Hace unos días nos ha dejado Félix Moreno Sorlí (Madrid 1940-Valencia 2026). Era un acreditado modelista naval que llevaba más de 30 años realizando distintos tipos de embarcaciones utilizadas durante la Edad Moderna. Hemos tenido el honor y el placer de compartir con él momentos inolvidables de investigación sobre construcción naval, pero sobre todo su amistad, generosidad y gran humanidad. Ha sido una suerte contar con él como miembro colaborador de la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval.

Sus conocimientos e investigaciones sobre construcción naval le permitieron realizar reproducciones fidedignas de algunos de los buques más importantes, especialmente del siglo XVIII. Su primera obra fue la fragata Diana, a la que luego siguieron el navío San Telmo, el Santísima Trinidad (por el que obtuvo en 2013 el Premio Virgen del Carmen del Ministerio de Defensa al mejor modelo), Rayo y Princesa, entre otros.

Por la calidad técnica y escrupulosidad histórica de su trabajo, muchas de sus piezas se exponen en varios museos españoles. Así, los modelos del navío Santísima Trinidad, San Telmo y el galeón San Martín están en el Museo Naval de Madrid. Los navíos Rayo y el Glorioso en el Museo Naval de Cartagena, la galera Santiago en la Universidad de Murcia, la goleta Idus de Marzo y el galeón Elengen en el Museo Marítimo de Asturias (Luanco).
El extraordinario modelo de galera española donado a la Universidad de Murcia cuenta con 25 bancos en la banda siniestra y 26 en la banda diestra, armados de 5 a 5 por banco. La embarcación pertenece al reinado de Felipe V, conforme al Reglamento que el Rey manda se observe para el establecimiento y régimen de su Escuadra de Galeras (1728). Fue realizada por Félix Moreno, bajo la dirección del Capitán de Navío Dr. Pedro Fondevila. La construcción de este modelo les supuso casi tres años de trabajo, con el empleo de maderas de gran calidad y con un riguroso detalle de las piezas y de la maniobra.


Una de sus últimas obras ha sido el modelo de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, que es uno de los resultados del proyecto de investigación europeo AHOD sobre la recuperación de la carpintería de ribera en Europa, que coordinábamos desde la Universidad de Murcia. Se presentó en Cartagena, en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA), con motivo de la exposición sobre dicho buque en 2023.

Dicho modelo está cortado transversalmente por la línea de crujía para mayor claridad y entendimiento de su arquitectura (pañoles y compartimentos), posicionamiento de su artillería, lastre, pertrechos, así como la carga de caudales y géneros que traía en su viaje de vuelta a España desde América en 1804, cuando fue hundida por una flota inglesa. Su escala es 1:25 y tiene unas medidas de 215 cm de eslora por 50 cm de manga por 76 cm de altura. Félix, utilizó la madera de haya para la quilla y las cuadernas. Los forros interiores y exteriores son de madera de almez. Para el estudio del buque y su construcción se necesitaron dos años y medio. El plano que sirvió de modelo fue el de la fragata Nuestra Señora de la Soledad (Cartagena, 1788).

La III Jornada de Patrimonio Histórico Marítimo, organizada por la Cátedra europea Jean Monnet de la Universidad de Murcia en colaboración con el Museo Nacional de Arqueología Subacuática, estuvo este año dedicada al modelismo. Desafortunadamente no pudimos contar con su presencia, pero sí que se hizo la presentación del modelo de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes como instrumento científico y divulgativo, señalando la importancia de la investigación documental para garantizar su fidelidad histórica. Actualmente forma parte de la exposición permanente del ARQVA.

Félix, hombre inquieto y apasionado, desarrolló una brillante carrera profesional, de la que solamente destacamos unas breves pinceladas. Se adentró con éxito en diferentes temas como la espeleología. Como espeleólogo destacó por combinar la exploración deportiva de vanguardia con la innovación técnica y científica durante la «edad de oro» de la espeleología española (1960-1975).
Participó en la primera expedición científica española a la Antártida en 1983, y trabajó como ingeniero de mantenimiento en la Base Antártica española Juan Carlos I. También estuvo varios años en IBM en Estados Unidos y en España. Por último, reseñar que es autor de la obra Libreta de notas de un carpintero de Ribera: un oficio y una vida en el Cabanyal (2014), junto a Joaquín López Martínez y Juan Carlos Mejías Tavero.
Desde aquí expresamos nuestro más sincero y profundo agradecimiento por toda su labor desinteresada como modelista naval, que nos ha legado auténticas joyas para entender mejor una parte importante de la construcción naval en madera. DEP.
Juan José Sánchez Baena y Celia Chaín Navarro

Que la tierra
le sea leve …
No hay rosas en
la tumba del marino.
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Me encantan sus reproducciones de barcos. Una gran pérdida . Descanse en paz.
Gran espeleólogo y experto en modelismo naval, Félix Moreno Sorli fue también el mejor colaborador con el que nuestro Patrimonio Histórico pudo contar cuando en 1971 exploró por primera vez uno de los yacimientos más importantes de la Edad del Bronce de la Comunidad Autónoma de Madrid: la cueva de Pedro Fernández Villacañas (Estremera). Al frente del Grupo Espeleológico STANDARD (STD), entre cuyos miembros se encontraba la gran fotógrafa Dª Ute Müller Graft, y en perfecta sintonía con el Dr. D. J.L. Sánchez Meseguer director de las actuaciones arqueológicas, lideró los trabajos de prospección y topografía del yacimiento con exquisito interés en la preservación de las formaciones naturales y de los numerosos restos del Pasado que la cavidad conservaba in situ. Su concepto y experiencia del trabajo en equipo supuso en todo momento además de una continua protección y un inestimable apoyo, una gran fuente de conocimiento y aprendizaje para quienes jamás nos habíamos adentrado en una cueva de las características de aquella y en la que la actuación arqueológica debía llevarse a cabo en unas condiciones físicas (calendario, horarios, oscuridad, temperatura, humedad), totalmente inusuales para profesores y alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid, más o menos acostumbrados a las intervenciones al aire libre y al estudio en despachos y bibliotecas. Pero la colaboración de espeleólogos y arqueólogos funcionó, y aquellas jornadas con Sorli y sus colaboradores fueron un modelo no solo de trabajo en equipo, sino también de convivencia entre espeleólogos y universitarios. Los buenos momentos (entre los que destacaban los relatos de sus expediciones) compensaron el esfuerzo que para muchos de nosotros supusieron aquellos fines de semana, y por todo ello nunca te olvidaremos “Jefe”.
Catalina Galán Saulnier y Helena Romero Salas