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En España ha habido grandes cartógrafos, unos mas famosos que otros. Sus obras eran codiciadas en cualquier reino. A pesar de esta riqueza humana y documental, poco sabemos de aquéllos que recogieron el mundo, o parte de él, en un sólo documento. Aunque hoy esta tarea parece relativamente sencilla, en aquella época era inmensa y difícil. Precisamente por esa falta de conocimiento sobre un tema naval y marítimo tan relevante, desde hace tiempo hemos dedicado una serie, tanto a los cartógrafos como a las impresionantes cartas que hace siglos fueron capaces de levantar.

El portulano de Prunes de 1559. Nótese que es necesario girarlo para ver tanto las imágenes como los nombres de las localidades que incluye

En esta ocasión traemos una magnífica carta portulana de 1559, prácticamente desconocida, de un ilustre mallorquín, Mateo Prunes. Su riqueza cartográfica y estética ha hecho que tengamos que dividirla en dos entradas.

La escuela cartográfica mallorquina

A finales de la Edad Media se desarrolló en Mallorca una de las escuelas cartográficas mas importantes del momento. Formaron parte de ella hombres como los Cresques y otros menos conocidos, pero de los que se puede encontrar rastro en los archivos de Mallorca, como Lloret, Salvat, Bertrán, Rosell o Valseca. Un contacto secular con el mar, puerto y tierra de comerciantes y espíritu aventurero hicieron de esta isla el centro neurálgico de una escuela cartográfica que sólo tiene comparación con la italiana.

Las islas Baleares en la carta de Prunes

La familia Prunes fue una de los pocas que cuando la escuela mallorquina empezó a decaer se quedó en la ciudad, continuando sus miembros con el oficio de “hacer cartas de marear” ya desde principios de S. XVI, considerándose, por lo tanto, herederos directos de esta técnica bajomedieval de levantar mapas. Mateo Prunes (15321594) fue uno de los cartógrafos más prolíficos de esta saga, que también tuvo entre sus descendientes a varios profesionales de la materia. 

Mar Báltico en la carta de Prunes (1559)

La carta de 1559

El portulano recoge todo el Mediterráneo y parte del Atlántico y del mar del Norte. Una de sus particularidades, que la distingue de otras posteriores del mismo autor, es que está profusamente ilustrada y con vivos colores. Contiene imágenes de los reyes de España, Francia, Alemania, Polonia, y de gobernantes de otros territorios europeos y africanos. También ilustra algunas ciudades como Venecia o Génova.

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La ciudad de Génova en la carta de Prunes de 1559

Como el resto de las cartas de esta clase su orientación no es al norte, sino de Este (o Poniente Este o Levante,) y para poder leer los nombres de los lugares costeros que contiene hay que girarla 90 grados.

Vamos a estudiar con detenimiento sus características, así como varias de las figuras que contiene y su significado.

Los vientos

En el cuello del pergamino aparece la figura del viento Poniente, así como las representaciones angelicales del resto: Levante, Tramontana y Mediodía.

Representación antropomorfa del viento de poniente

En las rosas de los vientos es de destacar que se representan los cuatro vientos cardinales arriba nombrados, así como los 4 intercardinales (los 8 aparecen marcados en el centro). Empezando desde arriba hacia la derecha hallamos: Poniente, Maestral, Tramontana, Gregal, Levante (con una cruz que apunta a Jerusalén), Jaloque, Mediodía y Lebeche.

Una de las magníficas rosas de los vientos

Las esquinas

En cada borde de la carta (norte y sur) aparecen unas cintas u orlas con divisiones que son los troncos de leguas para medir distancias.

La araña del portulano, como cualquier carta plana mediterránea lleva un surtido de rosas, ombligos y nudos, que servían para trazar un rumbo y la derrota estimada compasando (utilizando el compás).

Las figuras periféricas

Cerca del viento de poniente hay tres imágenes, dos santos y la Virgen, de los que nos ocupamos, por su vinculación con el tema naval, de izquierda a derecha.

El primero es San Nicolás de Bari, santo protector de los marineros mediterráneos. Va vestido de obispo, con mitra, báculo y capa pluvial. En la mano izquierda sostiene una nave, uno de sus atributos o símbolos más conocidos. Por detrás de la mitra aparece una aureola o nimbo del tipo circular, símbolo de su santidad.

San Nicolás de Bari

Le sigue la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. Lleva el vestido tradicional: manto azul y túnica roja. Dos ángeles sostienen sobre la aureola de la virgen y el niño, una corona simbolizando la Coronación de la Virgen María. Flota sobre una nube de querubines, mientras los ángeles  tocan instrumentos.

La virgen y los dos santos

Por último Sta. Catalina de Alejandría, con la rueda de cuchillos, con que el Emperador Majencio pretendía torturarla y que fue destrozada por un rayo. En una mano lleva la espada, instrumento de su decapitación, y en la otra la palma de mártir, detrás de la cabeza porta una aureola. Bajo sus pies está la cabeza coronada de un rey, que simboliza al emperador que mandó asesinarla.

Los dos santos vinculados en esa carta con el mundo naval, tuvieron una vida muy interesante, y por eso hemos añadido enlaces en sus nombres, para que se pueda saber mas de su periplo en la tierra.

(Continuará la semana próxima, en la que nos ocuparemos del territorio y las ilustraciones que lleva la carta en la zona continental cartografiada,  así como de las peculiaridades de los mares)

Hay mas de leyenda que de verdad en muchos de los tópicos sobre piratas. Posiblemente su vida no fue tan emocionante como ahora nos parece, pero eran intrépidos viajeros, gozaban de su libertad hasta que eran apresados y compartieron un código único que hoy se nos asemeja tremendamente interesante.

El pirata Barbanegra. Fuente Biblioteca Pública de Nueva York

En este blog ya hemos publicado varias entradas sobre este tema (Mujeres piratas, Benito Soto, Amaro Pargo y las reglas del diablo), y algunos titulados del Máster en Historia y Patrimonio Naval han dedicado su blog a estas figuras (Medipiratas y Piratas en el Atlántico).

Dos de las mujeres pirata mas famosas. Fuente: Biblioteca Pública de Nueva York.

A todo ello añadimos aquí una antigua descripción en verso de la famosa isla Tortuga, el lugar emblemático de la piratería en el Caribe.

Descripción de la isla de Tortuga, por Antonio Freyer (1681)

Sale cerca de tierra Isla elevada
cuya forma Tortuga es perezosa,
díganlo quantos siglos ha que nada
sin llegar a la playa deleitosa:
de franceses corsarios governada
al Sur naval, y al Norte peñascosa
en grados veinte está, y treinta minutos
con verdes conchas de sabrosos frutos.

Los expertos opinan sobre la vida de los piratas

María de Sancha, del periódico estadounidense Huffington Post, ha llevado a cabo, con motivo de la quinta entrega de la serie cinematográfica Piratas del Caribe, varias entrevistas con distintos expertos en la materia, entre los que se encuentra la Cátedra de Historia y Patrimonio Naval.

Rosa de los vientos

Desde aquí hacemos un enlace a este interesante trabajo en español en el que se tratan temas como la presencia de mujeres a bordo, el código de los piratas, la isla Tortuga, los castigos que podían recibir si eran capturados y su bebida mas famosa: el ron, entre otros.

Comienza así:

“La mayoría de los conocimientos que tiene la gente sobre los piratas provienen de la saga cinematográfica de Piratas del Caribe, cuya quinta entrega, La venganza de Salazar, ha llegado a los cines esta semana” (puedes pinchar en la imagen inferior para leerlo entero).

Hay ciudades costeras en las que a lo largo de su historia se han levantado monumentos de otras culturas marítimas que han pervivido hasta hoy. Entre estas urbes milenarias Constantinopla es como un faro que durante siglos ha iluminado el Este del Mediterráneo. Sus múltiples nombres (Bizancio, Estambul) son una muestra mas de los distintos pueblos que la han habitado. Esta entrada no la hemos dedicado a la inmortal ciudad de Santa Sofía, porque sería muy difícil hacerle justicia con tan poco espacio, pero sí podemos ocuparnos de una torre que hace muchos siglos levantaron allí los hombres de una antigua república marítima italiana: los genoveses.

La torre Gálata destaca por su altura en esta vista de Estambul

Actualmente esta construcción se llama Gálata, aunque en el pasado era conocida como la Torre de Cristo. Fue levantada en 1348 y durante centurias ha sido la estructura más alta de la ciudad. De hecho, todavía domina el horizonte de Estambul, y desde ella se puede divisar tanto el Bósforo como el mar de Mármara.

Localización de la Torre Gálata en la ciudad turca. Fuente Google Maps

Se construyó en este estratégico lugar para poder ver lo antes posible la llegada de los barcos, que traían las mercancías a puerto.

La parte superior de la torre, que desde la segunda mitad del s. XX está abierta al público

Tiene casi 67 m. de altura y sus paredes son de casi 4 m. de grosor. Se situó sobre otra anterior, bizantina, que había sido destruida tiempo atrás.

Vista de 360 grados de la torre y sus alrededores

A lo largo de los siglos ha tenido varios usos: primero fue una cárcel y luego se transformó en una torre de vigilancia contra incendios. En la actualidad su estructura se ha reforzado, está abierta al público, y contiene varios comercios, entre ellos un restaurante en la parte mas alta.

Otra vista marítima de la ciudad, con la torre al fondo

La Serenísima República de Genova, una de las repúblicas marítimas italianas, alcanzó su esplendor desde el siglo XI al XV. Como las otras, gozó de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, lo que les llevó a navegar por todo el Mediterráneo buscando aliados y puertos con los que comerciar. Como sus estados rivales, Venecia, Amalfi y Pisa, y especialmente la primera, consiguió crear una serie de colonias comerciales en la cuenca del Mare Nostrum.

La Torre de Galata, y el barrio de igual nombre en el que se asienta, son una muestra del poderío alcanzado por la República de Génova, ya que aparte de fundar una colonia en Constantinopla, levantaron este impresionante construcción para vigilar la llegada de las embarcaciones. Para nosotros es un ejemplo de patrimonio arquitectónico marítimo medieval de gran importancia, que muestra una vez mas lo relevante de la historia vinculada con el mar y también de las sinergias que pueblos tan distintos establecieron en las orillas del Mar Mediterráneo.

A través de ella podemos ver una parte del pasado de dos ciudades marítimas tan antiguas como universales, Génova y Constantinopla, y entender que las relaciones comerciales fueron a menudo causa de guerras, pero también dejaron un legado que hoy nos permite contemplar impresionantes construcciones como esta Torre Gálata.

Más información

En el siglo XVII un monarca español en cuyos reinos no se ponía el sol, decidió encargar la confección de un atlas para tener documentado su territorio base. Fue una muestra de la necesidad de control y también de dominio de un rey poderoso, que quiso tener una muestra impresa de la amplitud de sus tierras y costas peninsulares. Se titula «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos» (1634) y es considerada la mayor obra cartográfica conocida acometida durante el siglo XVII por la Monarquía Hispánica.

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Mapa mundi que aparece al final del Atlas

El autor

Fue obra de Pedro de Teixeira Alvernas (1595-1662), que la llevó a cabo por encargo de Felipe IV, conocido también en algunos ámbitos como el Rey Planeta.

Texeira, o Teixeira, trabajó más de cuarenta años para la corte española, sirviendo primero a Felipe III y posteriormente a su hijo. Pedro de Texeira era miembro de una ilustre familia de cartógrafos portugueses que se había establecido en España a principios del siglo XVII. Una mirada a las cartas que levantó su padre, Joao Teixeira, que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, deja ver su profunda influencia.

El puerto de Alicante

El encargo regio tenía un fin muy claro, conseguir una descripción precisa y completa de las costas de España, de sus puertos, de sus ciudades más importantes, e incluso de sus antigüedades. La idea inicial fue encargarla a Joao-Baptista Lavaña (1555-1624), maestro de matemáticas del príncipe, el futuro Felipe IV.

Costa de Vizcaya

Como éste no pudo terminar de llevarla a cabo, al final pasó a manos de Pedro de Texeira, uno de sus discípulos.

Albufeira

Albufeira, en la costa sur de Portugal

El trabajo requería de un recorrido previo de la comisión hidrográfica por cada uno de los puntos litorales a cartografiar y se inició en Fuenterrabía (Guipúzcoa), en 1622, concluyéndose en ocho largos años. El resultado debía contener dos tipos de descripciones complementarias. Por un lado, una parte textual con información sobre la geografía, historia y población del territorio. Por otro, un conjunto de mapas generales y parciales de las costas españolas. La primera parte de este proyecto se conoce a través de tres manuscritos conservados en las bibliotecas nacionales de España, Gran Bretaña y Austria. Con respecto al componente propiamente cartográfico, hasta su descubrimiento reciente había sido dado por perdido.

El puerto de Gijón

La obra

El Atlas contiene 116 imágenes a todo color de mapas de la Península Ibérica, así como los escudos de sus reinos, provincias y señoríos. Estas vistas litorales del siglo XVII reparan en detalles como los salientes de tierra, los sistemas defensivos de las poblaciones costeras, acantilados, playas, cabos o golfos, y están tratados con gran precisión, para que quien los contemplara, pudiera interpretarlas de manera rápida y clara.

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Puerto de Barcelona

El Atlas pretendía, además, ser un instrumento que permitiera a la monarquía establecer estrategias a la hora de defenderse de los ataques marítimos.

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Detalle de embarcaciones en el puerto de Alicante

Las imágenes destacan también por su enorme belleza. Las representaciones ofrecen detalles significativos, como los minuciosos escudos que aparecen, el estudio de las poblaciones por las que discurrió la comisión cartográfica o la precisión para clarificar la ubicación estratégica de los pueblos, todos con sus respectivos nombres.

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Galeras en el puerto de Alicante (detalle aumentado)

La obra se perdió y fue redescubierta en la Biblioteca Nacional de Viena

Esta impresionante obra, cuya parte cartográfica creíamos perdida para siempre, fue descubierta en Viena por Felipe Pereda y Fernado Marías. Tras el hallazgo publicaron una poligrafía con varios trabajos de especialistas y un facsímil de la obra.

Uno de los escudos, a toda página, que incluye el atlas

En palabras de sus descubridores: ‘el atlas es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro y frontal, tal como lo vio el rey Felipe IV hace 400 años’ (…) ‘Este proyecto cartográfico corrige la apreciación de la ausencia de la ciencia española en el siglo XVII. Es un capítulo nuevo de la ciencia de la cartografía española’.

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Galeras en el Grau de Castellón

En síntesis: una maravilla de la cartografía europea poco conocida que devuelve logros perdidos, y que, además, contribuye a situar la ciencia cartográfica española de la edad moderna en el sitio principal que siempre le ha correspondido.

Más información

CISNEROS ALVAREZ, P. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634)Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, 2003, VIII, 473.

PEREDA ESPESO, F. Y MARÍAS FRANCO, F. El Atlas del Rey Planeta. «La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos», de Pedro Texeira (1634). Hondarribia: Editorial Nerea, 2002. 398 p.

PEREDA ESPESO, F. y MARÍAS FRANCO, F. De la cartografía a la corografía: Pedro Texeira en la España del Seiscientos. Ería, 2004, 64-65, p. 129-157.

El Banco Central de Noruega pondrá en circulación este año 2017 su nueva serie de billetes, de 50, 100, 200, 500 y 1.000 coronas, que comparten la misma temática: la historia marítima del país.

El mar que nos une

La serie ha sido diseñada por Arild Ytii y Morten Johansen. Cada uno de ellos tiene un lema que hace referencia a la ilustración de su anverso y que explora una vertiente de esa relación histórica de Noruega y el mar.

El mar que nos lleva por el mundo

Los lemas son muy significativos, y celebran algunos de los aspectos vinculados con los beneficios que el mar ha ofrecido al país. Pueden leerse al pie de cada uno de ellos, y son tremendamente evocadores: el mar que nos une, el que nos lleva por el mundo, el que nos alimenta, el que no da la prosperidad y el que nos lleva hacia adelante.

El mar que nos alimenta

Han sido diseñados en Snøhetta, un estudio de arquitectura encargado de algunas de las infraestructuras mas conocidas, como la Ópera de Oslo. En el reverso de los billetes su diseño cuenta con imágenes de la costa noruega, distorsionadas y pixeladas usando la escala de Beaufort.

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Los colores del reverso de los nuevos billetes

Esta escala es una medida empírica para calcular la intensidad del viento. Está basada principalmente en el estado del mar y de sus olas.

El mar que nos da la properidad

Se reproducen imágenes tradicionales y emblemáticas de Noruega: un barco vikingo, un faro (el mas occidental del país), un pez (bacalao), un velero (el RS14 “Stavanger”) y una fuerte ola.

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El mar que nos lleva hacia delante

Estos billetes son una maravilla de la técnica y celebran un próspero pasado en un país como Noruega, intensamente ligado con el mar. De nuevo estamos ante un ejemplo de que el pasado y la tecnología mas puntera pueden convivir, generar sinergias y darse a conocer. Todo ello para que los ciudadanos podamos disfrutar tanto de los logros conseguidos como para entender y apreciar el pasado que nos une.

Mas información

La historia marítima de Noruega, en sus nuevos billetes

Los bellos billetes pixelados de Noruega

The Gorgeous Redesigned Banknotes of Norway

 

Hay pueblos que no se dejan amedrentar por el frío y la nieve. No emigran a zonas más cálidas, sino que aprovechan al máximo los recursos naturales y convierten un grave problema en una oportunidad. Este es el caso de los habitantes de la ciudad china de Harbin.

Una tradición de los pescadores del río Shongua, que baña la zona, haciendo uso del agua congelada, se ha transformado en uno de los espectáculos mas visitados.

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Localización de la ciudad china de Harbin, muy cerca de la frontera con Rusia

Con temperaturas que superan los 30º bajo cero, hace ya mas de un siglo estos pescadores se dedicaron a esculpir el hielo formado en el río que recorre la ciudad. Formaban grandes torres, a modo de faros, que se veían desde varios kilómetros.

En conmemoración se celebra un festival cada año, en él se levantan cientos de esculturas de huelo, que representan multitud de motivos, desde los monumentos mas cercanos a los mas conocidos del mundo, hasta objetos, figuras, dioses o animales del entorno. Uno de los mas relevantes es la figura del tigre siberiano, ya que a pocos kilómetros se encuentra una de las pocas reservas naturales de este majestuoso y también peligroso felino.

Para ilustrar la entrada hemos escogido algunos motivos vinculados con el mar, pero los escultores hacen gala de un esmerado arte, así como de un gusto exquisito, tanto a la hora de elegir la pieza como cuando se le da forma.

Este extraordinario evento, que recoge una tradición y aprovecha los recursos hídricos disponibles del río Shongua, se ha convertido en una atracción turística de primer orden. También es un museo de obras de arte al aire libre y, sobre todo, es una forma de dar a conocer y entender el patrimonio, que se replica en hielo de manera magistral.

Así, aunando tradición, recursos naturales, arte popular, turismo y patrimonio, es como de una manera original y espectacular algunos pueblos convierten sus condiciones climáticas adversas en grandes oportunidades de crecer, darse a conocer y difundir sus costumbres.

Más imágenes

Llevamos ya seis años celebrando, desde este blog naval, el día del libro.

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Esta vez traemos algunas de las frases que ilustres personajes que nos han precedido dejaron en nuestra retina, para demostrar su interés por esa actividad milenaria de la lectura, que hoy llevamos a cabo en un tipo de soporte que llamamos libro. También algunas de las mejores imágenes de estos increíbles amigos.

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Muchos siglos atrás se usaban otros materiales para escribir, tales como arcilla, corteza de árbol, piedras, sogas, pergamino, cristal o vitela, entre otros.

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Todos sirven para escribir, para comunicar, para inmortalizar pensamientos, y muchos de ellos nos proporcionan magníficos momentos con su lectura, nos sirven para evadirnos, para aprender, para viajar mentalmente, para soñar, para pensar.

Aunque se recomienda empezar a leer desde pequeño, no es siempre necesario tener ese hábito desde la infancia. Pero seamos pequeños o mayores nos sumergimos de manera voluntaria en este apasionante mundo de la lectura, y seguimos recomendando a otros hacerlo. Personajes de la talla de Miguel de Cervantes, nuestro escritor mas universal, Voltaire, uno de los autores de la Enciclopedia o Jorge Luis Borges, el genial literato argentino que además fue director de la Biblioteca Nacional de su país, nos dan algunas razones para ello:

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho” (Miguel de Cervantes)

“La escritura es la pintura de la voz” (Voltaire)

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria” (Jorge Luis Borges)

“Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído” (Jorge Luis Borges)

“La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible” (Jorge Luis Borges)

Biblioteca de la Real Academia de la Lengua (Madrid)

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