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Archive for the ‘– Islas’ Category

El Atlas de las Indias Occidentales, o compendio descriptivo de las Indias Occidentales (en inglés The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies) se publicó en Londres en 1775 y está ilustrado con cuarenta cartas y mapas. Se completa con un relato histórico de los varios territorios e islas que componen esa parte del mundo, su descubrimiento, situación, extensión, fronteras, producto, comercio, habitantes, gobierno, religión, entre otros.

Atlas indias orientales XVIII

Portada del Atlas del siglo XVIII

El autor

Thomas Jefferys (1717-1771) era geógrafo del príncipe de Gales y posteriormente del rey inglés Jorge II. Después de la muerte de Jefferys su negocio pasó a Robert Sayer y John Bennett, que en 1775 publicaron los mapas en forma de atlas por primera vez.

Thomas era un excelente y preciso dibujante, y fue autor de varios grabados que representaban al monarca y a varios de sus ayudantes mas cercanos, entre ellos algunos altos cargos de la Armada inglesa.

Sus cartas náuticas fueron de gran importancia en la guerra de la Independencia norteamericana.

La obra

Este magnífico atlas, que la historiografía inglesa alaba y describe como el mejor, sin embargo sólo se detiene en las costas e islas del Caribe, aunque nos consta que el autor había cartografiado otras zonas del continente americano. Otra nota importante para la investigación peninsular es que recoge las islas atlánticas de las coronas española y portuguesa (Canarias, Azores, Madeira, y Cabo Verde). Como la investigación angloparlante ya ha dedicado importantes textos a este atlas, desde el blog de la Cátedra hacemos un análisis de la parte hispana, que no siempre ha sido tratada.

Islas Canarias y Madeira

Notas de gran interés para los investigadores, aparte de la descripción de algunos lugares, que incluso aparecen en las cartas náuticas para dar información a los navegantes, es el dibujo de una flota, con el derrotero que va de Cartagena a Portobelo y viceversa. También aparece en otra carta el de La Habana-Cartagena.

Detalle de la carta inferior en la que aparece marcada la ruta de la flota que iba de Cartagena a Portobelo y viceversa.

En la carta inferior, así como en casi todas las del atlas, es destacable el nivel de detalle en cuanto a la toponimia. En esta aparece el istmo de Panamá, así como la representación de los accidentes geográficos mas destacados (tanto costeros como de interior). Y en el centro de todo, una magnífica rosa de los vientos con los 32 rumbos perfectamente marcados. Tanto detalle hace inferir que la información tan precisa de territorio hispano fuese copiada de cartas españolas, práctica realizada con cierta frecuencia por los cartógrafos ingleses.

Caribe costero centroamericano

Como en esos momentos no se tenía toda la información geográfica disponible, hay veces que las islas apenas están cartografiadas (Bequia o Becouya, al norte de las Granadinas), mientras otras aparecen perfectamente descritas. Esta falta de datos hace que, por ejemplo, haya islas cuyas cartas están copiadas y literalmente traducidas al inglés desde otros idiomas, como es el caso del neerlandés (holandés) para Curaçao.

Otra característica peculiar de este atlas es que las islas y costas que se incluyen en las cartas náuticas algunas veces no están centradas en la imagen, sugiriendo que lo mas importante eran las rutas marítimas. Esto se puede apreciar claramente en la carta de la isla de  Sto. Domingo (la Española).

La isla Española

En síntesis: una obra póstuma importante de la parte atlántica del Caribe, con muchos detalles, datos, descripciones y observaciones de indudable valor. Como fuente es de gran interés para la investigación histórica, geográfica y de algunas otras ciencias humanas y sociales. Por eso ofrecemos aquí algunas de las cartas referidas a las islas caribeñas que pueden ser de mayor interés.

Fuente: JEFFERYS, Thomas. The West-India atlas, or, A compendious description of the West-Indies: illustrated with forty correct charts and maps, taken from actual surveys: together with an historical account of the several countries and islands which compose that part of the world, their discovery, situation, extent, boundaries, product, trade, inhabitants, strength, government, religion, &c. London: Printed for Robert Sayer and John Bennett, 1775. Library of Congress.

Un edición posterior de un atlas de este autor se vende por 85000 libras.

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Localización

En el inmenso Océano Pacífico hay una isla que a lo largo de la Historia ha recibido múltiples denominaciones, y que se hizo famosa gracias a una película de cine (“El motín de la Bounty“). Sus playas son un símbolo de belleza, paz y sosiego.

Localización geográfica de Tahití

Localización geográfica de Tahití

Denominaciones

Originariamente se llamó isla de Amat y también Otahití, aunque hoy es conocida como Tahití. Los descubridores ingleses la bautizaron como isla del rey Jorge III. También se conocía en Francia como Nueva Cítera.

Otra imagen actual de la isla, con las aguas cristalinas, casi transparentes

Otra imagen actual de la isla, con las aguas cristalinas, casi transparentes

Estas variaciones en el nombre, así como su lejanía geográfica, han hecho que se repitan los errores sobre su existencia y la localización real. De hecho, uno de los mas frecuentes es confundirla con Haití, variando así su situación en unos miles de kilómetros, cambiando el océano que la baña y el continente al que pertenece.

Carta náutica de Haití en un atlas francrd frl S XVIII

Carta náutica de Tahití en un atlas francés del s. XVIII. Fuente

Situación estratégica

A pesar de que está en medio del Océano, como la mayor parte de las islas de esta zona del Pacífico, no ha dejado de ser una escala imprescindible en las rutas que cruzan esta gran masa de agua salada, tanto para las marítimas como para las aéreas.

Una de las vistas mas conocidas de esta preciosa isla

Una de las vistas mas conocidas de esta preciosa isla

Un poco de historia

Actualmente forma parte de la polinesia francesa, aunque durante el siglo XVIII llegaron hasta ella navegantes españoles y británicos principalmente. Sus habitantes originarios eran, según todos los indicios, polinesios.

Canoa tahitiana

Canoa tahitiana. Fuente

La historia de la llegada a la isla por parte de los europeos se asemeja a la de otras zonas cercanas. Avistada en viajes transoceánicos, ya fueran de exploración o de conquista, no estuvo en el punto de mira de los dos grandes imperios navales de la época (España e Inglaterra) hasta que uno de ellos decidió colonizarla.

Previamente había sido un lugar de paso agradable, donde todos los navegantes eran bien recibidos.

Canoas de Tahití. Fuente. BDH

Canoas de Tahití dibujadas por Rafael Monleón. Fuente: BDH

Entre los marinos españoles que llegaron allí durante el siglo XVIII están Boenechea y Gayangos, en un primer viaje, a los que se sumó Andía y Varela, que los acompañaría en el segundo.

De los viajeros ingleses el más famoso fue Cook, y entre los franceses Bouganville.

Rostros

Rostros tahitianos. Fuente

Cuando llegaron por primera vez Boenechea y Gayangos, con órdenes de tratar bien a sus habitantes, la llamaron “Isla de Amat”, en honor del virrey del Perú que les había ordenado viajar hasta ella. Una vez allí, siguiendo el espíritu ilustrado reinante, deciden recoger multitud de datos sobre las costumbres, la flora y la fauna, las posibilidades agrícolas, pero también se preocuparon por conocer los proyectos ingleses en la isla.

Arbol dle pan

Árbol del pan. Fuente

Posteriormente las buenas relaciones fueron sustituidas por malestar y desconfianza, con lo que los españoles abandonaron la zona, dejando vía libre a otras potencias. El famoso árbol del pan comenzó a levantar codicias (recordemos que la Bounty llegó a Tahití para recoger especímenes del árbol del pan y transportarlas al Caribe, donde comenzar su reproducción). En esos momentos también desembarcaban allí, con fines diversos, aventureros, balleneros y misioneros, y la forma de vida tradicional de los isleños comenzó a resentirse profundamente. Con ello vinieron las revueltas.

Habitantes de la isla a principios S. XIX

Habitantes de la isla a principios S. XIX. Fuente

El paraíso estaba empezando a dejar de serlo y tras varios intentos la isla se anexionó a Francia.

Una etapa de las obras artísticas mas conocidas del pintor galo Gauguin estuvo dedicada a esta preciosa parte de Oceanía, donde pasó una parte muy importante y fructífera de su vida.

El caballo blanco de Gauguin. Fuente:

El caballo blanco de Gauguin. Fuente: Museo de Orsay

Más información

AMARU, G. Tahití podía haber sido española. Universidad de Alcalá de Henares.

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A lo largo de la Historia, de manera poco frecuente pero espectacular para quienes pueden observarlas, se han formado de un día para otro una especie de islas de un color grisáceo, que da la sensación que han emergido de manera repentina del fondo del mar y que van a la deriva en los grandes océanos.

Desde que en 2012 apareció una, posiblemente la más grande conocida hasta el momento, los científicos han estudiado este fenómeno por el cual de repente surge, en medio del mar, una isla unas veces muy pequeña y otras, como fue el caso anterior, tan grande que puede ser vista desde los satélites, ya que ocupaba unos 400 kilómetros cuadrados. Incluso Google Earth la captó.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

Una imagen de esta acumulación de piedra pómez. Fuente.

El segundo factor que intriga a los que las observan es que, al contrario de las islas volcánicas conocidas que también han emergido, literalmente flotan sobre el agua y se desplazan varios kilómetros, y lo más chocante es que suelen cambiar de forma.

Son acumulaciones de piedra pómez que han emergido

Ahora ya sabemos que son de piedra pómez, un material muy ligero, por lo que flotan y se desplazan por el mar gracias a su baja densidad. Se generan por las erupciones volcánicas que tienen lugar debajo del mar, en el lecho oceánico, como por ejemplo la de la caldera del volcán Havre, situada en el suroeste del Pacífico, que provocó en julio de 2012 la aparición de esta gran isla grisácea. Las balsas de piedra pómez, islas efímeras o islas flotantes como también las han denominado (aunque no es exactamente lo mismo), pueden desplazarse durante años, saturarse de agua y hundirse o, por el contrario, quedar varadas en las costas.

La balsas vista mas de cerca. Fuente.

La balsas vista mas de cerca.  Fuente.

Los investigadores han afirmado que este gigantesco experimento natural, que suele aparecer en el Pacífico sur y también en la parte meridional del Atlántico, es muy relevante para estudiar la dinámica de placas tanto la actual como la prehistórica, así como su dispersión en la superficie oceánica. Suelen estar habitadas por microorganismos y pequeños seres vivos marinos, como crustáceos o corales.

Aunque se sabe que estas formaciones han sido vistas desde hace siglos, los avistamientos de balsas de piedra pómez siguen siendo poco frecuentes y muy espectaculares.

Sandy. Fuente

El fenómeno fotografiado. Se puede ver que la piedra forma una capa sobre el agua. Fuente

La diferencia con las otras islas

No se deben confundir estas “islas efímeras” con las que en un momento aparecieron como consecuencia de una erupción volcánica submarina y se mantienen en su lugar de origen, que son muchas. Las de piedra pómez no están habitadas, cambian de forma continuamente y pueden durar, como tales, días, meses o años, pero si no se produce algún fenómeno que haga variar su composición o que añada otro tipo de material mas compacto, terminan desapareciendo.

al lado de un volcán. Fuente.

Una acumulación de piedra pómez al lado de un volcán (Rakata, en Indonesia). Fuente.

Avistamientos contemporáneos

Durante el siglo XX tenemos noticia de que han aparecido cerca de las islas Sandwich del Sur, en marzo de 1962, y en la de Eua (Tonga), en 1969, entre otras.

Antes de las imágenes de satélite, las aglomeraciones en las costas y los informes de balsas flotantes de piedra pómez sólo se conocían gracias a los navegantes, a través de cuyas notas quedaron signos de las erupciones volcánicas marinas y la aparición de islas. Como no existía forma de verlas desde el aire, no hay noticias de estas islas en la Antigüedad, aunque son frecuentes los relatos y leyendas referidas a algunas de ellas, pero es muy difícil identificarlas en la documentación.

Más información

JUTZELER, M. et al. On the fate of pumice rafts formed during the 2012 Havre submarine eruption. Nature Communications. 2014, nº 5, 3660.

Las rocas flotantes del Pacífico Sur. Vistas al mar. 2014.

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Cristobal Colón escribió en 1493 una carta en la que anunciaba sus descubrimientos. Fue publicada por primera vez un año después de su llegada a América, con objeto de poder obtener apoyo político y financiero para el siguiente viaje.

La primera hoja

La primera hoja de la carta que se publicó en 1493

La que traemos aquí es una edición latina de la carta manuscrita de 1493. Las imágenes que contiene, incorporadas por el editor para aumentar su valor estético, deben ser de las primeras representaciones del Nuevo Mundo. Una de ellas, la primera, dibuja a Colón llegando a una costa y estableciendo contacto con las poblaciones indígenas. En la parte superior están grabadas las palabras “Insula Hyspana” (isla española).

Amplicación d ela primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Ampliación de la primera imagen, donde aparece Colón llegando a tierras americanas

Hay publicadas varias versiones diferentes de esta epístola en castellano, latín e inglés entre otros, que ayudaron a difundir su viaje en toda Europa. Es probable que ésta se publicara en Basilea (Suiza) y es la única carta impresa que lleva ilustraciones. Se conserva en la Biblioteca John Carter Brown de Estados Unidos de América.

Galera penisular

Primera ilustración. En la parte superior se reproduce el encuentro entre las naves de Colón y los indígenas americanos y en la inferior se ha incluido una galera

Los buques que aparecen en la carta

De las cuatro imágenes que tiene el texto, aquí sólo reproducimos 3, que son las vinculadas con la temática naval. En ellas se pueden apreciar distintas naves, entre las que se encuentran una galera y dos carracas, una pequeña y otra grande para viajes oceánicos. Ofrecemos una breve descripción de las embarcaciones que aparecen ilustrando el texto.

La galera

Es una galera de comercio veneciana de finales del siglo XV dedicada a la conducción de peregrinos a Tierra Santa. La xilografía es muy parecida a la que aparece en el “Viaje de la Tierra Sancta” de Martín Dampies (Zaragoza: Paulo Hurus, 1498). La galera boga a tercerol y lleva las dietas vivas (ganado) en el centro de la cubierta. No tiene nada que ver con las galeras de guerra. Lleva un solo árbol con vela latina.

Galera de cerca

Detalle de la galera

La carraca pequeña

Es una nao o, más bien, una carraca pequeña. Lleva dos castillos, uno en proa y otro en popa. En el de proa arbola un palo de trinquete con una vela cuadra o redonda. En el centro aparece el gran árbol mayor con otra vela cuadra. En lo alto del palo hay una gavia o cofa que servía para lanzar desde allí armas arrojadizas al enemigo. En el castillo de popa hay un árbol de mesana con una vela latina.

Nao

Nao o pequeña carraca

A pesar de que las velas están portando, la embarcación aparece fondeada, pues del escobén de la diestra o estribor sale un cable o gúmena. En ambos castillos hay un esbozo de las jaretas de madera que defendían a la embarcación del abordaje enemigo.

La gran carraca

La oceánica navis que aparece en la ilustración es una gran carraca navegando en popa. Se aprecia muy bien el gran palo maestro con su vela cuadra. En el castillo de popa, el palo de mesana porta una entena con una vela latina. No se aprecia ni el castillo de proa ni el palo de trinquete, ocultos por el gran papahígo o vela mayor.

Oceano

Carraca oceánica

En el castillo de popa se ve claramente la obra en madera de las jaretas para evitar el abordaje. En la popa se ve el orificio de la limera, que permite el juego de la caña del timón de codaste.

En síntesis

Como podemos apreciar, a pesar de que la relevancia del texto y de la belleza intrínseca de las xilografías, las ilustraciones, especialmente la representación de los buques, no siempre estaban en consonancia con el texto al que acompañaban. Esto no es nuevo, ya que a lo largo de los siglos ha ido ocurriendo en repetidas ocasiones, debido, entre otros motivos, al profundo desconocimiento que existía sobre la Historia Naval, la construcción de buques y resto de materias vinculadas con ella. En próximas entradas veremos mas ejemplos de textos e ilustraciones que no se ajustan a la realidad, y que han contribuido a perpetuar errores y a generar falsos históricos que han sido muy difundidos.

Más información

Acceda a esta edición impresa e ilustrada de la carta de Cristobal Colón

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El mar, sus naves, sus hombres, los pertrechos, sus descubrimientos, así como sus encuentros y desencuentros han dejado una profunda huella en la humanidad. Unas veces ésta ha sido reconocida y celebrada, otras ignorada.

barco

Hay una forma perdurable de dejar constancia de esta unión sociedad-mar de manera pública en la identidad de los pueblos, y sus escudos son una buena muestra de ello. Sin embargo, no todos los países o naciones costeras, con indudables vínculos históricos, han incluido en sus emblemas símbolos marítimos o navales. Vamos a conocer los que sí lo han hecho.

Corona naval

Corona naval

Los más frecuentes en heráldica son el mar y las naves. En un segundo plano encontramos algunas especies marítimas (fragatas, pelícanos, delfines, peces vela, cocodrilos, tiburones o moluscos) y otros como los remos, el timón o la corona naval (la que en época romana se daba al que primero abordaba armado la nave enemiga).

El Mar

Se suele representar por medio de ondas de azur (azul) y plata (identificada con el agua), que simbolizan la identidad marítima de los pueblos, con un significado filosófico de principio y final.

Escudo de Guyana. El mar parece en forma de ondas en el centro del emblema

Escudo de Guyana. El mar se representa en forma de ondas en el centro del emblema

El mar aparece especialmente en países insulares o en otros costeros, aunque también se halla en alguno que no tiene litoral. El continente americano y, especialmente, Mesoamérica, son los que mas han hecho uso de él. Lo hallamos en los emblemas nacionales de El Salvador, Guyana (simbolizado por medio de 3 ondas), Honduras, Panamá (los dos mares que la bañan) y, ya en Sudamérica, en Uruguay.

Escudo de Honduras

Escudo de Honduras. Junto al mar se pueden apreciar una pirámide y dos torres.

En África, aparece en Mozambique (representando el Índico), Sierra Leona, Tanzania o Zimbabue; o en Oceanía, donde hallamos el mar en los escudos nacionales de países como Kiribati. En Asia, está en el de Yemen (bajo una construcción histórica).

Escudo de Zimbabue

Escudo de Zimbabue. Las ondas están situadas en sentido vertical.

El único país europeo en este grupo es Eslovenia, que incluye dos ondas, en representación del Adriático y de los ríos eslovenos.

Escudo de Eslovenia

Escudo de Eslovenia

Las naves

Las naves que comunican los inmensos mares que rodean las masas continentales se suelen representar sobre ondas de mar, pero también sin ellas.

Emblema nacional de Nueva Zelanda

Emblema nacional de Nueva Zelanda

También se incluye en el de las islas Marshall, Fiyi y Nueva Zelanda (3 barcos alineados verticalmente en el centro), en Oceanía. Las islas Mauricio, en el Índico africano, y San Cristóbal y Nieves, en el Caribe, son dos naciones insulares que contienen una nave en su escudo, pero mientras en la primera el barco hace alusión a la colonización, en la segunda representa una embarcación tradicional del país.

Mar y naves

Ambos símbolos, unidos de manera irrenunciable se encuentran mayoritariamente en dos continentes: África y América.

Kuwait

Escudo de Kuwait

África presenta escudos nacionales con naves en el mar en Benim, Gabón, Liberia y Túnez.

Emblema de Liberia

Emblema de Liberia

En Asia, aparecen en Kuwait y en Qatar (un dhow, una embarcación a vela, que representa el tradicional comercio por el Índico siguiendo la ruta de los monzones).

Escudo de Catar

Escudo de Catar

En América se encuentran en Bahamas, Colombia, Ecuador, Surinam y Trinidad y Tobago (las 3 carabelas de Colón y un timón por cimera, o parte superior).

Emblema de Trinidad y Tobago

Emblema de Trinidad y Tobago

Variados símbolos marítimos

Hay un país, las idílicas islas Seychelles, que aglutina en su emblema casi todos los símbolos marítimos: el mar, una goleta, islas, especies animales marítimas (peces vela que sostienen el escudo y un ave tropical por cimera sobre las ondas del mar). Tradicionalmente estas islas habían sido un lugar de aguada y de recogida de víveres (cocotero y la tortuga gigante) para los navegantes.

De Hans-Ulrich Herzog, vectorized by Sodacan - File:Coat_of_arms_of_Seychelles.png, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19418383

Escudo de Seychelles. De Hans-Ulrich Herzog, vectorizado por Sodacan. Fuente

Aunque con menor profusión, hallamos esta simbología en el emblema nacional de las Bahamas: de plata la nao Santa María sobre ondas de azur y plata (mar). Jefe de azur con sol de oro asomando, soportado el escudo por un merlín, o pez vela, sobre el agua y un flamenco rosa. Por cimera una concha, que representa la variada vida marina de la isla.

Escudo de Bahamas

Escudo de Bahamas

 (Continuará la próxima semana)

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Esta entrada es continuación de otra titulada Madagascar, la Atlántida del Sur.

Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Ha sido, y continua siendo, un punto de paso en un gran océano entre dos inmensos continentes, África y Asia, lo que ha hecho que en su historia haya una importante mezcla de civilizaciones que han dejado un poso considerable en su cultura autóctona. Así, la isla malgache cuenta con un rico repertorio de leyendas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores.

Las leyendas marítimas originarias 

La isla cuenta con un impresionante repertorio de leyendas nativas recogidas en una tesis doctoral realizada por una de sus habitantes, que actualmente es profesora en la Universidad de Antananarivo, la capital del país (1). Exponemos aquí las mas importantes que se hallan vinculadas con la temática del blog.

a) La sirena de Andranoro

Un día un joven estaba pescando en el río Mamba, en las cercanías del actual pueblo de Andranoro, cuando vio a una hermosa joven sentada sobre una roca. Tenía el pelo largo, muy largo, y no se le podía ver todo el cuerpo porque quedaba envuelta por su pelo; y el joven pescador se enamoró de ella. La joven se llamaba Ranoro.

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar

Antiguos dibujos encontrados en Madagascar, que algunos identifican con sirenas

Tras varios encuentros se casaron, con la condición de que el marido nunca pronunciara la palabra «sira» en presencia de su mujer.

Tras la boda la sirena cobró forma humana. Los años pasaron y pasaron, la pareja tuvo tres hijos y vivían felices. El único problema era el carácter de Ranoro, porque era una mujer distraída y muchas veces se le olvidaba hacer una u otra cosa. Un día, su marido le dijo: Tena tsy asianao sira mihitsy aho! (¡De verdad, nunca me haces caso!).

En cuanto pronunció la palabra prohibida, la mujer salió de la casa y se sumergió en el agua del río Mamba. Y nunca volvió, a pesar de las súplicas de su marido.

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Dicen que, de vez en cuando, hacía visitas a su marido y a sus hijos en sueños para darles consejos. Y que cuando éstos tenían problemas se acercaban a la gruta para pedirle ayuda.

b) El martín pescador

Este precioso pájaro que vive en las orillas de ríos y lagos tiene una bonita historia malgache. En el sur de la isla dos pueblos, los bara y los antandroy, estaban en guerra.

Martín pescador malgache. Fuente

Martín pescador malgache. Fuente

Uno de los guerreros del pueblo bara, huyendo de sus enemigos se adentró en un lago y dejó sólo su nariz fuera, para respirar. Los antandroy vieron que una nariz sobresalía del agua y fueron a apresarlo, pero de pronto un martín pescador se posó sobre ella disuadiéndolos de que allí había alguien sumergido. En reconocimiento, el hombre que se salvó emitió un juramento:

– Maldito sea el que, entre mis descendientes, mate o coma el vintsy, porque me ha salvado la vida.

Por eso, el martín pescador es tabú entre los bara. Por miedo a ser víctima de la maldición de sus antepasados, hasta hoy en día, nadie se atreve a comerlo, ni siquiera en período de escasez.

c) La leyenda del lago sagrado de Antañavo

Antes, en el lugar donde hoy está el lago, había un poblado. Cuentan que en ese pueblo un día apareció un anciano pidiendo limosna. Nadie quiso atenderlo, hasta que ya cuando anochecía una mujer muy pobre, que tenía un hijo pequeño le dio cobijo y le ofreció la comida que tenía. El anciano, tras la cena, agradecido, se despidió.

Cuando la mujer fue a dormir al niño, ésta vio que era imposible, ya que el bebé lloraba cada vez mas fuerte. Un poco desesperada salió de su casa y fue a pasearlo para calmarlo. Se sentó sobre un tamarindo que había al final del pueblo y allí el niño se durmió. Cuando la madre quiso regresar, el bebé volvió a romper a llorar, de modo que la mujer decidió quedarse bajo el árbol.

Pero ni siquiera tuvo tiempo para acomodarse cuando oyó un gran estruendo. Volvió la cabeza, y vio que su pueblo iba desapareciendo ante sus ojos, y que, en su lugar, el gran hueco se iba llenando de agua. Quedó petrificada, estrechando a su retoño contra ella. El alba les sorprendió al pie del gran tamarindo, con el agua hasta los tobillos. Los vecinos de los pueblos de alrededor, una vez que la señora les contó la historia, siempre dijeron que por haber sido buenos con el anciano, éste había salvado a la madre y al niño de morir ahogados.

Lago Antanavo

Lago Antanavo

Desde entonces el lago fue respetado por ser el sepulcro de los habitantes de aquel pueblo. Incluso los cocodrilos son venerados, porque se cree que después de la muerte tomaron aquella forma animal y que sus almas moran en ellos.

(1) RABARIJAONA, H. Narrativas orales malgache e hispánica: convergencias, divergencias y estudio comparativo. Tesis doctoral presentada en la Universidad de Alcalá de Henares (España),  2001.

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Madagascar es una gran isla, situada en el continente africano, en aguas del Océano Índico. Hay teorías que la identifican como una parte de la antigua Lemuria, otros opinan que formó parte, en un pasado muy remoto, de Mauritia, mientras algunos piensan que era la Atlántida del hemisferio sur. Siglos mas tarde fue el lugar elegido para fundar una utopía política llamada Libertaria en la que vivían piratas. Pero aparte de estas historias, la isla malgache cuenta con un repertorio de leyendas nativas, muchas de las cuales tienen como protagonista el mar, el agua o sus moradores, aunque éstas últimas se tratarán en próximas entregas.

Una carta de Mercator el Viejo en la que aparece Madagascar

Una carta de Mercator el Viejo en la que aparece Madagascar

Descubierta por navegantes portugueses y ocupada por distintos pueblos, entre los cuales se encuentran franceses, españoles, lusos, holandeses, ingleses, indonesios, bantúes y persas.

1688

Antiguo mapa en el que se puede observar la isla (1688)

Está habitada por animales y plantas únicas en el mundo (lemures, camaleones, aves, baobabs). Fue el hogar del pájaro elefante hasta hace dos siglos, cuando se extinguió. Se cree, especialmente por esta peculiar idiosincrasia biológica, y también geológica y geográfica, que podría haber sido la Atlántida del Sur.

Ave elefante. Fuente

Ave elefante. Fuente

Los hijos de Lemuria

Madagascar formó parte de una antigua masa continental denominada Gondwana hace unos 200 millones de años. Y es posiblemente la isla mas antigua del mundo.

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Una de las teorías afirma que formó parte del antiguo subcontinente denominado Lemuria, por ser el lugar donde habitaban los lemures, una especie única en la isla.

una de las muchas especies de Lemures de Madagascar

Una de las muchas especies de lemures

Libertaria

En el siglo XVII se convirtió con cierta frecuencia en refugio de piratas. Daniel Defoe situó en ella la mítica Libertaria, defendida por unos y denostada por otros. En esta colonia, convertida en República, todos sus habitantes eran iguales, no había discriminación alguna. El lema de esta utopía política era “por Dios y por la libertad”.

Ciudad de Diego Suárez

Ciudad de Diego Suárez

Actualmente sigue sin estar claro si realmente existió, o si tan sólo es una bonita fábula de Defoe. Esta ínsula libertaria se situó en la parte norte de la isla, en una ciudad antes llamada Diego Suárez, hoy conocida como Antsiranana.

Los impresionantes baobabs malgaches

(Continuará)

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