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A muchos nos puede parecer lejano, incluso permitirnos no saber casi nada de este lago, que fue un mar y que ahora llamamos Caspio. A pesar de este desconocimiento, fue una de las cunas de la Humanidad y sus reservas de petróleo lo sitúan en el presente y también en el futuro. Se trata de un ecosistema único y difícil de clasificar, debido a sus características peculiares, como que sus aguas sean saladas. El hecho de ser considerado mar o lago es fundamental para el reparto de los recursos petrolíferos entre los países fronterizos. 

Características físicas

El mar Caspio se encuentra localizado en el noroeste asiático y tiene su origen en el océano Thetis de la era mesozóica. Es el espacio acuático interior más grande del mundo, cubriendo un área mayor que la de Japón. Ocupa unos 440.000 m2, con una profundidad máxima de 1.025 metros. De norte a sur alcanza los 1.440 kilómetros y 320 kilómetros de este a oeste. Actualmente son cinco los estados que rodean el mar Caspio: Rusia y Azerbaiyán (en la ribera oeste), Kazajistán y Turkmenistán (en la ribera este) e Irán (en la sur).

Un lago que tiene nombre de mar

A pesar de su nombre, el mar Caspio tiene características de lago, ya que está alimentado por varios ríos, no tiene salida alguna a mar abierto y, por lo tanto, se encuentra completamente rodeado por tierra, aunque está conectado con los mares Negro, Blanco y Báltico a través de los canales fluviales Volga-Dniéper-Don.

Imagen del Mar Caspio, año 2020. Fuente: Google Maps

El petroleo del Mar Caspio

El Cáucaso, la región montañosa situada al este del mar Caspio, es una de las primeras productoras de petróleo en el mundo. Es tan antigua que la Biblia hace referencia a productos derivados de éste en la región de Baku, en la actual Azerbaiyán.

Los montes del Cáucaso se pueden ver atravesando la zona que une el mar Caspio con el mar Negro

También Marco Polo escribió sobre un pequeño comercio de exportación de arena rica en petróleo en el siglo XIII. Posteriormente, turcos, persas y rusos rivalizaron por el control de la región.

Mar Caspio desde Azerbaiyán

Este mar está conformado por 3 cuencas: norte, central o media y sur. La primera es pequeña, además de poco profunda, como puede verse en el dibujo inferior. La parte central tiene una altura de alrededor de 190 metros, siendo la cuenca sur la más profunda y la que guarda más de dos tercios del volumen total del agua.

Profundidad del Caspio

Las denominaciones que ha recibido

Este lago ha tenido múltiples nombres a lo largo de la historia, como puede comprobarse en la cartografía, tanto terrestre como náutica. Sólo en Irán hay al menos 500 denominaciones antiguas, algunas de los cuales han sido transmitidos de una generación a otra a través de historias orales. De hecho, muestran parte de la cultura de esta zona desde la Prehistoria, y la mayoría de ellos han sido registrados en tabletas o en libros sagrados, como el Avesta de Zoroastro y el Libro de los Reyes (Shahnameh) de Ferdowsi.

Vamos a ver algunos de los nombres antiguos del Mar Caspio, agrupados por su origen:

– Se han usado las denominaciones de varias tribus y nacionalidades que residen en las áreas circundantes para dar nombre al mar, como Albanium Mareh, Caspian, Deylam, Ghaz, Gilan, Hirkan, Khazar, Ajam, Fars, Sit, Tipr o Khvlinsk.

Mar Caspio

– También se ha llamado según los nombres de las ciudades y áreas circundantes como Astarabad, Shirvan, Jebal, Khorassan, Mazandaran (en la imagen inferior) y Moghan.


– Para referirse a él se ha nombrado como algunas de las ciudades que han surgido en sus costas, algunas de las cuales son Abskoun, Astrakhan, Bab Bab-ol-Abvav (Darband), Gorgan (Jorjan), Sari, Saraie, Vaurukesh, Farakhkart, Gil, Galan (Gilan) y Talisan (Talesh).

– Y las palabras equivalentes para “Mar” como Deniz, Darah, Darya, Sala, Sihaie, Zarayeh o Voroushka.

Mar Caspio en el mapa de Fra Mauro

– Igualmente se han usado los nombres de otros mares, aunque utilizados incorrectamente, para designar esta vía fluvial, como el mar de Qalzam, el mar de Kharazm, Bahr-e Hoz-e Fars (mar persa).

Mar Caspio desde Irán

Para concluir, se han registrado multitud de nombres para una misma realidad acuática, un mar, el Caspio, que se transformó en un lago y que hoy está en disputa de varios países asiáticos por sus impresionantes recursos.

Más información

AMINI, Erfan; NAEENI, Sayyed Taghi Omid; GHADERI, Pedram. Investigating Wave Energy Potential in Southern Coasts of the Caspian Sea and Evaluating the Application of Gray Wolf Optimizer AlgorithmarXiv preprint arXiv:1912.13201, 2019.

GARCÍA-ASTILLERO, A. Por que se llama mar Caspio si es un lago. Ecología Verde, 2018.

LEROY, Suzanne AG, et al. Past and current changes in the largest lake of the world: The Caspian Sea. En Large Asian Lakes in a Changing World. Springer, Cham, 2020, p. 65-107.

El ancla es el icono que identifica lo marítimo y naval en todo el mundo y se incluye en escudos, gallardetes, entorchados, vajilla, ropa, decoración, mobiliario, pintura y escultura entre otros muchos. Las anclas son los sistemas que utilizan los barcos para fondear en un lugar determinado. Tienen otros usos en ciertas maniobras, pero el principal es facilitar el atraque. Posiblemente sea, de todos los pertrechos de una embarcación, el que menos ha evolucionado en toda la historia de la navegación.

Por lo tanto, un ancla es un instrumento fuerte y pesado, hecho de piedra, madera, plomo, hierro o acero, que va afirmado a un cabo o a una cadena para sujetarla a bordo. Se arroja a la mar para que, cuando se agarra al fondo, ofrezca la resistencia necesaria para que el barco quede fondeado y no sea arrastrado por el viento y las corrientes. A lo largo de la historia han tenido numerosas formas y variantes.

Un ancla consta de los siguientes elementos:

  • Arganeo, es el eslabón, también conocido como grillete, que sujeta el ancla a la cadena o cabo.
  • Caña, la parte que va desde el arganeo a la cruz.
  • Cruz, la caña que une los brazos.
  • Brazos, las dos partes del ancla que parten de la cruz a las uñas.
  • Uñas, son los extremos de los brazos. Terminan en los picos de loro o papagayo. Los bordes que forman las uñas se conocen como pestaña y orejeta.
  • Mapa, la parte casi plana de las uñas.
  • Cepo, la barra que atraviesa la caña en un plano perpendicular a los brazos. Debido a su peso, cuando el ancla está en el fondo, la tumba, presentando al tenedero sus uñas para que agarre.
  • Grillete equilibrado, el otro sistema que sirve para suspender la caña, para subirla a bordo y trincarla.

Antes había dos sistemas de anclaje, las áncoras o anclas (una de ellas se puede ver abajo a la izquierda) y los ferros (también llamados rezones, a la derecha). La diferencia radica en las uñas, ya que un ancla suele tener dos, mientras que un ferro posee cuatro. También la terminación (el pico de loro) es diferente.

Evolución de los primeros sistemas de anclaje y fijación

Las anclas más primitivas usadas en las primeras incursiones en el mar, en una navegación fluvial o de pequeño cabotaje, con rudimentarias naves, eran las que se conseguían de manera más sencilla y fácil, con materiales que estaban disponibles en el terreno, como son la piedra y la madera, y que con una escasa manipulación podían servir para fondear.

Piedra

Las primeras formas que se utilizaron, dependiendo del lugar, fueron grandes piedras, cestos cargados de ellas, bolsas de arena o troncos lastrados con plomo, amarrados a ramales. Su fundamento se basaba en el propio peso del sistema y en cierto grado de rozamiento restringido con el terreno.

Diagrama de evolución de las anclas antiguas. Fuente: Kapitán, 1984

Desde ésta se evoluciona hacia las anclas líticas de una o varias perforaciones, así como hacia la forma mixta, constituida por la combinación de madera y piedra. De esta forma, desde las primitivas cestas de piedras se distinguen tres líneas evolutivas, que terminaron confluyendo en los actuales sistemas de anclaje. El primero que aparece en el dibujo superior es el de los “pesos muertos”.

Áncora muy antigua procedente de Egipto, del puerto de Wadi al-Jarf. Fuente

Para facilitar la fijación de la piedra se hizo una acanaladura que la recorría transversalmente, o se tallaban estrías para fijar el cabo, pero sin producir perforación alguna. La piedra se fue trabajando hasta conseguir un aspecto regular, alargado o piramidal, y estaban perforadas, al principio con un agujero por el que se pasaba la gaza (cabo o cuerda), probablemente hecha de cáñamo, cuero o de otro material natural.

Dibujo de una antigua ancla de piedra.Fuente: Benito

A este modelo le fueron añadiendo dos o más hendiduras, a través de las cuales se introducían a presión palos, a modo de uñas sobre la superficie plana de la piedra, que servían para engancharla en la arena. El agujero hecho para el cabo, que habitualmente era el superior, ayudaba a desenterrarla del fondo y facilitaba la maniobra de levar anclas.

La madera

Un importante avance vino con la incorporación de un nuevo material como elemento principal, la madera, que proporcionaba una estructura rígida, aunque en su interior se incluían una o varias piedras como complemento. A diferencia de lo que ocurría con las anclas predominantemente líticas, las de madera apenas se han conservado, por lo que han pasado muy desapercibidas.

También fueron incorporándose metales como bronce, plomo o cobre para reforzar la estructura. Los pesos de las primeras anclas encontradas oscilan entre 17 y 60 kg. Suelen ser triangulares o trapezoidales y cuentan con hendiduras muy grandes para su tamaño. La piedra utilizada era principalmente calcárea o de origen volcánico.

Plomo

El paso siguiente, hacia el siglo IV a. C., consistió en cambiar la piedra por el plomo, tal y como se usaba en algunas de las anclas romanas encontradas. Esta variación aportaba numerosas ventajas en cuanto a su mayor densidad, flexibilidad y duración. Las anclas de las naves del lago Nemi (las del emperador Calígula), por ejemplo, tenían unas enormes dimensiones, de unos 5,50 m. de longitud de caña y estaban hechas de madera de encina (que son de las pocas que se han conservado, debido a las características del lugar del pecio).

Ancla de uno de los barcos de lago Nemi. Museo delle Navi. Foto de Pippo-b

Algunos autores como Benito (2000) afirman que ya hacia el siglo I las anclas de madera fueron desapareciendo, comenzando a ser más frecuentes las de cepo móvil en hierro, antecesoras directas de las actuales.

Evolución de las anclas mediterráneas según Kapitan

En la imagen anterior se muestra la evolución cronológica de las anclas del Mediterráneo, según Kapitan (1984). La que aparece primero (A) es del siglo VII a. de C. La siguiente (B) es un esquema de un áncora hallada en los restos de Pompeya, del año 79. El tercer modelo (C) muestra un ancla tardorromana, cuya principal característica era que tenía la caña cilíndrica. Las dos últimas convivieron a partir del siglo V, la D se conoce como yassi Ada y la última (E) es un esquema de otra de procedencia musulmana (siglo XV).

En el siglo XIV se incorporan definitivamente las uñas a las anclas, aunque según Villa la producción no se sistematizó hasta el XVII. Mientras que esta evolución ocurrió en los sistemas de anclaje de las grandes embarcaciones de comercio y de guerra, en las naves pequeñas se mantuvieron las anclas líticas durante siglos.

Más información

BENITO DOMÍNGUEZ, Ana Mª. Aproximación a la historia de las anclas líticas a partir de las recuperadas en la costa gipuzkoanaItsas memoria: Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, 2000, 3, p. 665-684.

CARRIÓN ARREGUI, Ignacio. Tecnología tradicional y desarrollo de una industria pesada: la fabricación de anclas en Guipúzcoa (siglos XVI-XVIII). Revista de Historia Industrial, 1995, p. 199-214.

CIARLO, Nicolás C. Aportaciones históricas y arqueológicas al estudio del proceso de estandarización en la industria ancorera de las potencias marítimas europeas del siglo XVIIIArqueología, 2019, 25, 2, p. 169-193.

KAPITAN, Gerhard. Ancient anchors – technology and classificationInternational Journal of Nautical Archaeology, 1984, 13, 1, p. 33-44.

ODRIOZOLA OYARBIDE, Lourdes. Un proyecto de empresa pública en Guipúzcoa: la Real Fábrica de anclas de Rentería. Revista de Dirección y Administración de Empresas, 1996, 3, p. 73-90.

SÁNCHEZ-FEIJOO LÓPEZ, Luis. Anclas. Tipos, evolución e historia de la penúltima esperanza. Madrid: Fundación Alvargonzález, 2020.

VILLA CARO, Raul. Evolución e historia de los sistemas de amarre y fondeo. Revista General de Marina, 2014, 267, 3, p. 457-469.

A veces se nos olvida que el imperio romano también incorporó una parte del norte de África. De ella salieron importantes personajes del mundo militar, religioso o literario, y también fueron muchas las ciudades africanas que prosperaron al amparo de la economía romana. En el caso que nos ocupa esta semana, una localidad de la actual Túnez está siendo estudiada por su papel en la fábrica de salazones y en especial del garum. Los griegos la llamaron Neápolis y actualmente es Nabeul. Acabó devastada por un tsunami y aunque parte de sus habitantes sobrevivieron, la urbe perdió mucha importancia tras el maremoto y terminó despareciendo.

Localización de la antigua Neápolis en la costa norte de África, en Túnez. Fuente: Google Maps

Lo más destacable es que una parte de la ciudad antigua está hoy bajo el mar Mediterráneo y la otra se puede contemplar en la costa. La población actual se construyó un poco más alejada del mar, por lo que excavar Neápolis ha sido menos dificultoso, aunque, como ocurrió en otros muchos lugares, los restos de los edificios antiguos derrumbados se utilizaron para la construcción de nuevas casas y obras públicas.

Plano de la antigua ciudad de Neápolis, que ocupaba lo que hoy es zona costera terrestre y otra actualmente sumergida en el mar

Neápolis parece que fue fundada por los fenicios, aunque esa posibilidad no está del todo demostrada (hay investigadores que sostienen que fueron los griegos quienes primero la habitaron). Se hizo aliada de los cartagineses hasta que se conquistó e incorporó al imperio romano. Consiguió el estatus de colonia (conocida como Iulia Neapolis) y comenzó a prosperar gracias a sus fábricas de salazones y a la famosa salsa garum que tanto gustaba en la Antigüedad.

El garum

La industria de procesamiento del pescado (tanto salazones como salsas) podía ser desarrollada libremente por los particulares, lo que la hizo muy popular y la convirtió en un importante sustento de pescadores y de oligarcas de poblaciones costeras.

Esta salsa se hacía en factorías que se dedicaban también al salazón. Se limpiaba el pescado con fuertes cuchillos, se separaban las vísceras y se iban almacenando en unos grandes recipientes que podían ser tanques o piletas. Se cortaba en pedazos o se le hacían cortes profundos para que la sal pudiese penetrar bien. El proceso más detallado se puede consultar en la entrada que hemos dedicado a esta salsa famosa.

En la parte terrestre de la antigua Neápolis se descubrieron hace ya decenios los restos de esta industria manufacturera del pescado. Las grandes cubas para hacer la salsa son lo más visible actualmente.

Pilas para hacer el garum. Fuente

También se excavaron los restos de una casa, llamada de las Ninfas (Nympharum Domus), del siglo IV. Contaba con una amplia y suntuosa superficie de 1500 m2, que comprendía unas veinte habitaciones.

Restos de la casa de las Ninfas

La mayoría de ellas tenía mosaicos policromados en el suelo y estaban dispuestas alrededor de un vasto jardín, en medio del cual estaba una fuente en forma de ábside, decorada en el interior con un mosaico que representaba motivos mitológicos marítimos: una fina cabeza del dios Oceanus bordeada, a derecha e izquierda, con diferentes especies de peces y otras criaturas marinas, como un pequeño delfín y una langosta.

La fuente con el mosaico del dios Oceanus rodeado de criaturas marinas

También se hallaron las ruinas de una fábrica de pescado, donde se encontraron ánforas llenas de restos de garum, espinas, fragmentos de vértebras y diminutas cabezas de alevines.

Lo que queda de la fábrica de pescado, hoy bajo un techo construido para su protección. Fuente

Para concluir

Siguen saliendo a la luz restos de la actividad comercial marítima del poderoso imperio romano y esta vez lo hemos podido ver en la parte sur del mar Mediterráneo, en un puerto que se desarrolló bajo su dominio y del que hoy todavía podemos apreciar restos de algunas de las infraestructuras y de los productos que lo hicieron crecer. Es otra de las evidencias de un pasado marítimo fuertemente enraizado en muchas de las urbes romanas costeras, que confirman la importancia que en la Antigüedad tuvieron las actividades vinculadas con el mar.

Más información

BLANC-BIJON, Véronique. Océans dans la cuve aux poissons. Nouvelles peintures de Neapolis (Nabeul, Tunisie). Étude préliminaire. Atti del X Congresso internazionale dell’AIPMA (Association internationale pour la peinture murale antique), 2007, p. 575-582.

DARMON, Jean Pierre. Nymfarum domus: les pavements de la maison des nymphes à Néapolis (Nabeul, Tunisie) et leur lecture. Brill Archive, 1980.

PALMIERI, L. La trasformazione del paesaggio economico africano in età tardo-antica: analisi dei sistemi di produzione: il caso di Neapolis-Nabeul. En L’Africa romana: trasformazione dei paesaggi del potere nell’Africa settentrionale fino alla fine del mondo antico. Carocci Editore, 2012. p. 499-514.

SLIM, Latifa, et al. An example of fish salteries in Africa Proconsularis: the officinae of Neapolis (Nabeul, Tunisia). Bar International Series, 2007, vol. 1686, p. 21.

En estas fechas nos unimos a las celebraciones que en algunos países se dan con motivo del día de los Reyes Magos, con una versión asiática del cuento de Cenicienta, que tiene como amigo a un pez mágico. Es nuestra forma de incorporar los temas marítimos dedicados a los más pequeños en estos momentos, que a pesar de las circunstancias que vivimos, deben ser de ilusión y alegría. 

Pez coi, que según la tradición china trae buena suerte

El cuento comienza en la lejana China y se escribió en el siglo IX, cuando la dinastía Tang gobernaba el país. Pasado mucho tiempo, en Europa, durante el siglo XVII, dos autores, Basile y Perrault, la adaptaron y la convirtieron en la narración que tantas veces hemos oído y relatado. Posteriormente, los hermanos Grimm publicaron una versión muy similar a principios del siglo XIX.

El cuento de la Cenicienta en China

Una niña china hábil e inteligente llamada Yeh-Shen, también conocida como Ye Xian (叶 限), se quedó huérfana desde pequeña. Su madrastra la trataba mal y la obligaba a hacer los trabajos más duros. Ella se ponía triste cuando se daba cuenta de que a su otra hermana, le proporcionaba cuidados y mimos, y a ella no. Según quien nos lo cuente, parece que al notar su tristeza un bonito pez de ojos dorados del estanque se hizo su amigo, la consolaba y le daba ánimos.

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Carpas chinas. Wellcome Collections

La madrastra un día se dio cuenta de que el pez sólo le hacía caso a la chica, lo que la llevó a trazar un plan para matarlo y luego cocinarlo. Se vistió con las ropas de su hijastra para atraerlo, y una vez que lo consiguió lo mató y lo sirvió para cenar.

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La Cenicienta lloró desesperadamente hasta que una voz le dijo que su pez era mágico y que si guardaba las espinas, cualquier cosa que deseara se la concedería. Así, cuando llegó la época del festival que se celebraba en la localidad, la madrastra no la dejó asistir, pero sí fueron ella y su hermanastra. Cenicienta esperó a que se hubieran ido y pidió el deseo de brillar en la fiesta. Muy bien vestida y con unos zapatos de oro hizo su aparición. Sus familiares la reconocieron y entonces huyó, dejándose un zapato.

Mas tarde un comerciante recogió el zapato y se lo vendió al rey. Éste intrigadísimo se dedicó a buscar a la chica que lo calzaba. El cuento acaba con Cenicienta casándose con el rey y con la madrastra encarcelada.

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Otras versiones del cuento

Hay más historias sobre una Cenicienta, ya que existen cuentos como éste en las culturas egipcia, india, vietnamita o musulmana. De hecho, se han llegado a contar hasta 700 versiones.

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Portada de una edición del S. XIX del cuento de Cenicienta. Biblioteca Nacional de Escocia

Los elementos distintivos son el pez mágico (que trae buena suerte en la cultura china) y el zapato de oro. El resto, con alguna variación (como por ejemplo que el zapato sea de cristal), es muy similar al que se conoce en Europa y América.

Más información

MAETH, Russell y DEVALLE, Susana. Yexian: la cenicienta china del siglo IX. Estudios de Asia y África, 1987, 22, 3, p. 386-410 [Versión asiática del cuento de Cenicienta].

En la Cátedra estamos trabajando en un proyecto europeo sobre la carpintería de ribera, y por eso este año hemos decidido felicitar el año a nuestros amigos y lectores con una imagen que evoca muy bien esta profesión.

El término hace referencia a la celebración de una misa, que a lo largo de la Historia ha tenido dos significados diferentes, aunque siempre ha sido sin la consagración.

Una nave cerca de Madagascar en el globo de M. Behaim (S. XV). Fuente

La misa seca en la Edad Media

En época medieval se hacía de manera “dialogada,” es decir, era una misa que introdujeron los benedictinos para ser explicada paso a paso a los fieles y que carecía de consagración, de ahí el adjetivo de “seca.” Por lo general, eran presentadas en parroquias, salones, casas religiosas, escuelas y “resultaron medios muy eficaces para hacer comprender y estimar la Santa Misa, explicada detalle por detalle al paso que un sacerdote ejecutaba la ceremonia de cara a los concurrentes”.

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Bernardo de Claraval, fundador de la orden benedictina, enseñando a sus monjes. Fuente: La Vanguardia

La misa seca en los largos trayectos

Durante la Edad Moderna la religión tenía una importancia espiritual especial para la «gente de mar y guerra» en las largas y peligrosas travesías atlánticas, especialmente en los viajes a América.

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Un buque navegando en el portulano de Joan Martinez

La celebración de la misa en un barco había sido desde el inicio un problema por diversos factores. Unos atendían a que en la nave, especialmente en las galeras, iban embarcados muchos “infieles” y además se pensaba que era un lugar poco idóneo para el sacramento de la eucaristía. Otros inconvenientes para poder llevarla a cabo era que la embarcación, evidentemente, era inestable y con los bruscos movimientos podían caerse tanto el pan como el vino ya consagrados, lo que se interpretaba como un sacrilegio.

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San Telmo. Alcázar de Sevilla

En un informe dirigido por el ministro Colbert al rey de Francia en el siglo XVII, tratando de las galeras, escribe:

«La misa se dice en las galeras cuando están fondeadas, pero no se dice cuando navegan. Sólo se hace esta celebración en las galeras de Francia, porque si bien se dice misa en las de España y Malta, no se hace la consagración. Es necesario que las galeras estén próximas á tierra para que las tripulaciones oigan misa ordinaria, pues entonces se alza un altar en la playa. Antes de empezar la misa se obliga á los turcos á bajarse, y ordinariamente se acuestan en sus capotes»

Ante este panorama las tripulaciones tenían que buscar soluciones. Así que en las galeras que surcaban el Mediterráneo se empezó a usar la denominada “misa seca”, luego conocida como “misa náutica”, que consistía en una celebración, pero sin consagración. En el Mare Nostrum era más fácil fondear y poder celebrar una misa en tierra, pero en los largos recorridos a las Indias no era posible, por lo que esta misa náutica podía ser una solución. Sin embargo, muchos obispos no la aceptaban como tal.

barcos

Con cierta frecuencia estas celebraciones levantaban asombro en otras culturas, como ocurrió en el segundo viaje de Colon, cuando los religiosos que iban a bordo llegaron a tierras americanas:

“impulsados por el celo evangélico, apenas llegados a una playa, elevaban en ella el signo de la redención, improvisaban a su pié un altar, y con asistencia de caudillos, soldados y marineros vestidos de gala, alzaban la hostia consagrada a vista de los indios, atónitos con el estruendo de las armas, el toque de las trompetas, el abatir las banderas y el prosternarse toda aquella gente aparecida”

Fernández Duro, C. Disquisiciones náuticas.
Misa en maerica

Tanto en el Puerto de Santa María primero, como después en Cartagena, bases de las galeras de la Monarquía Hispánica, la misa se decía en las capillas que se habían edificado ex profeso en el muelle.

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El puerto de Cartagena en 1634 segun P. Teixeira. La base de galeras aparece a la izquierda

Así que durante años la misa, la confesión y la comunión se celebraban a la salida de la flota y, por supuesto, a su arribada.

galeon S. XVI. Mn., Coleccion Breghel el Viejo

Ornamentos en las capillas de los buques

Desde que las grandes embarcaciones surcaban el Mediterráneo y posteriormente el Atlántico, los monarcas españoles estuvieron atentos a la decoración del interior de los navíos. La capilla no iba a ser menos y contaba con cuadros, pilas, mesas, altar y toda clase de ornamentos necesarios, tal y como puede verse en la lámina inferior del Marqués de la Victoria:

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Lámina del Marqués de la Victoria, donde aparecen dibujados los utensilios de la capilla

Más información

AZCÁRATE, Andrés. La flor de la liturgia renovada: manual de cultura y espiritualidad litúrgicas. Buenos Aires, 1951.

GARCÍA GARRALÓN, Marta. Trabajos y penalidades de la vida a bordo: la gente de mar en los navíos de la Edad ModernaLa Armada española en el siglo XVIII: ciencia, hombres y barcos. Madrid: Sillex, 2012.

GIL MUÑOZ, Margarita. La vida religiosa de los mareantes. Devociones y prácticas. Madrid: Ministerio de Defensa, 2005.

HERNÁNDEZ DÍAZ, Concepción, et al. Asistencia espiritual en las flotas de Indias. Actas de las IX Jornadas de Andalucía y América. Junta de Andalucía, 1991, p- 271-286.

MARTÍN DE LA HOZ, José Carlos. Las crónicas de Indias como fuente de la historia de la evangelización americana. XVI Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra. Navarra: Servicio de Publicaciones, 1996, p. 347-358.