Las costas de los antiguos puertos mediterráneos

La investigación en el siglo XXI está dando pasos gigantes gracias a la multidisciplinariedad. Esto significa que un mismo tema es tratado desde diferentes ópticas científicas, lo que contribuye a otorgar una visión mucho más amplia del objeto de estudio. En el ámbito patrimonial marítimo es casi un requisito imprescindible, aunque no siempre se ha tenido en cuenta. Esta semana vamos a ver cómo otras disciplinas pueden ayudarnos a conocer la evolución histórica de los puertos mediterráneos.

Las primeras sociedades se concentraron preferentemente en torno a pequeñas calas, playas y estuarios, que con el tiempo se convirtieron en fondeaderos naturales. No es casualidad, por lo tanto, que muchas de las primeras comunidades marineras se originaran en el Mediterráneo central y oriental, cuyas costas rocosas y sinuosas eran ideales para proteger a los primeros navegantes y para dar cobijo a sus embarcaciones. Posteriormente se acondicionó la costa, construyendo instalaciones portuarias que facilitaran principalmente las acciones de zarpar y arribar a las naves.

La geoarqueología de puertos antiguos

El estudio de la geología de épocas antiguas ofrece muchas ventajas para conocer la historia de los puertos y de las urbes cercanas. Si atendemos a los suelos sobre los que se han construido, existe una gran variedad de tipos de puertos. Teniendo en cuenta cómo es el lecho sobre el que se asientan, de manera muy general, unos pueden estar sobre costas inestables mientras que otros pueden situarse sobre terrenos estables. Dentro de cada uno de ellos se pueden distinguir diversos grupos. Así, entre las inestables hallamos instalaciones portuarias que se levantaron en la Antigüedad, pero que actualmente están sumergidas (o incluso ha habido algunas que se han elevado), debido a diversos movimientos geológicos. Los puertos establecidos en costas estables podemos dividirlos entre los que hoy están enterrados, los que han perdido la salida al mar, los fluviales, lagunares, y los que todavía se mantienen, pero están muy erosionados. Vamos a conocer ejemplos de cada uno.

Clasificación geológica de los puertos mediterráneos. Fuente: Marriner, 2007

Puertos sobre costas inestables

a) Puertos sumergidos. Desde hace 18.000 años, el aumento del nivel del mar, de unos 120 m, ha traspasado importantes zonas costeras del Mediterráneo, sumergiendo numerosos yacimientos. Los más conocidos son el de Alejandría, Baia, Helike, Miseno y Pozzuoli.

b) Puertos elevados. En cambio, los que se han elevado como resultado de movimientos de la corteza terrestre son mucho más raros. La mejor evidencia de este tipo de puerto proviene de la zona griega, que ha estado afectada durante mucho tiempo por la compleja interacción tectónica de placas.

Puertos sobre costas estables

Desde hace unos 6000 años el nivel del mar dejó de subir y se produjo una aceleración en la acumulación de sedimentos en las costas. Esto supuso que muchos puertos antiguos quedaran sepultados. Con respecto a las instalaciones portuarias en zonas fluviales y lacustres, el efecto de la modificación humana de las cuencas aceleró la erosión del suelo, lo que también facilitó la sedimentación de las cuencas, y que estas poco a poco se fueran cerrando, dejando al antiguo puerto sin salida.

Se pueden identificar cinco tipos diferentes. Los tres primeros se corresponden con instalaciones que han sido enterradas por el avance del mar, ríos o lagos, respectivamente. El cuarto son los puertos que, precisamente por la colmatación de materiales, han perdido la salida al mar y hoy sus ciudades son de tierra adentro, aunque en la Antigüedad fueran costeras. Por último, los que han sufrido tal erosión que apenas queda nada de ellos.

a) Puertos urbanos enterrados. Las áreas portuarias de las ciudades todavía son completamente funcionales hoy en día, pero el corazón de los antiguos centros se encuentra debajo de las urbes modernas. Algunos ejemplos son Beirut, Bizancio/Estambul, Cartagena, Marsella, Nápoles, El Pireo, Sidón y Tolón. Las rápidas tasas de acumulación de sedimentos, de 10 a 20 mm/año durante las épocas antigua y medieval, han llevado a la sedimentación de los márgenes de la cuenca, que se han dislocado gradualmente hacia el mar.

b) Puertos fluviales enterrados. El principal problema de este tipo es la inestabilidad de las riberas, debido a la erosión por inundaciones y la acumulación de sedimentos. Algunos ejemplos son los de Gaza, Ostia, Roma, Sevilla y Valencia.

c) Puertos lagunares enterrados. Las lagunas siempre han ofrecido protección natural y su uso como puntos de fondeo ha sido generalizado desde la Antigüedad temprana, pero por distintos motivos geológicos han terminado bajo tierra, como por ejemplo Cumas.

d) Puertos que han perdido la salida al mar. Este tipo se caracteriza porque la colmatación de materiales ha cerrado el puerto, que ha perdido la comunicación por vía marítima. Un buen ejemplo son Éfeso, Leptis Magna, Mileto y Troya.

e) Puertos erosionados. La mayoría datan de época romana, cuando se construyeron grandes diques envolventes para proteger una dársena de fondeo en su lado de sotavento. El tiempo los ha ido destruyendo. Entre los puertos antiguos erosionados se incluyen Cesarea Marítima y el puerto romano de Ampurias.

Para acabar

La nueva materia que estudia estas diferencias se denomina geoarqueología portuaria, y ya en una década de investigación ha generado conjuntos de datos ricos y variados sobre la evolución costera artificial. A diferencia de las tipologías arqueológicas tradicionales, que agrupaban los puertos según su cronología y tecnología, esta clasificación los diferencia según las características de la costa.

Un antiguo puerto ya sumergido brinda una oportunidad única para mostrar esta herencia cultural. Su potencial didáctico y turístico es de gran alcance. Ahora, gracias a estos estudios geológicos podemos distinguir las instalaciones portuarias, ya no sólo por el comercio que sostienen, sino por el espacio geográfico sobre el que se asientan. Una ampliación bienvenida para nuestro Patrimonio Marítimo.

Más información

CEREZO-ANDREO, Felipe. Los puertos antiguos de Carthago Nova, nuevos datos desde la arqueología marítima y geoarqueología portuaria. Puertos atlánticos béticos y lusitanos y su relación comercial con el Mediterráneo, 2017, p. 435-474. Serie Arqueológica, Hispania Antigua, 7.

DIAZ DEL OLMO, Fernando y BORJA BARRERA, Francisco. Geoarqueología en la costa mediterránea: La plaza de La Marina (Málaga)Revista de Estudios Andaluces, 1988, 11, p. 137-154.

GRACIA, E. J., et al. Aplicación de la geoarqueología al estudio de cambios costeros postflandrienses. Geoarqueologia y Quaternari Litoral, 1999, p. 357-366.

MARRINER, Nick & MORHANGE, Christophe. Geoscience of ancient Mediterranean harboursEarth-Science Reviews, 2007, 80, 3-4, p. 137-194.

PINO, Mario y NAVARRO, Rayén X. Geoarqueología del sitio arcaico Chan-Chan 18, costa de Valdivia: discriminación de ambientes de ocupación humana y su relación con la transgresión marina del Holoceno MedioRevista Geológica de Chile, 2005, 32, 1, p. 59-75.

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