Hemiolias, las naves de los antiguos piratas

En la Antigüedad la piratería no era extraña. Los asaltadores preferían naves ligeras, que les permitieran maniobrar rápidamente. Cuando no las tenían, las adaptaban, incluso parece que llegaron a construir nuevos tipos. El diseño de la hemiolia, igual que la liburna (o liburnia) y el mioparo, se suelen atribuir a los piratas del levante mediterráneo, ya fueran del Adriático o del Egeo.

Un nuevo tipo de nave ligera y maniobrable

Esta semana vamos a dedicarla a una de esas naves, la hemiolia, que contaba con una fila y media de remos por costado. La media fila hace referencia a que se colocaban más remeros en la parte central del barco, que era más ancha, dando mayor potencia a la nave.

Según Casson, en momentos de ataque, la vela de la hemiolia podía retirarse con rapidez. De hecho, se bajaban la vela y la entena, se apoyaban en un soporte que iba a popa, y un miembro de la tripulación se encargaba de asegurar el conjunto. Tenía que ser un procedimiento extremadamente rápido para proporcionarles ventaja en una persecución.

Las primeros textos que nombran esta embarcación ligera son del siglo IV a. C. Teofrasto describe a un pasajero que se pone nervioso al ver una hemiolia pirata. También se hace alusión a una hemiolia caria que usaban los piratas de Tiro.

Vaso griego en el que se representa un enfrentamiento naval. La nave de la derecha es una hemiolia (S. VI a. C.). British Museum.

Sin embargo, parece que pronto fueron adaptadas y utilizadas por las armadas griega, macedonia y romana. Es decir, se incorporaron como naves de apoyo para el transporte de tropas. Las usaron Alejandro Magno en su avance hacia el Indo (327 -326 a. C.), en la flota de Demetrio de Macedonia (301 a. C.) y en la batalla de Quíos (201 a. C.). Durante la tercera Guerra Púnica, en el año 149 a. C., en uno de los enfrentamientos navales, los romanos incluyeron cien hemiolias junto a las naves principales.

Diseño

No hay evidencia del diseño de las hemiolias regulares, ya que se desconoce el número de remeros en cada barco. Basándose en las fuentes de la época, los investigadores piensan que podrían tener a ambos lados tres remos individuales a proa y otros dos a popa, mientras que en el centro del barco habría cinco parejas de remeros a cada lado.

Hemiolia según Lewis 2019

Como resultado del éxito de esta nave en los ataques de los piratas en el Mediterráneo, surgieron diseños para intentar hacerles frente. Una de ellas, la trihemiolia, se construyó a partir de sus características básicas, pero se le añadió más potencia al incorporar mayor número de remeros. Se cree que fue un diseño desarrollado por los rodios.

La trihemiolia

Como la hemiolia se había creado para poder perseguir y atacar a los navíos mercantes, los constructores navales de la isla de Rodas tomaron uno de los modelos más rápidos de la trirreme, lo adaptaron de forma similar y crearon la trihemiolia, con la idea de dar caza a las hemiolias.

Era una nave de tres filas de remos, más grande y pesada, tenía altura suficiente para que los arqueros disparasen desde arriba contra el enemigo, e incluso los modelos más ligeros contaban con una cubierta para proteger a la tripulación y acomodar a los soldados. Por ello, la trihemiolia se acabó convirtiendo en un rival difícil de batir por los piratas.

Conocemos el nombre de dos de estas naves, Euandria y Eirene (s. I), que estaban estacionadas en Lindos, en la isla de Rodas (Thomsen, 2024).

Trihemiolia. Fuente

Una vez que demostró su utilidad, se incorporó a la flota egipcia, que necesitaba patrullar las aguas del este del Mediterráneo para proteger sus intereses y mantener un estrecho contacto con la isla de Rodas. Luego llegó a Atenas y, finalmente, a otras marinas.

Sin embargo, la trihemiolia no fue una aportación duradera. Compartió el destino de sus inventores: surgió en algún momento antes del 300 a. C., cuando el poder naval de Rodas se acercaba a su apogeo, y terminó desapareciendo cuando fue ocupada por los romanos.

Trihemiolia según Coates, 1995. Fuente

Al requerir una tripulación tan numerosa y bien entrenada (como la de cualquier trirreme), los romanos la descartaron y realizaron la persecución de piratas con las liburnas (otra nave pirata adaptada), que eran más fáciles de manejar.

Parece que dejó de construirse al inicio de nuestra época (s. I), y este puede ser el motivo por el que no aparece en el mosaico de Altiburos (una especie de «catálogo» de naves romanas), que es casi tres siglos posterior.

Más información

CASSON, Lionel. Hemiolia and triemiolia. The Journal of Hellenic Studies, 1958, 78, p. 14-18.

COATES, John. Warships 399–31 BC. The Age of the Galley: Mediterranean Oared Vessels Since Pre-classical Times. London: Conway Maritime Press, 1995, p. 140 y ss.

KHALIL, Emad. The Navy of Ptolemaic Alexandria. In Hellenistic Alexandria: Celebrating 24 Centuries – Papers Presented at the Conference Held on December 13–15, 2017 at Acropolis Museum. Athens: Archaeopress, 2018.

LEWIS, David Martin. Piracy and slave trading in action in classical and Hellenistic GreeceMare Nostrum, 2019, 10, 2, p. 79-108.

MORRISON, John S. Hemiolia, trihemiolia. International Journal of Nautical Archaeology, 1980, 9, 2, p. 121-126.

PITASSI, Michael. Roman warships. Boydell Press, 2011.

STARR, Chester G. The Ancient Warship. Classical Philology, 1940, 35, 4, p. 353–74.

THOMSEN, Christian Ammitzbøll. The continuation of a civic obligation? The Athenian trierarchy in the late third century BCE. Classica et Mediaevalia, 2024, p. 73-92.

TILLEY, Alec. Rowing Ancient Warships: evidence from a newly‐published ship‐model. International Journal of Nautical Archaeology, 2007, 36, 2, p. 293-299.

WACHSMANN, Shelley. Panathenaic ships: The iconographic evidence. Hesperia: The Journal of the American School of Classical Studies at Athens, 2012, 81, 2, p. 237-266.

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