose en obras de arte renacentistas, barrocas y de Art Nouveau que había podido contemplar en sus viajes.

Algunos de los huevos Fabergé. Museo Fabergé

Llegó a crear casi 70 piezas con forma de huevo, y de ellas unas 50 fueron realizadas por encargo de los zares. Entre sus diseños había algunos con motivos náuticos.

El Azov

Esta joya fue creada por encargo de Alejandro III en 1891. Cuando se abre, se puede ver una réplica en miniatura del acorazado Azov, hecha en oro y platino, que está colocada en una placa de aguamarina, con un marco de oro. Era un recordatorio del viaje que los hijos del zar realizaron en este barco ruso. En él aparecen detalles minúsculos de la nave, tales como las chimeneas, los botes salvavidas o los cañones.  Se encuentra depositado en los Museos del Kremlin (Moscú).

El acorazado Azov en una cromolitografía de Stadler y Pattinot, 1892. Fuente

El barco de la familia real rusa, el Standart

En 1909 Nicolás II regaló a su mujer Alexandra una fantástica joya que llevaba una pequeña copia del yate imperial Standart, su embarcación favorita, en la que salía con frecuencia al mar con su familia. Solían viajar desde los islotes de Finlandia, uno de sus lugares preferidos, hasta la costa de Crimea.

Pequeña copia del yate imperial Standart. Museos del Kremlin de Moscú. Fuente

El Standart fue uno de los yates más grandes de su época, ya que medía 122 m de eslora y 15 m de manga.

El yate Standart de la familia real rusa. Fuente

El globo azul

Fabergé creó otros bellos objetos que, a pesar de que fueron encargados por el zar, no llegaron a la familia real. Entre ellos hay un joyero, con forma de globo terráqueo que reposa sobre dos tritones entrelazados, que están sobre una rosa de los vientos. Dentro aparece una miniatura naval. Está hecho con un esmalte azul profundo y un bonito dorado, como el utilizado para los tritones y para el navío.

Esta pieza fue un encargo hecho en 1916 por el zar Nicolás II para su madre, la emperatriz viuda María Feodorovna, pero no llegó a disfrutarla porque estalló la Revolución y tuvo que exiliarse.

Tras la nacionalización de su taller, los Fabergé huyeron de Rusia. Su negocio continuó, instalándose sucesivamente en distintas capitales europeas. Tras muchos años, varias anexiones y ventas, en 2009 la renovada casa Fabergé lanzó una colección de alta joyería y actualmente sigue teniendo un papel activo en este sector.

El último huevo Fabergé

En 2023 se presentó la última joya vinculada con el tema marítimo, llamada Journey in Jewels, que está en exhibición a bordo de un crucero, el Seven Seas Grandeur. La base es de oro blanco, esmaltado en un tono azul, como los colores del mar. La rodean siete intrincadas palas, que simulan los siete mares. Cada hoja porta una fila de perlas y diamantes blancos en las puntas, que se asemejan a la espuma de las olas. Es el único de los señalados que no se pensó como regalo de Reyes, sino que es propiedad de una línea de cruceros oceánicos de lujo. Ha sido creado más de un siglo después que sus famosos predecesores.

Journey in Jewels. Fuente

Para acabar

Algunas de estas magníficas joyas terminaron siendo vendidas en el extranjero. La mayoría se conservan en instituciones patrimoniales rusas (especialmente en los Museos del Kremlin de Moscú y Museo Fabergé en San Petersburgo), otras son propiedad de fundaciones benéficas o están en manos de coleccionistas privados de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Algunas, incluso, se han perdido.

Las que se crearon con motivos náuticos conservan esa maestría propia de la casa Fabergé. Ponen de manifiesto el interés que hubo en la época imperial rusa por la navegación, y cómo se representaba en pequeñas joyas. Son antiguos regalos regios para el día de Reyes, que hoy forman parte de nuestro patrimonio cultural mundial.

Mas información

BAKAYUTOVA, Liudmila Nickolayevna. The Name of Faberge at the Crossing of Philately and Jewelry Arts. Muzeológia a kultúrne dedičstvo, 2018, 6, 2, p. 19-29.

CROITORU, Gheorghe & RUSU, Ion. History of Faberge eggs. The annals of «Dunarea de Jos». Metallurgy and Materials Science, University of Galati, 2010, 3.

LEONARD, Robert J. Photographing Faberse’s eggs. PSA Journal, 2011, 77, 5, p. 26-30.

LOWES, Will & MCCANLESS, Christel Ludewig. Fabergé Eggs: a retrospective encyclopedia. Bloomsbury Publishing PLC, 2001.

Museo Faberge. Visita virtual.

ROSS, Marvin C. The Art of Karl Faberge and His Contemporaries. Norman: University of Oklahoma Press, 1965. 

ZUBKO, Julia. El desarrollo de la industria joyera bajo el patrocinio de la Corte Imperial Rusa en los siglos XIX y XX. Tesis de Maestría. Sotheby’s Institute of Art-Nueva York, 2020.

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