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Localización

En el inmenso Océano Pacífico hay una isla que a lo largo de la Historia ha recibido múltiples denominaciones, y que se hizo famosa gracias a una película de cine (“El motín de la Bounty“). Sus playas son un símbolo de belleza, paz y sosiego.

Localización geográfica de Tahití

Localización geográfica de Tahití

Denominaciones

Originariamente se llamó isla de Amat y también Otahití, aunque hoy es conocida como Tahití. Los descubridores ingleses la bautizaron como isla del rey Jorge III. También se conocía en Francia como Nueva Cítera.

Otra imagen actual de la isla, con las aguas cristalinas, casi transparentes

Otra imagen actual de la isla, con las aguas cristalinas, casi transparentes

Estas variaciones en el nombre, así como su lejanía geográfica, han hecho que se repitan los errores sobre su existencia y la localización real. De hecho, uno de los mas frecuentes es confundirla con Haití, variando así su situación en unos miles de kilómetros, cambiando el océano que la baña y el continente al que pertenece.

Carta náutica de Haití en un atlas francrd frl S XVIII

Carta náutica de Tahití en un atlas francés del s. XVIII. Fuente

Situación estratégica

A pesar de que está en medio del Océano, como la mayor parte de las islas de esta zona del Pacífico, no ha dejado de ser una escala imprescindible en las rutas que cruzan esta gran masa de agua salada, tanto para las marítimas como para las aéreas.

Una de las vistas mas conocidas de esta preciosa isla

Una de las vistas mas conocidas de esta preciosa isla

Un poco de historia

Actualmente forma parte de la polinesia francesa, aunque durante el siglo XVIII llegaron hasta ella navegantes españoles y británicos principalmente. Sus habitantes originarios eran, según todos los indicios, polinesios.

Canoa tahitiana

Canoa tahitiana. Fuente

La historia de la llegada a la isla por parte de los europeos se asemeja a la de otras zonas cercanas. Avistada en viajes transoceánicos, ya fueran de exploración o de conquista, no estuvo en el punto de mira de los dos grandes imperios navales de la época (España e Inglaterra) hasta que uno de ellos decidió colonizarla.

Previamente había sido un lugar de paso agradable, donde todos los navegantes eran bien recibidos.

Canoas de Tahití. Fuente. BDH

Canoas de Tahití dibujadas por Rafael Monleón. Fuente: BDH

Entre los marinos españoles que llegaron allí durante el siglo XVIII están Boenechea y Gayangos, en un primer viaje, a los que se sumó Andía y Varela, que los acompañaría en el segundo.

De los viajeros ingleses el más famoso fue Cook, y entre los franceses Bouganville.

Rostros

Rostros tahitianos. Fuente

Cuando llegaron por primera vez Boenechea y Gayangos, con órdenes de tratar bien a sus habitantes, la llamaron “Isla de Amat”, en honor del virrey del Perú que les había ordenado viajar hasta ella. Una vez allí, siguiendo el espíritu ilustrado reinante, deciden recoger multitud de datos sobre las costumbres, la flora y la fauna, las posibilidades agrícolas, pero también se preocuparon por conocer los proyectos ingleses en la isla.

Arbol dle pan

Árbol del pan. Fuente

Posteriormente las buenas relaciones fueron sustituidas por malestar y desconfianza, con lo que los españoles abandonaron la zona, dejando vía libre a otras potencias. El famoso árbol del pan comenzó a levantar codicias (recordemos que la Bounty llegó a Tahití para recoger especímenes del árbol del pan y transportarlas al Caribe, donde comenzar su reproducción). En esos momentos también desembarcaban allí, con fines diversos, aventureros, balleneros y misioneros, y la forma de vida tradicional de los isleños comenzó a resentirse profundamente. Con ello vinieron las revueltas.

Habitantes de la isla a principios S. XIX

Habitantes de la isla a principios S. XIX. Fuente

El paraíso estaba empezando a dejar de serlo y tras varios intentos la isla se anexionó a Francia.

Una etapa de las obras artísticas mas conocidas del pintor galo Gauguin estuvo dedicada a esta preciosa parte de Oceanía, donde pasó una parte muy importante y fructífera de su vida.

El caballo blanco de Gauguin. Fuente:

El caballo blanco de Gauguin. Fuente: Museo de Orsay

Más información

AMARU, G. Tahití podía haber sido española. Universidad de Alcalá de Henares.

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A lo largo de la Historia, de manera poco frecuente pero espectacular para quienes pueden observarlas, se han formado de un día para otro una especie de islas de un color grisáceo, que da la sensación que han emergido de manera repentina del fondo del mar y que van a la deriva en los grandes océanos.

Desde que en 2012 apareció una, posiblemente la más grande conocida hasta el momento, los científicos han estudiado este fenómeno por el cual de repente surge, en medio del mar, una isla unas veces muy pequeña y otras, como fue el caso anterior, tan grande que puede ser vista desde los satélites, ya que ocupaba unos 400 kilómetros cuadrados. Incluso Google Earth la captó.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

El segundo factor que intriga a los que las observan es que, al contrario de las islas volcánicas conocidas que también han emergido, literalmente flotan sobre el agua y se desplazan varios kilómetros, y lo más chocante es que suelen cambiar de forma.

Son acumulaciones de piedra pómez que han emergido

Ahora ya sabemos que son de piedra pómez, un material muy ligero, por lo que flotan y se desplazan por el mar gracias a su baja densidad. Se generan por las erupciones volcánicas que tienen lugar debajo del mar, en el lecho oceánico, como por ejemplo la de la caldera del volcán Havre, situada en el suroeste del Pacífico, que provocó en julio de 2012 la aparición de esta gran isla grisácea. Las balsas de piedra pómez, islas efímeras o islas flotantes como también las han denominado (aunque no es exactamente lo mismo), pueden desplazarse durante años, saturarse de agua y hundirse o, por el contrario, quedar varadas en las costas.

La balsas vista mas de cerca. Fuente.

La balsas vista mas de cerca.  Fuente.

Los investigadores han afirmado que este gigantesco experimento natural, que suele aparecer en el Pacífico sur y también en la parte meridional del Atlántico, es muy relevante para estudiar la dinámica de placas tanto la actual como la prehistórica, así como su dispersión en la superficie oceánica. Suelen estar habitadas por microorganismos y pequeños seres vivos marinos, como crustáceos o corales.

Aunque se sabe que estas formaciones han sido vistas desde hace siglos, los avistamientos de balsas de piedra pómez siguen siendo poco frecuentes y muy espectaculares.

Sandy. Fuente

El fenómeno fotografiado. Se puede ver que la piedra forma una capa sobre el agua. Fuente

La diferencia con las otras islas

No se deben confundir estas “islas efímeras” con las que en un momento aparecieron como consecuencia de una erupción volcánica submarina y se mantienen en su lugar de origen, que son muchas. Las de piedra pómez no están habitadas, cambian de forma continuamente y pueden durar, como tales, días, meses o años, pero si no se produce algún fenómeno que haga variar su composición o que añada otro tipo de material mas compacto, terminan desapareciendo.

al lado de un volcán. Fuente.

Una acumulación de piedra pómez al lado de un volcán (Rakata, en Indonesia). Fuente.

Avistamientos contemporáneos

Durante el siglo XX tenemos noticia de que han aparecido cerca de las islas Sandwich del Sur, en marzo de 1962, y en la de Eua (Tonga), en 1969, entre otras.

Antes de las imágenes de satélite, las aglomeraciones en las costas y los informes de balsas flotantes de piedra pómez sólo se conocían gracias a los navegantes, a través de cuyas notas quedaron signos de las erupciones volcánicas marinas y la aparición de islas. Como no existía forma de verlas desde el aire, no hay noticias de estas islas en la Antigüedad, aunque son frecuentes los relatos y leyendas referidas a algunas de ellas, pero es muy difícil identificarlas en la documentación.

Más información

JUTZELER, M. et al. On the fate of pumice rafts formed during the 2012 Havre submarine eruption. Nature Communications. 2014, nº 5, 3660.

Las rocas flotantes del Pacífico Sur. Vistas al mar. 2014.

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Esta es la segunda parte de un trabajo dedicado a estudiar los símbolos navales y marítimos en los escudos nacionales. Acceda a la Parte I.

Otros símbolos

También encontramos algunos animales acuáticos o del ámbito marino y, en otro orden de cosas, instrumentos y elementos que ayudan a la navegación como el remo o el timón, la constelación de la Cruz del Sur (la guía celeste que usaron durante siglos los marinos que surcaban el Hemisferio Sur) y una carta marina, así como la proyección azimutal utilizada para representar el globo terrestre sobre un mapa.

a) Vertebrados
Entre éstos suelen hallarse reptiles (el cocodrilo de Jamaica), aves (los dos pelícanos a modo de soportes en el emblema de San Cristóbal y Nieves), o varios, como es el caso de Barbados, que utiliza un delfín (representando la industria pesquera nacional) y un pelícano (que figura la isla de ese nombre) sosteniendo el escudo.

Barbados

Escudo de Barbados

En Europa, es en Rumanía, donde encontramos, entado en punta, dos delfines que hacen alusión a la identidad marítima del país.

Escudo de Rumanía.

Escudo de Rumanía. Los delfines aparecen dentro del escudo, en la parte inferior.

Y en Oceanía en Kiribati, donde se representa un ave (fragata) volando sobre el mar.

Escudo de KiribaTI

Escudo de Kiribati

En el emblema de Nauru aparecen un ave y, entre los adornos de los jefes tribales, formados con hojas de palmera, hallamos plumas de fragata y dientes de tiburón.

Emblema de Nauru

Emblema de Nauru

Otras especies que se hallan son el tiburón y el cocodrilo en el de las Islas Salomón.

Islas Salomón

Escudo de las Islas Salomón

En el de Bahamas también aparece un pez vela y una caracola.

b) Moluscos
En el de Guinea-Bisau se encuentra una concha que simboliza la isla de Cabo Verde.

Guinea-Bisau

Emblema de Guinea-Bisau

En el escudo de Tuvalu aparecen conchas marinas y también en el de Bahamas.

Tuvalu

Escudo de Tuvalu

c) Condecoraciones, herramientas e instrumentos
En menor número hemos encontrado otros símbolos, como la corona naval en Chile.

Emblema de Chile

Emblema de Chile. Los dos soportes (ciervo y cóndor) portan coronas navales en recuerdo de las batallas marítimas ganadas por este país

En el de Belice se incluyen un remo y un timón en el de Trinidad y Tobago. Los remos se suelen representar en heráldica con la pala mirando hacia el jefe del escudo.

Belice

Escudo de Belice

d) La cruz del Sur

La constelación que ha guiado a los navegantes por el Hemisferio Sur desde hace siglos también aparece en algunos de los emblemas nacionales de países situados en esta localización.

Escudo de Samoa, que también incluye, aparte d de la cruz del Sur, al proyección azimutal

Escudo de Samoa, que también incluye, aparte de la Cruz del Sur, la proyección azimutal

En Oceanía la hallamos en los escudos de Australia, Nueva Zelanda, Samoa y Tonga. En Sudamérica se encuentra en el de Brasil.

Emblema de Brasil

Emblema de Brasil

e) Una carta náutica

Existe incluso la representación de una carta náutica polinesia antigua en el escudo de las Islas Marshall.

Emblema de las Islas Marshall, en donde se puede apreciar una carta náutica en el agua

Escudo de las Islas Marshall, en donde se puede apreciar, además de otros símbolos marítimos, la simulación de una carta náutica polinesia sobre el agua

f) La esfera armilar

Portugal recoge en su escudo la esfera armilar, instrumento muy útil en la navegación astronómica. También se conoce como astrolabio esférico, y existe en las armas portuguesas desde el siglo XV.

Escudo de Portugal

Escudo de Portugal. La esfera armilar hoy es un símbolo de la impresionante aventura náutica que tuvo lugar en la época de los descubrimientos portugueses. 

Los lemas de los escudos

En cuanto a los lemas que con frecuencia se insertan en los emblemas, sólo 2 incluyen esta temática.

Escudo de Canadá. Se puede leer en latín el lema con fuerte implicación marítima.

Escudo de Canadá. Se puede leer en latín el lema con fuerte implicación marítima

Están en Canadá, cuyo texto es “de mar a mar”, haciendo alusión a las tres inmensas masas de agua que bañan sus costas, y las islas Mauricio, cuyo lema reza “llave y estrella del Océano Índico”, describiendo su privilegiada situación marítima, situadas a unos 1300 km. de las costas africanas y a casi 4000 de La India.

Emblema nacional de las islas Muricio

Emblema nacional de Mauricio, con alusión a su excelente situación en las comunicaciones a través del Océano Índico. Aparecen también un barco y un dodo, especie ya extinguida, que sirvió de sustento a los navegantes durante siglos.

Para concluir

En resumen, un impresionante abanico de colores y símbolos para identificar como propio el legado marítimo y naval de múltiples países y naciones, porque han entendido su importancia y trascendencia, y lo esgrimen orgullosos en magníficos emblemas.

 

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El mar, sus naves, sus hombres, los pertrechos, sus descubrimientos, así como sus encuentros y desencuentros han dejado una profunda huella en la humanidad. Unas veces ésta ha sido reconocida y celebrada, otras ignorada.

barco

Hay una forma perdurable de dejar constancia de esta unión sociedad-mar de manera pública en la identidad de los pueblos, y sus escudos son una buena muestra de ello. Sin embargo, no todos los países o naciones costeras, con indudables vínculos históricos, han incluido en sus emblemas símbolos marítimos o navales. Vamos a conocer los que sí lo han hecho.

Corona naval

Corona naval

Los más frecuentes en heráldica son el mar y las naves. En un segundo plano encontramos algunas especies marítimas (fragatas, pelícanos, delfines, peces vela, cocodrilos, tiburones o moluscos) y otros como los remos, el timón o la corona naval (la que en época romana se daba al que primero abordaba armado la nave enemiga).

El Mar

Se suele representar por medio de ondas de azur (azul) y plata (identificada con el agua), que simbolizan la identidad marítima de los pueblos, con un significado filosófico de principio y final.

Escudo de Guyana. El mar parece en forma de ondas en el centro del emblema

Escudo de Guyana. El mar se representa en forma de ondas en el centro del emblema

El mar aparece especialmente en países insulares o en otros costeros, aunque también se halla en alguno que no tiene litoral. El continente americano y, especialmente, Mesoamérica, son los que mas han hecho uso de él. Lo hallamos en los emblemas nacionales de El Salvador, Guyana (simbolizado por medio de 3 ondas), Honduras, Panamá (los dos mares que la bañan) y, ya en Sudamérica, en Uruguay.

Escudo de Honduras

Escudo de Honduras. Junto al mar se pueden apreciar una pirámide y dos torres.

En África, aparece en Mozambique (representando el Índico), Sierra Leona, Tanzania o Zimbabue; o en Oceanía, donde hallamos el mar en los escudos nacionales de países como Kiribati. En Asia, está en el de Yemen (bajo una construcción histórica).

Escudo de Zimbabue

Escudo de Zimbabue. Las ondas están situadas en sentido vertical.

El único país europeo en este grupo es Eslovenia, que incluye dos ondas, en representación del Adriático y de los ríos eslovenos.

Escudo de Eslovenia

Escudo de Eslovenia

Las naves

Las naves que comunican los inmensos mares que rodean las masas continentales se suelen representar sobre ondas de mar, pero también sin ellas.

Emblema nacional de Nueva Zelanda

Emblema nacional de Nueva Zelanda

También se incluye en el de las islas Marshall, Fiyi y Nueva Zelanda (3 barcos alineados verticalmente en el centro), en Oceanía. Las islas Mauricio, en el Índico africano, y San Cristóbal y Nieves, en el Caribe, son dos naciones insulares que contienen una nave en su escudo, pero mientras en la primera el barco hace alusión a la colonización, en la segunda representa una embarcación tradicional del país.

Mar y naves

Ambos símbolos, unidos de manera irrenunciable se encuentran mayoritariamente en dos continentes: África y América.

Kuwait

Escudo de Kuwait

África presenta escudos nacionales con naves en el mar en Benim, Gabón, Liberia y Túnez.

Emblema de Liberia

Emblema de Liberia

En Asia, aparecen en Kuwait y en Qatar (un dhow, una embarcación a vela, que representa el tradicional comercio por el Índico siguiendo la ruta de los monzones).

Escudo de Catar

Escudo de Catar

En América se encuentran en Bahamas, Colombia, Ecuador, Surinam y Trinidad y Tobago (las 3 carabelas de Colón y un timón por cimera, o parte superior).

Emblema de Trinidad y Tobago

Emblema de Trinidad y Tobago

Variados símbolos marítimos

Hay un país, las idílicas islas Seychelles, que aglutina en su emblema casi todos los símbolos marítimos: el mar, una goleta, islas, especies animales marítimas (peces vela que sostienen el escudo y un ave tropical por cimera sobre las ondas del mar). Tradicionalmente estas islas habían sido un lugar de aguada y de recogida de víveres (cocotero y la tortuga gigante) para los navegantes.

De Hans-Ulrich Herzog, vectorized by Sodacan - File:Coat_of_arms_of_Seychelles.png, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19418383

Escudo de Seychelles. De Hans-Ulrich Herzog, vectorizado por Sodacan. Fuente

Aunque con menor profusión, hallamos esta simbología en el emblema nacional de las Bahamas: de plata la nao Santa María sobre ondas de azur y plata (mar). Jefe de azur con sol de oro asomando, soportado el escudo por un merlín, o pez vela, sobre el agua y un flamenco rosa. Por cimera una concha, que representa la variada vida marina de la isla.

Escudo de Bahamas

Escudo de Bahamas

 (Continuará la próxima semana)

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Dedicamos esta serie a una parte de la Historia de la navegación localizada casi en las antípodas del Mediterráneo, en las islas del Pacífico austral. Entender cómo navegaban estos insignes antepasados nuestros hasta el siglo XIX es importante, además del conocimiento intrínseco que ello supone, porque posiblemente algunas de sus técnicas eran similares a las que en la Antigüedad usaron los marinos que surcaron el Mediterráneo antes de que apareciera la aguja náutica.

Detalle del mapa de Joan Marft

Detalle del mapa de Joan Martinez en 1587 en el que aparece marcado una parte del espacio que ocupa el Pacífico

Actualmente muchos de los métodos ancestrales se han perdido, pero en las pequeñas islas se mantienen algunos. Tenemos noticias porque los navegantes europeos que llegaron allí durante los siglos XVIII y XIX describieron parte de ellos, y porque algunos investigadores actuales, conscientes de la riqueza epistemológica que conllevaban, se dedicaron a recogerlos, documentarlos, describirlos y dibujarlos.

Australia, Cassini, 1798.

Australia según Cassini (1798)

Habitat marino

El Océano Pacífico abarca un área que supone, nada mas y nada menos, que 1/3 de la superficie de la Tierra. Este ámbito en el que la tierra firme ocupa algo mas de dos milésimas del total fue, desde hace miles de años, el habitat de un grupo heterogéneo de humanos para los que el mar, lejos de ser una barrera, se terminó convirtiendo en una inmensa autopista.

Carta de América. G. Danet, ca 1730

El mar del Sur o Pacífico en una carta de América. G. Danet, ca 1730

Las miles de islas que pueblan este mar han estado conectadas gracias a viajeros, que con los siglos desarrollaron un impecable sistema de navegación profundamente desconocido por el resto del mundo.

Lejos de los estereotipos que parece que se generaron, basados en relatos de viajes de algunos descubridores europeos, los conocimientos del medio marino facilitaron que se forjara una élite de cuyo dominio de las técnicas de navegación dejarían absortos a muchos entendidos.

Desgraciadamente el desprecio que algunos teóricos mostraron por estas habilidades, la prohibición de los gobiernos europeos de navegar entre islas y los modernos y cómodos sistemas de navegación actuales, han minado mucho el uso de los conocimiento originarios.

Canoa con batanga construida según técnicas antiguas

Canoa con batanga (el refuerzo exterior a modo de aleta) construida según técnicas antiguas

En un ámbito marítimo como el Pacífico los navegantes fueron una casta, de tradición oral  exclusivamente, que guardaba celosamente su conocimiento, que lo transmitía a unos pocos elegidos, que nunca documentaron ni dejaron mas evidencias que alguna “carta de navegación” construida a base de ramas y conchas marinas.

Hecha con piedras y ramas

Parece, según Lewis y otros muchos investigadores, que los tres grandes espacios geográficos (Melanesia, Polinesia y Micronesia) se poblaron gracias a los navegantes asiáticos, aunque éstos no descartan que hubieran incursiones de navegantes americanos.

Portada del libro de Lewis

Portada del libro de Lewis

Una vez establecidos en los diferente archipiélagos, los habitantes de cada uno de ellos no dejaron de tener contacto porque los separaran miles de kilómetros de agua marina. Al contrario de lo que se pensó inicialmente, los intercambios fueron muchos, frecuentes e importantes, y la comunicación se establecía primeramente a través de contactos esporádicos primigenios y posteriormente se plasmaba a través de viajes programados.

Algunas de las técnicas alternativas a los sistemas de navegación mediterráneos

En próximas entradas vamos a explicar detalladamente las técnicas mas comunes en las islas de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, un territorio que abarca miles de kilómetros cuadrados, donde la mayor parte es agua, y en ella surgen pequeños islotes, cuyos habitantes han hecho uso durante siglos de estos impresionantes conocimientos para poder navegar entre ellas.

Una de las divisiones de las islas del Pacífico.

División de las islas del Pacífico Meridional

A muchos occidentales les costaba trabajo entender, según Lewis, cómo sin un solo instrumento y en pequeñas embarcaciones los aborígenes podían navegar miles de kilómetros. Ello supuso que se lanzaran teorías, basadas en conocimientos adquiridos en Europa que, lejos de servir para comprender las habilidades desarrolladas en las antípodas, sólo contribuyeron a generar estereotipos que podían comprender desde el desprecio a la mitificación, que no contribuyeron a aclarar nada.

Un estudio detallado de los sistemas de navegación permite saber que muchos de sus conocimientos se basaban en datos procedentes del análisis visual del oleaje, del vuelo de las aves o de la evolución de las nubes durante el día, y de la observación de las estrellas durante la noche. Y que éstos sustituyeron durante siglos a nuestros sextantes, brújulas y demás instrumentos que en Europa usaban para orientarse.

carta vientos pacifico

Carta vientos del Pacifico según un derrotero español de 1852

(Continuará)

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Este farallón, que también es una isla a la que da nombre, se encuentra en Oceanía, en la parte norte de las islas Marianas. Actualmente está deshabitado, aunque se piensa que en el pasado estuvo ocupada por los chamorros, un pueblo que habita islas cercanas como Guam.

Se llama así por José de Medinilla y Pifieda, gobernador español de las Islas Marianas desde 1812 hasta 1822.

Su costa es muy escarpada y la montaña más elevada alcanza los 82 m. Tiene 2 ¾ millas de largo y media milla de ancho. Hay magníficos arrecifes de coral en sus inmediaciones. La parte sur de la isla se conecta a la más grande, que es la zona norte, también escarpada, por un istmo llano. El suelo del bosque está cubierto con una espesa capa de guano.

Es una importante reserva natural, cuya flora está compuesta por Papayas, Talisay (o Mandelbaum), Gulus, Lada, Ahgau, Nunok y árboles del pan.

Entre los animales que habitan allí podemos encontrar las fragatas y una especie en peligro de extinción: los megapodios de Micronesia.

Estos megápodos de la Micronesia, también llamados megapodios o megapódidos, tienen una forma muy curiosa de hacer los nidos.

En sus orillas también se encuentran preciosas tortugas marinas, ballenas y multitud de especies de pájaros.

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