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Hay muchos países cuya vinculación con el mar aparece hasta en sus leyendas fundacionales y un buen ejemplo de ello es Nueva Zelanda. Situada en Oceanía, cuyo nombre representa al dios del mar, y rodeada por las aguas del inmenso Pacífico, la tradición aborigen cuenta una historia que evoca elementos marítimos característicos, que con alguna variación ha sobrevivido hasta nuestros días. Incluso hay investigadores que opinan que este país forma parte de un nuevo continente junto a Nueva Caledonia, que llaman Zealandia.

Se compone de dos islas grandes, la Isla Norte y la Isla Sur, con algunas más pequeñas. Está ubicada en el borde entre dos placas tectónicas y forma parte del denominado “cinturón de fuego” alrededor del Océano Pacífico, por lo que la actividad volcánica está presente en su territorio.

Tiene una biología muy característica como producto de su extraordinaria geología. Hace 200 millones de años existía una única masa terrestre, llamada Gondwana. Este supercontinente inicial se separó y dos de los bloques terminaron constituyendo Australia y Nueva Zelanda, aislándolas del resto del mundo y dando lugar, como resultado de la evolución, a plantas y animales únicos.

Dibujo de un kiwi

Los maoríes, sus habitantes aborígenes, la denominan Aotearoa, que también era el nombre de la canoa del primer explorador que según algunas tradiciones llegó a estas tierras.

Familia aborigen en Dusky Bay. A voyage towards the south pole, and round the World (s. XVIII). Fuente BNE.

El nacimiento mágico de la islas 

Las leyendas maoríes cuentan que Nueva Zelanda surgió gracias al semidiós Mäui (el hijo pequeño del dios del inframundo), que literalmente pescó la Isla Norte. Lo que ha dado lugar a una narración que intenta explicar este mágico hecho.

Todo empezó porque los hermanos mayores de Mäui no querían que fuera con ellos de pesca, así que un día se escondió al fondo de la embarcación y no salió de ella hasta estar alejados de la costa.

Para pescar usó un hueso mágico que había heredado de su abuela y como cebo obtuvo sangre de su propia nariz. La primera pieza que cobró fue un enorme pez, que sacó con ayuda de sus hermanos, y que figuradamente representaba la que sería la Isla Norte. Maui advirtió que esperaran hasta que se hubiese apaciguado a Tangaroa, el dios del océano, antes de que comenzaran a cortarlo en trozos. Así, se cuenta que el accidentado litoral fue causado por los hermanos de Mäui, mientras usaban sus cuchillos para cobrar las partes de la presa.

Realmente esta parte norte del país parece un pez. Algunos de los mitos señalan que la canoa que usó Mäui se terminó convirtiendo en la Isla Sur y que con su ancla se formó el archipiélago de las Chatham, aunque hay variaciones a este respecto, ya que otras tradiciones afirman que el ancla es otra de las islas situadas al sur.

NZ Fish & Canoe Shape

Las islas Chatham están situadas a la derecha de las dos más grandes.

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Las piedras redondas de la isla Sur

También es conocido el origen legendario atribuido a las fantásticas piedras redondas de Moeraki (un pequeño pueblo de pescadores que parece detenido en el tiempo), en la isla del sur de Nueva Zelanda. Estas formaciones rocosas prehistóricas naturales se relacionan con las calabazas que arrastró la marea en el naufragio de una de las ancestrales canoas que llevaron a los maoríes a Nueva Zelanda. Para ellos son rocas sagradas y piensan que las señales que presentan las piedras son marcas de las redes de pesca de sus antepasados.

Así de sencillo de escuchar, pero difícil de explicar, la leyenda fundacional nos cuenta que una de las grandes islas neozelandesas era un pez y la otra un barco, mientras que el ancla terminaría formando alguno de los pequeños archipiélagos. Por otra parte, la que está basada en las piedras redondas, habla de una gran canoa que cruzó el mar para colonizar estas tierras del continente austral. Son algunas de las muchas historias del origen mágico de las tierras que siembran el inmenso Océano Pacífico, en las que el mar es el protagonista indiscutible.

Más información

COOK, J. A voyage towards the south pole, and round the World: Performed in His Majesty’s ships the Resolution and Adventure, in the years, 1772, 1773, 1774 and 1775. London: Printed for W. Strahan & T. Cadell, 1777.

Más leyendas

Hay un grupo de autores grecolatinos, muy estudiados por los investigadores, pero que apenas son conocidos por el gran público. Entre ellos hay algunos cuyas obras tienen una importante vinculación con la Historia Naval y Marítima. Un buen ejemplo es Avieno (S. IV a.C.), que fue el primero que escribió sobre la Península Ibérica, la que luego sería la Hispania romana, poniendo especial atención en sus costas. De esta obra, titulada Ora Marítima, sólo se conservan fragmentos. A pesar de que no está completa, por su interés ha tenido varias ediciones, en distintos idiomas, a lo largo del tiempo.

Está escrita en verso y dedicada a su amigo Probo. La descripción geográfica de las costas europeas va desde Britannia hasta el Ponto Euxino (Mar Negro). Parece que el documento fue resultado del periplo que el propio Avieno llevó a cabo, aunque hay trazas claras de que usó relatos de viajes anteriores. Es como un derrotero, con carácter literario, de hace ya más de trece siglos.

Interpretación de un investigador francés del S. XIX de la geografía europea de autores grecolatinos.  Detalle de una de las ilustraciones. Gossellin, 1814. Fuente: Gallica.

Los expertos no han conseguido ponerse de acuerdo sobre la aportación real a la geografía y a la cartografía de esta obra, pero fuera de esta polémica, la Ora Maritima de Avieno es posiblemente la primera de la Historia que trata de las costas hispanas.

Principales cecas prerromanas

Algunos de los principales asentamientos hispanos que acuñaron moneda en época prerromana. Fuente

Ofrece tanto una descripción física de las riberas peninsulares (cabos, montes, ríos, islas) como de otros aspectos etnográficos, del comercio del estaño y de la presencia griega, fenicia y cartaginesa.

Hay autores como Balboa, que destacan la enorme diferencia que existe entre la descripción mítica de lo que hoy sería el Océano Atlántico (la costa que está más allá de las columnas de Hércules), en la que la naturaleza predomina sobre los grupos humanos “y las notas de la barbarie son las más destacadas”, frente a la descripción del Mare Nostrum, mucho más realista, donde se pone de manifiesto el carácter civilizado de sus habitantes.

Columnas de Hércules

Las columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar) en un mapa basado en los conocimientos geográficos de la Antigüedad grecolatina. Gossellin, 1814. Fuente: Gallica.

Es decir, la parte oeste del Mediterráneo, del mar conocido, se describe mejor y más positivamente por estar más cercana, mientras que las tierras del Atlántico norte, más lejanas y desconocidas, cuya geografía y climatología eran muy distintas a las de las costas griegas, toma en el poema carácter agreste y bárbaro.

Hibernia y Britannia (las actuales Irlanda y Gran Bretaña) en la Cosmographia de Ptolomeo. Fuente: BNE

Es una dicotomía que la Edad Media tomará como suya y extenderá no sólo al Atlántico, sino al mar en general, ocasionando los miedos y terrores que fueron tan comunes en el medievo, y que sólo la era de los descubrimientos consiguió aminorar.

La parte oriental del Mare Nostrum en la Cosmographia de Ptolomeo. Fuente: BNE

Sin tener en cuenta la cercanía o lejanía a la geografía real de la época antigua, la parte que nos ha llegado de la Ora Maritima de Avieno, es una importante fuente sobre cómo los habitantes de la Grecia clásica veían el mundo fuera de sus fronteras helénicas, qué conocían del Mediterráneo occidental (el que en ese momento era como las antípodas del oeste), cómo describían la terra incógnita que había más allá, así como sobre la literatura de viajes a través del mar que existía en la Antigüedad.

Más información

BALBOA SALGADO, A. Más allá de las columnas de Hércules. El discurso espacial de la Ora Marítima de Avieno. Studia Historica. Historia Antigua, 1995-1996, 13-14, p.  195-204.

Breve aproximación a Tartessos. Historia de un reino legendario. Parte I. 2016.

GOSSELLIN, P. Atlas ou recueil de cartes géographiques publiées par P.F.J. Gossellin. Paris: Royal,  1814.

PTOLOMEO, C. Cosmographia. Manuscrito del siglo XV depositado en la Biblioteca Nacional de España, que es una copia de su obra original del siglo I. (Más información sobre este texto y sus distintas versiones aquí).

Nota: La parte de la obra que ha sobrevivido está traducida y publicada en diversas fuentes, tanto en papel (AVIENUS, Rufius Festus. Ora maritima. Barcelona: Fundació Bernat Metge, 1986) como en la red (Culturandalucía). Algunas de las múltiples interpretaciones del texto de Avieno se pueden encontrar en La Contestania. Entidad étnica y organización del territorio y en Megalitismo Atlántico.

Pedro I, zar de Rusia, gobernó su extenso imperio de 1672 a 1725. Desde su infancia fue un enamorado del mar y pasaba horas navegando.

Pedro I, zar de Rusia. Fuente: BNE

Una vez que consiguió estabilizar su convulso reino, decidió viajar por Europa (se sabe que entre 1697 y 1698 estuvo en Holanda y en Inglaterra, que tenían fuerzas navales muy importantes) para conocer las nuevas técnicas de construcción naval, con objeto de formar una poderosa armada que le permitiera fortalecer su gobierno y ampliar las fronteras.

Un dibujo alusivo a la estancia del zar en Holanda. Fuente

Esperaba aprender especialmente las últimas novedades sobre construcción naval y navegación. También quería estudiar la forma de organizar las flotas y reclutar especialistas para volver con él y ayudarle a formar la que sería la primera armada rusa.

Rusia con Pedro I. Fuente

Pedro I el Grande, como es conocido históricamente, mandó a 22 oficiales rusos a estudiar a la Academia Naval española.

Un zar en la corte de Inglaterra

El rey inglés Guillermo III lo recibió con los brazos abiertos, viendo en ello la oportunidad de potenciar el comercio con Rusia (le compraban brea, potasa, sebo, cuero, cereales y pieles). Además, quería participar en el lucrativo negocio de los géneros de lujo como la seda y las especias de Oriente.

Cuando llegó se hospedó en una casa en Deptford, que pertenecía al escritor y cronista John Evelyn (parece que el dueño no quedó muy contento con el inquilino real). Se situaba cerca de los astilleros, donde podía visitar fácilmente los barcos que se estaban construyendo. Tuvo acceso libre a todas las bases navales y militares, incluidos el arsenal y la fundición de armas en Woolwich, y fue invitado a revisar la flota en Portsmouth.

Un dibujo del Arsenal durante el siglo XVIII.

Se sabe que conoció el Observatorio Real de Greenwich con el primer astrónomo real, John Flamsteed, la Royal Society y la Torre de Londres, entre otras muchas instalaciones. 

Visita de Pedro el grande a la flota. MM Greenwich

El rey inglés también le regaló un barco, el “Royal Transport”, que había sido utilizado para trasladar pasajeros importantes a Holanda. Era una de las naves más modernas y tenía un diseño experimental. Fue remodelada para el zar y adornada con tallas de oro.

Rusia en época de Pedro el Grande

El suyo era un país muy apegado a sus tradiciones ancestrales. De hecho, Pedro había sido el primer zar en abandonar Rusia en los últimos cien años. A su vuelta quiso modernizarlo y obligó a su pueblo a adoptar las modas europeas. Quería que Rusia pudiera competir con las potencias de su entorno.

Lomonósov en la orilla del río Moika en San Petersburgo. Litografía del siglo XIX. Fuente

Estableció un gran programa de construcción naval: en 1703 fundó una flota en el Mar Báltico apoyada por ingenieros ingleses. Al final de su reinado servían en ella 28.000 hombres y estaba formada por 49 buques de gran y mediano porte y unos 800 más pequeños.

Una nueva ciudad en los territorios costeros: San Petersburgo

Tras arrebatársela a los suecos, en 1703 funda San Petersburgo y manda construir la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, la ciudadela original que luego daría paso a la ciudad. Estaba en la desembocadura del río Neva (en el mapa se puede ver señalada, a la izquierda, en el Mar del Norte).

Vistas de la isla Vasílievski y la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. Museo del Hermitage. Fuente

El zar quería que la nueva urbe tomase como modelo ciudades como Ámsterdam o Venecia. Deseaba que fuera un gran enclave portuario, que terminó convirtiendo en capital del imperio. Para ello contrató a arquitectos reputados de toda Europa.

Estatua del zar en San Petersburgo, la ciudad que él levantó.

Hoy es una de las ciudades más bellas del continente. Es la segunda metrópoli de Rusia después de Moscú y cuenta con más de cinco millones de habitantes.

escudo s Petersburgo

Escudo de la ciudad de San Petersburgo, concedido por la emperatriz Catalina, la hija de Pedro. Detalle de una plano. Fuente.

Epílogo

El zar que de joven jugaba con “barquitos” en un lago ruso, dedicó parte de su vida a aprender sobre náutica y construcción naval. Cuando se afianzó en el poder construyó una potente armada y fundó una de la ciudades portuarias mas bellas de Europa, San Petersburgo. La modernización de Rusia y su rápida evolución hasta convertirse en una potencia fueron muy unidas al desarrollo de su industria naval, y Pedro I el Grande fue su líder indiscutible. Por eso sus conciudadanos lo recuerdan levantando estatuas en las que él siempre aparece junto a un barco, rememorando su pasión.

Más información

HOCES-GARCÍA, A. Pedro I el grande… y Rusia conquistó los mares. Hycmar, 2016.

LEITH-ROSS, P. The Garden of John Evelyn at Deptford. Garden History, 1997, 25,  2, p. 138–152.

Durante el siglo XVIII, cuando la Ilustración volvió a poner de moda la observación y el espíritu científico, muchas personas cultas se unieron a esta corriente, dando a sus aficiones pinceladas académicas. Algunos de estos intentos fueron, con el paso de los años, las bases de algunas de las ciencias actuales. Otras veces fue la propia creación de instituciones museísticas el punto de partida para estos aficionados.

Bogavante real

Bogavante

En España, por ejemplo, en 1771 se crea el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid y muchos naturalistas comenzaron a buscar ejemplares para enriquecer la nueva colección. De hecho, en unas instrucciones de 1776, Carlos III ordena a “los Virreyes, Gobernadores, Corregidores, Alcaldes mayores e Intendentes de Provincias en todos los Dominios de S. M. puedan hacer escoger, preparar y enviar á Madrid Naturaleza que se encontraren en las Tierras y Pueblos de sus distritos” (Jiménez, 2015).

orla

Orla del libro de A. Recondo, que recoge las especies que dibuja y comenta.

En este caso traemos un libro manuscrito redactado por un oficial de rentas (lo más parecido a un recaudador de impuestos), que tenía gran interés por la flora y la fauna. Su título es Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, fechado en 1773.

frailecillo recortado

Frailecillo o papagayo marítimo

Recondo se dedicó a observarlas y lo combinó con lecturas de famosos naturalistas de la época. También formó una colección con ejemplares disecados. Lo más significativo de este volumen son las acuarelas que contiene y que dibujan una parte de la fauna y flora marítimas de la isla de Mallorca. A pesar de que era un aficionado, quiso tener correspondencia con importantes naturalistas de la época y al final de su vida parece que intentó vender su colección de aves disecadas.

Pelicano.jpg

Pelícano u Onocrótalo

Recondo también comenta y dibuja peces de las costas mallorquinas.

pez volador

Pez volador

También se ocupó de la pesca de perlas. De hecho, aparte de incluirlas en su libro, presentó una memoria, en 1779, bajo el título “Memoria sobre Pesca de Corales que presentó… el socio don Antonio Recondo” (Oliver, 2006). En su disertación trata sobre “los tesoros que la Naturaleza ofrece al hombre”, y establece una comparación entre las riquezas que la tierra y el mar proporcionan a la Humanidad. Añade que Mallorca es una fuente inagotable de riqueza, entre ellas de perlas, corales y otros mariscos. Para la recogida de perlas mantiene que se necesita

“un Barco con su escandel, crucero y Plomos, un instrumento o red para arrastrar por el fondo del mar, con su zurrón o manga que recoge cuanto encuentra por diminuto que sea; para recoger las perlas que hayan caido de las conchas al tiempo de arrancarlas. La situación que tienen los corales dentro del mar y unas varas cruzadas con plomos y redes para enredarse los corales. Son los Mapas que el autor presenta y con ellos va a demostrar lo interesante que es al público y al Estado esta pesca, y asegura con admiración que es abundante en las costas de esta Isla”.

Como puede leerse, Recondo estaba seguro de las posibilidades de la pesca de perlas y animaba a la Real Sociedad Económica de Amigos del País a que hiciera pública esta posibilidad y la extendiera por la Isla, para beneficio de sus naturales. No sería éste su único intento por activar la pesca e incrementar la economía isleña, como lo prueban otras de las memorias que también redactó, que recoge Oliver (2006).

Acceso al ejemplar digitalizado

El libro está digitalizado y disponible en la Biblioteca Digital Hispánica. Forma parte de la impresionante colección de la Biblioteca Nacional de España.

Producciones y aves maritimas adquiridas en las inmediaciones de las islas de Mallorca por Antonio de Recondo, que rendidamente tributa a … Luis Antonio de Borbon, Ynfante de España. 1773 (manuscrito).

Más información

La BNE adquiere un manuscrito original de Antonio de Recondo con acuarelas de gran calidad. Web de la Biblioteca Nacional de España. Noticias. 15 Diciembre de 2017.

JIMÉNEZ, J. y REIG-FERRER, A. Tocando de oído: la intrigante y misteriosa grulla balear. Llibre Verd de Protecció d’Espècies a les Balears. Palma de Mallorca: Govern de les Illes Balears & Societat d’Història Natural de les Balears. Monografia de la SHNB. 2015.

OLIVER REUS, P. La recerca marina a les Illes Balears. Pereoliver.net, 2006.

Hemos recibido varias consultas sobre los portulanos, ya que es fácil apreciar su estética, pero no siempre es sencillo captar la cantidad de datos que contienen y, sobre todo, entender la mayor parte de sus elementos.

Por ello hemos consultado con nuestros expertos en la materia, y traemos aquí una primera aproximación a estos impresionantes documentos.

Las cartas planas

Son las que se construyen suponiendo que la superficie de la Tierra es plana, con lo que el rumbo y la distancia van acordes a ello. Se usaron mucho en el Mediterráneo hasta los inicios del siglo XVIII.  Los portulanos son una muestra de este tipo de cartografía.

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Detalle de una carta plana del s. XVI. Fuente: BNE

Por contraposición, una carta esférica o mercatoriana es el desarrollo de la proyección de los puntos de la tierra sobre un cilindro tangente a la zona a representar. Permitía trazar la derrota de la embarcación por medio de una línea recta (loxodrómica), conservando sobre la carta las posiciones relativas de los puntos de la Tierra.

Carta_Esferica_de_la_Costa_de_España_desde_Cabo_de_Sn._Vicente_hasta_Pta._de_Europa_con_la_parte_correspondiente_de_Africa_H._115_1

Carta Esférica de la Costa de España desde Cabo de San Vicente hasta Pta. de Europa con la parte correspondiente de África 1831. BNE. Fuente

Elementos principales

La carta plana, también llamada carta de compás, está trazada exclusivamente para navegar y construida sin tener en cuenta la latitud ni la longitud, sino con rumbos y distancias, y sin ajustarse a alguno de los diferentes sistemas de proyección terrestre que fueron apareciendo a posteriori.

Las diferentes partes de la carta plana podemos verlas en la siguiente figura (Guillén, 1961).

  1. El cuello que se dejaba de la piel de cordero (pergamino), que llevaba un cabo para cerrar el rollo que se formaba sobre un cilindro de madera.
  2. La tela de araña formada por los diferentes rumbos tomados desde puntos destacados.
  3. El nudo, punto destacado, donde coincidían varios rumbos o líneas que conducían a otros puntos.
  4. El ombligo, punto principal de la construcción de la carta. Debido a las irregularidades de la costa se solía usar varios ombligos repartidos convenientemente, incluso algunos colocados sobre tierra firme.
  5. Rosa de los vientos. Se ponían sobre los ombligos y representaban los 32 rumbos que se emplearon en la marina a vela. La diferencia angular entre dos rumbos consecutivos se llamaba cuarta, y equivalía 11 grados de arco y 15 minutos de arco.

Tres rosas de los vientos. Una tiene los 32 rumbos, mientras que las otras dos sólo marcan 8. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

  1. El cartucho. Marco en el que se muestra información de interés. En este caso se ha insertado un tronco de leguas marinas, que servía para medir distancias. La legua marina española era la vigésima parte de un grado de meridiano terrestre, y por tanto, equivalía a tres millas náuticas (una milla marina vale 1.852 m.). Las leguas en grupos de cinco aparecen separadas por una esfera atravesada por un eje vertical.

Cartucho inferior con el tronco de leguas. Detalle de una carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como ya se conocía que las distancias entre las líneas de los meridianos iban estrechándose conforme la latitud subía hacia el Polo, la carta dispone de dos troncos de leguas, para medir distancias en la parte correspondiente, por arriba o debajo de un paralelo de referencia, que, tradicionalmente va desde el sur de España hasta la isla de Rodas, pasando por la isla de Sicilia (éste se puede apreciar en la imagen inferior).

Carta portulana del s. XVI. Fuente: BNE

Como se puede comprobar en la carta portulana que aparece arriba, el tamaño del tronco de leguas de la parte superior es algo menor que el de la parte inferior.

A modo de síntesis: Una carta plana es un universo de datos plasmado en otro lenguaje distinto al actual, que en tiempos remotos servía para orientarse en el mar. Hoy son, además de un elemento estético de primer orden, una fuente para la Historia Naval y Marítima muy poco conocida, pero que una vez entendido el código son más fáciles de entender, y por lo tanto de valorar.

Más información

GUILLÉN, Julio. Historia marítima española. Madrid: Museo Naval, 1961.

 

¿Quién no ha oído hablar de Fernando de Magallanes y de Juan Sebastían Elcano? Sendos navegantes protagonizaron una de las expediciones más duras e impresionantes de la historia, aquella que consiguió por vez primera circunnavegar el planeta ¿Cómo se llevó a cabo esa primera vuelta al mundo? La misión de estos marinos al servicio de la Corona española contiene todos los elementos de un gran relato: descubrimientos, ambición, penalidades, honor, traición, liderazgo, hambre, navegaciones al borde de la muerte, riquezas, y rivalidad con la Corona de Portugal. La expedición está considerada como uno de los capítulos más importantes de la primera globalización, en la que la Monarquía Hispánica tuvo un papel primordial.

Al cumplirse quinientos años de esta expedición, se ha celebrado un congreso internacional sobre la primera globalización, que ha reunido a 16 investigadores expertos, para ofrecernos una reflexión académica sobre este acontecimiento histórico. Por la importancia que tiene este hecho, la Cátedra ha solicitado a la secretaria del congreso, la Dra. Marta García Garralón, que hiciera un breve resumen de las aportaciones.

Detalle sobre el viaje de Magallanes en un mapa de Ortelius. Fuente

La primera circunnavegación de la tierra de Magallanes y Elcano. Una expedición épica para la Historia

Desde finales del siglo XV las ansias castellanas de expansión atlántica se vieron impulsadas por la confluencia de una serie de elementos claves, que dieron lugar a una época abundante en descubrimientos, expansión y colonización territorial. Muchas barreras se rompieron y viejos límites heredados del pasado se vieron superados gracias al perfeccionamiento de los adelantos técnicos en la navegación, a una enconada rivalidad por el dominio de las rutas comerciales hacia la Especiería entre las dos potencias marítimas más importantes de la época, las Coronas española y portuguesa, y, finalmente, por la existencia de motivaciones geopolíticas, religiosas e incluso de actitudes mentales ante la vida. La primera globalización se abría paso en los inicios de la Historia Moderna.

La expedición del navegante portugués Fernando de Magallanes partió de la idea de alcanzar las islas Molucas o Especiería (archipiélago de la actual Indonesia) a través de la ruta de Occidente.

El contrato de las capitulaciones, firmado en 1518 entre el rey y el navegante portugués, recogía las condiciones y los detalles de la expedición. Estaba formada por cinco naves que zarparon al año siguiente desde el puerto de Sevilla. Después de varios meses de travesía, las costas patagónicas acogieron la primera invernada de la flota, que se vio obligada a fondear a la espera de una climatología más favorable. La armada al mando del navegante portugués logró cruzar por vez primera el paso que en la actualidad lleva su nombre, el estrecho de Magallanes. El acceso al Océano Pacífico se produjo en 1520, al que siguió una larga y penosa navegación de varios meses con recalada en las islas Marianas y una estancia en las islas Filipinas. Magallanes perdió la vida en la isla filipina de Mactán, en una batalla entre mandatarios locales en la que el portugués decidió intervenir para asegurarse la alianza de uno de los jefes indígenas. Su exceso de confianza y el error de cálculo de una supuesta superioridad técnica en combate de los españoles costó la vida del portugués.

Dibujo alusivo a la muerte de Magallanes. Fuente

Descabezada la expedición de su principal promotor, Juan Sebastián Elcano terminó asumiendo el mando de una de las naves, y logró  alcanzar la isla de Tidore, en Molucas, en noviembre de 1521. El viaje de vuelta sufrió numerosos avatares y penalidades, que impidieron el retorno de casi toda su tripulación, muerta o dispersada por los distintos puertos de la travesía. La nave Victoria fue la única que logró culminar la vuelta, doblando el cabo africano de Buena Esperanza y entrando en el puerto de Sevilla, con solo 18 tripulantes supervivientes en septiembre de 1522.

Un congreso internacional sobre la primera globalización

Tales circunstancias han sido analizadas en el Congreso Internacional de Historia “Primus Circumdedisti me. Claves de la primera globalización”, celebrado en Valladolid los días 20, 21 y 22 de marzo de 2018, conmemorativo del V Centenario de la primera vuelta al mundo.

El lema del congreso, Primus Circumdedisti me (Fuiste el primero que la vuelta me diste), está recogido en las armas concedidas por el emperador a Juan Sebastián Elcano, y en ellas se han inmortalizado los símbolos de la hazaña: palos de canela, nuez moscada y la esfera terráquea rodeada con la citada leyenda.

Escudo de armas de J.S. Elcano Fuente

La reflexión histórica ha partido de la primera vuelta al mundo, realizada hace quinientos años y de las circunstancias en las que se llevó a cabo. También se ha perseguido profundizar en la figura de uno de los protagonistas fundamentales de la expedición, el marino vasco Juan Sebastián Elcano. Los Ministerios de Defensa (especialmente, la Armada), Educación, Cultura y Deporte, así como la Junta de Castilla y León, han realizado un notable esfuerzo de coordinación y trabajo colaborativo, con resultados muy satisfactorios. La dirección científica del congreso correspondió al catedrático de Historia Moderna y Académico de Número de la Real Academia de la Historia, Dr. Carlos Martínez Shaw

carlos

El organizador del Congreso, Dr. Carlos Martínez Shaw

El punto de partida fue la conferencia del profesor Serge Gruzinski, sobre el proceso de mundialización ibérica generado en el siglo XVI. El logro de la conexión entre mundos que hasta el momento se habían ignorado o tratado de forma lejana y la riqueza de las interacciones generadas entre tan lejanos territorios definió una primera geopolítica mundial en la Edad Moderna.

El profesor Sagredo Baeza nos ilustró sobre las primeras incursiones de europeos y los reconocimientos del litoral pacífico de América del Sur, efectuados en el siglo XVI. A continuación, el desarrollo del proceso de descubrimiento del Mar del Sur y el protagonismo de capitanes, exploradores e indígenas, corrió a cargo de Bethany Aram.

La estancia de la flota en Filipinas fue determinante para el futuro de la expedición. Una imagen sobre las Filipinas en los años de la llegada de Magallanes nos la proporcionó el profesor Navarro Medina, con su charla sobre los indígenas de las Visayas. Por otro lado, las complejas negociaciones efectuadas a cargo de mercaderes portugueses y burgaleses, así como la gran personalidad de Fernando de Magallanes, fueron abordados con especial maestría por el doctor Juan Gil, en su charla titulada “Magallanes, entre Sevilla y Valladolid”.

Las conferencias más esperadas fueron las relativas a los dos protagonistas más célebres de la expedición, Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Ambas temáticas fueron desarrolladas por los investigadores José Manuel García y Salvador Bernabéu Albert.

La profesora Rahn Phillips nos ofreció un estupendo relato sobre la expedición, incidiendo en sus aspectos organizativos, en la importancia de la estructura de mando y en las relaciones entre oficiales y subordinados. La parte correspondiente a las características técnicas de las naves que formaron la flota de la especiería corrió a cargo del profesor Fernández González.

Para hablarnos sobre la dureza de la vida a bordo y las condiciones en las que navegaban las tripulaciones de la época, el profesor Pérez-Mallaína Bueno partió de reflexiones sobre la limitación de los espacios flotantes y las difíciles condiciones de habitabilidad en las naves de hace quinientos años. Consuelo Varela disertó sobre los cronistas de la expedición, y cómo el relato de la hazaña pasó al conocimiento de toda Europa de la pluma de determinados autores.

Las representaciones cartográficas sobre la expedición y el mundo de las imágenes fueron las temáticas elegidas por otros dos investigadores. Carmen Manso analizó los aspectos cartográficos y las cartas de marear confeccionadas por los cosmógrafos de la época. El profesor Richard Kagan nos habló de las repercusiones de la representación visual de los nuevos mundos y sus efectos en la mentalidad de los europeos.

Para terminar, Blas Sierra hizo una exposición sobre la imagen del Santo Niño de Cebú y la importancia de la evangelización en Filipinas. La última ponencia corrió a cargo de Miguel Luque Talaván, que estudió los aspectos legales derivados de la firma de los tratados internacionales firmados entre las Coronas española y portuguesa.

mapa Chile

La nao Victoria, la única que volvió de la expedición. Fuente: Biblioteca Nacional de Chile.

Cada una de estas aportaciones nos ayudó a comprender con un mayor detalle aspectos fundamentales relacionados con la expedición de la especiería liderada por Magallanes, y todas ellas en su conjunto nos revelaron la magnitud de uno de los viajes de exploración marítima más importantes de la historia universal.

Finalizado el congreso, los Reyes de España asistieron al acto institucional solemne de conmemoración de las capitulaciones de Valladolid, en el marco del V centenario de la expedición de la primera vuelta al mundo. Un acontecimiento histórico digno de ser recordado.

Desde aquí queremos felicitar a todo el equipo de personas que han participado en el evento, destacando el importante papel que la Armada Española ha tenido en la organización y coordinación del mismo, especialmente el Vicealmirante don Ignacio Horcada y el Capitán de Navío don Federico de la Puente. Todos ellos han hecho posible este acontecimiento, tan relevante para la Historia Naval y Marítima mundial. Muchas gracias a tod@s.

La tierra de origen del gran imperio romano, la península itálica, y más en concreto su enorme capital, Roma, a pesar de su fertilidad, se vio obligada a importar grano de las provincias ultramarinas y vino de las islas Cícladas y de la Bética.

Dibujo de un relieve con dos embarcaciones mercantes atracadas. En la cubierta aparecen ánforas con la carga en espera de ser estibadas en la bodega. Catacumba Praetextatus en Roma (Berni Millet, 2015)

Todo este comercio llegaba en barco a las tierras itálicas inicialmente a través de dos grandes puertos: Ostia y Puteoli. El puerto de Roma fue el de Ostia, mientras que el segundo daba servicio a la zona de la actual Nápoles.

Localización del puerto de Ostia en la península itálica

Pero Ostia era un puerto fluvial, nacido en la desembocadura del Tíber (de hecho su nombre deriva del latín ostium, puerta) para abastecer a la todopoderosa ciudad de Roma.

En este plano se puede ver el puerto fluvial de Ostia, en la desembocadura del río Tíber (Tevere). Fuente.

En Ostia los emperadores romanos levantaron grandes infraestructuras, y una de las más importantes era la del puerto. En ella estaba el Foro de las Corporaciones, a espaldas del Teatro, constituido originalmente por una estructura simple: una enorme plaza de la que ha quedado bien conservado el pavimento hecho con mosaicos, con una pared externa y un pasillo cubierto.

Nave mercante (navis oneraria) con una vela (vela) cuadra envergada en la entena (antenna) e izada en el palo (malus). Lleva dos timones (gubernaculum) latinos a cada banda de la popa (pupis).

El Foro contaba con 58 oficinas de armadores y comerciantes, llamadas stationes. Estaba decorado con mosaicos de tema marino del siglo III, que dan fe de ese constante comercio. Las bellas imágenes de estos mosaicos son los que hemos utilizado para ilustrar esta entrada.

Dos naves mercantes a vela, con timones latimos. Entre ellas aparece un faro (pharus).

En los mosaicos de las stationes se ven frecuentemente los letreros que indican a qué comerciantes pertenecían las oficinas mercantiles, como Naviculariorum Lignariorum, Naviculari Misnenses hic, Navicular Diarri, Stat. Sabratensium, Naviculari et negotiantes de suo.

Ostia Antica, Foro delle Corporazioni con pavimento a mosaico

Nave mercante. Es visible el camarote de popa y, en la parte superior, el nombre del armador.

Más tarde, durante el reinado de Claudio, se construyó el pórtico y se alzó un segundo nivel para acoger las sedes de los collegia, las asociaciones de oficios que llevaban a cabo allí sus intercambios comerciales.

Los motivos marítimos

En ellos aparecen naves mercantes u onerarias, cargando o descargando productos, algunos confinados en ánforas. En la mayoría de las embarcaciones están representados los timones latinos con los que gobernaban el rumbo y las velas. Con cierta frecuencia hallamos un faro entre las naves, con varios pisos, coronado por un fuego que las guía.

Dos embarcaciones navegando a vela entre un faro. La de la izquierda lleva una vela en popa y la de la derecha un camarote a la altura del palo mayor. Debajo dos delfines (delphinus) que parece que intentan devorar un calamar.

También es fácil encontrar animales marinos como los delfines o pulpos y otros mitológicos de fuerte tradición como los hipocampos.

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Dos delfines

Nave mercante. Lleva en la proa un árbol (artemon) con fuerte caída a proa (prora) y una vela izada del mismo nombre. También porta izada la vela mayor.

Cuando los emperadores romanos empezaron a ver que las instalaciones fluviales no eran las más adecuadas, mandaron construir un puerto en mar abierto, que se llamó Portus, y que estaba muy cerca de Ostia.

Dos embarcaciones mercantes fondeadas con las velas arriadas y con una plancha entre ellas para trasladar mercancías. La de menor calado está embarrancada en la playa, con una plancha a tierra para subir mercancías.

El antiguo puerto de Ostia hoy

En la actualidad ese puerto fluvial ya no se parece a lo que era, está a medio camino entre Roma y Fiumicino, a 2,4 km. de su situación anterior. Dos fueron los factores que cambiaron las circunstancias: una avenida acaecida durante el siglo XVI, que varió el recorrido del río y otra el progresivo avance de la costa. Una suerte similar corrió Portus, que pasó de estar a la orilla del mar a quedar en la actualidad a unos 3 kilómetros (se puede apreciar muy bien el cambio en la imagen inferior, ya que ambos están a varios cientos de metros del mar).

. meteorl en la niebla

Evolución de la zona costera de Ostia y Portus en dos milenios. A la izquierda se puede ver cómo estaba en época del imperio romano y cómo ha quedado ahora, a varios km. del mar (derecha). Fuente

Epílogo

Los restos arqueológicos de Ostia Antica son un lugar sin tiempo, fascinante y misterioso. Los mosaicos nos muestran que fue un emporio comercial y portuario en la época imperial, la habilidad de sus comerciantes y armadores, las infraestructuras que levantaron para facilitar los intercambios, así como su capacidad para atraer productos de cientos de lugares del Mare Nostrum.

Más información

BERNI MILLET, P. Viaje en el tiempo por la producción y el comercio del aceite bético con la iconografía romana. Boletín de la Sociedad Española de Cerámica Antigua en España, 2015, 6, p. 49-62.

GOIRAN, J. et al. Résultats préliminaires de la première campagne de carottages dans le port antique d’Ostie. Chroniques des Mélanges de l’Ecole Française de Rome, 2012, 123-2.

KEAY, S., MILLET, M. and STRUTT, K. Recent Archaeological Survey at Portus. Memoirs of the American Academy in Rome. Supplementary Volumes. The Maritime World of Ancient Rome  2008, 6, p. 97-104.

Ostia antica. Web de la antigua ciudad romana.