Un pecio púnico: el Marsala

Los fenicios fueron grandes navegantes. Inicialmente se asentaron en el este del Mediterráneo, pero su ímpetu comercial les llevó por todo el Mare Nostrum. Fundaron importantes ciudades en la parte occidental del continente europeo y en el norte de África (Cartago). Una vez establecidos en la parte sur del Mediterráneo, se les empezó a llamar púnicos (derivado del término griego que denominaba a los fenicios).

Uno de los pocos barcos púnicos que ha sobrevivido es el Marsala, que actualmente es el mejor ejemplo sobre las técnicas de construcción utilizadas en ese momento. Está fechado en el siglo III a. C. El nombre responde a la localidad en la que fue hallado, que está situada en la parte oeste de la isla de Sicilia.

Localización de Marsala. Fuente

Es muy probable que esta nave fuera una de las que se enfrentó a los romanos durante la primera guerra púnica (264-241 a. C.). Probablemente el barco fue hundido durante el asedio de Lilibeo (la actual Marsala) o en el combate en las islas Égadas, que puso fin al conflicto. Según De Juan, pudo ser una nave lunga.

Restos del Marsala expuestos. Fuente

Cuando se encontró en el lecho marino, muy cerca había otra casi idéntica, la Sister Ship, que fue enterrada de nuevo y descansa en el fondo del mar. No se apareció cargamento importante, aunque sí estaban las piedras de lastre utilizadas para dar estabilidad.

Restos del Marsala expuestos. Fuente

Del barco púnico sólo se han conservado la quilla y uno de los costados, lo que supone tan sólo una tercera parte de la nave.

Modelo del Marsala. Museo de Greenwich. Fuente

Las dimensiones que tenía son poco conocidas, aunque se estiman en 35 metros de eslora y 4,8 metros de manga. En el antiguo sistema primero se colocaba la quilla y luego el casco. Para unir las tracas se usó el sistema de juntas fenicio (punicana coagmenta), más conocido como mortaja y espiga.

Repesentación gráfica del sistema de «mortaja y espiga». Fuente

Los análisis recientes muestran que estos barcos fueron construidos en un periodo breve de tiempo y con madera de pino, arce y roble. Es muy probable que se partiera de unos patrones iniciales, lo que hace pensar, como afirma De Juan, que podría estar relacionado con una construcción naval de Estado, con la organización del trabajo en los astilleros, así como con la estructura militar de los espacios portuarios. Algo similar a lo que hoy entendemos como fabricación «en serie». Parece que durante el proceso de construcción las piezas se iban marcando con una letra o una palabra. Incluso se ha logrado identificar alguno de los signos, como la W o WW, que puede significar “clavos”, y BHR, que es “quilla”.

Algunos de los signos utilizados que aparcieron en las maderas rescatadas del Marsala. Fuente

De Juan afirma que todo el barco, bajo la línea de flotación, estaba recubierto por planchas de plomo fijadas con clavos, con un tejido impregnado de resina de pino, que se aplicaba entre el plomo y la madera para mejorar la protección del casco.

Conclusión

El Marsala es uno de los pocos pecios que nos sirven para conocer cómo eran los barcos púnicos. A pesar de que se ha encontrado menos del 30% de la nave, ha sido muy útil para llegar a la conclusión de que su construcción dependía del Estado, y que ya se hacía de manera muy organizada, que casi se fabricaban «en serie». También se cree que primero se ponía la quilla y luego se daba forma al casco. Finalmente, se ajustaban las cuadernas. Recordamos que esta es una forma inicial en la construcción de las naves, que con el tiempo fue evolucionando hasta dar lugar a los dos sistemas mayoritarios.

Dibujo que representa los restos hallados del Marsala. Fuente

En 2018 se llevó a cabo un escaneo tridimensional que combinaba el escaneo láser 3D y la fotogrametría. Ya está disponible el recorrido virtual del barco.

Los restos de la nave se encuentran en el Museo Arqueológico Regional Baglio Anselmi en Marsala (Sicilia, Italia). 

Más información

ASENSIO VILARÓ, David. Evidencias arqueológicas de la incidencia púnica en el mundo ibérico septentrional (siglos VI-III aC). Estado de la cuestión y nuevos enfoques. Mainake, 2010, 32, p. 705-734.

BELTRAME, Carlo. Investigating Processes of Wreck Formation. In JONES, Jennifer, et al. Intertidal Shipwrecks: Management of a Historic Resource in an Unmanageable Environment. Florida: University Press, 2025, p. 32.

BOTTO, Massimo. Da Sulky a Huelva: considerazioni sui commerci fenici nel Mediterraneo antico. Annali Istituto Orientale di Napoli, 2004, p. 11-12.

DE JUAN FUERTES, Carlos. Técnicas de arquitectura naval de la cultura feniciaSPAL-Revista de Prehistoria y Arqueología, 2017, 26, p. 59-85.

JOHNSTONE, W. The epigraphy of the Marsala Punic warship. In Atti del I congresso internazionale di studi fenici e punici, 1983, p. 909-917.

LEÓN AMORES, Carlos y DOMINGO HAY, Beatriz. La construcción naval en el Mediterráneo greco-romano. 1992. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 1992, 19, p. 199-218.

LÓPEZ CASTRO, José Luis. Los puertos fenicios en la antigüedad. De Oriente a la Península Ibérica y el Norte de África. En Los puertos mediterráneos: contactos, multiculturalidad e intercambios: estrategias socioeconómicas, políticas y ecológicas: PHICARIA: IV Encuentros Internacionales del Mediterráneo, 2016, p. 17-26.

MORA SERRANO, Bartolomé y LÓPEZ CASTRO, José Luis. Malaka y las ciudades fenicias en el occidente mediterráneo: siglos VI a C-I d C. Mainake, 2002, 24, p. 181-214.

RUIZ CABRERO, Luis Alberto. La marina de los fenicios, de la creencia en la vida a las naves de la muerteGerión, 2007, p. 91-119.

WICHA, Stephanie & GIRARD, Michel. Archaeobotanical characterisation of three ancient sewn Mediterranean shipwrecks. In  BLUE L., HOCKER, F., ENGLERT, A. (eds). Connected to the sea. Proceedings of the 10th International symposium on Boat and ship archaeology (ISBSA 10, Roskilde). 2003, p. 111-116.

Mil gracias por tus comentarios