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Archive for the ‘– Libros de interés’ Category

Recientemente se ha publicado un libro que relata con exquisito detalle y excelente capacidad analítica el uso que se le dio a la madera procedente de la Sierra de Segura en los arsenales militares españoles durante la época ilustrada. Titulado La Provincia Marítima de Segura y la Marina de la Ilustración. La contribución de las maderas de Segura de la Sierra a la construcción naval del siglo XVIII, es fruto de años de búsqueda incansable en archivos y de un concienzudo trabajo de análisis e interpretación de las fuentes, realizado por el Dr. Vicente Ruiz García. Aunque se circunscribe preferentemente al ámbito geográfico-administrativo de la que fue la Provincia Marítima y a los años de 1733 a 1836, el análisis de los distintos aspectos y variables que realiza le dan a la obra una proyección más allá del espacio natural y cronológico que abarca. Se trata de una monografía que pone de manifiesto importantes claves para el entendimiento de temas tan relevantes como la explotación forestal, el poder naval o la resistencia popular en la España del Antiguo Régimen.

El autor, además de realizar un magnifico estudio sobre el alcance y la contribución de las maderas de Segura de la Sierra a la construcción, y sobre todo el mantenimiento de los buques de la Real Armada en la segunda mitad del siglo XVIII, tiene entre sus objetivos desterrar algunos mitos y tópicos que una pobre historiografía sobre el tema ha permitido que se perpetúen a lo largo del tiempo, llegando incluso hasta nuestros días. La contundencia y la calidad de la documentación que utiliza, junto con un estudio pormenorizado y preciso, da luz sobre, por ejemplo, a la manida aseveración de que la Marina fue la culpable de la devastación de los montes de Segura, demostrando en un análisis comparativo y en perspectiva, dónde han estado realmente los hechos que han sido determinantes sobre estos espacios naturales a través del impacto humano, destacando sobremanera la puesta en marcha y el desarrollo del ferrocarril, ya en el siglo XIX.

Localización de la Sierra de Segura

La construcción naval

A comienzos del siglo XVIII, con la llegada de los borbones a España y las reformas llevadas a cabo, entre muchas otras, en el ámbito de la Armada, los Reales Arsenales fueron los principales consumidores de este indispensable género y el auténtico corazón de la nueva política naval. Pero lo que realmente daba vida a estos enclaves era la llegada de un correcto abastecimiento de materiales a través de las distintas arterias que irradiaban a su alrededor, o más allá de estas instalaciones y su Departamento. De esta manera, eran sus latidos y el ritmo de éstos, en cuanto a la construcción y el mantenimiento de los buques de rey, los que podían determinar, en un alto porcentaje, el éxito o fracaso de las estrategias y tácticas navales marcadas por los acontecimientos bélicos.

Podemos resumir en tres los problemas fundamentales del abastecimiento de maderas en esta época:

  • a) si los recursos forestales existentes cubrían las necesidades, especialmente de arboladura y tablazón;
  • b) la distribución, ya que es más costoso el transporte hasta los arsenales que la propia corta y preparación de la misma; y
  • c) la política, donde se ponía de manifiesto la autoridad a través de los problemas jurisdiccionales y sociales que iban surgiendo, a partir de los distintos intereses sobre las demarcaciones de los espacios naturales creados.

Una nueva Armada

El estado y puesta a punto de esta nueva y reorganizada Real Armada, cada vez con más unidades, se reflejaba en el de sus arsenales peninsulares y el de La Habana, siendo el objetivo prioritario avituallarlos. Se hizo un gran esfuerzo por disminuir el tiempo de llegada de los distintos géneros y el abastecimiento regular de éstos. También se mejoró notablemente la calidad en la construcción de los buques, gracias a los nuevos aportes técnicos, y comenzó la preocupación por mantener en buenas condiciones la flota, como lo reflejan las continuas alusiones al control y realización de carenas, recorridas o cambio de zapatas, sobre todo en navíos y fragatas.

Cuando Felipe V puso en marcha toda la maquinaría de reformas que pretendían cambiar la organización del Estado, no sabían las poblaciones de la comarca histórica española de la Sierra de Segura que iban a pasar a jugar un papel importante y estratégico en ciertos ámbitos económicos, y sobre todo marítimos de la Monarquía. La universal Sevilla, a través del establecimiento del Negociado de Maderas dependiente de la Real Hacienda en 1733, y los arsenales de Cádiz y Cartagena, con la promulgación de las Ordenanzas de Montes y la creación de la Provincia Marítima en 1748, tendrán un protagonismo relevante en sus bosques y sus gentes.

Sierra de Segura

Las maderas de la Provincia Marítima de Segura

Esta obra deja también patente que la contribución de las maderas de Segura para la construcción y mantenimiento de las embarcaciones de la Real Armada española, no fue anecdótica. Ahora bien, sería erróneo pensar que ésta supuso cuantitativamente una cifra muy importante y que se mantuvo presente a lo largo del todo el período. Esta masa forestal, sobre todo los pinos salgareños, se convirtieron en determinados momentos históricos en piezas, y nunca mejor dicho, fundamentales. De ello dan prueba irrefutable los arsenales de Cádiz y Cartagena, auténticas factorías navales que fueron de los principales consumidores, en distintos momentos y cantidades, de un recurso tan indispensable como estratégico.

Con un gran rigor científico y con una exposición clara, se analiza todo el complejo proceso de selección, corta, preparación y traslado de la madera, tanto en sus aspectos legislativo, organizativo como sobre todo práctico, éste último desde las propias raíces del bosque de la Sierra de Segura. El autor, nos va guiando y descubriendo todos y cada uno de los parajes y lugares por donde discurren las nobles pinadas, en complejas expediciones de hombres, animales, carros, entre otros, bien por los cauces fluviales o por tierra, con unas magníficas y realistas descripciones de los espacios naturales que recorre tan preciada carga, así como las innumerables dificultades y vicisitudes que acontecen en cada uno de los trayectos y poblaciones por donde discurren, hasta su destino final en los arsenales de la Carraca o Cartagena durante buena parte del siglo XVIII.

Algunos de los buques construidos

Varias partidas de maderas llegaron desde la Sierra de Segura en la década de los cuarenta a Cartagena para la construcción y el mantenimiento de las unidades de la Escuadra de Galeras, pero la supresión y desarme de ésta en 1748 hizo que la ya almacenada se empleara en la fábrica de un tipo de embarcación mediterránea por excelencia, el jabeque. Tenemos noticia que durante los años de 1751 a 1753 seis fueron botados en el Arsenal: Cazador, Volante, Liebre, Galgo, Aventurero Gitano. También se construyeron los primeros navíos de dos puentes, Septentrión y Atlante. Este último, uno de los que tuvo una mayor vida activa, con 67 años de servicio en la Armada (1754-1817).

Para concluir

Estamos seguros que esta obra, contribuirá a que se comprenda mejor un esfuerzo complejo, costoso y titánico, de unas gentes y unos recursos naturales de tierra adentro que se vieron inmersos, sin tener conciencia de ello, en una época tan convulsa como apasionante. Uno de sus primeros reconocimientos ha sido el Premio “Cronista Alfredo Cazabán”, concedido por el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación Provincial de Jaén en el año 2017 y que ve la luz gracias, también, a dicha institución.

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Con ocasión de la semana en la que celebramos el día del libro, hemos decidido dedicar esta entrada a uno que ha sido clave para dejar constancia de la hazaña de la primera vuelta al mundo. Se han recuperado algunos otros testimonios, como el del marino Alonso, pero ninguno de la magnitud del texto que escribió Antonio Pigafetta sobre el viaje de Magallanes-Elcano.

La trayectoria seguida en la primera vuelta al mundo, publicada en la versión italiana del libro de Pigafetta. Fuente: Biblioteca Nacional de España

Pigafetta viajó con ellos y usó su experiencia para relatar muchas de las maravillas que vio. Con posterioridad su manuscrito se publicó (1536) y después de casi cinco siglos se continúa imprimiendo dado el interés que su obra sigue suscitando. Hemos hallado versiones traducidas a múltiples idiomas y en distintas épocas. Sólo en España podemos encontrar más de 20. Actualmente esta obra se puede consultar completa en Internet gracias a diversas instituciones, como la Biblioteca Nacional de España, que tiene dos ejemplares en lengua italiana, así como varios en español y francés.

Portada de la versión italiana del libro. Fuente: Biblioteca Nacional de España

El autor del libro

Antonio Pigafetta había nacido en Vicenza (Italia) en el último decenio del siglo XV. Su familia, de nobleza muy antigua, procedía de la Toscana. Parece que su padre fue un caballero de gran cultura y que posiblemente estuviera en contacto con los intelectuales de su época, lo que permitió a su hijo codearse con algunos de ellos y adquirir muchos conocimientos. Era caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta, y sirvió en la galeras de esta orden.

Naves dibujadas en la versión italiana del libro. Fuente: Biblioteca Nacional de España

Esta obra presenta una serie de características, como una aguda observación, ya que captaba muchos detalles; un afán de conocer cosas nuevas, que se puede ver por sus preguntas y averiguaciones a los nativos, que le hicieron recoger informaciones etnográficas y lingüísticas, como se aprecia en la construcción de vocabularios referentes a las costas brasileñas, patagónicas y de los archipiélagos asiáticos; también se evidencian sus grandes conocimientos literarios, artísticos y científicos, dignos de un humanista, así como un gran espíritu religioso.

Vocabulario incluido en la versión italiana del libro. Fuente: Biblioteca Nacional de España

Descripción

Vamos a exponer algunos de estos detalles dignos de conocer, tomando pequeños párrafos de su libro, entre ellos cómo describe varios grupos de indígenas que vio a lo largo de todo el trayecto, así como las naves y muchos aspectos de historia natural. Uno de ellos, que ha tenido enorme trascendencia, ha sido la descripción que hizo de los patagones, una población autóctona cuyo rasgo más característico era su gran altura, que vivían en la parte sur del continente americano:

Durante el invierno los expedicionarios, que se mantuvieron en esta bahía de San Julián, descubrieron un día en la costa ciertos indios, cuya estatura agigantada se les figuró de diez a once palmos: iban vestidos de pies a cabeza de unas mantas de pieles azules, servían también de botas y de albarcas, lo que dio motivo a que les llamasen patagones (p. 42-43).

El estrecho de Magallanes dibujado en el mapa de D. Teixeira. Fuente

A lo largo de su viaje expone, comparando, el lujo que ostentaban ciertos caciques, especialmente en el continente asiático, frente a la pobreza del resto de la población indígena, el poder con el que contaban algunos de ellos y la veneración, casi sagrada, de que eran objeto, así como su organización administrativa y las ceremonias funerarias realizadas cuando moría algún noble. Pero igualmente aparecen otros pasajes en los que el salvajismo, la barbarie y la antropofagia son las características predominantes.

Respondió el de Zebú, después de algunas consultas con los suyos, muy favorablemente: pero antes de asentar las paces hizo saber a Magallanes, que las debían ratificar los dos sangrándose de los pechos y bebiendo recíprocamente la sangre el uno del otro (p. 76).

Demostró igualmente interés en las enfermedades de los países que visitaban, tanto en las técnicas curativas, como en su sintomatología, y las recoge directamente de las experiencias indígenas. Algo muy curioso, propio del humanismo renacentista, es que su religiosidad no le impidió describir con pormenores escenas sexuales, relatándolas con naturalidad, sin escandalizarse y sin aspavientos.

Se pueden apreciar también notas etnográficas, atendiendo a la vivienda indígena y al ajuar que la adornaba. Además trata de las naves y embarcaciones que había visto, como los juncos o las canoas.

Naves indígenas, con batanga (A y B), dibujadas en la versión italiana del libro. Fuente: Biblioteca Nacional de España

Estos indios vivían al parecer sin Gobierno, ni dependencia. Andan desnudos, bien que se untan el cuerpo y el cabello con aceite de cocos. Susténtanse de frutos de esta casta de palmas, de batatas y plátanos; y no les falta abundancia de caza y pesca. Gustan de teñirse la dentadura de negro. Sus canoas son ligerísimas; tienen igual la popa y proa, y llevan en cada una de ellas una vela latina, hecha, con bastante primor, de estera de palma, que mudan según la dirección del viento (p. 71, referido a las Islas Desventuradas).

Otro ejemplo de su detallada exposición son los pájaros, peces, cuadrúpedos, plantas y semillas descritos minuciosamente y con gran realismo. También va exponiendo especies vegetales, su uso y consumo, ya fueran árboles, arbustos, semillas o especias.

Isla de Cebú que ilustra la versión italiana del libro. Fuente: Biblioteca Nacional de España

La llegada a España

El libro termina con la llegada a España de 18 tripulantes, además de varios indígenas procedentes de las islas Molucas. Habían partido unos 240 hombres. Trajeron con ellos un preciado cargamento de 27 toneladas de clavo, una increíble fortuna para la época. Con esa cantidad de especias su largo y penoso viaje estaba ya financiado más que de sobra. Así se narra la llegada:

Finalmente el 7 de Septiembre de 1522 entró Juan Sebastián del Cano en la Barra de San Lucar a bordo de la nao Victoria con sólo diez y ocho hombres que apenas parecían tales, según los tenían desfigurados el hambre, las enfermedades y la prolija y trabajosa navegación de tres años menos catorce días.

Para concluir

Este texto narra cómo fue la primera vuelta al mundo, es la fuente básica para poder conocer esta hazaña. El libro que sobre esta información se publicó es hoy tan universal que en el siglo XXI ha recorrido el globo varias veces y se ha traducido a innumerables idiomas. Es, por lo tanto, una joya de la literatura universal con contenido de naturaleza náutica, botánica, etnografía, filológica, medica, entre otros muchos, que lo hace digno de mención y reconocimiento en una fecha tan importante como es la del día del libro.

Más información

BEROŠ, Mateo Martinić. Considerations on the Primary Sources that Report on the Armada de Molucas’ Crossing of the Strait of Magellan. Abriu: Textuality Studies on Brazil, Galicia and Portugal, 2019, 8, p. 69-84.

CASTRO HERNÁNDEZ, Pablo. El viaje renacentista y la visión estética del otro: Una aproximación a la belleza y fealdad de la otredad en El primer viaje alrededor del mundo de Antonio Pigafetta (s. XVI). Revista de Historia (Concepción), 2018, 25, 1, p. 161-182.

JIMÉNEZ ABOLLADO, Francisco Luis. Ocasio Alonso, un marinero en la primera vuelta al mundo: incidencias y vicisitudes de un superviviente. Naveg@mérica, 2019, 23.

MCCARL, Clayton. The Transmission and Bibliographic Study of the Pigafetta Account: Synthesis and Update. Abriu: Textuality Studies on Brazil, Galicia and Portugal, 2019, 8, p. 85-98.

MELON, A. Ensayo de heurística sobre la empresa Magallanes-Elcano. Estudios Geográficos, 1977, 38, 146, p. 141.

RIDRÍGUEZ CACHÓN, Irene y VALVERDE, Beatriz. Dos travesías, dos formas de relatar la vuelta al mundo: Antonio Pigafetta, Richard Hakluyt y The World Encompassed. Revista Latina de Comunicación Social, 2019, 74, p. 897-915.

Nota. Las citas son de esta edición: GÓMEZ ORTEGA, Casimiro. Primer viaje hecho alrededor del mundo emprendido por Hernando de Magallanes y llevado a feliz término por Juan Sebastián del Cano. Madrid: Ambos Mundos, 1922. Las ilustraciones son de la versión italiana que está depositada en la Biblioteca Nacional de España.

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Un farmacéutico alemán del siglo de la Ilustración, Alberto Seba, que consiguió ganar mucho dinero con sus fórmulas, dedicó parte de su riqueza a una afición: el coleccionismo. Vendió su primera colección al zar ruso Pedro I el navegante. Con los años vio lo importante que podía ser publicar un catálogo sobre sus ejemplares y lo que de ellos había aprendido. Así surgió esta magnífica obra, espectacularmente ilustrada, que dedica muchas de sus hojas a animales y plantas del mar.

Pez globo

El autor

Seba había nacido en Etzel (Alemania) en 1665. Cuando era joven viajó extensamente por su patria y por Holanda para aprender el oficio de boticario. En 1696 decidió instalarse en Ámsterdam y se convirtió en un conocido y destacado ciudadano. Allí amasó una considerable fortuna, que dedicó a sus intereses sobre la historia natural. Reunió un gabinete notable de curiosidades que se hizo mundialmente famoso. Se puede obtener más información sobre el autor en el libro de Engel de 1937 citado en la bibliografía.

Seba, con 66 años, tal y como apareció en su libro

Seba es conocido por sus colecciones de esta temática que contenían objetos de todo el mundo. Su lugar de residencia, Ámsterdam, le permitió negociar con marinos procedentes de muchas regiones lejanas, a los que a veces proporcionaba remedios y pócimas a cambio de ejemplares de tierras remotas.

Una de las láminas con crustáceos

Su publicación

En 1717 vendió su primera colección al zar Pedro el Grande de Rusia por 15.000 florines. Según su inventario, estaba compuesta por 72 cajones de conchas marinas, 32 de insectos y unos 400 tarros con animales conservados en alcohol. Posteriormente, ésta pasó al Museo de San Petersburgo.

Pero pronto comenzó a hacer una nueva colección que contenía muchas especies marinas, a las que contribuyó a identificar. Su interés por mantener los ejemplares adquiridos lo llevó a usar procedimientos de conservación frecuentes en la práctica médica, como ceras, aceites y otros ungüentos.

Detalle de una de las láminas

Seba publicó una obra que contiene descripciones y dibujos de los objetos de su colección. Consta de cuatro grandes volúmenes que contienen 449 láminas y un texto explicativo. Su título en latín es “Locupletissimi rerum naturalium thesauri exactta descriptio, et iconibus artificiosissimis expressio per universam physices historiam”, cuya traducción es Descripción exacta de las principales curiosidades naturales del magnífico gabinete de Alberto Seba. El libro es conocido como el “Tesauro”. Para las ilustraciones contrató a 13 grabadores y dibujantes.

Portada del libro de Seba

Se publicaron en dos ediciones, que aparecieron simultáneamente y que son exactamente iguales, excepto por el idioma del texto, ya que una apareció en latín y holandés y en la otra en latín y francés.

Otra de las láminas con distintos tipos de peces

La organización de este trabajo es bastante peculiar, ya que suele predominar la parte estética sobre la científica, y a veces en las láminas aparecen animales de distintas zonas geográficas. A pesar de ciertos déficits, es la obra más reconocida del siglo XVIII por su carácter universal, ya que contiene la mayor cantidad de representaciones sobre organismos vivos de su época. De hecho, el gran Linneo, el creador de la primera clasificación de los seres vivos, lo cita a menudo en su obra Systema Naturæ. Esto apunta claramente a lo relevante que fue su trabajo. Sobre el mundo marítimo es una de las primeras y de las más completas colecciones.

 Representación de moluscos gasterópodos

La estética

Un vistazo detallado aclara el motivo por el que se habla de que en este libro hay más de estética que de Ciencia. Realmente algunas de las láminas parecen obras de arte formadas con elementos naturales, como la que se puede contemplar abajo.

Lámina con motivos decorativos

Pasados ya varios siglos desde su publicación, no parece que sea una carencia, sino una ventaja, la idea de presentar este patrimonio natural con forma de obra de arte, ya que ésta contribuye a poder sumar valor. Este es el motivo porque el traemos esta obra, que sin perder de vista la Ciencia, la adapta y contribuye a enriquecerla con elementos estéticos haciéndola más atractiva y divulgativa.

Representación con motivos decorativos hechos con gasterópodos

Una de las ediciones de la obra, Locupletissimi rerum naturalium thesauri…., fue publicada en Ámsterdam entre los años 1734 y 1765, y está disponible en el repositorio digital de la Biblioteca Nacional de Francia.

Más información

BOESEMAN, Marinus. The vicissitudes and dispersal of Albertus Seba’s zoological specimens. Zoologische Mededelingen, 1970, 44, 13, p. 177-206.

ENGEL, Hendrik. The life of Albert Seba. 1937.

ENGEL, H. The sale-catalogue of the cabinets of natural history of Albertus Seba (1752). Bulletin of the Research Council of Israel, 1961, 131, 15, p. 119.

HOLTHUIS, Lipke Bijdeley. Albertus Seba’s” Locupletissimi rerum naturalium thesauri…”(1734-1765) and the “Planches de Seba” (1827-1831). Rijksmuseum van Natuurlijke Historie, 1969.

PÉREZ, Salvador. El gabinete de Albertus Seba. Blog Taxidermidades, 2017.

 

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En este blog damos difusión a las actividades vinculadas con la Historia y el Patrimonio Naval. Estas pueden ser conferencias, clases, exposiciones, cómics o literatura, entre otros. En este último apartado incluimos una novela que nos ha llegado de la mano de su autor, y de la que adelantamos parte del argumento, que mezcla realidad y ficción para contarnos las aventuras de un marinero español que formó parte de las hazañas históricas que tuvieron lugar en una de las expediciones de la Ruta de la Especias.

Dibujo de Alberto Taracido

Presentamos aquí una novela histórica en la que el contexto marítimo y naval es esencial. Su autor es Ángel Miranda, que recupera un personaje real poco conocido, Juan Pablo de Carrión, que viajó con Loaisa en la expedición que dirigió a las Molucas en el siglo XVI. A pesar de que el fondo y el contexto existieron, su vida se narra de forma novelada para hacerla más amena e interesante. Otra novedad es la forma de financiación que el autor ha elegido para la publicación de su trabajo, que es el micromecenazgo (crowdfunding), por el que cualquier persona interesada puede aportar una pequeña cantidad y a cambio recibir la obra junto a otros materiales y también que se mencione su nombre en los agradecimientos.

El protagonista

Juan Pablo de Carrión fue un enigmático marino que viajó hasta el fin del mundo, resultó acusado por la Inquisición y acabó sus días luchando contra piratas asiáticos. La obra comienza en la batalla de Villalar (1521), la que enfrentó al rey Carlos I con algunos comuneros descontentos. En esos momentos se dibuja a un joven Carrión, que recorre el Camino Real como paje de un buhonero. Pronto llega a Sevilla, que en esos momentos se había convertido en el epicentro de contacto entre el viejo y el nuevo mundo.

Sevilla a fines del siglo XVI. Fuente

Así se relata la primera vez que vio una embarcación de gran tamaño en la ciudad sevillana:

Con todo, ninguna maravilla aventajó a la de contemplar mi primer galeón. No podrá borrarse ni ahora ni en ningún tiempo de mi memoria, pues quedé marcado por siempre ante ese ingenio marino extendiéndose ante mí en toda su grandeza. Era aquel navío colosal, una montaña de madera sobre la que se alzaban imponentes los mástiles con una selva de cabos cruzando su arboladura. Semejante portento de los mares, capaz de surcar las aguas más profundas, me asombraba más que la construcción de torres, castillos o catedrales. El tajamar cortaba su proa, desafiante, apuntando con su bauprés hacia nuevos y lejanos mundos aún por descubrir.

Allí también pudo ver otra de las maravillas del mundo naval, un portulano. Que sin embargo fue causa de que la Inquisición lo persiguiera y tuviera que huir. A partir de ahí, el protagonista aprenderá los pormenores de la vida costera faenando en almadrabas y caladeros atlánticos.

Carta portulana del Mediterráneo

Finalmente embarca en una de las expediciones que tenían por meta establecerse en las preciadas islas de las Especias. A partir de ese momento su vida dará un vuelco, sufrirá con las tormentas y los ataques de embarcaciones corsarias. Durante la navegación deben pasar el durísimo estrecho de Magallanes, así como la larga deriva a través del Mar del Sur (Pacífico), además de los enfrentamientos con los portugueses. Todo ello transformará definitivamente al marino y soldado hasta generar la figura histórica de Juan Pablo de Carrión.

Dibujo de Alberto Taracido

Así, en las páginas del libro encontramos aventura y un toque de humor, en unos capítulos trepidantes que narran la historia de un personaje con fuerza. De una manera entretenida y amena, la obra ofrece un relato que es bastante fiel, ya que se basa en los documentos de archivo. Usa una fórmula que demuestra que el rigor histórico no está reñido con un argumento ágil y apasionante, y expone estas aventuras con un lenguaje de época, que además es divertido y genuino.

Dibujo de Alberto Taracido

Una nueva forma de difusión: crowdfunding

Otro de los motivos para dedicar una entrada a este libro es por la fórmula utilizada para su publicación. Se edita un prelanzamiento financiado a través de micromecenazgo, que invita a los lectores a formar parte del proyecto, aparecer en los agradecimientos y recibir a bajo coste una edición de lujo con láminas de colección, cartas náuticas, grabados de época, el facsímil de una novela de caballerías o una caja artesanal de madera.

El autor

Su autor, Ángel Miranda, nos dice que desde muy temprana edad tuvo el placer de disfrutar leyendo las grandes historias del pasado, lo que siempre lo ha maravillado. Y no hay mejores aventuras que las realizadas por nuestros marinos en la época de los descubrimientos.

Dibujo de Alberto Taracido

Así que nos cuenta que desde que tuvo noticia de aquellas proezas, no pudo más que seguir y seguir investigando al respecto, devorando libros y documentos. De este afán, tras escribir un libro de viajes (A bordo del Galeón en 2016), publicó dos cómics: ‘Espadas del fin del mundo’ y ‘Lezo’. Estos han tenido tanto éxito que le han permitido embarcarse en esta singladura: su primera novela.

Dibujo de Alberto Taracido

Esta edición tiene 16 ilustraciones realizadas por el artista gráfico Alberto Taracido, algunas de las cuales aparecen aquí. Además, la versión en audiolibro es una apuesta innovadora, que acompaña la narración con tecnología de sonido holofónico 3D. Otra novedad que ofrece es una experiencia inmersiva que apenas se ha utilizado en este tipo de ficciones. Esta técnica permite añadir efectos y sonidos que parecen moverse alrededor del oyente, haciéndole sentir en el mismo centro de la acción.

Dibujo de Alberto Taracido

El personaje histórico

Resulta que Carrión existió y tuvo una vida ajetreada, digna de conocerse. Es un claro ejemplo de todos aquellos hombres que participaron en viajes durante unos años en los que parte del mundo aún estaba por descubrir. Lo que ellos relataban con pasmosa naturalidad hoy se antoja inverosímil, pero en verdad ocurrió y ahora nos parece tremendamente interesante. Sin embargo, muy pocos de aquellos valientes tienen la fortuna de haber pasado a la posteridad. Nombres como el suyo son tan solo mencionados en el pasado en las relaciones y correspondencias con la Corona. La mayoría no aparecen en pliego alguno, han sido olvidados. En especial, muchos de los que se aventuraron a viajar hasta las recónditas tierras orientales, participando en batallas increíbles y viviendo hazañas que aún hoy son poco conocidas. Carrión se ha convertido en una excepción gracias a esta novela.

Hay varias opciones disponibles para participar en la publicación de esta obra, como obtener el libro en versión digital, en audiolibro, en pack de coleccionista o incluso de varios libros juntos. Más información en esta web.

La literatura basada en hechos reales es otra magnífica opción para seguir difundiendo la Historia y el Patrimonio Naval.


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La nave de los necios, una sátira intemporal sobre la necedad humana, es obra de Sebastián Brant (1457-1521), un abogado nacido en Estrasburgo.

El autor inmortalizado

El autor de la obra

Es uno de los primeros libros profusamente ilustrados que se imprimieron en el siglo XV en idioma alemán (1494) y también uno de los más conocidos, ya que tuvo mucho éxito en todo el continente.

Un detalle de las ilsutraciones

Un detalle de las ilustraciones: los necios van en un barco con el
mismo destino. Aparece una bandera y en ella se lee Gaudeamus omnes (“Estemos todos contentos”)

Lo traemos aquí por la metáfora que se utiliza para desarrollar el argumento: un barco que conduce a una serie de personajes que representan vicios y necedades variadas a un país inexistente. Precisamente por hacer uso del tema marítimo, muchas de las ilustraciones están dedicadas a estos motivos, que son las que que aquí reproducimos.

Otro detalle

Otro detalle

Antes de que se acabara el siglo XVI ya habían aparecido unas 40 ediciones de esta obra, y se había traducido al latín, francés, inglés y holandés. Sin embargo en español no se publicó hasta finales del siglo XX, no porque la obra no fuera conocida, sino porque existía la versión latina, que era la que se utilizaba en España, lo que hace suponer su restringido alcance.

Detalle

Detalle: uno de los necios embarcado

El texto trata sobre un viaje ficticio a través del mar con 112 necios que van a la tierra prometida de Narragonia. No desarrolla un argumento lineal, sino que constituye un conjunto de comentarios en verso (112 en total) como pequeños capítulos, que suelen ocupar una página. Cada capítulo trata sobre alguno de los distintos tipos de tontos y de tonterías que podemos encontrar en el mundo, como avariciosos, necios de la moda, maleducados, imprudentes, esclavos de la gula, juerguistas, necios en el matrimonio, caprichosos, soberbios y blasfemos, entre otros.

La nave de los necios va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba y sostiene una bandera en la que se ve a un necio y se lee «doctor Maña». En la parte inferior, otro necio es echado al agua. Sobre el barco aparecen, como en la portada, notas musicales de la canción «Estemos todos contentos» y una cartela con la inscripción «Hacia Narragonia»

La nave va completamente cargada de necios, algunos de los cuales cantan y lloran. Destaca en el centro uno que mira hacia arriba. En la parte inferior otro necio es echado al agua

La descripción está encabezada por un personaje que se autodenomina lector, que también es bastante necio, ya que está profundamente convencido de su sabiduría y se dedica a ahuyentar a las moscas que zumban alrededor de su mesa llena de libros, aunque nunca los lee.

nave 2

Brant no critica tanto la necedad en sí, sino el hecho de continuar siendo necios por no reconocer los propios errores. Una de las razones del gran éxito de la obra fue, sin duda, la alta calidad de las xilografías que presenta y complementan el texto, verdaderas obras maestras del arte alemán. Entre los artistas estuvo el gran Alberto Durero.

En ella aparecen cuatro barcos bien cargados de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar. El barco más lejano lleva el escudo de Basilea (báculo de obispo). Aún se aprecian otras naves casi en el horizonte.

En esta ilustración aparecen cuatro embarcaciones bien cargadas de necios de todos los oficios, pues se aprecian una sierra, unas tijeras y otros utensilios. Cada cara tiene una expresión peculiar 

Una metáfora bien escrita y magníficamente ilustrada que es bueno conocer, tanto porque hunde sus raíces en la filosofía antigua como porque desde que se publicó ha inspirado a muchos literatos y pintores. Hay obras que son inmortales, ya que aunque se desarrollen en épocas pasadas, algunas nos recuerdan actitudes presentes …

La nave de los necios de El Bosco

La nave de los necios en una pintura de El Bosco

Más información

BRANT, S. La nave de los necios. Basilea, 1494. [Versión en alemán. El libro original se encuentra en la Biblioteca Estatal de Baviera, en Munich].

BRANT, S. La nave de los necios. Madrid: Akal, 1998. Traducción de Antonio Regales Serna. 343 p. [1ª Edición en español].

HUERTA CALVO, J. Brant en EspañaRevista de Filología Alemana. 1999, 7, p. 329-380 [Es una síntesis de esta obra].

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Existe un manuscrito del siglo XV, iluminado con espectaculares secuencias referidas a batallas acontecidas, en las que el mar tiene un protagonismo importante. Se escribió en Francia entre los años 1472 y 1475. Su autor, un clérigo francés, lo redactó por encargo de Louis de Laval, señor de Châtillon.

Sobre el fondo de una ciudad portuaria, aparecen soldados y gente de armas con la sobrevesta francesa (cruz blanca sobre fondo rojo) custodiando a población civil prisionera.

Sobre el fondo de una ciudad portuaria, aparecen soldados y gente de armas con la sobrevesta francesa (cruz blanca sobre fondo rojo) custodiando a población civil prisionera.

Su título original es Les Passages faiz oultre mer par les François contre les Turcqs et autres Sarrazins et Mores oultre marins (Las expediciones de ultramar de los franceses contra los turcos y otros sarracenos y moros en el extranjero), aunque es conocido como Passages d’outremer (Expediciones de ultramar).

Una hoja

En una ciudad portuaria se ven tropas inglesas de caballería (bandera con cruz roja sobre fondo blanco). En el agua dos naos y una embarcación a remos (galera o fusta).

En él se narran e ilustran cuatro siglos de enfrentamientos de los sucesivos reyes franceses con las tropas que ocupaban Tierra Santa.

Batalla cerca delmar

Ciudad portuaria con varias naos fondeadas. En primer plano tropas francesas acometiendo a otras enemigas, que podrían ser turcas por las rodelas que utilizan

A lo largo de esta bellísima obra podemos encontrar a sus múltiples protagonistas, que van desfilando cronológicamente por el manuscrito: los papas que durante siglos predicaron las Cruzadas, los patriarcas y los reyes latinos de Jerusalém, los emperadores de Constantinopla, reyes, duques y nobles de Francia, Inglaterra, Alemania y España, los duques genoveses y venecianos, así como los califas y visires selyúcidas, fatimíes y otomanos.

Torneo

Un caballero armado de punta en blanco, pero sin yelmo, ha dado muerte a un contrario, probablemente turco por la rodela que aparece junto al cadáver

Incluso se incluye una carta del sultán Bayaceto II dirigida al rey Carlos VIII, enviada desde Constantinopla en 1488. También aparecen las órdenes religiosas y de caballería como los Templarios.

Naves

Tropas francesas, con el rey al frente, embarcando en una nao, que tiene la plancha (pasarela de embarque) dada. Son de destacar las cofas provistas de armas colocadas en el extremo de los árboles de las embarcaciones y los arpeos de abordaje que penden de los espolones de los castillos de proa.

Las descripciones históricas contemporáneas son de Mamerot, secretario de Laval, que presenta un vasto panorama, desde Carlomagno hasta la revuelta de Génova en 1462, y son un espléndido testimonio y fuente única de esta epopéyica y sangrienta época de la Historia.

Naves quemadas

Aparentemente, un combate entre naos

De su iluminación se encargó Jean Colombe, que se hizo famoso por haber participado en otro precioso manuscrito, “el libro de las muy ricas horas del Duque de Berry”, unos años mas tarde.

Naves

Naos ardiendo. En primer término artillería terrestre protegida por paveses de barrera

Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia (ms. 5594), pero tuvo varios dueños, la mayoría ilustres personajes, como Diana de Poitiers (1499-1566), Charles-Henri de Clermont-Tonnerre (1571-1640) y el cardenal Mazarino (1602-1661), antes de que entrara a formar parte de la Biblioteca Real en 1668, desde la que pasó directamente a su actual emplazamiento.

Acceso al original, que se encuentra en la Biblioteca Digital de Francia (Gallica) aquí.

Desembarcando

Tropas francesas, encabezadas por el rey, embarcando en una nao que tiene la plancha dada. Los marineros están izando la verga, con el papafigo o vela principal del palo ya envergada, del palo o árbol mayor. Las naos, en segundo plano, tienen ya izados sus papahígos

Breve historia de este texto

Parece que el manuscrito original que dio lugar a este magnífico libro iluminado fue inicialmente obra del gran Guillermo de Tiro, que, tras su muerte, sería continuada por otros monjes. La fama de este primer texto fue tal que en España otro insigne y culto monarca, el rey Alfonso X el Sabio, lo mandó traducir. Como las cruzadas y el enfrentamiento por Tierra Santa continuaron, otros escritores, tanto españoles como franceses, se dedicaron a ampliarlo y enriquecerlo.

De hecho han pervivido diferentes versiones, unas bellamente ilustradas como la que traemos aquí y otras sin ellas, pero que sólo con mirarlas se aprecia el cuidado y el estilo de quienes se encargaron de su redacción. En la Biblioteca Digital Hispánica hay varias versiones en español de las expediciones de Ultramar, incluido un facsímil del siglo XIX.

Nota: Todas las imágenes que se incluyen en esta entrada forman parte de la edición francesa citada. Los comentarios a pié de página de las ilustraciones son de nuestros expertos de la Cátedra de Historia Naval.

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