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Posts Tagged ‘Patrimonio intangible’


Esta entrada es continuación de otra titulada Madagascar, la Atlántida del Sur.

Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Ha sido, y continua siendo, un punto de paso en un gran océano entre dos inmensos continentes, África y Asia, lo que ha hecho que en su historia haya una importante mezcla de civilizaciones que han dejado un poso considerable en su cultura autóctona. Así, la isla malgache cuenta con un rico repertorio de leyendas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores.

Las leyendas marítimas originarias 

La isla cuenta con un impresionante repertorio de leyendas nativas recogidas en una tesis doctoral realizada por una de sus habitantes, que actualmente es profesora en la Universidad de Antananarivo, la capital del país (1). Exponemos aquí las mas importantes que se hallan vinculadas con la temática del blog.

a) La sirena de Andranoro

Un día un joven estaba pescando en el río Mamba, en las cercanías del actual pueblo de Andranoro, cuando vio a una hermosa joven sentada sobre una roca. Tenía el pelo largo, muy largo, y no se le podía ver todo el cuerpo porque quedaba envuelta por su pelo; y el joven pescador se enamoró de ella. La joven se llamaba Ranoro.

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar, que algunos identifican con sirenas

Tras varios encuentros se casaron, con la condición de que el marido nunca pronunciara la palabra «sira» en presencia de su mujer.

Tras la boda la sirena cobró forma humana. Los años pasaron y pasaron, la pareja tuvo tres hijos y vivían felices. El único problema era el carácter de Ranoro, porque era una mujer distraída y muchas veces se le olvidaba hacer una u otra cosa. Un día, su marido le dijo: Tena tsy asianao sira mihitsy aho! (¡De verdad, nunca me haces caso!).

En cuanto pronunció la palabra prohibida, la mujer salió de la casa y se sumergió en el agua del río Mamba. Y nunca volvió, a pesar de las súplicas de su marido.

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Dicen que, de vez en cuando, hacía visitas a su marido y a sus hijos en sueños para darles consejos. Y que cuando éstos tenían problemas se acercaban a la gruta para pedirle ayuda.

b) El martín pescador

Este precioso pájaro que vive en las orillas de ríos y lagos tiene una bonita historia malgache. En el sur de la isla dos pueblos, los bara y los antandroy, estaban en guerra.

Martín pescador malgache. Fuente

Martín pescador malgache. Fuente

Uno de los guerreros del pueblo bara, huyendo de sus enemigos se adentró en un lago y dejó sólo su nariz fuera, para respirar. Los antandroy vieron que una nariz sobresalía del agua y fueron a apresarlo, pero de pronto un martín pescador se posó sobre ella disuadiéndolos de que allí había alguien sumergido. En reconocimiento, el hombre que se salvó emitió un juramento:

– Maldito sea el que, entre mis descendientes, mate o coma el vintsy, porque me ha salvado la vida.

Por eso, el martín pescador es tabú entre los bara. Por miedo a ser víctima de la maldición de sus antepasados, hasta hoy en día, nadie se atreve a comerlo, ni siquiera en período de escasez.

c) La leyenda del lago sagrado de Antañavo

Antes, en el lugar donde hoy está el lago, había un poblado. Cuentan que en ese pueblo un día apareció un anciano pidiendo limosna. Nadie quiso atenderlo, hasta que ya cuando anochecía una mujer muy pobre, que tenía un hijo pequeño le dio cobijo y le ofreció la comida que tenía. El anciano, tras la cena, agradecido, se despidió.

Cuando la mujer fue a dormir al niño, ésta vio que era imposible, ya que el bebé lloraba cada vez mas fuerte. Un poco desesperada salió de su casa y fue a pasearlo para calmarlo. Se sentó sobre un tamarindo que había al final del pueblo y allí el niño se durmió. Cuando la madre quiso regresar, el bebé volvió a romper a llorar, de modo que la mujer decidió quedarse bajo el árbol.

Pero ni siquiera tuvo tiempo para acomodarse cuando oyó un gran estruendo. Volvió la cabeza, y vio que su pueblo iba desapareciendo ante sus ojos, y que, en su lugar, el gran hueco se iba llenando de agua. Quedó petrificada, estrechando a su retoño contra ella. El alba les sorprendió al pie del gran tamarindo, con el agua hasta los tobillos. Los vecinos de los pueblos de alrededor, una vez que la señora les contó la historia, siempre dijeron que por haber sido buenos con el anciano, éste había salvado a la madre y al niño de morir ahogados.

Lago Antanavo

Lago Antanavo

Desde entonces el lago fue respetado por ser el sepulcro de los habitantes de aquel pueblo. Incluso los cocodrilos son venerados, porque se cree que después de la muerte tomaron aquella forma animal y que sus almas moran en ellos.

(1) RABARIJAONA, H. Narrativas orales malgache e hispánica: convergencias, divergencias y estudio comparativo. Tesis doctoral presentada en la Universidad de Alcalá de Henares (España),  2001.

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Se ha publicado hace unos días un diccionario que recoge multitud de términos vinculados con el comercio medieval, en el que se pueden consultar un total de 12.000 voces, con 23.000 variantes, mas de 60.000 fichas digitalizadas, fruto del trabajo de recopilación previo y 100.000 referencias a documentos de archivos de los siglos IX a XVI. Está accesible a través de Internet de manera gratuita.

Feria medieval

Feria medieval. Fuente

Esta obra es fruto de la digitalización de dos tipos de fuentes: el legado de Miguel Gual Camarena, conservado por su familia, que ha sido donado a la Universidad de Murcia, y el vaciado documental generado por el proyecto “Materiales para un repertorio de terminología histórica referente a pesas, medidas, monedas, mercaderías e instituciones económicas”, financiado por la Fundación Juan March en los años setenta. Este trabajo supuso un exhaustivo vaciado de archivos y publicaciones económicas.

Mapa medieval de la ciudad de Constantinopla, capital de Bizancio, hacia 1300

Mapa medieval de la ciudad de Constantinopla, capital de Bizancio, hacia 1300. Fuente

Estos documentos ha sido digitalizados por una treintena de investigadores de las Universidades de Granada, Murcia, Málaga, Navarra, Mallorca, Valencia, Salamanca, Sevilla y Barcelona. Este trabajo se complementa con la incorporación de los léxicos que ha ido apareciendo desde 1974 hasta la actualidad, y la redacción progresiva de los materiales de la base documental.

Comercio de elefantes desde norte desde África a Francia por el Estrecho de Gibraltar

Comercio de elefantes desde el norte de África a Francia, pasando por el Estrecho de Gibraltar. Fuente

Algunos términos marítimos y navales

a) ALQUITRA, alquitrán, alquitranum, quitrá, alchitrano, alquitrano, naphta, quitra, alquitán, pégola .- Cast. “alquitrán”. Del ár. “al-quitran”.

b) Ancla. ANCORA, anchoraanchorancreanchara.

Cast. “ancla” o “áncora”. Del lat. “ancora”. Véase la amplia glosa, documentación y bibliografía que le dedica Gual, Vocab. comercio medieval, voz “anchora” (doc. 1252). Hay que añadir los datos sobre precios que traen Carrére, barcelone centre écon., p. 197, nota 4) y Airaldi, Génova-Granada, pág. 36 y 69. 1 ánchora de 3 arrobas se exporta de Valencia a Mallorca (publ. Coses vedades 1381, p. 37).

c) Bacalao. ABADEJO.  Cast.- “bacalao” y escarabajoabadeilio.

Documentados en los siglos XV y XVI respectivamente. Tampoco las voces catalanas “abadejo’ y “bacalla” están documentadas en los tiempos medievales propiamente dichos, tal vez por no abundar el bacalao en el Mediterráneo. Derivado de “abab“.
-1203: “Pedro martin abadeilio, Martin grant de alfamarera” (cfrª. BRAH, VIII, p. 317)
El abadejo seco y remojado se vende en Murcia a 16 y 12 maravedis la libra (1566. A.M.M. Actas Cap., fol. 120v.).

Pescadero

Vendedor de pescado

d) Ballena. BALENA, ballena, vallena.- Cast. “ballena”, cetáceo muy abundante en los mares medievales. Del lat. “ballaena“.

e) CALAFATE, calafat, callafat .- Cast. “calafate”. Persona que calafatea los barcos (cierra las junturas de las maderas de las naves con estopa y brea). Por extensión, material que utiliza el calafateador.

f) ENTENA, antenesentenaantennaantemna, mayor, mástil.- Mástil de una embarcación.

Codex Manesse (S.XIII)

Codex Manesse (S.XIII)

 

g)  La voz GALERA se puede encontrar también como galea o galeam.

La descripción de ésta que Gual Camarena hizo en su diccionario anterior de 1968, que está aquí recogida, fue:

Galeam (I, 59); galeis, galee (III, clausulas finales).—Cast.«galera», tipo de embarcación larga, estrecha y baja, movida a remos y vela, común en los mares desde el siglo xiii, cuya descripción, características y gráficos pueden verse en Guerrero, Cántigas, 329-333 y Encicl. mar (v. «galera») Amplio estudio, documentación y dibujos en Lane, Navires, 1-31. Del griego bizantino «galea»; la forma cat. «galea o galera» influyó en la castellana.

Citas. «Que nos seamos uestros cómitres en uos tener una galera…fecha et guisada de todo quanto pertenece a galea…et auemos-la de fazer de nuevo cada siete annos» (1254, publ. A. Ballesteros, Sevilla s. XIII, doc. 69). Jaime I reconoce deber 6.500 sueldos a su baile de Barcelona, por una galera que le había hecho construir (9 diciembre 1263, cfr. Miret, Itin. Jaume I, 346). El lugarteniente de Mallorca propone en 1320 al rey Sancho, «que lexades les coches e les naus, navegas hom mercadeian ab galeras, axí com ara fan totes les comunes, per ço que mal no puguen pendre per lurs enamichs» (publ. Durliat-Pons, Port Mallorca, 358). Alfonso, primogénito de Jaime II de Aragón, dicta protección a los encargados de recoger madera y otros útiles para construir, en la playa de Valencia, unas galeras para la expedición a Cerdeña (1 febrero 1322, Cfr. Javierre, Privls. Montesa, doc. 301).

Comercio en el puerto de Cartagena. Cántigas de Santa Marçia de Alfonso X el Sabio

Comercio en el puerto de Cartagena. Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio

h) GALEOTE y galeotes.

i) La galleta de mar o bizcocho. VIZCOCHO,  bescuyt.

Cast. “bizcocho” o “galleta de marineros“, muy abundante en la documentación medieval.

Seleccionamos un pequeño número de citas, de las muchas recogidas:
-1294: “e pora fazer treze fornos de nuevo, que fizieron en Sevilla, “para’l viscocho” (1294» publ. Gaibrois, Sancho IV, doc. 583)
-1330:  Alfonso IV ordena a Cerdeña que haga 6000 quintales de bescuyt. que sea bueno y bien hecho, y que “lo dit bescuyt se faga del forment d’aquest any present”; si se ha hecho alguna cantidad con trigo del año pasado, que se venda (1330, pub Cabestany, Alf. el Benigno y Cerdeña, doc. 41)
-1332:  el mismo monarca manda que Cerdeña prepare 13.920 quintales de bescuyt. para las 20 galeras y sus acompañantes, durante 3 meses, a base del siguiente cálculo cada galera consume 100 quintales al mes; los 600 hombres a caballo, contando 4 personas por caballo, a 2 libras de pan por persona; y los 2000 hombres de pie, a 2 libras de pan cada uno (1332, publ. lbid., doc. 68)
-1406:  el bescuyt a 18 sueldos quintal (1406, ver Jal, Gloss. nautique. voz “bescuyt”‘
-1448:  “si algun patró de nau aportarà en Mallorques forment seu fora de la térra, puixa del dit forment fer bescuyt” (1448, publ. Pons, Mostassaf. 115)

j) NAVE, nau y el resto de términos similares: naus, nauem, naues, nauibus, nao, navis, navio, navire, nef.

Igual que los anteriores, encontramos otros términos vinculados con el mar, tales como boussoue, brujula, carabela, carta de navegar, cómitre, delfín, mar, merluza, puerto, entre otros muchos.

La ciudad de Bracelona en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina

La ciudad de Barcelona tal y como aparece en el Libro de las grandezas de Pedro de Medina (S. XVI)

Tal y como sus editores afirman, el objetivo al hacerlo público ha sido ofrecer a la comunidad científica un patrimonio léxico de gran valor. Para los interesados en la Historia y el Patrimonio Naval es una fuente de indudable interés, porque recoge parte de ese patrimonio intangible tan difícil de evidenciar, que tiene un importante papel en la interpretación de hechos y en la contextualización de objetos vinculados con nuestro pasado marítimo.

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Dedicamos esta serie a una parte de la Historia de la navegación localizada casi en las antípodas del Mediterráneo, en las islas del Pacífico austral. Entender cómo navegaban estos insignes antepasados nuestros hasta el siglo XIX es importante, además del conocimiento intrínseco que ello supone, porque posiblemente algunas de sus técnicas eran similares a las que en la Antigüedad usaron los marinos que surcaron el Mediterráneo antes de que apareciera la aguja náutica.

Detalle del mapa de Joan Marft

Detalle del mapa de Joan Martinez en 1587 en el que aparece marcado una parte del espacio que ocupa el Pacífico

Actualmente muchos de los métodos ancestrales se han perdido, pero en las pequeñas islas se mantienen algunos. Tenemos noticias porque los navegantes europeos que llegaron allí durante los siglos XVIII y XIX describieron parte de ellos, y porque algunos investigadores actuales, conscientes de la riqueza epistemológica que conllevaban, se dedicaron a recogerlos, documentarlos, describirlos y dibujarlos.

Australia, Cassini, 1798.

Australia según Cassini (1798)

Habitat marino

El Océano Pacífico abarca un área que supone, nada mas y nada menos, que 1/3 de la superficie de la Tierra. Este ámbito en el que la tierra firme ocupa algo mas de dos milésimas del total fue, desde hace miles de años, el habitat de un grupo heterogéneo de humanos para los que el mar, lejos de ser una barrera, se terminó convirtiendo en una inmensa autopista.

Carta de América. G. Danet, ca 1730

El mar del Sur o Pacífico en una carta de América. G. Danet, ca 1730

Las miles de islas que pueblan este mar han estado conectadas gracias a viajeros, que con los siglos desarrollaron un impecable sistema de navegación profundamente desconocido por el resto del mundo.

Lejos de los estereotipos que parece que se generaron, basados en relatos de viajes de algunos descubridores europeos, los conocimientos del medio marino facilitaron que se forjara una élite de cuyo dominio de las técnicas de navegación dejarían absortos a muchos entendidos.

Desgraciadamente el desprecio que algunos teóricos mostraron por estas habilidades, la prohibición de los gobiernos europeos de navegar entre islas y los modernos y cómodos sistemas de navegación actuales, han minado mucho el uso de los conocimiento originarios.

Canoa con batanga construida según técnicas antiguas

Canoa con batanga (el refuerzo exterior a modo de aleta) construida según técnicas antiguas

En un ámbito marítimo como el Pacífico los navegantes fueron una casta, de tradición oral  exclusivamente, que guardaba celosamente su conocimiento, que lo transmitía a unos pocos elegidos, que nunca documentaron ni dejaron mas evidencias que alguna “carta de navegación” construida a base de ramas y conchas marinas.

Hecha con piedras y ramas

Parece, según Lewis y otros muchos investigadores, que los tres grandes espacios geográficos (Melanesia, Polinesia y Micronesia) se poblaron gracias a los navegantes asiáticos, aunque éstos no descartan que hubieran incursiones de navegantes americanos.

Portada del libro de Lewis

Portada del libro de Lewis

Una vez establecidos en los diferente archipiélagos, los habitantes de cada uno de ellos no dejaron de tener contacto porque los separaran miles de kilómetros de agua marina. Al contrario de lo que se pensó inicialmente, los intercambios fueron muchos, frecuentes e importantes, y la comunicación se establecía primeramente a través de contactos esporádicos primigenios y posteriormente se plasmaba a través de viajes programados.

Algunas de las técnicas alternativas a los sistemas de navegación mediterráneos

En próximas entradas vamos a explicar detalladamente las técnicas mas comunes en las islas de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, un territorio que abarca miles de kilómetros cuadrados, donde la mayor parte es agua, y en ella surgen pequeños islotes, cuyos habitantes han hecho uso durante siglos de estos impresionantes conocimientos para poder navegar entre ellas.

Una de las divisiones de las islas del Pacífico.

División de las islas del Pacífico Meridional

A muchos occidentales les costaba trabajo entender, según Lewis, cómo sin un solo instrumento y en pequeñas embarcaciones los aborígenes podían navegar miles de kilómetros. Ello supuso que se lanzaran teorías, basadas en conocimientos adquiridos en Europa que, lejos de servir para comprender las habilidades desarrolladas en las antípodas, sólo contribuyeron a generar estereotipos que podían ir desde el desprecio a la mitificación, y que no aclaraban nada.

Un estudio detallado de los sistemas de navegación permite saber que muchos de sus conocimientos se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa se usaban para orientarse.

carta vientos pacifico

Carta vientos del Pacifico según un derrotero español de 1852

(Continuará)

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Por Garbo

    “[…]. Estoy mirando, oyendo,
    con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
    y con las dos mitades del alma miro el mundo […].” (Pablo Neruda)

1.“Mirando al mar” (1949)

Con motivo del Día de San Valentín y, de un modo muy especial, queremos rendir homenaje a uno de los boleristas españoles más emblemáticos, una figura inolvidable dentro de la historia de la música del siglo XX. Nos referimos a la voz única e inconfundible del intérprete Jorge Sepúlveda. Supo transmitir la sensibilidad, dulzura y melancolía de un género, confiriendo un sentido especial a cada palabra, siempre envuelta de sensaciones, emociones y sentimientos que enamoraban al oyente, con una exquisitez musical incomparable, desde aquellos gramófonos y radios de antaño.

Jorge Sepúlveda

En esta ocasión, traemos “Mirando al mar”, tema del año 1949, portador de la magia, del romanticismo o el sueño de algo tan inmenso como el amor, con el mar como contexto.

2. Letra de la composición musical

Bajo el palio de la luz crepuscular,
cuando el cielo va perdiendo su color,
quedo a solas con las olas espumosas
que me mandan su rumor.

Ni un lejano barquichuelo que mirar,
ni una blanca gaviota sobre el mar.
Yo tan sólo recordando la aventura que se fue,
la aventura que en sus brazos amorosos disfruté,
bajo el palio sonrosado
de la luz crepuscular.

Mirando al mar soñé
que estabas junto a mí.
Mirando al mar yo no sé qué sentí,
que acordándome de ti, lloré.

La dicha que perdí
yo sé que ha de tornar,
y sé que ha de volver a mí
cuando yo esté mirando al mar…
Ni un lejano barquichuelo que mirar,
ni una blanca gaviota sobre el mar.
Yo tan sólo recordando la aventura que se fue,
la aventura que en sus brazos amorosos disfruté,
bajo el palio sonrosado
de la luz crepuscular.

Mirando al mar soñé
que estabas junto a mí.
Mirando al mar yo no sé qué sentí,
que acordándome de ti, lloré.

La dicha que perdí
yo sé que ha de tornar,
y sé que ha de volver a mí
cuando yo esté mirando al mar…

Letra: César de Haro Valencia.
Música: Marino García González.

3. Resumen

Esta composición musical reaviva una intensa historia de amor. El mar evoca el recuerdo, la nostalgia por recuperar esa aventura disfrutada “bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular”.

4. Actuación en directo de Jorge Sepúlveda en Televisión Española

Más información

BALTASAR, Basilio. El cantante Jorge Sepúlveda murió en Mallorca, donde vivió sus últimos años en busca del anonimato. El País, 18-06-1983.

ENCABO, Manuel. Jorge Sepúlveda, el bolerista que dejó su corazón en Santander. ProBoCa: Promoción del Bolero en Cantabria, 01-05-2010.

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Diccionario elaborado por el Capitán de Navío Pedro Fondevila Silva, miembro de la Cátedra de Historia Naval, que recoge mas de 7500 voces y unas 9100 acepciones de palabras castellanas y catalanas. La obra es una valiosa herramienta para poder entender mejor la historia de los hombres y las naciones de las riberas del Mediterráneo. En concreto, para conocer la aportación que desde el español y hacia el español tuvo esta lengua común hablada durante mas de cinco siglos (ss. XIII-XVIII).

La lengua franca era una jerga marinera compuesta de términos de varios idiomas europeos como el español, francés e italiano, entre otros, en la cual sólo se usa el infinitivo de los verbos para todos los tiempos y modos de la conjugación, y que fue usada por marineros, navegantes y comerciantes del Mediterráneo.

Este diccionario tiene un estudio preliminar del profesor de la Universidad de Murcia Dr. Juan José Sánchez Baena.

Ha sido recientemente editado por la Fundación Séneca, y se presentará en la sede la Cátedra de Historia Naval, en Cartagena, el jueves 19 de mayo a las 10,30 h.

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