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Archive for the ‘– General’ Category

En donde hoy se asienta París hubo hace siglos una ciudad llamada Lutecia. En ella vivían un grupo de acaudalados comerciantes, los nautas, que costearon la construcción de una columna votiva, gracias a la cual se ha conocido la existencia del puerto y de la ciudad romanos.

Aunque no está todavía muy claro, este asentamiento, habitado tanto por los antiguos galos como por los invasores romanos, situada a las orillas del Sena, estuvo enclavada en la isla que hoy ocupa Notre Dame, la magnífica catedral medieval que hace poco sufrió un incendio. Es decir, el corazón de la ciudad de la luz tiene debajo una urbe romana. Se siguen haciendo investigaciones sobre este lugar, que fue descubierto en el siglo XVII, pero sobre el que es difícil hallar más restos debido a que la enorme ciudad actual ocupa todo el terreno y está edificada sobre ella.

Lutetia, que aparece así denominada en los escritos del gran Julio César, como muchas otras ciudades galas, finalmente tomó el nombre del pueblo que la habitaba (los parisios) y se llamó Civitas Parisiorum, de ahí el nombre moderno de París. Una inscripción desenterrada en 1711, entre otros monumentos antiguos en la iglesia de Notre Dame en París, contenía las palabras “Nautae Parisiaci”.

Lutecia pudo ocupar terrenos en el lado norte o sur del río, o incluso en ambos lados, porque la isla estaba unida al continente por puentes de madera en la época de César. Los francos, bajo el mando de Clodoveo, la tomaron hacia fines del siglo V y unos años después la convirtieron en su residencia. Las capas de Historia seguían avanzando.

De los restos recuperados hay varios estrechamente vinculados con el mundo de la navegación: la columna de los nautas y la proa de varias naves esculpidas en las columnas de las termas. No obstante, se ha descubierto un anfiteatro bastante grande y otros edificios de época romana de gran interés.

Dibujo del anfiteatro de Lutecia

Los nautas parisinos

Eran una poderosa corporación de navegantes y comerciantes de toda la Galia que fue muy próspera gracias a la importancia de los ríos (Ródano, Loira y Sena, entre otros). La riqueza de los nautas les llevó a donar grandes cantidades de dinero para levantar suntuosos edificios destinados a espectáculos. El reciente descubrimiento de los restos de una barcaza fluvial y de muchos objetos cotidianos de los marineros en la ciudad francesa de Arles, han permitido un acercamiento a esta cultura, cuyas muestras están en el Museo de la ciudad.

Barca galorromana desarrollada por la Asociación Ambianis. Fuente

La columna de los nautas

El testimonio más extraordinario es el famoso pilar denominado “de los Nautas”, dedicado a Júpiter. Debía alcanzar una altura de unos 5 ó 6 metros y ubicarse donde fue descubierto. Creemos que fue reutilizada, por lo que sólo quedan 5 cuerpos, que sin embargo proporcionan valiosos indicios sobre el urbanismo, los poderes alcanzados por los Nautas, su muestra de fidelidad a Roma y sobre todo información religiosa.

Pilar o columna de los nautas. Museo de Cluny

Así, junto a los dioses del panteón romano (Júpiter, Mercurio, Marte, Fortuna, Castor y Pollux), aparecen deidades galas como Esus, Tarvos, Trigaranus, Eurises, Smertrios o Cernannos. Por tanto, este monumento oficial es una muestra del sincretismo alcanzado en esos momentos.

Dibujo de la leyenda que contiene la dedicatoria, en la que se puede apreciar el término “nautae”. Fuente: Duval (1989)

A un lado del pilar, las inscripciones mencionan a los “nautes” y la financiación del monumento por un fondo común. Existen multitud de interpretaciones del significado de las esculturas que contiene, como se puede apreciar en el texto de Beal (2005). De lo que no cabe duda, porque está escrito, es de que es una ofrenda de este grupo.

Proas de naves en las termas

En el lugar que antes ocupaba Lutetia se han hallado los restos de unas termas galorromanas construidas en la primera mitad del siglo II. El estudio de Paul-Marie Duval permitió identificar la representación de un barco en cada una de las 8 columnas que aún sostienen las antiguas bóvedas de la sala central. Actualmente son difíciles de ver por el desgaste, por ello un dibujo puede servir para hacernos una idea. Se pueden apreciar dos tritones, uno a cada lado, que sostienen un remo. A la izquierda y a la derecha del casco hay dos delgados remos oblicuos en relieve. Entre los remos y el casco, podemos adivinar el perfil de dos peces en bajorrelieve. También se representa un pez de gran tamaño, nadando junto al barco y en la dirección de su avance.

Dibujo de la proa de un navío esculpida en una columna de las termas de Cluny. Fuente: Duval (1989)

Para concluir

El pilar de los nautas es un símbolo muy importante para París y su historia. Una “terminal” temporal que da fe de los orígenes de la ciudad y del encuentro entre los mundos celta y romano. Es posible que como los habitantes de París siempre pudieron observar en el Sena una flota, decidieran añadir un barco en las armas de la ciudad. La proa esculpida y las barcas de Arles sirven para hacernos una idea sobre cómo eran estas naves fluviales. Son una importante muestra del antiguo patrimonio marítimo mundial.

Más información

BEAL, Jean-Claude. Los “nautes armados” de Lutèce: ¿mito o realidad?Revista Arqueológica, 2005, 2, 40, p. 315-337. 

DUVAL, Paul Marie. Le groupe de bas-reliefs des “Nautae Parisiaci”. In: Travaux sur la Gaule (1946-1986). Rome: École Française de Rome, 1989, p. 433-462 (Publications de l’École française de Rome, 116).

Lutèce, una ciudad galorromana

Pillar of the Boatmen

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En esta entrada vamos a conocer las naves que estaban al servicio de un papa de época medieval muy controvertido, pero que el tiempo está poco a poco situando en el lugar que le corresponde. Sus galeras son las míticas naves de un pontífice aragonés, al que el novelista valenciano Blasco Ibáñez llamó “el papa del mar”.

El Papa Luna

Su nombre era Pedro Martínez de Luna (Illueca 1328 – Peñíscola 1423). La historia ha sido injusta con este hombre, muy culto, que impartió clases con mucho éxito en la Universidad de Montpellier y que contribuyó a fundar tres grandes universidades: Salamanca, Perpiñán y Saint Andrews (Escocia).

El papa Luna. Fuente

Fue partidario de una política unitaria en la Península y mientras era cardenal luchó denodadamente por conseguir apoyos para el papado de Aviñón (Francia). Tras la muerte del último pontífice fue elegido por unanimidad como nuevo Papa en 1378, con el nombre de Benedicto XIII. Intentó mantenerse en esta sede francesa, pero al final tuvo que abandonarla. Vea una síntesis de los que ocurrió, entre intereses, tramas y contubernios. Lo eliminaron del listado de papas y hay incluso quien lo llamó antipapa. Hoy estas formas de entender la historia están ya desfasadas y casi desautorizadas.

Escudo del Papa Luna

La salida de Aviñón

En la noche del día 11 al 12 de febrero de 1403 Benedicto XIII huyó de Aviñón, su sede papal, embarcándose en una nave enviada por el Cardenal de Pamplona, fondeada en el Ródano, rumbo al Mediterráneo. Su destino final, tras diversos avatares, sería Peñíscola. El 10 de noviembre partió de Perpiñán, pero antes de zarpar, Benedicto XIII, de pie sobre la popa, escuchó en silencio las palabras que los mensajeros del rey le gritaban desde la playa. Una vez acabadas, él respondió:

“Decid a vuestro rey: Yo te he hecho rey a ti que nada eras y, en recompensa, me abandonas solo en el desierto. Tu vida será corta, tu raza incestuosa, tus descendientes no llegarán a la cuarta generación”

Estatua en honor del papa Luna en Peñíscola

Una violenta tempestad se desató a mediados de noviembre y, según la leyenda, el Papa Luna se dirigió a la proa del barco e invitó al cielo a que le salvase si era el auténtico Pontífice. Y los vientos se calmaron inmediatamente. Tras este episodio se estableció en Peñíscola, un estratégico lugar de la costa mediterránea española.

Las galeras

Disponía, aunque fuera eventualmente, de una flota de galeras, que usó para la defensa de los territorios papales. Peñíscola no tenía puerto en el más puro sentido del término, pues el tómbolo era un fondeadero de circunstancias y siempre que el tiempo lo permitiera. Por ello se cree que las naves atracaban en Vinaroz, a unos 20 km.

Castillo del papa Luna en Peñíscola

Las galeras al servicio del Papa Luna tenían el compromiso de servir al rey una vez al año, siempre prestas y bien armadas, aunque la iglesia las podía reclamar por necesidad durante un periodo de tres meses, según el acuerdo firmado en 1414 entre la corona y Benedicto XIII, tal y como pone de relieve el cronista Zurita.

De acuerdo con este compromiso se armaron seis galeras, lo que suponía un coste muy elevado que repercutía en las arcas reales y en la iglesia. El elevado presupuesto necesario para armar estas embarcaciones llevó a derivar el compromiso de gasto a las ciudades y villas reales.

Aparte de las que tenía a su servicio, pero que no eran suyas, Benedicto XIII sí fue propietario de una galera, llamada Santa Ventura, documentada ya en 1409 y presente en las costas en 1411.

Entre los años 1413 y 1426 las campañas corsarias de su sobrino Rodrigo de Luna consiguieron que llegasen a Peñíscola numerosos caballeros procedentes de las órdenes militares de Montesa y del Hospital, junto a mercaderes y marineros. Las galeras de éstos participaron en las gestas navales del Papa Luna desde principios del siglo XV. El Pontífice permitía a las órdenes militares emplear sus naves contra los berberiscos, renunciando a los derechos, a cambio de que las galeras se pusiesen a su servicio cuando fuese necesario, lo que demuestra que había una relación de servidumbre hacia Benedicto XIII en estos años del primer tercio del siglo.

Síntesis

La historia de este hombre culto, honrado y de voluntad inquebrantable ha suscitado muchas leyendas y mitos, por eso las galeras que estuvieron bajo su mando, procedentes de diversos países y órdenes militares, tienen tanto interés en la historia medieval marítima europea.

Más información

GÓMEZ ACEBES, Alfredo. Vinaròs y el mar: Relaciones comerciales, socio-políticas y económicas entre los siglos XV y XVII. Vinaroz: Associació Cultural “Amics de Vinaròs”, 2015. Biblioteca Mare Nostrum.

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Existe una profunda controversia sobre cuál es el origen de los actuales habitantes de las islas del Pacífico. Los investigadores debaten si los hombres primitivos llegaron desde Asia o fue a través de otros lugares. Aunque la polémica no ha acabado todavía, y posiblemente falten muchas investigaciones por llevar a cabo, algo sabemos ya de las migraciones que tuvieron lugar hace miles de años, que poblaron las islas de Polinesia, Melanesia, Micronesia y Oceanía, que son más de 25.000. Si de algo no se duda es de la capacidad de esos pueblos para la navegación y de que traspasaron esos conocimientos a sus descendientes austranesios (habitantes del Pacífico sur y parte del Índico, como Madagascar).

Una de las divisiones de las islas del Pacífico. Fuente

Origen asiático

Parece que hace unos 5500 años algunos habitantes de Taiwán y de Filipinas se aventuraron en el inmenso Océano Pacífico y llegaron, en sucesivas oleadas, a esta parte del mundo. También sostienen que fueron hasta Madagascar y a la isla de Pascua. El estudio se basa en análisis de ADN y se llevó a cabo en el prestigioso Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en el año 2018.

Rutas seguidas por las navegantes en sus colonización del Pacífico sur. Fuente: Irwin 2008

Llegan al Pacífico Sur

La aparición de personas asociadas con la cultura lapita (conocida así la que se generó tras la migración) en el Pacífico Sur hace unos 3000 años marcó el comienzo de una gran dispersión humana a tierras remotas. Sin embargo, su relación con los pueblos que ya habitaban las islas, como los de Papua, en la región de Nueva Guinea, o los del norte de Australia, no está clara y se sigue investigando. 

Habitantes de la isla de Tahití a principios S. XIX. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia

Cultura lapita

La mayoría de los yacimientos lapita están localizados en poblados costeros. El mar les proporcionaba comida en abundancia y los esqueletos de algunos moluscos eran utilizados para hacer anzuelos y azuelas, además de adornos (brazaletes y cuentas), así como otros objetos decorativos y valiosos.

Apenas hay enterramientos lapitas en los que se han hallado restos humanos, aunque se han encontrado más frecuentemente fragmentos de cerámica roja con diseños complejos. En las islas Vanuatu, sí que han aparecido restos humanos, que tienen unos 3000 años de antigüedad, momento en el que los lapita se adentraron en el Pacífico, desde el archipiélago de Bismarck de Nueva Guinea, extendiéndose hasta Samoa y Tonga.

Restos de cerámica lapita. Fuente: Stone 2006

Los esqueletos encontrados no tenían cabeza, lo que es una característica de otras culturas del Pacífico. Algunos tenían anillos de concha cónica en lugar de cráneos, lo que indica que las tumbas se volvieron a abrir después del entierro y las cabezas se retiraron ceremonialmente, según Bedford. 

Restos de cerámica roja lapita. Fuente: Spetch 2014

Se han hallado varias tinajas, algunas de ellas son de uso funerario. El borde interior de una presenta cuatro pájaros de arcilla mirando hacia dentro del recipiente. Las vasijas son similares en forma a la cerámica roja que se encuentra en Taiwán y las islas del sudeste asiático, lo que refuerza el argumento de que los pueblos lapita al menos se detuvieron en esta región en su migración hacia el este.

Canoa de las Molucas con doble batanga. Fuente: Forrest, 1779. Biblioteca Nacional de España (BNE)

Un pueblo de grandes navegantes

Lo que sí es evidente es que eran grandes navegantes y que transmitieron sus conocimientos en todos los lugares que habitaron. Este hecho es la base de que cuando los colonos europeos llegaran a tierras australes se quedaran sorprendidos de las habilidades náuticas de estos pueblos, que para ellos eran primitivos.

Canoa tahitiana. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia

Un estudio detallado de los sistemas de navegación, como el de Lewis, afirma que en sus viajes por mar se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa se usaban para orientarse.

Herramienta de orientación hecha con piedras y ramas. Fuente

Para concluir

Aunque las investigaciones continúan, parece que desde el sureste asiático, con base en Taiwan y alguna otra isla, varios grupos de personas se aventuraron en un largo viaje hacia el sur, llegando hasta las islas del Pacífico sur, Madagascar e incluso la isla de Pascua. Posiblemente fueron desde unos archipiélagos a otros hasta terminar de colonizar la mayoría de ellas. Transmitieron sus profundos conocimientos sobre navegación, de forma que hasta que llegaron los europeos, casi tres mil años después, éstos se fueron pasando entre generaciones y enriqueciendo poco a poco.

Dibujo de Nueva Guinea, del libro de Forrest 1779. Fuente: BNE

Más información

BEDFORD, Stuart; SPRIGGS, Matthew & REGENVANU, Ralph. The Teouma Lapita site and the early human settlement of the Pacific IslandsAntiquity, 2006, 80, 310, p. 812-828.

BEDFORD, Stuart, et al. Lapita and Western Pacific settlement: Progress, prospects and persistent problemsOceanic Explorations, 2007.

BEDFORD, Stuart; SAND, Christophe; P CONNAUGHTON, Sean. Oceanic Explorations (TA26): Lapita and Western Pacific Settlement. ANU Press, 2007.

FORREST, T. A voyage to New Guinea, and the Moluccas, from Balambaugan Texto impreso: including an Account of Magindano, Sooloo, and other Islands … Belonging to the Honorable East India Company, Duriong the years 1774, 1775, and 1776. London: Printed by G. Scott, 1779.

IRWIN, Geoffrey. Pacific seascapes, canoe performance, and a review of Lapita voyaging with regard to theories of migrationAsian Perspectives, 2008, 47, 1, p. 12-27.

KINASTON R, et al. Lapita Diet in Remote Oceania: New Stable Isotope Evidence from the 3000-Year-Old Teouma Site, Efate Island, Vanuatu. PLoS ONE, 2014, 9(3): e90376.

KIRCH, Patrick Vinton. The Lapita peoples: ancestors of the oceanic world. The Peoples of South-East Asia and the Pacific. Cambridge: Blackwell, 1997.

BEHMARAS, M. La gente Lapita. Amuraworld. S.f.

MATISOO-SMITH, Elizabeth & ROBINS, Judith H. Origins and dispersals of Pacific peoples: evidence from mtDNA phylogenies of the Pacific rat. Proceedings of the National Academy of Sciences, 2004, 101, 24, p. 9167-9172.

MCNIVEN, Ian, et al. New direction in human colonisation of the Pacific: Lapita settlement of south coast New Guinea. Australian Archaeology, 2011, 72, 1, p. 1-6.

SPECHT, Jim, et al. Deconstructing the Lapita cultural complex in the Bismarck Archipelago. Journal of Archaeological Research, 2014, 22, 2, p. 89-140.

STONE, Richard. Graves of the pacific’s first seafarers revealed. Science, 2006, p. 360.

SUMMERHAYES, Glenn, et al. Lapita interaction. Canberra, ACT: ANH Publications, 2017.

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Esta entrada se publica en homenaje a nuestro querido compañero el capitán de navío Dr. Pedro Fondevila Silva, al año de su fallecimiento, y en ella sintetizamos algunos de los textos sobre las galeras, que fueron objeto de muchos de sus trabajos.

El Dr. Fondevila en el palacio del Viso del Marqués (Ciudad Real), impartiendo una clase in situ

Surgidas como evolución del dromon bizantino, al que se le fueron añadiendo distintas piezas hasta formar la figura tradicional de la galera, ésta era una embarcación cuyo cometido más conocido fue la batalla, pero también las hubo de comercio y las llamadas de peregrinos.

Galera de peregrinos

Como el resto de los buques, cuando iban a la guerra estaban dotadas de artillería, que fue variando desde las armas de mano como las ballestas, pasando por las bombardas, hasta llegar al impresionante cañón de crujía.

Partes básicas de un cañón

La planta o dotación de las galeras españolas se dividía en dos grupos: la gente de cabo y la gente de remo. Los distintos empleos en la nave iban encabezados por el Capitán, que tenía el mando militar de la misma y la responsabilidad de dirigir el combate. Contaba con subordinados en la maniobra, los cómitres, y en la navegación, los consejeres. El cómitre, con su ayudante el sotacómitre, dirigía la boga y el amarre de la embarcación, entre otras muchas.

En la maestranza había determinados puestos de relevancia como el mestre d’axa (maestro de azuela) o carpintero de ribera, que tenía la obligación de reparar la rotura de las piezas de madera que formaban el casco de la galera. También estaban el calafate, que rellenaba de estopa las juntas de las tablas del casco y las cubría de brea, el botero realizaba la estiba y reparación de la pipería o barrilamen (conjunto de todos los recipientes de madera empleados para almacenar líquidos) y el remolar, que labraba, equilibraba y reparaba los remos, así como las astas y espigones de la galera.

Galera con las empavesadas montadas para proteger la cámara de boga

Entre los marineros destacaban los proeles y alieres, que ejecutaban las maniobras, y los timoneros, que debían saber leer los rumbos en la aguja y entender la maniobra del timón para llevar en viento las velas. Había muchas más tareas y oficios.

Si hay algo que sigue fascinando de estas naves es que una de las formas de navegar estaba basada en la tracción humana, y en concreto en los remeros. Denominados ya chusma en la Edad Moderna, fueron variando, desde hombres libres a sueldo, a esclavos y luego a penados. Así, en España, una Real Orden del siglo XVI mandaba a los condenado por diversas penas graves a remar en las galeras, pena que posiblemente era más dura que la que podían pasar en las cárceles de ese momento.

En el Mediterráneo, las escuadras de galeras fueron la expresión del poder naval de los reinos y repúblicas, que se manifestaba en el adorno y lujo de estas embarcaciones, especialmente en las capitanas y reales, cuyas popas se adornan con profusión de esculturas y dorados. La entrada sobre ornato y distintivos en las galeras trata de las flámulas, estandartes y pavesadas que llevaban, así como del número y orden de los fanales y también del color del casco.

Galera del Adelantado Mayor de Castilla, finales del S. XVI. Fuente: Biblioteca del Palacio Real

El Dr. Fondevila se ocupó de la mayoría de los elementos constitutivos de una galera, describiendo por ejemplo, el aparejo, timoneras y carroza y también la corulla, arrumbada y artillería (I)(II).

El sistema de boga (la forma de remar) que se utilizaba fue variando. Al comenzar el siglo XVI las galeras bogaban a tercerol. En el que los tres remeros de cada banco manejaban un remo cada uno, de desigual tamaño, asegurados a su respectivo escálamo. Ya en la segunda mitad del siglo XVI se introduce en las galeras de España la boga a galocha, que consiste en utilizar un solo remo que es manejado por varios remeros en cada banco. El sistema habitual que se empleaba para navegar a remo era la boga a cuarteles. Cuartel se llamaba a cada una de las dos partes en las que bogaba alternativamente la chusma, mientras el otro grupo comía o descansaba.

Aquí puede ver alguna de estas entradas:

El mundo de las galeras es una de las líneas de investigación de la Cátedra, y pronto verán la luz algunas publicaciones que ya están en curso. También estamos preparando varias entradas más vinculadas con esta materia. De esta manera, queremos seguir contribuyendo a aumentar el legado que sobre el conocimiento de la Historia y la defensa del Patrimonio Naval nos ha dejado nuestro querido amigo el Dr. Fondevila.

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En estas fechas nos unimos a las celebraciones que en algunos países se dan con motivo del día de los Reyes Magos, con una versión asiática del cuento de Cenicienta, que tiene como amigo a un pez mágico. Es nuestra forma de incorporar los temas marítimos dedicados a los más pequeños en estos momentos, que a pesar de las circunstancias que vivimos, deben ser de ilusión y alegría. 

Pez coi, que según la tradición china trae buena suerte

El cuento comienza en la lejana China y se escribió en el siglo IX, cuando la dinastía Tang gobernaba el país. Pasado mucho tiempo, en Europa, durante el siglo XVII, dos autores, Basile y Perrault, la adaptaron y la convirtieron en la narración que tantas veces hemos oído y relatado. Posteriormente, los hermanos Grimm publicaron una versión muy similar a principios del siglo XIX.

El cuento de la Cenicienta en China

Una niña china hábil e inteligente llamada Yeh-Shen, también conocida como Ye Xian (叶 限), se quedó huérfana desde pequeña. Su madrastra la trataba mal y la obligaba a hacer los trabajos más duros. Ella se ponía triste cuando se daba cuenta de que a su otra hermana, le proporcionaba cuidados y mimos, y a ella no. Según quien nos lo cuente, parece que al notar su tristeza un bonito pez de ojos dorados del estanque se hizo su amigo, la consolaba y le daba ánimos.

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Carpas chinas. Wellcome Collections

La madrastra un día se dio cuenta de que el pez sólo le hacía caso a la chica, lo que la llevó a trazar un plan para matarlo y luego cocinarlo. Se vistió con las ropas de su hijastra para atraerlo, y una vez que lo consiguió lo mató y lo sirvió para cenar.

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La Cenicienta lloró desesperadamente hasta que una voz le dijo que su pez era mágico y que si guardaba las espinas, cualquier cosa que deseara se la concedería. Así, cuando llegó la época del festival que se celebraba en la localidad, la madrastra no la dejó asistir, pero sí fueron ella y su hermanastra. Cenicienta esperó a que se hubieran ido y pidió el deseo de brillar en la fiesta. Muy bien vestida y con unos zapatos de oro hizo su aparición. Sus familiares la reconocieron y entonces huyó, dejándose un zapato.

Mas tarde un comerciante recogió el zapato y se lo vendió al rey. Éste intrigadísimo se dedicó a buscar a la chica que lo calzaba. El cuento acaba con Cenicienta casándose con el rey y con la madrastra encarcelada.

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Otras versiones del cuento

Hay más historias sobre una Cenicienta, ya que existen cuentos como éste en las culturas egipcia, india, vietnamita o musulmana. De hecho, se han llegado a contar hasta 700 versiones.

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Portada de una edición del S. XIX del cuento de Cenicienta. Biblioteca Nacional de Escocia

Los elementos distintivos son el pez mágico (que trae buena suerte en la cultura china) y el zapato de oro. El resto, con alguna variación (como por ejemplo que el zapato sea de cristal), es muy similar al que se conoce en Europa y América.

Más información

MAETH, Russell y DEVALLE, Susana. Yexian: la cenicienta china del siglo IX. Estudios de Asia y África, 1987, 22, 3, p. 386-410 [Versión asiática del cuento de Cenicienta].

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Feliz año 2021

En la Cátedra estamos trabajando en un proyecto europeo sobre la carpintería de ribera, y por eso este año hemos decidido felicitar el año a nuestros amigos y lectores con una imagen que evoca muy bien esta profesión.

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