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Archive for the ‘– Curiosidades’ Category

Las normas sobre cómo saludar en la mar eran muy estrictas durante la Edad Moderna. Estaba todo escrito, tanto entre las escuadras de la misma nación como con las otras. Sin embargo, había países que se autonombraron líderes del Mediterráneo y exigían ser saludados antes, ya fuera dentro de sus límites como fuera de ellos. Esta actitud causó muchos enfrentamientos, ya que ningún general estando dentro de lo que hoy serían sus aguas jurisdiccionales tenía que ser el primero en saludar a una extranjera, ya que los reglamentos nacionales así lo marcaban.

Óleo de Juan de Toledo que muestra la crudeza de un abordaje entre galeras en el Mediterráneo, en el segundo tercio del siglo XVII, cuando españoles, turcos y venecianos luchaban por la supremacía en el mar. Fuente

Esta semana vamos a contar lo que le sucedió a un capitán de la escuadra de España precisamente por negarse a ello. Ha quedado constancia por un escrito enviado al rey, recogido tanto por Sanz de Barutell como por Fernández Duro. El protagonista por parte hispana es el general Papachino, un marino napolitano al servicio del rey Carlos II.

El almirante Papachino

Parece que Honorato Bonifacio Papachino había nacido en Cerdeña (Italia), aunque no se puede precisar la fecha, y que murió en el Puerto de Santa María (Cádiz), en 1697. Posiblemente comenzó su vida de marino en la escuadra de galeras de Cerdeña, utilizada tanto para la seguridad de la isla como para vigilar a los corsarios argelinos, y que fuera ganando ascensos paulatinamente. El capitán general de la Armada del Mar Océano, duque de Veragua, almirante y adelantado mayor de Indias, a cuyas órdenes servía Papachino lo describía como “jefe de gran provecho”. Participó en múltiples batallas por lo que el rey Carlos II le concedió el título de almirante honorario “por los muchos años que ha servido con diferentes plazas hasta la de capitán, y por los viajes, ocasiones y combates en que obró con valor y crédito de soldado y marinero”. En 1683, el Rey le concedió además la merced de 500 escudos de sobresueldo y el título de almirante real.

Firma de Papachino en su testamento

El enfrentamiento

En mayo de 1688 el almirante Papachino había salido de Nápoles con sólo dos buques, la capitana de Flandes y la fragata San Jerónimo, con orden de dirigirse con premura a Málaga por los recientes sucesos de Orán. Al llegar cerca de Altea (costa de Valencia), el 1 de junio, detuvo su navegación por vientos contrarios y tras emprender de nuevo la marcha, al día siguiente, avistó tres navíos. Al estar próximos pudieron ver que eran franceses. Se acercó una embarcación, cuyo patrón le dijo que el almirante Tourville, que mandaba la escuadra francesa, pedía que le saludase. Papachino se negó, pues tenía instrucciones de no hacerlo en aguas españolas, donde los buques extranjeros debían ser los que iniciaran el saludo al estandarte real de la escuadra española (capítulo 2 de la Cédula Real dada en Madrid a 26 de mayo de 1664 por Carlos II), retirándose la embarcación, haciendo una señal con la bandera.

Plano de una fragata del siglo XVII de 60 cañones. Fuente: AGI

Sin embargo, Tourville puso la proa hacia la nave de Papachino con tal violencia que las vergas de ambos bajeles se tocaron, y en esta posición empezó a hacer fuego y a arrojar granadas de mano. Ante la agresión, Papachino se vio obligado a hacer lo mismo con la mayor rapidez; y como la verga de su trinquete y la de cebadera se habían enredado con las del francés, estuvieron batiéndose más de media hora en esa situación. Enseguida se acercaron dos navíos franceses y entraron en el combate, que duró más de tres horas.

Hasta ese momento la fragata San Jerónimo había secundado muy bien a la capitana, pero habiendo cortado un proyectil la driza de la bandera, viéndola caer, su comandante creyó que se rendía aquélla y ella lo hizo también, dejando a la Capitana sola contra los tres navíos. Le partieron el palo mayor y, advirtiendo que al caer había inutilizado toda la artillería de una banda, atacaron por allí para obtener ventaja, si bien Papachino consiguió desembarazarse del estorbo y seguir el combate por ambas bandas.

Dos horas después se alejaron, dejando a la Capitana en tal estado que no quedaban palos, vergas, velas, ni siquiera guardines del timón. Entonces el almirante francés envió una embarcación con un oficial para decirle a Papachino que considerase el estado en que se encontraba, y que hacía ya dos horas que la San Jerónimo se había rendido. El napolitano preguntó qué quería decir eso, y contestó que insistía en el saludo. Reunió entonces a los oficiales para analizar la situación del buque y saber si eran de la opinión de que se continuara el combate, pero unánimemente manifestaron que el navío no estaba en condiciones de navegar; que ya había sólo en esta nave 120 bajas (que además irían en ascenso), y que no pudiéndolos auxiliar la fragata rendida, “quedaban como una boya, enteramente al descubierto, y que podrían tirar sobre ellos como se tira al blanco”. Con este dictamen Papachino comunicó al oficial francés que saludaría forzado por la necesidad, pero haciendo constar que era contra su voluntad.

Al fin, considerando no haber otro remedio, tiró nueve cañonazos sin bala y le contestaron otros tantos, y volvió por tercera vez la embarcación gala a decirle, de parte de Tourville, que sentía mucho lo ocurrido, y que aunque su navío estaba en muy mal parado, sin embargo, si necesitaba alguna cosa, todo lo que él tenía estaba a su disposición. Respondió que no necesitaba nada y se marchó.

Una imagen del rey Carlos II

Papachino hizo lo que pudo para acercarse a tierra y lo consiguió en Benidorm, donde estuvo cuarenta horas, y de allí se dirigió al puerto de Alicante. Al día siguiente elevó al rey un informe detallado de todo lo ocurrido. Tourville, por su parte, también escribió al ministro de Marina francés, dando su versión de los hechos, en el que se refería a Papachino como “el héroe de España”.

Una vez que el informe llegó a la corte, el Gobierno aprobó el proceder de Papachino, señalando el rey “haber quedado satisfecho del valor con que se portó en el combate, muy conforme con el que había mostrado en todas ocasiones”; en cambio, mandó someter a un Consejo de Guerra a Juan Amant Bli, comandante de la fragata que se había rendido.

Las cifras finales

En total, tras un recuento general, en la parte española hubo, entre heridos graves y fallecidos, unos 180, mientras que en la francesa parece que también rondaron los 200 hombres. Todo ésto ocurrió tan sólo porque el almirante francés pretendió, estando en aguas españolas, que Papachino lo saludara antes. Al negarse éste se inició una batalla que acabó con unos 400 hombres fuera de combate entre muertos y heridos.

Más información

FERNÁNDEZ DURO, C. Etiquetas y saludos. En: Disquisiciones náuticas. Madrid: Instituto de Historia y Cultura Naval, 1996.

GONZÁLEZ PAÑERO, J.A. et al. Catálogo de la colección de documentos de Sanz de Barutell que posee el Museo Naval (serie Simancas), Madrid: Museo Naval, 1999.

MADUEÑO GALÁN, José Mª. Honorato Bonifacio Papachino. Real Academia de la Historia (s.f.).

VARGAS PONCE, J. Catálogo de la colección de documentos de Vargas Ponce que posee el Museo Naval (serie segunda: numeración arábiga), vol. III, t. 6, doc. 17 (9).

Ceremonial marítimo actual. 1988.

Ejecución de los saludos en la mar. 2017.

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En estas fechas nos unimos a las celebraciones que en algunos países se dan con motivo del día de los Reyes Magos, con una versión asiática del cuento de Cenicienta, que tiene como amigo a un pez mágico. Es nuestra forma de incorporar los temas marítimos dedicados a los más pequeños en estos momentos, que a pesar de las circunstancias que vivimos, deben ser de ilusión y alegría. 

Pez coi, que según la tradición china trae buena suerte

El cuento comienza en la lejana China y se escribió en el siglo IX, cuando la dinastía Tang gobernaba el país. Pasado mucho tiempo, en Europa, durante el siglo XVII, dos autores, Basile y Perrault, la adaptaron y la convirtieron en la narración que tantas veces hemos oído y relatado. Posteriormente, los hermanos Grimm publicaron una versión muy similar a principios del siglo XIX.

El cuento de la Cenicienta en China

Una niña china hábil e inteligente llamada Yeh-Shen, también conocida como Ye Xian (叶 限), se quedó huérfana desde pequeña. Su madrastra la trataba mal y la obligaba a hacer los trabajos más duros. Ella se ponía triste cuando se daba cuenta de que a su otra hermana, le proporcionaba cuidados y mimos, y a ella no. Según quien nos lo cuente, parece que al notar su tristeza un bonito pez de ojos dorados del estanque se hizo su amigo, la consolaba y le daba ánimos.

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Carpas chinas. Wellcome Collections

La madrastra un día se dio cuenta de que el pez sólo le hacía caso a la chica, lo que la llevó a trazar un plan para matarlo y luego cocinarlo. Se vistió con las ropas de su hijastra para atraerlo, y una vez que lo consiguió lo mató y lo sirvió para cenar.

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La Cenicienta lloró desesperadamente hasta que una voz le dijo que su pez era mágico y que si guardaba las espinas, cualquier cosa que deseara se la concedería. Así, cuando llegó la época del festival que se celebraba en la localidad, la madrastra no la dejó asistir, pero sí fueron ella y su hermanastra. Cenicienta esperó a que se hubieran ido y pidió el deseo de brillar en la fiesta. Muy bien vestida y con unos zapatos de oro hizo su aparición. Sus familiares la reconocieron y entonces huyó, dejándose un zapato.

Mas tarde un comerciante recogió el zapato y se lo vendió al rey. Éste intrigadísimo se dedicó a buscar a la chica que lo calzaba. El cuento acaba con Cenicienta casándose con el rey y con la madrastra encarcelada.

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Otras versiones del cuento

Hay más historias sobre una Cenicienta, ya que existen cuentos como éste en las culturas egipcia, india, vietnamita o musulmana. De hecho, se han llegado a contar hasta 700 versiones.

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Portada de una edición del S. XIX del cuento de Cenicienta. Biblioteca Nacional de Escocia

Los elementos distintivos son el pez mágico (que trae buena suerte en la cultura china) y el zapato de oro. El resto, con alguna variación (como por ejemplo que el zapato sea de cristal), es muy similar al que se conoce en Europa y América.

Más información

MAETH, Russell y DEVALLE, Susana. Yexian: la cenicienta china del siglo IX. Estudios de Asia y África, 1987, 22, 3, p. 386-410 [Versión asiática del cuento de Cenicienta].

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Es poco frecuente que en las novelas de caballerías aparezcan elementos vinculados estrechamente con el tema naval. El texto que aquí tratamos esta semana tiene un componente marítimo, vinculado con los dos protagonistas de la historia, el rey Canamor y su hijo Turian. Como es propio de estos relatos, se genera una idea fabulosa en un país lejano donde los nobles, reyes y príncipes tienen el código de caballería como principio de actuación. También incluye esos toques pueriles e irónicos que tanto gustan en este tipo de textos.

La obra se publicó por primera vez en el siglo XVI. Es de interés porque retrata algunos aspectos sobre el mundo de la navegación medieval, y curiosamente también su vínculo con temas mágicos y fantasiosos. Vamos a resumir el texto para pasar luego a los detalles marítimos.

Tapiz de Bayeux

El argumento del libro

Canamor es un príncipe persa que muy joven abandona el hogar paterno sin permiso, en apoyo de un noble amigo suyo. En una de sus aventuras libera a la que será su mujer, Leonela. De este matrimonio nace Turián, otro caballero en busca de aventuras, que se enamora por referencias de la princesa Floreta, decide ir a su encuentro, y la rapta.

Las aventuras marítimas

Canamor conoce a su mujer en un episodio en el que observa un extraño navío sin tripulación, del que descienden cuatro leones que lo conducen a su interior. Allí encuentra a una doncella durmiente, la princesa Leonela, que había sido encantada y expulsada de su tierra. El protagonista se enfrenta a Brocadán, el usurpador, le corta la cabeza, libera el reino y se casa con Leonela.

Marco Polo en su viaje a Asia

La otra gesta marítima ocurre con Turián, cuando rapta a su amada Floreta. En el viaje de vuelta a su tierra, van navegando y se levanta un gran temporal. El maestre de la nave decide que Floreta es la causante de todas las desgracias y que ha de ser arrojada al mar. Turián logra que al menos consientan en que sea abandonada en un peñasco. Allí encuentra a una ermitaña, que la protegerá. Tras volver a tierras persas, el príncipe decide ir a buscarla, se reencuentran, regresan a Persia y son coronados reyes.

Marco Polo partiendo de Persia

Tradiciones marítimas medievales

Además de los usos y costumbres de caballería, de los matrimonios entre iguales y de otras características de esta literatura, hay rasgos destacables como que la historia se sitúe en Persia, uno de los imperios más antiguos y más ricos de la Antigüedad, que posee una vasta tradición literaria y también marítima. Sin embargo, son los principios de la cultura caballeresca europea los que aparecen en el relato. Persia es sólo un lugar elegido, tal y como pudo ser Siria para el relato de la princesa Albina y de sus hermanas. Son emplazamientos lejanos envueltos en misterio, donde la fantasía puede volar libremente.

Albina y sus hermanas saliendo de Siria hacia el exilio

El otro rasgo que distingue a esta historia fabulosa es precisamente que algunas de las aventuras tiene lugar en el mar, vinculadas con las futuras reinas. Ocurren a bordo de navíos, con historias oníricas como es el caso de la nave de Leonela, protegida por cuatro leones, que en la trama son como perros obedientes, que además pueden desarrollar funciones humanas.

Fuente

La otra narración extensa, la que acontece con Floreta, refleja mitos y creencias profundamente arraigados en la mentalidad del medievo: “la presencia de mujeres a bordo puede traer mala suerte”, por lo que inmediatamente las culpan de la tormenta y de que la nave peligre.

Otros detalles son el uso de términos como áncora (ancla), batel (una pequeña nave utilizada para llegar a la orilla), voces como “marear la nave” o la fantástica sortija con poderes que permite a la princesa Leonela dirigir el barco, fondear y zarpar sólo con ponérsela en el dedo.

que el conde Edeos, que esta nave encantara, me dio una sortija que traigo aquí conmigo encantada; quando la meto en el dedo, las áncoras se acogen a la nave y el trel se alça; entonces puedo yo ir do quisiere; y quando la tiro del dedo y la meto en la limosnera, abáxase el trel y échanse las áncoras, y todo esto se hace por encantameto, assí como si lo hiziessen unos marineros.

Para concluir

A pesar de que esta fantástica historia fue publicada por primera vez en la Edad Moderna y que son muchas las ediciones que desde ese momento ha habido, el tema es poco conocido. Y el hecho de que algunas de las aventuras más significativas ocurran en el mar, la convierten un relato de interés para la Historia y el Patrimonio Marítimos.

Más información

BASTAN, Elvira & STOICA, Ruxandra. The story of king Canamor and infante Turian his son. Tirant, 2012, 15, p. 205-273.

BARANDA, Nieves. Historias caballerescas del siglo XVI: Libro del rey Canamor. Madrid: Fundación José Antonio de Castro, 1995.

BELTRÁN LLAVADOR, Rafael. Los periplos marítimos del Libro del rey Canamor y del infante Turián, su hijo y las primeras empresas militares en la India portuguesa (Cananor, 1507)Historias fingidas, 2015, 3, p. 67-106.

BELTRÁN LLAVADOR, Rafael. La espera nocturna, la nave misteriosa y los leones mansos de La historia del rey Canamor y de Turián, su hijo: probables huellas de una historia caballeresca breve en Don Quijote. En: Dialoghi e scritti per Anna Maria Babbi. Verona: Fiorini, 2016, p. 515-526.

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Lee Boo nació en un pequeño lugar del Pacífico. Era hijo del jefe de uno de los territorios insulares de las islas de Palau. Su historia tuvo lugar en el siglo XVIII, la centuria de la Ilustración, y se adecúa muy bien a los usos y costumbres de ese momento.

Las islas Palaos

Estas islas fueron inicialmente pobladas por habitantes procedentes del continente asiático y de Filipinas. Los primeros europeos que llegaron a ellas fueron los españoles de la expedición de Magallanes-Elcano, aunque la colonización como tal se inició ya a fines del siglo XVII. Se llamaron islas Palaos. Para el capitán inglés que naufragó en ellas eran las “Pelews”, luego fueron nombradas Islas Palau y, más recientemente, se ha convertido en la República de Palaos, o de Belau en su idioma nativo.

El naufragio inglés

Lee Boo tuvo contacto con los europeos porque una nave de la Compañía Británica de las Indias Orientales, el Antílope, capitaneada por Wilson Falmouth, naufragó en estas islas en septiembre de 1782.

Dibujo del naufragio del Antílope

Se salvaron todos los hombres, con una excepción, y usando naves improvisadas atravesaron el arrecife. Se refugiaron en Ulong (que lo deletrearon como Oroolong), un islote cercano que en ese momento estaba deshabitada. El jefe del grupo de islas se llamaba Ibedul (aunque los ingleses lo llamaban Abba Thulle). 

Lee Boo, vestido a la manera occidental, con sus padres

Dos de los hermanos del jefe fueron de los primeros en visitar a los ingleses náufragos. La comunicación fue posible desde el principio gracias a que ambos contaban con intérpretes de lengua malaya y así se inició una relación amistosa. A los británicos se les permitió talar los árboles de la isla para la construcción de una embarcación en la que pudieran regresar. A cambio éstos debían ayudar a someter a los habitantes de las islas rivales, que estaban causando problemas a estos nativos. Este apoyo no fue difícil gracias a las armas de fuego europeas.

Talla nativa, que representa a los marineros y a sus anfitriones isleños

El jefe visitaba a menudo el astillero que habían montado los ingleses y les llevaba comida. Era un experto tallador de madera, por lo que le gustaba mucho observar cómo construían su nuevo barco. Vio cómo una parte de la madera del Antílope fue reciclada y convertida en tablazón para el nuevo barco, cómo la botavara de la antigua nave se convertía en el mástil de la nueva. Le parecían muy interesante las técnicas de carpintería de ribera que utilizaban.

Cuando finalizó su construcción, iniciaron los preparativos para el viaje de vuelta. El jefe les pidió que se llevaran a su segundo hijo, llamado Lee Boo, en el barco, para que aprendiera usos y costumbres europeas, que luego podía transmitirles a su vuelta.

El príncipe dibujado por A.W. Devis (S. XVIII). British Museum

El viaje a gran Bretaña

Primero debían pasar por China, cuyo viaje duró solo dieciocho días. En ese trayecto parece que Lee Boo se mareaba al principio, pero recibió cuidados del médico y del propio capitán, que además le regaló un traje de marinero para protegerse del frío. 

El muchacho hacía nudos en el cordón que llevaba consigo, como una especie de diario en el que fijar las cosas que quería recordar, para contarlas cuando regresara a su tierra.

Otro dibujo de Lee Boo

En el viaje a Inglaterra Lee Boo comenzó su conocimiento de las costumbres y objetos europeos. La primera vez que se vio en un espejo se quedó paralizado.

Llegada a Gran Bretaña

Después del largo viaje llegó a Portsmouth el 14 de julio de 1784. Para entonces, ya había interpretado y descrito su viaje en coche de caballos a Londres, diciendo que lo habían puesto en “una casita con la que se llevaron los caballos – que él dormía, pero que [la casita] seguía andando; y que mientras él iba por un camino, los campos, las casas y los árboles, todo iba por otro”.

Dibujo de Lee Boo publicado en 1798, en el libro que cuenta su historia

Vivió en la casa del capitán Wilson, donde tenía su propio dormitorio y era uno más de su familia. Durante la mayor parte de los cinco meses y trece días que pasó en Inglaterra, asistió a una academia, donde dijeron que su aplicación era tan grande como su deseo de aprender. Era muy hábil con la lanza, poseía buenos modales y se mostraba siempre amistoso.

A mediados de diciembre de 1784 se descubrió que el joven tenía viruela y a pesar de los cuidados que recibió terminó falleciendo. Fue enterrado en el cementerio de St. Mary’s, en la tumba familiar del capitán Wilson. 

Monumento al príncipe Lee Boo

Para concluir

Al ser hijo del jefe y considerar a éste como un rey en su territorio, su descendencia podía tener el título de príncipe, que fue lo que ocurrió con Lee Boo en la mentalidad europea. Aparte, en las historias que se narraban parecía que todo era más interesante si el muchacho tenía ascendencia real.

Su vida se publicó en un libro, titulado The Interesting and Affecting History of Prince Lee Boo, a Native of the Pelew Islands…, editado por primera vez en Londres en 1789. El texto está depositado en el Biblioteca del Congreso de Washington, se encuentra digitalizado y es de libre acceso (el enlace se puede encontrar más abajo).

Lee Boo fue uno de los primeros isleños del Pacífico en visitar Gran Bretaña, y su vida y su prematura muerte, sólo cinco meses después de su llegada a Londres, capturaron la imaginación del público británico y de la audiencia europea y estadounidense. Su éxito fue tal que entre 1789 y 1850 se llegaron a publicar unas 20 ediciones en inglés y más de una docena en otros idiomas.

Más información

The Interesting and Affecting History of Prince Lee Boo, a Native of the Pelew Islands, Brought to England By Capt. Wilson. Short Account of Those Islands. Manners and Customs of the Inhabitants. Londres, 1789.

MUIR, Marcie, et al. The History of Prince Lee Boo. Bulletin Bibliographical Society of Australia and New Zealand, 2003, 27, 1-2, p. 82.

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Leonardo Da Vinci es uno de los genios universales más reconocidos. Fue un importante humanista, anatomista, artista y ejerció otra decenas de habilidades difíciles de encontrar en un solo ser humano. Esa capacidad le ha hecho ser el padre, o el primero, que trató multitud de disciplinas que hoy está consolidadas, pero que en el Renacimiento, la época en la que él vivió, ni siquiera existían.

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Una de estas genialidades llevó a Leonardo a preguntarse sobre el motivo por el que en la cadena montañosa de los Alpes había esqueletos y restos de animales marinos incrustados en la roca. No entendía cómo era posible que hubieran llegado a alturas de más de 2000 metros sobre el nivel del mar.

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Fósiles de ammonites encontrados en los Alpes franceses. Eran unos cefalópodos marinos parecidos al Nautilus actual que habitaron los mares de la Tierra desde el Devónico hasta el Cretácico. Fuente

Existía una explicación muy general que lo atribuía al diluvio universal, ya que tras esta catástrofe muchos animales pudieron salir despedidos hasta las montañas y morir allí, motivo por el que se habían encontrado sus restos a esa altitud.

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Una imagen de los Alpes actuales

Leonardo puso en duda esta teoría, ya que no encontraba pruebas de que sucediera de esta manera, por lo que decidió estudiar el tema por su cuenta y analizar algunos de los restos encontrados.

Terminó planteando la hipótesis de que estos sedimentos habían sido empujados y elevados hasta formar las montañas actuales por algún movimiento de la corteza terrestre. Hoy sabemos, gracias a la Geología, que lo que realmente ocurrió es que hace millones de años el continente africano empujó al europeo, y como resultado de estas fuerzas surgieron los Alpes. La colisión de las dos placas continentales fue un fenómeno lento pero extraordinariamente potente y violento.

Este proceso, denominado obducción, provoca que, como resultado del choque, se incrusten una sobre la otra, provocando que el terreno se pliegue y forme las montañas. En algunos casos, un fragmento de placa oceánica (del mar que existía entre ambas placas) queda atrapado y se desliza sobre el continente, lo que explica que aparecieran fósiles marinos en las montañas alpinas.

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Fósiles de peces hallados en los Alpes

A modo de síntesis, este genio universal también trató la temática marítima, ofreciendo explicaciones novedosas a incógnitas como el hallazgo de restos de criaturas marinas (fósiles) a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, en la cadena montañosa de los Alpes. Con su análisis ofreció una de las primeras pistas sobre la tectónica de placas, la Ciencia que estudia la estructura de la Tierra y los deslizamientos continentales que llevan ocurriendo sobre el manto terrestre desde hace millones de años.

Más información

DAVYDOV, Vladimir & KRAINER, Karl. Facies and biostratigraphy of the Late Carboniferous/Early Permian sedimentary sequence in the Carnic Alps (Austria/Italy)Geodiversitas, 1998, 20, 4, p. 643-662.

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Este efecto, cuyo nombre evoca leyendas artúricas, es un espejismo que se manifiesta en la parte superior de la visión (encima del horizonte), y que no sólo se produce en el mar, aunque aquí vamos a centrarnos en ello. De hecho puede ocurrir en cualquier lugar, y se da con mayor frecuencia en los polos. En la navegación está vinculado con las visiones que los marinos tenían en ciertos lugares y con determinadas condiciones atmosféricas. En tiempos antiguos no se conocían los motivos de estas ilusiones ópticas, pero sí los efectos, que causaban pánico entre las tripulaciones.

Antiguo dibujo que representa la fata morgana. En la parte superior se puede observar el barco de la izquierda en posición inversa y el de la derecha, que está más lejano, se puede ver que el espejismo lo reproduce mucho más grande y lo duplica (uno a la inversa y otro recto).

La fata morgana está históricamente vinculada a una bella isla del Mediterráneo, Sicilia. Parece que era frecuente su aparición en aguas del Estrecho de Mesina, donde confluyen las aguas del mar Egeo con las del Tirreno, y que por su propia naturaleza geológica ha sido objeto de mitos y leyendas desde la Antigüedad clásica (Scila y Caribdis). En algunas narraciones se denomina también Lavandaja (Giovene 1791) y en otras se atribuye al diablo.

Localización del estrecho de Mesina

La leyenda asociada al nombre

La denominación está relacionada con Morgana, la hermana del rey Arturo de las leyendas. Se dice que era una bruja o un hada, y de ahí viene fata morgana (hada es fata en italiano), aunque también hay quienes piensan que el origen del nombre de la poderosa hechicera proviene de mori-gena, que traducido  significa nacida del mar, y lo vinculan con las sirenas por el parecido con el nombre inglés (marmoid). Hay que recordar que en la mitología clásica las sirenas atraen a los marinos con sus cantos para luego ahogarlos.

Arturo y Morgana. Ella le da una Excalibur (espada) falsa a su hermano. MS 38117. British Library.

El efecto fata morgana

Esta ilusión visual es mas compleja que los simples espejismos. Se produce por encima de la línea de visión y distorsiona los objetos que aparecen de forma significativa, por lo que no es extraño que en tiempos pasados los navegantes pensaran que era cosa de brujas.

Diagrama sobre cómo se produce este efecto óptico

El fenómeno óptico se produce al darse una inversión térmica en la atmósfera, que tiene lugar cuando en un mismo espacio hay dos capas de aire que están a diferente temperatura y la más caliente sube por la que está más fría (habitualmente sucede lo contrario). Al elevarse, la masa de aire caliente sobre la fría produce una refracción, ocasionando una serie de dos imágenes invertidas y rectas.

Explicación gráfica del efecto fata morgana

Citas históricas de este espejismo superior

Parece que desde la Antigüedad se observaba este fenómeno en las costas sicilianas, como muestran textos de Flavio Josefo y de C. Agripa. Ya en época moderna otros como Ferrariis (s. XVI) nos dan su versión del tema, aunque lo centra en el golfo de Trento (al sur de Italia):

“… se ven ciertas apariciones, que se llaman Mutationes o Mutata. La gente común cuenta historias de no sé qué, vampiros o brujas o, como dicen en Nápoles, janare [hadas], o como dicen los griegos, nereidas. … Y a veces verás ciudades y castillos y torres, y ovejas y ganado de diferentes colores e imágenes o espectros de otras cosas, donde no hay ciudad, ni ovejas, ni siquiera un zarzal. Yo mismo he tenido el placer de ver estas obras, esta lusus naturae. No duran mucho, pero cambian como los vapores en los que aparecen, de un lugar a otro, de una forma a otra, de donde tal vez se llaman Mutata, o porque el cielo cambia de soleado a lluvioso por estas apariciones”.

Una descripción más detallada la encontramos en el s. XVIII, y va acompañada de un grabado en el que se puede ver claramente el efecto fata morgana.

“Cuando el sol naciente brilla desde el punto donde su rayo incidente forma un ángulo de unos cuarenta y cinco grados en el mar de Reggio, y la superficie brillante del agua en la bahía no es perturbada ni por el viento ni por la corriente, el espectador siendo colocado en una eminencia de la ciudad, de espaldas al sol y de cara al mar; de repente aparecen en el agua, como en un teatro catoptrico, varios objetos multiplicados; es decir, innumerables series de pilastras, arcos, castillos bien delineados, columnas regulares, altas torres, espléndidos palacios, con balcones y ventanas, extensos callejones de árboles, deliciosas llanuras con rebaños y manadas, ejércitos de hombres a pie y a caballo, y muchas otras imágenes extrañas, en sus colores naturales y acciones apropiadas, pasando rápidamente en sucesión a lo largo de la superficie del mar”. (A. Minasi, 1773).

Una muestra de la fata morgana en un grabado de 1774. Il prospetto della città di Reggio nel canale di Messina, con la vaga veduta della Fata Morgana.  Fuente

En la actualidad

En esta época sigue surgiendo la fata morgana, como lo prueban las fotografías y videos publicados (en la figura inferior puede ver una recopilación de ellos).

Atmospherically Enhanced Reality

Más información

Fata morgana. Enciclopedia Culturalia. 2012.

MINASI, Antonio. Dissertazioni sopra diversi fatti meno ovvi della Storia Naturale, Dissertazione prima sopra un fenomeno volgarmente detto Fata Morgana, o sia apparizione di varie, successive, bizzarre immagini, che per lungo tempo ha sedotti i popoli, e dato a pensare ai dotti. A Sua Eminenza il Signor Cardinale di Zelada. Roma: Imp. Benedetto Francesi, 1773.

YOUNG, Andrew T. and FRAPPA, Eric. Mirages at Lake Geneva: the Fata Morgana. Applied Optics. 2017, 56, p. 59-68 (sólo está accesible el resumen y trata sobre la fata morgana en el lago Leman, situado entre Francia y Suiza).

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