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Posts Tagged ‘China’

En estas fechas nos unimos a las celebraciones que en algunos países se dan con motivo del día de los Reyes Magos, con una versión asiática del cuento de Cenicienta, que tiene como amigo a un pez mágico. Es nuestra forma de incorporar los temas marítimos dedicados a los más pequeños en estos momentos, que a pesar de las circunstancias que vivimos, deben ser de ilusión y alegría. 

Pez coi, que según la tradición china trae buena suerte

El cuento comienza en la lejana China y se escribió en el siglo IX, cuando la dinastía Tang gobernaba el país. Pasado mucho tiempo, en Europa, durante el siglo XVII, dos autores, Basile y Perrault, la adaptaron y la convirtieron en la narración que tantas veces hemos oído y relatado. Posteriormente, los hermanos Grimm publicaron una versión muy similar a principios del siglo XIX.

El cuento de la Cenicienta en China

Una niña china hábil e inteligente llamada Yeh-Shen, también conocida como Ye Xian (叶 限), se quedó huérfana desde pequeña. Su madrastra la trataba mal y la obligaba a hacer los trabajos más duros. Ella se ponía triste cuando se daba cuenta de que a su otra hermana, le proporcionaba cuidados y mimos, y a ella no. Según quien nos lo cuente, parece que al notar su tristeza un bonito pez de ojos dorados del estanque se hizo su amigo, la consolaba y le daba ánimos.

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Carpas chinas. Wellcome Collections

La madrastra un día se dio cuenta de que el pez sólo le hacía caso a la chica, lo que la llevó a trazar un plan para matarlo y luego cocinarlo. Se vistió con las ropas de su hijastra para atraerlo, y una vez que lo consiguió lo mató y lo sirvió para cenar.

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La Cenicienta lloró desesperadamente hasta que una voz le dijo que su pez era mágico y que si guardaba las espinas, cualquier cosa que deseara se la concedería. Así, cuando llegó la época del festival que se celebraba en la localidad, la madrastra no la dejó asistir, pero sí fueron ella y su hermanastra. Cenicienta esperó a que se hubieran ido y pidió el deseo de brillar en la fiesta. Muy bien vestida y con unos zapatos de oro hizo su aparición. Sus familiares la reconocieron y entonces huyó, dejándose un zapato.

Mas tarde un comerciante recogió el zapato y se lo vendió al rey. Éste intrigadísimo se dedicó a buscar a la chica que lo calzaba. El cuento acaba con Cenicienta casándose con el rey y con la madrastra encarcelada.

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Otras versiones del cuento

Hay más historias sobre una Cenicienta, ya que existen cuentos como éste en las culturas egipcia, india, vietnamita o musulmana. De hecho, se han llegado a contar hasta 700 versiones.

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Portada de una edición del S. XIX del cuento de Cenicienta. Biblioteca Nacional de Escocia

Los elementos distintivos son el pez mágico (que trae buena suerte en la cultura china) y el zapato de oro. El resto, con alguna variación (como por ejemplo que el zapato sea de cristal), es muy similar al que se conoce en Europa y América.

Más información

MAETH, Russell y DEVALLE, Susana. Yexian: la cenicienta china del siglo IX. Estudios de Asia y África, 1987, 22, 3, p. 386-410 [Versión asiática del cuento de Cenicienta].

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Esta semana traemos el manuscrito de un médico que viajó en las naves de la Compañía Sueca de las Indias orientales durante el siglo XVIII, y que en su diario recogió datos, información, dibujos y mapas de algunas de las zonas que más le impresionaron. Aunque casi todas las ilustraciones las dedica al continente asiático, hace algunas excepciones, como dibujar la bahía de Cádiz y algunos bocetos de mapas de Europa, África y Australia.

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La bahía de Cádiz

El manuscrito y su autor

El diario se llama Viaje a las Indias Orientales durante los años 1748 y 1749 (Ost-Indisk Resa 1748 och 1749) y está escrito por Gustaf Fredrik Hjortberg, un erudito ilustrado sueco (1724-1776), que también fue sacerdote. Se embarcó como médico en las naves de la Compañía Sueca de las Indias Orientales al menos en tres ocasiones. La empresa, la mayor de su época en Suecia, que estuvo navegando entre los años 1731 y 1813, comercializaba principalmente té, además de porcelana, seda, especias y otros productos.

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En sus informes añadió mapas dibujados a mano de los mares y continentes por los que navegó. Por lo que encontramos tres, uno del subcontinente indio, otro del sureste asiático y otro de la parte austral. En ellos aparece la zona del O. Índico y el Pacífico que corresponde. El manuscrito, de tamaño similar a una cuartilla, tiene 179 páginas.

También dibujó peces y otros animales marinos que vio en su largo periplo.

Dedicó varias ilustraciones a un puerto chino, que entonces ya era muy conocido, el de Cantón. De él levanta un pequeño plano y dibuja la muralla que lo protege.

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El puerto de Cantón (China)

Hjortberg donó los informes de sus viajes a la Real Academia de las Ciencias de Suecia. El manuscrito había formado parte de la biblioteca del Palacio Drottningholm, la residencia privada de la familia real sueca. Luego fue transferido a la biblioteca de la Real Academia de las Ciencias de Suecia, y desde 1942 es parte de la colección de la Biblioteca Nacional de Suecia.

 

Más información

HELLMAN, Lisa, et al. Social relations in the canton trade: Information flows, trust, space and gender in the Swedish East India Company. The bulletin of the Institute for World Affairs, Kyoto Sangyo University, 2013, 28, p. 205-225.

HELLMAN, Lisa. Using China at Home: Knowledge Production and Gender in the Swedish East India Company, 1730-1800. Itinerario, 2014, 38, 1, p. 35-55.

KONINCKX, Christian. The maritime routes of the Swedish East India company during its first and second charter (1731–1766). Scandinavian Economic History Review, 1978, 26, 1, p. 36-65.

SKOTT, Christina. La ciencia linnaeana y la Compañía Sueca de las Indias Orientales. Nueva York: Routledge, 2014.

VOGEL, Hans Ulrich. The Diffusion and Transmission of the Rotary-Fan Winnowing Machine from China to Europe: New Findings and New Questions. History of Technology, 2006, 27, p. 1-42.

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Hay naves que unen historia, mito y leyenda, por lo que es difícil separar la realidad de la ficción. En el continente asiático, las embarcaciones conocidas como juncos son un buen ejemplo. Las crónicas medievales europeas se refieren a estas inmensas naves, pero las descripciones que hacen no siempre son muy precisas. Marco Polo e Ibn Battuta las pudieron ver y hablaron de ellas. Clavijo también nos dejó relato sobre ellos. Formaron parte de la Ruta marítima de la Seda en plena Edad Media y de la impresionante armada del almirante chino Zheng He en sus viajes de reconocimiento durante el siglo XV (la Flota del Tesoro).

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Los juncos

Aunque los más conocidos son los chinos, también se construyeron en Japón, Vietnam, Corea y otros países costeros del gran Pacífico.

Una de las grandes diferencias con las naves europeas era que las asiáticas estaban construidas con compartimentos estancos (mamparos), de forma que si entraba agua en uno de ellos, el resto permitían seguir la navegación sin peligro.

En esta imagen se pueden ver los compartimentos estanco. Fuente: Unesco

¿Cómo reconocerlos?

Tenían varias características que los hacían fáciles de identificar, aunque en las imágenes obtenidas no siempre se pueden distinguir todas ellas. Solían ser enormes, de casco plano, con mayor manga en el centro, proa fina y portaban unas velas muy distintas a las occidentales, ya que eran cuadradas y contaban con una estructura reticular o alistonada (parecida a las persianas).

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Dibujo de un junco, por R. Monleón. ANM

Otras características distintivas eran el castillo de popa volado con borda, un retranqueo a la altura del timón, un pequeño castillete protegido, una quilla ligeramente oblicua, con las toldillas y camarotes en popa. Habitualmente portaban tres grandes palos, pero existen noticias de que en la flota de Zheng He había juncos que tenían hasta 9 mástiles. Viajaban a la India y al golfo Pérsico en misiones comerciales. Fue, además, una de las embarcaciones favoritas para los piratas de las Indias orientales.

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Dibujo de un junco de guerra, por R. Monleón. ANM

Aunque durante mucho tiempo ha existido la costumbre de denominar juncos a todos los barcos chinos, a modo de voz genérica, las investigaciones están facilitando ya suficiente conocimiento para distinguirlas. De hecho, hoy sabemos que el junco se podía hacer de distintas medidas, por lo que es posible encontrar grandes naves como las de la flota del tesoro de Zheng He y también otras más pequeñas para pesca y transporte de pasajeros, y todas son juncos.

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Juncos en el mapa de Fra Mauro

A lo largo de la Historia, de los sucesivos contactos establecidos con el imperio chino, se ha introducido otro término, “champán”o “xampán”, para denominar a estos juncos, especialmente a los más grandes. De hecho, la Real Academia de la Lengua en España sí que contiene este término, pero no el de junco.

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Junco dibujado en un mapa de China del S. XVII. Fuente: Gallica

Un junco del siglo XIX

Gracias a dos autores del siglo XIX (R. Monleón y el Almirante Paris) tenemos noticia y planos de una nave china de este tipo que era de gran porte. La llamaron Keying y tenía unas medidas de 160 pies de eslora (unos 49 m.) y 83 de manga (25 m.). Desplazaba unas 800 toneladas. Estaba construida con madera de teca y portaba 3 palos. Las velas eran también enormes y la mayor pesaba unas 9 toneladas, lo que le suponía a la tripulación dedicar dos horas a izarla. Llevaba 3 grandes anclas. El timón se podía izar, o arriar, dependiendo de la profundidad del fondo marino. No tenía ni quilla, ni bauprés, ni obenque.

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Dibujo del junco Keying, por R. Monleón. ANM

Es curioso que esta nave asiática llevara pintado un ojo en cada costado (amura). Nos recuerda la idea del ojo de las naves mediterráneas, aunque en este mar era símbolo de buena suerte y en el junco parece que estaba vinculado con una leyenda, que decía que la nave debía ver por dónde iba, por lo que se le dibujaban dos grandes ojos.

Más información

HORNELL, James. The origin of the junk and sampan. The Mariner’s Mirror, 1934, 20, 3, p. 331-337.

La técnica de fabricación de compartimentos estancos de los juncos chinos. Blog Patrimonio de la Humanidad, 2017.

ANM = Archivo Naval de Madrid

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A lo largo de la historia ha habido gobernantes que a la faceta guerrera y política han sumado la de su apoyo a la cultura y a las artes. Esta característica se puede hallar entre reyes, emperadores, kanes, zares, sultanes, faraones y todo tipo de grandes señores de cualquier época. También estaban los que, además, ellos mismos eran destacados humanistas.

Provincia de Guangdong (Cantón) en el sur de China. Mapa del Nouvel atlas de la Chine, de la Tartarie Chinoise et du Thibet (1737). Biblioteca del Congreso de Washington

Un buen ejemplo lo podemos encontrar dentro de la dinastía china Qing, originaria de Manchuria, en un emperador que reinó durante 60 años, llamado Qianlong (1736-1795). Llegó al poder en un momento particularmente fascinante de la historia de China, ya que era una de las naciones más ricas y pobladas del mundo.

El emperador Quianlong a caballo (1757). Museo del Palacio de Beijing

A pesar de los buenos momentos, existían problemas internos como consecuencia de las batallas por conquistar nuevos territorios como Tibet, Vietnam, Mongolia o Turquestán, y también rebeliones de minorías étnicas. Esto supuso que los reyes chinos se volcaran en sus guerras internas, de ellas algunas tuvieron lugar en el mar y quedaron inmortalizadas en dibujos y grabados. Entre las obras hemos hallado varias en las que las flotas navales son las protagonistas, ya que el medio marino se utilizaba para el transporte, así como en las campañas de conquista y represión emprendidas.

Un emperador artista

Qianlong se dedicó por un lado a preservar y fomentar sus tradiciones guerreras-cazadoras manchúes, a la vez que adoptaba los principios de Confucio sobre el liderazgo político y cultural. Había estudiado pintura, le gustaba dibujar y practicar la caligrafía. Fue también un apasionado poeta y ensayista.

Caligrafía china del s. XVIII

Supo combinar su pasión por coleccionar arte con el papel de preservador y restaurador del patrimonio cultural chino. No tuvo inconveniente en incluir en su colección piezas de otras culturas, tanto de sus vecinos asiáticos (Japón e India) como de la lejana Europa. En este último empeño un jesuita italiano, Giuseppe Castiglione, ejerció una gran influencia. Y precisamente en este punto podemos situar la colección de grabados en cobre que el emperador chino encargó en Francia, para dejar constancia de sus éxitos en la guerra.

Los grabados en cobre

Son una serie realizada a partir de placas de cobre, que datan de la segunda mitad del siglo XVIII encargados por Quianlong, y que representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. El encargo tuvo como destino París, que en esa época era hogar de algunos de los mejores artesanos europeos que trabajaban en esta técnica. Los primeros 16 grabados se hicieron en Europa, pero posteriormente los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París.

Cruce del océano y regreso triunfal

Como muestra para los grabadores franceses se usaron una serie de pinturas realizadas por artistas misioneros europeos, empleados entonces en la corte de Pekín (los jesuitas Giuseppe Castiglione, Jean-Denis Attiret e Ignatius Sichelbarth y el agustino italiano Jean-Damascène Sallusti).

Las imágenes que aparecen en esta entrada son de las 12 primeras encargadas en París, que representan la campaña contra Taiwán de 1787 a 1788, en la que las tropas chinas lideradas por el general Fukang’an vencieron la insurrección armada.

Captura de Zhuang Datian con vida

Las naves chinas

Debido al interés que tienen estas naves, hemos realizado ampliaciones de algunas de ellas para que se puedan apreciar más detenidamente los detalles.

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Batalla en Fangliao. Junco chino de dos palos, con guerreros en la cubierta, echando a pique a una embarcación enemiga.

Podemos apreciar juncos y sampanes chinos en plena batalla naval.

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Juncos chinos de dos palos vistos por la amura de estribor, con soldados en la cubierta.

Estos grabados, que inicialmente fueron encargados para glorificar las batallas del emperador, hoy son testimonio de una época de esplendor del imperio chino, nos permiten apreciar detalles de las embarcaciones utilizadas y también sirven para deleitarse con estas obras de arte, que conjugan técnicas orientales y europeas en placas de cobre.

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Un sampán a cuatro remos por banda cargado de soldados. En la popa un soldado maneja un mosquete o fusil, otros llevan lanzas y al que va de proel se le aprecia una aljaba con flechas.

Más información

Los grabados son un conjunto de 64 piezas que forman parte de la colección del Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín.

Exposición de piezas de la época de Qianlong en Atenas (2018-19).

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Los viajes de Marco Polo son muy conocidos, pero no siempre se sabe que parte del viaje de regreso de la corte del temible Kublai Khan lo hizo en barco. En el Libro de las maravillas de Marco Polo se recoge parte de él, y aunque siempre debemos tener en cuenta que se puede intercalar la realidad con la ficción por la cantidad de siglos que han transcurrido, parece que hay una historia de tormentas, piratas, naufragios y otra de amor, en la que Marco Polo es el protagonista.

Marco Polo partiendo de Venecia en 1271, en una representación procedente de un manuscrito iluminado de finales del siglo XV. Colección de la Bodleian Library (Oxford).

Sin embargo, la última, la relación que mantuvo con una princesa a la que tuvo que escoltar por mar, no la relata en sus libros …

Ruta del viaje de Marco Polo según fuentes chinas.

Marco Polo en la corte del Khan

Tras permanecer 17 años en la corte mongola, los Polo (Marco, su padre y su tío) decidieron que ya era momento de volver a su tierra, Venecia, pero como el Kahn no estaba muy de acuerdo con esa decisión, Marco Polo se ofreció a escoltar a una princesa mongola a la tierra de su futuro marido, un príncipe persa sobrino del Khan. Y una vez que la dejaran, podían regresar a su tierra natal.

Esta parecía la forma más sencilla de que el Khan les dejara marchar. Pero el viaje hasta Persia duró dos largos años y murieron casi todos los que habían partido de tierras mongolas. Se salvaron los Polo, la princesa y algún miembro mas de la tripulación.

La salida de China

Partieron de Zaiton (Quangzhou) en 1281, con una flota de 14 buques de alta mar con 4 mástiles y 600 personas cada uno, según estimó Marco Polo, y se embarcaron alimentos y pertrechos para dos años.

Según las crónicas, las naves tenían unos 100 pies de largo, remos que requerían cuatro hombres para bogar, así como una docena de velas, probablemente hechas de listones de bambú (Fuente: Mike Edwards, National Geographic, 2001).

Este fue un viaje desastroso y muy duro, ya que de los que embarcaron sólo sobrevivieron ocho. El texto contiene una descripción de las costas del Índico, con información de Ceilán y las costas de Malabar, con fantasías de todo tipo y un interesante apartado sobre el litoral de Arabia y África. En esta última bordearon la costa entre Somalia y Madagascar, haciendo un recorrido similar al que cien años después llevó a cabo la gran armada del navegante chino Zheng He. Pero sobre su regreso Polo proporciona mucha menos información de la que dedica a China.

Marco no dio datos de lo que salió mal en el viaje, pero hay algunas teorías, como que pudieron morir de escorbuto o cólera; otros sugieren que las pérdidas fueron causadas por los nativos hostiles y ataques piratas. En este espantoso viaje marítimo pasó por el Mar de China Meridional hasta Sumatra y el Océano Índico, y finalmente atracó en Ormuz. Allí se enteraron de que Arghun, el prometido de la princesa había muerto dos años antes, de modo que ésta se casó con su hijo, el príncipe Ghazan. En Persia también se enteraron de la muerte de Kublai Khan. Sin embargo, su protección le sobrevivió, ya que con tan sólo mostrar la tablilla de oro que les regaló a modo de salvoconducto, se les abrieron casi todas las puertas.

La princesa y el navegante veneciano

Durante el viaje, que duró dos largos años, Marco Polo entabló gran amistad con la princesa mongola Kokejin (hay variaciones de su nombre, como Kokojin), cuyo nombre significa “Cielo Azul”. Parece ser que añoró mucho la travesía en compañía del navegante veneciano, y murió entristecida a los 22 años.

Más información

Marco Polo’s return journey to VeniceFacts and details.

Marco Polo, viajero en la China del siglo XIII. Instituto Confucio.

Nota: la fuente de las imágenes, a excepción de las dos primeras, es el Libro de las maravillas de Marco Polo (Marco Polo, Le Livre des merveilles) publicado en París durante el siglo XV.

 

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Hay pueblos que no se dejan amedrentar por el frío y la nieve. No emigran a zonas más cálidas, sino que aprovechan al máximo los recursos naturales y convierten un grave problema en una oportunidad. Este es el caso de los habitantes de la ciudad china de Harbin.

Una tradición de los pescadores del río Shongua, que baña la zona, haciendo uso del agua congelada, se ha transformado en uno de los espectáculos mas visitados.

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Localización de la ciudad china de Harbin, muy cerca de la frontera con Rusia

Con temperaturas que superan los 30º bajo cero, hace ya mas de un siglo estos pescadores se dedicaron a esculpir el hielo formado en el río que recorre la ciudad. Formaban grandes torres, a modo de faros, que se veían desde varios kilómetros.

En conmemoración se celebra un festival cada año, en él se levantan cientos de esculturas de huelo, que representan multitud de motivos, desde los monumentos mas cercanos a los mas conocidos del mundo, hasta objetos, figuras, dioses o animales del entorno. Uno de los mas relevantes es la figura del tigre siberiano, ya que a pocos kilómetros se encuentra una de las pocas reservas naturales de este majestuoso y también peligroso felino.

Para ilustrar la entrada hemos escogido algunos motivos vinculados con el mar, pero los escultores hacen gala de un esmerado arte, así como de un gusto exquisito, tanto a la hora de elegir la pieza como cuando se le da forma.

Este extraordinario evento, que recoge una tradición y aprovecha los recursos hídricos disponibles del río Shongua, se ha convertido en una atracción turística de primer orden. También es un museo de obras de arte al aire libre y, sobre todo, es una forma de dar a conocer y entender el patrimonio, que se replica en hielo de manera magistral.

Así, aunando tradición, recursos naturales, arte popular, turismo y patrimonio, es como de una manera original y espectacular algunos pueblos convierten sus condiciones climáticas adversas en grandes oportunidades de crecer, darse a conocer y difundir sus costumbres.

Más imágenes

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