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Archive for the ‘– Defensores del Patrimonio’ Category


Por la Dra. Celia Chaín Navarro, Catedrática de Biblioteconomía y Documentación

El fondo Kati es posiblemente la colección documental mas importante que ha perdurado a lo largo de siglos, cuya trascendencia rebasa fronteras nacionales, religiosas y culturales. Sus manuscritos cuentan de primera mano una parte de la historia moderna de España y de Francia, de la costa africana, de los intercambios en el Mediterráneo y de los reinos del desierto del Sahara. Se inició en Toledo, y en ella sus fondos se enriquecieron considerablemente. Para salvarla, sus dueños tuvieron que exiliarse en 1468, utilizando el mar como vía de escape cruzaron las montañas africanas y terminaron estableciéndose en Mali, en Tombuctú, la ciudad que durante la Edad Media presumía de contar con 51 bibliotecas.

Esta colección es tan importante que los expertos la comparan con la Genizah del Cairo y los manuscritos del Mar Muerto.

Uno de los manuscritos

Uno de los manuscritos del fondo Kati

El devenir de la Biblioteca

Esta historia sabe a mar y a arena del desierto, a héroes anónimos que lucharon por cumplir una misión. Cuenta un pasado común, de pueblos del Mediterráneo y de reinos africanos. De descendientes de reyes godos cuyo legado mas importante era una imponente colección de manuscritos en hebreo, castellano y árabe. También de exilio forzoso porque la intolerancia y la envidia pudieron mas que la cultura y la convivencia. Como la gran biblioteca de Alejandría sufrió persecución y estuvo a punto de ser aniquilada, pero a diferencia de aquella, el fondo Kati, la mítica y desconocida biblioteca andalusí, con casi 13000 manuscritos, se ha salvado.

Una de las miles de ilustraciones

Una de las miles de ilustraciones de la Biblioteca de Tombuctú

Pero es que aparte de la relevancia de la colección, muchos de los ejemplares tienen notas escritas a mano en los márgenes, con la historia del lugar o con textos de la historia de Al-Ándalus, que coexisten junto a la escritura original. Además, cada manuscrito tiene su propia historia: quién lo compró, dónde, cuál fue su precio o cómo se convirtió en un regalo de alguien.

Una hoja con anotaciones marginales

Una hoja con anotaciones marginales (Fondo Kati)

Frente a la barbarie que últimamente corroe a nuestra sociedad, podemos enorgullecernos de que algunos de nuestros antepasados lucharon por mantener un legado de incalculable valor: las muestras inequívocas de nuestra historia común, la señas de una identidad que compartimos, el sueño del Al-Ándalus.

Toledo visigodo

Los protectores de este fondo han acumulado en sus venas sangre del norte y del este de Europa, porque son descendientes de los reyes visigodos, que se establecieron en Hispania durante siglos, cuando la tolerancia distinguía a la Península, y en especial a Toledo, como foco de cultura y civilización, a pesar de que en ella convivían confesos de las tres grandes religiones del libro (cristianos, judíos y musulmanes).

Sin embargo, el conflicto religioso se empezó a instalar en las tierras del Al-Ándalus y la misión de los herederos de esta familia, como si de un tesoro sagrado se tratara, les obligó a exiliarse en 1468, a dejar su tierra, a abandonar su patria para buscar aires nuevos, donde la colección estuviera a salvo. Desde Toledo se trasladaron a la periferia, y desde allí navegaron hasta las costas africanas.

árabe

Detalle de un manuscrito de una de las bibliotecas de Tombuctú

Llegan a África

Como si de una novela se tratara, atravesaron el corazón del continente negro hasta encontrar un lugar que permitiera mantener a salvo la colección. En el camino cientos de documentos se unieron. Una vez establecidos en las tierras del antiguo reino de Shongay (el mayor de toda África), los herederos de los reyes visigodos establecieron contacto con ellos, y a través de matrimonios mixtos el fondo Kati se empezó a enriquecer con documentos de estos nuevos territorios.

Fondo Kati

Fondo Kati

En el imperio mas importante de África

El milenario reino de Mali se hizo famoso fuera de África por uno de sus mas imponentes soberanos, Mansa Musa (c. 1280-1327). Rey de reyes, posiblemente el mas rico del mundo, se hizo famoso cuando en su peregrinación a la Meca partió con una caravana llena de oro y riquezas, que iba repartiendo por las ciudades en las que se alojaba. Tan relevante fue que se le representa en la cartografía europea de la época.

Musa representado en un portulano Catalán

Musa representado en el denominado Atlas Catalán, del Mallorquín Cresques, siglo XIV. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Pero Musa fue mundialmente conocido no sólo por su riqueza, sino por su interés en reunir en su corte a sabios, filósofos, astrónomos y poetas, por fundar universidades y bibliotecas y por su amplia visión del mundo, que le hizo contar con arquitectos hispanos para construir sus bellísimos palacios y mezquitas, una de las cuales aún se conserva.

Los herederos del reino de Musa, hombres y mujeres ricos y cultos, se unieron en matrimonio con los Kati, y la colección que había llegado de Toledo empezó a incluir los documentos de la familia real Shongai.

Reinos de África, el Shongai aparece en color azul

Reinos de África, el Shongai aparece en color azul. Fuente

La intolerancia vuelve

Sin embargo, esta unión étnica y cultural no supuso la estabilidad para los miles de manuscritos que ya albergaba. Los shongai eran sunnies y los enfrentamientos con los chiies rompieron muchas veces la paz en aquellos territorios.

La familia Kati, consciente de la riqueza de su legado y de la importancia del patrimonio heredado, decidió llevar a cabo una estrategia que mantendría la colección en tiempos de guerra: se distribuían varios ejemplares entre cada uno de los miembros y amistades, de tal forma que en el caso de que alguno fuera descubierto, sólo una parte se perdería. Esta manera de proceder tuvo que seguirse en repetidas ocasiones, unas veces por las guerras intestinas entre las dos facciones del Islam, otras para librarse de aventureros europeos sin escrúpulos que iban tras los manuscritos, incluso hasta hace menos de dos años, cuando de nuevo la barbarie islámica radical invadió las calles de Tombuctú, en busca del legado andalusí, con la única misión de destruir lo que ellos llamaban la “biblioteca judía”.

La lucha titánica de una familia para conservar un legado cultural sin precedentes en el mundo 

Estamos acostumbrados a ver películas con héroes al estilo Indiana Jones, personas que luchan contra el expolio arqueológico y cultural con todos sus fuerzas. También nos llegan ejemplos reales de gobiernos y ejércitos que destruyen patrimonio, tanto ahora como en el pasado.

Ismael Diadie, el último heredero del fondo Kati

Ismael Diadie, el último heredero del fondo Kati, delante de uno de los estantes con los manuscritos

La familia Kati es uno de los ejemplos colectivos mas importantes que ha recibido como herencia la misión de defender de la intolerancia y el fanatismo una colección de manuscritos, y que ha conseguido cumplirla durante siglos.

La honorable tarea les supuso trasladarse de un continente a otro hace ya mas de cinco siglos, dejar la floreciente y otrora tolerante ciudad de Toledo para viajar al centro de África y establecerse en pleno desierto.

Dalail'hayrat copiado en Marruecos en 1484. Este Manuscrito lleva 78 notas del Principe Mahmud Kati, hijo del toledano Ali b. Ziyad al-Quti

Dalail’hayrat copiado en Marruecos en 1484. Este manuscrito lleva 78 notas del príncipe Mahmud Kati, hijo del toledano Ali b. Ziyad al-Quti (fondo Kati)

La colección que han custodiado les ha llevado a mezclar su sangre, y de ser una familia blanca han pasado, como el mismo Ismael Kati dice, a ser negros. Sin embargo, como ya pasó con los actuales judíos sefardíes, no han perdido ni su cultura ni su lengua.

Manuscrito

Ilustración de uno de los manuscritos de Tombuctú

El último representante de la familia, Ismael Kati, explica que el apellido por el que son conocidos, kati, significa extranjero, godo. Su largo peregrinaje desde que salieron de Toledo les ha supuesto ser conocidos como extraños en las tierras que habitaban. Todo por conservar un patrimonio común, por demostrar al mundo que hasta en los confines de la tierra, contra viento y marea, una idea, una asombrosa misión heredada que muchas veces parece irreal, puede desafiar y contrarrestar la tormentosa barbarie de la intolerancia y el fanatismo, sea éste cual sea.

“Tenemos 546 años de experiencia, 546 años huyendo y escondiendo esta biblioteca de fanatismos de todo tipo, dispersando y reunificando los manuscritos, algo de olfato genético ha ido pasando de generación en generación”, asegura Diadié.

De momento, hasta que no lleguen tiempos mejores, la colección de manuscritos sigue siendo la única patria común de esta familia.

Los Kati, para los que creemos que el patrimonio cultural es la mejor herencia tangible que podemos dejar a nuestros descendientes, no son ajenos, no son extraños, son un ejemplo, son héroes. Y heroicidades como la suya nos devuelven a tiempos pasados, en los que guerreros milenarios juraban defender reliquias con su propia vida y cortes medievales compuestas por sabios de todo el orbe conocido (como las de Carlomagno, Mansa Musa, Califato de Córdoba o la Escuela de Traductores de Toledo, entre otras).

Apoyo internacional

Sólo a mitad del siglo XX algunos investigadores europeos y norteamericanos empezaron a comprender la importancia del fondo y de su conservación. Años mas tarde la Junta de Andalucía (España) financió un proyecto para salvar del olvido los manuscritos. Incluso se ha formado un grupo de intelectuales cuya misión es dar a conocer su importancia y facilitar un lugar digno a tan magnífica colección.

Es muy probable, aunque todavía no se han dado a conocer fechas, que en este año 2015 se celebren sendas exposiciones en lugares emblemáticos de la península ibérica, en los que podamos admirar una parte significativa del fondo andalusíu. Toledo, la patria chica de los Kati, será una de ellas.

Junto a todos los recientes esfuerzos, la mayor garantía para que esta herencia de interés universal se mantenga es sacarla del olvido, que sea conocida y apreciada, especialmente por los pueblos cuya historia e identidad aparecen fijadas en sus impresionantes manuscritos.

Cómo citar este texto en documentos en papel:

CHAÍN NAVARRO, Celia. Los manuscritos que han sobrevivido al fanatismo. En: Blog de la Cátedra de Historia Naval, 11-01-2015. Accesible desde https://pinake.wordpress.com/2015/01/11/los-manuscritos-que-han-sobrevivido-al-fanatismo/ [Consulta día-mes-año].

Cómo citar en un documento de Internet:

CHAÍN NAVARRO, Celia. Los manuscritos que han sobrevivido al fanatismo. En: Blog de la Cátedra de Historia Naval, 11-01-2015 [Consulta día-mes-año].

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